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Darlington AUmortal Library
mnBz £.1.1.5
iBank- b..;^^
VIAGES AL MALUCO.
SEGUNDO
EL DEL COMENDADOR Fr. GARCÍA DE LOAISA:
TERCERO
EL DE ALVARO DE SAAVEDRA.
'Ikl.
,A.íía:^í7AAa ea o/iavja
3
: í; . i
I <OLECCIOIV
DE LOS VIAGES Y DESCUBRIMIENTOS,
QUE HICIERON POR MAR LOS ESPAÑOLES
DESDE FINES DEL SIGLO XV,
COK VARIOS neCUMEXTOS IJTEDITOS CONCEKJflEIfTES A lA HISTORIA DE LA
MARINA CASTEXLANA Y DE LOS ESTABLECIMIENTOS ESPAÑOLES
EN INDIAS,
COORDINADA É ILUSTRADA
POR D. MARTIN FERNANDEZ DE NArARRETE,]'¡í'^''\%^
CABALLERO DE LA ORDEN DE S. JUAN, GRAN CRUZ DE LA REAL
ORDEN DE ISABEL LA CAS'ÓLICA , DEL CONSEJO DE S. M. Y SU
SECRETARIO , DIRECTOR DEL DEPÓSITO HIDROGRÁFICO Y DE LA
ACADEMIA DE LA HISTORIA, DEL NÚMERO DE LA ESPAÑOLA, CON-
SILIARIO DE LA DE S. FERNANDO , CORRESPONDIENTE DE LA SO-
CIEDAD DE GEOGRAFÍA DE PARÍS, DE LA FILOSÓFICA DE FILA-
DELFIA, DE LA DE ANTICUARIOS DE NORMANDIA Y DE LOS DEL
NORTE DE. COPENHAGUE , Y DJS LA ACADEMIA REAL DE CIENCIAS
DE BERLÍN.
TOMO V.
£XP£DICIC»V£S AL MALUCO.::: VIAGES DE LOAISA Y BE SAAVEDRA.
DE ORDEN DE 5. M.
MADRID EN LA IMPRENTA NACIONAL
AÑO DE 1837.
^
'>t^
r7^
.t
¡o
r^
De la navegación que hizo la armaba del Em-
perador Garlos V 5 de que era capitán gene-
ral el Comendador del orden de San Juan
Fr. Garcia Jofre de Loaysa, natural de Ciu-
dad Real 5 verificada desde el puerto de la
Coruña , por el estrecho de Magallanes hasta
las Molucas, en los afios de 1525 y 526.
I^aos de la Armada %, ?.!¡hvr/í¡ío
: -:.: '<.í:\ iit) 7í:Lsr/p ob
. .i-yi\úz)f. ,:oí ■:. ¡-..Jíúmero
Su porte de
Nombres de las naos, en toneles. CAPITANES. ' individuos.
■ ^ :f, ; :;ci(. ;ri:. c ■■ ■ f- . ■ .', '. -y^^ \ hy^u\
Sta. María de la . . -^.jíj.k'O
Victoria. . .. 300. ... Fr. García Jofre déV.^-"^
Loaysa. ...... . . . V'^]^-^
Santi-Spiritus. . • 200. . . . Juan Sebastian deEl- J
, í .f'n.i: fCf'i- cano, piloto mayor §■ ^^^-^
. . .v.^.Ki';' '..nof; ■ i- 'y 'guiaii'. .■.'.. . ..'¿r^f^nní? sb
Anunciada.^. . . 170. .. . Pedro de Vera ,- conti-|^"í ^'- ^^-o;.
no de laCasaReal.l
S. Gabriel 130. .. . D. Rodrigo de Acuña. / ^^^*
Santa María del . . .. - i ,..¡'. n •iri'/iJ 1
Parral.j.^.;,.^,¿^, %)^,^,^..,P.Jorgbtóánrí^¿e HeL-.^H s
.' :.i.T - ,r,.:,; 'Nájera.-.: ......'. ..r,^.,oj9,,,,.
S. Lesmes 80. . . . Francisco de Hoces. .Ijfn «jocrf ci»
Pataje ó Galeón , I -lell H
Santiago 50. . . . Santiago de Guevara» /noH ^
Se dijo ya en el extracto de la navegación de Fernando
Magallanes que los toneles estaban con las toneladas en razón
de 5 á 6, ó que 10 toneles hacían 12 toneladas.
^ I Oviedo , 2.* part. , lib. ao , cap. 4 , fol. ao vto. y ai.
w
4 VIAGES AL MALUOO.
Algunos indi'óiduos de las' naos '.
-lílLítilótó üiaybf.i.'i.vi.V'Rodñgo Bermejo. *^^/^ ^^
-onoii (liíjiqíí-j ino O! (Iñigo Ortés de Perea.'
íiííjifcoiítadoféíl
-oK ^
i5 { ..Tesofieroi u ; . í.' i . «w I v . . Luis de Líizón %
fiJíX;; ^ -'■ \' ■■ ^ ■■■'■■'■ „
Idcm^^ue dehíí^n ser ,^estinado^ en Malucps
> maytyr.vi .v; .V^Kodngo Jiermejo. ' "
iíjií[f>-j iilO O! f Iñigo Ortés de Pefea.
JDiego de Victoria.
' I ''i (i .. !•-• vDiego Ortiz de Urüé.
3
Capitán general de lasj
caravelas que Y^f^\y^^ dí'^lencia.
de quedar en las is-l
0T5.r!¡ las de los Malucos. . )
j,„jj,^:Tesorero — . ., , ... . , .,. Juan de Benavides.
Contador Bartolomé Simón Tarrago.
'"' Factor general. .;.... Diego' de Cobarrubias.
Contador Alonso de Tejada.
Tesorero. ..... .^.5. . . Alonso de Solís. . .
Lapidario. ... .' . . ;,,,;*:• ,JLope Vallejo.
Esta ^maida.fue bien proveída, artillada y pertrechada
de armas; 'y, llevaba mucha; lencería, paños, buhonería y otras
cosas de rescate'*., : / < ,. » . . . .'■
^?^ \,,;^.:.,A .hM<.rbr-5iXi .;•:•:....;.:,
r Herrera, D¿cad. ^.* , libr. 7, , cap. 5." , pág. 2Í'5.^' ^
a Herrara , itlétii , y pói; el Dbcíimento núm'. 6.°' COüsta que
era tesorero-^ de la •segunda líáo'ISernando de_ Bustamante , del que
no hace menGÍotí Heíréra.^'^^'-^'''^'*'^ ^ . . .'So ¿^jUU'jS ,¿
3 Herrera , Ídem. ^^ -' ■'• - ". '-^t*^^'' *
4 Herrera , 'ídem, pág. 214. ' - ;siJiJfiC
obíiBíi-i-ji &b norjj;g'j/í;r; ci sb oJoíjüxo lo n-j .cy ojib -x!
r^nsüi n3 Zísbcitírioj ?ijI noo nscÍBísa ?í;lonoj ?:?í snpjisnrilc^rM
.?r.bBbnoí 5:1 nnhv.(\ íolorioi 01 ouo n . >i ■ > v^
SEGUJíDO DE tOAJSA. 5^
§. I. v'^"^
í'jÍj OtjXiiíJ !
Él Comendador Fr. García de Loaysa 'vd en demanda
del estrecho de Magallanes.
Habiendo llegado á Sanlúcar de Barrameda el día 6 iSaS.
de Setiembre de 1522 la nao Victoria al mando de Juan Julio.
Sebastian de Elcano > se supieron en España los acaeci- =
mientos de la expedición de Magallanes hasta el dia 21
de Diciembre de 15 21 en que aquella nao salió de Tido-
re ; se puso en la ciudad de' la Coruña la Casa de Con-
tratación de la especería ', y aprestada otr^ armada, hizo
en aquella ciudad el general Loaysa pleito homenage en
manos del Conde D. Hernando de Andrada : los capita- ^
nes lo v.erificaron en las. del general : cada soldado en las
de su capitán ; y bendijeron el pendón imperial : la ins-
trucción' dada á¡ las naos previno que en ninguna manera
se descubriese tierra ni se tocase en los límites del Rey
de Portugal '; y haciéndose á la vela la armada del man-
dó de Loaysa en el puerto. de la Coruña, el. dia 24 de Ju'
lió de 1525 , antes de amanecer ^ , se dirigió á dar vista
ál cabo de Finisterre; el dia 25 tuvo viento contrario en-
tre aquel cabo y Munguya "*, pero el 26 ya se enderrotó
desde dicho cabo al Si SO.; con ese rumbó pasó el dia
27 á distancia de ocho leguas al O. de las islas Berlingas,
y de aqui fue al SO. hasta el dia 31 en que le demoraba
I Herrera , Déc. o.* , libr. 7 , cap. 5 , pag. 214^
a Herrera , ídem , idetn pág. 2 1 5.
3 Herrera, Déc. 3.*, lib. 7, cap. 7 , pág. 2ip , y Documen-
tos, niims. I , 2.,. 3,4) 5,6, & , C) , 10, 14 ) i5 , 21 , 23 , 24
y 26 , habiéndose equivocado Oviedo en la 2.* part. , lib. 20 , cap. 4."
fol. 20 vto. , donde dice que esta armada salió" del rio Guadalquivir-
y puerto de S. Liícar de Barrameda.
4 En aquella costa no hay ningún parage que se llame Mun-
guya , y debe decir Mujia , pueblo que está dentro del puerto de
Camarinas , cerca de la iglesia de nuestra señora de la Barca.
i525.
AvOStO.
6 VIAGES At MALUCO.
la isla de la Madera al ONO. distante treinta y dos le-
guas ^
El dia i.° de Agosto volvió á dirigirse al rumbo del
■ S i SO. con el cual al medio dia del 2 dio fondo en la
parte del S. de la isla de la Gomera en 27^ 30' de lati-
tud N. '.
El capitán general acordó con los demás capitanes en
la Gomera, por persuasión de Juan Sebastian de Elcano ^,
que la armada se dirigiese por el estrecho de Magallanes;
que si se separaba alguna nao se fuese á la bahía de Todos
los Santos y esperase en ella veinte dias ; que si en ese
tiempo no llegasen alli las otras naos pusiese en una isla
que habia en dicha bahía una cruz y á su pie una olla
enterrada con una carta que dijese lo que habia hecho , y
siguiese su viage ; y que otro tanto hiciese en el rio de
Santa Cruz "*.
La armada tomó agua en la Gomera y varias cosas de
bastimentos ', y el dia 14 de Agosto al ponerse el sol
dio la vela en vuelta del S. , cuyo rumbo siguió hasta
el 18 que estaba en latitud N. 20° 20' , demorando el
cabo Blanco al E. 5^ N. distante veinte leguas, en cuyo
dia la capitana rindió el palo mayor por debajo del cal-
zés , y para su reparo el capitán de la nao Santi Espíri-
tus Juan Sebastian de Elcano , le envió dos carpinteros:
con su esquife-^. . j
El dia 1 9 , en que continuaban en la capitana el re-
paro del palo mayor, navegaban las naos al SE. con los
trinquetes, y con un aguacero que tuvieron entre ocho y
nueve de la mañana envistió la nao Santa María del Par-
ral con la capitana i esta desvarató á la Parral toda la popa
1 Documento núm. 14 , y en el extracto de la navegación de
Fernando Magallanes , se dijo ya que cada legua de las que enton-
ces usaban los españoles y portugueses tenia 3 f millas , ó eran le-
guas de 17 ^ al grado.
2 Documento núm. i^.
3 Documento n. 1 1 .
4 Documento núm. lo.
5 Documento idem.
6 Documento mím. 14*
SEGUNDO DE LOAISA. 7
y le rompió el palo de mesana, y con el esquife la auxi- i5a5.
lió la capitana de carpinteros y tablas " . •
; : i Desde el dia 20 se dirigieron al S. ; y el dia 21 es-
tando en latitud N. 17° 38'. distantes cincuenta leguas de
cabo Verde , se concluyó por la tarde el reparo del palo de
la capitana. Continuaron al rumbo del S. , con el cual el
¿ia 24 pasaron á veinte y ocho leguas al O i SO. del ca-
bo Verde; el dia 30 en latitud N. 9^. 54 hicieron el
S i SE. , y el 3 1 el SE. porque lo escaso del viento no
permitía otro rumbo *.
El dia i.° de Septiembre siguieron al rumbo del SE., Septiemb.
y lo continuaron hasta el dia 5 en que les demoraba la ^
Sierra Leona al ENE. distante cincuenta y cinco leguas.
— El dia 6 avistaron una nao á quien de orden del ge-
neral dieron caza al rumbo del ÍÑNO. hasta las doce de
la noche ^ ; el general disparó después un tiro para que
las naos se reuniesen , pero D^ Rodrigo de Acuña con
la S. Gabriel y Santiago de Guevara con el Pataje la si-
guieron ; el Pataje halló que era nao portuguesa ; la hi-
zo amainar , y conduciéndola á la capitana se les acercó
la S. Gabriel , cuyo capitán D. Rodrigo mandó disparar
un tiro á la nao portuguesa y lo cual pareció mal al ca-
pitán del Pataje , y tuvieron varias palabras Guevara con
D. Rodrigo. Llegada la nao á la capitana el capitán ge-
neral obsequió mucho á los portugueses, escribió cartas
para España, que las envió con ellos , y dicha nao par-
tió á continuar su viaige.'*;/ ív.::;t.l ,
La armada tuvo desde el dia 6 calmas y vientos coji-
trarios que obligaron á hacer rumbos del 2?, 3? y 4.^
cuadrantes. . — El dia 1 9 en latitud N. 4° 06' suponían
estar á 108 leguas de Sierra Leona.— -El dia 21 en 5° de
latitud septentrional los abatió la corriente hacia el N
El dia 28 en latitud N. 3° 45', se estimaban á 96 leguas
de Sierra Leona — Y el dia 30 en latitud N. 3° $1' su-
1 Documento 14.
2 ídem.
3 ídem.
4 Documentos núms. 10 y a5. -..^i ^X. ...^JX ^ .;
8 VIAGES AL MALUCO.
1 525. ponían hallarse á 8o leguas de la misma Sierra ';t-^"í íÍ v
^^^^^•"- El dia i.° de Octubre en btitud N. 3° 35' hicieron
íumbos del SE. , ESE. y E. , Continuaron al ESE hasta
el dia 7, y luego al SE i E. y E. hasta el 12 en guecor"
taron la equinocial ^ Siguieron desde este dia al SE i
E hasta el 15 , en que al amanecer se descubrió" la isla
\de S. Mateo á distancia de 10 leguas, y anduvieron vol-
tegeando los. dias 16, 17, l8 y 19, sin poder tomarla
hasta el dia 20 en que al medio dia surgieron en ella *.
La isla de S. Mateo está en 2'' 30' de latitud S. , y
es alta y de. mucha arboleda: yendo, en su demanda al
-^ -•---" rumbo del ESE. se ven hacia su extremo del E. dos is-
las, una mayor que otra; pero continuando á ese rum-
bo llegan á parecer unidas con la isla grande , y el ca-
nal que media entre esta y aquellas islas no da pasage á
una nao , porque solo tiene una , y una y media braza:
inmediatos al extremo del O. hay cuatro descuellos que
de lejos parecen velas; y cerca de las dos islas de la par-
te del E. se encuentra buena aguada y surgidero , enfrena:
te de una playa de arena '*.. ...■).:
Un portugués que iba en la armada dijo que aquélla
isla habia sido poblada de portugueses, y que los escla-
vos negros ; mataron á sus señores y á todos los cristianos.
Asi encontraron muchos huesos de hombres , edificios de
casas , y se halla hincada una gran cruz de madera con
unas letras que decian : „ Pedro Fernandez pasó por aqui
»>el año de mil y quinientos y quince ■'." . . ...iL*:í.o íí (Aí
- Hallaron en la isla muy buenas naranjas ;• palnlitos,
j^uchos pájaros bobosí que los mataban á palos , tórtolas,
íi;irio-[.; • ,. yí iAHhul ivj Ql úh i'Í ^i'jmíiibiAi:)
l'^ -JDociimsntó núvi' i4-.. ' ;^ .■ ::'í :--. ---^-y:-- 'r' ■•■ '. ••/rr-'O
2 Trazada la derrota de esta expedición en las, cartas del Ociá^^-
ño atránticó séptentrioiial publicadas, por ..el Depósito Hidrog-ráfico
de Bíícdrid\en' r8oo , y del Meridional en i.8to ; y arreglada á la
recalada que después liicierün las naos á la isla -de S. Mat«ó resulta
que cortaron la equinocial por los 3° 5o' de longitud occidental de
Cádiz. -.u¡ uüi'jiMti-'''^*- •
3 Documento núm. l4« .laí-FiT. í*.
4 ídem. - .iü'j'.í r.
5 Herrera , Décad. 3.', lib. 7 , cap. 7 , pág. 219* -..yy^Kl ¡f.
SEGUNDO DE tOAlSA. 9
Otras muchas aves, y sus huevos encontrados en los ni- 1^2 5
dos , ^gunas gallinas y mucha pesca de anzuelo , con to- -
do lo cual se refrescó la gente \ El capitán general y
otros capitanes y personas comieron de un- pescado gran-
de y hermoso ; pero los mas estuvieron enfermos de cá-
maras y creyeron no escapar , aunque á pocos dias se ha-
llaron buenos '^.
El capitán general mandó hacer pesquisa de ciertas
malas palabras que D. Rodrigo de Acuña, capitán de la
nao S. Gabriel, dijo á Santiago de Guevara, capitán del
Pataje , cuando este conduela el dia 6 de Septiembre la
nao portuguesa á la del general; y habida la informa-
ción mandó á D. Rodrigo pasase á la nao capitana para
tenerlo arrestado por espacio de dos meses , poniendo por
capitán de la nao S. Gabriel á Martin de Valencia^ !.
El dia 3 1 por la noche iba garrando la nao Victoria so-
bre la Santi Espíritus , por lo que largó esta las amarras,
y dando la vela se mantuvo á la vista voltejeando '*. i
El dia I ° de Noviembre continuaba la Santi Espiri- Noviembre.
tus á la vista hasta el dia 2 en que no la vieron. —El g' —
dieron la vela las naos y anduvieron bordeando en busca:
de la Santi Espíritus -El dia 4 la hallaron y partieron^
las siete velas juntas ^ haciendo rumbos desde el O i NO. ,
al SOiS. , hasta el dia 17 que estaban en latitud S. 5°.
36', y les demoraba el cabo .de S. Agustín al O? SO. ,
estimándolo á distancia de 206 leguas ^ Desde el dia
17 se dirigieron al SO. hasta el dia 30 que estaban éiíj
latitud S. 19** 30', y demoraban los Bajos de los Pargos
al O i NO. distantes jj leguas ^ ■;
El dia i.° de Diciembre fueron al OSO., cuyo rum- diciembre.
.; ^im^c.^:^ ^oii * ogi::. -■:- — —
I Documentos míms. 14 y 26. . j,, ejí/pioq ^3Z3. Y Z.CÓ
a Documento mím. a 6. " t OO í^k ^,^^■-1^
^5 Documentos míms. lo y a6. ^^^^^.^^^ "i ^^^ ^^^ *^^''"'^
4 Documento niim. 14.
5 Documento niím. z6.
6 Documento núm. 14-
7 Documentos núms. 14 y 2.6. Llamaban Bajos de los Pargps
al Placer de los Abrojos , y sonda que sale al E. de la bahía del Es-
píritu Santo en la costa del Brasil. .-►! ■ u i... ; -r
TOMO V. 6
I o VIAGXS AL MALUCO.
1 525. b<) continuaron el dia 2 hasta la latitud S. 20° 30' El
=^^^= dia 3 se dirigieron al O El 4 sobre el mismo rumbo,
en latitud S. 20° 20' vieron al medio dia la tierra á dis-
tancia de 1 5 leguas , y sondaron 3 3 brazas sobre los Ba-
jos de los Pargos El 5 siguieron al OSO. y SO. hasta
la latitud S. 21*^ 30', y al amanecer estaban á 3 leguas
de la costa \
En los 21^ escasos vieron la montaña de S. Nicolás
alta y sola cerca del mar ; desde la cima iba descendien-
do para el NNE. y SSO., haciendo á esta parte unos ca-
bezos hasta llegar al terreno llano, y cuasi en la cum-
bre tenia una señal blanca como una piedra : al amanecer
del 5 la tierra era llana en la ribera , y dentro habia al-
gunas sierras altas ; y al medio dia en los 21° 30' era alta
á la mar con cabezos parecidos á islas *.
., Desde el amanecer del 5 navegaron á longo de costa
por fondo de 30 brazas; al anochecer, estando a 5 le-
guas de tierra , siguieron al SO. i S. por fondos de 20 ; por
la noche; fueron al S. I SO. por fondos de 12 á 15 ; al
_--^^ amanecer del dia 6 navegando al SO. se hallaban á 4 le-
guas de una tierra rasa que (dice) era isla del cabo Frío;
en la mañana del mismo dia estuvieron á distancia de una
á dos leguas de aquella tierra rasa, y creyeron ser isla;
junto á ella hallaron fondo de 12 y 15 brazas , y al me-
dio dia observaron la latitud S. 22° 20' \ No entró la
armada en cabo Frió porque el tiempo era bueno , y si-
guió su viage '*.
?,o] El dia 7 navegaron al SE. , y la isla del dia anterior
estaba al NO. distante 1 2 leguas El 8 fueron al S. ~ SO. ;
; ni «^ observaron la latitud de 25°, y estaban N. S. con la isla
- de cabo Frió, distante 32 leguas El 9 hicieron el SO. ,
SSE. y ESE., porque al medio dia tuvieron vientos con-
trarios del SO, y después del S Los dias 10 y use
1 Documento niím. i4>
2 En el Documento núm. 14 se puede ver la descripción de
este tramo de costa.
;,L , , ■ .r.iMi
3 Documento núm. 14.
r.hno?. y_ j so;;.
,Bͫr L
4 Documento núm. 10.
.(!>., ífí f'-íFj *1¿.>;> -^
.y OKOT
SEGUNDO DE LOAISA. tí
dirigieroo al NO, y el n.^obser varón la latitud 26° o^{ i525.
continuando después de medio dia 5 leguas al NO El ===
1 2 con viento SE. fueron al SO. i S. ; este rumbo y el del
SO. lo siguieron hasta el dia 18 en que suponían que el
cabo de Santa María les demoraba al O. \ SO, distante 1 8
leguas , y sondaron 5 o brazas lama. — El 1 8 tuvieron
viento contrario , y fueron al SR toda la noche El 1 9*
hicieron el SE. ^ E. hasta 809 leguas ; entre 9 y 10 de
la mañana tomaron la vuelta del NO. ; observaron la la-,
titud 34° 20'; suponían el cabo de Santa María al O. dis-
tante 24 ó 25 leguas; sondaron 38 á 40 brazas lama; des-
pués de medio dia no anduvieron por estar en calma, y
al anochecer tuvieron viento N. y fueron al SO. ^ O^ >^
El 20 en latitud* 35° 40' continuaron al SO. ~ O. sonda-
ron 40 brazas lama ; y siguieron al SO. y SO. ~ O. hasta
el dia 22 en que sondaron 44 y 45 brazas \
El mismo dia 22 por la tarde tuvieron un SO. que
con él anduvieron al reparo con los papahígos del trin^
quete aquel dia y el siguiente El 24 con viento NO.
fueron al OSO,, y sondaron 35 y 36 brazas, arena lim-
pia El 25 en latitud 37° 40' continuaron al OSO.;
estaban E. O. con arenas gordas % que las suponían á
distancia de 12 leguas; después de medio dia tuvieron
calma , y por la noche hubo mucho viento S. con el cual
corrieron al O, con el papahígo del trinquete El 26 por
la mañana largaron velas haciendo rumbo del O. hagiar
estar á dos leguas de la€ arenas gordas , y fondo de ^f<>-
brazas arena , donde tomaron la vuelta de la mar , y á la
noche distaban $ leguas de tierra El 27 fueron al S. &
leguas; á las 10 de la mañana tomaron la vuelta de tier«
ra navegando ^ leguas al ONO.; por la tarde tuvieron
mucho viento SO. y fueron al SE. 8 leguas con el pa^
"-'■•!*'•• ■ •' ' : • .- . ' \; --'--■' .
-I DcMjumento núm, 14. C '^* 02
2 ^sía eost4 de arenas gordas está al S. del rio de la Plata., en-
tre la punta de Medaños y el cabo Corrientes, ^Carta de las <ios«
tas de America meridional desde el paralelo de 36° 40' de latitud
S. liasta el cabo de Hornos , publicada por el Depósito: Hidrográfi-
co de Madrid , en 1798.
12 VIAGES AL MALUCO.
í525. pahigodeltrinquete, y después de media noche con vien-
to ENE. hicieron rumbo del SO El 28 siguieron al
SO. , á cuyo rumbo anduvieron 8 leguas desde la media
noche anterior hasta este medio dia , y continuaron este
rumbo hasta la noche en que tuvieron tanto viento SO.,
que no permitiendo vela corrieron con el papahígo del
trinquete muy bajo en vuelta del ESE. la distancia de 10
leguas hasta cerca del dia, con cuyo temporal de viento
y agua se dispersaron todas las naos ^
El dia 29 se reunieron cinco velas y faltaban k capi-
tana y la S. Gabriel — El 30 se les unió la S, Gabriel, y
viendo el capitán Juan Sebastian de Elcano que no párecia
el general, dijo á Martin de Valencia (capitán interino de
la S. Gabriel) que á sotavento lo hablan de hallar, y que
fuesen á buscarlo , á lo cual se avenía Martin de Va-
lencia; pero el piloto de aquella nao, Juan de Pelóla,
contestó que no quería mudar la derrota 'síno seguir el
viage como el general lo había mandado , y que en la
misma derrota hallarían á la capitana. En vista de eso las
cinco naos metieron á sotavento á buscar al general , y
se les separó la S. Gabriel perdiéndola de vista ; en tres
dias que emplearon en bordos á una y otra parte no lo-
graron halladlo ,^ y entonces continuaron las cinco velas
su derrota para el estrecho' '^.
Llegaron al parage del rio de Santa Cruz donde el
capitán. Juan Sebaítian de Elcano era de parecer que en-
trasen á esperar al capitán general y á Martin de Valen-
cia ; pero juntándose luego en su nao todos los capitanes
de, las otras y los oficiales de S. M. concertaron que si se
detenían en Santa Cruz seria después tarde para pasar el
estrecho, y que era mejor que solo entrase el Pataje á po-
ner una carta debajo de una cruz, en una isleta que ha-
bía en dicho rio, para que si llegase alli el general supie-
se que iban delante á entrar en el estrecho hasta el puer-
to de las Sardinas, donde aparejarían las naos, harían le-
1 Documentos 9 , 10 , 14 y 26.
2 Documentos 9 , 10 y a6.
E
ñero.
SEGUNDO DE LOAISA. 1 3
ña y agua, y le esperarían para que á su llegada le ayu-
dasen todos á hacer lo mismo ; con cuyo concierto en-
tró el Pataje en el rio , y las cuatro velas restantes siguie-
ron' para el estrecho ^.
El Domingo 14 de Enero de 1526 por la mañana, i^z6.
creyendo que entraban en el estrecho , encallaron las cuatro
naos en la boca de un rio "" que distaba del estrecho cinco '
ú seis leguas, donde estuvieron para perderse todos¿ Juan
Sebastian de Elcano envió luego su esquife con el piloto
Martin Pérez de Elcano, el tesorero Bustamante, el clé-
rigo Juan de Areizaga , el artillero Roldan , que habia
sido uno de los compañeros de Magallanes, y otros cua-
tro hombres á reconfocer si era el estrecho , con orden de
que si lo fuese hiciesen tres fuegos y de lo contrario no;
Bustamante y Roldan decian que era el estrecho y que se
hiciesen los fuegos á las naos ; el clérigo y el piloto qui-
sieron certificarse mas; pasaron adelante , saltaron en tier-
ra y dijeron que no era el estrecho. Con esta contradicion
acordaron llegar á una punta que descubrían mas aden-
tro; llegados á ella quiso Roldan pasar á otra que se veia
mas arriba , y habiendo andado 3 leguas quedaron satis-
fechos de que no era el estrecho y se volvieron ^. Entre
tanto creció la marea, flotaron las naos, salieron á lá mar
ancha, y viendo que tardaba el esquife, y que no hacian
los tres fuegos, fueron á longo de costa dejando en tierra
aquellos hombres ; reconocieron el cabo de las Vírgenes,,
y á la tardecita surgieron dentro de este cabo el mismo
oía 14 de Enero de 1526 '*.
Cuando aquellos individuos volvieron al sitio en que
habían dejado el esquife , lo hallaron encallado , muy se-
parado del canal del rio , y tuvieron que esperar la cré-
-Uhiii-. rújJu >.[ i;si:y,Y ai.ühbüíjp ovp eocn ztjii zai orí:.^r:zü
- 1^ {Dóétiménfo liútn.^ff; ' '--^l '• ■ -• ' r >. ■ '- f''^;-
2 Las cartas del Depósito Hidrográfico de Madrid le nombran
rio Gallegos.
S Herrera , Déc. 3»* , lib. 7." , cap. 7 , pág. .aao. .^Y Oviedo,
segund. part. , lib. 20, fol. 22.
4 Documento núm. g y 26.
14 y I AGES AL MALUCO.
1 526. cíente para $alir al otro dia por la mañana en busca de
= las naps i pero cargó tanto el tiempo aquella noche que
se les anegaba el esquife; al amanecer ya era baja mar , el
esquife se anegó en fin á la orilla del agua y saliendo
.'i)i'' i 4 tierra hicieron fuego : estuvieron cuatro dias comiendo
.oíoiui Igig j-gic_Qs que h^ilaron y algún marisco: recuperado el
'■' ■ ""•• •esquife al quinto dia fiieron á una isla que estaba en me-
dip del rio á byscar pájaros, porque los veian ir allá, y
hallaron muchas aves blancas que parecían palomas con
el pico y pi^s rojos; y poco mas adelante, en la misma
isla , encontraron infinitos ánsares marinos que no sabían
volar : cada pájaro pelado y sin tripas pesaba ocho libras,
y con ese bastimento partieron en busca del estrecho y
de las naQ§ j aquel dia llegaron á la boca del rio ; por el
tiempo contrario no pudieron andar mas , y allí salieron á
tierra y vararon el esquife \
- .li-jEI rnismo día 14 de Enero de 152,6 en que las naos
surgieron dentro del cabo de las Vírgenes se levantó alli
á media noche tan gran tormenta de mar y viento SO. y
OSQ. que las cuatro naos garraron hasta estar junto í. tier-
ra ; y arreciando el viento dio al través en la costa la nao
Santi Spíritus de Juan Sebastian de Elcano : al salir la
gente 'á tierra se ahogaron nueve hombres, uno de ellos
Plego de Estella, contador de la nao, salvándose los res-
tante medÍQ ahogados. El dia siguiente continuó esta
gran tornaenta^ se quebró la flao, la mar echq á la pla-
ya muchas pipas de vino, mercadurías, y el pan se per-
dió todo. Las otras naos perdieron amarras, y echaron al
agua artillería, y, lo que tenían mas á mano "".
Pasado est? temporal entrq Juan Sebastian de Elcano
en laí\ao AíiUJicia4a de Pedro de Vera, á quien acompa-
ñaron Andrés de Urdaneta y otros , para meter dentro del
estrecho las tres naos que quedaban y eran la dicha Anun-
ciada , Santa María del Parral y la S. Lesmes ; pero an-
. ÍP Heruera , Dec. 3.*, lib. 7 , cap, 7 ,. pág. aao Y Oviedo.
segund. part. , lib. 20 , fol, 22.
2 Dociunentos núms. g y zS»
SEGUNDO tOAISA. íj
tes de embocar la primera angostura^ les dio ün viento i5aA
SO. tan fuerte que juzgaron naufragar ; á media noche "i--^
perdieron las tres naos los bateles., y k Anunciada salió
á la mar ancha "*. ''-;
El dia siguiente abonanzó el tiempo ; las naos Par-
ral y S. Lesme^ fueron á surgir á la bahía de la Victo-
ria que está después de pasar la primera angostura ' , y
volviendo á entrar en el estrecho la Anunciada tanibíen
internó mas que antes : la primera angostura es un bo-
querón ; adentro forma grande abertura , y en la parte
del NE. de aquella bahía extensa , hallaron los de la Anun-
ciada surtas las dos carabelas de que recibieron gran pla-
cer porque las suponían perdidas "*.
Los individuos que habían varado él esquife en la
boca del rio donde salieron á tierra, porque el tiempo
contrario no les permitió andar mas , trataban de conti-
nuar el viage el día siguiente por la¡ ín'a'ñana á tiempü
que llegó á ellos Bartolomé Domínguez , vecino de la Co*
ruña^ con otros cuatro hombres enviados por Juan Sebas-
tian de Elcano con una carta suya en que les hacia saber
que por sus pecados la nao Santi Spiritus se había perdí-
do , que las otras naos estaban ya en el estrecho, y que
vista su carta se fuesen luego hacia él; por lo que deja-
ron el esquife y sus pájaros, y se fueron por tierra an-
dando veinte leguas dé muy áspero camino , pues aun-
que el terreno no era de-montaíks tenia' muy espesos y
cerrados boscages y árboles, hasta que llegaron aí siíio
del naufragio de la Sántí Spiritus "" .
En la bahía de la: Victoria los individuos de las na<»
'• - -' '"'' . .c:::. '.j'^.'L'ji^ UL.L'^Zi'i:^ ■ ■
. : f'^n ::o-ir;ífn/í r,í:p ,:.;;:::! /sr:
1 La carta del ¿strecho de Magallanes,, iiqpresa' en Madrid
en 17885, le nombra. Angostura de nuestra señora- de la Esperanza.
2 Documentos ¿áms. g y 2Í-" '."'-"rr"' í ;"? '" ■. •'■"'■
<5 Documento n» g. En la éMpresad'á CatlS défí estrecrfeó de Má*i
gallanes , impresa en Madrid en 1788 , se nombra á la bahía de la
Victoria Ensenada de las Once mil Vírgenes^ .a. u.. n' .
4 Documento núm. 26. oiJ cJu^ai/jOüQ! 1.
5 Herrera , Dec. 3.% lib. 7, cap. 7, pág. 220. YtJjfiodo,
segund. part. , lib. 20 , cap. 4.° , fol. 22 vto. . ,-
1 6 VIAGES AL MALUCO.
i5a6. vieron en tierra patagones, y habiendo llegado adonde
=== estaban las carabelas enviaron el esquife de la Anunciada
y llevó á las naos un patagón, á quien dieron de comer
y beber vino y otras cosas, con que se alegró mucho;
pero especialmente con un espejo donde viendo su figura
estaba tan espantado que eran dignas de verse las cosas
que hacia : Le mostraron oro y plata , y no hizo altera-
ción alguna. Era feo, grande de cuerpo, vestido de una
pelleja de cebra , llevaba en la cabeza un cerco hecho de
plumas de avestruces, tenia su arco, y en los pies unas
abarcas. Al. anochecer señaló que lo llevasen á tierra ^.
El dia siguiente enviaron por tierra á Andrés de Ur-
daneta , con otros cinco compañeros , al sitio en que esta-
ba el factor general, Diego de Covarrubias, con la gente
de la nao perdida para juntar todas las mercadurías , vinos,
artillería , munición y jarcia , á fin de que lo tuviesen
pronto para cuando las carabelas fuesen por esos efectos
y por la gente ''.
Luego que desembarcaron acudieron é ellos los pata-
gones pidiendo por señas de comer y de beber ; les dieron
de la mochila qne llevaban, y fueron á ver sus estancias
que eran hechas de pellejas de cebras en forma de cho-
zas , donde tenian sus mugeres é hijos : cuando querían ir
á otra parte cogían sus pellejas , se las echaban á las mu-
geres á cuestas, y ellos se iban con sus arcos y flechas ^
, y nos diez patagones los siguieron dia y medio hasta
que vieron que se acababa la provisión de las mochilas,
y entonces se volvieron. Los comisionados tardaron cua-
tro 4ias en llegar adonde estaba la nao perdida , y al ter-
cero creyeron perecer de sed , teniendo que beber sus ori-
nes hasta que hallaron agua '*.
La nao capitana , á quien dejamos separada de las
otras con el temporal de la noche del dia 28 de Diciem-
bre, tuvo el dia 29 por la .mañana mucho mas .viento
1 Documento núm. 26. ' ! - • X j;ri»i-ir^/"
2 Documento Ídem. ■ «oCC +.
3 ídem... )■■'- -i/ ^ 'Z-'í'''-'' •■' 'T ■■>■:■'■' . i. . in'íl i.
4 ídem. ' •• ^iv si .íul . °.|¡. .qüj , Oí: .dií ^ .iiüq .Luuga^
SEGUNIX) DE roAlSA. 1 7
OSO que le obligó á correr á palo seco unas diez leguas i526.
al ENE., hasta las i o del día ; luego siguió un poco al ===
NE. hasta que á las doce empezó á abonanzar; despuesde
medio dia fue al N. unas seis leguas, y por la noche cesó
el mal tiempo: tenia las arenas gordas al NO. y sondó 45
brazas^. - '.'',' '■''.'"'* ";-;"";■
El dia 30 con viento NNO fue aí SO. i- Oí cíbseryó
la latitud de 39°; el cabo que estaba delante de la tierra
de los Humos demoraba al N. , distante 1 6 leguas , y son-
dó 44 brazas *. — El 31 navegó al SO.; observó la lati-
tud de 39° 20' ; tenia al O. la bahía de los Bajos anegados
distante 5 o leguas ^ ; y este dia por la mañana avistó á la
nao S. Gabriel que andaba separada de las demás , y con
la cual se unió **. Por esta nao supo el general que las
otras iban á sotavento á buscarlo; se incomodó de que hu-
biesen variado la derrota sin necesidad, y trataron de ir
al rio de Santa Cruz, donde pensaron hallarlas \
El dia i.° de Enero de 1526 sondaron 50 brazas y -^°^^'°*
cogieron muchas pescadas. — El dia 2 navegaron al ONO.
y observaron la latitud 39° 40' — El 3 fueron al SO. i O.
y sondaron 44 brazas. — El 4 la bahía de los Bajos ane-
gados distaba 25 leguas. Después de medio dia tuvieron
viento SO; tomaron la vuelta del NNO, y sondaron 40
brazas. -— El 5 varió el viento , hicieron rumbo SO.^ O. ;'
observaron la latitud 42° 14', tenian las barreras blancas
al NO., distantes 20 leguas, y sondaron 38 brazas.—
El 6 navegaron al mismo rumbo ; tenian la bahía sin fon-
do ál NO. , distante 14 leguas, y sondaron 44 brazas V
■ I Documento mim. 14. ' ' . , ',
- a ; Este debe ser -el cabo Corrientes qrfe está' -al S'. det rió Se l'á'
Plata. ; ...;.■ ,.. , . . •• :.■ - -ünt.'..; :■ í/' H-j í:!;].-
3 Esta bahía es la Ensenada que forma la costa entre el rio Co-
lorado y la Ensenada de la Asunción Carta de las costas de Ame-
rica meridional desde el paralelo de "56^ 40' de latitud S. hasta el
cabo de Hornos , publicada por el Depósito Hidrográfico de Ma-
drid, en 1798. : < ■ ■ : i
4 Documento mim. 14. ^' bÍ wjp io
5 Documento núm. 10. 1. -. : il-
6 La bahía sin fondo es la que en las tartas del Depósito Hi-
drogáfico de Madrid se nombra Bahía Nueva* -"'■ í-'ivi'i'v..'-/
TOMO V. C
1 8 VIAGES AL MALUCO.
1 526. —El 7 continuaron al SO.^jO.j observaron la latitud
- 44° 48'; tenían el cabo de Santo Domingo al NO. dis-
tante $ leguas, y todo el día vieron la tierra '.
Al S. del cabo de Santo Domingo hay dos islas la una
cerca de tierra y la otra mas afuera; desde el cabo á la
primera isla hay cerca de una legua, y tres desde esta
isla á la de fuera; la isla de tierra es alta y pequeña, y la
d^, fuera es llana, rasa con la mar, también pequeña,
nías larga qu0 ancha y cortada por medio ; en la parte
del S. de esta isla rasa hay unos bajos, y á media legua
^ S. de ellos sondaron 45 brazas , arena limpia '.
j.[ J51 dia 8 hicieron rumbo SO. ^S. ; observaron la lati-
tud de 45°, y el cabo Blanco les demoraba al mismo rum-
bo distante 36 leguas. — El 9 siguieron al SO. i S. hasta
el anochecer; desde entonces hasta la media noche fueron
al S, , y á me^ia noche tuvieron viento contrario que les
obligó á recoger velas , y anduvieron mar al través hasta
rt ;' el medio dia. El cabo Blanco demoraba al SO., distant*
■'-^- 23 leguas y sondaron 55 brazas El lo fueron al SO.,
estuvieron entre los cabos que forman el cabo Blanco, y
observaron la latitud de 47° \ .^. ü'nubnoe. ■
De tres cabos que componen el -cabo Blanco , el que
lleva este nombre es el del medio : al NO. de este , dis-
tante dos leguas , está el del N. que es tajado al mar y
llano i sobre él , y como media legua adentro , hay una
montaña llana, no muy alta, que en algunas partes tie-
ne manchas blancas, y entre esta montaña y el cabo, mas
cerca de la primera que del segundo, hay una montañeta
que parece montón de trigo Desde este cabo del N.
hasta el cabo Blanco, toda la costa es de tierra llana, aun-
que un poco adentro es algo mas alta que la de la ribe-
-on»
I Documento núm. 14— —El cabo de Santo Domingo parece ser
el del cerro de S. José en el puerto de Santa Elena; pero por lo que
expresa después describiendo las dos islas que tiene al S. , resulta ser
el que la carta del Depósito Hidrográfico de 1 798 nomhra cabo de
dos Balitas.
. 2, Documento núm. 14*
3 Documento ídem. •' ,;;;1j,Íi r/; :{..•, .«>.'.'!.(/ -f '■
.7 o:
SEGUNDO DE tOAlSA. ?§
ra..:— El cabo Blanco es delgado y bajo /y tiene á una y iSág.
otra parte una barranca blanca. —Al SE. de cabo Blanco, ==
distante tres leguas , está el cabo del S. qué aparenta treá
islas, siendo menor la del medio; pero las dos del N. son
tierra firme y solo es isla la del S. \ '
A tres leguas al mar de esta costa hay 2^ brazas; y
habiendo navegado al SO. llegaron á estar al través del
cabo del S. al medio dia , donde observaron . la latitud de
47.° — Revasado el cabo del S. continuaron al SO., y á
la tarde se encontraron con una seca sobre el agua, don-
de rompia la mar ; esta seca corria de NO. á SE. , tenia
casi un ayuste de largo , distaba dos legUas de la tierra
inmediata, y unas ocho leguas del cabo que demoraba al
NE A distancia de una milla de la seca sondaron 18
brazas '.
El dia 1 1 no anduvieron por haber tenido calma
desde la noche anterior hasta este dia al ponerse el sol:;
casi á esta hora estaban cerca de una isla pequeña, que efti
el medio hacia una quebrada aparentando dos isks , por-
que el centro era de tierra llana : de esta isla á la costa ha^
bia casi una legua, al cabo Blanco 17, y á la seca del dia
anterior 4 \ Por la tarde sondaron 42 brazas, y desde
que se puso el sol fueron toda la noche al SO.iS. — El
dia 12 desde el amanecer hicieron rumbo del O. ^ SO.
para acercarse a tierra : á las diez hallaron Una seca que
estaba E. O. con la isla de los Patos, distante de ella cinco
leguas: la seca era llana, rasa con la mar, del ancho de
una nao y por fuera á un tiro de ballesta sondaron 37 bra-
zas en fondo piedra, cuya calidad no habian encontrado en
toda aquella costa desde la bahía de los Santos , sino fondo
- I Documento núm. l4-
- a ídem , pero los nimbos no convienen con la dirección en que
conocemos hoy aquella costa , ni la distancia que expresa de ocho
leguas de la Seca al cabo Blanco se ajusta con la de la carta del De-
pósito Hidrográfico de 1798 , que solo señala desde el cabo á lo
mas distante del bajo siete millas. '
3 Aunque las distancias no convienen con las de la Carta del
Depósito Hidrográfico de Í798, esta isla es probablemente la q\ie
dicha Carta nombra isla de Reyes.
20 VI AGES AL MALUCO.
1^2.6. lúnpio. Al medio dia observaron la latitud 48^40', y la
=;;== isla de los Patos demoraba al NNO. distante cinco le-
guas ^i El 13 no anduvieron por estar en calma El
14 al amanecer hallaron una isla pequeña con cuatro is-
lotes que distaban dos leguas de la costa ^' ; por la maña-
na tuvieron viento NE. y fueron al OSO. para acercarse
á la tierra; á las 10 en que prolongaban la costa á distan-
cia de una legua, sondaron 17 brazas, roca; al mediodía
observaron la latitud 49°, y por la tarde tres horas antes de
ponerse el sol llegaron al través del puerto de S. Julián %
, j- Diez leguas antes de haber llegado á este puerto se
presentó la tierra mas alta que la que dejaban atrás ó al
N. ; esta tierra alta es blanca , de cimas llanas , y hace mu-
chas mesas y motillones redondos hasta llegar al puerto
de S. Julián, siendo también llana la tierra de la ribera
hasta cerca de la entrada de aquel puerto. En la misma
costa al NE. del puerto hay sucesivamente dos cabos ta-
jados , y. sobre ellos una montañeta llana que parece isla :
tierra adentro de estos cabos y al fin de las montañas blan-
cas, se ve una montaña redonda y puntiaguda mas alta
que todas las anteriores ; junto á ella , y á su parte del SO. ,
hay otra semejante j pero mucho mas baja, y de esta va
descendiendo la tierra por espacio de media legua, hasta
hacer una punta baja que está en la entrada del puerto
de S. Julián: del cabo del SO. de los dos mencionados
sale una isleta pequeña y llana inmediata á la tierra , y
creyeron que de ella al cabo hay poco fondo "*. — La
"it La expresada Carta del Depósito Hidrográfico de 1 798 no
señala por allí uinguna isla nombrada de los Patos; pero la Seca
que dice el Documento niím. 14 estaba E. O. con esa isla , parece
ser el bajo que se halla situado en la Carta al ESE. de los de Es-
teban ó Bellaco , y estos , que están señalados en ella con tres fa-
rallones, tal vez son los que nombraban isla de los Patos.
a Esta isla pequeña con cuatro islotes , que distaban dos leguas
de la costa , no la señala dicha Carta de 17^8 , ni el Documento
nxim. 14 ofrece datos para situarla.
3 Documento niim. 14.
4 La citada Carta del Depósito Hidrográfico de 1 798 no se-
ñala esta isleta.
SEGUN3X) DE LOAISA. 21
tierra de la parte del SO. del puerto toda es llana y baja 1S26.
sin montaña alguna ; á media legua al SO. del puerto se ,
ven en la costa tres isletas que atraviesan para fuera ',
y desde ellas hasta distar cuatro leguas del puerto de San-
ta Cruz, toda la costa es de barrancas tajadas al mar. ^_
La elitrada del puerto de S. Julián no se ve hasta hallar-
se junto á ella : si se está cerca de los cabos dichos de la
costa del NE. se dirigirá al SO. ó se irá directamente á
la punta expresada que baja de las montañas, y alli se
verá la entrada que corre de NE. á SO. El puerto está en
latitud S. 49° 30' \
Los dias 15 , 16 y 17 anduvieron voltejeando con ma-
los tiempos y mar al través, en que ganaron muy poco.
El 17 por la tarde se hallaban tanto avante con el
puerto de S. Julián, y por la noche tuvieron viento
NE El 18 al medio dia estaban sobre el abra del rio
de Santa Cruz donde observaron la latitud 50° 10', y
por la tarde entraron en este puerto donde pensaron ha-
llar las otras cinco naos ; pero en una isla que estaba en-
medio del rio, encontró el piloto de la S. Gabriel una
cruz , y á su pie una carta que llevó al capitán general, y
decia que ocho dias antes hablan llegado las naos alli, y
que siendo el tiempo bueno, quedando poco verano, ha-
bían acordado los capitanes ir al estrecho, donde 15 le-
guas adentro , en la parte del NE. , al pie de la sierra mas
alta los hallarían ^. n
Desde ocho leguas antes , ó al N. del puerto de San-
ta Cruz , aparece la tierra baja y llana, y sigue asi hasta
la entrada del puerto : al SO. de este es tierra alta, cuya
elevación llana empieza desde cuatro leguas largas aden-
tro del rio; en la división de esas tierras alta y baja está
el puerto, y la costa toda es llana cómo una mesa. Desde
que se descubra el abra del puerto se verá en la costa del
SO. ó de la tierra alta , un cabo blanco tajado al mar
1 "Tampoco señala estás fres isléfais;'** * * C "-^ '■•■'c
2 Documento niim. 1 4»
3 Documentos números loy 14*
22 VIAGES AL MALUCO.
1 526'. alistante del rio hasta una l^gua; para entrar después de
^=1::;= haber recalado sea á la punta del N. , ó á la del S. del
rio, se irá directamente á este cabo , y estando cerca de
él se seguirá por la cOsta alta con proa al N. : por fuera se
verá un bajo que tiene encima i i braza de agua en baja
mar, corre desde enfrente de este cabo hasta la punta baja ó
del NE, del rio , y entre este bajo y la costa alta ó del SO.
está el canal de entrada y salida del puerto, donde se ha-
llan 7 y 8 brazas de agua en baja mar. Cuando en la
entrada se llegue á estar entre las dos puntas del rio se
acercará mas á la del NE. que á una punta de arena que
hay en la parte del SO., porque de esta sale un banco
hasta mas de medio rio ; pero luego que se doble dicho ban-
co se irá separando de la tierra del NE. para seguir el ca-
nal, que es de 4^9 brazas. A continuación se verá una
isla que dista una legua de las puntas del rio , á la cual se
dirigirá por fondo de 8 á 10 brazas en baja mar; pero al
llegar á esta isla se dejará á babor y se irá por medio del
canal que ella forma con la tierra del NE. ; este canal cor-
re NNO. , SSE. y siguiéndolo por su medianía hasta mas
de media isla, se separará luego de esta acercándose á
la íierra de estribor para dar' resguardo á unos bancos que
salen de la punta de dicha isla. Luego que se doblen es-
tos bancos , se verá en la tierra firme de babor un cabo
tajado que demorará al NO. ; se irá derecho á él , y ua poco
mas adelante se surgirá en fondo de 12 brazas. Fuera del
canal de esta entrada hay algunos bancos que se descubren
en baja mar. La pleamar sube 5 brazas y corre mucho) la
marea. En el puerto se tiene pescado, agua dulce y leñas
y está, como se dijo, en latitud S. 50° 10' ^ ; >:j tsÚ)
El dia 20 por la tarde salieron del puerto de Santa-
Cruz y fueron al SO El 21 por k mañana, tuvieroit
viento SO , y anduvieron voltejeando- .^u'Hl 22^ coa vieib
to SSO., continuaron en bordos á lámar y:á tierra,) pero
por la noche hicieron rumbo S. i SE. hasta la mañana si-
guiente El 2 3 amanecieron cerca del rio de S. Ildefon-
I Documento niím. l4' " ' '•
SEGUKPO DE LOÁIS A. 93
SO : tuvieron calma hasta medio día , y la boca del rio es- j 5^^.
tá en latitud de 51° 2,7' \. Aqui hallaron al Pataje que se '
había detenido para ir á poner la carta en la isla del rio
de Santa Cruz , y siguieron unidos , los tres buques '.
La parte del N. del rio de S. Ildefonso forma un cabo
alto , tajado y de cumbre llana : en la parte del S. de la
boca se ven en la costa siete montañetas que parecen ór-
ganos : la primera del N. es mas baja que la segunda y
tercera , que son las mas altas ; de estas van bajando has-
ta la última del S. , que es la mas pequeña j y entre otras
siete hay cinco puntas qué parecen frailes ; de modo que
desde la primera del N. hasta las dos altas , cuasi se ven
tantas como desde alli á la del S Antes de llegar á este
rio y sobre su boca,:hay muchas secas de. peñas que sa-
lea cuatro leguas á la mar , y la entrada tiene ademas muy
poco fondo que no admite nao grande. Esta abra se equi-
voca con la del estrecho ;, y luego que se reconozca, es
preciso separarse de ella \
El dia 24 desde la inmediación de los bajos de la boca
del rio de S. Ildefonso , hicieron rumbo del SE., y á las
10 de la mañana estaban con el cabo de las Vírgenes.i
Este cabo es alto, tajado y de cumbre llana como una
mesa : á la mitad del cabo, entre él y la mar, hay playa
de arena que á dos leguas al SO. de dicho cabo forma
una punta aguda como un cuchilló : desd^ el cabo hasta
esta punta, encima de la playa, y; á una milla de la
mar toda la costa es alta y llaaia como la tierra del cabo;
y pasada esta punta, que se nombra de las Vírgenes '^,
hay en la parte del SO. una bahía que tiene el mismo
nombre. \
I Documento idem , y este rio es el que en las Cartas del De-
pósito Hidrográfico de Madrid se npmbra rio Gallegos.
a Documento niím.. lo, ' • .
3 Documento núm. 14.
4 I^a Carta del estrecho de Magallanes, impresa en Madrid
en 1788 , le nomtra pupta de Miera, i ,' . ,^^««0^00 s'iúu.^tx l^ ■íoi
5 Documento num. 14. .>•! .mmi oln-^m/jrK.a ;.
¿4 yiAGES AL MALUCO.
1^ §. IL
£/ Comendador Fr. García de Loaisa navega en el estre-
ocíji •■ cho de Magallanes.
-■- El dia 24 de Enero de i§26 (que fue el mismo en
que Andrés de Urdaneta y sus cinco compañeros llegaron
por tierra al sitio en que estaba la gente de la nao per-
dida) entraron por el cabo de las Vírgenes la nao Capita-
na, la S. Gabriel y el Pataje '^. Vieron los de estas naos
mucha gente en tierra que hacia señas, y el general en-
vió el Pataje á saber que cosa era. Condujo al tesorero de
la nao Santi Spiritus Hernando de Bustamante , al clérigo
Juan de Areyzaga y al tesorero de la nao Parral Juan
de Benavides ; é informado de haberse perdido la nao
Santi Spiritus cerca de la punta de las Vírgenes, de ha-
berse ahogado nueve hombres, de que la Anunciada y
las caravelas Parral y S. Lesmes hablan perdido los bate-
les, y de que el capitán Juan Sebastian de Elcano habia
ido á meter esas naos en el estrecho * no quiso detener-
se mas alli; y dirigiéndose á embocarlo', dio fondo por
la noche á cuatro leguas de la primera angostura ^ — El
dia 25 por la mañana entraron por dicha angostura ; pero
antes de revasarla tuvieron la marea vaciante que les obli-
gó a dar fondo en 5 brazas ; en baja mar se levaron y
fueron hasta la bahía de la Victoria , donde hallaron la
nao Anunciada y las caravelas Parral y S. Lesmes "*, an-
cladas á dos leguas adentro de la angostura, y dieron fon-
do cerca de ellas ^ .
Desde la punta de las Vírgenes demora la emboca-
1 Documentos números l4y 26.
2 Documento niím. 10.
3 Documentos núms. 10 y 14 En la citada Carta del estre-
cho impresa en 1 788 , se nonJ)ra Angostura de nuestra Señora de
la Esperanza.
4 Documento mím. 14. — En dicha Carta la bahía de la_ Vic-
toria se nombra ensenada de las Once mil Vírgenes. " "^ • '^1'/* '.. "
5 Documento mím. 10. ■ u^u^^^ o
SEGUNDO DE LOAISA. 2$
dura del estrecho ó primera angostura al O., distante lo 1^2.6.
leguas ; la angostura corre de NE. i E. á SO. i O. con el ==
largo de tres leguas y el menor ancho de una legua es-
casa : para reconocerla , desde que se llegue á k punta
de las Vírgenes se correrá al O. : cuatro leguas antes de
llegar á la boca se verá en la costa de estribor una sa-
blera blanca que sube por la montaña hasta la cima, y
pasada la sablera, la tierra es mas alta; en llegando á es-
tar tanto avante con dicha sablera, se irá al OSO. y na-
vegando cuatro leguas á este rumbo se recalará á tres
grandes montes de arena que parecen islas sin serlo , y es-
tan en la costa de babor, desde cuyo parage se verá la boca
de la angostura: en la tierra de estribor y NNO. , SSE.
con dichos montes de arena, se verá un monte redondo
alto , y dos mas pequeños que también parecen islas sin
serlo ; de estos tres montes , el del medio es ei mas eleva-
do, todo de arena limpia blanca; los otros dos son mas
pequeños , y aunque también de arena , tienen encima al-
gunas matillas '.
Desde que se esté dentro del cabo de las Vírgenes
hasta la boca del estrecho ó angostura, se puede surgir
en toda la costa de estribor en fondo limpio de 1*8 ,20
y 25 brazas , igualmente que en toda la costa del S. , y
es mejor navegar por esta que por la del N. A la en-
trada de la angostura se ira por medio canal, porque
hay bancos á una y otra parte , y -^e hallará fondo en 40
04$ brazas. Al re vasar dicha angostura se continuará por
medio canal, en el que siemprese hallará el mismo fondo ó
algo mayor, sin aproximarse á la punta de estribor mas
que á cerca de una milla, porque de ella salen muchas
cabezas que tienen poca agua Si se quiere ir á surgir
se seguirá por la costa de estribor, y á distancia de tres
leguas se hallará la bahía de la Victoria, que .estando en
ella se presenta cerrada sin que se vea por donde se en-
tró, y tiene poco fondo; en baja mar hay 4 brazas. Tan-
to en ella como en la angostura sube la marea una braza,
I Documento núm. ■i4»
TOM. V. D
26 VI AGES AL MALUCO.
1526. y el fondo es de roca llana de mal tenedero '.
== Luego que el general dio fondo en la bahía de la Vic-
, toria^ mandó á Martin de Valencia que con sus amigos y
criados se pasase á la nao Anunciada; que D. Rodrigo
de Acuña volviese á la S. Gabriel; que Juan Sebastian
de Elcano con las dos caravelas Parral y S. Lesmes, y el
Pataje fuese al sitio de la nao perdida á recoger la gente
y ropa que se habia salvado ; que D. Rodrigo le diese su
batel para que pudiesen cargar, y á la S. Gabriel le dio
el esquife de la Capitana para que se sirviese con él *.
El dia 26 de Enero partió Juan Sebastian de Elcano
con dichos tres buques á su comisión ^ : inmediatamente
que llegó al sitio del naufragio, empezó á embarcar en las
caravelas cuanto habia alli ; y habiendo acabado de car-
gar, se levantó un viento recio que les obligó á salir de
aquel parage , dejando metido en un arroyo al Pataje por-
que el viento le era contrario , y al batel de la S. Gabriel,
que tenia para cargar las bombas de la Santi Spiritus.
La caravela Parral de D. Jorge Manrique entró hacia el
estrecho , y la S. Lesmes , de Francisco de Hoces , corrió
para afuera '*.
Febrero. En la bahía de la Victoria , con esta misma tormenta
=== de viento OSO. el dia 8 de Febrero, garraron las tres naos
Capitana , Anunciada y S. Gabriel ^ : la Capitana con
cinco anclas y cinco ayustes llegó hasta cerca de tierra,
donde dio infinitas tocadas , hizo mucha agua ^ , echaron
al mar todo lo que tenia arriba , le cortaron las obras muer-
tas '' : estuvo casi perdida y la desamparó el capitán gene-
ral y demás gente que saltó á tierra, excepto el maestre
y los marineros *. — El dia 9 cedió un poco el viento y
I Documento niím. l4-
z Documentos números ID y 26.
3 Documento niím. 14.
4 Documentos números lO y 3.6.
5 Documentos niímeros 10 y 1 4»
6 ' Documento nixm. l4«
7 Documento núm. g.
o Documento núm. 26»
SEGUNDO DE LO AIS A. 1J
sacaron ia nao algo afuera ^ — El lo acabaron de sacar ^52^-
la nao hasta tenerla tanto avante del sitio en que estaba ==
antes de garrar : este dia le quitaron el timón y lo metie-
ron abordo para componerlo porque estaba roto y maltra-
tado , y el dia 1 1 calaron el timón en su lugar '^.
El mismo dia 1 1 por la mañana se hizo á la vela la
S. Gabriel , y saliéndose de la bahía de la Victoria y an-
gostura del estrecho, fue á surgir junto á la boca en la
costa del N. ; y por la tarde dio la vela la Anunciada y
se salió del estrecho ^ De la S. Gabriel enviaron por tier-
ra á su tesorero Juan Salmerón , noticiando al general que
allí habia un razonable puerto para aderezar la nao Ca-
pitana ; al mismo tiempo llegó la caravela Parral , donde i
estaba Juan Sebastian de Elcano "* , cargada de la merca-
dería de la nao Santi Spiritus, y surgió junto á la S. Ga-
briel ; y el dia 12 llegó la nao Anunciada ; pero no pu-
diendo tomar el surgidero en que se hallaba la S. Ga-
briel, salió á la mar donde la vieron andar bordeando \
La nao Capitana, que ya tenia abordo el capitán ge-
neral y gente que habia saltado á la costa, dio la vela en
la bahía de la Victoria , y saliendo del estrecho después
de puesto el sol, envió D. Rodrigo de Acuña el esquife
á enseñarle la entrada, batiéndole una bandera para que
se acercase a tierra; pero no entendiendo esta señal, ó no
pudiendo llegar adonde estaba la S. Gabriel , fue a sur-
gir en la costa del Sur a tres leguas de aquella nao ^ : la
S. Gabriel y la Parral dieron la vela y fueron á fondear
junto á la Capitana ^ j cuando llegaron á ella , ya se le
habia unido la caravela S. Lesmes, de Francisco de Ho-
ces * , que habiendo corrido para afuera con el temporal
1 Documento núm. 14.
2 Documento , ídem.
3 Documento , ídem.
4 Documento , idem.
5 Documento , nxím. i O-
6 Documentos mimaros lO y l4«
7 Documentos idem.
8 Documento núm. 10.
aS VIAGES AL MALUCO.
j536. por la costa hacia el S. hasta 55° de latitud, dijeron los
=== de este buque /que les farecia que era allí acabamiento
de tierra ' ; y en medio de esto la nao Anunciada no pa-
recía '.
A la nao capitana se le rompió el ancla por junto á la
cruz, y andaba voltejeando con el trinquete ^ Mandó el
general llamar á los capitanes y oficiales de S.M. , y acorda-
ron volver al rio de Santa Cruz á adobar aquella nao '* que
estaba muy maltratada de los golpes que habia dado en
tierra, y hacia mucha agua; con cuyo acuerdo salieron
fuera del cabo de las Vírgenes para el rio de Santa Cruz,
dejando al pataje y al batel de la nao S. Gabriel dentro del
arroyo. Estaban como á 1 5 leguas del cabo de las Vírge-
nes , cuando mandó el general á D. Rodrigo de Acuña,
capitán de la S. Gabriel , que volviese á donde estaba el
pataje , porque el tiempo iba abonanzando , que tomase su
batel, y dijese al capitán de dicho pataje que iban á Santa
Cruz, á cuyo puerto procurase dirigirse lo mas pronto
posible. D. Rodrigo respondió ai general: ¿cómo queria
que con tal tormenta volviese alli á perderse? El general
le dijo que era necesario para tomar su batel ,^ porque no
habia bateles , y D. Rodrigo repitió : ¿ por qué lo quería
enviar á donde él no queria? Pero al fin hubo de ir \
El día 1 3 de Febrero entraron en el rio de Santa Cruz
las naos Victoria, Parral y S. Lesmes; echaron toda la
ropa en tierra; pusieron la nao Victoria en seco; le ha-
llaron rotas tres brazas de quilla y todo el codaste ; la tu-
vieron varada ocho mareas para remediarla lo mejor que
pudieron ^ , primero con tablas y después con planchas de
plomo, favorecidos de buenas mareas que en aguas vivas
crecían cinco brazas ; pero la adobaron á costa de gran-
des penalidades , por tener que trabajar en el agua ^
1 Documento núm. 26.
2 Documento niím. 10.
3 Documento núm. \^.
4 Documentos núms. lO y 26.
5 Documento niím. 26.
6 Documento núm. l4«
7 Documento núm. 26.
SEGÜNIX) DE LOAISA. 29
La gente del pataje Santiago, que quedaba con el ba- ios tí.
tel de la nao S. Gabriel en el arroyo expresado, ignora- ====
ba la tormenta y averías de las naos, y las suponían en la
bahía -de la Victoria; para cerciorarse acordaron el capitán
Santiago de Guevara y el clérigo Juan de Areizaga que
dicho elérigo con tres compañeros fuesen por tierra en
busca del general y de las naos, llevando comida para
cuatro días y distancia de cuarenta leguas. Caminaron es-
tos hombres por muchas ciénagas y lagunas de buena
agua ; llegaron á la. bahía de la Victoria , donde no vieron
las naos , y continuando una legua mas , se aseguraron de
que no estaban alli , y regresaron al sitio del pataje. A su
vuelta vieron cepos de artillería, maderos- y pipas que la
nao capitana habia alijado, de donde infirieron lo que ha-
bía acaecido. El día siguiente caminaron sin hallar que
comer sino fruta silvestre , desconocida y de mal gusto;
descubrieron la nao S. Gabriel que iba á la vela en busca
de su batel y del pataje : su capitán notició á Santiago de
Guevara el puerto en que estaban las naos , y le dijo, que
permitiéndolo el tiempo fuese adonde hicieron el alijo , to-
mase los cepos y cureñas de artillería, y se fuese á unir con
el general al puerto de Santa Cruz. El clérigo y sus com-
pañeros se entraron en el pataje ^ ; pero desnudos , porque
en esta comisión los patagones los despojaron de sus ves-
tidos , después de haber perdido en el camino á uno de los
compañeros nombrado Juan Pérez de Higuerola '.
Después que D. Rodrigo de Acuña tomó en el cabo
de las Vírgenes el batel de su nao S. Gabriel , el pataje
Santiago se trasladó de aquel cabo á la bahía de la Victo-
ria , donde la Capitana habia alijado. Recogió algunas bo-
tas y otras cosas, y se fue con ellas al rio de Santa Cruz ^
donde entró el dia i.° de Marzo, dando noticia de que la Marzo.
nao S. Gabriel habia tomado su batel, pero que no sabían ===
I Herrera , Déc. 3.* , lib. g , cap. 4.° , pág. z6l . — Oviedo , lib.
20, cap. 5.°, fol. a3 y vuelto.
a Oviedo , 2.* part. , lib. 20 , cap. 6°, pág. 24 y a 5.
n Tjrtfrnmpntn niím\ n
3 Documento núm. g.
3 o VIAGES AL MALUCO.
1 52(5. de ella ^. Allí aderezaron también las caravelas Parral,
=== S. Lesmes y el Patage, é hicieron aguada y leña '.
En Santa Cruz hacian gran cantidad de pesca con un
chinchorro , y cuando diariamente vaciaba la marea , agar-
raban muchos peces que quedaban en seco. En una isleta
todos los dias sallan al sol lobos marinos, y fueron allá
cosa de treinta y seis hombres que se dividieron en seis
partes , contando con seis individuos para matar cada lobo.
En una playa en que desembarcaron y por donde camina-
ban, hallaron tantos patos sin alas, que no podian transi-
tar; pero llegaron en fin adonde estaban los lobos, y ape-
sar de llevar ganchos para asirlos y porras , alabardas y
lanzas, solo pudieron matar uno que estaba durmiendo
mas arriba que los otros , y eso á costa de romper todas las
armas y aparejos que llevaban. Abrieron aquel lobo y le
hallaron en el buche muchas piedras lisas tan grandes y
mayores que una mano ; en los cuartos delanteros tenia
tanta carne como un buey , pero en los traseros cuasi no
tenia nada: los cazadores comieron el hígado, y con eso
los mas se desollaron desde la cabeza hasta los pies ^.
En todo el tiempo que estuvieron en el puerto de Santa
Cruz no supieron de la Anunciada ni de la S. Gabriel, y
aparejadas las naos Victoria, Parral, S. Lesmes y el pataje,
salieron de aquel puerto el dia 29 de Marzo: navegaron
en demanda del estrecho con tiempos alternativamente
Abril, buenos y malos : el dia 2 de Abril amanecieron cerca del
=== xlo de S. Ildefonso , donde por mal tiempo se separó de la
Capitana el Pataje que entró en dicho rio , y en una isleta
que tiene mataron á palos tantas aves que no huian ni
podian volar, que llenaron ocho pipas, donde las pusieron
en salmuera. Salió de aquel rio el Pataje, que se unió á las
otras naos, y el dia 5 entraron por el cabo de las Vír-
genes '*.
1 Documento núm. 14.
2 Documento n. 26.
3 Documento ídem.
4 Documento núm. 14. — Herrera , Décad. 3.*, lib. g , cap. 4° ,
pág. 261. — Oviedo , 2.* part., lib. 20 , cap. 8 , fol. 27 vuelto. —
SEGUNDO DE LOAISA. 3 1
El 8 de Abril al amanecer embocaron la primera an-
gostura, y salieron de ella á las 9 El Pataje se habia _
adelantado con viento fresco , de modo que cuando él en- '
bocaba ya la segunda angostura, vieron sus individuos
que la Capitana y las otras naos empezaban á entrar por
la primera, por lo que dieron fondo, y á la mañana si-
guiente fue el capitán Santiago de Guevara á dar razón
al general de haberse adelantado forzado del tiempo '
Al O. i SO. de la primera angostura , distante i o leguas^
está la segunda del ancho de dos leguas, con cuatro de
largo, corre jNISE, SSO, y entre ambas angosturas hay
un golfo de unas 10 leguas de ancho con muchas ense-
nadas. Yendo de la primera angostura al rumbo dicho del
O. i SO. , se verá luego la boca de la segunda ; en ella se
puede ir por medio canal ó mas cerca de la costa del N.
que de la del S. ; tiene mucho fondo, y si se quiere sur-
gir, se arrimará á la costa del N. con el escandallo en la
mano hasta hallar buen fondo limpio *.
Saliendo de esta angostura hay un gran golfo de unas
1 2 leguas de ancho : en su costa del E. se forman dos ba-
hías grandes ^, y en la del O. hay otra que entra mas
de 1 2 leguas en vuelta del ONO. , y tendrá cinco de an-
cho de !NE. á SO '*_ Antes que se llegue á esta bahía, hay
Ya queda dicho que en las Cartas españolas el rio de S. Ildefonso
se nombra rio Gallegos.
1 Herrera , Decad. 3.*, lib. g , cap. 4-°5 Pág. 2^2. — Oviedo,
2.* part. y lib. 20 , cap. 8 , fol. 28. — En la Garta del estrecho de
Magallanes impresa en Madrid en 1 788, se nombra á la segunda
angostura Angostura de S. Simón.
2 Documento núm. 14»
3 Parece que una de e'stas dos bahías es el espacio que media
entre el cabo de S. Vicente , la isla Santa Marta , la de Santa Mag-
dalena y el bajo Martinez , y la otra el espacio siguiente en que está
la isla Contramaestres ; pero tal vez lo serán las dos ensenadas que
se forman entre el cabo de S.Vicente y punta de la Gente , y entre
esta punta y el cabo de S. Valentin. — Carta citada del estrecho cíe
Magallanes , impresa en I788.
4 Esta bahía es la que se forma entre la punta de nuestra Se-
ñora de Gracia , y la isla Santa Isabel , y que termina al O. en la
ensenada nombrada bahía de S. Bartolomé. — Garta idem.
1 526.
32 VI AGES AL MALUCO.
liíiií). buen fondeadero con abrigo hasta el SE. donde se puede
■ surgir en fondo limpio \
Fuera de la segunda angostura se verá una isla pe-
güeña , que dista tres leguas desde la salida de dicha an-
gostura , y está casi una legua de la tierra mas cercana de
la septentrional del estrecho \ Se dirigirá á esta isla, pero
luego se dejará á babor para pasar algo distante de ella '.
Desde esta isla demora la tercera boca de las Monta-
ñas nevadas al SSO. 5.° S. , cuya boca dista 2,3 leguas con-
tadas desde la entrada de la segunda angostura "*: sobre
ese rumbo se verá otra isla que dista dos y media leguas
de la anterior % y se pasará á una legua de ella haciendo
rumbo del SO., sin acercársele mas, porque despide algu-
nos bancos que tienen 5 , 6 y 7 brazas ; siguiendo dicho
rumbo se irá por el canal de gran fondo ^.
En una de dichas isletas surgieron las naos , y allí se
prendió fuego en una caldera de brea de la nao Capitana,
empezando á arder de modo que por poco se abrasa su
gente, sino por la diligencia con que logró apagarlo. Mas
adelante de dichas islas encallaron en un yerbazal porque
erraron el canal '' ; pero luego salieron á flote , por estar
la mar llana como un rio manso *.
Cuando se esté tanto avante con la segunda de las
expresadas islas, teniéndola en elE. , se verá por estribor
al O. una abra que se llama puerto de la Concepción y
1 Documento 1 4-
2 Esta es la isla Santa Marta. —Carta ídem.
o Documento mim. i4-
4 La tercera boca de las montañas nevadas parece ser la que
está formada entre la punta de Santa Ana en la costa del N. del
estreclio , y el cabo de S. Valentín en la tierra del fuego , bien que
también lo parece la que se forma por el cabo S. Isidro , y la punta
S. Joaquiu y puerto de S. Antonio. — Carta idem.
5 Esta isla es la de Santa Magdalena. — Carta idem.
6 Documento i4-
7 La citada Carta del estrecbo no -señala por alli ningún bajo ó
3'erbazal donde pudiesen encallar las naos ; pero habiendo sido por-
que erraron el canal , pudo acaecer en la tierra anegadiza que se-
ñala dicba Carta en la costa del E. de aquella parte del estrecho.
8 Documento núm. 26.
SEGUNDO DE lOAlSA. 33
es bueno, cerrado y de fondo limpio ': si se quiere sur- 1^2.6.
gir en él , se procurará pasar á un tiro de escopeta de la ===
punta de babor de la entrada , sin acercarse mas á la tier-
ra de esta parte , porque tiene algunas recuestas , y de
ese modo se irá por fondo de 20 brazas: dentro se surgi-
rá donde se quiera en 18 hasta 25 brazas — Saliendo de
este puerto para ir á la tercera boca de las. montaiías. ne-
vadas, se hará el rumbo del S. i SO '\ i orÍDn/í uhoíioh
Desde que se tenga la segunda isla al E. y el expre-
sado puerto de la Concepción al O. , siguiendo al rumbo
del SO. se conocerá la boca del estrecho de las montañas
nevadas , porque se verá por la proa una montaña eleva-
da hecha á dos aguas, cuya altura está al medio y des-
ciende para el NO. y ESE. , haciendo en cada una de am-
bas partes cuatro cabezas en forma de dientes de sierra
francesa ; á la parte del SE. hay otra montaña pequeña,
y entre esta y la grande queda una quebrada : bajando
una legua de la montaña pequeña está la mar , la bajada
parece un hocico de tonina, y este parage es la entrada
del estrecho nevado ^.
Para entrar en este estrecho , se acercará á la punta de
dicha bajada , y luego se verá la boca : en la costa del E.
á ocho leguas de la expresada montaña hay un golfo
grande , que no se debe tomar por el estrecho , pues no
tiene salida "^ : E, O. , con la misma punta , hay otra boca
de golfo mas angosta que se debe dejar , siguiendo siem-
pre la costa del O. ' ; y para conocer mejor la montaña
"de que se habló , hallándose junto á ella se verá á su par-
te del O. otra montaña mas llana , entre las dos queda una
quebrada honda , hay poco ángulo de una á otra , y an-
I Esta abra ó puerto de la Concepción parece ser la que se
forma entre la isla Santa Isabel y el cabo Negro , y tal vez lo será
la ensenada de Laredo que está un poco mas al S. — Carta idem.
a Documento núm. i4-
3 Documento idem.
4 Este golfo grande parece ser la entrada del canal de S. Se-
bastian. — Carta idem.
5 Esta boca de golfo mas angosta puede ser la de la ensenada
de Lomas. — Carta idem.
TOMO V. E
34 VIAGES AL MALUCO.
i526. ^^^ Sí^^ s^ llegue á esta se verá también una punta del-
-: gada, cuyo extremo parece una isleta, pero no lo es ^. La
costa del SE. es de montañas muy altas llenas de nieve y
por encima de las primeras sale una montaña grande que
hace dos puntas "".
El dia 1 6 de Abril llegaron las naos á la punta delga-
da de la montaña ó tercera boca del estrecho: esta boca
tiene de ancho i | legua larga , y el estrecho es corto ^,
la. costa del SE. va huyendo ^ hace una ensenada grande *,
y al S. de la expresada punta delgada hay en dicha costa
del SE. una boca no muy ancha, que es opinión sale á la
mar ^ , cuya boca tiene una isleta en la parte del NE ^.
Desde que se doble la expresada punta delgada se
verá otra punta en la costa del KIE., que dista lo i le-
guas de la anterior y corren NE. SO. ': una milla antes
de llegar á esta punta del SO. hay tres isletas junto á tier-
ra, dos son pequeñas y una mas grande ^ y forman un
buen puerto cerrado y chico que junto á la peña tiene 7
brazas de agua : se puede entrar en él por cualquiera de
^^ La punta delgada que expresa el Documento núm. 14 , parece
ser la de Santa Ana , y tal vez 'será el cabo S. Isidro. — Carta
Ídem.
2 Documento nvim. l4-
3 El menor anclio que señala por allí la expresada Carta del
estrecho , es de tres leguas entre el cabo de S. Isidro y la punta San
Joaquín.
4 I^a costa del SE. , que dice va Luyendo , es la que corre desde
la punta S. Joaquín para la ensenada de Lomas y para la parte del
S. hasta los canales de S. Gabriel y de Santa Mao-dalena. — - Carta
•J JO
ídem.
5 Esta boca no muy ancha parece ser la abra en que está la isla
Piragua. — Carta ídem.
6 Documento niim. 14-
7 La que el Documento núm. 14 llama costa del NE. , es la
septentrional del estrecho , y la punta que dice dista lO-J leguas de
la anterior, debe ser el morro Santa Águeda ó cabo Forward. — Car-
ta de 1788.
8 Las tres isletas de que habla el Documento núm. 14? son las de
Córdoba y Ramos , pues en aquel tramo de costa no hay otras en
la expresada Carta , bien que distan diez millas del morro Santa
Águeda, en lugar de una que expresa dicho Documento.
SEGUNDO DE LOAISA. 3^
las bocas que forman las islas, según lo permita el vien- i^zG.
to, y dar fondo dejando las islas á la parte de la mar \ ===
Pasado este puerto y llegando á la punta del SO., hay
á una legua al O. de ella otra punta '^ y en doblando es-
ta se descubre el cabo del puerto de la Sardina , nom-
brado cabo del Descanso ^ Desde la última punta al puerto
de la Sardina hay tres leguas, corren de NO. i O. á SE.i E.
y á una legua de camino se halla un valle grande que tie-
ne enfrente, á un cuarto de legua de tierra, una isleta
pequeña "* ; de dicho valle sale un rio de agua dulce , y
enfrente del cabo de este rio está junto á tierra una isleta
chica \
En la costa del SO. hay muchas entradas y señales de
grandes bahías y puertos : al SSO. de la punta , donde la
costa empieza á correr de NO. á SE. , hay dos islas una
grande y otra pequeña , que distarán media legua de la
costa del SO. ^ ; enfrente de estas islas hay tres abras jun-
tas, que indican haber alli buenos puertos; y ENE. OSO. ,
con la isleta del valle que está en la costa del NE. , hay
una abra ó boca que es opinión sale á la mar libre ^, En
aquel parage empieza la costa á correr de E. á O. , y el
estrecho á ensancharse hasta la abertura de unas tres le-
guas ^.
Para conocer el puerto de la Sardina es preciso seguir
por la costa del NE. , y llegar hasta la isleta dicha : dos
leguas mas adelante se verá un cabo tajado al mar ^ , y
antes de llegar á él hay una playa pequeña , que tiene en
I Documento l4-
Z A una leojua al O. del morro S. Águeda no señala dicha Car-
ta ninguna punta notable.
3 El cabo del Descanso debe ser el que la mencionada Carta
nombra cabo Holandés.
4 Este valle grande debe ser la babía Castejon , aunque la Car-
ta dicba no señala las isletas que expresa el Documento núm, l4« ^
5 Documento núm. I4-
6 Estas dos islas parecen ser las que en la Carta expresada se
nombran Dos Hermanos.
7 Esta abra ó boca parece ser la del Laberinto de Córdoba.
8 Documento núm. l4-
Q Este cabo tajado al mar debe ser el pitado cabo Holandés.
36 VIAGES AL MALUCO.
1-526. ínedio un buen rio de agua dulce , y luego un buen abri-
=;;= go hasta el OSO. que se llama angla de S. Jorge '. Desde
el mismo cabo hasta el puerto de la Sardina hay i i le-
gua; pero este puerto no es mas que una playa pequeña
de arena en costa desierta sin abrigo alguno: antes que se
llegue á este puerto hay en la punta del SE. una seca á
un cable de tierra "^ y E. O. con esta playa una isla en
medio del canal \ .
El 1 7 de Abril llegaron las naos á la playa de la Sar-
1 dina ; pero pareció malo aquel parage para permanecer en
él, "y volvieron á la angla de S. Jorge á tomar agua y
leña. Enfrente de esta angla hay en la costa del S. tres
abras que indican haber alli puertos, y tres islas peque-
ñas cerca de la misma costa del S. "* : en dicha angla mu-
rió el factor general Diego de Covarrubias; y en la no-
che de este dia fueron abordo dos canoas de patagones que
gritaron en su lengua , y no habiéndolos entendido se vol-
vieron ^ . Aquellos patagones enseñaban tizones encendi-
dos , y los individuos de abordo juzgaron que iban á poner
fuego á las naos ; pero no se atrevieron á llegar á ellas ^.
El 25 de Abril partieron de la angla de S. Jorge con
poco viento E., y el dia 26 por la tarde llegaron á un
puerto que está en la costa del SO., y se llamaba Buen
Puerto "^ Entre Buen Puerto y la costa del E. , hay cua-
I La angla de S. Jorge parece ser la baliía Solano.
• a El puerto de la Sardina, que dista i -J legua del que parece
ser cabo Holandés, no tiene plajea señalada en la Carta de 1788,
ni la seca que el Documento núm. 14 dice está á un cable de tier-
ra ; y la isla que luego expresa estar E. O. con aquella playa en-
medio del canal , deben ser las dos isletas de los Príncipes , que vis-
tas á esos rumbos se proyectan como una.
3 Documento núm. i^.
4 Las tres abras de la costa del S. serán las que expresa la
Carta diclia, nombrando á la última del E. bahía Mazarredo ; pero
de las tres islas pequeñas , solo señala la Carta una en la entrada de
la abra del medio , á no ser que se incluyan los dos Hermanos , de
que ya se bizo mención , y están mas al E. en otra abra.
5 Documento núm. 14-
6 Herrera, De'c. 3.^, lib. 9, cap. 4.°, pág. 262.
7 De lo que dice en los dos artículos siguientes resulta , que el
SEGUNDO DE LOAISA. 37
tro islas, que la una es grande y las tres pequeñas El 1^26.
cabo de la playa de la Sardina corre ESE., ONO. con ==;=
otro cabo que dista cuatro leguas de aquella playa ^ ; en-
tre estos dos se encuentran una punta delgada y otro cabo
grueso '^ , y con este cabo grueso corren las cuatro islas
dichas NE. SO " Estas islas se han de dejar á babor, pa-
sando entre ellas y la costa del NE "*.
Desde el cabo que dista cuatro leguas de la playa de
la Sardina hasta la salida del estrecho ó cabo Deseado,
hay 22 leguas buenas ^ ; corre todo este canal de NO. i
O. á SE. i E. ; enmedio de él, y entre las cuatro islas di-
chas hay otras seis islas ; de modo que la primera que se
halla es pequeña ^ , la segunda grande ; pasada esta hay
tres pequeñas, luego otra grande, y en dirección de esta
en la costa del SO. se halla el Buen Puerto que tiene á
la entrada tres islas pequeñas ^. Para entrar en este puer-
to se dejan esas tres islas á babor y se surge donde se
quiere por ser de gran fondo, y haber abundancia de agua
y leña ^
Buen Puerto es el que la citada Cartíi del eslreclio nomBra Ijahía de
Ctoisetil.
1 El cabo que dice dista cuatro leguas de la pLiya de la. Sar-
dina , es cabo Galán Carta , idem.
2 Esta punta delgada y cabo grueso serán los que forman la
boca del puerto de S, Miguel ó baliía Gastón , pues en aquel tramo
de costa no hay ninguna punta ni cabo saliente. Carta idem.
3 Estas cuatro islas parecen ser las que dicha Carta nombra
Canoas.
4 Documento niím. 14.
5 Nombraban cabo Deseado al cabo Pilares, y las 22 leguas
buenas que expresa , lo son tanto que la citada Carta del estrecho
señala 3g : aunque las 22 leguas sean de i.y-J al grado resultan
unas 1 4 leguas menos que las que señala la Carta.
6 Esta isla pequeña parece' debe ser una de las que la Cíirta
nombra Canoas , y las demás hasta seis de que habla el Documen-
to núra. 14 , son las islas de los Príncipes , las de los Infantes , la
de Córdoba y la de Carlos 3.'*
7 El Buen Puerto ó bahía de Ghoiseul tiene dentro señaladas
en la Carta de la parte occidental del estrecho de Magallanes , le-
vantada en 178^ , once isletas en lugar de las tres pequeñas qiie
el Documento núm. 14 dice tiene á la entrada.
8 Documento núm.. 14*
38 VIAGES AL MALUCO.
1 526. El Buen Puerto corre con la punta de la isla grande
=^== de NE. T N. á SO. i S., y cuando se salga de él, es pre-
ciso ir otra vez al canal grande para dejar todas estas is-
las á babor , acercándose á la costa del NE. , porque en el
canal de la costa del SO. no hay pasage seguro. Revasada
la isla grande que está en la dirección de este puerto, hay
otra tercera isla grande que también se debe dejar á ba^
bor * : en dirección de esta tercera isla hay en la tierra
del SO. dos brazos , que es opinión salen al mar del sur %
y cerca de estas islas hay algunos islotes pequeños \
Mayo. El dia 2 de Mayo salieron las naos del Buen Puerto,
"-— -~~ y fueron á surgir á aquellas islas , porque andaban vol-
tejeando con mareas contrarias. Entre las dos últimas islas
grandes se forma un buen puerto nombrado de S. Pedro
y S. Pablo "* ; á una legua mas adelante hay dos isletas
que una es mayor que otra , y á una legua de estas dos
isletas se tiene en la última isla grande un puerto mara-
villoso llamado S. Juan de Ante Portam Latinam, en el
cual entraron las naos el dia 6 de Mayo ; tiene dentro
algunas isletas pequeñas , mucha agua y leña ^'.
Al NE. ^ E. , ó al través de estas dos islas , hay un
gran valle: en frente de S. Juan de Ante Portam Latinam
está en la tierra del NE. una abra grande que se llama de
S. Cristóbal , y es opinión que sale á la mar ^. Todo este
1 La tercera isla grande es la de Ulloa. Cartas del estrecho
levantadas en 1788 y 178^.
2 Estos dos brazos deben ser los canales que la Carta de 1 789
nombra de la Nieve y de mucha Nieve , aunque este liltimo no est¿
en la dirección de la isla.
3 Dice el diario Documento núm. 14 " Cerca de estas islas liay
algunos islotes pequeños de que no liago memoria.*' Y de aquí se
infiere que el diario se escribió después del viage.
4 El puerto de S. Pedro y S. Pablo debe ser la misma abra ó
canal que media entre las islas de Carlos 3.° y de Ulloa,
5 S. Juan de Ante Portam Latinam debe ser uno de los puertos
que la isla de Ulloa , ó iiltima isla grande , tiene en la medianía de
su costa del N. Carta idem de 1789.
6 Documento núm. l4-
7 El abra de S. Cristóbal es la boca del E. del canal de S. Ge-
rónimo ó del canal Indio , en cuya entrada está la ensenada ó puer-
to de Araoz. Cartas idem. de 1788 y 789.
SEGUNDO DE LOAISA. 39
canal es de la playa de la Sardina hasta el cabo que está i^z6.
enfrente del Buen Puerto ; por espacio de 1 2 leguas cor- ===
re de NO. '- O. á SE. i E. ; desde este cabo hasta el de la
abra de S. Cristóbal hay 4 leguas , y corren ISO. , SE.
Desde el cabo de esta abra á otro que está mas adelante
en la costa del INE. , y que se llama cabo Hermoso , hay
tres leguas y corren E. O. ' , y el canal entre las islas y
la tierra del NE. , tiene 1 1 legua de ancho en lo mas es-
trecho "".
Entre el abra de S. Cristóbal y el cabo Hermoso en
la tierra del NE. , hay un buen puerto nombrado Bahía Ne-
vada ^ ; para entrar en él se ha de ir de la parte del E. ,
y luego se verá una isla mediana y cuatro pequeñas: se
dejará la isla mediana á babor, pasando entre ella y la tier-
ra, y dentro se surgirá donde se quiera '^. Si para entrar
ó salir fuese el viento escaso, se dirigirá á la isla mediana,
y pasará entre ella y las pequeñas, porque en los canales
de estas no hay mas fondo que 4 brazas \
El dia-9 de Mayo salieron las naos de S. Juan de Ante
Portam Latinam: entre Bahía Nevada y cabo Hermoso, á
igual distancia de uno que de otro , hay una seca á una
milla de la tierra del NE. que tiene una braza de agua,
y cuando se vaya por este canal será por su medianía, ó
mas bien acercándose á la tierra del SO ^ : para conocer si
se está tanto abante con la seca, se verá en la costa del
SO. un morro cuyo rostro es tajado y blanco , y tenien-
1 El cato Hermoso resulta ser el que en las Cartas expresadas
se nombra cabo Quade.
2 Documento núm. 14.
3 Por la denominación de puerto ó había Nevada parece que
este es el que Herrera y Oviedo dicen que los de esta expedición
nombraron puerío Prio. Herrera , Dec. 3.*, lib. g , cap. 4°, pág.
262 5 y Oviedo, 2.* part., lib. 20 , cap. 8 , fol. 28 vuelto.
4 El puerto ó bahía Nevada debe ser la que en las Cartas di-
clias se nombra babía Borja.
5 Documento núm. 14.
6 Las Cartas expresadas de 1788 y 'jdg no señalan esta Seca,
á no serlo una de las isletas que la Carta de 78^ nombra islas Or-
tiz , ú otra que pone al E. del cabo Quade , pero cerca de este
cabo.
4© VIAGES AL MALUCO.
1526. do ese rostro en el SO. está la seca al NE '.
=— -= Pasado cabo Hermoso , corre la costa de NO. i- N. á SE. i
S. hasta un puerto muy bueno que se llama puerto de la As-
censión: para entrar en él se verán cuatro islas que cor-
ren de N. á S. , y estas se dejarán á babor, dirigiéndose
al N. hasta estar dentro del puerto y fondear donde pa-
reciere ^. También se puede entrar dejando las islas á es-
tribor, pues por alli hay otro canal, dirigiéndose al NE. 5°
N. hasta estar dentro del puerto ; entrando por aqui , se
verá en la costa de estribor una ensenada que se debe de-
jar, porque no es ella el puerto sino el que está adentro ^.
En la costa del SO. , pasada la última isla grande en que
está S. Juan de AntePortam Latinam, yNE. SO., con el
cabo de esa isla hay un puerto ; cuando se quiera ir á él,
se acercará al cabo de dicha isla, se verá una abra al SO.,
y se dirigirá á ella , que alli es el puerto : se verá en la
punta de estribor de la entrada una isla pequeña, y se irá
adentro á surgir donde pareciere '^. Un poco mas adelante
en la costa del SO. , hay un rostro que se llama Santoña,
y pasado este, se halla una grande ensenada ^.
El dia 10 de Mayo volvieron las naos á S. Juan de
Ante Portam Latinam , porque no pudieron ir adelante : el
dia 14 salieron de este puerto, y el 15 surgieron en otro
que dista 1 2 leguas del anterior : está en la costa del SO.,
y se llama el puerto de Mayo; este tiene enmedio una
isla que por fuera de ella se puede surgir , y dentro es
puerto muerto ^. NE., SO., con este puerto hay otro en
1 Documento , núm. i4-
2 El puerto de la Ascensión parece ser el que elidías Cartas
nombran bahía Guirior , en cuya entrada la punta occidental es cabo
Tajado.
3 Documento núm. 14.
4 Este puerto parece ser el canal que forma la isla de Ulloa
con la costa que tiene enfrente al occidente. Cartas idem.
5 Documento núm. 14. Y la gi-ande Ensenada ;puede ser el
canal de mucha Nieve.
6 El puerto de Mayo debiera serlo (por la distancia que se le
señala de 12 leguas al de S. Juan de Ante Portam Latinam) la bahía
S. Ildefonso. Carta de 178^ : pero esta bahía no tiene enmedio la isla
SEGUNDO DE LOAISA. 4 1
la costa del NE., pero tiene mucha agua \ i52.6.
Desde el cabo Hermoso hasta la distancia de 12 le- ^^^==--~"
guas de él , corre el canal de NO. ^ O. á SE. ~ E. con i i
legua de ancho, y esa dirección llega hasta una isla gran-
de gue está en el mismo canal á la salida del estrecho \
En la costa del NE. hay cuatro brazos que muestran ser
buenos puertos, y antes de llegar á dicha isla hace la cos-
ta del NE. una grande bahía , que también muestra tener
dentro buenos surgideros. En la costa del SO. se presentan
igualmente dos puertos buenos ^.
El 25 de Mayo, después de mediodía, salieron las
naos del puerto de Mayo con viento SO. : á media legua
de este puerto está otro muy bueno que se llama del Esr
píritu Santo: se interna una legua, tiene la boca estre-
cha y es ancho adentro ^ ; á un poco mas se halla otro
puerto bueno ^, y son muchos los que hay en esta cos-
ta hasta el cabo Deseado ^. En la costa del NE. hay mu-r
chas abras y señales de puertos hasta el cabo de S. Ilde-
fonso ^, que es la salida del estrecho *.
Hasta el cabo Deseado corre el estrecho del O. i NO.
al E. I SE. , y tiene cinco leguas de ancho : entre la isla
que está á la salida del estrecho , y el cabo de S. Ildefonr
"^ ')
que menciona el Documento mím. 14 , sino una islita al E. del cato
S. Ildefonso , y dos adentro en la costa del O. j y como se vio que
las distancias de dicho Documento , en varías partes , tampoco con-
cuerdan con las de la Carta , mas bien parece que será puerto de
Mayo la Ensenada de Puchachailgua que señala dicha Carta cerca
de la punta Echeuique.
I Documento núm. 14.
a La isla grande de que habla aqui el Documento núm. 145 debe
ser la que la expresada Carta nombra W^est Minster Hall. ''
3 Documento núm. l4«
4 El puerto del Espíritu Santo puede serlo el que dicha Carta
nombra canal de la Tempestad.
• 5 Este otro pU(»rio bueno puede ser el de Santa Mónica ó el
de Churruca. Ciirta ídem.
6 Ya se advirtió que el que nombraban cabo Deseado es el
cabo Pilares.
7 El cabo que llamaban de S. Ildefonso , es el que en el viage
de Magallanes se nombró cabo Victoria.
8 Documento núm. l4«
TOMO V. P
42 VIAGES AL MALUCO.
1026. SO, hay cinco islas: una es grande, y cuatro son islotes,
-=--= que están cuasi á media canal ^ , y cuando se vaya por
alli, se procurará acercar á la costa del SO. Revasado el
cabo de S. Ildefonso, dobla la costa al NE, y en ella hay
tres islas pequeñas cerca del cabo; este corre con el cabo
Deseado de N. i NO. á S. i SE \
El 26 de Mayo por la mañana estaban las naos con
el cabo Deseado : en este dobla la costa al S. ; tiene un is-
lote redondo, agudo, muy alto, y encima del cabo hay
una montaña que también es redonda , aguda y mucho
mas alta que el islote ; en la costa que dobla al S. hay dos
islas pequeñas cerca del cabo, y este se halla en altura
de 52° 20' S ^
Al estrecho le hallaron estos navegantes 1 1 o leguas
de largo desde el cabo de las Vírgenes , hasta el cabo De-
seado, con tres ancones grandes y tres angosturas, siendo
la tercera la boca ó entrada de las montañas nevadas que
continuaban para occidente por ambas costas, hasta des-
embocar el estrecho. Estas sierras eran tan altas que pa-
recía llegaban al cielo, el sol no entraba alli casi en todo
el año, la noche tenia mas de veinte horas, nevaba or-
dinariamente , la nieve era muy azul por la antigüedad
de estar sin derretirse, y el frió era extremado. Entra-
ban en el estrecho muchos rios y arroyos de buenas aguas;
su arboleda era de robles y de otras muchas clases ; aun-
que esos árboles estaban verdes y frescos, poniéndolos al
fuego luego ardian, y en la angla de S. Jorge los halla-
ron con hojas como las del laurel, y su corteza tenia el
mismo sabor de la canela. Vieron muchos fuegos en las
dos costas del estrecho tierra adentro y conocieron que
ambas estaban pobladas de patagones : hallaron muchas
pesquerías , ballenas , toninas , marrajos , merluzas , mu-
cha cantidad de sardina y anchoa , otras diversas clases de
I Las cinco islas de que habla aqui el Documento núm. 1 4? de-
ben ser los Evangelistas : en las Cartas expresadas solo se señalan
cuatro.
a Documento núm. 14.
3 Documento niím, 14»
SEGUNDO DE LoAISA. 43
peces, y gran copia de ostras y de mejillones grandes lle-
nos de aljófar; y notaron, en fin, que las mareas del océa" ^
no atlántico y del mar pacífico subian cada una § o leguas
ó mas, se juntaban en la medianía del estrecho donde
hacian grande estruendo, y tanto de creciente como de
vaciante tenian una hora de diferencia , en la que en unas
partes corrían y en otras no. No reconocieron varias gar^
gantas que hallaron en el estrecho , porque necesitaban
para esto mucho tiempo y bastimentos ',
§. IIL
El Comendador Fr. García de Loaisa atraviesa el mar
Pacífico en demanda de las islas Malucas.
Desembocó el estrecho de Magallanes el general Loaisa
con la nao Capitana Santa María de la Victoria , las cara-
velas Santa María del Parral y S. Lesmes y el pataje San-
tiago , teniendo viento al SE. , el dia 26 de Mayo de 1526,,
que lo era de S. Ildefonso; y desde la cercanía del cabo
Deseado se dirigieron al NNO, la distancia de 25 leguas
hasta el medio dia del 27 '^ El 28 navegaron al NO.
y distaban 85 leguas del cabo Deseado Los dias 29 y
30 continuaron al mismo rumbo y el dia 3 1 al NO. I O ■".
El dia I P de Junio se dirigieron al ONO. , distaban
unas 157 leguas de cabo Deseado , y este dia se disper- '
saron las caravelas y el pataje, sin que la Capitana vol^
viese á verlos nunca **. — El dia 2 navegó la Capitana
al N. i NO. , 40 leguas ; tuvo un viento S. que obligó á
aferrar el velamen, y luego á correr con el papahígo del
1 Herrera , Déc. 3.^, lib. g , cap. 4.^, pág. aíííJ. Oviedo,
2.* part. , lib. 20 , cap. 8 , fol. 27 vuelto , y cap. 10 , fol. 2(^. —
Y Docamento niim. 2.6.
2 Aqui dice el diario , Documento núm. 14 ? que el rumbo fue
de la aguja y que no se le dio resguardo por no liaberse descvibierto
el sol para tomar la altura y ver lo que noruesteaba.
7> Documento niim. l4'
4 Documentos niíms. 14 j 25 y 26. — —Y véanse al fin de este
extracto los acaecimientos de las naos de esta expedición.
i5a6.
44 VIAGES AL MALUCO.
1^26. trinquete con mucha mar El dia 3 continuó al N. ? NO.
=== 24 leguas: el viento S. siguió, y habiendo corrido la nao
toda la noche con el papahígo del trinquete, después dio
la mayor El dia 4 estaba en 42^ 30' de latitud S. , y
el cabo Deseado demoraba al SE. distante 200 leguas ^.
El 5 de Junio fueron al ONO. 20 leguas y al NO. 12.
— El 6 navegaron al N.; observaron 41° de latitud S. y
el cabo Deseado demoraba al SE., distante 288 leguas ""
El 7 con variedad de vientos fueron al N. , NE. i E. , y O.
y observaron la latitud S. 39° 40' El 8 tuvieron poco
viento NO. y navegaron al SO. i O El 9 observaron la
latitud de 38°S. y fueron al NO. | N. , NNE., y NE. i E.,
porque después del medio dia anterior saltó el viento al
SE. y navegaron con los papahígos ; cerca de la noche
aferraron el mayor por haber arreciado el viento, y cor-
rieron con el del trinquete hasta hoy al mediodía , dándo-
le la popa al viento según iba rolando El i o fueron al
NNE. ; observaron 37° de latitud S. , navegaron con el
.papahígo del trinquete y la mesana, y el cabo Deseado
distaba 355 leguas \
¿íy Con las grandes mares estaba la nao muy atormenta-
da , se abrió por muchas partes , hacia tanta agua que con
dos bombas apenas se podia achicar , y cada dia pensaban
anegarse; por otra parte acortaron la ración, porque ha-
bían pasado á la Capitana muchos individuos de la nao
perdida Santi Spiritus, y con tal trabajo y escasez de ali-
mento fallecían algunos , entre los cuales murieron el
contador Alonso de Tejada y Rodrigo Vermejo, piloto
de la nao '*.. El comendador Loaisa enfermó de enojo de
verse solo por la separación de las naos que llevaba \
El día 1 1 se dirigieron al NO. , observaron la latitud
de 35°, y el cabo Deseado distaba 387 1 leguas El 12
1 Documento niítn. 14.
2 Este dia dice el Documento 14 "Desde Santa Gruz liasta aqui
norueste en las agujas."
3 Documento núra. 14»
4 Documento núm. z6.
5 Documento núm. 23.
SEGUNDO DE LOAISA. ^^
con viento NNO. navegaron al ISE. ^ N. y al OSO. y NE. 1^26.
El 13 fueron al NNE., observáronla latitud S. 32° 20', —
y el cabo Deseado distaba 400 leguas — El 14 con vien-
to NNO. fueron al NE. f E El 15 al NE El 16 al
N.i NO. ; observaron la latitud de 29° 30'; el cabo De-
seado distaba 435 leguas por la carta de Ñuño García^ y
460 por la de Diego Rivero El 17 y 18 navegaron al
ONO., y el 18 observaron la latitud S. 28° 40/ El 19
tuvieron poco viento y fueron al O. ^ SO. y al NE. ^ N.
El dia 20 con viento SO. se dirigieron al NO. -^ O \
El dia 21 fueron al NO.^O El 22 al OSO. y ob-
servaron la latitud 27° 4' — el 23 al O. 5° S.,. y obser-
varon 27° 10' El 24 observaron 26° 30' El 25 al
rumbo del O. 5° S. , observaron 26° 50' El. 26 fueron
al OSO., y tuvieion por la noche mucho viento que no
permitía vela El 27 navegaron al NNO El 28 al
mismo rumbo, y observaron 24° de latitud. — El 29 fue-
ron al ONO, y observaron latitud de 23° 15' S ^
El dia i.° de Julio navegaron al N. 5° O., cuyo rum- Julio.
bo continuaron el dia 2 en que observaron 20° 18' de la- '
titud S Los dias 3 y 4 fueron al O.^ NO Desde el 5
hasta el 7 navegaron al ONO. , habiendo observado el
dia 6 la latitud S. 18' 14' El 8 fueron al OSO El 9
al NE El 10 al NO. ^ O. observando la latitud de 16°
V^El II al NO. y latitud 15° 8^— El 12 al NO.i O
y latitud 13° 18' __ El 1-3 al NO. y latitud de 12*°^ Y
el 14 no hicieron camino por estar en calma ^
El dia 1 5 navegaron al O. \ NO. , y observaron la
latitud S. 12° 12' El 16 al NO. ,. y observaron 1 1° 30'
W-. Desde el dia 1 7 navegaron, á rumbos del NO. ^ O.,,
1 Documento núm. 14 , y este dia 20 dice asi : "Hasta aqui no
lie dado el resguardo del NO. del aguja que ya noruestea mas de
una cuarta." La misma especie supone , como> se notó , los dias 2^
de Mayo y 6 de Junio ; pero alli probablemente no era NO. la va-
riación sino NE. como todavía lo es boy: el Documento no expresa
cuando se usó , ni averiguó la cantidad y especie de la variación, y
si corrigieren con ella los rumbos , resultarían con duplo error.,
2 Documento niim. 14.
3 Documento ídem..
46 VIAGES AL MALUCO.
'^^^- NO. 5° O., y NO. hasta el dia 25 en que observaron la
~~~~~~ latitud de 41 minutos S. El dia 26 cortaron la equi-
nocial * con rumbo NO. -^ O. , y observaron la latitud de
20 minutos N El 27 fueron al NO. y observaron 2° 28'
de latitud N El 28 se dirigieron al O. El 29 y 30
al NO Y el 3 i observaron 4° 28^ de latitud N. ^.
El dia 30 de Julio murió el capitán general Fr, Gar-
cía de Loaisa , y vista una provisión secreta de S. M. fue
jurado por capitán general Juan Sebastian de Elcano, que
también iba muy enfermo ^ ; este proveyó á un sobrino
de dicho Loaisa por contador general , cuyo empleo esta-
ba vaco; á Martin Pérez de Elcano por piloto , y á
Hernando de Bustamante de contador de la nao , que tam-
bién estaba vaco por muerte de Iñigo Cortés de Perea ^.
Agosto. El dia i.° de Agosto navegaron al NO., y observaron
==== la latitud N. 5° 16' El 2 hicieron el mismo rumbo, y
observaron 6° 35' — El 3 fueron al O Y el dia 4 al
NO \ — Este dia murió el capitán Juan Sebastian de El-
cano y el sobrino del comendador Loaisa, que era conta-
dor general. Hicieron capitán, por votos, á Toribio Alon-
so de Salazar, hidalgo montañés '^ ; este proveyó por con-
tador general á Martin Iñiguez de Carquizano, y en su
lugar por alguacil mayor á Gonzalo del Campo : asimis-
mo murió el tesorero de la nao , y proveyeron en su lu-
gar á Gutierre de Tunion ^. Aunque Toribio Alonso de
Salazar iba de contador de la nao S. Lesmes, en el estre-
I Trazada la derrota de esta nave en la Carta de los Oce'anos
Pacifico é Indio , construida por el gefa de escuadra de la Real Ar-
mada D. José de Espinosa en i8i2 , corregida en 8 14 > y arregla-
da dicha derrota á la recalada que después Hizo la nave á la isla de
S. Bartolomé , resulta que cortó la equinocial por los 1 43° 5o' de
longitud O. de Cádiz.
2. Documento , núm. 14.. ' .
3 Herrera , Déc. 3.*, lib. g , cap. 6.°, pág. 2^5. Oviedo , se
gund. part. , lib. 20, cap. 14, fol.35.
4 Documentos mims. 25 , 22 , 24 y 26.
^ Documento núm. 14. '
6 Oviedo, segund. part. , lib. 20, cap. r4í fol- 35.
7 Documento niim. 26.
SEGUNDO DE 1,0 AIS A. 47
cho de Magallanes, se había pasado á la Capitana * de or- 1^26.
den del comendador Loaisa, porque este sospechó que se ==
quería alzar con la nao para volverse á Castilla '.
El dia 5 continuaron el rumbo del NO. — El 6 al
NO. i O., y observaron la latitud N. 8^ 40' — El 7 al
NO., y tuvieron de latitud 9° 40' — El 8 anduvieron 26
leguas al NO. | 0.__Y el dia 9 al ONO. 37 leguas '. —
En este tiempo andaban muy fatigados en busca de Ci-
pango '^ ; pero siendo mucho el cansancio de la gente por el
trabajo de la bomba y de la mar, con poca y mala comi-
da, fallecían individuos diariamente , y por lo mismo el
capitán y oficiales de la nao acordaron este dia de no cor-
rer mas al N. de 1 2° escasos en que se hallaban , sino de
enderrotarse á las islas de Maluco ^.
El dia 10 navegaron al O. 5" N. , y observaron 1 2° 25'
de latitud Desde el dia 11 hasta el 15 fueron al O.
5° N. , y al O. entre las latitudes de 12° 25' y 12 38' —
Desde el 16 hasta el 18 hicieron el O. 5° N. entre las la-
titudes 12° 03' y 12° 35^ El 19 al rumbo del O. ob-
servaron la latitud 13° 25' y el 20 al mismo rumbo tuvie-
ron la de 13° 34' diciendo que causó esas latitudes la cor-
riente para el N El 21 después de mediodía descubrie^
ron tierra por la parte del N. Amuraron para ir á ella , y
llegaron á distancia de 3 leguas ; pero siendo ya por la
tarde , no se atrevieron á seguir , y haciendo luego el bor-
do de la mar hasta pasar la segunda guardia de la noche,
tomaron después el bordo de tierra \ . • -O
El dia 22 á las 1 1 de la mañana llegaron á menos de
una legua de aquella tierra , y era una isla á quien nom-
braron de S. Bartolomé ; sondaron sin hallar fondo , y cer-
I Documento núm. 22.
a Herreiii , Decad. 3.^ , líL. g , cap. 6 , pág. 260. • Oviedo,
segund. pavt. , lib. 20 , cap. 14 ? fol- 35.
3 Doc límente núm. 14-
4 Del viage de Marco Polo, capit. 106, í'ol. 20 , edición en
castellano de i Szg , se infiere que Cipango era el. Japón,
5 Documento núm. 26."
6 Documento nitm. 1 4» , ,
7 ídem.
48 VI AGES AL MALUCO.
1526. ca de su costa del S. observaron la latitud N. 14° 02' \
~ Por el S. las puntas del E. y del O. de la isla corren de
ENE. á OSO. distante 10 leguas: la punta del O. con
otra que está al N. corren NO. 5° N., y SE. 5° S. dis-
tantes 9 leguas : el terreno de la parte del O. de la isla
tenia una laguna grande con agua muy verde, y al E.
de esta laguna habia grandes árboles Aqui anduvieron
todo el dia y noche sin poder tomar dicha isla por haber-
los sotaventado la corriente , y acordaron seguir en de-
manda de las islas de los Ladrones y del Maluco "^ Por
consiguiente , desde el dia 2 3 hasta el 3 1 hicieron rum-
bos entre el O. f SO. y el O. 5 *" N. desde la latitud de 13'^
40' á la de 12^^ 27' \
^^^^^'"^^•^' El dia i.° de Setiembre se dirigieron al O. — El 2
al O. 5° N. ; observaron la latitud de 12° 40', y expresa
que el rumbo fue O. guiñando pan el N. por causa de
los aguaceros. — El 3 siguieron al O. Y el 4 al ama-
necer vieron tierra que era la isla de la parte del S. de
las de los Ladrones , descubierta en el viage de Magalla-
nes '^. Se hallaban N. S. con esta isla ; amainaron para ir
sobre ella, y estando cerca, se escaseó mas el viento, y los
echaba fuera el aguaje , obligándoles á bordear todo el dia
y noche ^.
El dia 5 bolineaban del mismo modo sin poder to-
mar la isla , y se les acercó una canoa con hombres de la
tierra; pero uno de ellos los saludó de lejos al uso de Es-
paña, de lo que se maravillaron, y diciéndole que fuese
abordo, no se atrevía sin que le diesen seguro Real, lo
1 La carta de los Océanos Pacífico é Indio construida por el
gefe de escuadra de la Real Armada D. José de Espinosa en 1812,
corregida en 814 ? sitúa esta isla de S. Bartolomé un grado mas al
N. , señalándola de unas i y millas de largo de E. á O. , y 6 de
N. áS.
2 Documentos núms. I4y 26.
?) Documento niím. i4«
4 Esta isla eraGiiajan, capital de Marianas , que entonces se
nombraba Botab¿l. Oviedo, segund. part. , lib. 20 , cap. 1 5,
fol. 35 vuelto.
5 Documento mím. 14.
SEGUNDO DE LOAISA. 49
que verificó el capitán Toribio Alonso de Salazar. Asi que * 5^^-
entró en el buque , dijo que era gallego , que se llamaba =====
Gonzalo de Vigo, procedente de la nao Trinidad, del
mando de Gonzalo Gómez de Espinosa, que en el viage
anterior de Magallanes habia quedado en el Maluco, cuan-
do la otra nao Victoria fue á Castilla ; y que saliendo la
Trinidad de Maluco para la tierra del Divian % que es-
tá en la contra costa de las Indias de Castilla , hallaron
los tiempos contrarios , se les murió mucha gente , y vol-
viéndose á Maluco, aportaron á una isla que era la mas
inmediata al N. de la que tenian presente % donde por
miedo de la muerte huyeron él y otros dos compañeros
portugueses , yéndose la nao á Maluco sin ellos. Que es-
tando en aquella isla mataron los indios á sus dos compañe^-
ros por ciertas sinrazones que cometieron , y que á él lo
trajeron á esta, en que hasta entonces se hallaba. Este hom-
bre sirvió mucho á la nao , porque sabia bien la lengua de
las islas , y el mismo dia 5 por la noche surgieron en una
ensenada en 40 brazas ^
La isla es de regular altura, de cumbre rasa y despo-
blada, porque los naturales están en el rededor inmedia^
'tos á la mar. Los indios son malos , y andan del todo des-^
nudos sin tener cosa alguna sobre sí. Son bien dispuestos,
de cabellos largos y barba cumplida: veneran sus muertos,
de modo que cuando entierran un hombre principal y
ven que ya está consumido, sacan los huesos y los ado-^
ran. En cada pueblo hay su rey , y hacen guerra unos
pueblos á otros ; no tienen instrumentos de fierro y labran
con pedernal : sus armas son hondas y unos palos tosta^
dos con regatones ó casquillos hechos de canillas de sus
enemigos y de huesos de pescados. En la isla hay muchas
aguas buenas, muchas clases de frutas, mucho aceite de
coco que lo hacen al sol , y cogen mucho pescado con an-
yui\v\
1 La yoz Divian probablemente es Gorrupcioa de Dariei).; p:'
2 Oviedo , segund. part. , libr. 2 O , cap. I 5 , fol. 35 vuelto ; y
esta isla es la que hoy se nombra Rota.
3 Documentos núms. 14 , 21 , 26 , y Harrera , D¿c. 3.* , lib. 9,
cap. 6, pág. 26'5.
TOMO V. G
Jo VIAGES AL MALUCO.
i5a6. zuelos de palo y de hueso, y cordeles que hacen de cor-
=== tezas de árboles. A cosa de media legua de la isla hay otra
pequeña , que es llana , de grandes arboledas y muy pobla-
da de gente \
Los de la nao tomaron muchos palominos que los te-
nían los indios en jaulas , y ellos no los comian ; y según
les dijo Gonzalo de Vigo, estas islas son trece que cor-
ren >I. S. desde 1 2° hasta 1 9° de latitud N. £n ellas no
hay ganado, gallinas ni otros animales, y los bastimen-
tos se reducen á gran cantidad de arroz , pescado , cocos,
aceite de cocos y sal ^
Antes que la nao surgiese en la isla , fueron á bordo
muchas canoas con agua que llevaban en calabazas, sal,
-pescado , batatas , arroz , cocos , plátanos y otras frutas de
la tierra ; no querían por ellas sino fierro, clavos ú cosas
de punta hechas de ese metal , que á todas les llamaban
herrero ; apreciaban mucho las conchas de tortuga para ha-
cer peines y anzuelos para pescar. Las mas de las canoas
eran de una pieza , aunque algunas constaban de muchas;
por lo común tenian cuatro ó cinco brazas de largo , eran
angostas con el ancho de dos codos ó poco menos, y su
alto llegaba á la rodilla de un hombre, bien que las ha-
bla mayores y menores. Aseguraban las tablas de las ca-
noas que eran de varias piezas , horadándolas en los bor-
des y amarrando unas á otras con sogas hechas de corte-
zas de árboles ; por dentro les dejaban horadados unos pe-
dazos de madera, sobre los cuales atravesaban palos que
también amarraban para fortificarlas , y por fuera las em-
breaban, cerrando todas las costuras con un betún de cal y
aceite , de modo que no hacian agua. Cada una tenia á un
Jado un contrapeso de madera hecho en forma de una to-
nina, cuasi del largo de la mitad de la canoa, amarrado
fuertemente á dos palos que sallan de ella y le tenian se-
parado del costado cosa de una braza; no se diferenciaba
en ellas la popa de la proa, y llevaban velas latinas de
1 Documentos núms. 14 y 26.
2 ídem.
SEGUNDO I>E LOAISA. 5 I
esteras muy bien tejidas. Para tomar otra vuelta no vira- i5a6.
ban, y solo cambiaban la vela por(jue hacían de la popa ^===
proa cuando querian ' .
El día 7 observaron la ktitud de 13° en la bahía en
que estaban El 9 por disposición del capitán Toribio
Alonso de Salazar tomaron por esclavos , para dar á la
bomba, once homares de la isla de los que iban á vender
sus cosas á bordo, porque la nao hacia mucha agua y te-
nia muchos enfermos Habiendo hecho aguada, partie-
ron de esta isla para las de Maluco el día i o antes de ama*
necer, yendo con ellos Gonzalo de Vigo por su volun-
tad El mismo día 10 se dirigieron al OSO. y observa-
ron 12° 35' de latitud N. El 1 1 observaron 12° 8'
El 12 al mismo rumbo, la latitud de 11° 54' El 13 la
de 11^ 18' '", y este día murió Toribio Alonso de Sala-»^
zar ^ , é hicieron capitán á Martín Iñiguez de Carquiza-
no, natural de la villa de Elgoybar, en la provincia de
Guipúzcoa '^ , que era entonces contador general. Murió
asimismo Juan de Belba , maestre de la nao , y proveyeron
en su lugar por maestre á Iñigo de Lorriaga \
El dia 14 fueron al SO. i O. y observaron la latitud
de 10° 54' — El 15 al propio rumbo la de 9° 1 1' El 16
continuaron al SO. |^ O El 17 fueron al SO., y obser-
varon la latitud de 7° escasos : por la noche tuvieron un
aguacero con viento que les hizo correr al N. , y después
de media noche largaron vela en vuelta del NO, porque
no permitía mas el viento. — El 1 8 fueron al SO , pero
observaron la latitud de 8"* 20', y dice que lo causó el ha-
ber corrido al N. la noche anterior , para donde iba también
la corriente. El 1 9 hicieron rumbo SO. i O. y obser-
varon 8** 5' — .El día 20 fueron al O., y el 21 al mismo
I Herrera , DeC. 3.*, lib. g , cap.^, pág. 2.6.6.- — Oviedo,
íegund. part. , tib. aív, cap. iS, fo?. 3S vüel<fi(!r- '-'-' .lii.\ijjjicwvwíí
a Doc amentos' niíxns. 1 4 y 2.6. ■ * r^'.' <^" '! f^^f'
3 Fecha tomada del Archivo general de Indias en Sevilla , y
comunicada por el Sr. Cean Bermudez , en 3l de Octubre de 1804.
4 Herrera, De'c, 4.*, lib. l.", cap. 4, pág. 7.
5 Documento nüm. z6. -
52 VI AGES AL MALUCO.
i^zh! rumbo observaron 7^ 55' — ^^Elaa hicieron el O. 5°N.,y
■ • observaron 8°^_Ei 23 navegaron al SO. i O. y observaron
7° 25' — El 24 al mismo rumbo observaron 7^ 05'.-^
El 25 fueron al NO. i O. ; pero observaron la latitud de
6° 4' — El 26 fueron al SO; por la noche con viento
SO. corrieron al NO. ^ O. , y observaron la latitud 5° 20'
— El 27 hicieron el NO. ^O. , pero observaron la lati-
tud 5° 7' El 28 dirigiéndose al NO. observaron 6° 8'
—El 29 fueron al NO. i O El 30 al NO. 5° O. y ob-
servaron 7' 43' \
OctLitre. "^^ ^'^^ ^ de Octubre continuaron al NO. 5° O., ob-
- servaron 8° 28', y expresa que los aguaceros los echaban
al N El dia 2 al salir el sol vieron tierra al O. distante
1 2 leguas : la nao no andaba nada por estar en calma : el
aguaje los echaba alN. , y observaron la latitud 8' 55' —
El día 3 continuó la calma : estaban en el mismo parage
del dia. anterior , y observaron 8^ ^8' El 4 siguió la
calma, por lo que no anduvieron liada sino lo que el agua-
je les hacia ir á una y otra parte , y observaron 9° de la-
titud N El 5 también tuvieron calma El 6 les en-
tró viento NO., y se dirigieron al SO. á la tierra que
habian visto ; estando inmediatos á ella , no hallaron fondo
para surgir, y continuando á longo de costa , vieron una
bahía que se internaba 4 ú 5 leguas, en la cual entraron
hasta una legua, donde surgieron en 40 brazas entre unas
islas que habia adentro '^.
Olí El dia 7 fueron con el batel á ver qué tierra era aque-
11% que gente tenia , y saber si habia mejor surgidero
mas adentro , y hallaron buen fondeadero y aguas corrien^'
tes El dia 8 se levaron , entraron por la bahía hasta su
fin , donde surgieron en ^ o brazas,, porque toda era hon-
dable, y á un cuarto de legua al través de este fondeadero
habia muchos rios buenos, donde hicieron la aguada que
necesitaban. Estando alli, fue á la nao el Rey de un pue-
blo con varios que lo acompañaban , y manifestando amis-
1 Documento niím. 14.
2 Documento idem. n , .
SEGUNDO DE LO AIS A. ^ í^
tad, llevó á vender muchas gallinas que las compró el jg^^
capitán por abalorios : el Rey y algunos de los que iban "
con él, tenian en las orejas sortijas de oro que cada una
pesarla uno ó uno y medio ducado, y daban cada sortija
por media braza de cristalinas ; pero el capitán no lo per-
mitió ni quiso hacer mención del oro, para que no pensa-
sen que se hacia mucho aprecio de él , y en vista de eso
se fue \
El dia 9 por la mañana fue el batel á tierra "^ : el ga-
llego Gonzalo de Vigo sabia un poco la lengua Malaya , y
se entendía con los del pais ^ . Estaban haciendo amista-
des con el Rey, que les queria dar provisiones ;.pero llegó
un hombre natural de Malaca, y creyendo este que los es-
pañoles eran portugueses, dijo al Rey que no les diese
nada ni tomase amistad con ellos, que él conocía sus tra-
tos y al mejor tiempo los matarían; diciendo esto, huye-
ron todos sin poder volver á hablarles, y el batel regresó
á la nao sin conducir nada. — El i o antes de amanecer
huyeron los once esclavos que sacaron de la isla de los
Ladrones con la mism^ canoa que les hablan tomado ; y
los de la nao estuvieron en aquel surgidero sin lograr pro-
^vision alguna, ni amistad con los del pais El ii vol-
vió á ir el batel á tierra, y despechados los de la nao por
no haberles dado ninguna provisión por dinero , tomaron
un indio con un puerco y lo llevaron á bordo En el
surgidero observaron %.^ 4' de latitud N "".
Esta isla se nombraba Po/o ^ óVendenao ^ y el puerto
en que surgieron se llamaba Vizaya ^. Sus habitantes
eran cafres idólatras, cuyos ídolos hacían de madera y
los pintaban lo mejor que podían;, en cada pueblo había
íllAíl^l .^l i.l }j^ e ./.. i;iJjÍji;- !a ;. j1]iVi-c:;o "( ^ ..: ■-..:■
1 Uocumento n\itn. 1 4. '
2 Docnmento idem.
3 Documento núm. 2.6.
4 Documento núm. i4-
5 Documento idem.
6 Documento núm. 2^, pero la isla es la de Mindánao , y eF
puerto parece ser el q-ue las cartas Hidrográficas nombran Banculin"
que está en la costa oriental de la isla.
54 VIAGES AL MALUCO.
K. g SU Rey, y algunos tenían guerra ^ : la gente era ataviada;
— ^j;;;;;^ vestía paños de algodón, de seda y raso de la china: an-
daban todos armados con azagayas ó lanzas arrojadizas en
las manos, alfanges, quirrises ó puñales, y paveses ó es-
CEfidos; y era gente muy atraicionada y belicosa. Determi-
naron aquellos naturales tomar á traición el batel y á los
castellanos ; pero estos andaban sobre aviso, y nunca pu-
dieron conseguirlo ; muchas veces iban de noche en bar-
cos de remos , que los tenian muy ligeros , á cortar las
amarras á la nao ; pero en esta hacian buena guardia y
no lo lograron *.
El indio que llevaron á bordo les dijo por señas , que
en la parte del O. de esta isla habia mucho oro , que lo
sacaban de debajo de la tierra y lo cernían con unos arne-
ros ^ , que cada año iban á Vendenao dos juncos de la Chi-
na , que eran unas naos en que ellos navegaban , á comprar
'Oro' y perlas, y que á otras islas también iban navios 4 lo
mismo. Por la parte del O. de Vendenao habia canela '*,
y esta isla era una de las del Archipiélago de los Célebes,
que ahora se llaman Filipinas \ el mayor pueblo que te-
nia era Mindanao ; sus provincias eran Vaguindanao , Pa^
razao, Bituan., Burre, Vizaya y Malucobuco : las mas
tenian guerra unas con otras; y en las de Bituan y de
Burre era donde habiai mucha canela muy buena \
El dia 1 5. salieron de aquel puerto de la isla para ir á
otra que estaba al NO. y se llamaba Zehü ; pero hallándo-
se fuera de puntas, tuvieron viento NNO. contrario para
ir , y arribaron en demanda de las islas de Maluco. Dice
que la costa del E^ de esta isla corría NO. , SE. ; pero el
dia 16 se dirigieron, al S. 5° E. navegando á longo de
costa , y observaron la latitud N. 6° 35' El 17 tenían
andadas 47 leguas desde el puerto de la isla de Polo, y
1 Docnmento mím. 14-
2 Documento núm. 26.
3 Documento núm. i4-
4 Documento mira. 26.
5 Herrera , Dec. 3.*, lib. 9 , cap. 9 , pág. 27T.—— Oviedo , se«
gund. part. , libr. 20 , cap. 1 6 , fol. Sy vuelto y 38.
SEGUNDO DE LOAISA. íJ^
observaron la latitud 5° 32' — El 18 fueron al S. y obser- ,52^,
varón la latitud de 4° 58'. Hasta alli llegaba la isla de
Polo por el S. , y despidiéndose de ella vieron una isla re-
donda no muy grande, con otras tres pequeñas; expresa
que corria con la isla de Polo NE. , SO., distantes 4 le-
guas, y que la llamaban Sandingar , según les dijo el
indio que llevaban abordo \
El dia 1 9 fueron al S. \ SE. y observaron 4° de lati-
tud. En esta derrota vieron una isla al ENE. que el in-
dio les dijo se llamaba Sarragdn, y al ClsO. de ella, dis-
tante I $ leguas , vieron otra pequeña , y no supieron su
nombre El dia 20 continuaron al S. i SE. y avistaron
una isla al NNE. que corria con la de Sarragan del E. ~
NE. al O. i SO. distante 20 leguas; arribaron sobre ella,
y estando inmediata calmó el viento. A una legua de esta,
por la parte del N. , vieron otra que les pareció muy
grande ; no le descubrieron el cabo del N. , y su costa del
O. corria de N. i NE. á S. i SO. por mas de 20 leguas.
Prolongando la costa de la isla primera que estaba inme-
diata, no hallaron fondo para surgir, y descubrieron que
eran dos islas las que antes juzgaban ser una misma tier-
ra de la isla que costeaban , hasta que vieron el canal que
las separaba ; habia de una á otra media legua de ESE. á
ONO. , y aunque fueron á esa última isla,, tampoco halla-
ron fondo para surgir ; siguieron , pues , por su costa , y
cuando llegaron á la parte del E. , enviaron el batel á son-
dar; halló surgidero cerca de tierra , pero no pudieron
llegar á él por la mucha calma "".
El dia 21 , estando cerca de la costa del SO. de la úl-
tima isla, observaron la latitud N. 3° 38', de donde se
dirigieron al NNE. para ir á fondear, y les demoraba la
isla de Terrenate , que es la mas N. de todas las de Ma-
luco, al S. i SO. distante 55 leguas La isla que costea-
ban se llamaba Talso ó Talao, y el dia 22 fondearon en
su parte del NO. en 40 brazas ^ : alli hallaron hombres
1 Documento núm. 14.
2 Documento ídem.
3 Documento ídem.
51 6 VIAGES AL MALUCO.
1 526. de buena conversación; hicieron amistades con un Rey
■ ' que es cafre é idólatra como toda su gente ; no tenian otra
vestidura que pañitos ó taparrabos de algodón ; en la isla
habia muchos pueblos, y en cada uno su Rey, que algu-
nos tenian enemistad entre sí. Les vendieron muchos puer-
cos, cabras, gallinas, papagayos, pescado, arroz, vino de
palmas y otros bastimemtos , con que se refrescaron bien los
de la nao, y al Rey le dieron una bandera con las armas
del Emperador '.
Al NE. i N. de la isla Talao, distante 3 leguas estaba la
isla Aso: el Rey les dijo que al NE. habia otra con mucho
oro, y que la mas principal se nombraba isla Galium %
y los indios querían ir á ellas con los castellanos; pero por
•ser la nao grande y hacer mucha agua no se atrevieron á
meterse entre islas Luego que llegaron á este archipié-
lago de los Célebes proveyó Martin Iñiguez de Carqui-
zano de tesorero general á Martin García de Carquizano,
de factor general á Diego de Solier y de contador gene-
ral á Francisco de Soto : aparejaron la nao ; asentaron la
artillería , y aderezaron las armas porque estaban cerca del
Maluco ^ El dia 23 observaron la latitud N. 3° 35' en
la bahía en que estaban de la isla Talao '*.
Refrescada la gente , salieron de la isla Talao el dia 27
por la mañana, haciendo rumbo del S. ^ SE. en demanda
de las islas de Maluco Del cabo del E. de la isla Talao
á distancia de 3 leguas al SO. habia un bajo del tamaño
de una galera, donde rompía la mar, y no supieron si
era de arena ó de piedra El dia 28 observaron la la-
titud N. 2° 50' y les demoraba la isla Talao al N. I NO.
alistante 15 leguas. — El 29 por la mañana avistaron la
isla Bat achina, que los de la expedición de Magallanes
nombraron Gilolo ^ , y llegando á estar á 3 ü 4 leguas de
tiierra> les calmó el .viento ^El 30 y 31 observaron la la-
;jl<l .Dbcunientos núms. 14 y *6. >r rn » '^ti'-l U>
2, Documento núm. 14. >■
o Documento núm. 2.6.
4 Documento niim. i4«
5 Documento niím. 2C.
SEGUNDO DE LOAISA. í^$7
titud N. 2° 25'j y no anduvieron nada por la calma *. i' 1^2.6.
El día i.'^de Noviembre tuvieron la misma latitud y ^^'^ '''•
siguió la calma El dia 2 por lo mismo no hicieron car-
mino á ninguna parte, y fueron abordo unos indios de la
tierra que les dijeron en qué parage estaban y el modo
de manejarse en él. Al N. del cabo que tenian á la visi-
ta de la isla de Gilolo estaba la isla que según los indios
se llamaba Rabo, y corria con la de Gilolo del £. 7 NE.
al O. i SO. distantes 3 leguas; y al E. de la isla Rabo ha^
bia otra grande que se llamaba Moro, cuya costa mas.cerí-
cana á la de Rabo distaba media legua Por; la, noche
tuvieron viento N. , y se dirigieron por entre las islas Gi^
lolo y Rabo para ir al pueblo de Zamafo , que estaba en
la de Gilolo, á saber noticias de las islas de Maluco, por-»
que recelaban que hubiese Portugueses en ellas ^.
El dia 3 se dirigían al S. á longo de costa por la par-
te del E. de Gilolo, y estando á 3 leguas de tierra , y a 6
al S. f SO. de la punta de la entrada de esta isla, hallaron
íin bajo de 2 brazas de agua. Continuando su derrota ,; pa^
saron por delante del pueblo de Zamafo sin advertirlo,-
porque no sabian en que parage estaba situado; pero la
conocieron después de revasados, y retrocedieron para di-
cho pueblo. Aquella costa de Gilolo corria de N. á S. 25
leguas , y alli doblaba al £. i NE. hasta la distancia de 15.
El dia 4 siguieron para el puerto de Zamafo, en cuya
entrada hajbia 10 ú 12 isletas llenas de arboleda gruesa,!
y pasando por entre ellas, continuaron á surgir junto al
pueblo, verificándolo á tiro de piedra de tierra en 40
brazas ^.
Los indios de este pueblo eran vasallos del Rey de
Tidori , y tanto ellos como el gobernador del lugar, que
fue abordo y se llamaba Bubaear , luego que vieron que^
eran castellanos , los recibieron con mucho placer. Alli eií-rj
centraron un esclavo de los portugueses que estaba Jiuidofe.
1 . Documento núm. 14. •ulif , .iu;c; .' ui'vií. , (J-lÍvO- — -íjfcODJ^
2 Documeato idem. .Ou v oí
3 Documento idem. . ; ....lu,, ^^\ s
TOMO V. H
X
5S VI AGES AL MALUCO.
i526. íiablaba bien el portugués, y les dijo que se hallaban
==^;^ portugueses en Maluco , que tenian una fortaleza de cal
y canto en la isla de Terrenate , y que muy pocos dias
antes de la llegada de la nao habian destruido al Rey de
Tidori , el cual siempre tuvo guerra con los portugueses,
porque las dos naos de Juan Sebastian de Jilcano y de
Gonzalo Gómez de tspinosa se habian cargado de clavo
en su isla. Los indios del pais les dijeron que los Reyes
de Tidori y de Gilolo eran gtandes amigos de castella-
nos; y el capitán Martin Iñiguez pidió el mismo dia al
gobernador de Zamafo un Parao , que era un navio de
remos ', para enviarlo secretamente á las islas de Maluco
á los Reyes de Tidori y de Gilolo , y en la hora lo mandó
el gobernador aparejar \
En la tarde de aquel dia el capitán Martin Iñiguez
envió en el parao á Andrés de Urdaneta y á Alonso de
los Ríos , con otros cinco compañeros, y las cartas del -tm-
perador para los Reyes de Tidori y de Gilolo, á hacerles
saber que S. M. enviaba siete naos para Maluco, que una
sola habia llegado al puerto de Zamafo , y las otras ve-
nían atrás ; que supieron habia portugueses en aquellas is-
las que hacían guerra al Rey de Tidori , y lo habían des-
truido por ser amigo y servidor del Emperador , y por
h^ber vendido clavo á los capitanes Juan Sebastian de £1-
cano y Gonzalo Gómez de hspinosa; que les pedia por
merced, le dijesen lo que mandaban , que él con toda su
gente, nao y artillería estaba para favorecerlos , como á
leales amigos de S. M, , contra quien ellos fuesen servidos,
SJi El páráo es- un tarco de retaos bien hecho y sutil que anda
con mucha velocidad ; lleva contrapesos á una y otra parte para que
no. se yueliqíi^ > .}°^ hombres hoffan sentados en 4 j 6 ü 8 andanas,
según el tamaño del pdráo , y laTJdga es con unas 4o hasta loo pa-
las que sirven de remos ',iisandD también velas de esteras muy del-
.gadas ; ademas llevan 5o ú 6o hombres para pelear encima de unos
cañizos hechos al efecto , y estos barcos se arman con algunos ber-
sos y falconetes puestos en sus caballetes ; pero no resisten artillería
gruesa. — Oviedo , segund. part. , libr. 20 i cap. 17 , foL 38 vuel-
to y Zg. ¡ujMin :< I li
2 Documentos núms. 14 y 2^» - ■■ jinfiui 11 ■ i oCT. o
,V OXOT
^
SEGUNDO DE LO AIS A. 59
y del mismo modo les pedia por merced los favoreciesen i5a6.
contra cualesquiera que les quisiese hacer guerra , asi porta- ==
gueses como naturales de las islas \
Fueron estos castellanos secretamente á un pueblo
del Rey de Gilolo, que estaba en la parte del íí. de la
isla Batachina % distante cosa de 30 leguas hacia el SO.
del parage en que se hallaba Ja nao , y cuya distancia na-»
vegaron con el paráo á longo de costa, de donde noti-
ciaron al Rey que estaban alli , pidiéndole licencia para ir
á la ciudad de Gilolo en que él se hallaba , que era en la
misma isla Batachina por la parte del O. El dia siguiente
los castellanos atravesaron la isla por tierra hasta la costa
de poniente, y luego que el Rey lo supo, envió un so-
brino suyo , que se llamaba Quichil Tidore y otros ca-
balleros principales á recibirlos ^ con diez paraos armados,
en los que continuaron para dicha ciudad, donde el Rey
manifestó con ellos mucha alegría y placer , igualmente
que todos los caballeros y gente de la tierra; y mandó
juntar todos los individuos de los pueblos de al rededor
para presenciar la embajada de los castellanos que reci-r
bió el dia siguiente "*.
Alonso de los Rios , que era sobresaliente de la Ar-
mada , hizo muy buena relación al Rey, siendo interpre^
te el gallego Gonzalo de Vigo ' , diciéndole que el Em-
perador enviaba una Armada á las islas del Maluco para
favorecerlos , defenderlos de sus enemigos , contratar con
ellos muchas mercaderías que traian , hacerles todo el buen
trato posible, y que en señalde su grande amistad les re-^
mitia sus cartas y dádivas, El Rey de Gilolo contestó, que
los portugueses hablan tenido amistad con él; pero que
al presente estaba muy mal con ellos, y que pues la nao
■ ' J V.' . ; i. • '-J.J > .■
D^ <'<^nO C»b ■^'f^^í 1.'-
ocumentos ntims. t4 y 20. " -'
a Ya se dijo que la isla de Batachina es la misma isla de Gilolo.
Documento núm, 26.
3 Herrera , Decad. 3.* , lib. 9 , cap. 1 1 , pág. ayS.-;— Oviedo,
segund. part. , libr. 20, cap. 18 , fol. í)^.- — ^y Documento núm. a5.
4 Documento núm 26.
5 Herrera , Déc. 3.*, lib. 9 , cap. 1 1 , pág. 274*
6o VIAGES AL MALUCO.
i5a6. del Emperador había llegado, quería ser su. vasallo yser-
=== vidori;'que tenía allí un paraol muy grande * y se lo que-
ría dar al capitán para que del hiciese una fusta, á cuyo
fin daría también toda la tabla y ligazón necesaria , po-
niendo el capitán lo demás que fuese menester , y quien
supiese darle el gálibo, y modo de hacerla; y se nombró
al efecto á un Levantisco llamado Simitre "".
Luego dijeron los castellanos, que querían ir á hablar
al Rey de Tidori , y mandó el de Gilolo aparejar un na-
vio pequeño de remos y muy ligero ; pero acordó que
solo fuese al Rey de Tidori Alonso de los Ríos con dos
compañeros, quedando en Gilolo Urdaneta con los otros,
porque dijo, que podrían encontrarlos los portugueses y ma-
tarlos , en cuyo caso era bien que tuviesen quien volviese
á la nao, para que no pensase el capitán del Emperador
que los de Gilolo lo habían hecho ^; y envió con ellos
dos caballeros de los suyos á la isla de Tidori , que está á
cosa de 6 leguas de la ciudad de Gilolo. Hallaron al Rey
de Tidori retraído en lo alto de la montaña, y cuando
supieron que iban castellanos á Maluco , aunque el Rey
era muchacho, porque su padre el Rey Almanzor había
muerto "*, los caballeros y toda la otra gente manifesta-
ron la mas entusiasmada alegría. Recibida la embajada que
llevaban, se ofrecieron á favorecer á los castellanos en
todo lo que pudiesen hasta morir, y les rogaron mucho
que de ningún modo dejasen de ir allí con la nao, por-
que presumían que no se habían de atrever á hacerlo coa
una nao sota por miedo de los portugueses. El Rey de Ti-
dori envió con los castellanos dos caballeros suyos que el
uno se llamaba Guzman , y el otro Bayano por presente,
y á ofrecérsele al capitán Martín Iñíguez, y volvieron al
Reino de Gilolo \
El Rey de Gilolo se ofreció también á favorecerlos y
.■.[:•■':' ■ • •
I Paráo y Paraol son sinónimos.
Z Documento núm. 14-
3 Herrera , idem , ídem.
4 Documento núm. 14.
5 Documentos núms. 24 y 26".
SEGUNDO DE LO AIS A. 6i
ayudarlos en todo lo que se ofreciese^ envió tres navios 1^26.
de remos con su sobrino Quichil Tidori^^ y otros prin-
cípales de la tierra, en compañía de Andrés de Urdaneta,
y regresaron al sitio en que hablan dejado la nao , que-
dando con el Rey de Gilolo tres castellanos con dos arca-
buces grandes por si fuesen allí portugueses sabedores de
que los castellanos hablan estado con el Rey, Llegados á
Zamafo el capitán Martin Iñiguez recibió muy bien á
los embajadores de Tidori y de Gilolo, los obsequió con
algunas dádivas, y sabida la voluntad de los Reyes, trató
de hacerse á la vela para ir á Tidori , aunque los de Gi-
lolo mas querían que fuesen á su pueblo, porque Tidori
estaba destruida y todos sus pueblos quemados \
El dia 5 de Noviembre en el puerto de Zamafo ob-
servaron la latitud N. 1° 20'! — El dia 18 salieron de
aquel puerto en vuelta del N. para ir á las islas de Ma-
luco, siguiendo el mismo camino por donde hablan en-
trado , que era entre las islas de Gilolo y Rabo El 19
en el cabo septentrional de Gilolo obseivaron 2° 20' de
latitud N., y estando ya fuera de este cabo, les entró tan-
to viento SO. y corriente contraria , que les obligó á cor-
rer largo sin poder volver al puerto de Zamafo, forzán-
dolos á rodear la isla de Moro La costa del NO. de esta
isla corría de NE. á SO. 1 2 leguas ; de allí volvía al ENE
8 leguas ; desde la punta del ENE. corría al S. I SO. 6 le-
guas hasta otra punta, y en la ensenada que formaban es-
tas dos, estuvieron fondeados algunos dias. La punta del S.
con el cabo del N. de Gilolo corría de ESE. á ONO. dis-
tante 12 leguas, y habiendo ido el batel á tierra , llevó
•abordo muchas gallinas, pescado y btros bastimentos
Dieron la vela , y rodeando esta isla , llegaron al mismo
parage por donde habían, salido entre las islas de Gilolo y
Rabo; pero estando ya fuera de ésa boca, les volvió' á dar
mucho viento, y se dirigieron á surgirá la parte del SE.
de la isla Rabo \
I Documentos HÚms» 24 y z6.-
a Documento núm. I¿^..
02 VIAGES AL MALUCO.
1 5 26. El 30 de Noviembre iban en demanda de aquel sur-
^^^^^^^^^^^^^^ gidero y les llegó abordo un parao con un portugués lla-
mado Francisco de Castro, quien conduela carta de D. Gar-
cía Henriquez, capitán de la fortaleza de Terrenate , y
hablando con el capitán de la nao Martin Iñiguez, á
quien dio la carta , le hizo requerimientos de parte de su
capitán para que fuese la nao y su gente á la fortaleza de
Terrenate , en cuyo caso les harian toda honra y cortesía,
y de lo contrario echarían á pique la nao con toda su
gente , porque todas las islas de Maluco y sus comarca-
nas estaban por el Rey de Portugal. Martin Iñiguez res-
pondió á la carta y al requerimiento, que no seria razón
que un capitán del Emperador fuese á someterse bajo la
bandera del Rey de Portugal ; que si el capitán de los
portugueses estaba en la isla de Terrenate con fortaleza,
él iria con su nao y gente á la isla de Tidori , pues esta-
ba en servicio del Emperador; que por lo mismo los por-
tugueses habían destruido el pueblo, y querían ir á reha-
cerlo, con otros muchos razonamientos \
- La carta que D. García Henriquez envió á Martin Iñi-
guez no estaba firmada, y viendo el portugués Fran-
cisco de Castro que Martin Iñiguez no firmaba la res-
puesta, dijo: >> Señor, firme vmd. , que si el Sr. D. Gar-
cía Henriquez no firmó su carta, fue por descuido con la
priesa que tuvo de enviar presto este despacho." Martin
Iñiguez le respondió: »Que no dejaba de firmar por des-
cuido ni por priesa , sino porque D. García , su capitán,
debiera mirar cómo escribía á un capitán del Emperador;
que no merecía ser respondido sino al propósito de como
hablaba, y que así lo sería con las obras *"; y despidién-
dose el portugués del capitán de la nao , continuó este
hasta fondear en la parte del SE. de la isla Rabo ^. Estan-
do en esta isla, corrió fama de que el contador general
Francisco de Soto se quiso levantar contra Martín Iñi-
1 Documentos núms. 14 V 26.
2 Herrera, Dec. 3.*, lib. g , cap. II , pág. 274. Oviedo,
se¿íun(l. purt. , llbr. 20 , cap. ig , íol. 40 vuelto,
3 Documeutos míms. 14 y 26.
SEGUNDO DE LOAISA. 6 3
guez, por lo que fue privado de su oficio, nombrándose iSag,
en su lugar á Hernando de Bustamante y de contador de -
la nao á Andrés de Urdaneta \
El dia I .° de Diciembre fue el batel á la isla Moro, picíembre.
distante media luega al E., y condujo abordo arroz, ga- '
Hiñas, cabras y otros muchos bastimentos para la gente.
Estuvieron alli algunos dias esperando tiempo para ir á
las islas de Maluco : observaron en el surgidero de la isla
Rabo la latitud N. 2 24' ' y los paraos de Gilolo se vol-
vieron. Entre tanto fue á requerirlos otras dos veces Her-
nando de Baldaya , factor de la fortaleza portuguesa ^ para
que se dirigiesen á ella , ó se fuesen de aquellas partes sin
tocar en Maluco, ni en las islas de Banda, pues de lo
contrario irian con grande armada y los tomarían por
fuerza ó echarían á pique ; y siempre les respondieron
oponiéndose á lo que ellos querían , protestándoles todas
las pérdidas , daños y muertes que se siguiesen , con lo cual
se volvió el portugués, amenazándolos muchas veces \
El dia 1 3 por la mañana les garro el' ancla precisán-
dolos á levarse y dar la vela; el viento y la corriente
eran contrarios y los obligó á ir á Zamafo , donde al prin-
cipio hablan estado. Surgieron dentro de aquellas isletas,
pero dos leguas mas al N. que antes, delante de un puer-
to que se llamaba Chiava , y de alli llevaron abordo pro-
visiones de cabras, gallinas y otras muchas cosas; y los
mismos de la tierra conduelan bastimentos á venderlos en
Ja nao "*. En la isla Rabo hablan sabido que los portugue-
ses iban con grande armada contra ellos : en su vista el ca-
pitán Martin Iñiguez tomó parecer de la gente, y resol-
vieron , que por ninguna cosa se dejase de ir á las islas de
Maluco, aunque fuese á todo riesgo. Viendo él capitán
tan buena voluntad y esfuerzo, el dia 28 salió de Chiava
con buen viento para ir á la isla de Tidori'; pero estando
' . _ 'vj í«» piijw.ci.^j ci^iúU-iio:i íL.xnují'^
I Documento núm. i6.
3 Documento núm 14*
3 Documento num. 26. •■■
4 Documeuto núm. l4'
64 VIAGES AL MALUCO.
1 526. fuera de las isletas , tuvieron calma y anduvieron muy po-
=== co por la noche \
El dia 29 hubo buen viento, que los echó fuera de
aquel golfo y del cabo de Gilolo, y navegaron con toda
la artillería cebada y la gente bien armada , resuelta á mo-
rir en servicio de S. M La costa del cabo de Gilolo
por la parte del N. corria E. \ NE. á O. 7 SO. 6 leguas y
á distancia de una legua al NO. habia unas islas peque-
ñas que se llamaban de Doy. Yendo la nao doblando el
cabo de Gilolo con rumbo al SO, _, le salió de detras de
aquellas islas la armada de los portugueses , que la estaba
esperando para apresarla; pero como la nao era grande,
iba bien artillada, conocieron su gente determinada, y el
viento era recio, no se atrevieron á llegar á tiro de lom-
barda, y la nao pasó adelante, perdiéndolos luego de vista.
__La armada de los portugueses era de dos cara velas, una
fusta, un batel grande, otros barcos de artillería, y cosa
de. 80 paraos de los moros de Terrenate, de Bathan, de
Aquian y de Motil ; iban alli los Reyes de Terrenate y de
Bathan en persona , y aunque llamaron también al Rey
de Gilolo, este no fue diciendo, que era amigo de los cas-
tellanos y que no iria contra ellos. El capitán general de
esa armada se llamaba Manuel Falcon '^.
- La costa del O. de Gilolo se tendia de NE. á SO. 28
leguas- hasta un pueblo y cabo nombrados Gamoconera , y
desde este cabo corria al S. i SO El dia 30 lo emplea-
ron todo en revasar dicha costa de Gilolo. — El 3 1 ama-
necieron á la vista de las islas de Terrenate y de Tidori,
que eran las que estaban mas al N. ; y por la noche sur-»
gieron en la parte del NE. de la de Tidori Todas las
islas de Maluco y sus comarcas eran tan montañosas , que
ningún conocimiento se podía tener de ellas sino por i la
altura^y buena derrota que llevase el que las buscase, y
eran tan hondables que á tiro de piedra de tierra habia 40
1 Documentos núms. 14 y a6.
2 Documentos ídem.
SEGUNDO DE LOAISA. 6$
ú 50 brazas, y á un poco mas no había fondo — La isla 1^26.
de Gilo]o era muy grande : no tenia mas que un Rey ti-- ==:
tulado de Gilolo por ser el nombre del pueblo donde re-
sidía , pues aun que había en ella otros muchos pueblos , es-
taban sujetos á las islas de Terrenate y de Tidori \
El día i.° de Enero de 1527 se levaron por la maña- iSay.
na para salir del parage de la isla de Tidori, en que ha^ Enero,
bian fondeado el dia anterior. Se dirigieron al sitio en que ===
había estado el pueblo principal de la isla , que era en la
parte del ESE. , y á las 10 del dia surgieron en frente
de él. Fueron abordo el Rey , que se llamaba Raja-mirr,
el gobernador y sus caballeros, que tuvieron mucho pla-
cer con la gente de la nao ; contaron sus ocurrencias , y
los castellanos vieron la destrucción y quemadura de tier-
ra que les hicieron los portugueses por haber estado en
servicio del Emperador. El Rey con todos sus caballeros
juraron en su ley de ser leales amigos de los castellanos y
favorecerlos en todo lo que pudiesen contra sus enemigos,
y consiguiente á esto juraron también los castellanos, —
Los de la nao inmediatamente empezaron á hacer en la
isla tres baluartes de piedra, tierra y madera para poder
defenderse de los portugueses , á lo que ayudaban todos
los indios hasta las mugeres , y el día siguiente pusieron
en tierra parte de la artillería , todas las mercaderías y cotj
sas que había abordo , con la mitad de la gente de la nao,'
pues recelosos de que irían los portugueses á echarla á pi-
que , procuraron hacerse fuertes en tierra y abordo lo me-
jor que pudieron \ La nao llegó al Maluco con 105
individuos , habiendo fallecido cosa de 40 hombres desde
el estrecho de Magallanes hasta aquellas islas ^
El piloto Martín de Uriarte completó el reconoci-
miento de la isla de Gilolo; y rodeándola, halló que por
la parte del E. , á 20 leguas de Zamafo, doblaban la costa
1 Documento núm. 14.
2 Documentos núms. l4y 26.
3 Documentos núms. 24 y 26. El Documento núm. 21 dice
que llegó á Tidori con i 1 5 hombres , el núm. 23 con 1 1 6 sanos , el
núm. 18 con i 23 y el núm. ig con l33.
TOM. V. I
66 VIAGES AL MALUCO.
j527 ^1 S- formando el cabo de Vichóle , que era el nombre de
; un lugar de la isla. Del cabo de Vichóle para el S. ha-
bía 25 leguas hasta el cabo de Cuma , cuyo nombre to-
maba de un lugar que estaba en este cabo. Entre los cabos
de Vichóle y Cuma , formaba la costa ensenada que se
internaba 15 leguas; tenia 5 ú 6 isletas, y habia surgi-
deros, buscándolos bien con el batel y la sondalesa. El
cabo Cuma era agudo, y á media legua al SE. tenia una
isla pequeña Del cabo Cuma volvia la costa al ONO.
hasta 30 leguas, y alli circulaba para correr al S. i SE.
3^ leguas hasta el cabo del SE. En la costa habia dos islas
pequeñas ; en este cabo del SE. , como á una legua al SSE.
de él, habia una isleta; y al mismo rumbo del SSE. de di-
cho cabo, distantes 15 y 20 leguas estaban las islas de
las Papuas , que eran mas de ocho grandes y chicas
En el cabo del SE. doblaba la costa al O. i NO. haciendo
algunas ensenaditas para el N. , y en esta derrota habia 4 le-
guas al S. dos islas pequeñas , de las cuales la una se llama-
ba Graos , y la otra Tomadora Al O. de estas dos islas,
siguiendo la misma derrota, estaba la isla de la Bucha que
tenia 1 5 leguas de E. á O Al SO. de la isla Bucha y á
cosa de una legua estaba la isla de Bachan, y al mismo
rumbo del SO. de la expresada isla Bucha habia dos islas
grandes ; la una se llamaba Maraza , y la otra nom-
brada 'Tapaíapa estaba al OSO. de Maraza como una le-
gua ó poco mas La costa de la isla de Gilolo, que des-
de el cabo del SE. se dijo que corria al O. i NO, iba á
ese rumbo 25 leguas hasta la vista de las islas de Maluco,
y desde alli volvia al NNO. 2 5 leguas hasta la punta del
pueblo de Gilolo, en cuyo tramo estaban las islas de Ma-
luco '.
ISLAS BE MALUCO ''.
Las principales islas que tenian la especería del clavo,
eran Terrenate, Tidori, Motil, Maquiam y Vachan.
I Documento uúm. 14.
3 Tomadas del Documento núm. I4>
SEGUNDO DE XOAISA. 6/
Terrenate era la mas N. de todas , alta y de 9 leguas^ , i Say*
poblada al rededor, y el pueblo principal llamado Terre-
nate estaba en la parte del SO. Los árboles de clavo se
hallaban en mitad de la altura de la montaña: cada año
de buena cosecha se cogian i© bahares y que eran 4©
quintales; y esta isla tenia al NNE. otra pequeña y po-
blada llamada Ir i.
Tidori está en 40 minutos de latitud N. : tenia 9 le-
guas de rodeo; era mas alta y aguda que la de Terrenate-
con una falda al NNE.; poblada al rededor; el pueblo
principal , llamado Tidori , se hallaba en la parte del E. _, y
corria con la isla de Terrenate de N. ~ NE. , á S. i SO , dis-
tantes una legua escasa. Los árboles del clavo también es-
taban arriba en medio de la montaña; se cogian 900 ba-
hares que eran 3600 quintales , y era mejor que el de
Terrenate Esta isla tenia al SO. distante \ de legua
otra pequeña que se llamaba Meytara, y al SSO. distan-
te una legua otra que se nombraba Mare , con 4 leguas
de rodeo, donde habia un poco de clavo bravo, que en-
tonces empezaba á producirlo bueno. ■^ínslii;
Motil no era tan grande ni alta como Tidori ; corrían
estas dos de N. a S. , distantes 3 leguas ; también criaba
el clavo en lo alto como las otras, y se cogian en ella 800
bahares que eran 3200 quintales. :y
Maquian era algo mayor que la de Motil ; corrían es-
tas dos de N. á S. distantes una legua: se cogian en ella
Seo bahares de clavo muy bueno; y al SE. de Maquian
habia otra isla llamada Cayoan.
Vachan estaba mas de 8 leguas al S.. de las islas ante-
riores, y era mayor que ninguna de ellas: se cogían eil
esta ^00 bahares, de clavo, que eran 2000 quintales; pero
no tan buenoi como el de las otras, porque esta isla estaba
mas distante .de la equinoccial. .''\h?s'0 ■ '
El pueblo de Gilolo, que estaba en lat í^la del mismo
nombre , distaba 8 leguas al NE, de la isla de Tidori , y
en él habia clavo; pero era poco y bravo. La isla de Gi-
lolo tenia muchos cafres y puercos , y estando todos sus
pueblos , excepto el de Gilolo donde residía su Rey , su-
68 VIAGES AL MALUCO.
1 527. jetos , como ya se dijo, á las islas de Maluco, los de estas
= iban á aquellos pueblos con paraoles á conducirles pan,
madera y demás que necesitaban.
§. IV.
Acaecimientos de los castellanos de la nao Victoria de la
expedición de Loaisa desde su llegada d Tidori el
dia 1° de Enero de 1^2.7.
I. *> de Enero. Luego quc llegó á Tidori la nao Victoria el dia i.°
- de Enero de 1527 los castellanos situaron en tierra parte de
la artillería de dicha nao , con la mitad de su gente. El
capitán Martin Iñiguez de Carquizano estaba abordo con
el resto de la artillería y la otra mitad de individuos para
defender la nao ; y todas las mercaderías se colocaron en
una casa de madera hecha al intento por el Rey de aque-
lla isla , á la que pusieron cerraduras , dando las llaves y
cargo de la factoría á Diego Salinas, natural de Burgos \
El dia siguiente fue alli el portugués Francisco de
Castro , criado de Manuel Falcon , con otros tres portu-
gueses , y hizo un requirimiento al capitán Martin Iñi-
guez ante un escribano que traia consigo, en que decia
de parte del Rey de Portugal , que se fuesen luego á la
fortaleza de Terrenate , donde estaba Manuel Falcon , por-
que aquellas islas eran del Rey de Portugal y no del Rey
de Castilla '\
El capitán Martin Iñiguez tuvo carta de un portu-
gués amigo suyo que estaba con Manuel Falcon , en que
le decia se guardase de ir á donde estaban los portugue-
ses , porque si los tomaban , no quedarla hombre de ellos,
para que no hubiese quien diese razón de aquella tierra
al Rey de Castilla ; y habiendo contestado Carquizano á
Francisco de Castro, que. no tenia orden de su Rey para
ir á Terrenate i se fueron los portugueses ^
I Uocumento num. 23. - '•
''^-'2 Documento , ídem. ^'Xií^rjq y ?',
-íj5 . Documento , Ídem, i^ff o iy oíoll. y
SEGUNDO DE lOAISA. 69
A los cuatro ü cinco días de haber surgido la nao en i '^^l-
Tidori , fue el portugués Hernando de Baldaya á requerir =====
á los castellanos de parte de su capitán D. García Hen-
riquez, que se fuesen de aquella isla, ó de no que irian
con grande armada , los tomarían y matarían á todos ; y
el capitán Martin Iñiguez respondió , como otras veces,
negándose á su demanda \
A los ocho días de esto , un negro cautivo de los por-
tugueses, y á quien daban mala vida, huyó para donde
estaban los castellanos , y les avisó que Manuel Falcon
estaba aparejando sus navios para ir sobre ellos, lo cual
visto por Carquiza-no, habló al Rey de Tidori, y este lo
auxilió juntando todos sus indios, que serian hasta ^^ '.
El 17 de Enero, á media noche , fueron los portu- 17 de Ener.
gueses á Tidori acechadamente con una fusta , un batel y =
muchos paraoles , acercándose á la nao porque la iban á
abordar ó echarla á pique ; pero los castellanos hacían
buena guardia, sintieron el ruido délos remos y les dis-
pararon un tiro , que estaba puesto con seis ú siete caste-
llanos en una punta inmediata para defensa de la nao.
Viendo los portugueses que los castellanos estaban vigi-
lantes, no se atrevieron al abordage y empezaron á dis-
parar : un tiro grueso que dirigieron á la nao no le dio;
pero seguidamente le acertaron otros dos en el costado de
estribor que hicieron un grande agujero, mataron al gru-
mete Jorge de Atan, é hirieron otros tres hombres. Los
castellanos , aunque también dispararon , solo les acerta-
ron dos tiros, que mataron á un hombre é hirieron dos;
con lo cual los portugueses se retiraron detras de una
punta cercana á la nao, para remediar el daño que tenia la
fusta, enterrar el muerto y curar los heridos \
El día 18 al amanecer volvieron los portugueses que 18 ríe Ener.
se habían retirado, y empezaron á disparar mucha artí- r-7=
Hería , cuyas descargas duraron hasta la hora de comer.
1 Documento núin. ?,(?.
2 Documento núm. 23.
3 Documentos núms. l4y 2& y el niim. 19.
70 VIAGES AL MALUCO.
i527 Dieron á la nao dos tiros gruesos, aunque no hicieron
" daño á la gente , y los castellanos se defendieron lo me-
jor que pudieron; no supieron el daño que hicieron á los
portugueses ; pero estos se retiraron detras de la punta
del dia anterior '.
Por la tarde fueron quince castellanos escopeteros y
ballesteros, con mucha gente de la isla, á caer de impro-
viso sobre los portugueses que estaban comiendo y habia
una barranca que los separaba de los castellanos ; pero no
obstante, estos mataron dos y á dos caballeros de los de
Terrenate, é hirieron á tres ó cuatro, regresando sin da-
ño á pesar de haberles disparado los portugueses muchos
'tiros de las fustas \
Antes de ponerse el sol volvieron los portugueses :
traian en la proa de la fusta una bandera rasa con el agua
, y un rótulo que decia: A sangre y d fuego ; dispararon mu-
chos tiros que no hicieron rnal ninguno; los castellanos
también les tiraron algunos , y con esto %q retiraroa los
portugueses detras de la punta como antes ^,
19 de Eaer. El dia 1 9 al amanecer repitieron su invasión los por-
= tugueses,; dispararon mucha artillería; dieron tres tiros en
la nao, que le hicieron m^ucho daño , y duró esto, hasta
medio dia en que les reventó un tiro grueso, y se fueron
luego á Terrenate, suponiendo que la nao quedaba im-
posibilitada de navegar. Los castellanos gastaron naas de
doce quintales de pólvora en jugar la mayor parte de su
artillería ; pero estaba mal sentada sin poderles coger nin-
gún tiro. Por la tarde , después de retirados los prortugue-
ses , llegaron á Tidori cinco paraoles de Gilolo, donde
venian dos castellanos con cosas de comer para la gente "".
ao de Ener. El dia 2 O vieron los castellanos salir de la isla de Mo-
.1 . = til, distante tres leguas, dos paraoles que iban á Terrena-
te, y para apresarlos fueron en cada paraol de Giiolo dos
ó tres castellanos escopeteros, Al anochecer llegaron, cerca
I Documento 1 4- '
a Documento núm. 14.
3 Documente» ídem.
4 Documento ídem. m ; v .-. : -..j^, ,,., ¡, ...... .-,.,,
SEGUNDO DE lOAISA. 7 1
de uno y empezaron á dispararle; en él había un portu- tSa;
gues y 23 hombres esclavos; el portugués alzó las ma- ==
nos pidiendo misericordia á los castellanos, estos lo lla-
maban para que se fuese adonde ellos estaban, y los
indios de Gilolo se echaron al mar con sus alfanges para
abordar el paraol : viéndolos dentro el portugués se tiró
al agua para irse adonde se hallaban los castellanos ; pero
estaba muy armado y se fue á pique , lo que sintieron los
castellanos por no haber podido salvarlo. Los de Gilolo
mataron 2 1 de los esclavos ; uno de ellos era cristiano,
criado del capitán de Terrenate, y viendo que los mata-
ban á todos echó mano á un puñal que traia y mató seis
hombres de Gilolo antes de haberlo muerto á él. Los cas-
tellanos con harta pena de aquella matanza, se opusieron
á los de Gilolo á cuchilladas para que no matasen á dos
de aquellos hombres; y apresado el paraol tomaron con
él 120 quintales de clavo de que iba cargado, un verso
y otro tiro chico , y entre tanto el otro paraol se les fue
á la vela \
Ya de noche volvieron á la nao los de Gilolo muy
alegres con 2 1 cabezas puestas en los palos , y pidieron
luego licencia para irse y dárselas á su Rey *. El Rey
de Gilolo, con los cinco paraos , habia enviado á pedir
ai capitán de los castellanos 20 hombres, algunos tiros
gruesos y versos, para defenderse de los portugueses que
le hacian guerra , porque le hablan pedido los castella-
nos que estaban en su ciudad , y él no se los quiso dar; y
el capitán Martin Iñiguez se los envió luego con los dos
tiros tomados en el paraol y algunas varas de paño, ofre-
ciéndosele mucho '\ En los mismos paraos fueron oficia-
les á Gilolo para hacer una fusta, con el aparejo necesa-
rio de clavazón y otras cosas , en que trabajó y negoció
muy bien Alonso de los Rios , con quien fue Martin Gar-
cía de Carquízano, pues la madera , tablas y demás que
I Documento núm. 14.
2. ídem.
3 Documentos niimeros 14 y 26 ; y Herrera , De'cad. 4.*,
lib. i.° 5 cap. 2.®', pág. 4.
72 VIAGES AL MALUCO.
1527. habia en la tierra lo mandaba proveer á su costa el mis-
mo Rey de Gilolo , como lo había ofrecido cuando con-
testó á los embajadores Andrés de Urdaneta y Alonso de
los Ríos , enviados desde Zamafo ^ .
Cuando estaba la nao en Zamafo, vieron los castella-
nos pasar dos navios á la vela, y juzgando que eran de
los de su Armada, fue el batel en su seguimiento, pero
no pudo alcanzarlos y se volvió ; quedó el capitán Mar-
. tin Iñíguez con deseo de saber de aquellos navios , y des-
pués de los acaecimientos que se expresaron , acordó enviar
á ese fin un parao, que no habia otro en Tidori, donde
fue el capitán Urdaneta con algunos castellanos y la gen-
te que le pareció al general de los indios de Tidori , em-
barcándose los indios restantes en canoas. Se dirigieron á
la isla de Motil, que la tenían los portugueses , donde los
castellanos tomaron dos paraos, quemaron un buen pue-
blo y mataron alguna gente, retirándose sin haber recibi-
do daño. Volvieron á Tidori y salieron de alli con los
tres paraos, de orden de Martín Iñíguez, en busca de di-
chos navios, embarcándose con Urdaneta un solo castella-
no y un indio artillero, siendo los demás indios hombres
de guerra. Martin Iñíguez encargó á Urdaneta que fuese
á Veda, pueblo que estaba al SE. de Maluco, hacia don-
de le pareció que se habían dirigido los navios ; pero an-
duvieron mas de veinte días sin que en Veda, ni otra
parte, hallasen noticia de tales buques, y trataron de vol-
verse á Maluco \ .)a
En el viage de este regreso les faltaron los bastimen-
tos ; Urdaneta y los demás andaban muy fatigados , pues
las mas de aquellas islas estaban usurpadas por los portu-
gueses , y en una , que se llamaba Guacea , determinó
buscar que comer ; pero aquellos indios por ningún rue-
go ni precio quisieron dar cosa alguna. Luego que Ur-
daneta oyó su respuesta, salió con sus indios á tierra, de-
jando guarda en los paraos, y ordenó su escuadrón; los
1 Documentos ídem , y Herrera ídem.
2 Herrera, T)éc. 4-^ ,\ih. 1° , cap. 2.**, pág. 4« — Oviedo, se-
gTind. part. , lib. 20 , cap. 22 , fol. 42 á 4^ vuelto.
SEGUNDO DE LOAISA. 73
de la isla acometieron con mucha furia ^ pero hallando iSay,
resistencia^ se retiraron presto á sus casas, que eran tan ■
altas como gavias de buques de 150 toneles ó mas, cons- —^
truidas sobre cuatro postes , con dos suelos dé caña , te-
chos de hojas de palma , escaleras levadizas , y quitando
estas , tiraban desde arriba mucha flechería y pedradas.
En vista de estoUrdaneta hizo traer un tizón y tuvo mo-
do de echarlo sobre el techo de una casa donde prendió
el fuego con buen viento ; de forma que en media hora
ardió todo el pueblo : los indios saltaban del las casas ;, Ur-
daneta y los suyos los mataban y prendieron los que les
parecieron que eran de rescate; á Urdaneta le cupieron
por su parte veinte y cinco prisioneros , y partiendo de
alli los tres paraos , fueron á un pueblo^ que se llamaba
Gave, donde los recibieron de paz y dieron bastimentos^
vendiendo parte de dichos -prisioneros '.
De Gave salieron para Tidori^^ y en el xamino hallan-
ron ocho paraos de portugueses , que dos! eran grandesj
los cuales llegaron á dos de los nuestros , . con quien pé*
learon , abarloados : y cuasi los tenian rendidos los portiir-)
gueses , cuando el parao en que iba Urdaneta delante , vol-
vió sobre ellos, con ún tiro desbarató la proa á un pa-
rao de los enemigos , le mató algunos hombres , y quedó
de tal modo que se iba á pique ; mientras ellos se ocupa-
ban en remediarse , tuvo tiempo Urdaneta de recoger sus
paraos y salir de alli á fuerza de remar, tirando de cuan-
do en cuando un tiro á' los que le seguían. Perdieron los.
nuestros toda la presa que les quedaba, qne eran mas de
cien esclavos, porque cuando se estaba peleando, se echa?
ron al agua y se acogieron á los paraos contrarios, aun-
que algunos se ahogaron: fueron muertos; de nuestra par-í
te algunos indios y heridos los mas , incluso el castella-
no , compañero de Urdaneta ; y de este modo llegaron los
tres paraos á Tidori, sin haber logrado otra; cosa que eli
daño hecho á los contrarios '.. :r:ivj :■. i: '.■■:.. n , ¡ »: ; .
1 Herrera, Déc. 4.^, lib. 1.°, cap. 2, pág, 4» — Y Oviedo,
segund. part. , lib. 20 , cap. 22 , fol. 4-2 á 4? vuelto.
2 ídem, Ídem. ■->•.' .^ ;-í- •'■' ;( - ';"' ■.''■"■ .^*'' ■■'■''' ¡'h-,--.
TOMO V, 1;
;^4 VIAGES AL MALUCO.
"tñzy. Hacia el 27 de Marzo se presentaron en la costa de
117 dftMarz. Xidori dos paraos de portugueses bien armados, que die-
""-ron caza á algunos pescadores > y luego se pusieron en
-fuente de la ciudad : para echarlos de alli , se embarcó en
el parao de Tidori, por capitán de los indios, un her-
.mano del Rey que sé llamaba Quichil Rade, hombre muy
•sagaz en la guerra , y el capitán Urdaneta con ocho cas-
tellanos; y en dos paraos de Gilolo iban seis castellanos
jde los que estaban en aquella . isla. Verificaron su salida;
hablaron con los paraos de Gilolo para que con buen or-
den embistiesen todos á los contrarios , y contestaron que
los dejasen á ellos , que se querían probar con los de Ter^
renatey con los portugueses , y no pudieron separarlos de
esa determinación:, por lo que acordó Urdaneta acometer-
los isolo; Quería Urdaneta abarloarse con los portugueses;
pero estos no quisieron esperar poniéndose en huida; les
dióicáza la distancia de degua y media, disparándoles la
artillería que. llevaba en el. parao, y los de Gilolo tam-
bién los seguían aunque algo separados. Viendo los in-
dios de Tidori que no ios podían alcanzar, dejaron de bo-
gar ;^ notaron esto los portugueses é hicieron lo mismo:
estaban los castellanos cansados del trabajo, y era mucho
calor el de aquel clima: por lo mismo se desarmaron y
desnudaron, y queriendo volverse ya á Tidori, dispara-
ron una pieza á los portugueses ; pero su fuego halló des-
cuíbierto un barril de pólvora , que se inflamó quemandoiá
algunos- castellanos.y quince indios, de los que murieron
-':"' Uno de los Castellanos quemados fue Urdaneta, quien
con el tormento del fuego se tiró al agua. Cuando quiso
volver al parao nadando, ya no lo alcanzó porque los in-
dios bogaban de huida: por mas que los castellanos hi-
cieron, no pudieron conseguir que lo tomasen; y Urda-
neta, que estaba desnudo, pues solo tenía puestos unos;
calzones , nadaba en vuelta de tierra. Los portugueses que
I Herrera , T)écad. 4 *, lib. I .", cap. 3 , pág. 5. — Y Oviedo,
segund. part. , lib. 20, cap. zZ , fol. 44 y v-uelto. •, . •
SEGUNDO DE LOAISA. 7^
habiian conocido la desgracia del fuego, se jiirigieron so+ 1527.
bre el paraai, y descubriendo al que andaba nadando, fue- ===
ron hacia él disparándole muchos escopetazos que por
fortuna no le acertaron. Los paraos de Gilolo también lo
vieron, y por defenderlo se pusieron entre él y los por-?
tugueses , con quienes pelearon valerosamente : recogicT
ron á Urdaneta, lo cual; visto por ios portugueses i¿e\ res
tiraron; y ios -ídeGilblo volvieron con este hombre á Ti-^
dori, donde en; algunos dias no habló palabra por el mu-í
cho humo que'recibió por las, narices y boca, y tuvo.bas*
tante que curar de las llagas que le hizo el.fuegoif^jinq íkí
Pocos dias después dJe lo sucedido á-Urdanetia>. se, ejQf^
contró una armada del Rey de Gilolo donde iban caste-^i
llanos, con otra del Rey de Terrenate y portugueses;
componían ambas mas de 5 o paraos que pelearon seis ho-
ras largas, hasta que unos y otros se separaron sin. decla-
rarse la victoria por ninguna de ambas partes. Una y/'o^íai
tuvieron muchos indios heridos ; pero no lo fue ninguno i
de los castellanos ni. portugueses, de lo cual ^e maravillar-!
ban los indios. Durante esta pelea y después de ella^fi
hubo muchos requirímientos : los castellanos decían á los.
portugueses que dejasen las islas al Emperador , pues eran;
suyas; y los portugueses protestaban lo mismo á loscás-nl
tellanos , alegando que pertenecían al Rey de Portugal .** I
Entre tanto , aunque en la nao habían dado los portii-;
gueses varias lombardadas, como se hallaba descargada, y\
los castellanos la ponían á la banda para que no zozo^j
brase , no le perjudicaron tanto como las descargas de su--
propia artillería, pues estando ya sentida, se abrió maSi';
empezó á hacer mucha agua , causaba trabajo sumo el
conservarla á flote y nó hallaban lugar bueno en el puer?^
to para ponerla en seco. Lo había de la otra parte de la'
isla ; pero no se atrevieron á llevarla allá , porque los por-
1 Herrera, Decad. 4.* , lib. 1°, cap. .3 r pág- 5.— -Y Oviedo,
segund. part. , lib. 20 , cap, 23, fol. 44 y vuelto. i (
2 Herrera , ídem. — r- Oviedo , segund part. , lib. 20 , cá|). Z4y
fol, 44 vuelto, . , ' ¡
y^6 VIAGES AL MALUCO.
1 5 27. tugueses la quemarian \ y los castellanos se dieron pri-
. sa en sacar todo lo que tenia, porque se les iba á pique *.
: El capitán Martin Iñiguez queria adobarla, si fuese po-
sible , para enviarla á España á hacer saber á S. M. lo que
alli pasaba; á cuyo fin llamó á todos los carpinteros, ca-
lafates , marineros y demás que entendían algo de aque-
llo; les tomó juramento sobre unos Santos Evangelios
páVá que dijesen su parecer sobre si la nao^se podria ado-
bar para el efecto: y todos juraron que en aquellas par-
tes con el aparejo que habia no se podia adobar ni esta-
ba para navegar mas, que antes bien se maravillaban de
haberlos llevado hasta alli, porque tenia quebrados los ge-
noles y curbatones de resultas de las tocadas que habia
dado en el estrecho \
Tomó Martin Iñiguez testimonio de esos pareceres;
y viendo que la gente trabajaba mucho en dar á la bom-
ba, hizo varar la nao en seco junto á la fortaleza. Sin em-
bargo de que los castellanos no hallaban alli recursos , ni
se fiaban mucho de aquellos indios, emprendieron luego
hacer en Tidori una nave para enviarla á S. M. por el
cabo de Buena Esperanza con noticia de aquellos acaeci-
mientos ; pero el aparejo era tan malo que en muchos dias
hacían muy poca obra. Los indios también empezaron 'á
hacer navios de remos para pelear , aunque todavía tenían
algunos con que á veces incomodaban los españoles á los
portugueses "*. El Rey de Gilolo Juego que tuvo á los cas-
tellanos en su pueblo , hacia mucha guerra á los enemigos,.
y favorecía y honraba á los castellanos , que á no ser por.,
eso pasarían mas trabajos de los que sufrían \ ou,
A los I o ü 12 días de haberse retirado los portu-
galeses, después de batir la nao, fue á Tidori Manuel
Falcon con sus criados, en. un navio de negros, precedida,
I Documento núm. z6.
z Documento núm. l4«'.;
3 ídem. . . :
4 Documentos números l4y 2^'^*/^^
5 Documento núm. z6..
SEGUNDO DE tOAlSA. 77
la licencia del capitán Carquizano. Este le preguntó: iBay.
¿por qué le hacia guerra? y Fakon le respondió que su ■ ■
capitán se lo habia mandado, diciendo que no eran indi-
viduos del Rey de Castilla, sino corsarios que iban á to-
marles su tierra. Carquizano le dijo que era vasallo del
Rey de Castilla, que venia por su capitán á aquellas is-
las á saber déla factoría puesta en ellas en la expedición
de Hernando Magallanes , y que les rogaba no le hicie-
sen guerra , que el no la tendría con ellos. Falcon res-
pondió que no habria guerra pues eran del Rey de Cas-
tilla; y después de muchas razones le dijo Carquizano
que le tendría buena amistad , y que se retirase , porque él
esperarla allí hasta ver lo que su Rey le mandaba , con lo
que se volvió Falcon á Terrena te \
Huyeron para los portugueses los dos castellanos Soto
y Palacios , y aunque por una parte lo sintió el capitán
Martin Iñiguez , por otra se alegró él y los demás de que
saliesen de entre ellos dos hombres malos , antes que cau-
sasen mayores daños. Hablan pasado entre D. García Hen-
riquez y Martin Iñiguez ciertas embajadas sobre la carta
que el primero habia escrito sin firma , y se querían mal :
entre otras cosas dijo D. García, que siendo aquellas islas
del Rey de Portugal , no podia ser que el Emperador hu-
biese enviado, á ellas á nadie , y que aquellos castellanos
eran corsarios y ladrones. Martin Iñiguez le envió á de-
cir que en eso no hablaba verdad ; que aquella conquista
era de la Corona de Castilla ; que él y aquellos hidalgos
castellanos habían ido alli por mandado del Emperador y
estaban en su servicio : que los portugueses como tiranos
usurpaban lo que no les tocaba á ellos ni á su Rey ,. y
que se lo haria ver de persona á persona , ó si quería de
tantos á tantos. Estuvo para aceptar este desafio D. Gar-
cía Henriquez ; pero otros oficiales del Rey de Portugal se
lo estorbaron '.
Andaban concertando paces los castellanos y portu-
1 Documento niim. zZ.
2 Herrera , Dec. 4-*> libr. i.°, cap. 4> pág. 6.- — y Oviedo^
segund. part. , lib. ao , cap. 24 , fol. 45.
78 VIAGES^ AL MALUCO.
iBa-T. gueses, cuando eii Mayo de 1527 llegó de Malaca, con
Mayo, dos nayíos , otro capitán nombrado D. Jorge de Meneses :
tomó este posesión de la fortaleza de Terrenate ' , y lue-
go envió mensageros al capitán Martin Iñiguez, dicien-
do: f/quQ le pesaba mucho de aquella guerra, y le roga-^
ba hiciesen treguas entre tanto que se platicaba lo que ha'
bian de hacer en beneficio de la$ partes." Martin Iñiguez
1:6 respondió : ,,que holgaría de cualquiera concordia co-
mo fuese sin perjuicio del derecho del Emperador y de la
Corona de Castilla, cuyas eran aquellas islas : que si que-
ría , le parecía que las partes diesen cuenta á sus Príncipes
del estado en que se hallaban , para ■que ordenasen lo que
debian hacer, y entre tanto tuviesen paz"; pero no les
gustó esta respuesta á los portugueses , porque su ofreci-
miento fue cauteloso \ Se concertaron con Meneses cier-
tas treguas, con cuyo motivo Martin Iñiguez envió á Ur-
daneta para que mostrase á Meneses las provisiones del
Emperador, con las que había salido aquella armada de
Castilla para los Malucos , lo cual no ignoraban los por-
tugueses, pero lo disimulaban por su ínteres \
A pocos días envió Meneses sobre seguro á un algua-?
cíl, un escribano y el alcaide de la fortaleza á requerir á
los castellanos, que se fuesen de las^ tierras del Rey de Por-
tugal, ó que se trasladasen á su fortaleza, y que si se
querían ir , les daría pasage. Los castellanos le respondieron
que si les daban la fortaleza, se irían á ella; pero quede
otro modo estaban en las tierras del Emperador y en su
servicio, y que por él habían de morir. Requirieron, al
capitán D. Jorge les entregase su antecesor D. García
Henríquez por haber echado á pique una nao del Emped-
rador ** , y le dijeron que las islas de Maluco, de Banda
y otras tierras de alrededor estaban en la demarcación í de
:jpnns>H. eo
I Documento uúin. i4- ,••..-■ >,^
:2. Herrera , Diic. 4.* , lib. l.° , cap- 3 , pág. 5 y 6.— —y Ovie-
do , se<;iiQd. part. , lib. 20 , cap. 24 ? ^ol' 44 vueho y 45.
3 Herrera, Déc. 4-^, lib. I.*, cap. 4» pág« ().— y Oviedo, se-
gund. part. , lib 20 , cap. 24 , fol. 45. ■' , ¡^-i'-rníl
4 Documento núm. 14- ''^ : .i''!' -f^'ü: •
SEGUNDO ÜE LOAISA. 79
S. M. , y qué por lo mismo se fuesen de allí , dejándoles la ' Sa;
tierra libre ; pero nada aprovechaba , porque ellos decían "
que estaba en la demarcación del Rey de Portugal \
Viendo D. Jorge de Meneses que con guerra no po-
día echar de las islas á los castellanos por lo arraigados
que estaban en el país , y lo bien que se llevaban con los
naturales , solicitó de los Reyes de Tidori , de Gilolo é
indios principales el que los matasen á traición^ prome-
tiéndoles por eso artillería y grandes dádivas; pero ellos
nunca quisieron hacerlo > antes bien les descubrían lo que
los portugueses les enviaban á decir \ Conoció Meneses
que por esta vía no lo lograba^ y resolvió matar á los cas-
tellanos j mandando echar ponzoña en un pozo del que be-
bían agua; pero un clérigo de los portugueses formó de
esto cargo de conciencia, y escribió al clérigo de los cas-
tellanos, diciendo que la primera' vez que fuesen all^ por-
tugueses, determinaban hacer eso ; con cuyo aviso los cas-
tellanos cerraron el pozo, y no peligró ninguno^.
En ese tiempo supo Martin Iñíguéz, que en Gilolo
había diferencias entre Alonso de los Ríos y Martin Gar-
cía de Garquizano; y mandándolos regresar á Tidori, en-
vió á Gilolo á Urdaneta para que activase lá construcción
de la fusta : notó Vrdaneta que el Rey á tiempos daba
priesa en el trabajo, y á tiempos mandaba cesar; y pre-
guntándole ¿por qué no continuaba la obra con lia mis-
ma diligencia para qué se pudiesen servir de la fusta?
Respondió: „ que haciéndose por sus tiempos saldría mas
dichosa." Los castellanos sospechaban que el Rey llevaba
otros fines ; pero no era mas que aquel que se lo dictaba
su astrología '^. ' ■ •>!
-Se ajustaron las treguad con los portugueses, de que
dio aviso Martin Iñiguez al Rey de Gilolo, y este las
mandó pregonar por toda la isla, para que sus vasallos pu-
1 Documento núm 26. -',■•-"'.' ,' 'M'ío'! f
2 Documentos números 24 y !í6. ■^S'> /'^'í -^Hf , tir.rj .hiiHo
3 Docrtmentosnúmeros 24 , 25 y z6. ' -•
4 Herrera , Déc. 4.^, lib. l.°, cap. 4 , pág. G.-^'—j Oviedo y se-^
gund. part. , lib. 20 , cap. 24 , fol. 45. '"''•'í r hhÚjI ?.
8o VIAGES AL MALUCO.
1527. diesen entender en sus grangerías. Pasados quince días, dos
=== paraos y muchas canoas de Terrenate dieron sobre algu-
nas canoas de Gilolo que estaban pescando ; tomaron al-
gunas y mataron á todos los indios que hallaron en ellas,
que eran quince, lo que sintió mucho el Rey , y deseaba
enviar contra los enemigos ; pero no hubo entonces cómo
hacerlo. Urdaneta enojado y admirado de tal proceder , fue
en una canoa con una bandera blanca , y de lejos pre-
guntó si había portugueses , y que le diesen seguro para
hablar ; los que habia se lo ofrecieron , y deseando llegar,
no quisieron los indios de su canoa, diciendo que aque-
llos hombres hablan quebrantado la fé publica , y que no
se fiarían mas de ellos \ vi
Urdaneta no tuvo mas recurso que echarse á nado,' y
llegando á los portugueses les dijo : „ que se maravillaba
de que estando en treguas, hubiesen hecho aquella nove-
dad." Contestaron : „ que iban á un pueblo que se llama-
ba Guamoconora por vitualla , y que los capitanes de los
indios hablan tomado aquellas canoas contra su voluntad *',
y después de otras razones Urdaneta escribió los nombres
de aquellos portugueses y de los capitanes de sus indios
en una hoja de palma, y se volvió á su canoa *. > ¿ oiv
El Rey de Gilolo estaba muy enojado con Martin Iñi-
guez, pues por lo que le envió á decir se habia asegu-
rado de las treguas, y por lo mismo hablan muerto á
aquellos indios. Mandó luego á los de su tierra que an-
duviesen de guerra : á los ocho dias hizo aparejar sus pa-
raos, se embarcó en ellos, y fue con los castellanos y Ur-
daneta á esperar ciertos paraos de portugueses que venian
de Maro para Terrenate cargados de vitualla : tomaron
doce con muchos indios , mandó el Rey cortar las cabezas
á todos los que eran de Terrenate , los demás quedaron
por esclavos , y con esta venganza se volvió á Gilolo ^.
1 Herrera , Décad, 4-* ? hb. I." , cap. 4? pág. 6. Y Oviedo,
segund. part. , lib. 20 , cap. 24 , fol. 4^.
2 Herrera, ídem, pág. 7. Oviedo, ídem, t'oL 66, pero
equivocado , debiendo decir 46. .
3 ídem, Ídem. . „ .ici , ^^i- .(;;;•) , .-.o .u'i
SEGUNDO DE LOAISA. 8 1
Los portugueses luego que supieron esto se quejaron iSay.
á Martin Iñiguez sin decir que habian sido ellos los que ^===
rompieron la tregua ; y juró Martin Iñiguez que , si era
como le decian , haria cortar la cabeza á Urdaneta '. A po-
co tiempo fueron unos portugueses y entre ellos Hernan-
do de Baldaya , á la isla de Tidori con pretexto de hacer
paces con los castellanos : el capitán Martin Iñiguez los
convidó á comer , y Hernando de Baldaya en una taza de
vino le dio ponzoña á Martin Iñiguez, de que cayó malo,
lo cual se supo porque lo dijeron luego los mismos portu-
gueses á los españoles "" , y lo confesó después el mismo
Baldaya en el artículo de la muerte ^
Urdaneta fue avisado por un amigo del juramento
que habia hecho Martin Iñiguez , y partió para Tidori á
dar su descargo; con él fue Quichiltildore de parte del
Rey de Gilolo para lo mismo, y habiendo dado cuenta
del hecho Urdaneta á Martin Iñiguez delante de ciertos
portugueses, Quichiltildore, entre otras cosas, le hizo el
razonamiento siguiente: «Mira, Señor, cuando los ene-
amigos no tienen palabra, juramento ni vergüenza que los
«apremie á guardar lo que prometen, mas segura es con
ti ellos la guerra que la paz por muchas prendas que ofrez»
«can. Mi Rey, debajo de tu fe, hizo pregonar la paz
f* que le ha muerto sus vasallos ; y con mas justa causa se
«debería de quejar de tí que de los portugueses, y tu
«fuiste el primer ofendido en el rompimiento de la tre-
i»>guai y lo que el Rey y Urdaneta han hecho, ha sido
»> restituir la honra al Emperador y á tí , y no romper tre-
« gua , sino restaurar la ofensa que con tan poca vergüeu'
«2;a, en la barba del Rey y 4 su puerta se atrevieron de
«hacer, sobre seguro, á tu nación y á nosotros; lo cual
#>no pudieran hacer sino con la confianza de tu tregua,
I Herrera , ídem , pág. y.— —Oviedo , idem , fol- 66, pero equi-
vocado debiendo decir 46.
9 Documentos números 14 , a3 , 24 » ^5 y a6.
3 Herrera , Dec. 4.*, lib. i .", cap. 4 , pág, 7 , y lib. 3.® , cap. 5,
pág. 46. —^ Oviedo, segund. part. , lib. 20, cap. 24 > fol. ^6,
vuelto y cap. 27^, fol. 5 1.
TOMO V. i
82 VIAGES AL MALUCO.
i52r7. »E1 Rey te. ruega que lo tengas por bien, y hagas mer-
==:= í> cedes á los castellanos que con él estaban, y te avisa
»que te guardes de gente que tan mal guarda su pala-
*> bra ; y que por muchas treguas que asientes , no se pien-
>» sa mas confiar , si el Rey de Terrenate no le envia vi-
j»vos los capitanes que le mataron sus vasallos rompien-
»»do la tregua; y aun tú. Señor, será bien que por tu
Jiparte pidas enmienda, y las personas de los portugueses
»>que en ello se hallaron, pues Urdaneta los habló y sabe
>»sus nombres ^"
Martin Iñiguez se alegró mucho de haber sabido la
verdad, y deponiendo el enojo, SLhmzó á Quichiltildore y
á Urdaneta , aprobando lo que habia hecho ; ofreció gra-
tificarle, si Dios le daba con qué, y suplicar al Empera-
dor que le hiciese merced; envió su respuesta al Rey de
Giloío, y mandó á Urdaneta que se volviese con Quichil-
tildore , á quien dijo que le parecía bueno su consejo , y que
queria tomarlo; pero ya era tarde, porque se hallaba muy
enfermo del tósigo que le habia dado Hernando de Bal-
daya, y del cual murió el dia 1 1 de Julio de 15 27 "".
Fue elegido á votos por capitán de los castellanos
Hernando de la Torre , que era Montañés , y teniente en
tiempo de Martin Iñiguez, á pesar de pretender esa ca-
pitanía el tesorero Martin García de Carquizano, y el
contador Hernando de Bustamante ^ , y sin estar aun sen-
tadas las paces entre castellanos y portugueses, no deja-
ban de ir y venir á contratar unos con otros : enmedio de
esto, el capitán de los portugueses D. Jorge envió un
portugués que se fingió fugitivo y castellano, cuyo idio-
ma hablaba bien '*. Dijo llamarse Francisco Pérez , ser
I Herrera , Déc. 4.% lib. I.°, cap. 4'°? pág- 7- J Oviedo,
segund. part. , lib. 20, cap. 34 , Tol. 66^ pei-o equivocado, debien-
do decir 46-
2, Herrera , ídem. • — Oviedo , idem , fol. 66 vuelto , pero equi-
vocado , debiendo decir 46. y Documento núm. 14.
3 Herrera j Dec. 4-^> lib. i.'', cap 5.° , pág. 7 y 8. y Üo-
cumentos núms. 2.'5 y 2.6.
4 Herrera, Dec. 4.^, lib. I.°, cap. 5.**, pág. 8. Oviedo, se-
gund. part. , lib. 20 , cap. 2 5 , fol. 47 vuelto.
SEGUNDO DE LO AIS A. 83
natural de Ecija, y los castellanos lo recibieron y trataron '^ay.
lo mejor que podian. A los quince dias de llegado, fueron ~
otros portugueses con mixtos incendiarios que se los die-
ron ocultamente al fugitivo fingido, para que en anoche-
ciendo los echase en el navio que los castellanos hacian
en Tidori , y seguidamente se dirigiese á una punta de la
costa , detras de la cual lo estarían esperando , y le en-
virian una canoa ; todo lo que se verificó puntualmente;
pero como el navio no estaba embreado no se quemó
cosa que dañase, y eso solo sirvió para que los castella-
nos tuviesen en adelante mucha mas guerra con los por-
tugueses , porque con ella vivían mas seguros que <:on la
paz ^. Aquel navio no se llegó á echar al agua, porque
nó teniendo los castellanos conocimiento de las maderas
del pais, salió la tablazón del costado tan podrida, que el
buque no se podria tener sobre el agua , y se perdió in-
útilmente el trabajo, y lo demás ''.
Por aquel tiempo volvían de Zamafo algunos paraos
que habia enviado Hernando de la Torre con cinco ó
seis castellanos á traer arroz y otros bastimentos á Tido-
ri, y regresando dispersos y con poca precaución , salieron
á ellos otros paraos de Guamoconora , que eran amigos de
los portugueses , tomaron algunos , mataron á varios , y
entre estos á los castellanos Montoya y Marquina, y los
otros se salvaron huyendo ^.
Cuando murió Almanzor, Rey de Tidori, dejó' un
criado llamado Derrota, que era muy dispuesto , y por lo
mismo la Reina se enamoró de él, y privó tanto, que no
se hacia en la isla otra cosa que lo que él mandaba. El Rey
heredero era niño que no sabia ni podia gobernar sus tier-
ras , y todos los principales de la ciudad é isla estaban
muy mal con la Reina y con Derrota , sin querer hacer
ninguna cosa de lo que con venia al servicio del Empera*
dor ni de su Rey , diciendo que un criado del Rey , y
1 Documento núm. i4>
2 Documento niím. 26.
3 ídem. Herrera , Decad. 4.* , lib. I." , cap. 5 , pág. 8.
Oviedo , a.* part. , lib. 20 , cap. 2.5 , fol. 48 vuelto.
§4 VIAGES AL MALUCO,
j gjr*. hombre de tan baja suerte , no había de mandar á tantos
==^ caballeros, y tan noble gente en que había muchos hijos
y hermanos de Reyes *,
En este estado fueron al capitán Hernando de la Tor-
re, y le dijeron que pues aquella isla y tierras estaban al
servicio del Emperador , y lo habían estado siempre , co-
mo lo veía por experiencia, y por cuya causa los portu-
gueses quemaron y destruyeron aquel lugar é isla ; que
el Rey Almanzor era muerto , y su hijo el Rey era niño;
que el capitán de los castellanos había ido á aquella isla
por mandado del Emperador , y en su lugar era goberna-
dor de las islas ; que de su parte le pedían y requerían les
mandase dar favor y ayuda , y entendiese en la gober-
nación de dicha isla, de modo que no fuesen mandados
por Derrota '^.
■ Hernando de la Torre les preguntó , ¿ de qué modo
querían que se hiciese sin que hubiese escándalo ni al-
boroto alguno en la tierra , y que fuese en servicio del
Emperador y de su Rey? Hicieron ellos su acuerdo sobre
esto , y fueron luego á decirle , que tenían mucho miedo á
la Reina, sin atreverse á hacer nada, y que él con su
gente mandase matar á Derrota. El capitán les respondió
que había poco tiempo que era llegado á la isla , que no
conocía ni sabia quien era ó no servidor del Rey , y que
no se quería entremeter en sus cosas; y viendo ellos la
decisión del capitán , le rogaron les diese alguna gente pa-
ra hacerlo con su auxilio , y les señaló diez ü doce com-
pañeros bien aderezados ^
Una noche en que Derrota fue á dormir con la Reina,
se pusieron muchos indios en escuchas, aguardándolo en
ciertos parages , por ser costumbre el ir después á la ma-
rina á lavarse ; y siendo cerca del alba , salió de junto á la
Reina y fue en efecto á la marina. Varios indios y cuatro
castellanos que lo esperaban detras de un cantón le salieron
I Documento niim. 14.
S. ídem.
3 ídem.
SEGUrlDO DE tOAISA. 8^
al camino, y hablándole uno de los castellanos, le dio una i ^27.
estocada que lo echó al suelo, mas no pudiendo los otros ==
compañeros acudir pronto, se levantó y en carrera se aco-
gió á la casa de la Reina ; fueron sobre él mas de dos mil
indios con sus escudos , alfanges y otras muchas armas
para hacerlo pedazos , con una gritería que parecía hun-
dirse la isla ; pero estuvo muy cuerdo en acogerse donde
estaban la Reina y el Rey , pues por eso cesó el alboroto
de los indios \
Sin embargo no le aprovechó nada, porque habiendo
ya empezado , mas valia acabar con él que dejarlo para ma-
yor mal , y asi feneció aquel dia pagando todos sus ma-
les. La Reina hizo tan estraños llantos por él, que serian
largos de contar ; y muerto Derrota , el capitán de los
castellanos tomó al Rey por la mano, y lo puso en poder
de su hermano Quichilrade para que le guardase , rigiese
y gobernase la tierra por él hasta que fuese de edad; con
lo cual los caballeros y gente de la isla quedaron muy con-
tentos , diciendo que todos querían servir al Emperador y
á su Rey \
No cesaba la guerra entre portugueses y castellanos,
porque siempre peleaban cuando se hallaban en la mar ; y
saliendo en principio de Noviembre diez y nueve paraos
de Gilolo con la idea de tomar de sorpresa una armada de
Terrenate, iban en esta muchos portugueses, hombres de
guerra , que tenian sus espías , y salieron al encuentro á
los castellanos con mas de treinta paraos, á tres leguas de
Gilolo , donde se travo la batalla que duró desde las nue-
ve de la mañana hasta las cuatro de la tarde, habiendo
muerto de ambas partes algunos indios y salido heridos
varios cristianos. Al fin, se separaron quedando los caste-
llanos victoriosos , porque cogieron los calabais ^. A pocos
I Documento núm. 14.
2. ídem.
3 Se llamaban Calabais unas cañas tan lar2;as como dardos con
puntas de palo tostado y muchas púas ; las cuales arrojaban los in-
dios con unas zurriagas , y las tiraban tan espesas como una lluvia,
porque había parao que tenia cincuenca tiradores de estos y algu-
86 VIAGES AL MALUCX).
1527. días fueron los de Gilolo á tomar un pueblo confederado
^=-= con portugueses, llamado Dondera, distante cinco leguas
de Gilolo , el cual se defendió matando algunos indios y
saliendo Urdaneta mal herido en una pierna , se volvieron
sin haber conseguido nada \
A pocos dias de haber intentado incendiar la nave que
los castellanos hacian en Tidori, hubo en Terrenate una
gran discordia entre los portugueses. D. García Henri-
quez, que habia sido el capitán, se levantó con la for-
taleza, prendió á D. Jorge de Meneses, lo tuvo en fier-
ros, empezó á protestar contra él, diciendo que el Rey no
lo enviaba para que hiciese la guerra á los castellanos,
que en hacerla no solo desobedecía el mandado de su Rey,
sino que con traición procuró quemarles un navio que
con tanto trabajo hablan hecho para enviar noticias al Em-
perador , con otras muchas cosas ; pero lo cierto era , que
lo prendió porque D. Jorge habia prendido antes á Don
García teniéndolo en los mismos fierros, y anduvo para
matarlo \
Los del partido de D. Jorge se amotinaron y fueron
para la montaña , de donde enviaron el alcaide de la for-
taleza de Terrenate á pedir seguro al capitán Hernando
de la Torre para que los acogiese y amparase ; ofrecien-
do que en todo el tiempo que su capitán estuviese preso,
ó hasta que viniese otro capitán del Rey de Portugal,
servirían al Emperador y harian la guerra á sus enemi-
gos. El capitán de los castellanos acordó hacerlo con las
condiciones de entregarle las armas , las haciendas , cier-
tos hijos de algunos principales, y de que jurasen no ha-
cerles nunca la guerra ni deservicio al Emperador en to-
nos mas , y ningún tirador llevaba menos de cien cañas ó calabais.
Guando las dispai-aban unos á otros , caían las mas en el agua , y lue-
go que habian peleado , el que cogía aquellos calabais , quedaba
por victorioso , ó como dueño del campo ó de la mar.___Oviedo , se-
gund. part. , líb. 20 , cap.' 16 , fol. 37 vuelto, y cap. 2 5 , fol. 48
vuelto.
1 Herrera, De'c. 4*j hb. 1°, cap. 5 , pág. 8. Y Oviedo,
segund. part. , líb. 20 , cap. 2 5 , fol. 48 vuelto.
2 Documento mím. i4«
SEGUNDO DE LOAISA. 87
do el tiempo que estuviesen en Maluco '. ^527,
El mensagero no quiso aceptar las condiciones hasta =;í=^
comunicarlas á sus compañeros , á cuyo efecto volvió
adonde estaban; pero mientras que el capitán de los caste-
llanos lo despachaba , ya D. Jorge y D. García se hablan
avenido ; de modo que en treinta días soltaron á D. Jor-
ge; y D. García se fue á un puerto que distaba tres le-
guas de la fortaleza, teniendo en su poder el 29 de Di-
ciembre de 1527 la artillería, municiones, navios y fus-
tas , con lo demás que quiso *.
Andaban los portugueses en esas revueltas, cuando el iSag,
Rey de la isla Maquian , nombrado Quichllhumar , que -
estaba por los portugueses , fue á decir al capitán Her-
nando de la Torre , que él y la mayor parte de la isla que-
rían ser vasallos del Emperador; para asegurar esto, le
dio una juanga , que era mejor que ningún paraol , y le
pidió seis hombres castellanos para defenderse y amparar
la tierra en nombre de S. M. ; cuyos hombres le dio, y
con ellos un arcabuz para defenderse. La juanga se obse-
quió por Hernando de la Torre al Rey de Tidori ^.
A los I o ü 12 dias de haber ocurrido esto , fue á la is-
la Maquian D. García Henriquez con una caravela , una
fusta y un batel , llevando sesenta portugueses y mas de
veinte paraoles de los de Terrenate, para invadir el pue-
blo que tenían los seis castellanos. El combate duró dos
días con sus noches, y al fin tomaron los portugueses el
lugar. Mataron á un castellano llamado Martin Somorros-
tro, agarraron otro nombrado Pablo harinero , al que tu-
vieron preso siete meses , hasta que una noche huyó para
Tidori, y los otros se salvaron con mucho peligro, aco-
giéndose á la sierra con Quichllhumar , de donde se pa-
saron á Tidori. Los portugueses mataron en fin mucha
gente de Maquian, y robaron cuanta hacienda hallaron.
Al tiempo que los enemigos iban para aquel lugar, los
1 Documento núm. 14»
2 ídem.
3 ídem.
88 VIAGES AL MALUCO.
528. castellanos que estaban en él, y conocían la intención que
== llevaban, pusieron fuego á 500 quintales de clavo que
era de los portugueses , sin haberse salvado nada de ellos ^.
Acaeció alli que un indio jabo, viendo tomado el lu-
gar se fue á su casa, mató á su muger y á tres hijos que
tenia, volvió á donde estaban los portugueses , se abrazó
con el primero que encontró , lo mató con una daga que
llevaba , y alli acabó él también sus dias porque lo ma-
taron '.
Concluyeron los castellanos la fusta que hacian en
Gilolo, y la llevaron áTidori el 18 de Enero de 1528 %
era de 1 7 bancos ; hicieron capitán de ella á Alonso de
los Ríos , y á Andrés de Urdaneta lo nombraron tesorero
de la mar ^.
Yendo los castellanos el dia 24 de Enero á tomar
ciertos lugares que estaban por Terrenate , hallaron un
paraol grande que iba á Maquian ; y luego que este vio
á los de los castellanos , huyó en vuelta de Motil , cuya
isla estaba por los portugueses : en aquel paraol iban dos
ó tres portugueses, y llevaban un verso; pero viendo
que los castellanos se acercaban mas de lo que ellos que-
rían, encallaron el paraol, pusieron el verso en un ba-
luarte, que. estaba hecho, y de alli se defendían bien. AI
fin, los castellanos y los indios tomaron el paraol y el
verso : los portugueses , y gente de aquel lugar , huyeron
á la montaña , y los castellanos , sin pasar adelante , se
volvieron. Este paraol se le dio también al Rey de Ti-
dori ^ •
A cosa de un mes fue á Gilolo Quichilrade con unos
castellanos en una armada de trece paraos , para unirse con
la del Rey de Gilolo, y dar sobre la armada de Terre-
I Documentos números 14 y s.6 ; y Oviedo, segund. part. ,
lib. ao , cap. 2,6 , fol. 49.
a Documento núm. l4- Herrera, Decad. 4.*, lib. 1.°, cap. 5,
pág. 8 y 9 Oviedo , segund. part, , lib. 20 , cap. z6 , fol. 49'
3 Documento niim. r4«
4 Documento niim. 2,6.
5 Documento mím. i4«
SEGUNDO PE LOAISA. 89
nate, que estaba bloqueando un lugar llamado Zalo, y 1S28.
lo querían tomar por ser amigos de los castellanos. Se ha' ==:
liaron ambas armadas , pelearon valerosamente , hubo mu-
chos indios muertos y heridos de ambas partes: fue he-
rido de un verso Quichilrade : hubo también algunos cas-
tellanos y portugueses heridos , fue muerto un portugués,
y luego que gastaron la munición unos y otros se retira-
ron í pero nunca en Maluco hubo tantos llantos como se
siguieron de esta batalla, porque todos los que podian to-
mar las armas se hallaron en ella ''.
Los castellanos que hablan ido á Zalo, regresaron áGi-
lolo y de alli á Tidori ; y pasados cinco ú seis dias , fueron
los portugueses con una galera y una fusta sobre Zalo, y
■quemaron el lugar, matando mucha gente, cuyo fuego se
vio desde Tidori. Los castellanos , para tomar satisfacción,
fueron con su fusta y algunos paraos á la isla de Ter--
tenate , quemaron el pueblo de Toloco , que era uno
de los mas fuertes lugares de toda la isla , y mataron mu-
cha gente ; lo que les dio gran reputación entre portu-
gueses é indios , que tuvieron á mucha osadía haberse atre-
vido á asaltar aquel lugar *.
El día I o de Marzo"^ fueron hasta treinta castellanos
á Maquian para tomar un lugar grande que se llamaba
¡Guaza, y estaba por Terrenate : se defendió tan bien que
para rendirlo se necesitó toda la gente que iba , y los na-
turales se entregaron con la condición de que no les hi-
ciesen mas daño, de cuyo modo estarían al servicio del
Emperador, lo cual se verificó, y dieron una cantidad de
hacienda ^. ;. ' ■ '■ '
Hacia el día 15 se fue D. García para Malaca con
todos los navios cargados de unos 23© quintales de clavo,
que eran suyos y de los que lo acompañaban, y dejó á
D. Jorge una galera nombrada galera real , una fusta , un
batel y hasta sesenta ú ochenta hombres , con buena arti-
I Oviedo, segunda parte , lib. ao , cap. 2,6, fol. 49*
a Herrera , Decad. 4.*, lib. 3.° , cap. 5 , pág. 45. — Y Ovie-
do ) segund. part. lib. 20 , cap. 27 , fol. 5o.
3 Documento núm. 14.
TOMO V. M
pO VIAGES AL MALUCO.
iBaS. Hería, y muchos y buenos indios, con el mejor capitán
==== que habia en todo Maluco, llamado Quichil de Roes,
con quien los portugueses hacian mas guerra que con sus
personas , y era gobernador de Terrenate y hermano del
Rey del mismo parage \
El dia 20 el Rey de Gilolo envió á pedir al capitán
Hernando de la Torre algún socorro de su gente para to-
mar un lugar de aquella isla , que distaba tres leguas de
Gilolo ' : se llamaba Tuluabe , estaba por los portugue-
ses, y le hacia mucho daño en su tierra \ Hernando de
la Torre, viendo, que aquel Rey era servidor del Empe-
rador y amigo de los castellanos, acordó con el goberna-
dor de T idori , hermano del mismo Rey , armar diez pa-
raoles , en los cuales le envió treinta castellanos escope-
teros y ballesteros, seis versos, dos arcabuces y hasta 800
hombres de 1 idori. Se dirigieron á Gilolo , cuyo Rey sa-
lió á recibirlos en una canoa : estando alli aquel dia hasta
la tarde , supieron que en el lugar que iban á invadir se ha-
llaba Quichil de Roes ,- gobernador de Terrenate , con tre-
ce paraoles, y agregando el Rey de Gilolo cinco paraoles
de alli , porque toda la demás gente estaba sobre el cerco
del lugar, partieron para allá aquella misma tarde ^.
Siendo ya de noche , los paraoles de Gilolo y de Ti-
dori divisaron á los enemigos que estaban inmediatos al
lugar quQ iban á tomar. Un paraol de Terrenate fue di-
rectamente á ellos creyendo que eran de los suyos ; pero
issconociendo luego.ser enemigos,, huyó, y aunque lo si-
guieron mas de cuatro horas de la noche, se les fue, con
lo cual regresaron á Gilolo \
ííQj En la mañana del dia siguiente partieron para donde
estaban los contrarios; habrían pasado tres horas de dia
cuándo se hallaron juntos , y empezaron á embestirse , ha-
ciendo de una y, otra parte uso de artillería y escopetas;
■■,í);; •, :•. •: , r;,,- i > ,- -.■'^í; :,, :,■;:;. r'^- : ■ ^
1 Documento núm. 14.
2 Oviedo , ídem , cap. 27 , fol. 49 vuelto.
3 Documentos niíms. 14 y ^6.
4 Documento núm. i4- "-i • í ■•> < f'>~ ■
5 ídem. *" .íiT .-,..! . .
.Y O!-'- ■■■:■
SEGUNDO DE LOAISA. pl'
pero en guerra tan confusa, que de ambas partes se mata^- i5z8.
ban con sus propios tiros, y los indios arrojaban tantos^ =—=
calabayes que parecía caer granizo. Enmedio de esto qui-
sieron los enemigos huir dos veces porque tenian mucha
gente muerta y herida ; pero reflexionaron que después de
retirarse con sus paraoles al lugar donde al principio es-
taban surtos , los matarían en el alcance , si no pudiesen, esr.
capar aunque abandonasen los paraoles ^. oq v
En este estado faltó á los castellanos la pólvora de
versos y escopetas, y como vieron que los enemigos se
retraían , también ellos cesaron , porque ademas tenian al
gobernador Quichilrade herido de un verso en los pechos
y en un brazo, y muchos indios muertos y heridos. Duró
la pelea mas de tres horas ; y estando los enemigos mirán-
dolos, cogieron los calabayes de la mar, que alli lo tienen
por gran victoria, y se volvieron á Gilolo '^.
Los portugueses traían catorce versos y veinte y ocho
hombres mejor armados que los castellanos; de estos el
lombardero Roldan fue herido de un verso que le llevó la
boca y dientes delanteros ; de los indios de Gilolo hubo
ocho muertos y treinta heridos , y de los de Tidori quince
de los primeros y cuarenta de los segundos : de los portu-
gueses murió un lombardero , hubo varios heridos , y de sus
indios ochenta y cinco muertos y mas de cien heridos H^íq
De alli á cinco dias volvió el Rey de Gilolo á pedir
la gente castellana para ir sobre dicho lugar j y no pu-
diendo negársela , fueron otros treinta hombres que estu-*'
vieron mas de treinta dias sin poderlo, tomar , habiendo
muerto á un caballero mozo de los nuestros llamado Pa-
nlagua, y herido de un escopetazo á otro nombrado Fic-
hes "^.Se hallaban aquellos castellanos invadiéndolo, cuan-
do vieron una nao á la vela, que de alta mar iba en deman-
da de Maluco, y se dirigía por junto al pueblo que los
I Documento núm. 14.
^ ídem , y ya se advirtió lo que eran los calabais ó calabayes.
3 Documento núm. 14.
4 Herrera, Dec. 4-*) hb. 3.°, cap. 5, pág. 45.— ^ Y Oviedo,
Segund. part. , lib. ao j cap. 27 , fol. 49 vuelto, , . '
92 VIAGES AL MALUCO.
1 528. castellanos combatían ; presumieron estos que la nao era
==:^ de españoles, y le dispararon un arcabuz y tres ó cuatro
escopetas , para que los de á bordo conociesen que alli ha-
bía gente cristiana, y entretuviesen la noche en aquel pa-
rage , hasta que el día siguiente le avisasen ; lo cual en-
tendió el capitán y gente del buque , y respondiendo lue-
go con otros tres tiros , hizo de noche el bordo de la mar,
y por la mañana volvió sobre la tierra \
Luego que los castellanos oyeron la contestación de la
nao, fueron á informar al Rey de Gilolo, y le pidieron
tres paraoles para ir tres hombres á saber qué gente era
la de aquel navio y de dónde venia, y el Rey se los man-
dó dar bien aderezados, en los cuales salieron aquella mis-
ma noche. Amanecieron próximos al navio, saludaron á
su gente , preguntaron de dónde eran , y respondiendo
que de España y vasallos del Emperador, sacaron una
bandera real , por donde conociero'n los castellanos de los
paraoles ser verdad lo que decían, y se entraron luego
' á bordo con mucho placer de unos y otros '^.
Se quedaron en el buque dos hombres ^ , que el uno
era Gonzalo de Vigo , de la armada de Magallanes , en-
contrado en las islas de los Ladrones "^ , y otro fue á Gi-
lolo á decir al Rey que aquel navio- era de Castilla ; le
pidió un paraol para ir á Tidori á hacérselo saber al ca-
pitán Hernando de la Torre , y á pedirle socorriese al
navio, porque ya había salido de Terrenate una fusta de
portugueses que se dirigía á él. El mensagero en Tidori
daba mucha prisa , diciendo que la fusta estaba lombar-
deando al navio , que él había oido los tiros ; y hallándo-
se ya apercibida la fusta de los castellanos, salió al anoche-
^r con cuarenta hombres bien aderezados \
■yi Los portugueses que con su fusta se acercaron al na-
I Documento núm. 14-
a ídem , y Documento núm. 26. Herrera , Déc. 4.* ,.\ibé 3.°,
cap. 5 , pág. 45 y 4^'
3 Herrera, Decad. 4.*, lib. "5.° , cap. 5.° , pag. 46.
4 Documento núm. 24.
5 Documentos uúms. 14 y ^^-
SEGUNDO DE tOAlSA. 93
vio , supieron por las preguntas que le hicieron que era j 523.
nao de Castilla, y sus individuos vasallos del Emperador; ^^^j;::;:::^
y preguntando ¿ qué buscaban en aquellas islas ? le respon-
dió el capitán que iba en demanda del Maluco, donde es-
taba un gobernador y capitán general del Emperador,
para quien llevaba unas provisiones. Dijeron los portu-
gueses , que alli no había tal capitán ni gobernador ; que
habia aportado una nao de Castilla , en que iba por capi-
tán general el comendador Fr. García de Loaisa, que fa-
lleció en el viage; que la nao se habia perdido alli en
el puerto; que de ella hablan hecho un navio pequeño,
y que en el se hablan ido todos en vuelta de España;
que aquella tierra era del Rey de Portugal , y que de su
parte le requería fuese á surgir á la isla de Terrenate,
en la que estaba hecha una fortaleza, donde le darían
todo lo que hubiese menester. El capitán de aquel buque
estaba informado de los dos hombres que tenia á bordo, y
contestó que no tenia provisiones del Emperador para ha-
cer tal cosa , sino para ir derecho á la isla de Tidori ; que
después de haberlo cumplido, si no hallase á los castella-
nos en Tidori , se irla á la fortaleza del Rey de Portugal,
y le requirió al capitán de la fusta le dejase pasar á cum-
plir lo que el Emperador le mandaba *.
Viendo el capitán portugués que no lograba lo que
queria , mandó disparar un pedrero grande que tenia en
la medianía de la proa de su fusta , y el fuego en tres ve-
ces no prendió. Sin embargo, los del navio no tiraron á.
los portugueses ; pero mientras estos sacaban la carga á su
pedrero dispararon otros tiros pequeños , y entonces el na-
vio también les empezó á disparar : en este estado le en-
tró al navio buen viento , y sin que la fusta lo pudiese al-
canzar, llegó al puerto de Gilolo, donde surgió por no
poder tomar la isla de Tidori \
Los portugueses enviaron aquella noche á Terrenate
por el batel, y el dia siguiente por la mañana fueron la
1 Documentos núms. 14 y 26.
2 ídem, Ídem.
94 VIAGES AL MALUCO.
528. fusta y batel por detrás de una punta á lombardear el
_ navio. De muchos tiros que le dispararon de cerca y con
buena artillería , solo le acertaron uno en un mastelero
sin hacerle daño ; enmedio de esto , ■ la fusta de los caste-
llanos que había salido la noche anterior , llegó á la vis-
ta del navio, cuando ya era de dia: los portugueses que la
vieron ir muy determinada , creyeron no iría mal apareja-
da, y habiéndoseles acabado la munición, acordaron reti-
rarse, como lo verificaron , dando la vela y trasladándose
á Terrenate. El navio fue luego acompañado de la fusta
de los castellanos , y de muchos paraoles que lo remolca-
ron hasta surgir en la isla de Tidori el día 30 de Marzo ^.
Aquel navio se nombraba la Florida ; iba al mando de
Alvaro de Sayavedra Cerón * , y llegó á Tidori con cua-
renta y cinco hombres ^ ; era la capitana de tres que el
gobernador de Nueva-España ,' D. Hernando Cortés , te-
nía hechos en la mar del sur , y habían sido despachados
al Maluco, por orden del Emperador, en busca del co-
mendador Fr. García de Loaisa ; en sesenta días había lle-
gado á las islas de los Ladrones ; pero cinco íi seis dias an-
tes de recalar á ellas se le separaron los otros dos : á unas 200
leguas de Tidori se murió el piloto sin quedar , entre los
individuos de á bordo, otro hombre que supiese de altu-
ra, y fueron harto dichosos en acertar á llegar á Malu-
co: á cosa de 90 leguas de Tidori, en una isla y puerto
nombrado Bizaya , rescató el capitán tres hombres de la
caravela Santa María del Parral , que se había perdido en
aquellas islas , y los condujo á Tidori "".
Luego que el capitán Sayavedra saltó en tierra, entre-
gó ai capitán de los castellanos una carta con instrucción
de S. M. á Hernán Cortés , para que despachase aquellos
navios en busca del comendador Loaisa y de su armada,
y otra del Emperador para el mismo comendador. Los cas-
1 Documentos núms. l4 y 26.
2 Herrera, Decad. 4-* ? l'b. i.**, cap. 6 , pág. 9. — y Docu.^
mentas núms. 21 , 23 , 24, 25 y 2,6.
3 Documento núm. 23.
4 Documento núm. 14.
SEGUNDO DE LOAISA. gt
tellanos tenían mucha necesidad de plomo, de pelotas de i5a8.
verso, de las de otros tiros, y de otras muchas cosas, y ,
la llegada de este navio fue tan oportuna, que los llenó
de alegría y de admiración de que procediese de Nueva-
España , porque alli habia poca noticia de tal tierra. En-
tre las cosas de que carecían , les condujo una buena boti-
ca con muchas medicinas , ungüentos y demás : ballestas,
escopetas, coseletes, lanzas, plomo y otras muchas co-
sas : de tres piezas que tenia de artillería de bronce dejó
alli dos , siete ó ocho arcabuces de fierro y otros útiles,
exceptuando pólvora que no traia , y fue preciso dársela
cuando verificó su partida \
§. V.
Estrado de la navegación que hizo el general Alvaro
de Saavedra con la armada de tres naos remitidas
por Hernán Cortés desde ¡as costas meridionales de
Nueva-España d las Molucas en los años de i^zy y
1^28,
NAOS. CAPITANES. .; , GENTE DE DOTACIÓN,!
.^ ^.,Cap!wn Generalí'^- Hombres de'
Florida. . r. i*'. Alvaro de Saave-| o tj"^^^' i
dra. .. . P^' -ía. deguer-
' ' ' '{ ra.
u i; i.— Luis de Cárdenas,
Santiago.. .-. .C natural de Cór-
dova. 45
EspmTü Santo. P"'''^° ^f Í'T"'
natural de Jerez. i< .,..,'
Mandó el Emperador á Hernán Cortés, que enviase
los navios que tenia hechos en Zacátula á descubrir si
habia camino para ir desde Nueva-España á la Especería;
1 Documento mím. 14.
2 Herrera, Decad. 4.» libr. i.° cap. 6, pág. 9.
96 VI AGES AL MALUCO.
1527. buscar la nao Trinidad de la armada de Magallanes, que
- habia quedado en los Malucos ; saber de la que había lle-
vado el comendador Loaysa y juntarse con ella ; y si la
de Sebastian Gaboto (que habia partido de Sevilla á prin-
cipios de abril de 1526 con instrucción como la del co-
mendador Loaysa) habia parecido en aquellas partes *.
Octubre. Hernán Cortés tomó luz de que se podia navegar á
- aquellas islas ; activó el que se echasen al agua y apare-
jasen tres navios que estaban construidos; se embarcaron
en ellos treinta piezas de artillería, mucha vitualla y
cosas de rescate , como convenia para tan nuevo viage;
nombró por capitán general de esta armada á su parien-
te Alvaro de Saavedra "^ ; entregó á este , al veedor y al
contador las correspondientes instrucciones * y al prime-
ro cinco cartas para los individuos de la armada de Se-
bastian Gaboto ; para el mismo Sebastian Gaboto ; para el
Rey de la isla ó tierra adonde Saavedra arribase; para
el Rey de Zebú , y para el Rey de Tidore , '^ » y salien^
do Saavedra del puerto de Siguatanejo y provincia de
Zacátula en Nueva-España ^ el día 3 1 de octubre de 1527
con dos navios y un bergantín, navegaron ese día al OSO
la distancia de seis leguas ^.
Noviembre. El día I .° de noviembre continuaron 8 leguas al mis-
= mo rumbo OSO. y murió un cirujano que llevaban nom-
brado maestre Francisco , á quien echaron al agua. — El
día 2. anduvieron 10 leguas al S. porque el tiempo no
les permitió hacer el OSO. que era el rumbo de su der-
rota El 3 fueron al SO. 14 leguas El 4 al mismo
rumbo, 17 El 5 se dirigieron al OSO. 25 leguas,-^
I Herrera , Decad. 3.^, libr. 9 , cap. 3 . pág. 269 y 260 ; qap.
9 , pág. 269. — y Documento n.° 27.
a ídem , Decad. 4 , libr. i." , cap. 6 , pág. 9.
3 Documentos míms. 38 , 29 y 3o.
O :4/ .Documentos mims. 3l, 32 , 33 , 34 y 35.
5' í)l puerto de Siguatanejo está situado en la costa meridional
de Méjico en latitud N. 17° 3 8^^^ y longitud 9 5«* 10' Occidental
de Cádiz, —i- Carta de las costas meridionales de Nueva Españ*
publicada por el Depósito hidrográfico de Madrid en 1822.
6 Documento núm, 36.
SEGUNDO DE XOAlSA. 97
Al mismo rumbo anduvieron , 14 el dia. 6 — 25617.— ^^sij-
17 el 8 20 el 9 20 el 10 — 20 el ii— ,8 el ifl-ij. -
y 7 el dia 13 *• ' ' ■ . i :.i ■• U?
Este dia 13 se descubrió una agua grande en; el na^^
vio de Saa yedra debajo de un pañol de pan que llevaba
á popa, y de ningún modo se pudo tomar; le fué nece-
sario ali jar echando al mar como treinta quintales de. pan¿
alguna carne y otras cosas ; el agua era tal, que el buque
daba á la banda, y entre noche y dia necesitó Saavedra
pasar treinta veces gente de los .otrQSonawíoSiaL.suyQ para
que ayudasen á achicarla *. .oi? ;o; uri -"(vi onn-íoánd
El dia 14 navegaron al O. 42 leguas El 15, jal
mismo rumbo 37, y vieron muchos pájaros, aves de tier^
ra y señales de ella ^ El 16 anduvieron 40. leguas ..al
propio rumbo del O, 40 leguas el 17 — 35 '^^ i8.>,-^
40 el 19 45 el 20 30 el 21 — 35 el 22, — 25 ;el
23 35 el 24 40 el 25^— 28; el 26 — * 8. el 2,7, bar
biendo estado este dia amainados con calma. — El 28 cor?
rieron 20 leguas al NO^O en busca de una tierra que
dijeron hablan visto. El 29 otras 20 leguas al mismo
rumbo y objeto , hasta media noche '*. — El 30 volvie-
ron á su camino del O. y anduvieron otras 20 leguas ^.
El dia i.° de diciembre continuaron al O. 20 leguas. Diciembre.
Al mismo rumbo anduvieron 40 el dia 2 — 38 el 3 :
47 el 4 40 el 5 — 40 el 6 —1 18 el 7 — 30 ^1
8 38 el 9 y 40 el 10 El 1 1 quiso el Piloto que
se corriese al OjNO. lo que se verificó y anduvieron 28
I Documento mim. 36.
a Documento ídem. — Trazada esta derrota en la carta cons-
truida por el gefe de escuadra de la Real Armada D. José de Espi-
nosa, y arreglada á la recalada que hizo este buque á la isla de Oua-
jan , Igualmente que á una modificación que exigieron las latitudes
de la misma derrota , resulta que el dia l3 de Noviembre de i527
estaba Saavedra por la latitud N. ii.° i 5' y longitud, loQJ'j^of
occidental de Cádiz. • Im' ínTnoO £
3 No habia tierras cercanas por aquel parage. *"' '' ■■ ' '"
T'' 4 Tampoco habia tierras que estuviesen próximas en aquellos
sitios para que pudiesen verse , y la tierra que dijeron haber visto
no era otra cosa que una nube en el horizonte.
5 Documento núm. 35. -'-P ^ :: 'J-íj-- i^í '---j £í' "^z uicjjc íjívjJj ;
TOMO V. V
98 VIAGES AL MALUCO.
1527. ieguas. — El 12 al mismo rumbo navegaron 38, y es-
== te fué el primer dia en que el piloto tomó la altura del
sol para tener la latitud que halló de 11° 02' N. ' El
13 al propio rumbo 0|N0. navegaron 18 leguas 40
el 14 — y 38 el 15 — En la noche del 15 con mal tiem-
po tomó por la lúa la nao de Saavedra por causa del ti-
monel, y necesitaron amainar; entonces pasaron adelan-
te los dos buques de su conserva y después no los vol-
vieron á ver, ni pudieron hallar ^
El dia 16 navegó Saavedra al O. 30 leguas, y sin
haber visto los navios siguió en busca de las islas de los
Ladrones. — El 17 al mismo rumbo navegó 22 leguas —
14 el 18 y por la noche amainó hasta que fué de dia.
. — El 19 anduvo 18 leguas — 28 el 20 y se vieron Rabi-
ahorcados_28 el 21 — 20 el 22 30 el 23, y se vieron
muchas aves de tierra , grajos blancos , pardos , y otras
a:ves_.3o el 24 — 25 el 25 28 el 26 30 el 27 22 el
28, y este dia después de puesto el sol, cambió el piloto
la derrota al SO. para ir á buscar la boca del archipiéla-
_-e>iv]<:
• I '' í/a latitud que el piloto observó el 12 de Diciemtre de I 027,
'idmoi? ' ' yotra^qLftí'íambien observó el 4 de Enero.de i528 en las islitaa
;;;;;;;;;¿;;;;^ (juc . cstán al Occiderite de Guajah , fueron las línicas qite obtuvo
por observación en todo el viage desde Siguatanejo basta Molucas.
El i2Kle Diciembre expresado tubo la de 11° 02^ j la estima lle-
vada hasta alli dá 14° 21' La latitud con que recaló á la isla de
Gílajan el 2^ de dicho Diciembre , aunque de estima , era de 11°
08' llevada desde la que habia observado el 12 del mismo, pero la
mediania de Guajan se halla por los i3° 3o' __ La latitud que ob-
servó en las islitas que están al Occidente de Guajan fue de 11®,
pero las Cartas del año de 174^ las sitúan en i5° 14'; <3e moda
que aquel piloto parece que observaba las latitudes con unos dos
grados de error al S. de las verdaderas ; lo que se tuvo presente
para señalar esta de'-rota en la Carta, con la modificación que se
juzgó mas prudente.
2 Documentos nvíms. 36 y 37. — Trazada esta derrota en la
Carta del modo que queda dicho , resulta que el i 5 de Diciembre
estaban los buques en las cercanias de las islitas y bajos de Gaspar
Rico reconocidos y situados en ljq6 y 1807 , donde tal vez se
perdieron las dos naos Santiago y Espíritu Santo , porque desde
aquella separación de la capitana quedó, ignorado su paradero.
SEGUNDO DE LOAISA. ^^
go, á cuyo rumbo se anduvieron lo leguas aijuella^ norj/ 1:527.
che \ , >}> íio-iry¡qjj2 on oíjjj ====:
El dia 29 por la mañana avistaron una isla á la cuál
se dirigieron ; andaban costeándola y vieron cinco ó seis
velas ; pero aunque fueron sobre ellas para tomar lengua
y saber de que tierra eran , huyeron todas. El piloto cer-
tificó á Saavedra que aquella isla era la de los Ladrones^
donde á Magallanes le hurtaron el batel. A cien pasos,
de su costa no se encontró fondo con 120 brazas; y de
ese modo pasaron todo el dia y su noche — :E1 dia 30
determinó el piloto hacer rumbo del O. en busca de la
isla Bimian, porque le pareció que alli hallarían los bu-e-
ques de su conserva, y de lo contrario continuarían á la
isla de Grade. Este dia anduvieron 6 leguas El 31 al
mismo rumbo del O. navegaron 36 '. 1528,
El dia i.° de enero de 1528 por la tarde llegaron á. Enero.
una isla que tenia otras dos pequeñas , todas de tierra, ba-' ■•■•
ja : corrieron una parte de ella hasta 30 leguas, y sur-
gieron con una ancla El dia 2 por la mañana mandó
Saavedra que fuese el piloto en la barca á ver si se po-^
dian acercar mas á la isla. Halló que todo era hondable
aunque sucio , y no pudieron llegarse mas á tierra por
ser el viento mucho y contrario. Tomaron varias pipas
• 2oil9 ab
1 Documento nixm. 36. w -. - ^-i
2 Documento mira. 36- El Documento n.*'37 dice , ^qtte" á'
cosa de 35o leguas del puerto de la salida vieron al medio dia una
isla en 1 1° de latitud N. y que aunque fueron á ella, no la, pudie-
ron tomar 5 pero ya queda advertido, que aquella tierra era aparen-
te , sin poder ser otra cosa que una nube en el horizonte. El mis-
mo Documento n.° 37 expresa, que al cabo de 60 días im Domin-
go por la mañana dieron en unas islas bajas que están en 11° de
latitud N. á las cuales nombraron de los Reyes porque ese día lle-
garon á ellas , y que no las pudieron tomar ; pero se conoce que esv
to fue un trascuerdo de Viceute de Ñápales cuando lo dijo el año'
de 1 534, pues á los 60 dias de navegación, que fue el Dommgo-
zg de Diciembre , la isla que vieron érala de los Ladrones ,,como'
lo manifiesta el Documento n." 36 ; esta isla no es baja como él di-
ce , ni el dia de Reyes llegaron á ella , sino que tuvieron ese dia en
otras islitas que están al Occidente de aquella , de las cuales habla
á continuación , y dice que unas estaban pobladas y otras no.
loo VIAGES AL MALUCO.
í5zB. de agua salada para lastre, y vieron una vela distante,
== que no supieron de qué gente era. — El dia 3 suspen-
dieron el ancla, y fueron en vuelta de la isla pequeña, que
distaba 4 leguas de la anterior , en la cual también sur-
gieron : yendo sobre ella, volvieron á ver la vela, de que
se habló y se dirigía casi al mismo parage de la isla á
donde iba Saavedra; envió este la barca á tierra con el
maestre de campo y quince hombres para que tomasen
lengua ; fué á una punta á donde había huido la vela
mencionada , y halló dos barcas de gente de la tierra, pe-
ro no quisieron esperar, sino que dando la vela se fue-
ron, sin poderse saber qué gente era '.
El día 4 saltó Saavedra en tierra, llevando consigo al
piloto y algunos hombres para buscar agua ; hizo hacer
.fiirrii un hoyo y salió el agua salada ; fué á otra punta mas al-
.r,r " t;a y hallaron agua buena donde tomaron doce pipas de
~ - que tenían necesidad. El piloto tomó la altura y se halló
en 1 1.' de latitud. — '' — El día 5 por la mañana salie-
ron dos velas de una isla mayor y mas alta que las expre-
sadas , y dirigiéndose á la isla donde estaba Saavedra pa-
ra reconocer su gente, surgieron á un tiro de lombarda
de la nao ; á este tiempo envió Saavedra dos hombres á
aquellos barcos , y asi que los vieron ir , cuatro hombres
de ellos saltaron á tierra y llegaron á hablar á los dos de
la nao, manteniéndose juntos un rato ; se hallaban desvia-
dos de donde estaba Saavedra , sin que se moviesen para
otra parte , y envió allá otro para que los tres contrata-
sen con ellos ; uno de los españoles se quedó en aquellas
barcas y los otros dos llevaron á Saavedra uno de los in-
dios para que lo viese. Aunque Saavedra quería contra-
tar dejando rehenes , no quisieron darle uno para tratar
cori él, á pesar de que se querían quedar en prenda dos de
Saavedra , y entrándose en sus barcas se fueron. Lo úni-
co que Saavedra alcanzó á saber, fue que era gente des-
nuda , barbada, de rostros carilargos, que traían delante
I Documento núm. 5().
2í Ya se advirtió, que estas i&litas esláu en las Cartas del año de
1743 situadas en l3.° I4f. ,.
SEGUKDO DE LOAISA. 10 1
en la cintura un tejido de palma menuda semejante á una 1 5a8.
tela de las nuestras , y que las barcas que usaban , eran ====
grandes navios de vela , mayores que los nuestros '. ;
Alli estubo fondeado Saavedra hasta el 8 de enero, ha-
ciendo la referida aguada : dejó en aquella isla al pié de
un árbol grande, enterrada una botija que tenia dentro una
carta , y escrito en el árbol como quedaba alli para que
si alguno fuese en su busca, supiese á donde iba ; se le
averiaron dos amarras por ser el fondo muy sucio, y sa-
lió á la espia con harto trabajo y peligro, porque estaba en-
tre muchos bancos. Aquel dia después de haber salido, es-
tubo amainado toda la noche ; el dia 9 hasta las 10 de la
mañana se entretuvo metiendo la barca , y dirigiéndose
luego al O. en demanda de Huran, anduvieron ese dia y el
siguiente 37 leguas. El 1 1 al mismo rumbo 18 leguas
— 13 el dia 12 15 el 13 12 el 14 En 6 dias con-
tados desde el 14 vieron muchas aves, madera, hojas de
árboles , y muchas señales de tierra. — - Hl dia 15 al mis-
mo rumbo anduvieron 1 3 leguas — 1 6 el dia 16^ — 12 el
17. El 18 tuvieron amainadas todas las velas El 19
anduvieron 15 leguas 10 el dia 20 — 12 el 21 — 8 el
22. — Los dias 23 y 24 tuvieron calma, y se amotinó la
gente con gran descontento. — El dia 25 al mismo rum-
bo del O. anduvieron 10 leguas, y este dia murió el pi-
loto y un herrero, sin quedar otro piloto: se conside-
raba Saavedra á 70 leguas de la boca de Larcapilla ; pu-
so por piloto á uno nombrado Viurco, que no sabia nada
de altura , y solo era buen hombre de mar y tanteaba
bien. — El dia 26 á dicho rumbo del O. anduvieron 11
leguas — 18 el 27 10 el 28 y 18 los dias 29, 30 y
31, porque en ellos tuvieron mucha bonanza '^.
El dia i.° de febrero por la tarde vieron la tierra Febrero.
El 2 fueron sobre ella, y surgieron El 3 continuaron ■
fondeados. — :E1 4 murió uno llamado Cansinola : dieron
la vela , fueron sobre la isla grande del Ancón y sur-
gieron en él ; por la tarde salió á. Saavedra una canoa di-
I Documento núm. 'ó6.
3 Documento núm. 36.
I02 VIAGES AL MALUCO.
i5a8; ciendo Castilla, Castilla , y tenia hasta siete personas.
=== _uEl ^ por la mañana salió otra canoa grande ó calaluz
con catorce personas , según el documento n.° 36 , ó con
cosa de veinte y cinco hombres ^ en el cual iban tres
Reyes , según el documento n.° 37. Cuando el capitán
los vio, mandó á un hidalgo llamado Pedro Laso con
diez ó doce hombres y un negro de Calicud por intér-
prete , á ver qué gente era , y saber nuevas de las islas
de Maluco. El negro no los entendía , aunque él decia
que sí y y al paso que los nuestros se iban acercando, ellos
se retraían sin querer nunca esperar, hasta que por señas
y deteniéndose los nuestros, los esperaron los indios jun^
to á unos árboles que se llaman mangles. Tomaron los
de la barca dos ó tres mantas de unos paños que hacían
en Méjico , y por el miedo que los indios tenían , se las
echaron al mar ; luego que ellos las agarraron, les hicie-
ron á los nuestros la sombaya como alli usan hacerla á
los Reyes, y los de la barca creían que daban gracias á
Dios. En aquel instante se fueron á sus casas, y los nues-
tros volvieron al navio á dar cuenta al capitán ^.
h' K Saavedra determinó poner á monte el navio por la
mucha agua que hacia; y metiéndolo en seco, le toma-
ron el agua, y volvieron á sacarlo, quedando fondeado
sobre las anclas^ : en este estado vieron un dia ir el cala-
luz, y mandó el capitán que el dicho Pedro Laso con
siete ú ocho hombres entrasen en la barca y fuesen al ca-
laluz. Cuando los del calaluz la vieron ir, se detuvieron y
esperaron junto á tierra ; decían á los de la barca que apa-
gasen el fuego que llevaban para disparar tiros , y con-
testándoles que sí, lo escondieron en la popa. Seguida-
mente se fueron los indios para la barca, se quitaron sus
'■''^' armas, poniéndolas dentro del calaluz, los nuestros sequi-
laron las suyas, y llegándose unos á otros, se abrazaron
y quedaron muy amigos : los nuestros les dijeron si que-
rían ir al navio donde estaba el capitán , y contestaron
que iban á tomar peces para llevárselos *.
I Documentos núms. 36 y Sy.
a Documento núm 37.
SEGUNDO DE LOAISA. X03
Hacia las cuatro de la tarde fueron en efecto á la ve- i52,8.
la en vuelta del navio, pero nunca quisieron llegar al bu- ==
que, y se pusieron á medio tiro de ballesta por la popa,
donde pararon; entonces mandó el capitán saltar en la
barca al maestre de campo con otros seis hombres para
que fuesen allá, y les digesen ¿ por qué no querían ir á
bordo ? respondieron que tenian miedo á los tiros de fue-
go, y concertaron que quedasen con ellos dos hombres de
los nuestros , y que dos de los suyos fuesen al navio , lo
que se verificó '.
. £1 capitán Saavedra los recibió muy bien, como que
tenia necesidad de ellos para ver si le querían dar algún
bastimento de carnes , gallinas , cocos , arroz ú otros que
hubiese en la tierra , pero ellos anduvieron por el buque
mirando la artillería y aparejos , y luego que lo tuvie-
ron bien visto, dijeron que se querían ir; el capitán les
dio alguna conteria , matamundo , avalorios y margari-
tas , y habiendo recibido eso , mandó que los llevasen,
al calaluz ^.
Luego que llegaron, avisáronlos dos indios de la bar-
ca á los del calaluz, que estuviesen prevenidos para to-
mar á todos los de la barca y hacerlos cautivos; cuando
ellos hablaron , uno de los castellanos de la barca nom-
brado San Juan dijo á los otros que si habia algunas ar-
mas las tuviesen prontas porque no sabia lo que habla-
ban aquellos indios : en la barca no habia mas que una
espada , con la cual tuvieron que defenderse de ellos hi-
riendo á tres indios , y se volvieron al navio. El capitán
luego que vio aquello, quiso disparar un tiro para favo-
recer la barca , pero no peligró ningún hombre. Des-
pués fueron con sus calaluces á pelear con los de la nao
á lombardazos ; pero cuando se hallaron cansados, y vie-
ron que no podían ganar nada, se fueron á sus casas y los
dejaron \
Salió Saavedra de aquella bahía, y se fué á dos isletas
' '1 (.'■'"iiiijD.vi JM I: ;
I Documento niim. 37. 1 >••::■ i i.) ' ¡.:
2. Documento núm. Sy.
3 Documentos núms. 3^ y ú'j.
1 04 VIAGES AL MALUCO.
1 528. que estaban 4 leguas mas á fuera, donde se mantuvo al-
== gunos días \ — El 23 de Febrero partió de estas isle-
tas, y se dirigió al S. en vuelta de Maluco, pues corría
N. S. la tierra. — El 2,4 yendo á cosa de 3 leguas de la
costa, salió una canoa ó calaluz con catorce remeros ba-
tiendo una bandera ; había en ella un Rey nombrado Ca-
tunao, y llegando á bordo , señaló que fuesen á surgir
á un ancón donde tendrían agua , arroz y lengua de
Castilla. Saavedra se dirigió á dicho ancón y dio fondo
á un tiro de ballesta de la costa "".
Luego que los indios vieron que el navio estaba sur-
, to, se acercaron á bordo pidiendo algunas vasijas para
llevarle agua. De á bordo les echaron al mar algunas
botijas de barro en que la tragesen ; ellos las tomaron;
preguntaron á los de la nao ¿ de dónde venían ? les con-
testaron que de largos caminos : digeron si querían ar-
íoz y cocos, y contestando que sí, los nuestros les vie-
ron luego un bonete encarnado redondo, y les pareció
que to-nian algún trato con portugueses. Se fueron para
tierra, y habiendo vuelto con el agua, dijeron que no
querían llegar al costado del buque ; el capitán mandó
que saltase un hombre en la barca para ir á tomar las
botijas , y habiéndoselas dado , dijeron que los esperasen,
^ue otro día por la mañana llevarían arroz y cocos. Los
I Documento n.° 7)6. Según el Documento n.*' 7)6 desde las
-islitas que están al Occidente de Guajan, siguiei'on el rumbo del O.
y éste los debía conducii- al estrecho de San Bernardino ; pero
habiendo visto la tierra el dia i.° de Febrero, estuvieron fondeados
allí los dias a y 3 ; el 4 pasaron á la isla grande del Ancón , y
después Fueron á dos isletas que estaban 4 l<?gi-ias mas á fuera, cu-
yas islas solo convienen con las que están cercanas al estrecho de
Surigao : y esto concuerda con lo que expresa el Documento n.°
37, y con lo que dice Herrera, Deoad. 4-^, libr. i.", cap. ^,
pág g , donde se ve , que desde que salieron de las islitas que es-
tán al Occidente de Guajan , la primera tierra que vieron y puerto
que tomaron fue de la isla de Mindanao , de modo que el rumbo
del O. expresado en el Documento n." 36, i'esulta imaginario, y
se alteraria por alguna corriente que desde aquellas islitas hasta la
de Mindanao abalñó al buque unas 60 á JO leguas al S.
a Documentos núms. 36 y 37.
SEGUNDO DE LOÁIS A. 10$
nuestros quedaron aguardando como hombres deseosos de iSaS.
algún refresco y pero ellos se fueron á sus casas á concer- ==
tar el modo de tomar la gente y el navio ^
El día 25 fueron al navio con unos calaluces peque-
ños^ pero estando cerca se detuvieron sin querer llegar
á bordo, como hombres que recelaban de su misma ruiu'-
dad. Atracó un calaluz con un yerno del Rey de la tier^
ra en cuyo puerto estaban surtos ; entró á bordo con un
hijo suyo en los brazos ; habló con el capitán ; este le dio
unas- mantas para él y para el muchacho ; le dijo que
les llevase alguna cosa de comer, que se lo pagarla bien;
él decia que lo haria, y después dijo que se queria ir á
tierra ^onde estaba la otra gente y el suegro. Llegaron
también á bordo once canoas cargadas de cortezas verdes
de árbol que ellos decian era canela, de la cual dieron á
Saavedra algunas rajas ; y traian cocos, arroz y gallinas
como las de Castilla. Saavedra les dio una hacha de las
de Nueva España por un gallo , y sin haber rescatado
otra cosa , se despidieron de él y se volvieron á tierra "".
Luego que anocheció, hicieron los indios una maro-'
ma muy larga de un vegetal que le llaman rota y en
Nueva España bejuco , y á media noche fueron dos ca-
noas á donde el navio tenia el ancla sin boya. Los de á
bordo estaban velando, pero los indios se pusieron en la
dirección del ancla y echándose á nado fueron por de-r
bajo del agua, cortaron el cable por cerca de la mitad,
amarraron en el resto del cable de á bordo la maroma,
y llevándose el ancla que estaba en diez brazas, se fue-»-
ron para tierra á tirar por el navio ^
Estuvieron los indios forcejeando sin poder conse-
guir nada, porque aunque tenian cortada la amarra de
tierra, le quedó al navio otra ancla á la banda de la mar.
Habia en tierra dos cristianos cautivos con las manos
amarradas, y les preguntaban ¿cómo no podian llevar el
navio para tierra ? Contestaron que no lo sabian , y le$
I Documento núm, Sy.
a Documentos núms. "56 y Sy.
5 Documentos núms. Z6 y Zj.
TOMO V. O
Io6 VIAGES AL MALUCO.
1 528. dijeron que bien lo sabian y no querían decirlo; enton-
==; ees los cristianos dijeron que podria ser tuviese otra an-
cla echada al mar : luego que ellos oyeron esto, se embar-
caron en un calaluz pequeño, y fueron para el navio á
cortar el otro cable ; llegaron bajo la proa donde estaba
uno velando, y no les hicieron mal, porque lo habia man-
dado el capitán ; pero cuando vieron que querían cortar
la amarra, fueron á decírselo y contestó que les hablasen;
luego que los indios los oyeron, echaron á huir riéndose,
' y se fueron á tierra donde estaba el Rey. En esto ya era
de dia , y ellos se retiraron á sus casas ' .
El dia 26 uno de aquellos hombres que tenian cau-
tivos, se desamarró y huyó para el monte donde %q dejó
estar hasta que los indios se fueron. Seguidamente se lle-
gó á la ribera en frente del navio é hizo señas para que
la barca fuese á tomarlo y llevarlo á bordo : el capitán
no se atrevía á enviar por él, recelando que fuese algún
indio que quisiese hacer traición para tomar la barca: en
el mismo instante le ocurrió á uno que podria ser algún
cristiano, pues el hijo que habían visto del Rey hablaba
tan claro que pudiera serlo , y mandó el capitán armar
la barca para ir á ver qué hombre era, pues llamaba mu-
chas veces *.
Saltaron diez ó doce hombres en la barca y fueron
por dicho hombre : luego que él la vio cerca de tierra,
corrió y se echó á nadar para ir á ella, y tomándolo den-
tro lo llevaron al navio. El capitán le preguntó, qué
hombre era , y dijo ser de la armada del comendador Fr.
García de Loaísa ^ que se llamaba Sebastian de Puerta,
natural de la Coruña , casado en la misma ciudad ; "^ que
procedía del Galeón Parral de aquella armada y de cu-
yo galeón era capitán D. Jorge Manrique, natural de
1 Documento núm. Sy.
2 Documento núm: Zj.
•T Documento núm. Sy.
4 El Documento n.*' i4 ; y Herrera , Decad. 4 ? ül'i'' ^°7 cap.
6 , pág- 9 concuerdan en que se llamaba Sebastian de Porto , ó del
Puerlo , y que era portugués aunque estaba casado en la Coruña.
SEGUNDO DE LOAISA. I07
Salamanca; que venia en su compañía el bachiller Tar- iSzd.
ragona y por maestre Agustín Várela ; que la isla en ==
que estaban se nombraba Bizaya, y tenia unas provincias
llamadas Bijalia, Catile, Ratabaluy y Maluarbuco; que
el galeón Parral llegó á la de Ratabaluy donde surgió, y
otro dia por la mañana fue el batel á tierra con el bachi-
ller Tarragona, Andrés de Aragón y once compañeros, y
el Rey que se llamaba Catunao, saltó diciendo que erari
sus enemigos que iban á robar, y acometiéndolos hasta
200 hombres, mataron al bachiller , á otros ocho , pren--
dieron a este Sebastian de Puerta y á otros tres grumetes,
y llevaron al primero á la provincia de Maluarbuco que
estarla 20 leguas al N. de la de Ratabaluy ; que después
el galeón Parral se hizo á la vela navegando en vuelta
del N. por la costa hasta 1 2 leguas donde estuvo fondea-
do tres semanas; luego dio la vela volviendo por la cos-
ta hacia el S. ; y que de alli á un año supo de los in-^
dios, que después de haber estado el galeón en la isla de
Pojanes , de la cual habia salido , se perdió dando al tra-
vés en la costa, sin que supiese en que tierra. Dijo tam-
bién que donde los prendieron , el bachiller Tarragona
habia tomado la altura en 8° de latitud N. ^
Sebastian de Puerta añadió, que al año de estar preso,
ñie su amo en canoas á contratar llevándolo consigo á
Zebú, de cuyos naturales supo que cinco años antes ha-
bían vendido á los de la China, á trueque de unos Ba^
canes de metal, todos los españoles de los de la armada de
Magallanes que los indios hablan agarrado alli, y eran
hasta ocho ^ ; que en la provincia de Maluarbuco que
estaba en la parta del E. de aquella isla de Bizaya , ha-?
lió un indio natural de las islas de los Ladrones, quien le
dijo que una nao habia llegado á aquellas islas donde
surgió ; que de los naturales entraron en la nao once
hombres, y el capitán del buque no los dejó salir, sino
; rio-'
I Documentos núms. 36 y 7)^.
a Documento n.° 35. y Herrera, Décad. 4-* » lil>- í-'^j cap,
6 , pág. g.
Ió8 VIAGES AL MALUCO.
1 528. que los trajo consigo hasta la isla de Bizaya, donde fon-
===^= deó en una bahía de la provincia de Duacatan, en la que
salia un rio pequeño, y cuya entrada tenia un islote;
que estando la nao alli, huyeron de ella todos los once in-
dios y se fueron á tierra donde los prendieron los de Dua-
catan ; que después halló otro indio de aquellos once,, y
añadió que la nao era grande , que iba en ella una ne-
gra nombrada María, acompañada de un hijo, y que di-
cha nao se hizo á la vela costeando esta isla de Bizaya;
por cuyas señas se infirió que aquel buque era la nao en
que iba Loaisa , pues las otras no llevarían la negra ^.
De este mismo Sebastian supo Saavedra, que en la is-
la en que estaba no había ninguna especería, sino una
canela silvestre que era de la que le habían dado algu-
nas rajas; que los naturales eran idólatras, y á ciertos
tiempos sacrificaban hombres á un ídolo que le llamaban
Amito, y le ofrecían sus comidas y bebidas: las vivien-
das de estos indios estaban cerca de la costa, donde goza-
ban mucho de la mar , y en sus canoas iban á hacer sus
contrataciones á muchas islas : se trasladaban como los Alá-
rabes mudando los pueblos de unas partes á otras : en la
isla había muchos puercos bravos; tenia oro, y dijo que
salían negociantes de la China y venían contratando por
las islas : finalmente estos naturales tejían bien una espe-
cie de coleta delgada que hacían de cortezas de árboles
que nombraban Pilay ; y llevaban á contratar arroz y
otras cosas , especialmente á Zebú y á otras islas que es-
taban cerca de ella y se nombraban Sol ^.
2::, Saavedra dio la vela en vuelta de las islas de Maluco,
costeando la misma isla en que estaba, y fue á dar á
otras dos , que la una se llamaba Candinga y la otra
Sarragan. Alli le salieron unos calaluces con varios in-
dios que traían dos cristianos desnudos con las manos
atad'ctS atrás , los cuales llegando cerca del navio, saluda-
ron al capitán ; este les preguntó ¿ qué hombres eran ? y
r Documesto ntím. 7>6^
z Documento niim. 06.
SEGUNDO DE LOÁIS A. I09
respondieron que de la armada del comendador Loalsa y 1.^28.
de la carabela Parral , en qne iba por capitán D. Jorge ==
Manrique ^ y rogaron por Dios que los rescatase. El ca-
pitán les dijo que no hiciesen ningún movimiento, que
él los comprarla, aunque supiese dar cuanto tenia como
no le pidiesen el navio : les previno también, que habla-
sen á los señores de aquella isla, diciéndoles que venia en
nombre de S. M. á tratar con ellos , á tener paz y amis-
tades como hermanos , y que le trajesen alguna cosa de
comer ^
Se fueron aquellos hombres a tierra , hablaron con
el Señor de la isla , y volvieron á hacer la paz con el
capitán al uso del pais ; los mismos hombres eran intér-
pretes, y las amistades se hicieron entre el capitán y el
Rey , sacando cada uno de los brazos una poca de sangre
en una taza de vidrio , donde echaron una poca de agua,
el Rey de la isla bebió la sangre del capitán y este la
del Rey, quedando grandes amigos unos de otros. Hechas
las amistades, llevaron abordo mucho bastimento de ar-
roz, gallinas, puercos, cabras, otros víveres de la tier-
ra, especería y canela muy buena. Les preguntaron ¿de
donde la traian ? y contestaron que de la isla de Minda-
nao : luego que los de abordo estuvieron bien provistos,
les dijeron si querían vender aquellos dos hombres , y
contestaron, que pagándoselos bien los venderían ; el ca-
pitán preguntó ¿cuánto querían por ellos? y enseñando
un bulto de piedra que pesarla 80 ducados, les dijo el ca-
pitán que era mucho , y al fin se concertaron por los
mismos 80 ducados y ademas una barra de fierro, conti-
nuando muy amigos ^. Saavedra tenia abordo un indivi-
duo nombrado Gri jaiva tan enfermo y consentido en que
moria, que suplicó al capitán le hiciese la merced de de-
jarlo en aquella isla ; el capitán viéndolo tan malo, lo en-
l^ Estos eran de los hombres que hablan ajaiclado á matar al
capitán. Véanse los acaecimientos de la nao Parral al fin del ex-
tracto.
2 Documento m.ím. Sy.
3 Documento núm. Sy.
no VI AGES AL MALUCO.
1 528. comeiidó al Gobernador de la isla, rogándole que lo tra-
^^== tase bien , y respondió que lo haría \
Otro día por la mañana se hizo Saavedra á la vela
para las islas de Maluco , y aquellos dos hombres le di-
jeron, que por dicho de los indios hablan sabido que los
castellanos andaban en guerra con los portugueses. El
capitán les preguntó ¿cuánto podrían distar las islas de
Maluco ? y contestaron que unas cien leguas. Fueron á
recalar á unas islas que se llamaban los Miaos, distantes
de las de Maluco cosa de 40 leguas ; y pasando por allí,
vieron salir tres velas que se llamaban Caracóras, entre
las cuales iba un Junco que era del capitán del Rey de
Portugal D. Jorge de Meneses. Al amanecer hallaron
otras caracóras cargadas de bastimentos , que iban de las
islas de Moro para la fortaleza portuguesa "".
Una de aquellas caracóras llegó á saludarlos para sa-
ber si eran castellanos ó portugueses , y preguntando ¿de
dónde era el navio? les dijeron ser vasallos del Empera-
dor, que venían de Nueva España ; no quisieron oír mas
y fueron á dar aviso á su capitán D. Jorge de Mene-
ses. Luego que este lo supo, mandó armar una fusta y un
batel para ir á ver qué navio era; el batel fue por la
parte de fuera de la isla , y la fusta por la otra banda , y
era de noche : le dio al batel una borrascada de viento
que le hizo volver á la fortaleza, y la fusta que venia
por la banda de adentro , no sintió nada del tiempo ^.
En tierra unos castellanos vieron que el navio estaba
en calma , y pidieron al Rey de Gilolo una caracóra
para ir á saber si era de castellanos ó de portugueses ; fue*
ron con tres caracóras , y llegando al navio preguntaron
¿de donde era y qué gente venia en él? contestaron ser
vasallos del Emperador, que eran castellanos y venían de
Nueva España, enviados por Hernán Cortés de orden de
S. M. ; los de las caracóras les dijeron que eran portu-
1 Herrera , Dec. 4-*? üb. 5 , cap. 6 , pág. 86 y 87.
2 Documento núm. Sy.
5 Documento núm. Sy.
SEGUNDO DE LOAISA. III
gueses y que no los creían, y dicíéndoles de abordo que iBaS.
mirasen la bandera que tenían encima de la gabia , se =
llegaron al buque y entraron en él \
El capitán les preguntó ¿de dónde venían? y con-
testaron que andaban á lombardadas con un pueblo de
Terrenate que se había alzado contra su Rey, que era el
de Gilolo, cuyo Rey era vasallo del Emperador y los
favorecía contra los portugueses ; y seguidamente dijeron
al capitán que aprontase toda la artillería, porque los por-
tugueses en breve serían con ellos. El capitán se mara-
villaba de aquella guerra, habiendo tan grande amistad
entre el Emperador y el Rey de Portugal, y respondie-
ron que no confiase nada en eso, porque si lo pudiesen
echar á pique , lo harían ^
Estaban hablando sobre esto, cuando pareció la fusta de
los portugueses que venia á vela y remo ; se acercó al bu-
que, y saludaron preguntando ¿de dónde era el navio? se
les dijo que era del Emperador , que venia de Nueva Es-
paña , y que traía otros dos navios atrás. Dijeron que el
capitán fuese en la barca á su fusta á hablar con ellos,
y les contestó que no podía , que sí querían hablar con
él, saltasen en su barca, que él iria en la suya y dividi-
rían el camino , pero dijeron que no querían , sino que
fuese el capitán allá. Saavedra les preguntó si había cas-
tellanos en la tierra, y dijeron que habría cuatro meses
llegó allí una nao de castellanos , que ellos los llevaron
á su fortaleza , les dieron bastimentos , carga y todo lo
que necesitaron , y que los habían enviado á España , y
Saavedra les dijo que habían hecho muy bien por la amis ■
tad que había entre el Emperador y el Rey de Portu-
gal ^
Los portugueses dijeron al capitán que se fuese con
ellos á la fortaleza del Rey de Portugal , que le darían
bastimentos , carga y todo lo que hubiese menester ; y
1 Documento mím. Zy.
2 Documento ídem.
3 Documento ídem.
112 VIAGES AL MALUCO.
1 528. respondió, que veria si la instrucción del Emperador se lo
-——-= mandaba asi, y él la miró, aunque por los hombres que
tenia dentro sabia que todo lo que decian los portugue-
ses era mentira, y conoció lo demás que le decian de
ellos , y contestó en fin , que fuesen ellos delante, que él
los seguirla : todo esto se dilataba, porque no habia vien-
to , y era tal la calma que no se movia la mar. Dijeron á
los del navio que le darian un cabo y lo llevarían á re-
mo; á lo que contestó el capitán que no habia necesidad
de remo, porque el viento entrarla y los llevarla, pero
respondieron que no podían aguardar al viento. Entonces
habló un hombre, de los que tenian en el navio, y que
en tierra estaba guerreando contra ellos , diciendo ¿ por
qué no hablaban verdad, habiendo castellanos en la tier-
ra
Luego que oyeron esto, conocieron al hombre que les
habló ; se fue para proa el capitán , el escribano y otros
dos hombres, é hicieron un requerimiento de parte del
Rey de Portugal, diciendo que ellos estaban alli con una
fortaleza de cal y piedra ; que á los del navio les darian
bastimentos, carga, todo lo que hu viesen menester, y
los enviarían á España, repitiendo el requerimiento tres
veces í y después de poner á Dios por testigo, se fue el
capitán para popa. Este capitán se llamaba Hernando de
Baldaya, y otro hombre de los que hicieron los requiri'^
mientos se nombraba Simón de Vera "".
Hernando de Baldaya mandó á su lombardero que
estuviese pronto para disparar á echar el navio á pique:
el capitán y gente de la carabela oyeron cuando mandó
dar fuego, pero nunca prendió la pólvora, tal vez porque
metieron el tiro tan de priesa que deberla tener dentro
alguna arena, sobre la cual cargaron y el tiro no pudo sa-
lir. Si lo huvieran logrado , á dos tiros echaran el bu»-
I Documento iiúm. Sy.
a Documento u.° Sy : Este documento dice que el capitán por-
tugués se apellidab¿i Banday ; pero Herrera , Decad, 4-^ j libr. 3.'^,
cap. 5 , pág. 4^ 5 y otros documentos que hablan de ese hombre
en otros lugares , concuerdan en llamarle Hernando de Baldaya.
SEGUNDO DE LOAISA. II3
que á pique por Ja calma en que estaba: los del navio, 1528.
dispararon tres tiros á la fusta; pero estaba tan cerca, gn^f —
no Je pudieron hacer nada '. ,.
Entró un poco de viento S. E. , y fue el navio al puer-
to del Rey de Gilolo, que era amigo, y en el que esta-
ban unos castellanos. Los portugueses fueron alli otro dia
de mañana con una fusta y un batel á dar lombardazos al
navio para echarlo á pique ; le dispararon muchos tiros,
y el navio á ellos, y en ese tiempo llegó una fusta de
castellanos con cuarenta hombres. Luego que los portu-
gueses la vieron se largaron para encontrarse con ella en
la mar, donde se tiraron dos tiros cada una; pero ellos
holgaron de irse á su fortaleza. Acompañado el navio con
la fusta de los castellanos , se fueron á la isla de Tidori,
donde estaba Hernando de la Torre , capitán y goberna-.
dor de las islas de Maluco por S. M. , quien recibió muy
bien al capitán del navio Alvaro de Saavedra , y á la gen-
te de aquel buque "^ .
Los castellanos de la nao del comendador Loaisa ha-
blan hecho en Tidori una fortaleza de piedra , arena y
cascajo, que seria de dos brazas de alto y seis pies de an-
cho : tenia un canon, una culebrina, dos sacres, otras
muchas piezas de artilleria de fierro , cantidad de escope-
tas y ballestas , y al parecer estaba bastante artillada y la
gente bien armada. No era mucho el clavo que allí ter-
I Documento núm. '5j.
2, Documento mím. Sy. ——Este Documento dice que Saavedra
llegó eon su buque á la isla de Tidori el dia 27 de Marzo de i 527;
pero es un anacronismo , que no puede tener otra causa que 'el tras-
cuerdo de Vicente de Ñapóles, cuando lo dijo el año de l534j igual
á los que cometió en la salida de Saavedra del puerto de Siguatane-
jo ; en la toma de la galera de los portugueses por la fusta de los
castellanos , y en la segunda salida de Saavedra de Tidori para
Nueva-España , cuyos acaecimientos menciona un año antes de la
fecKa en que sucedieron. Los Documentos núms. i/j. j 25 , 24 5 y
Herrera , Décad. 4.*, lib. 3.°, cap. 5 , pág. 46 , concuerdan en que
Saavedra llegó á Tidori en l528; los tres documentos dichos ma-
nifiestan que fue en el mes de Marzo , y el número 14 expresa que
llegó el dia 3 O de ese mes..
TOMO V. P
II4 VIAGES AL MALUCO.
-K g nian, y ese lo hablan tomado en un junco ^. Saavedraes-
;^:;;;;;;:;;=i tuvo en Tidori dos meses y medio, y decían que en Ter-
renate, distante media legua de 1 idori , habría entonces
ciento y sesenta portugueses , y que tenían hecha buena
fortaleza '.
§. VI.
Acaecimientos en Malucas de los castellanos de la nao Vic'
torta de la expedición de Loáis a , y de la nao Florida
del mando de Alvaro de Sayavedra.
1528. Desde que el día 30 de Marzo de 1^2,8 surgió en
==== Tidori la nao Florida del mando de Sayavedra , puso luego
por obra el capitán Hernando de la Torre adobar aquella
nao y despacharla pronto para hacer saber á S. M. lo que
allí pasaba. Se hallaban todavía carenando y adobando el
buque, cuando el 28 de Abril envió Hernando de la Tor-
re un paraol á la isla Maquian, con cuatro castellanos,
á conducir cabras para bastimentos de dicha nao ^. En el
parao íba el capitán Martin de Islares que llegó á una is-
la distante 1 5 leguas de Tidori , donde quemó un pue-
blo y prendió la gente: los naturales de las otras islas
dieron aviso á Terrenate, y salieron en su alcance cator-
ce paraos : hallaron estos al de Islares, lo cañonearon , y
no pudiendo los castellanos huir para la isla de Tidori
fueron á Batachina, donde se salvaron '*. Hernando de la
Torre, sospechando que los hubiesen apresado, mandó
aparejar la fusta para irlos á buscar, y á defender si los
tuviesen cercados, y sabiendo después que habían logra-
r El Junco de que habla , es probablemente el paraol que lo3
castellanos apresaron el día 20 de Enero de 1627 , donde toma-
ron 120 quintales de clavo, como queda expresado en el extracto
de los acaecimientos de los castellanos de la nao Victoria de la ar-
mada de Loaisa en Tidori.
2 Documentó núm. '5'j.
3 Documento núm. 14*
4 Herrera , De'cad. 4.*, lib. Z.°, cap. 5 , pág. 45. Oviedo,
segund. part. , lib. 20 ^ cap. 27 , fol. 5o.
SEGUNDO DE LO AIS A. 1 1 5
do salvarse, ,envió á llamar la fusta. Los portugueses hu- í5a8.
yeron á Terrenate \ ^ ^ "
El dia 4 de Mayo dieron alarma en Tidori, y luego
el gobernador Quichil Rendo y caballeros de la ciudad
fueron á decirle al capitán de los castellanos de parte del
Rey, que muchos paraoles de Terrenate iban sobre el
pueblo de Zoconora , y que lo quemarían , pues sabian que
no tenia gente , por lo que en nombre del Emperador y
de su Rey le pedian favor con la fusta, por tener pocos
paraoles para oponerse á los que venían de 1 errenate ^.
Fue también al puerto de 1 idori Hernando de Balda-
ya de capitán de una galera bien armada , donde iban
cuarenta portugueses, y escribió una carta á Hernando
de la Torre, desafiándolo para que saliese con la galera
que tenia y cuarenta españoles , que era igual número
que ellos \
Hernando de la Torre mandó armar la fusta , que con
su capitán Alonso de los Rios y treinta y cinco hombres
se colocó entre Mare y Tidori. Los castellanos armados y
con buen ánimo, y los portugueses en una galera, empe-
zaron á jugar la artillería : los primeros abordaron tres ve-
ces á los portugueses sin poderles entrar , hasta que al fin
lo consiguieron , sin embargo de que los portugueses te^
nian muchos y bien armados escopeteros, y peleaban re-
ciamente; pero á la hora se rindieron '^.
La fusta de los castellanos llevaba por la proa un pe-
drero de bronce muy bueno , dos sacres de bronce , dos
falconetes de fierro, un verso de bronce que antes habían
tomado á los portugueses , y dos arcabuces por la popa;
y la galera de los portugueses tenia por la proa un cañón
pedrero , una media culebrina y un sabage grande , que
todos eran tiros gruesos , y ademas tres falcones grandes y
catorce versos, que suman veinte tiros, cuya artillería era
r Documento niim. 1 4'
a ídem.
3 Documento niím. a3 , y ningún otro documento ni autor men-
ciona este desafio. ..i;;;a (.
4 Documento núm. 14 y 26. .[iij/n <
Il6 VIAGES AL MALUCO.
i5a8. de bronce, á excepción de dos tiros gruesos de fierro. Se
= tomó también en dicha galera alguna pólvora , pelotas,
escopetas y armaduras para el cuerpo '.
De los castellanos hubo cuatro muertos y ocho heri-
dos : de los portugueses ocho muertos , entre ellos el ca-
pitán de la galera Hernando de Baldaya '^ ; cinco se echa-
? ron al mar, que uno era el piloto; diez salieron muy mal
heridos; fueron prisioneros diez sanos, y ocho esclavos
^ que bogaban ^.
i Cuando entraron los castellanos en la galera portu-
í guesa, el marinero Juan Grego de la castellana, se fue á
i popa , donde halló un cofre que hizo pedazos , encontró
f en él una taza y tres cucharas de plata, ciertos paños de
♦ . rescates, con otras cosas, y entre ellas un papel que lo tomó
-; en la mano Diego de Ayala, y contenia las palabras si-
í guientes: ,, Fernando de Baldayan, si tomardes los caste-
>» llanos y la galera, no dejéis ninguno de ellos vivo, por-
»que vienen á tomar y levantar las tierras del Rey nues-
>»tro Señor de Portugal, y envolvedlos en una vela de la
íí galera, y echadlos en medio de la canal de la mar, por-
»que no quede ninguno de ellos vivo, ni haya quien
jívaya á decir á Castilla lo que pasa en esta tierra. Lo
jícual haced so pena de muerte y perdimiento de vues-
»tros bienes." Cuyo papel estaba firmado de D. Jorge de
Meneses, y lo tomó el capitán Hernando de la Torre para
guardarlo "*. »- -!•• í;i¿ni
Aunque habia sido morosa la construcción de la fusta
que se hizo en la isla de Gilolo, porque aquella gente
es tan pausada que en un año apenas la pudo acabar , fue-
ron interesantes el primer servicio que hizo de auxiliar
el navio que llegó de Nueva-España, y el segundo de
apresar la galera de los portugueses , resultando felices
las empresas de los castellanos; no obstante, estos cono-
1 Documento núm. 14.
2 Documento niim. 23. Herrera , Decad. 4.^, lib. 3.®, cap. 5,
pág;. 4^. Oviedo , segund. part. , lib. 20 , cap. 27 , iol. 5o vuelto.
3 Documento núm. 14 y 26.
4 Documento núm. 23.
SEGUNDO DE LOAISA. II7
cían que eran pocos individuos con el socorro distante, y i528.
los portugueses muchos con el auxilio cercano \ ==:
El Rey de Maquian , Quichilhumar , fue al capitán
de los castellanos, y le dijo que pues voluntariamente era
vasallo del Emperador, á cuyo servicio se habia entre-
gado con su persona y tierra, y que los portugueses al
presente, habiendo perdido aquella galera , no eran pode-
rosos para hacer mal , le requería , en nombre del Empe-
rador, mandase darle ayuda y favor para allanar y traer
á su servicio todos los lugares de la isla Maquian , pues
algunos lo estaban al del Rey de Terrenate "".
El capitán Hernando de la Torre, viendo que pedia
con razón , pues habia perdido su estado , tierras é isla
Maquian , maridó aviar la fusta con treinta y cinco cas-
tellanos bien aderezados , á quien se agregaron treinta pa-
raoles de Tidori y de Gilolo, en que irian hasta 3© hom-
bres , y por caudillo el capitán Quichilrade , gobernador
de Tidori ".
El 12 de Mayo de 1528 partió esta armada para la
isla Maquian, distante 8 leguas de la de Tidori, y re-
quiriendo alli á los lugares que estaban por los portugue-
ses, que se entregasen y ofreciesen por vasallos del Em-
perador, lo aprobaron todos, excepto uno que estaba en la
montaña en sitio alto y fuerte, donde dijeron que antes
hablan de morir que ser del Emperador ''.
Viendo el capitán de la fusta Alonso de los Rios lo
que aquel lugar decia , formó consejo con toda la gente,
con el gobernador de 1 idori y el Rey de Maquian, para
acordar lo que debian hacer, y resolvieron requerirles de
nuevo que se entregasen , que serian bien tratados por
parte del Emperador ; y respondieron prontamente que
antes querían morir ^.
Otra vez se les requirió que se entregasen , que el ca-
I Documento núm. 14.
3 ídem.
3 ídem.
4 ídem.
5 ídem.
Il8 VIAGES AL MALUCO.
528. pitan de los castellanos, en nombre del Emperador, los
■ tratarla bien y obsequiarla con dádivas, y que si no, los
destruiría y les quemarla todo; pero no quisieron entre-
garse '.
En vista de esto volvió el capitán Rios á hablar á su
gente, á Quichilrade y al Rey de Maquian, preguntando
lo que les parecía que debían hacer, y todos dijeron, que
pues no se querían entregar , se les acometiese y batiese
hasta que se entregasen \
Salió luego á tierra el capitán Rios con veinte cas-
^ tellanos escopeteros y ballesteros , que llevaron un verso:
con ellos fueron los indios , en que habi-a mucha y buena
gente; y habiendo partido por la mañana, llegaron al lu-
gar á mediodía. Habla desde la mar hasta alli dos leguas
de cuesta, tal que parecía subían al cielo, y llegaron tan
cansados, con hambre y sin bastimentos, que creyeron no
poder volver '. rúliAuO íiElkno lía oliibi.. .í^^u'<
Los indios cercaron todo el lugar : los castellanos em-
pezaron las descargas de escopeta contra los enemigos.
Un lombardero se situó con el verso sobre un peñón que
lo dominaba casi todo , de donde les hacia mucho daño :
los del lugar, que serian 150 hombres de pelea > tenían
su sitio fuerte , tiraban tantas piedras y con ellas lanzas y
calabais tostados , que parecía lluvia , y su defensa era por
necesidad, sin tener por donde huir ■*.
En este estado los castellanos procuraron entrar tres ó
cuatro veces ; pero el lugar en todo su alrededor se ha-
llaba lleno de abrojos , que atravesaban el pie de quien los
pisaba , en los cuales se hirieron muchos , y no hubo uno
que no recibiese tres ó cuatro pedradas, y algunos que-
daron sin dientes en la boca \
Seguía el combate , cuando una muger principal se
puso sobre el mi^o del lugar á pedir paz, diciendo que
I Documento ni'im. 14.
a ídem.
3 ídem.
4 ídem.
5 ídem. ■ '
SEGVNDO DE LOAISA. 1 10
se quería entregar: aquella era la gobernadora, por ser su i528.
hijo todavía muchacho ; pero viéndola uno de los tirado- ===
res, sin saber lo que decia, le acertó un escopetazo por
los pechos y luego cayó; con lo cual los del lugar des-
alentaron \
A continuación los castellanos entraron por una parte,
quemaron quince ó veinte casas, y luego fueron echa-
dos por los contrarios, que los precisaron á retraerse. El
Rey de Maquian sentia el mal que recibían los castella-
nos , y les dijo que suspendiesen para ir él á hablar á los
del lugar, y asi se hizo '\
El Rey les dijo allá, que los castellanos no los querían
matar ni hacer mal si se entregasen por vasallos del Em-
perador ; pero que de lo contrario no partirían de alli has-
ta quemar el lugar y matarlos á todos ; y oyendo esto,
tuvieron por bien darse por vasallos del Emperador sin
consentir que los castellanos entrasen en dicho lugar, lo
que se les otorgó \
Asi cesó el combate de ambas partes , que duró desde
el medio dia hasta vísperas. De los del lugar murieron
doce ú quince hombres , y hubo treinta heridos : de los
castellanos é indios no murió ninguno, pero salieron mu-
chos heridos. Los de dicho lugar dieron alguna hacienda,
que se repartió entre indios y castellanos ; y por la noche
llegaron á embarcarse , llevando los castellanos preso al
gobernador , aunque era muchacho , y á otros princi-
pales ^.
Había otros lugares bien recios que se unían á este;
pero como vieron que siendo tan fuerte no se pudo de-
fender , fueron luego á ofrecerse por vasallos del Empe-
rador; de modo, que el dia 17 de Mayo quedó toda la
isla Maquian en su servicio, y la armada se volvió para
Tidori '. Los castellanos restituyeron á Quichílhumar to-
I Documento núm. 14.
a ídem.
3 ídem.
4 ídem.
5 ídem.
I20 VIAGES AL MALUCO.
1 528. das sus tierras ; tomaron á los enemigos en distintas oca-
== siones cuatro paraos con toda su gente y artillería , y les
quemaron y robaron muchos pueblos '.
El dia 22 de Mayo llegaron de Malaca, para socorro
de los portugueses de Terrenate _, seis navios , que cons-
taban de un galeote , un bergantín, tres navios y un jun-
co grande , al mando del capitán Gonzalo García de Áce-
vedo. Condujo esta armada 150 hombres , y todos los que
estaban en la fortaleza eran 190 \
Se acercaba la salida de Tidorl de la nao Florida , del
mando de Alvaro de Sayavedra, con destino á Nueva-
España , y el capitán Hernando de la Torre participaba
por ese buque á S. M. , con fecha de 1 1 de Junio de 1528,
el Diario de todo el viage desde la salida de la Coruña,
y los acaecimientos ocurridos en Molucas hasta aquella
fecha \ A continuación manifestaba que alli sufrían mu-
cha hambre , por haber hallado la tierra quemada y des-
truida, y porque las mercancías de S. M. eran de mucho
precio para aquellos naturales , tan escasos de moneda, que
no alcanzaba para comprar una vara de paño, de modo
que en aquella tierra solo habia clavo : que por esa falta
de dinero fue necesario dar á la gente el paño, bacine-
tas , cuchillos y otras cosas de las mercadurías de S. M.
á mas bajo precio de lo que se debia, y aun asi no ha-
llaban entre los indios la mitad del valor á que se les da-
ba , por lo que estaban muy adeudados : que hubo mu-
chos muertos y almonedas , donde compraron ropas y mer-
cancías que vendieron luego malbaratadas para sustentar-
se, pues en esos bienes de difuntos hubo muchas com-
pras donde una vara de lienzo , que cuesta en España un
real y á torna viage medio ducado, se vendía después
por 5 o pias ^ : que á cada uno se daba de ración diaria en
1 Documento niím. '¿6.
2 Documento niím. 14 : el mlm. ig nombra á este capitán
Gonzalo Gómez de Acevedo.
5 Documento num. l4-
4 El Documento núm. 14 dice aqui 5o Pijas , y con repetición
después les nombra Pías; pero ambas expresiones están probablemen-
)
SEGUNDO DE LOAISA. 121
mercadurías 35 pías, y vendidas á los indios no salían i528.
á 20. Cuando había pías, la ración diaria de cada uno era -
de 25, con la cual no se podía mantener; pasaban vein-.
te y treinta días en que no se les daban de ración por no
haberlas : al fin de ese tiempo se les ministraban tres o
cuatro días de los que se les debían, y todo lo demás en
mercaduría; y lo que causaba tal carestía y dificultad de
adquirir bastimentos era el estar los portugueses en la
tierra *.
Exponía su parecer de que S. M. se dignase provir
denciar en los precios y orden que se había de tener en
las mercancías dadas á la gente , y en las que en ade-
lante fuese preciso dar , del mismo modo que en las ha-
ciendas y mercancías de difuntos , proveyendo el modo y
precios en que se habían de vender, para que el difunto
no perdiese, y el que comprase las hallase aprecio con-
venible : que para esto S. M. se dignase poner dos ó tres
personas que solo entendiesen en tasar y declarar los var-
lores bajo juramento, y que fuesen tales, que se les pu-
diese fiar aquel cargo, de que había necesidad por la mu?
cha gente muerta en el viage ; y que era de opinión , que
las mercadurías de todos los difuntos se mandasen juntar
con las de S. M. para que sus oficiales diesen cuenta y
razón de ellas , y la gente no perdiese , pues de otro mo-
do habrían ido pobres y pobres volverían ; todo lo que po-»
día remediar S. M. , enviando en la primera armada que
fuese á Maluco mucha cantidad de pías ''. ¡iioH .G
Suplicaba á S. M. que pues algunas personas habían
muerto como leales servidores suyos, peleando con los
portugueses por defender y sostener aquella tierra, se
te equivocadas en diclio documento , debiendo decir Picis que era
moneda de cobre que corría en las islas de Maluco ; tenia en el me-
dio un agujero cuadrado , en una cara varios caracteres chinos y en
la otra nada. -^ Oviedo , segund. part. , lib. 2.0 , ca^. 3^ » fol» 5^
vuelto.
1 Documento mim. 14.
2 Documento núm. 14? y aquí se infiere que las Pias de que
liablaba eran Picis ó las monedas de cobre que quedan expresadas.
TOMO V, Q
122 VIAGES AL MALUCO.
1 528. acordase de hacer bien á sus hijas, mugeres y parientes:
^=== que á otros individuos que quedaron mancos de las heri-
das que recibieron en la toma de la galera portuguesa y
otros encuentros , les hiciese mercedes , y á la demás gen-
te que estaba alli, pudiendo S. M. hacerlo sin costo, con
solo darles licencia para cargar algunas quintaladas de cla-
vo y de la otra especería mas de lo que les estaba señala-
do; y que no solo tuviese á bien hacerles esta merced,
sino asentarlos en los libros de su acuerdo, y mandarlos
publicar por todos sus Reinos , por las grandes y hazaño'
sas cosas que tanto en armas, como en desventuras ha-
bían pasado por ellos, pues nunca con tan poca gente
en parte alguna del mundo se hablan visto otras iguales ^
Que cuando la nao Victoria , en que hablan llegado
á aquellas islas, varó en el estrecho de Magallanes, tra-
bajó mucho en ella el calafate Alfonso de Oro , y se creía
que á no ser por él , no iria la nao á Maluco : que toda la
gente , y este mismo calafate trabajó mucho en la cons-
trucción del navio que se hacia en Tidori , donde no solo
sirvió su oficio, sino que toda la tablazón y obra de car-
pintería fue labrada y asentada por sus manos, por no
tener carpinteros que supiesen hacerlo ; y habiendo ser-
vido tan bien , lo hacia presente á S. M. para algunas mer-
cedes , añadiendo que era vecino de la ciudad de la Co-
ruña, donde tenia sus hijos y muger "".
Hacia presente que los tres navios enviados al Maluco
porD. Hernando Cortés, cumpliendo con actividad lo que
S. M. le había mandado , habían sido uno de los mayores
servicios que había hecho, y que no solo despachó aque-
llos buques , sino que puso por obra hacer y aparejar
otros cuatro para dirigirlos á las mismas islas á cumplir
mas por entero lo que con venia á su Real servicio: y que
pues Sayavedra había hecho tan buena diligencia con tan-
to trabajo y peligro para ejecutar lo que S. M. había man-
dado , y tenia deseo de hacerle muchos mas servicios , me-
1 Documento núm. 14.-
a ídem. ■ 'y- j ■■.>-^ • n
9
SEGUNDO DE LOAISA. jaj
recia que S. M. le hiciese muchas mercedes \ i5a8.
Decia, que Alonso de los Rios era servidor leal de "• " .
S. M. ; que habia hecho muy buena relación á los Reyes
de Gilolo y de Tidori en la embajada á que lo habia en-
viado con las cartas del Emperador : que trabajó y nego-
ció muy bien en proveer la clavazón , maderas y lo demás
que fue menester , hasta que llevaron la fusta á Tidori
el 1 8 de Enero de 1528 : que cuando se tomó la galera
de los portugueses , iba de capitán de la fusta del Empera-^
dor: que habia socorrido con acierto al navio que llega-
ba de Nueva España : que tenian en Tidori una galera,
una fusta y esperanza de aumento de buques de remo , y
era necesario proveer el empleo de capitán de la mar , que
era el que llevaba Martin de Valencia ; y habiendo
nombrado por tal á Alonso de los Rios , lo proponía á
S. M. para confirmación de aquel cargo y salarios , por ser
oficio muy necesario y de mucho trabajo "". ' • -jí'ííí'j
Expresaba, que era preciso construir un baluarte en
una entrada de la ciudad de Tidori, por donde los enemi-
gos podian hacer mucho daño : que por ser paso peligroso
habia destinado alli á Diego de Ayala con veinte hombres
y cinco ú seis piezas de artillería : que Ayala era de mu-
cha precaución y leal servidor de S. M. : que entendía del
arte de navegar , de situar tierras , rumbear cartas y otras
cosas que allí necesitaban , y en que esperaba que saliese
hombre grande , y por lo mismo lo recomendaba al Em-^
perador, para que le señalase algún partido y merced \
Suplicaba , en fin , á S. M. se acordase generalmente
dé todos aquellos vasallos, que con tantos trabajos y jpe-
ligros de sus personas le servían todos los ínomentos de
dia y noche, defendiendo aquella isla y tierra que tenian
restablecida, habiéndola hallado quemada, destruida y so-
juzgada por la gente y armada del Rey de Portugal : de-
cia que los castellanos no solo. sostenían dicha isla, sino
I Documento 14», 'juiíf 1. i) ••.•>!'); • ¡í^^'- u
a ídem, sjjp »j> rKi.yi'i ü. ■ . : '
3 Ídem. . ';i"
124 VIAGES AL MALUCO.
1 528. ^ ^^^^ Reyes de cinco que había en Maluco, y que tenían
=;^:::^ ánimo para sojuzgar las demás islas , pues sin embargo de
haber hallado á los portugueses poderosos en la tierra con
una fortaleza de cal y canto , como naturales de ella sie-
te años , y con muchos navios de remo , y de carga , una
sola nao de Castilla en que llegaron alli con unos cien
hombres entre grandes y chicos , entró y tomó puerto
siendo los portugueses doble gente que los* castellanos.
Todo lo cual manifestaba Hernando de la Torre á S. M.
al mismo tiempo que quedaba esperando su socorro en la
isla y muy leal ciudad de Tidori en la fecha expresada
de II de Junio de 1528 '.
Aparejado, pues, de todo lo necesario el navio de Al-
varo de Sayavedra, partió de Tidori con setenta quintales
de clavo á la Nueva España en Junio de 1528, llevando
treinta hombres ; por piloto á Maclas del Poyo ; y con las
cartas, envió el capitán Hernando de la Torre al astu-
riano Gutierre de Tañon. Iban también en el buque los
portugueses Simón de Brito Hidalgo y Bernaldin Cor-
dero, que se hablan fugado para los castellanos: Simón de
Brito se lo habia rogado á Hernando de la Torre, porque
desde Nueva Hspaña queria ir á Castilla á besar las ma-
nos á S. M. y hacerle relación de la tierra; '^ y de los
prisioneros enviaron el patrón de la galera apresada Fer-
nán Romero y otros , mandando les asentasen su sueldo,
para que de ellos mismos supiese S. M.. lo que alli pasa-
ba ^ -
Con viento SO. navegó Sayavedra al NE ; á los tres
dias tuvo calma que duró un mes ; con un poco de tiem-
■po anduvo 250 leguas '^ y llegó á la isla del Oro, que es
^Q,l. JjOQu.Jiaeüto pvLm,,iA.^ ._ ^.r: ^„;
■ z ■ Según el übcumento n.° ip. Simón de Brito tomó el cargo
de piloto en esta nao.
■'3 Doculriéiiíos niíms. 24 , 25 , 26 — -y Herrera , I>ec. 4 j Kbr.
3.° cap. 6, pág. 47.
4 Estas 2 5o leguas ja no debieron navegarse al rumbo del NE,
ó este se alteraría mucbo por las corrientes, pues con el no se podia
ir á recalar á ninguna de las islas Papuas de que habla seguida-
mente.
SEGUNDO DE LOAISA. 12$
una de las Papuas situadas al E. de Maluco '. El puerto 1^28.
era grande, en el que surgió: la gente era negra , de ca- -
bellos crespos, andaba desnuda, con armas de fierro y
buenas espadas , y en 30 dias que se detuvo allí le die-
ron bastimento por rescate. Estaba Sayavedra en tierra y
próximo á hacerse á la vela, cuando Simón de Brito, Fer-
nán Romero y otros portugueses se metieron en la barca
y se fugaron con ella diciendo que iban á la isla. Saavedra
sintió la pérdida de la barca ; hizo una balsa en que vol-
vió al navio, y dando la vela con viento S. , corrió 100
leguas por otras islas; de una de ellas salió en paraos
gente negra que les disparó flechas ; los castellanos toma-
ron tres hombres ' y continuaron 250 leguas hasta la al-
tura de 7°, donde hallaron otras islas pobladas de hombres
blancos barbados, que saliendo á la nao amenazaban tirar
piedras con hondas ; y los castellanos se maravillaron de
ver en tan poca distancia gente de tan diferente color \
Siguió Sayavedra al N. y NO. hasta llegar á 14°, don-
de los vientos contrarios del ENE. le obligaron á arribar
á una isla de las de los Ladrones, que estaba á 380 leguas
de los Malucos, pero no pudiendo tomarla pasó por su par-
te del S. y corrió al O. hasta la isla de Mindanao y costa
de Bizaya. Se dirigió luego á Sarragan , donde habia de-
jado un castellano enfermo nombrado Grijalva , por ha-
bérselo suplicado el mismo enfermo , y preguntando por
él , dijeron que el Rey que lo tenia consigo , no estaba
alli ; pero era mentira, porque lo vendieron y después se
; , ,,.,^ ,vi ,,!•., . ..^
I La isla del Oro parece ser la que el docnitíirató'rí.®"5& rioiii-
bra isla de Payne áPayme , y la que la Carta del Océano pacífico
constriuda por D. José de Espinosa npmbra isla Misory., cuya me-
diauia está por la latitud S. oo.° 5o/ y longitud 142.° 35' E. cLe
Cádiz.
¿ La'isla de donde tomaron tres liómbres ,' parece ser la que el
documento n.° ¿6 nombra Urays la c;rande , y que la Carta expre-
sada llama isla Admiralty", cuya medianía está por 2" de latitud S.
y 1 53" ao' de longitud E. de Cádiz.
3 Herrera , Déc. 4.* , lib. 3.°j, cap. 6 , pág. 47. y Documen-
tos núms. 2Á. Y sl6' ■■'■■• . 'i'-i , * .'^ " ;.
126 VIAGES AL MALUCO.
r528. le halló en Malaca; y Sayavedra por no tener barca , ni
== modo de hacer aguada y leña en alguna tierra adonde
llegase, aunque esperase buen viento, fue á reconocer la
isla de Meao distante 20 leguas de los Malucos , de don-
de volvió á Tidori al cabo de seis meses de su salida de
alli Vó según el Documento n.° 16 , llegó de arribada á
Tidori el dia 19 de Noviembre de 1528.
fíir Entre tanto, los portugueses que se habian. levanta-
do con el batel, tomaron la vuelta del Maluco , pero an-
duvieron perdidos mucho tiempo por las grandes corrien-
tes, y dieron en unas islas donde dejaron el batel y se
quedaron algunos de los portugueses, excepto Simón de
Brito, Fernán Romero y un esclavito suyo, que se entra-
ron en una canoa para seguir á Maluco , y fueron á dar
á la parte del E. de la isla Batachina, á 50 leguas de
donde estaban los castellanos "".
Llegó á Hernando de la Torre la noticia de estar en
la Batachina en el lugar nombrado Guayamelin unos por-
tugueses que se habian perdido en aquel parage , y man-
dó inmediatamente á Andrés de Urdaneta con otros dos
compañeros y diez paraos de moros á ver lo que era : lle-
gados á dicho lugar encontraron á los expresados Simón
de.Brito y Fernán Romero; preguntándoles por Sayave-
dra, dijeron que era perdido; y asegurándolos á los dos,
los condujeron consigo. Cuando llegaron á Tidori, halla-
ron alli á Sayavedra que ya estaba de arribada por los vien-
tos contrarios y falta de batel, sin el cual no podia to-
mar puerto en ninguna parte \
A Urdaneta le pareció que los portugueses verifica-
ron aquella fuga, previendo que los del navio no se atre-
verían á continuar el viaje sin batel , y que era con el
fin de hacer ese servicio al Rey de Portugal , para que
el Emperador no supiese lo que pasaba en Maluco, ni
que los portugueses poseían tierras de S. M. Los dos por-
r Herrera Ídem— -y Documentos mims. a5 y 26.
a Documento nxíms. 24 J 36.
3 Documentos nvims. 24 j 25 y 2,6— —y Herrera , Dec. 4-* ■> lib.
5.° cap. 6, pág. 48, . . ' '
SEGUNPO DE LOAISA. 1 27
tugueses declararon sin cuestión de tormento, como se i^^S.
habían huido , y tomada su confesión , el capitán Her- ==;
nando de la Torre sentenció, que en pena del perjuicio
que hablan hecho, á Simón de Brito lo arrastrasen por
4a ciudad de los moros, y después le cortasen Ja cabeza é
hiciesen cuatro cuartos, poniéndolos en estacas al rededor
de la isla, por donde los portugueses pasaban muchas ve-
ces y los veian, y á Fernán Romero lo ahorcasen i todo
lo cual se ejecutó en el mismo dia '.
Luego que volvió de arribada á Tidori el navio de i^zg.
Sayavedra, se puso por obra hacerle un batel : el navio ya =====
se comia del gusano haciendo mucha agua, y le echaron
por fuera un forro de tablas con un betún que alli se em-
plea en las naos : provisto de bastimentos y demás, volvie-
ron á enviarlo, y Hernando de la Torre con los que que-
daban con él eran de parecer que hiciese el viage por el
cabo de Buena Esperanza , pues que para la Nueva Es-
paña hallaba tiempos contrarios ; pero Sayavedra nunca
quiso sino seguir por la derrota anterior, á cuyo fin par-
tió de Tidori por Mayo de 1529 \
Trabajaban los españoles en esto en medio de la guer-
ra que les hacian los portugueses á ellos y á los de las
islas que les eran afectos ; y al paso que D. Jorge de Me-
neses veia que siempre le iba mal con los castellanos, em-
pleaba cuantos medios podia de hacerles daño. Un dia fue
el clérigo de los castellanos á la fortaleza portuguesa á
confesarse para celebrar, después de pedido el seguro y
de habérselo enviado á D. Jorge con un portugués hom-
bre principal : luego que el clérigo desembarcó y llegó
á la fortaleza, lo mandó prender á él y á un joven que
iba en su compañía, metiéndolos en la Torre, donde los
tuvieron con grandes prisiones de adobes á los pies mas
de siete meses. Los castellanos eñ ese tiempo morian sin
confesión , y tuvieron que dar por el clérigo y su com-
I Documentos nútns. 24 y ¡2,6.
3 Documentos núma. 2 5 y 26.
I 28 VIAGES AL MALUCO.
1 529. pañero cuatro portugueses délos prisioneros escogidos por
== dicho D. Jorge \
En la isla de Gilolo habia veinte castellanos en de-
fensa de aquel Rey, que era muy amigo de ellos y servi-
dor del Emperador ; y el Gobernador de Tidori Quichil-
Rade habia pedido muchas veces á Hernando de la Torre
gente y artillería para ir á Moro á quemar ciertos luga-
res , pero nunca se la quiso dar diciéndole que mas le
convenia guardar á TidorÍ_, porque estando aquellos cas-
tellanos en Gilolo, no tenia gente para mas \
'. / . Murió el Rey de Terrenate en el mes de Octubre %
y Quichil-Rade dijo á Hernando de la Torre, que muer-
to el Rey era de uso y costumbre de Maluco y de aque-
llas tierras el no salir á pelear hasta haber pasado 40 dias,
y que por lo mismo le volvia á pedir gente y artillería
para ir á Moro. Viendo Hernando de la Torre las mu-
chas veces que lo habia importunado , y que negándole
el auxilio, procuraría no llevar bastimentos á la isla (co-
mo otras veces lo habia hecho) donde los que se halla-
ban eran muy caros y se alborotaría Ja gente , se lo con-
cedió dándole nueve versos y diez y ocho hombres para
ir con él , con las condiciones de que volviese dentro de
los 40 dias , y de que Quichil-Rade le diese un paraol
y el Rey de Gilolo otro, para que fuesen juntos á la isla
de Sangín á rescatar los castellanos de la nao Parral, lo
cual quedó concertado entre ellos "*.
Salieron, pues, de Tidori cinco paraoles con Alonso
de los Ríos, once compañeros y los moros de Tidori y
de Gilolo el día 20 de Octubre de 1529 á rodear la isla
Batachina, para destruir unos pueblos de los enemigos
que estaban á cosa de ^o leguas de Maluco en la parte
del E. de esa isla; y Quichil-Rade con otros paraoles,
seis castellanos y Andrés de Urdaneta se dirigieron á Mo-
I Documentos núms. 34 , 25 y 26.
2. Documento núm. 20.
3 Documento núm. ig.
4 Documento n° 20 y véanse al fin de este extractólos acae-
cimientos de la nao Santa Maña del Parral.
SEGUNDO DE LO AIS A. 1 29
ro : llegando estos á un lugar llamado Zugál, les salieron ^ Sap.
seis paraoles de Terrenate con portugueses, y emprendí- ==
da su pelea , los castellanos tomaron un paraol á los con-
trarios, mataron al capitán y á la mayor parte de la gen^
te que iba con él ; los otros paraos de los enemigos hu-
yeron, y los que iban con Quichil-Rade trataron de tras-
ladarse á Zamafo , por haber acordado no ir á otra parte
por no demorarse, sino volverse á Tidori '.
Cuando partieron de Tidori, inmediatamente tuvie-
ron noticia los portugueses de que iba de armada la me-
jor gente que habia entre los castellanos con la mayor
parte de los moros de la isla, y según fama publica les
dio ese aviso el contador general de S. M. Fernando de
Bustamante '^. Sabiendo eso los portugueses y que con
Hernando de la Torre solo quedaban treinta y siete hom-
bres ^ , teniendo ademas de su parte al espresado Busta-»
mante que ya se habia carteado con ellos "*, fue á Ti-
dori con grande armada y todo su poder D. Jorge de
Meneses con los portugueses y muchos indios amigos su-
yos el dia 28 de Octubre de 1529, sin guardar la cos-
tumbre que Quichil-Rade expuso y se decia que habia
en la tierra ^.
Como alli no habían quedado mas que treinta y sie-
te castellanos , que los veinte y cinco podian ser de guer-
ra, pero los demás eran grumetes y páges, siendo el pue»-
blo grande , y necesario repartir la gente en él , en la
fortaleza y en la galera , no fueron bastantes para defen"
derse, y mucho menos por haber llevado Quichil-Rade,
para ir mas poderoso, todos los indios amigos de la isla
que los podrían ayudar. No obstante , los castellanos de^
tuvieron á los enemigos en el muro del pueblo, pero
habiendo llegado muchos portugueses, les convino reti-^
rarse á Ja fortaleza, y los portugueses entraron en la
I Documentos núms. 20, 2.4. y 96?
a Documentos núms. 22 y 26.
3 Documento mím. 20,
4 Documento núm. 2,6.
5 Documento niim. 20,
TOMO V. «.
130 VIAGES AL MALUCO.
1 529. ciudad por fuerza de armas matando á un castellano,
^--— = prendiendo á dos muy mal heridos , hiriendo algunos
otros, matando muchos indios; y robando luego y que-
mando todo el pueblo, cercaron á los castellanos y les
requirieron se entregasen, ó sino que batirían la forta-
leza, y los matarían á todos \
Hernando de la Torre consultó con la gente que te-
nia si se entregarían ó no, y hubo grandes diferencias
entre ellos : los unos decían que era mejor defenderse y
morir, haciendo lo que debian en servicio de S. M. y de
su honra; y los otros que otorgasen el partido que los
portugueses les daban , porque no podian verificar la de-
fensa ; y si disparaban las lombardas que tenian en la
fortaleza y mataban algún portugués , después los mata-
rían los portugueses á todos sin conceder ninguna mer-
ced ; y los mas eran de este parecer ^
A pesar de esto Hernando de la Torre mandó al
condestable disparar con unos tiros gruesos á los portu-
gueses, y entonces le dijo Fernando Bustamante, que ya
no era tiempo de pelear mas , sino de ser todos unos:
el condestable, que ya habia hablado con Bustamante,
expresó que no disparaba ningún tiro ; otro lombardero
flamenco tampoco quiso hacerlo, y se salió por una lom-
bardera con los mecheros en la mano ; del mismo modo
decian otros castellanos, que no hablan de pelear mas y
que se debian ir con los portugueses ; y Hernando de la
Torre, y otros que eran leales, empezaron á disparar
ellos mismos \
'. En este estado enviaron los portugueses un hombre
con una bandera blanca á los castellanos para requerir-
les que se entregasen ; y Hernando de la Torre con los
castellanos leales respondieron, que no querían sino de-
fenderse ; que tenian mucha artillería , munición y pól-
vora y no les temían , antes bien en juntando toda la
1 Documentos núms. 20 , 24 y ¡tS-
2 Documento núm. 2,0.
3 Documento aúm. z.6.
SEGUNDO DE LOAISA. I3I
gente de Ja isJa , esperaban silir á ellos, y- obtener victo* iSzg,
ria í con cuya respuesta se volvió el portugués ' . ■ ...
AI mismo tiempo Fernando Bustamante andaba amo-
tinando la gente, diciendo que ya estaban en fin del año
de 1^29, que hablan pasado cinco años desde su salida
de España, y no había ido ninguna armada de S. M.: que
creyesen que nunca iria , y por tanto se debian pasar á
los portugueses ; y el capitán D. Jorge de Meneses , que
ya se habia carteado con Bustamante , volvió á enviar
el portugués al baluarte á requerir á los castellanos que
se entregasen ^ j oilw orio ^ .
Viendo Hernando de la Torre aquel proceder de
Bustamante , trató de sacar partido con los portugueses,
y les propuso que les volverla la isla Alaquian , la gal-
lera que les habia tomado con toda su artillería , otros ti-^
ros tomados en otros navios , y todos los prisioneros que
tenían los castellanos ; pero no quisieron los portugueses
sino que se entregasen y fuesen con ellos ^.
No aceptando los castellanos lo que querían los por-
tugueses , concertaron en fin : que el capitán Hernando de
la Torre les entregase los portugueses que tenia prisio-
neros hechos en la galera , y los esclavos tomados en
aquel buque ; los esclavos y esclavas que se habían ido
de Terrenate para Tidori ; la galera con toda la artille-
ría ; la munición que hubiese en la fortaleza, de Tidori
y fuese del Rey de Portugal , tomada siendo capitán D.
Jorge de Meneses que iba en aquella armada : que Her^
nando de la Torre con los castellanos que quisiesen se-r
guírlo , saliesen de las islas de Maluco en el tiempo que
mediaba hasta el medio día siguiente , llevando sus ha-
ciendas y todo lo que pudiesen conducir en un bergan-
tín pequeño que tenían, y dos paraoles que D. Jorge de
Meneses les prestaba, para que se retirasen á Zamafo don-
de al principio estuvieron con la Nao , ó á cualquiera
I Documento núm. 26.
a Documento ídem.
3 Documento ídem.
13a VIAGES AL MALUCO.
1 529. otro lugar que no fuese ninguna de las cinco islas del
=== clavo , y permaneciesen alli hasta que ellos , ó los por-
tugueses recibiesen algunas órdenes de sus respectivos
Principes , en cuyo caso quedaban obligados de hacer
saber los unos á los otros lo que determinaban hacer;
sin que Hernando de la Torre pudiese llevar en dicho
bergantín mas que un tiro de bronce, dos versos de fier-
ro, sus armas y hacienda \
Con este convenio entregaron á los portugueses el
baluarte con toda la artillería ' y el capitán Hernando de
la Torre salió de la fortaleza con veinte y tres hombres
quedándose doce castellanos en servicio del Rey de Por-
tugal, á los cuales hizo pregonar por traidores, y que con-
fiscaba sus haciendas y bienes para la cámara y fisco de
S. M. \ Los castellanos que siguieron á Hernando de la
Torre fueron su Teniente Pedro de Montemayor , el Te-
sorero Martin García de Carquizano, el Factor Diego
de Salinas , Martin de Islares , Pedro Rodrigo Ramos,
Diego de Ayaia y otros **. El contador general Fernan-
do de Bustamante se pasó á los portugueses con los de-
mas castellanos , y llevó consigo los libros de contaduría,
los testamentos , inventarios y almonedas de los que mu-
rieron en el viaje y en Maluco, con otras escrituras de
vivos y muertos. Entre los que se pasaron con él, fue-
ron Maestre Ans, condestable de los lombarderos; Ar-
tus, lombardero flamenco; Francisco de Godoy, sobre-
saliente; el clérigo Juan de Torres y otros \ Los caste-
llanos que no se trasladaron á Zamafo, fueron bien re-
cibidos de la gente de la tierra , y les daban por dinero
cuanto necesitaban ^.
La casa de la factoría con toda la hacienda que ha-
t Documentos núms. 20 y 2.6-
2 Documento núm. z6.
3 Documento niim. 20.
4 Herrera , Déc. 4.*, lib. 5 , cap. 7 , pág. 88. Oviedo , se-
gund. part. , líbr. 20 , cap. ag , fol. 53 y vuelto.
5 Documento núm. 25.
6 Documento núm. 20.
SEGUNDO DE LOAISA. 133
bia, fue robada por los portugueses luego que entraron i^^g.
en el baluarte ', tomando del Rey , y de los castellanos ===
mucha cantidad de cobre , fierro , holandas , paños de
vestir , cuchillos , mucha mercería de bacinetes , vidrios,
conteria y tres cajas de piezas de coral labrado y sin la-
brar que habían llevado para contratar con los indios:
seis piezas gruesas de artillería de metal , veinte y cinco
piezas de fierro, en que habia cuatro gruesas , cuatro pa-
samuros, ocho falcones , y otros tiros pequeños, (los
de fierro los deshicieron en Terrenate los portugueses) ""i
las haciendas , esclavos, esclavas y otras muchas cosas de
los castellanos que iban de armada ; y después que se apo-
deraron de todo, quemaron una fusta muy buena, que te-
nían los castellanos , con pregón de ser por alborotadora
y levantadora de las tierras del Rey de Portugal. Her-
nando de la Torre, y los 23 hombres que quisieron se-
guirlo, fueron muy bien recibidos en Zamafo por Bu-
bacar Gobernador de aquel lugar ^
El 3 de Noviembre de 1529 volvia con tres paraos
para Tidori el Gobernador Quichil-Rade , Andrés de
Urdaneta, y seis castellanos , dejando en Moro, que es-
taba en la parte del E. de la Batachina , la otra armada
en que iba Alonso de los Ríos. En el camino tuvieron
noticia de que los portugueses hablan tomado y quema-
do la ciudad de Tidori, y que los castellanos estaban
encerrados en el baluarte cercados por los portugueses ; y
luego que llegaron á la isla de Tidori, fueron á un lugar
muy fuerte nombrado Tomolou á saber lo que pasaba,
donde les informaron de todo , y de que los portugue-
ses habían tomado la ciudad y el baluarte '*.
En vista de esto rogó Urdaneta al Gobernador Qui-
chil-Rade le diese un paráo armado para ir á Gilolo don-
de estaban doce castellanos , porque no queria pasarse á
los portugueses , suponiendo cierto que cuando menos lo
I Documento núm. z6.
a Documento niím. aS.
3 Documentos núms. zS y 26.
4 Documento núm. a.6.
134 VIAGES AL MALUCO.
1 539. pensasen , había de ir armada de S. M. á Maluco, y que
siendo Gilolo muy fuerte, alli se podrian defender muy
bien. Quichil-Rade halló que el Rey de Tidori tenia
paz en Terrenate con los portugueses ; no se fió de la
que querian tener con él, y viendo el buen deseo de
Urdaneta , le dio un parao bien armado , donde fue con
otros dos compañeros, llevando consigo dos versos de bron-
ce; y dejó concertado, que de alli á cuatro dias iria Ur-
daneta de noche con la armada de Gilolo á la isla de Ti-
dori , para que Quichil-Rade se embarcase con su muger
é hijos , y se trasladase á Gilolo para estar en compañía
-de los castellanos '.
Al cuarto día fueron, pues, con una armada de Gi-
lolo á Tidori á tomar á Quichil-Rade, al cual llevaron
con su muger é hijos, y condujeron con él otros hom-
bres principales también con sus mugeres é hijos, quie-
nes dejaron sus heredades y haciendas. Quichil-Rade
siempre fue grande amigo de los castellanos y servidor
de S. M. , y trasladado á la ciudad de Gilolo fue bien
recibido del Rey , de todos los caballeros y de los cas-
tellanos. El Rey de Gilolo ofreció á todos los castella-
nos que en servicio de S. M. quisiesen estar alli , que
hasta que fuese armada de S. M. él les daria de su hacien-
da todo lo que necesitasen para comer y vestir, y favo-
recerla en todo lo posible , como en efecto lo hizo "".
Los paraoles que rodearon la Batachina con Alonso
de los Ríos llegaron á Mare, que es un lugar de Tido-
ri , donde supieron la pérdida de los castellanos ; las pa-
ces que todos los lugares de la isla tenian hechas con Ter-
renate ; que hablan quedado portugueses en Tidori ; que
no podía ir allí ninguno de los castellanos , y en su vis-
ta determinó Alonso de los Ríos volverse á Gilolo con
los compañeros que llevaba consigo. Los castellanos que
iban con ios indios en los otros paraoles, llamaron á Ríos
para que los tomase en el suyo y Ríos procuró hacerlo,
1 Documentos núms. 20 y 26.
2 Documento núm, 26.
SEGUNDO DE LOAISA. I3Í
pero los indios por no apartarse de un lugar de Tidori jg^o
nombrado Tamalo, á donde querían ir á buscar á sus mu- .
geres é hijos, no quisieron llegarse al paraol en que iba
Ríos f y tuvieron que ir aquellos castellanos á Tamalo, y
después se fueron á Terrenate con los portugueses \
A los I o ó 12 días tuvieron noticia en Gilolo de que
la armada de Tidori que hablan dejado en Moro , estaba
de vuelta , y que los mas de los castellanos se habían pa-
sado á los portugueses, excepto Alonso de los Rios que se
hallaba en la Batachina retraído en una montaña con otros
tres compañeros, los cuales tenían dos versos y sus esco-
petas ; y al instante fue Urdaneta con un parao ligero y,
bien armado á donde ellos estaban ; y recogiéndolos , los
llevó á la ciudad de Gilolo , de modo que eran ya diez
y nueve compañeros \
De allí á cuatro ó cinco días armaron en Gilolo tres
paraos para ir á Zamafo donde estaba el capitán Hernan-
do de la Torre, con la idea de llevarlo á Gilolo á él y
á sus compañeros para que volviesen á hacerse fuertes,
porque allí mejor que en otra parte podían esperar la ar-
mada que S. M. envíase á Maluco. Embarcados á este fin
Urdaneta , Alonso de los Ríos , otros cuatro castellanos,
y con ellos un embajador del Rey de Gilolo, llegaron á
Zamafo , comunicaron su pensamiento á Hernando de la
Torre , y le rogaron á él y á todos los castellanos que
estaban allí, se fuesen á Gilolo, que el Rey y los pueblos
estarían como antes en servicio de S. M. y que darían á
cada castellano 25 pícis ' cada día para mantenerse, co-
mo siempre lo habían hecho con lo» que tuvieron con-
sigo '^.
Hernando de la Torre les contestó que él lo haría
I Documento niim. 20.
a Documento núm, z6.
3 Ya se advirtió que picis era moneda de cobre que corría en
las islas de Maluco , y que tenia en medio un agujero cuadrado , en
una cara varios caracteres chinos , y en la otra nada. Oviedo,
segund. part. , libr. 20 , cap. 33 , fol. 5^ vuelto.
4 Documentos niims. 20 y 26^
136 VIAGES AL MALUCO.
I Bao. ^^ buena voluntad, pero que ya tenia paces con los por-
^:::;;^^^^ tugueses y asiento con ellos ; que si fuese á Gilolo, pro-
cedería contra el juramento, y no podia hacerlo hasta que
llegasen naos de S. M. , como estaba asentado , para ver
lo que mandaba : que se alegraba de que estuviesen allí
aquellos cristianos, y rogaba al Rey de Gilolo mirase por
ellos, lo cual escribió también á dicho Rey ^ : viendo
que él no queria , dijeron á algunos de su compañía que
se trasladasen á Gilolo, porque tenian noticia cierta de
que los portugueses con todos los de Maluco se apareja-
ban para ir á destruir aquella ciudad, y fueron con ellos
cinco castellanos '. Dos dias después de haber regresado
á Gilolo, llegaron los portugueses con armada sobre ellos,
pero se defendieron sin dejarlos desembarcar, y los portu-
gueses se volvieron sin haber causado ningún perjuicio ' .
Mientras que en el Maluco sucedía esto, la nao Flo-
rida del mando de Sayavedra, que segunda vez habia sa-
lido de Tidori para Nueva España en Mayo de 1529 se
dirigió al ENE. y llegó á la isla donde hablan tomado
los tres indios en el viage de la salida anterior ■*, dos de
ellos en el actual se echaron al mar; y al otro, que iba
cristiano y era ladino , lo enviaban á la misma isla para
que dijese á los indios que los de aquella nao no iban á
hacerles mal : para no echar la barca al agua se atrevió
él á ir nadando, y se vio de abordo que los naturales de
la isla lo mataban en la mar; daba gritos á los castella-
nos , y al fin lo mataron ^.
Siguieron su viage al ENE.; hallaron otras cinco
islas pequeñas que la una tenia cuatro leguas, y las
I Documento núm. 20.
a Documento núm. 2.6.
3 Documentos núms. a 5 y z6.
4 Ya se dijo que la isla donde tomaron los tres tombres parece
ser la que el documento n.° 36 nombra Urays la grande , y que la
Carta construida por D. José de Espinosa llama isla Admiralty; por
consiguiente el rumbo del ENE. solo fue aparente y lo alterarían
las corrientes.
5 Herrera, Déc. 4.*, lib. 5.®, cap. 6, pá^. 85.
SEGUNDO DE LOAISA. I37
Otras á legua cada una, pobladas de gente morena, los i^zg.
hombres con barbas y desnudos , pero que traían cal- ===
zones de palma. Se llegó á la nao un paráo con cuatro ó
cinco de esos hombres, que por señas parecía decir que
amainasen , y uno tiró al costado de la nao una pedrada
con tanta fuerza que hendió una tabla ; mandó el capi-
tán que le disparasen con una escopeta, pero no le acer-
tó; el paráo se fue y la nao siguió su viage. Estas islas
estaban en 7° á distancia de mil leguas ¿q Tidori y otras
tantas de Nueva España \
Corrieron al NE. 80 leguas donde hallaron otras is-
las bajas y en una de ellas surgieron : vieron gente que
se acercó á bordo en paraos, llamándolos con. una bande-
ra ; surgieron siete paraos por la proa de la nao ; el ca-
pitán les echó una manta y un peine, que ellos tomaron;
entraron en la nao veinte hombres y con ellos una mu.-
ger, que se creyó ser hechicera según lo que hacia ten-
tando con sus manos á cada castellano, y que la lleva-
ban para saber que gente era. El capitán les dio de lo
que tenia, los trató bien y quedó tan amigo suyo, que
se atrevió un castellano á ir con ellos á tierra; luego que
llegaron , acudieron los caciques y llevaron al castellano
á sus casas , que eran grandes y cubiertas de palma *.
Acordó el capitán y toda la gente bajar á tierra; sa-i
lieron á recibirlos todos los hombres y mugeres con tam-
borinos y cantando; el capitán se sentó con el Señor en
un bohío; el Seior le preguntó ¿qué cosa era una esco^
peta que vio ? Sayavedra se lo dio á entender, y el Señor
pidió que la disparasen, el capitán por darle gusto lo
mandó asi , y fue tan grande el espanto que recibieroni
que cayeron en tierra temblando; á continuación la genr-
te huyó por los palmares , el Señor y im.os pocos estu-^
vieron quietos aunque asombrados , y luego todos , que
serian mil hombres , se embarcaron en sus paraos , y se
fueron á otra isla distante tres leguas de alli ^
I Herrera, Déc 4.», lib. 5.^ cap. ^.®, pág. Q6. ^ i
a ídem. i'i.':,! jr
3 ídem. ,":'?^-l F,
TOM. V. S
138 VIAGES AL MALUCO.
529- Los castellanos se demoraron en aquella isla 8 días,
^=^=^ porque el capitán iba enfermo ; entre tanto volvieron
los indios, ayudaron á los castellanos á tomar ocho pi-
pas de agua, les dieron dos mil cocos , y hacian cuanto
les mandaban. La gente era blanca y tenia pintados los
brazos y cuerpos; las mugeres parecían hermosas con ca-
bellos negros y largos, y todas andaban cubiertas con
muy delgadas esteras; las armas eran varas tostadas ; el
mantenimiento cocos y pescado ; y estaban estas islas en
8° de latitud N. ^
-ñ Partieron de esta isla con viento ENE. , dirigiéndose
al N.-y navegaron hasta ponerse en 26° donde murió
Alvaro de Sayavedra: poco antes de su fallecimiento llamó
á la gente, y á todos rogó que navegasen hasta 30°, y que
no hallando tiempos para ir á Nueva España se volvie-
sen, á Tidori y diesen el navio y cuanto iba en él al ca-
pitán Hernando de la Torre, para que hiciese lo que fue-
se servicio del Rey : señaló por capitán á Pedro Laso,
natural de Toledo , pero murió dentro de ocho dias , y
quedaron por principales en la nao el maestre y el pilo-
' o; ..Continuaron la navegación hasta 31' de latitud N.
siempre con vientos contrarios; se hallaban á distancia
de 1.200 leguas de los Malucos y á i.ooo de la Nueva
España y y no ayudándoles los vientos, arribaron desde
aquella latitud hasta llegar á una isla de los Ladrones,
donde fondearon y estuvieron un dia tomando refrescos.
Alli perdieron un ancla, y dando la vela fueron en vuel-
ta de' los Malucos hasta la isla de Desaya , que no la pu-
dieron tomar ;, siguieron á las islas de Taraole que esta-
bas á 120 leguas de los Malucos, pero pasaron de lar-
go por no poder hallar fondo; y continuando á Malu-
Cósr, .llegaron á la isla de Gilolo y surgieron en el puerto
de Zamafo ;^.f;n'' n:- íio-ir,:/..í:üií:ü j .
•(fn af) anrj-paf p.yii rlr"' " - r^
1 Herrera, Déc. 4.*. líb. 5." cap. 6°, pág. 86.
2 ídem.
3 ídem. . M':. i í.
Y .MOT
SEGUNDO DE LO AIS A. 1^9
,., Estaba, pues, Hexnando de la Torre, en Zaro^fp .iSa^-
cuando el día 8 de Diciembre de 1529 llegó alli de ar-.-- —
ribada la caravela Florida con veinte y dos personas, ha-
biéndosele muerto cinco , incluso el capitán Sayavedra ^;
La caravela ya estaba comida de la broma ; se le entregó
á Hernando de la Torre con lo que iba en ella; y sus
individuos, viendo el trabajo que se padecía, se dispeiísá-»
ron, aunque algunos quedaron alli '^ Los dispersos fueron
presos ; y entregados á un capitán nombrado D. Jorge de
Castro, los llevaron á Malaca, donde el capitán de aque-^
lia fortaleza de Portugal Garcia de Saales dijo, que á I05
que quisiesen tomar sueldo se lo mandarla asentar > pero
contestaron que no, y que solo tomarían el sustento. Los
detuvieron alli dos años y medio, y habiendo muéjrto.diez
ó doce de calenturas , les dieron á los restantes licencia .l.v.i
para ir á Goa en la India, donde estaba el Gobernador del --i-;=-=
Rey de Portugal Ñuño de Acuña , quien les mandó dar
de merced diez ducados, y les dijo que estaba ya.cioncérh
tado entre S. M. y el Rey de Portugal el asunto.de las
Molucas. Entonces Vicente de Ñapóles le pidió licencia
para que lo dejase ir á Portugal á íin de trasladarse á don-
de le acomodase , y él se la dio para que se embarcase
en las naos del Rey, lo que verificó en una nombrada Flor
de la mar, cuyo capitán era el hidalgo portugués D. Tris-
tan de Loroña, y en la que partió de Cochin en 28: de
Enero de 1534, desembarcando en Lisboa el 15 de Agosr
to ^ oqmah n^uú norjivíJ} ¿91:;jjj <ííT ;.b
Los castellanos noticiaron desde Zathaf o al R'ey dé
Gilolo la llegada de la nao Florida , y contestó que tenía
por cierto, que en Terrenate hacian los portugueses gran-r
de armada para ir contra ellos y tomarles la carabela ^
En vista de eso le pareció bien á Hernando de la Torre
lo que Urdaneta y Alonso de los Rios le habían dicho a-
, j._. ^Ü ' ■•,;.; ^ .•(■ :j;/ .':( -i
"■i Documeufos núms.'ab jyí'ai). El Docuinento-n,*''3>7-idic9 :<}íie
eran 23 personas.
a Herrera , Dec. 4.* , lib. S/ , cap. 6° , pág. 86.
3 Documento mim. Zj.
4- Documento núm. ao.
140 VIAGES AL MALUCO.
t5ap. cerca de trasladarse á Gilolo, donde ellos estaban; forma-
' ron su junta los castellanos de Zamafo ; acordaron irse á
Gilolo, donde podrían defenderse mejor^ mayormente con
el socorro que el Rey les daria de gente y bastimentos
que alli se les acababan; y embarcándose en la caravela
y bergantín se dirigieron para allá. El bergantín llegó á
Gilolo , pero la caravela no pudo doblar una punta de es-
ta isla, y fue forzoso volver con ella á Zamafo; viendo
alli que el bergantín había llevado la poca hacienda que
habían conducido de Tidorí , sin tener de que poder sus-
tentarse, acordaron que la caravela se trasladase á un lu-
gar nombrado Tomílínga, de la isla de Gilolo, donde se
proveyesen de paraoles, para remolcarla hasta meterla
en Gilolo \
1 53o. Estaban todavía surtos, cuando llegaron dos paraoles
=— = de Terrenate con dos principales del pueblo á pedir á los
de Zamafo les diesen parías, como se las daban al Rey de
Tidorí , los cuales lo otorgaron sin parecer de los cris-
tianos : casualmente estaba alli Montemayor recogido en
tierra por enfermo , y dijo que era pacto y concierto he-
cho con los portugueses el que no los habían de desnu-
dar de cosa alguna. En medio de esto , uno de los indios
que iban de Terrenate en los paraoles , se metió bajo del
agua y cortó el cabo con que la caravela estaba amarra-
da ; los de á bordo no tuvieron mas recurso que dar la
vela , y navegaron entre aquellas islas nueve días, al cabo
de los cuales tuvieron buen tiempo para dirigirse á Gi-
lolo. Antes que llegasen , hallaron dos paraoles que el ca-
pitán les enviaba para que los llevasen á dicho pueblo,
lo que verificaron el 16 de Enero de 1530, de modo que
se juntaron allí cosa de 60 hombres , y á todos les daba
de comer el Rey de Gilolo '.
-n Los de la caravela de Nueva España, igualmente que
los otros , pidieron en Gilolo al capitán Hernando de la
Torre, que los asentasen por oficiales del Rey de todos los
I Documentos núms. 20 y 26.
z ídem.
SEGUNDO DE LO AIS A. I4I
oficios de armada y mar, con partidos señalados en lugar i53o.
de los que habían muerto , lo cual se hizo cumplldamen- ^— -----
te asentándolos en los libros por el escribano '. Renova-
ron la guerra con los portugueses, y la tuvieron hasta me-
diados de 1530, aunque en ese intermedio se huyeron pa-
ra ellos muchos castellanos , y otros murieron de dolen-
cias por los grandes trabajos y mala vida que pasaban, sin
tener mas auxilio que lo que el Rey de Gilolo les daba,
aunque el capitán los ayudaba con lo que podia \
El Rey de Gilolo era de mucha edad, y estando en-
fermo próximo á la muerte, fueron á visitarlo los caste-
llanos , y de parte de Hernando de la Torre el capitán
Urdaneta , con quien se consoló : el Rey les encomendó
mucho un hijo que tenia de cinco ó seis años, rogándoles
que su hijo hallase en ellos el favor y amistad que ellos
habían hallado en su padre; y todos le prometieron que
lo harían asi de muy buena voluntad. Luego mandó ir con
estos castellanos ciertos principales al capitán Hernando
de la Torre y al Rey de Tidori á encomendarles su hijo
y todo su Reino ; y al tiempo de fallecer dejó por gober-
nadores á dos sobrinos suyos , el uno llamado Quichilti-
dore, y el otro Quichilbumi ó Quichil Catarabumi, el
cual anduvo desterrado del Reino de Gilolo mucho tiem-
po , porque habia querido matar al Rey , diciendo que le
pertenecía el Reino de derecho , y el Rey al tiempo de
la muerte le perdonó, encomendándole mucho que mira-
se por su hijo \
Ea este tiempo agraviaron los portugueses á los in-
dios de la isla de Terrenate , que lo disimularon, pero es-
taban interiormente inquietos. Se ordenó que se hiciesen
paces entre los castellanos y portugueses, y por consi-
guiente entre los indios ; concertaron entre si los de Ma-
luco de armar traición á portugueses y castellanos y ma-
tarlos á todos ; y Andrés de Urdaneta que sabia la lengua
r Documento núm. 20»
2 Documento núm. 26.
3 Herrera , Déc. 4.* , libr. 5.° , cap. 7 , pág. 87. — — Oviedo,
segund. part. , lib. 20 , cap. zg , fol. $2 vuelto.
141 VIAGES AL MALUCO.
i5oo. ^^^ P^is, y tenia conversación y amistad con muchos in-
— ^— dios principales, noticioso de la traición,. se la comunicó
luego al capitán Hernando de la Torre \ '
En Mayo de 1530 según Andrés de Urdaneta * ó el
día 26 de Agosto del mismo año según Hernando de la
Torre ' empezaron los castellanos á tratar de sentar paces
entre todos, tanto cristianos como indios de las islas. An-
drés de Urdaneta con ciertos caballeros de Gilolo fue á
ese fin á la fortaleza de los portugueses , verificó las pa-
ces con estos y con el Rey de Terrenate , y avisó al ca-
pitán D. Jorge de Meneses de la traición que ordenaban
armar los indios ; pero no solo no quiso darle crédito,
sino que habló secretamente á los caballeros de Gilolo,
prometiéndoles grandes dádivas porque matasen á todos
los castellanos que estaban en su tierra ^.
. A los ocho dias D. Jorge de Meneses, sin embargo
de tener sentadas las paces con los castellanos, volvió á
solicitar del Gobernador de Gilolo Quichil-Catarabumi,
que los hiciese matar á todos, repitiéndole la promesa de
grandes dádivas. En aquel tiempo estaba Catarabumi muy
mal con los castellanos , porque queria levantarse con el
Reino; favorecían al Rey que era niño, los castellanos á
quienes lo había dejado recomendado su padre , cuando
murió ; por lo mismo Catarabumi , al paso que no se atre-
vía á acometer, aunque tenia mucha gente de su parte,
condescendió con lo que el capitán de los portugueses le
enviaba á decir , prometiéndole que lo haria \
Sabido esto por Quichil Tidore, que era pariente muy
cercano del Rey, avisó luego á los castellanos, y desde
entonces andaban estos armados y hacian de noche buena
guardia , porque los indios partidarios de Catarabumi les
causaban muchos perjuicios , y obligaban á vivir con vi-
gilancia , pasando suma miseria y trabajos , sufriendo sus
I Documento uúm, 2.6.
a Docamento idem.
3 Documento núra. 20.
4 Documiento niím. 2,6.
5 Documentos núms. 24 ? ^5 y af).
SEGUNDO DE LOAISA. 1 43
desventuras ■ mas bien que el pasarse i los portugueses, i í>3p.
en la idea. i de que no había de dejar de ir armada de_
S. M. á Maluco, en cuyo caso podían ellos ¡favorecerki
mucho '.
Por Agosto de 1530, según Andrés de Urdaneta "",
ó el día 13 de Octubre del mismo año, según Hernando
de la Torre ^ descubrió D. Jorge de Meneses una traición
tramada entre el Gobernador de Terrenate, natural de
aquella tierra , y otro Gobernador de Gilolo, natural' de
esta isla, para matar á los portugueses y castellanos. Me-
neses avisó á éstos que estaban en Gilolo; y queriendo
estos hacer justicia de aquel Gobernador y otros con-
sortes en el delito, fue parecer de los principales del pue-
blo que se hiciese justicia de ellos y les derribasen las ca-
sas, ofreciéndose para ello á favorecer á los cristianos;
pero después se mudó de parecer, perdonándolos con con-
dición de que en pena de eso sirviesen áJ^.ca'^telianbs
con cierto pecho de moneda '*. J . ¡tví- :i>;í'';;fi
En Terrenate, luego que D. Jorge dé Meneses; se
certificó de la intención de los indios , envió un día á lla-
mar á la fortaleza con disimulo al Rey de Terrenate que
era muchacho, al Gobernador y á otros principales , quie-
nes fueron luego , y asi que el capitán Jos tirvo dentro
los puso en prisiones ; dio tormento á algunos y confesa-
ron que ordenaban armar i traición , lo cual visto por el
capitán, portugués, ' mandó cortar la cabeza á Quichil de
Revés; Gobernador de la isla de Terrenate. y/ el. hombre
mas temido que había en aquellas : partes: matáijon otros
cuatro ó cinco caballeros muy principaks^ y tuvieron
preso ^1 Rey en la fortaleza líp ii> alón?: nsio '_>iíp :(/jIh '
^.Cuándo supieron los indios lá muerte ■déQuichili de
Revés , la de^ los otros caballeros y la prisión 1 del Rey,
cse levantaron contra Iqs portugueses de modb^ue estos
I Dofcumentó..tiúra, &6i">^ -■ A):>íiU-^f I- .IVl .'¿ sb Bbcniín
í Documento ídem.
7) Documento niím. 20.
4 Documentos míms. 20 y 25. tuúíi olfwdiíood \
5 Documentos mímeros 24 y 2 5. ' .ni¥>€'I R
144 VIAGES AL MALUCO.
1 53o. ^^ ^® atrevían á salir de la fortaleza á un tiro de arcabuz;
^^^j;;;;:;:;^ j así ^ue llegó á Gilolo la noticia de aquellas muertes,
se pusieron los indios en armas. Viendo esto los castella-
nos hicieron lo mismo ; estaban bien con algunos parien-
^tes del Rey y estos les ofrecían que serian de su parte si
el Gobernador quisiese dar sobre ellos, con lo cual los cas-
tellanos no les temían \
Aquel dia por la noche fue Andrés de Urdaneta á la
fortaleza de los portugueses secretamente en una canoa
pequeña con solos cinco remeros á certificarse de lo que
pasaba , y á ofrecerse á los portugueses de parte del ca-
pitán y de todos los castellanos, para que si necesitaban de
su favor y ayuda, contasen con todo su poder: este paso
mas bien lo dieron para que los portugueses se ofreciesen
á lo mismo por el recelo que tenían de llegar á esa nece-
sidad, que por voluntad de favorecerlos. El capitán y
demás portugueses le rindieron gracias , ofreciéndose á lo
mismo : dejó Urdaneta concertado con ellos que si los cas'-
tellanos se viesen en necesidad enviarían por socorro; que-
'daron grandes amigos con olvido de las cosas pasadas , y
en la misma hora volvió para Gilolo corriendo gran ries-
go de que lo cogiesen los indios en tierra \
Cuando Urdaneta llegó á Gilolo^ halló la cosa tan re-
vuelta que el capitán Hernando de la Torre , con unos
40 hombres que tenía , estaba armado, hecho fuerte en
unas Atarazanas grandes , y puesta en orden y cebada su
artillería. Viendo esto Urdaneta, se fue directamente á las
casas del Rey, donde halló -ai Gobernador con mucha gen-
te armada, y hablándose en su lengua delante de todos
le dijo : qué bien sabia él que desde que llegaron los cas*-
tellanos á Maluco con la nao, siempre los de Gilolo y ellos
se habían favorecido hasta morir ; que habían recibido del
Rey de Gilolo muchas ijiercedes , y él de los c^tellanos
todo el servicio que le habían podido hacer ; que si fuese
armada de S. M. á Maluco, le serian pagadas las mercedes
uto 51 íjirfjfíiíioovt
. )í: .mhn clíiíJiiin'xiG <
I Documento núm. a6. -íÍí" > os .«mun tohjMtiJioaCT >
a ídem. / f)s \ 4i.fi ^o•I•3^l/Ju eoiu.xuíJjoCí í;
SEGUNDO. PE LO AIS A. 14$
que los castellanos recibían diariamente con; hacerlo qí ma- ' 53o.
yor Rey de Maluco; y pues que, hasta entpnces siejnjp^i^ '
se habían favorecido unos á otros y habían sido, como uno,
que asi lo hiciesen de allí adelante, sin entremeterse con
los portugueses y los de Terrenate, sino que allá se hu-
viesen unos con otros : con cuya plática-y otras muchas
llegó la cosa á tal estado, que por la tarde ya eran to^os
amigos y juramentados de nuevo \ ■■■^' ■. j li r:oij'c¡-í
En Octubre de 1530 según Urdaneta * ó el 3 de No-
viembre del mismo año según Hernando de la Torre ^
llegó á Terrenate una galera, un navio y un ¡unco, cpij
70 portugueses al mando de Gonzalo de Pereira, quien
quedó alli por capitán y Gobernador en lugar de D. Jor-
ge de Meneses; y con Pereira el dia 519 de Diciembre ra-
tificaron los castellanos ks paces y contratos que habían
hecho con D. Jorge "* : luego tomó Pereira residencia á
Meneses , lo prendió por la muerte de Quichil de Revés,
y lo envió preso á k India de Portugal en principios del
año de 1531 .En el mismo buque salió de Maluco para !53i.
Portugal y España un amigo del capitán de los castella- ■
nos, caballero portugués llamado Aníbal Cernichí, á quien
entregó Andrés de Urdaneta la relación de todo lo que
había acaecido, hecha por Hernando de la Torre para S.
M. : aquel caballero juró en una ara consagrada de x:on-
ducírla á España, si no fallecía en el viage^ y darla al Em-
perador fielmente ó morir en demanda de ello: Hernando
de la Torre y Urdaneta juraron que no lo descubrirían,
ni dirían en 18 meses que con el habían enviado tal re^
lacion, porque el Rey de Portugal, teniéndolo por mal,
no le castigase ; y se supo que el expresado caballero lle^
gó á Lisboa , y que luego murió ^.
I Documento niím. 26.
n ídem. --ViOíailí i'M^
3 Documentos números 19 y 20.
4 Documentos núms. ig y 26.
5 Documento núm. 26.
6 Documento ideni y Herrera, D¿c. 4-* » hh. 5.°, eap. 8,
pág. go. — Oviedo , segund. part., lib. ao , cap. 3i , fol. 56 vuelto.
TOMO V. T
146 VI AGES AL MALUCO.
t53i. Vkndo los Indios que Pereira había llegado con gen-
== te, asentaron paces con él ' pero estando el Rey de Ter-
renate en la fortaleza en poder de los portugueses, lo pi-
dieron los indios y su madre repetidas veces, diciendo que
se lo diesen por ser ya grande , y los portugueses no se
lo quisieron dar: Enojados los indios de ver á su Rey re-
tenido, ordenaron el dia 27 de Mayo de 1 5 3 1 matar á
traición al capitán y á sus portugueses, libertando de ellos
al Rey y á la tierra: para esto , so color de llevar agua y
piedra para la fortaleza , metieron ocultamente armas,
que eran unas tridas á manera de dagas , dentro de unas
cañas de agua que llevaban para bañar al Rey, y dispu-
sieron una celada grande de indios que hablan de acudir
á la señal que los de la fortaleza les hiciesen después de
haber muerto con las tridas al capitán de los portugue-
ses ".
Acaeció que llegando un portugués á la celada cayó
en ella, y queriendo recogerse á la fortaleza, gritó traición,
'■■*' ' traición', lo oyeron desdé esta los portugueses, que se al-
"^ teraron y quisieron socorrerlo, pero antes los indios lo
acabaron de matar. Visto esto por los indios que estaban
dentro, aceleraron su hecho-, y con sus tridas mataron al
capitán Gonzalo de Pereira y á un criado suyo ; entre
tanto, la celada de la gente Iba para la fortaleza ; los por-
tugueses resistieron á los indios de fuera, matando con es-
copetas á una gran parte de ellos , y de los indios de á
dentro á cinco ó seis, incluso el que había muerto al ca*-
pitan Pereira: el Gobernador indio se recogió á una Tor-
re donde estaba el Rey, quedando presos los dos; los indios
de fuera saquearon y quemaron las casas de los portugue-
ses ^ y todas las islas de Maluco se levantaron contra ellos,
excepto los de Gílolo que no se manifestaron por unos ni
otros por causa de los castellanos "^^
Los rumores de este hecho llegaron luego á los de
1 Documento núm. z6.
2 Documento niim. 20.
3 ídem.
4 Documento núm. z6.
SEGUNDO DE LOAISA. I47
Giloloji y enviando algunos castellanos 4 saber.de él, L^ í^3I'
Reina madre del. Rey presp^ que estaba en un lugar an- ■
tes de llegar á Terrenate , no Ips dejó ir á ver á los por-
tugueses,-y tuvieron que volverse cuidando mucho de
sus personas, porque temieron que los de Gilolo quisie-
sen hacer otro tanto con ellos. La Reina de Terrenate en-
vió después á rogar ál capitán Hernando de la Torre , y
á los principales de todo Gilolo, que no socorriesen mas
con bastimentos ni defensa á los portug]ueses , sino que
le diesen á ella favor y ayuda para matarlos , que ella
daria obediencia al Emperador con los de Gilolo \
Hernando de la Torre,, viendo que los. portugueses te-
nían buena fortaleza, mucha artillería, una galera, una
carabela y dos bergantines con que podian socorrerse de
bastimentos y auxilio que diariamente esperaban de Ma-
laca, no quiso hacer eso , antes bien favorecer á los por-
tugueses, haciendo causa común el sostener en el pais una
fortaleza como aquella ^ ; y él y los castellanos se escu*.
saron con buenas razones, previendo que si desbarataban
y tomaban la fortaleza á los portugueses , inmediatamen^
te se levantarían los indios también contra ellos, viendo
que' eran pocos ^
El 22 de Junio llegó á Gilolo una galera bien arma-^
da, enviada de los portugueses con una carta para el ca- o,,,,
pitan Hernando de la Torre, pidiendo por merced al Rey,¡ _^—
y á dicho capitán les hiciesen proveer de bastimentos por
dinero, porque estaban en mucha necesidad ; les daba;
cuenta también de haber nombrado entre ellos por capí-,
tan en lu-gar de Gonzalo de Pereira, á Vicente de Fon-'
seca de quien era la carta , y de haber despachado men"
sagero á Malaca "*.
Viendo eso Hernando de la Torre y los castellanos,
se dieron tal maña con el Gobernador y Señores de la;
tierra , que les entregaron por dinero cuantos bastúnen-^,
I Documentos niímeros 20 y 24*
a Documento núm. 20.
3 Documento núm, 2.6.
4- Documentos núms. 20 y 26. lomr-jotl *
148 VI AGES Al MALUCO.
1 53 1, tos pudo llevar la galera ; y en ¿u vista ^ los indios de
— == Terrenate levantaron luego el cerco que tenían sobre la
fortaleza, Hernando de la Torre fue á entender en las
paces entre los portugueses y la Reina, en cuyos tratos
huvo muchas razones que al fin vinieron á terminarse é
Gilolo, concluyendo que los portugueses restituyesen el
Rey- de Terrenate á su madre la Reina , y ella á los por-
tugueses los daños que habían recibido en la gente y sa-
queo de casas , hacienda y esclavos ; lo que así se ejecu-
tó, logrando hacer amigos á los portugueses con los de
Terrenate, por lo cual tanto los portugueses como aque-
llos indios quedaron muy grandes amigos de 4os castella-
nos ^
La Reina qíié vio el buen tratamiento que se había
hecho al Rey su hijo , quedó por muy servidora del Rey
de Castilla, pidiendo perdón á los castellanos de que no
lo hubiese hecho antes por no haberlos conocido, pero
que de allí adelante lo seria como la experiencia lo ha-
ría manifiesto, y les rogó fuesen á verla muchas veces,
que elk les haría muchos obsequios. El capitán de los
portugueses Vicente de Fonseca pidió se confirmasen las
paces hechas con sus antecesores, y habiéndose verifica-^
do, se hicieron sobré esto auténticas escrituras '".
1 532. Por la vía de los portugueses tuvieron noticia los cas-
'===■ tellanos de que S. M. había dado en empeño las islas al
Rey de Portugal ^ , y mediando la grande amistad de por-
tugueses y castellanos, rogaron estos á Vicente de Fonse-
ca' que deseando enviar un embajador al Gobernador de
los portugueses en la India , le mandase dar embarcación;
les respondió que con mucho gusto, pues que asi lo deter-
minaban ; y enviaron á Pedro de Montemayor para que
Ñuño de Acuña Gobernador de la India les certificase de
lo- que se hubiese hecho entre S. M. y el Rey de Portu-
gal sobre la contratación de las islas de los Malucos, por-
I Documentos niítns. 20 v aff.
a Documento núm. 20.
3 Documento núm. 24. ''
SEGUNDO DE LOAlSA. I49
que había mucho tiempo que estaban en aquellas partes y i532.
no lo sabían ; y que determinando ya pasar á España, y "
dejar la tierra á los portugueses, le suplicaban les enviase
alguna ayuda de costa para adquirir bastimentos , alguna
nao en que regresar á la Península, y una cédula para que
ningún capitán del Rey de Portugal pudiese detenerlos
en su viage '.
Pedro de Montemayor partió de Maluco para la In-
dia en Enero de 1532 , ó según el documento n.'^ 18, en
Marzo del mismo año, y los castellanos eran entonces 27
028 hombres, porque todos los demás habían muerto con
las dolencias y grandes trabajos, y estos continuaban en
el espíritu y en las personas, sin tener calzado ni que
gastar, porque el Rey de Gilolo también se cansaba de
proveerlos tanto tiempo, y á no ser por los muchos puer-
cos monteses que mataban, aun lo pasarían peor *.
Por octubre de i$33 según Andrés de Urdaneta % ó 1^00.
el 26 de Noviembre según Hernando de la Torre **, vol- " —
vio de la India de Portugal á Maluco Pedro de Monte-
mayor en compañía del capitán del Rey de Portugal Tris-
tan de Taide que iba nombrado de capitán general y go-
bernador de Maluco ' ; y luego que este Gobernador lle-
gó con dos carabelas á Terreñate, despachó un paraol con
unas cartas que traía del Gobernador de la India para el
Rey de Gilolo y para el capitán Hernando de la Torre,
en las que les agradecía mucho la intercesión que ha-
bían hecho entre la Reina de Terreñate y los portugue-
ses \
El mismo Gobernador de la India contestó á fos cas-
tellanos, que de los conciertos hechos entre S. M. y el Rey
de Portugal sobre los Malucos ño tenia mas que cartas
que expresaban haberse concertado ; que allí les enviaba
2b.
I
Documentos núms. 20 y
2
Dücumenío núm. 2,6.
3
ídem.
4
Documento niím. 20.
5
Documento núm. 26.
6"
Documento niini. 20»-
1 5 o VIAGES AL MALUCO.
1^33 una nao hasta de 200 toneles * en que fuesen con el ca-
== pitan Jordán de Fretes, natural de la isla de la Madera "",
y dos mil cruzados á cuenta del Emperador ^; aunque Tris-
tan de Taide no los quiso dar á los castellanos hasta que
se reuniesen á los portugueses ; y la cédula que también
le pidieron para que ningún capitán del Rey de Portugal
pudiese detenerlos en ninguna de las fortalezas por donde
pasasen , ni tuviesen jurisdicción sobre ellos "*.
§. VIL
Regreso de los castellanos de la expedición del General
Loaisa de las Molucas para España.
No se les pudo ocultar á los indios de Gilolo^ que los
castellanos se querían pasar á los portugueses , y cuando
lo percibieron , lo sintieron mucho. Empezaron á amoti-
narse diciendo publicamente que si intentaban irse los ha-
bían de matar, y viendo que los portugueses eran la cau-
sa de su ida cesaron de llevarles , como solian , bastimen-
tos á la fortaleza. El capitán Tristan de Taide se los man-
dó llevar, como antes, pero no quisieron los indios, y
en lugar de eso levantaron guerra contra ellos: los caste-
llanos no quisieron hacerla y los portugueses juzgaban
que la promovían , por lo que les hicieron much-^s ame-
nazas de ir sobre ellos, y no dejar con vida á ninguno:
Tristan de Taide fue en efecto á Gilolo con buena arma-
da; los indios dispusieron en sus lugares la artillería de
los castellanos como mejor pudieron : querían matar á es-
tos porque no les ayudaban contra los portugueses, y en
tal estado, los castellanos corrían riesgo con unos y otros;
cuando vieron el pleito mal parado, dieron á entender á
los indios que los querían favorecer , aunque no trataban
de hacerlo \
l Documento núm. 20. :'..',.
2 Documento núm. 26.
3 Documento num. 20.
4 Documento ntim. 26.
5 Documentos núms. 20 y 25.
SEGUNDO DE LO AIS A. l^I
Los castellanos entonces solo eran diez y siete, los mas i553.
de ellos enfermos, pues los otros hablan muerto ; y llega- =====
da la armada de los portugueses sobre Gilolo , andaba su
capitán en una canoa registrando la costa para hallar si-
tio de desembarco ; un castellano lo vio y se metió en el
agua con su escopeta ; desde detras de un mangle les tiró
^e muy cerca, y disparando dijo ^or aUo , de modo que
el capitán lo entendió , conoció que los castellanos no
querían guerra con ellos , y mandó luego pregonar por
todos los navios, que ningún portugués ni indio fuese osa-
do á hacer mal á niíjgun castellano \
El dia siguiente al amanecer desembarcaron los por-
tugueses é indios que iban con ellos, y tomaron la ciu-
dad de Gilolo, porque viendo los naturales que los caste-
llanos no querian pelear, echaron áhuir: los castellanos
salieion á unirse con Tristan, en cuya salida hirieron de
un escopetazo desmandado al factor de S. M. Diego de
Salinas que murió de alli á poco * : Tristan de Taide le
dijo á Hernando de la Torre ¿ para qué estaba en aque-
llas islas donde se le morian todos los compañeros ? y
I por qué no se salia de entre aquellos moros y se iba
donde habia cristianos? qué si queria, él los llevarla á Ter-
renate y enviarla de alli á Portugal ; y mostrando unos
papeles, continuó diciendo, que ya los 'Malucos eran del
Rey de Portugal, porque el Emperador se los habia cedi-
do por 30 añcs, por haberle dado mucho dinero para ayu-
da de la guerra de Italia. Hernando de la Torre vio aque-
llos papeles , y él y los castellanos se fueron con los
portugueses á su fortaleza \
Tristan destruyó y quemó el lugar de Gilolo j llevó
á la fortaleza de Terrenate toda la artillería de los cas-
tellanos ; entregó alli los dos mil cruzados al capitán Her-
nando de la Torre , los que repartió entre sí y los com-
pañeros del mismo modo que todos los que habían sobra-
r Documento núm. 2,6.
2 Documentos niimeros 20 y a 6.
3 Documento núm. zT). ■, .ijüijjUcV
1^2 VIAGES AL MALUCO.
i5o3. do de Gilolo. De ese dinero hizo en nombre de S. M.
== una obligación á los portugueses con su capitán Tristan
de Taide * , y este capitán mandó á todos los castellanos,
que devolviesen lo que hablan tomado á los portugue-
ses en las guerras pasadas, pero lo que ellos tomaron á
los castellanos no lo quisieron devolver \
1554. El 3ia 15 de Enero de 1534 según Andrés de Ur-
=== daneta ', ó el 16 de Febrero del mismo año según Her-
nando de la Torre "* se embarcó este con los mas de los
compañeros , y partió de Terrenate para la India con
Jordán de Fretes: fueron á Ambón donde tomaron bas-
timentos; pasaron de alli á Banda; continuando de aquí
- hacia Malaca, arribaron á la isla de Java , donde estuvie-
ron casi dos meses rehaciéndose de víveres; y siguiendo
su viage, llegaron á Malaca el dia 15 de Agosto del mis-
rao año '.
Cuando dejaron las islas de Maluco, se quedó alli un
francés grumete de la nao capitana, casado con una ne-
gra de un portugués : en Malaca se quedó Diego de Aya-
la con dos hijos que tubo en una india de Maluco, el
cual fue después de escribano de una nao portuguesa á
la China; Hernando de Bustamante iba de Maluco para
la India con los demás compañeros, y habiéndose estos
detenido en Malaca , el capitán de alli no le dejó seguir
con los otros : después por ruegos de algunas personas le
permitió ir en un navio portugués , donde le dieron pon-
zoña y murió ; y luego que los castellanos llegaron á Ma-
laca, murieron alli cuatro compañeros, de modo que ya no
se contaban mas que diez, incluso el capitán Hernando
de la Torrre, quien llegó á la India con los que lo acom-
pañaban, donde el Gobernador los recibió y trató muy
bien, dándoles de comer hasta que se embarcaron ^.
-:ii ■■ -
' I Documento niim. 20. i*-. i. {
tí Documento núm. 26.
7) ídem.
4 Documento mim. 2 O.
^ Documentos números ao y »6
Ü Documento num. 23.
SEGUNDO DE LOAISA. 1^3
Andrés de Urdancta había/ quedado en Maluco con ^ ^^4'
poderes de Hernando de la Torre para cobrar ciertos v^- ===
les de clavo que los indios debían á $. M., al mismo líer'-
nando de la Torre y á otros de su compañía,,, quedando
también con él el piloto Maclas del Poyo i y .haciendo
Urdaneta diligencia de.cobrar alguna cosa/: k>,süpo„ el fia,-
pitan Trístan de Taide^ quien lo mandó llamar y k dijo
que no pidiese á, ningún indio nada, pojrque si Jo llegaba
á saber ;lo castigaría muy bien ; mandando dedr aj; mis-
mo tiempo á algunos Rey ps de^ Ivlialuco i ly á otros indios
particulares que debían clay6;áS. ,M., que ninguno, par
gas^ nada ; y en vista de eso no ^e atrevió Urdaneta 4 per
dir cosa alguna á ningún indio /. - ;. /^.
Trístan de Taide deseaba detener glli á Urdaneta, y á
Macías del Poyo, .para i enviarlos en una.carabela á los Cer-
lebes por noticias que le die-roti unos-iiidiós de aquellas
islas dé que en ellas habia mucho c'orí) y, madera da' sán-
dalo, de que lievarorí muestrká dicho capitán. Eljsándalo
era mercaduría interesante para laríiidia^ d© Portugal, poi-
que si era grande y grueso valia el bahar 40 ducados ein
Malaca j pero cuando Hernando de la Torre salió de Mar
luco, quedardn alli Urdaneta y-Macias' del Poyo con con-
dición de: que en ^ei año siguiente i § 3 5 . partirían . tamr 1 53 5.
bien para la. India en compañía- de un mercader noíabra-^ ===
do Lisuarte Cairo, y en un juncos suyo, sin que Trístan
dé Taide los: detuviese contra su voluntad, por Jk), que
4«s. dejór.iri€on:ii<:encia para Mkkear'ilKlícfí 92 ^onAl-iW:-:)
■'.r Cuando Urdaneta estaba para pártií de)la.isl^ de Teír
renate, se dirigió á él un caballero del Rey de Tidori llar
mado Bayanir, y'le dijp que el ReyjQjhabiáenviadol pa-
ra que le dijese que quisiera servir á.S.M. pero que ¡ao
se atrevía, porque los portugueses. noio;; percibieseis >.. y
leVrqgabaiqué as^i ccvmo él se íkba de ¡Urdaneta, tubiese
estecen secreto lo qu& k enviaba á- ¡decir ;,í qué era, ^U"
plicase á S, M. de parte del Rey de Tidori , que se acor-
I Documentos números a5 y a6. .oj'jhl íí
a Documento núm^ a^. .in-^bl ?.
TOMO V. V
I $4 VIAGES AL MALUCO.
i535. dase de aqael vasallo suyo; al que por seíVirfo y favorecer
- su gente, los portugueses lé habían destruido sus tierras
y muerto la mayor parte de los habitantes de la Isla: que
diariamente los trataban muy mal por haber recogido en
«ufr tierras los navios y gente de S. M., tanto de sus ca-
pitanes Juan- SebaMiian' del Cano , y iEspinosa-, como de
k>s otros } y que siendo esto asi , mandase S. M. a aque-
llas sus tierras , como Príncipe muy poderoso que era, una
armada gruesa para que ellos saliesen de tantos trabajos,
S; M. fuese servido de ellos, y los portugueses echados
de aquellas^ islas : que si iba armada de Si M. no halla-
ría íontradíccron en:Tiinguna de las islas de Maluco, por-
que todos deseaban ser de S. M. y servirle; y que en
viendo su armada, el Rey de Terrenate y los suyos lue-
go se alzarian ¡contra los portugueses, igualmente que
'iodos los de Maluco y Banda ';
-ft El dia- 15 de Eebr^fo de 153 5" partieron de las islas
de Maluco Urdaneta y Maclas del Poyo en compañía de
Lisuarte Cairo ; y el $ de Marzo llegaron á Banda don-
de hallaron 4os navios de portugueses que estaban para
- rrc ,>Ijá^- hWcfc BaiídaMrjrn' íiecé ~^íl¿ ' ^crducJan íiuez 'y
macia-en ¡mucha cuantidad" sin que la hubiese en ningu-
na otra parte ; distaban 80 leguas de' Maluco; estaban
en^íí/'ideí latitud S. y sus indios eran tratantes y grandes
amigos de castellanos y del Rey de Tidori. Cuando los
castellanos se hallaban ed Maluco en sirpitosperidasd, siewt-
píe tíatabahc ton los indios de estas islas, y al tiempo que
los portugueses -tomaron la fortaleza de Tidori , estaban
•*l|i' seir'ó -siete 'juncoS' de Banda ,; que habían ido á tratar
con íkjs castellanos, y álos cuales también tomaron y ro-
^arcm los portugueses^ ^. - ^ ' <■ , u . , ^ . :. -
^?' Estando en Banda Urdaneta y Maclas del Poya; fue-
-ron alii coq una aí^mada Quichil-Catarabume > yQui-
I Documento núm. zG-
a ídem. ,C'ií^ <3« ím^íiííni ?.otueiUi/ru-íQ í
3 ídem. .Í)S ..ajijii oJns0u,r>oCr t
,V OlíOT
.'^,of:
SEGUNDO I>E LOAISA. I^J
chiIrTidoi^e;.e5te^ihaWpi.;Ui«kíiem.con Jágrima&^€n lo? ^.^35-
ojos, diciérKÍclJe quei si Dios 1¿ diese la ventura fíiepa^ar á -;^ — ~
España, informase á S. M. cuan . grandes iServi^ores suyos
habían sido el Rey de ajilólo y el de Tido?e, y como pcvr
favorecerá su gente los habían destruido^ los portugue-
ses.: que supllgabaft á S. M. se acordase de aquellos vasa-»
líos suyos , y enviase^ armada para que con su favor sa?
liesen de cautiverio, porque los portugueses trataban
muy mal á todos los de las islas, y especialmente á los
que se habían manifestado servidores de S. M. Quichil^
Tidore era caballero muy principal de Gilolo;, primo
carnal del Rey, el mayor amigo que los castellanos tu^^
vieron en Maluco, y hombre muy sabío y saga?. Iguala
mente se dirigió á Urdaneta Quichil-Catarabume tam^
bien con lágrimas en 1qs.o[os, aunque en algún tiempo
fue enemigo de los castelI^nos, y le dijo que quisiera. laa-
blarle y no se atrevía . poír miedo de los portugueses, pen
ro pues él sabía bien laivohmtad de ellos, que eso b^Éh
taba, y solo le rogaba que cuajado se viese ^enCastiülay
hiciese relación de ellosi á S. M, % r í/i r- •':.':: "'
Urdaneta y Macías.del Poyo» se detuvieron en Banda,
esperando tiempo favorablej y habiendo partido de allí
en el mes de Junio „ llegaron al puerto de' Panarücd eií
la isla de «Java, donde estuvierojí algunos- díias tomando
bastimentos. De las islas de Banda al puerto de P'anaruea,
habría 250 leguas > y estaría. en 7 ^j 4^ latitud S, poco ifíAt
ó menos '.ü?í. oh r/nnovÁia^l ;&b k^aklWJ cb .nibíií ¿í nh
La isla de Java era ¡muy- grande y de mi^íchcis basti^^
meatos asi afrroz, búfalos^, vacas , puercos , cabras, galM*-
ñas, y había caballos y niucha caza de venado^, Los» in?:
dios eran gentiles ; hacían muy buenos brebages de un.
arroz colorado, ademas de haber mucho vino de palnias^
La isla tenia mucho ' oro, que llevaban á v^endet á Ma-
laca; y los portugueses iban, de Malaca 4 dicha isila á
contratar. En la ciudad de Panaruca siempre había por-
I Documentos niímeros 24 > a5 y í5. . p.o'oL c
a Documento núm. 26. .^j mú-o, o]uí;/ufa')o(J >
156 VI AGÍS At MALUCO.
1 ¿35. tugueses > porque -aquel Rey ^ra grande amigó de ellos '.
" '■ ' Lqs naturales de esta isla eran muy belicosos y atrai-
cionados; tenían mucha artillería de bronce fundida por
ellos mismos, escopetas, lanzas como las de Castilla, muy
bien hechas aunque los fierros eran de varias formas j y
otras muchas armas de arcos, cerbatanas, azagayas, y
todos traían dagas en la cinta. Se servían mucho de car-
retas > como en España , tiradas por büfalos. Hacían mu-
chos juncos , que navegaban á todas partes ; tenían unos
navios de remos llamados calaluces, que andaban mucho;
y habían hecho y seguían haciendo muchas fustas al uso
dé las de Castilla, porque habían tomado los gálibos de las
portuguesas *.
' En la isla había Reyes poderosos, gentiles y moros;
el mayor era el Rey moro de Dema , que tenia guerra
continua con los portugueses, y señoreaba la pimienta
de Zunda , que era mejor que la de la India de Portu-
gal por ser mas gruesa , <^uya pimienta iba á parar á la
China donde valía mucho ^.
Partieron del puerto de Panaruca para Malaca á don-
de llegaron en ñn^e Julio de 1535 , y habría de un pa-
rage al otro cosa de 200 leguas poco mas ó menos. En
la ciudad de Malaca tenían los portugueses una fortale-
2í¿ con'Joo hombres, y era tierra de gran comercio, don-
de 'concurrían muchos juncos y navios de Maluco , de
Banda , de Timor, de toda la Java, de Zamatra , de to-
da la India, de Ceilán, de Paliacaci , de Bengala, de
Pegu, dé Pera, -de títros 'mucho? ríos y tiérrEts cercanas á
Malaca, de Cian , de Patani , y de Burney. Había igual-
mente gran cíomercio de la China; que según decían los
portugueses que habían estado allá , era la mejor cosa qué
había en aquellas partes "*. '
-i De Timor, llevaban á Malaca mucho sándalo. <"^i
r^ De Paliacaci, mucha ropa de algodón. oi ( la-jul
1 Documentos números a5 y 2^.
2 ídem.
3 ídem.
4 Documento mim. 26. "; 'm.mi ¡m- ■ lo;
SEGUNDO DE LOAISA. 1¿7
. . De Bengala , la mas fina ropa de algodón que.se hacia r 535.
en aquellas partes. t. íií/Í/ícj i.íhj tvgc;': ¿jj)q;>ü(4 .i.\i\v,(\ '--^
De Pegü, bastimentos^ pedrería ^ almizcle^t- eo.nüJ
De Pera, mucha cantidad de estaño. f!nq ¡irh
De los rios y tierras cercanas á Malaca, niucho bro y -^
estaño. - ---
De Zamatra ,' mas cantidad de oroi que de otra ningu-
na parte, y era oro muy subido- '.( ^oduíl- -o
De Cian y de Patani, mucho oroJujj:; '- i -r! :/ líiío
De Burney, canfora. \\\> , ncdr^'jXí- sír.»
De la China, mucha porcelana, sedas de todas suer-
tes, almizcle y otras cosas muy ricas.
Estando Urdaneta y Maclas del Poyo en Malaca, hubo
día en que llegaron de Zamatra siete quintales de . oro de
mercaderes '.
Partieron de Malaca para Cochin el dia 1 5 de No-
viembre en un junco de un portugués llamado Alvaro
Preto ; pasaron por Ceilan , donde nacia la canela que lle-
vaban á Lisboa, y llegaron á Cochin á mediado de Di-
ciembre. En Cochin, en donde se cargaba la especería
para Portugal , hallaron á su capitán Hernando de la
Torre con ciertos compañeros , y. dicho capitán le dijo
á Urdaneta, que desde su llegada á la India el gobernador
I '; Argensola áíce que Zamatra ( ó Sumatra) se llamaba p?)r lo»
antiguos Trapobana , Áurea Chersoneso , y según los mas curiosps
investigadores Ofir , dé donde Salomón acumuló opulencia de teso-*-
ros. — Lib. 4.°, .pág. i4i« . . :•
Oviedo expresa que es opinión, el que Sumatra s^a la Trapoba-
na de los antiguos. — Segund. part. , lib, 20 j cap. '^34, ¿íol. 6a ^.y
vuelto. . , . ! . .; . '
•Herrera da por supuesto que Sumatra es la Trapobana.-: — Des-
cripción de las Indias Ocidentalesr , pág. 5^..i-_D¿cad. 1 •* , lib. 1 .**.,
cap. 4 , pág¡. 6.. -r- Décad. 3.*, l^b. 4 , cap. l ." , pág. ^ l lO. — -Dé^
cad. 4«* 5 lib. 5 , cap. lo , pág. j^B , de donde Salomón sacó tanto
oro para enriquecer el templo.
El mismo Herrera dice que Áurea Cbersoneso era la tierra que
llaman Malaca. Décad. y.*, lib. i.** , cap. 6 , pág. lo.
Y el propio Herrera expresa que Ofir se cree era la isla Trapo-»
baña , de donde se llevaban á Jerusalen las cosas preciosas. — 'Dé
cad. I.*, lib. i.°, cap. 1.°, pág. a,
3 Docxunento núm. a6.
■e-
158 VI AGES AL MALUCO.
1 53 5. lo habia recibido, y tratado bien á él y á los de sucom-
----—= pañía. Después llegó una orden del gobernador, que en-
tonces estaba en Diu , mandando que les diesen embarca-
ción para pasar á Portugal '.
1 536'. Cuando llegó la orden del gobernador, el capitán de
z===: Cochin le dijo á Hernando de la Torre que se aparejase
para partir ; que en. la nao donde él fuese no llevase mas
que cuatro ó cinco, y que los otros se embarcasen en las
otras naos; lo cual no les desagradó á los castellanos, por-
que recelaban, que yendo todos juntos les echasen al mar
envueltos en una vela, ó los matasen con ponzoña '.
Cuando arribó á Maluco la nao de Gonzalo Gómez de
Espinosa, y la tomaron los portugueses prendiendo á toda
la gente, mataron con ponzoña á un geno vés que iba en
la nao, porque era piloto \
Los castellanos se repartieron, pues, ea tres naos por-
tugiaésas de las que estaban alli. Andrés de Urdaneta y el
piloto Macías del Poyo se embarcaron en \<i nombrada San
Roque, cuyo capitán se llamaba Martin de Fretes , y por-
que les concediesen lugar para poner los bastimentos que
hablan comprado , dieron 50 ducados, sin tener ellos la
llave. Desde que salieron.de Gilolo hasta su llegada. á Esr-
paña, sierapre se- madi tu vieron á su costa , excepto unos
fardos de arroz , un poco de pescado y unos serafis '^ que
les dieron en Cochin. En otra nao fue el niarinero Fran-
cisco de Paris, y otros dos compañeros que murieron en
la mar sobre el cabo de Buena-Esperanza ^.
Hernando de la Torre y cuatro compañeros quedaron
en Cochin para embarcarse en la nao nombrada la Gallér ■
ga, cuyo capitán era pariente del conde de Castañeda; y
pudiendo suceder que Hernando de la Torre falleciese en
el viage, ó le acaeciese alguna otra cosa que le impidiese
I Documento QÚm. s^6. ... .
3 Tdem.. , ". t .d'd .' .'
-. 0 üacnrajernto núm. 24. ' * ;
■ )' 4 Un Serafi era una moneda de oro <jue raláaSoOmatavedí»»— -
Documento niim. 2.6.
5 Documentos núms. 2.Z j 26.
SEGUNDO 1>E LOAISA. I 59
llegar á España, acordó enviar con Urdaneta una breve i53&.
relación á S. M. , remitiendo lo demás al mismo Urdaneta ■
para que él lo expusiese ; é igualmente escribió una carta
á S. M. , donde mencionaba los muchos y leales servicios
que Urdaneta le habia hecho en aquellas partes '*.j ("• u /^
- El día 12 de Enero de 1536 partieron de Cochin para
Portugal Urdaneta y Macías del Poyo i 'ese dia dieron la
vela cinco naos cargadas de especería , otras dos queda-
ban cargando para salir de alli á ocho dias , y en una de
ellas se habia de embarcar Hernando de la Torre. En él
viage de -Urdaneta, antes de llegar áS. Lorenzo , el ca-
pitán Martin de Fretes dejó á las otras naos por ser mas
velera la suya. El 30 de Marzo pasó el cabo de Buena-
Esperanza, de donde fue á reconocer la isla de Santa Ele-
na, en la que fondearon é hicieron aguada "".
La isla se hallaba en latitud S. de 16°; estuvieron alli
ocho dias y tomaron muchas calabazas verdes para comer,
muchas granadas, naranjas y pescado, con que se refrescó
mucho la gente , y habia puercos y cabras monteses. La
-isla era muy pequeña sin mas extensión que cuatro le-
guas de circunferencia, y en ella residia un hermitaño
portugués, sin otra ¿^nte alguna \ - "
Partieron de Santa Elena, y siguiendo su viage para
Portugal, llegaron á la ciudad de Lisboa el dia 26 de Ju-
nio de 1536. El piloto Macías del Poyo tenia en la caja
de su compañero Urdaneta todas ks escrituras, libros y
cartas; y cuando desembarcaron en Lisboa, el guarda ma-
<yor de las naos, que llegaban de la India, miró muy bien
la persona de Urdaneta, y después registró la caja donde
bailó en un porta-cartas la relación y la carta que Her-
nando de la Torre enviaba á S. M.; el libro de la conta-
duría de la nao en que hablan ido á Maluco; otro libro
grande de Urdaneta; unas cartas de castellanos de su com-
pañía, que quedaban en la India de Portugal ; los papeles
r Documento núm. 26. .^■• . ■ ■■■■■•
2 ídem. ■:< \ ^Si .f.iXi¡i¿i íuiut>í)'uooii
3 Documento mím. 2,6 r 'Za ^mmt oiatunu" " '
1 6o VIAGES AL MALUCO.
1 556. ®" Si^® tenían asentadas las islas de Maluco , de Banda y
=;;;= otras, cerrados como cartas mensageras para conducirlos
,con mas disimulo; la derrota que habían hecho de Espa-
ña á Maluco ; la que hizo la carabela que fue de Nueva-
España á aquellas islas, con otras memorias y escrituras,
todo lo cual tomó dicho guarda mayor sin quererlo vol-
ver, aunque se lo pidieron muchas veces, y sin auto de
escribano sino de hecho; diciendo después, que lo había
remitido á la ciudad de Ebora, donde estaba entonces el
Rey de Portugal \
- Viendo Urdaneta aquel proceder descomedido deter-
minó ir á Ebora á quejarse al Rey, y llegado allí fue de-
recho á ver á Luis de Sarmiento, embajador de S. M. , á
quien dio cuenta de todo; y el embajador le dijo que no
tratase de hablar ni expresar agravio por eso al Rey de
Portugal , sino antes bien lo mas pronto posible se pusiese
en seguridad, y fuese á hacer relación de todo lo que pa-
saba á S. M. para que resolviese lo que fuese servido; lo
cual verificó Urdaneta , tomando luego el camino para Es-
paña, y dejando en Lisboa una hija que traía de Maluco,
y otras cosas °. '' - ; . . .>f;ir^
Mientras que Urdaneta fue á Ebora , supo el Rey cíe
Portugal que él y Maclas xlel Poyo habían desembarcan-
do en Lisboa, y envió por ellos; no hallando á Urdaneta,
llevaron al piloto Maclas del Poyo y así que entró en la
ciudad, se separó de los que le conducían, y fue á la po-
-sada del embajador de S. M. , á quien dijo qué persona
era, y que iba allí por mandado del Rey; lo cual visto
por el embajador, le aconsejó se ausentase luego para que
no lo prendiesen , y le dio un caballo, en que se trasladó
-á la corte de España ^ >
. ü La nao S. Roque, en que había ido Urdaneta, fue;ia
primera que llegó á Lisboa; le siguió la otra en que; iba
Francisco de Paris '^í y la última fue la nao Gallega, en
I Documentos mims. 2,4 y 3,6.
a. Documento ni\m. a 6.
3 Documentos niíms. 24 J 2^- "^
4 Documento núm. 33. .,mj; . k,.-. ... •
SEGUNDO DE LOAISA. l6l
que iba Hernando de ]a_ Torre ; cuyos individuos fueron j 535.
bien recibidos del Consejo por estar ausente el Emperador, ==
que desde el año antecedente se hallaba en k jornada d&
Túnez \ .. 1.... ..'.
§. Vm. 'iq ^Ki'ij!»
Producciones de las Malucas y de otras islas del grande
Archipiélago de Asia. (Documento núm. 26.)
Las islas Molucas ó de Maluco que piroducian clavo
eran Tidore , Terrenate , Motil , Maquian y Bachan ; y
en ninguna de las otras muchas islas que habia, se cogia
esa especería.
Terrenate estaba en latitud N. de un grado escaso:
cuando habia mucho clavo , se cogian 3 5 00 quintales j y en
esta isla tenian los portugueses su fortaleza.
Tidore estaba en latitud N. de dos tercios de grado:
cuando habia mucho clavo, se cogian 3000 quintales; y
en esta isla estuvieron los castellanos.
Motil estaba en latitud de medio grado: cuando habia
mucho clavo, se cogian 1000 quintales.
Maquian estaba en latitud N. de un tercio de grado;
cuando habia mucho clavo, se cogian 3500 quintales. , ^
Bachan estaba parte de ella en la equinocial, y la ma-
yor extensión en la banda del sur : cuando habia mucho
clavo , se cogian 600 quintales.
De modo que en las cinco islas, el año en que habia
mucho clavo, se cogian 11,600 quintales poco mas ó
menos : otros años solo se cogian cinco ó seis mil.
Cuando los castellanos llegaron á Maluco, un bahar
de clavo, que era mas de cuatro quintales, valia dos du-
cados, y al tiempo en que partieron para España costaba
entre los indios diez ducados; causando ese aumento de
precio los muchos mercaderes portugueses que iban allá
cada año.
Al SE. 5° S. de Maluco, distantes cosa de 80 leguas,
ú r.ht GJ2S £'.) aoibrii 2oJl.ooíjí.. i obncíJD ^onn ni
i 'Herrera , D¿cad. 4'*j üt* 5,", , cap. 9 , pági gaj") , rioisjlb
1 6a VIAGES AL MALUCO.
estaban las islas de Banda en 4° de latitud, y produ-
cían la nuez y la macla ; un año con otro se cogían 7©
quíntales de nuez y i© de macía. Un bahar de nuez va-
lia allí cinco ducados, y uno de macia siete tantos que' la
nuez; pero el bahar pesaba cinco quintales, porque era
mayor que el de Maluco.
Al E. de las islas de Banda había muchas islas , de las
cuales llevaban á vender á Banda algún oro. En esas islas
nunca estuvieron los portugueses ni castellanos, y solo se
trataban los indios de unas con los de otras.
Entre Maluco y Banda estaban las /j'/¿íi' ¿Z/? -¿^m/'o^ , que
por otro nombre los indios les llamaban Yaba : una de
ellas era muy grande, tenían mucho bastimento, pocos
árboles de clavo, cuya planta llevaron de Maluco, y se
hacían allí muchos juncos que navegaban por aquellas
partes.
Al E. de Maluco estaba la isla de Batachina que los
de la expedición de Magallanes nombraron Gilolo ; se ex-
tendía desde la equinocial hasta 3° de latitud N. ; tendría
de circunferencia 150 leguas; por la parte del O. corría
N. S. ; junto á ella estaba Maluco ; la parte del O. era el
Reino de Gilolo, y los Reyes de Maluco dominaban en
Batachina y otras islas comarcanas. En ella había muchos
bastimentos de puercos , cabras , gallinas , pescado , arroz,
vino de palmas, cocos, pan de palo, y de esta isla se pro-
veían los de Maluco.
j'i Al E. de Batachina había otras islas nombradas los
Papuas, cuyos naturales eran negros, de cabello revuel-
to como los de Guinea, y todos eran flecheros. Estas islas
de Papuas eran muchas, según dijeron los indios, y de
elks llevaban á Bachan poco oro, pero fino.
' Al NE. de Maluco, distante 200 leguas desde 3° has-
ta 9° de latitud N. , estaba un Archipiélago de islas muy
juntas descubiertas por una fusta de portugueses.
Al N. de Maluco en 5° de latitud septentrional esta-
ba la isla de Talao, donde los castellanos surgieron con
la nao, cuando iban á Maluco. Los indios de esta isla les
dijeron, que al E. de ella había dos islas nombradas Gíí///-
SEGUNDO DE LOAISA. .^6%
bú y Lalihuj que tenían mucho oro. . ..;j
Al NO. de Maluco, desde 6° hasta io°.de latitud N.>_
estaba la isla Bendenao ó Mindanao, donde nacía la car
nela : había mucho oro, y se pescaban perlas en cantidad.
Según los castellanos tuvieron noticia , cada año iban á con-
tratar á esta isla dos juncos de la China. . .
Al N. de Bendenao estaba la isla de Zebú donde , se-
gún los indios, había oro que cada año iban tos chinos á
contratar.
Al NE. de Bendenao tuvo noticia Tristan^de; Taide,
capitán de la fortaleza de Maluco el añD;;de„i,^j34, que
había una isla mujj rica de ora,, y dicho capitán apairejaba
un navio para enviarlo allá. ■ ' , '
Al SE. de Bendenao y á su vista estaba la isla de S an-
guín, donde dio al trabes la cara vela Santa María del Par-
ral, después que su gente mató .al capitán, , y luego que
se perdió, cayeron los indios sobre los individuos de la
nao , mataron á los mas de ellos y prendieron á los otros.
Al O. de Maluco estaba yin. Archipiélago de islas lla-
madas Célebes , cuyos indios iban cada año á Maluco á
vender oro , aunque en corta cantidad.
Al SO.de Maluco. estaba víW'ü isla grande llamada Tu-
buzu , donde había mucho fierro del que se proveían, to-
das las islas de aquellas partes, y se llevaba á la Java,
Tímor y Burney. Andrés de Urdaneta estuvo en esta isla
con los indios de Gílolo, y vio que todo el fierro que
vendían era labrado. , íííijrrliwjgi ó i'i-oi ob ¿u-:i
- Al O. y muy cerca de Tubuzu estaban las islas de
los Mac azares y donde había mucho oro. A estas islas "fue
extraviada una fusta de portugueses, y porque se unie-
sen con los indios de una de aquellas islas para ir á pe-
lear contra los de otra, les dieron cantidad de oro, de
que. tocó. á.cada.portugues mas de 300 ducados; les daban
también por un verso diez cates de oro, que eran 20 li-
bras ; pero los portugueses no quisieron ..venderlos. .j)DX
ningún precio , y siguieron su camino, b ?;j;Í2Í zú %<!
Por la parte delE. de la isla Tubuzu y junto á ella,
estaba xmz isla pequeña llamada Bangat/ ,' en la cual ha-
164 VIAGES AL MALUCO.
bia Rey que tenia mucho oro junto. La gente era muy
guerrera; dominaba la mayor extensión de la isla grande
y otras muchas islas, y tenia gran trato con todas aque-
llas partes. Andrés de Urdaneta estuvo en esta isla ; á su
llegada habia muerto la Reina ; en cosa de cuarenta dias
que se halló alli mataron mas de 150 hombres y muge-
res, diciendo que era necesario para que acompañasen á la
Reina en el otro mundo; y otro tanto hacían cuando mo-
ría el Rey.
^ Al S. de Maluco, y distante como 60 leguas de Ti-
dore, -estaba- una isla grande llamada Burú , que tenia
otras islas al rededor. Su gente era para poco , y de buena
conversación, y en la isla no habia mas que alimentos.
- Al rededor de Maluco habia otras muchas islas donde
no trataron los castellanos, las cuales ofrecían mucho que
descubrir y que señprear. v_ .. .- .1m.¿í.-c..
l:\ th 'Oí;;»!'/:!.': i se' ^-n'o? ?olbfiÍ' ?oÍ nmv;
Comercio que ofrecían las producciones de las islas ante-
- ^ riores. (Documento núm. 26.)
h oOf-'!r;M ; , . :,
Los portugueses tenían grande utilidad en el trato de
ia especería, pues aunque no . condujesen al Reino de
Portugal mas que 5^00 quintales de clavo, 100 de macia
y ,200 de nuez en cada año, llevaban anualmente á Or-
muz (que estaba en la entrada del mar de Persia) mas
de 60 quintales de clavo, habiendo años que expendían
mas de lo©; é igualmente vendían mas de 6 (^ quíntales
de nuez moscada y mas de 800' de macia; cuya espece-
ría'iban á comprar mercaderes moros á la isla de Ormuz,
dfe áonde la, conducían á Arabia , Persia y Asia, hasta la
-Tijrquía.
: Los españoles podían llievar de Maluco á España anual-
mente 60 quintales de clavo -, y habia años que podían
■conducir mas de. 1 1©,^ porque los árboles en algunos- años
cargaban mucho mas que en otros.
De las islas de Banda podían llevar á España un año
con otroi 800 quíntales de macia, y algunos años mas.
- .'- De las mismas islas de Banda podían también llevar
SEGUNDO DE LOAISA. l6<
un año con otro 6© quintales de nuez, y algunos años mu-
cho mas.
|En Maluco había mucho gengibre , que también se po-
día llevar á España curándolo, como lo conducían los
portugueses.
En Maluco se podía, haciendo trato, recoger la ca-
nela que había en Bendenao, y conducirla á España, aun-
que se ignoraba qué cantidad sería.
También se podía hacer de Maluco contratación á la
Java con el Rey de Dema para adquirir pimienta, por-
que la tenia en gran cantidad : aquel Rey era enemigo de
los portugueses, tenia noticia de los castellanos y de las
guerras que estos tuvieron con aquellos en Maluco; por
lo cual se alegraría de ser amigo de los castellanos y de
tener contratación con ellos; y esta se podía hacer por los
bandaneses que navegaban á aquellas partes , y por los am-
boneses, que tenían muchos juncos en que poder llevar á
Maluco dicha pimienta.
Si se estableciese contratación en Maluco para llevar
á España todo el clavo que se cogía en aquellas islas , igual-
mente que la nuez moscada y la macía de Banda , por ne-
cesidad ocurrirían de todas partes para su compra al pa-
rage en que se pusiese la contratación , porque no había
en todo lo descubierto especería sino la de aquellas islas;
ni habría año alguno, en que solo de clavo , nuez y ma-
cla que se condujese á España , dejase de interesar el Rey
mas de 600© ducados, sin contar el mucho gengibre, ca-
nela y pimienta, de donde también resultaría mucho ín-
teres. '
Finalmente, había al rededor del Maluco muchas is-
las ricas , y buenas conquistas de tierras de gran trato,
ademas de la China, donde se podía contratar desd¿Maluco>
': iijaoj hí luq ; i^oí orí sb '^ ^oi■í h •inmoi fi:u>q
ijpojlb '. ' '■■ '^ J^l .S83i.brjq '.'oriob übEiigü *ir;:)Bíí
'Al odj.o ?;)Wii}ó roc'jíí'ji hi/jfiüíov m "loq
1 66 VIAGES AL MALUCO.
§. IX.
Acaecimientos de las naos de la expedición del general
Loaisa que se separaron de la capitana Santa María
de la Victoria en el discurso de su viage desde la Co-
ruña d las islas Molucas.
NAO S. GABRIEL DEL MANDO DE D. RODRIGO DE ACUNA.
Cuando en Febrero de 1526, estando como á 15 le-
guas del cabo de las Vírgenes , mandó el general Loaisa
á D. Rodrigo de Acuña, que volviese á donde se hallaba
el patax Santiago, dijese á su capitán que iban á Santa
Cruz, á cuyo puerto procurase dirigirse lo mas pronto
posible, y que tomase su batel, porque lo tenia el Patax
y no habia bateles, pasaron cinco ó seis.dias antes que
D. Rodrigo pudiese tener dicho batel; y yendo en él para
abordo de la S. Gabriel 10 ú 12 hombres del Patax y de
la nao perdida Santi Spiritus, se querían volver algunos
al Patax, y D. Rodrigo no quiso '.
Fue la S. Gabriel á buscar el rio de Santa Cruz: cer-
ca de él halló á la nao Anunciada del mando de Pedro de
;Vera, que dijo haber estado encallado cuatro ú cinco ho-
ras á la boca del rio: las dos naos anduvieron bnrdeando
tres ó cuatro dias sin poder entrar, por tener viento con-
trario de la tierra. Pedro de Vera envió al tesorero de la
Anunciada áhablar con D. Rodrigo , y este mandó echar
fuera el esquife que tenia de la capitana para que se lo
diesen á Pedro de Vera, tomando el suyo que era mas pe-
.queño ^ , .
.c).;i'D. Rodrigo con su nao se detuvo por alli hasta veí. si
podia tomar el rio, y de no lograrlo bajar por la costa á
hacer aguada donde pudiese. Pedro de Vera le dijo que
por su voluntad ambos buques se irian por el cabo de
I Documentos núms. lo , t4 y 26.
a Documento nüm. i o.
SEGUNPO DE LOAISA. 1 6/
Buena-Esperanza , porque los bastimentos se consumían
y el tiempo era adecuado para allá ; pero D. Rodrigo le
contestó que no tenia agua ; y aunque Pedro de Vera le
ofreció cinco ú seis pipas , D. Rodrigo no determinó ha-
cer eso, y Pedro de Vera arribó en demanda de dicho
cabo de Buena-Esperanza ^
Esperó D. Rodrigo otros dos dias para entrar en el
rio, y no pudiendo conseguirlo, resolvió ya bajar por la
costa. Muchas veces tuvo viento para volver al rio de San-
ta Cruz ; pero queria buscar agua, y fue á surgir á la
bahía de los Patos que estaba en 27° 30' donde tomó agua
y otros refrescos "" .
Llegó alli un indio con una carta que enviaban unos
cristianos , en la que decian haberles noticiado los natu-
rales del pais, que estaba alli una nao, y que deseaban
respuesta. D. Rodrigo envió al contador de la nao para
que hablase con ellos, y á los tres dias volvió con un
hombre , que dijo á D. Rodrigo haberse perdido con un
galeón de los de la expedición de Juan Diaz de Solis ^,
diez cristianos, existiendo cuatro de ellos que hicieron
alli su asiento; que" mandase bajar la nao cerca de su casa,
que distaba 15 leguas, donde le darian bastimentos, y
rescatarla alguna plata y metal que tenian '*.
D. Rodrigo fue con la nao al puerto donde vivia el
cristiano ; envió á tierra al contador y tesorero para asen-
tarse en una casa donde rescatasen con los indios , y el
clérigo de la nao fue á bautizar á algunos hijos que ha-
bía de aquellos cristianos \
El día 4 de Mayo de 1526 envió D. Rodrigo el ba-
tel á tierra, para que el tesorero y contador metiesen en
él todo lo que tenian, y trajesen un cristiano para hacer
con él la cuenta y pagarle lo que le debían de bastímen-
1 Doi-ümento nútn. I o.
2 Documento ntím. 10. El documento núm. 11 dice que la
baliía de los Patos está en 28 grados , y el 12 en a8 grados y medio.
3 Documento II.
4 Documento núm. 10.
5 Documento núm. l O.
1 68 VI AGES AL MALUCO.
tos , de dos arrobas de metal y dos marcos de plata. Vol-
vía el batel con ese rescate y veinte y tres personas , y
cerca de la nao se anegó , ahogándose quince hombres,
entre ellos el contador y el tesorero \
Al otro dia sacaron los indios el batel á tierra : por la
mañana fue allá Alonso del Rio "" y los calafates y car-
pintero, para adobarlo, en lo que tardaron cuatro dias.
Llevaron el batel abordo, y dijeron al capitán que el con-
tramaestre Sebastian de Villareal se queria quedar alli, y
le suplicaba mandase echar su ropa en tierra , á que con-
testó el capitán que en hora buena \
Habia diez dias que ya se hablan quedado cosa de
nueve hombres , unos con licencia y otros sin ella ; y es-
tando el capitán disponiendo el envió de la ropa al con-
tramaestre , llegaron los mas de la nao, y uno á uno le pi-
dieron licencia para quedarse. Entonces el capitán mandó
decir Misa para sacramentar á un enfermo que habia abor-
do; y concluida, dijo á toda la gente que ya veian el mal
proceder de los otros compañeros en quedarse en tan mala
tierra , y que los que querían ser servidores de S. M. , lo
jurasen en el Altar del Sacramento ; y todos juraron servir
á S. M. con todas sus fuerzas '^.
Llamó el capitán al maestre y le mandó hablar con
el guardián , carpintero y con el marinero Morelos , con-
cluyendo con ellos el que no se fuesen ; al mismo fin dijo
al sobresaliente Francisco Dávila, que hablase con uno
llamado Castrillo , y el capitán lo verificó con otros , de
modo que terminaron en que no se irian. En este estado
mandó el capitán el batel á levar una ancla para quedar-
se sobre otra y hacerse á la vela ; y tomada el ancla , vio
1 1)ociimento núm. lo.
2 Alonso del Rio era maestre de la nao Santí Spiritus , y en la
isla de S. Mateo se habia pasado á la nao S. Gabriel. Documento
núm- ID ; y no se debe confundir con Alonso de los Rios , sobresa-
liente de la armada, que fue en la capitana y sirvió en las islas Mo-
lucas. Documentos núms. 14 > 20 y 3.6-
3 Documento niím. 10.
4 ídem.
SEGUNDO PE LOAISA. 1 69
que en la popa del batel se levantó el guardián Miguel
Ginovés, y con un machete en la mano dijo que bogasen
abante, y se fueron con el batel á tierra. El dia siguien-
te por la mañana tuvieron diferencias unos con otros , y
volvió el batel abordo , quedando en tierra cinco ó seis
hombres '.
Dio el capitán la vela, dirigiéndose hacia el cabo Frió,
y estando surtos á 1 5 leguas del cabo , un día antes de
amanecer tomaron dos pages el esquife , sin que nadie los
viese , y se fueron á la costa , donde se deshizo contra
las peñas : envió el capitán cuatro ó cinco hombres á tier^
ra á saber de los pages, y les dijeron los indios que se
hablan ido tierra adentro '\
El capitán se hizo luego á la vela , y el día siguien^
te por la mañana mandó subir toda la gente encima de la
tolda , hizo abrir la carta de marear , y dijo : Ved aqui
tres caminos , el uno de Buena-Esperanza , el otro del
Estrecho y otro de España; tan presto me hallareis para el
uno como para el otro; ved cual queréis que ,ton\ein.05^
diciéndome cada uno su parecer ^. i ^4t>-i(Uiu::[
El maestre Alonso del Rio dijo, que á la nao no se lei
había redoblado la estopa, que la jarcia y velas no esta-
ban para cumplir el viage, que las velas se hallaban ro-
tas , y que no había aparejos para seguir tan larga nave-
gación. El piloto Juan de Pilóla dijo, que la jarcia solía
durar siete años en una nao , que aunque las velas estu-!-
viesen rotas, había en la nao cañamazas y si no holandas,
que la nao era muy buena, y que otras mas ruines na-
vegaban. Los mas de la nao acordaron seguir el viage de
Maluco , los otros decían que no , y estos con el capitán
resolvieron ir á la bahía de Todos los Santos á cargar de
brasil ^
El dia i.° de Julio entró la nao en dicha bahía, y es-
tando cargando brasil , del que tenia abordo cuatro híL"-
1 Documento núm. i o,
2 Idenj.
3 ídem.
4 ídem.
TOMO V.
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4*-
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Í^O VlAGÉS Al MALUCO.
teladas, lo& indios mataron en tierra siete hombres de los
í^üé estaban cortando de ese palo; el capitán envió al
ma^éstre y á dos grumetes á saber alguna noticia de ellos;
;^eróSáltando los grumetes en tierra, también los mataron \
2í Saliü luego la nao de la bahía; halló á su boca un
cristiano que decia haber 15 años que se habia perdido
alli con una nao "" ; tuvo la S. Gabriel tiempos contrarios
hasta el día 22 de Agosto, y en fin de Octubre " fue á
surgir al rio de S. Francisco, donde halló tres galeones
de franceses, de los cuales fue un batel abordo á enseñar
la entrada; y el capitán de la S. Gabriel mandó hacer sal-
va á aquellos galeones ^
La nao hacia mucha agua y no podia navegar sin ado-
barla. Fue á ella el capitán de los galeones con sus maes-
tros carpintero y calafate j hablaron en francés con D. Ro-
drigo, y este dijoá su gente, que tenían pazcón los fran-
ceses, y que ellos les darían lo que fuese necesario para
aderezar la nao. A los dos días de haberla recorrido lo mejor
que se pudo, fue abordo un batel de los franceses con tres
hombres, llamaron á su carpintero y calafate que los ha-
bían prestado de auxilio!, y dijeron que el capitán se pre-
sentase'^íLLli- % • c j-'^^'i ■- --^ .--■-- --- -- ■-
-;/: ;; :.'!'; ;':;:! 33 auísT ¿GÍ í>üp ^a^^nlv ía jiíf^rrif!;, r-iixi ü : ^
_¡:)l-; , Documento núÉn. 10. ..,"/,
, -a Eb, el Archivo general de Indias de Sevilla ^ entre los papeles
iraidos del de Simancas , legajo 3.° de los rof alados , de relaciones
y descripciones ,'exist,eTaaa relación original , tbuy mal tratada , que
pTBSaató á S. M.^^er capitán general Diego G-arcia de ^as derrotas y
nftvegaGÍ|óa que lüzo en el segundo vi^ge al Rio de la Plata , desde
su salida del puerto de la Corana^ el dia i5 de Enero de iñzS;
Cuy Sí relación expresa que liabia liecllo qtro viage al mismo Rio 1 5
áñoá'atfités , y que se le hftbia per lido una carabela ; de donde se
infiere; quíi'il cnstiano.que halló D. Rodrigo de Acuna ú la boca d,e
la bahía de Todos los Santos en iSzG, y que habia i5 años se
nabia perdido, allijOpti una nao ,< era probableinente individuo del
primar Víage de, Diego Q-arcía. * ^ V V
3^ TBi'ffh ide' Octubre qo^' expresa -íKjiú €íl Documeiito númi. 10,
parece que debe ser fin de Setiembre , pues el Documento núm. 11
dice que el dia 21 de Octubre lombardearon los buques franceses á
la nao S. Gabriel en aquel puerto ó rio de S. Francisco.
4 Documento núm. lo. .¿ii'»!)]. i
5 ídem. .iij'jLT i.
/ .Y OMOT
SEGUNPQ DE IjOAIJA. I7I
D. Rodrigo estaba; enfemiQ; en su cándara y, el Algua-
cil entró á participarle lo que decían los franceses , ex-
presándole que venían de nial: aspecto. Gomo el capitán
tardaba, dijeron los franceses ¿no se quiere presentar ahi?
El sobresaliente Francisco Dávila les dijo , esperadle. Se-
ñores, que se está vistiendo, pues bien sabéis que se: halla
indispuesto. Seguidamente Dávila instó á D. Rodrigo á
que saliese á ver que era aquello; y verificándolo, li? di-
jeron : nuestro Rey tiene guerra con vuestro Emperador,
y por lo mismo rendios, ó si no os mataremos y corta-
remos las cabezas. D. Rodrigo en su mal estado , mand^
á seis ó siete marineros que entrasen en el batel; 4 un
criado suyo que le trajese el dinero y chifle de plata? me-
tiéndolos en la manga, dijo que quería ir á hacer pacep
con los franceses , y entrando en el batel se fué * sus na-
vios \ !
Los de la nao vieron que lo metieron dentro á él y
á los que llevaba consigo. Seguidamente empezarort 4
lombardear la nao con mucha presteza , y enviando nsL
batel armado con muchas escopetas, decían los qu^ v^iaa
en él í> ríndete, ríndete, marrano." La nao estaba muy em*'
pachada y tumbada para recorrerla , y el piloto Ju^o dé
Pilóla á grandes voces dijo: » adriza nao', y mandando á
un grumete, que desplegase la bandera que estaba en lá
gabia , continuó diciendo: » España, Espaíía." El batel se
acercaba mucho á la nao, pero hubo lugar de pon$r do^
falconetes en el costado , y el piloto dando fuego á uno
acertó en el batel y mató tres hombres; el batel sin atra-
verse á llegar, retrocedió, pero después volvió <on: .mu-
cha mas gente para tomar la nao; en esto el piloto dg"
cia: «muramos, muramos antes de ver la bandera d§ ^e»^
paña en poder de franceses" , y repitiéndola^ OUQ ÚíQ^
los hizo volver á sus navios ', ; ni -. r ^ m^
.En, este estado notaron que el capitán I>. RodfigQ
1 Documento mím. i o. El Documento núm. 1 1 expresa , cfue
«sto acaeció el Domingo 21 de Octubre.
2 Documento niim. i o.
I/íi VIAGES AL MALUCO.
daba voces, sin que entendiesen lo que decía, y envió un
hombre de los de la nao, con dos franceses, para que no
tirasen por estar haciendo partido con ellos , pero sin em-
bargo los franceses no cesaban de tirar lombardadas á la
nao. El piloto preguntó al marinero ¿ qué pedian los fran-
ceses ? y contestó , las cuatro lombardas gruesas, los lom-
barderos, el piloto, el maestre y el tesorero :y dijo el
piloto. ¿ No piden mas que eso ? ellos se tomarán lo de-
mas; pues decidles que queremos morir debajo de la ban-
dera, y que este es el partido qne entendemos hacen
pero el marinero no quiso volver allá ; expresó que te-
nia asegurada la vida con unos gentiles hombres, porque
les enseñase lo bueno que habia en la nao , y enviaron
á un pagecito del capitán con la respuesta \
Mientras estaba el page en esa diligencia, el piloto
cortó los cables y dio la vela mareando el trinquete. Sa-
lió la nao fuera de la barra á vista de los franceses , y
á los ocho ó nueve dias no pudiendo doblar el cabo de
San Agustín amanecieron dos de dichos galeones cerca de
ella ; estaba la nao bien apercibida y fue sobre ellos , pe-
ro eran navios mas veleros y se le huyeron. El maestre
Alonso del Rio mandó llamar toda la gente arriba, y di-
jo : Señores, ya sabéis que nuestro capitán queda en po-
der de franceses, y no podemos vivir sin tener dabeza;
si os parece, nombraremos capitán mientras que cobramos
el nuestro, y contestando todos que era bien, nombra-
ron por capitán al piloto de la nao Juan de Pilóla *.
A los dos ó tres dias se aproximaron á la costa, porque
la nao hacia mucha agua, y cerca de tierra hallaron el
mayor de los tres galeones de los franceses. La mas de la
gente queria que se fuese sobre él, pero el piloto y el
maestro dijeron, que mas valia remediar la nao que bus-
car con quien acabar de deshacerla; que su parecer era
volver á la Bahía de todos los Santos para carenarla , y en
efecto se dirigieron á ella, y entraron en dicha bahía. A
I Documento núm. I o»
a ídem.
SEGUNDO DE lOAISA. 1 73
los ocho días de estar alli aderezando la nao, llegó á re-
jconocerla un batel de una nao francesa , y luego que su
gente vio que los habían sentido, preguntaron. ¿ De don-
de era la nao? Los de esta dijeron : ¿de donde era la de
ellos ? Contestaron que de Francia , y diciéndoles que se
llegasen abordo, respondieron que por la mañana \
El día siguiente por la tarde tuvieron una refriega
con la nao francesa , en que murió uno de los españoles,
y salieron estos de alli haciendo el buque mucha agua.
Con tiempo contrario tuvieron que volver á Cabo frió,
donde surgieron y se detuvieron dos meses para adere-
zar la nao. Se hizo á la vela , y estando á i o leguas á la
mar continuaba su mucha agua; algunos marineros trata-
ban de arribar á tierra, y habiendo acordado lo que se
debia hacer, resolvieron ir al rio del Estremo , lo que ve-
rificaron echando todo el brasil al mar , y dirigiéndose á
ese puerto *. .¡jg r.'.'.í! I
En aquella tierra habia indios ; según el agua que
hacia la nao, pareció acertado tomar algunos esclavos pa-
ra que diesen á la bomba, y á ese fin rescataron 21 , ó
2 2 indios á los mismos naturales del pais, que dieron de
buena gana cada uno por dos hachas. En este estado par-
tió la nao de alli el miércoles de ceniza de 1527. Su der-
rota fue directamente á España , pero sin arribar á la Co-
ruña, porque presumieron que habria franceses en la cos-
ta, y para tomar noticias entró la nao en el puerto de
Bayona de Galicia el dia 28 de Mayo con 27 castellanos,
22 indios, vizcocho para cinco ó seis dias , y tres botas
de vino ^.
Toda la hacienda de S. M. llegó buena y bajo la lla-
ve del Tesorero; igualmente la de D. Rodrigo, que era
bastante , y algunas cajas y ropa de marineros que ha-
blan muerto. La nao estaba muy comida de gusano , y le
hablan cortado muchas ligazones para ver por donde ha-
1 Documento núm, lO.
2 ídem.
3 ídem.
/
17^4 VIAGIS Al MALUCO.
cía el agua y tomársela, con lo cual quedó muy débil; y
habiendo tenido los jnarineros y gente de la nao entre sí
cuestiones y debates -, se entregaron al Corregidor de Ba-
yona cinco persQn»ts delia^uentes '.
Acaecimientos de< D. Rodrigo de Acuña y de los que que-
y.daron can él en el rio de San Francisco de la costa del
,/.}\Mrasil. ' ■= i ! •- aup i!3 ^ ;,,j.>>ii-.
■ Al pa«o que los franceses . se portaban del modo di-
<:ho con la nao San Gabriel, D. Rodrigo de Acuiía iba,
como queda expuesto , en ^1 batel para abordo de aque-
llas naos, y estando entre ellas y la San Gabriel empezó
á hablarles, unas veces rogando y otras reprehendiendo
la traición ,que hacian. Ya no pudo retroceder á su nao
por /estar i bajo las otras , y él, y todos los capitanes, pi"
lotos , maestres , y demás sugetos franceses de distincioB
se fueron al galeón donde juraron tener paz y amistad
con condición de que D. Rodrigo diese á cada nao una
bota de vino y un barril de aceite. Hecho por todos un
juramento solemne , y cuando ya los querían dejar vol'-
ver á la San Gabriel, vieron que ésta mareó, y que es-
tando fuera del puerto, no esperó á su capitán y gente,
sino que forzó de vela "".
Los franceses dieron á D. Rodrigo y á los espaiíoles
que fueron con él , un batel con una vela , remos , y dos
hombres suyos ; y siguieron á la San Gabriel aquel día
con su noche hasta cerca del medio dia siguiente, en que
la perdieron de vista. Ya estaban medio muertos de ham^
bre, sed, y de bogar, y sin poder hacer mas, hallándose
á distancia de 9 ó lo leguas de donde habían partido,
dieron con el batel en la costa , y se dirigieron por tier-
ra temiendo de hora en hora ser comidos de salvages;
pero llegaron por fin gl parage donde cargaban de bra-
sil las naos francesas. A su llegada ya se habían ido las
r Documento niim. I o.
a Documento mím, 1 5.
SEGUNDO J>I, LOAISA. f 7$
dos naos, quedando solo el galeón, cuyos individuos los
llevaron á su bordo, y allí estuvieron 30 dias hasta que
completó la carga. A su partida, despojaron al capitán D.
Rodrigo y lo dejaron con los demás jen tierra con un ba-
tel sin vela ^ sin pan, agua > mantenimiento alguno ni
cosa con que pudiesen remediarse ; y el galeón se. llevó
tres cables y. tres anclas que habia dejado aUi la San. Ga-
briel \ ■ übfiob • .ii;u C2 Y , RsnuíitgrJVi sb oro
En ihedío de verse tan plerdidos y (Jué con' harto tra-
bajo solo lograban comer algunas frutillas y marisco, lle-
garon en cosa de 20 dias á una isleta nonibírada San Ale-
jo, donde hallaron una pipa^de pan mojado, harina dé tri-
go, un horno, y anzuelos con que pescaron y se repu-
sieron, porque estaban medio muertos. De alli pasaron á
Pernambuco, donde fueron bien auxiliados de lo que ne-
cesitaban, hasta que llegó la armada del Rey de Pórtu*-
gal al mando del capitán mayol: Cristobai Jaquesir' y re-
mitiendo este á Portugal una. háo cargada de brasil , su-
plicó muchas veces D. Rodrigo á dicho capitán" mayor
le diese pasage, por el cual queria pagar, por si y por los
suyos el valor de cien quintales de brasil , pero jamas pu-
do lograrlo é pesar de haber interj[)uesto el rueg.o de
cuantos sugetos buenos habia \ -i* /r^j-'/O
El capitán mayor los tenia presos, como en galeras,
llevándolos adonde él se iba, sin que les sirviese la razón
ni la justicia; y partiendo de alli á un año otra carabela
para Portugal, volvió D. Rodrigo á suplicar miichas ve-
ces al ,capitaiT mayor que los dejase- ir en ella', pues- no
habia razón para tenerlos presos:: pero nunca quisQj ha-
cerlo ni tomar consejo sobre el asunto , hasta qsue sabién-
dolo el Rey: de Portugal , los inandiQ iedimir de aquella
prisión , y dar les pasage y buen trato, siejado ala sazón
capitán mayor de aquella armada Antonio Ribeyro, cah
ballero de la casa del Rey, en Noviembre de i^aS \
01 .ülifJH íG.!íl9riMr.)OV.Í I
I Documento núm. l5. .ai .iniín rJn'JínjJOOÍÍ iv
3. ídem. : I .^(ui/n fcüipomoynd '()
3 ídem. X ,^ . -u i , {¿ ¿iiujíi 8olní>aifac(T /
iy6 VIAGES AL MALUCO.
.,,1.
Nao Anunciada del mando de Pedro de Vera.
Se dijo en el extracto de la navegación de esta arma-
da, que el día 12, de Febrero de i§26 no pudo la nao
Anunciada tomar el surgidero en que se hallaba la San
Gabriel en la costa del N. de la boca oriental del estre-
cho de Magallanes , y se salió á la mar donde la vieron
andar bordeando '. No se volvió á saber de ella hasta que
D. Rodrigo de Acuña , capitán de la San Gabriel , la
^alló cerca del Rio de Santa Cruz , cuyo puerto no lo
pudieron tomar por tener viento contrario de la tierra.
Propuso Pedro de Vera á D. Rodrigo la continuación
del viage de ambas naos á los Malucos por el cabo de
Buena Esperanza, porque los bastimentos se consumían y
«1 tiempo era favorable para allá; pero D. Rodrigo no
determinó hacer eso, y la Anunciada arribó en demanda
de aquel cabo para verificar dicho viage ella sola '. La
Anunciada iba sin piloto , que ya habia muerto , sin ba-
tel, anclas, ni ayustes ^ y quedó ignorado su paradero.
Patage ó galeón Santiago , del mando de Santiago de
Guevara.
'' Habiendo desembocado el estrecho de Magallanes y
entrado en el mar del Sur con buen tiempo el dia i6 de
Mayo de 1526 la nao capitana Santa Maria de la Victo-
ria, la Parral, San Lesmes, y patage Santiago, conti-^
íiuaron estos cuatro buques unidos hasta el dia i.° de Ju-
nio, en que estaban por los 47.° 30' de latitud S. y dis-
taban unas i^j leguas del cabo Deseado, donde los dis-
persó una tormenta, para no volver á reunirse nunca "*.
-Cesó el mal tiempo, y buscaron los del patage á la ar*
1 Documentos niíms. lO y 14»
2 Documento núm. 10.
3 Documentos núms. I I y I 5.
4 Documentos uüms. 9, 14» aSy 26.
SEGUNDO DE LOAISA. 1 77
mada ' pero solo vieron á la nao San Lésmes; creyeron
que las otras iban delante , y quedaron afligidos, porque
siendo pequeño el pañol de este buque, llevaban su pan
en la capitana. Eran 50 personas, no tenian ya mas que
cuatro quintales de bizcocho polvo y ocho pipas de agua,
sin otra comida alguna, y se consideraban á a. 200 le-
guas de la primera tierra poblada de los Ladrones , don-
de pudiesen hallar que comer '*.
Determinaron ir á proveerse á la costa que el capi-
tán general Hernán Cortés tenia descubierta y poblada á
espaldas de Nueva España y distaba 800 ó 1,000 leguas,
á donde se enderrotaron con la mayor diligencia para sa-
lir cuanto antes del frió que tenian, y no hallaron pe-
ces en aquel gran golfo, aunque vieron diversidad de
aves Cortaron la equinocial, y el 10 de Julio estan-
do en 13° de latitud N. vieron la mar llena de culebras
grandes y chicas , toninas y otros peces de que ■ mataron
algunos El dia 1 1 avistaron una isla, sin poder cer^
ciorarse si otra tierra que veian, era también isla ó tierra
firme. £1 dia 1 2 recaló el buque á la costa , donde vie-
ron humos y mucha gente que se dirigía hacia donde
iba el patage , y este fondeó á un cuarto de legua de
tierra. _ Otro dia dieron la vela buscando puerto, porque
aunque vieron mucha gente, no tenian batel en que po-
der salir de á bordo. El dia 20 los llamaban de tierra
enseñándoles una bandera blanca, y llegaron á una isla
pequeña, que llamaron de la Magdalena, donde fondea^
ron. — Otro dia , en fin , volvieron á dar la vela , y el
25 de Julio surgieron cerca de un cabo gordo en 15 bra-
bas sobre arena limpia ^, tisd nu fioir.zí^q ^ -yíjí .; i -j;i;5
Se hallaban en tal estado; que coii venia saliese alguno
á tierra, ó que diesen con el patage al través, y acor-
daron que fuese uno en una caja grande llevada á la cosi-
ta por el oleage, pero bien amarrada con cabos cuyos
I Documento nútn. o.
■ a Documento núm. g. Herrera, De'c. 3.*, lib. 9 , cap. 5,
pao;. 263. Oviedo, segundjart. , lib. 20 , cap. 1 1, fol. 29 vuelto.
3 Documento idem,y Herrera idem.—— Oviedo ídem , tol.-3o.
TOMO V. Z
1/8 VI AGES AL MALUCO.
chicotes quedaban firmes abordo para que, si se volcaba,
se agarrase el hombre á ella y la tirasen del patage; y que
ese individuo llevase tijeras, espejos y cosas de rescate
para dar á los indios, porque no lo matasen y comiesen.
La necesidad y peligro de este recurso movió al clérigo
D. Juan de Areizaga , que eru primo del capitán Santia-
go de Guevara, á ofrecerse á ir, pues aunque le roga-
ron no lo hiciese, contestó queria exponerse por la salud
dé todos ; y encomendándose á Dios , se metió en la caja
en calzas y jubón, con una espada \
A media distancia del patage á tierra se volcó la ca-
ja. Nadaba el clérigo , y juzgando que habia menos tre-
cho á la costa, se esforzó para llegar á ella ; pero se can-
só. Estaba medio ahogado, cuando se animaron á irlo á
ayudar cinco indios que aunque habia marejada se echa-
ron al agua, lo sacaron á tierra medio muerto, y luego
se apartaron de él. De allí á media hora volvió el cléri-
go en sí, se levantó, hizo señas á los indios para que se
le acercasen .y en lugar de aproximársele, se echaban en
el suelo y abrazaban la tierra; y el clérigo creyendo que
aquello era señal dé paz y amistad, hacia lo mismo. En-
traron luego los indios en el agua, sacaron la caja y un
capacho amarrado á ella en que iban las cosas de rescate,
y lo pusieron al lado del clérigo. Este quiso darles algu-
nas de fisas cosas, p¿ro no quisieron tomarlas, antes bien
le hicieron señas para que fuese con ellos ; estando jun-
tos, se ciñó el clérigo su espada y fué con los indios, lle-
gando uno de estos en la cabeza las cosas de rescate ".
i-Rv: Llegaron á un valle donde perdieron de vista al pa-
tage ; y luego pasaron un cerro, desde el cual se descu-
brió una gran población con muchas. torres y florestas;
cerca de ellasalieron mas de 20© personas á mirar al clé-
rigo , todos- arhiados de varas , arcos y flechas , y delante
iban mas de 12 milhombres limpiando el camino por
,'¿ l Herrera, Décad. 3.*, 11b. g , cap. 5, pág. zb'S.—— Oviedo,
se^und, part. , lib. 20 , cap. l t , fol. 00 y vuelto,
- -a Herrara idem , pág. 264- i^r'iQviedo , ídem.
SEGUNDO DE LOAISA. 1 79
donde pasaba. Al llegar á la población y le aguardaba el
Señor muy acompañado, á la sombra debajo de un árbol,
y los indios que lo habían sacadode la mar, le decían por
señas que aquel era el Caziqué. Siguiendo el clérigo pa-
ra el pueblo , hablando con el Señor sin que el uno al
otro se entendiesen , vio hincada en tierra una cruz de
palo con la que le saltaron las lágrimas de gozo , y lle-
gando á ella le dijo el Señor „Santa Maria" mostrándole
la cruz con el dedo. Supo después el clérigo , que había
nueve años que los cristianos la hablan puesto alli; la
adoró de rodillas é hizo oración , mirándole todos atenta-
mente '. '■'*^
Concluida por el clérigo la adoración de la cruz , le
llevó el Señor de la mano á un gran palacio, donde le
dieron de comer carnes guisadas , y frutas , y bebió del
vino que usaban los indios. Después de la comida pre-
sentó el clérigo al Señor todo lo que traía de cosas de
rescate y las recibió con mucho placer ; y diciendo <^ue'
quería volver á bordo á llevar que comer á los que esta-
ban en el buque , mandó el Señor que tragesen tres ve-
nados y otras muchas provisiones, con las cuales quiso ir
él mismo. El clérigo desde un cerrillo dio voces á los de
á bordo, diciendo que era buena tierra , que había mucho
que comer, y que estuviesen alegres, por lo que los del
buque dispararon toda su artillería. El Señor y todos los
indios cayeron en tierra de miedo , y el clérigo los le-
vantó de la mano riéndose , les dijo que no temiesen , y
por haber marejada, no pudieron entrar en el agua y se
volvieron al pueblo. Aquella noche le dieron al clérigo
bien de cenar , y un aposento esterado en que durmió '.
Al otro día volvieron á la costa el Cazique y el cié-'
rigo con mas de lo© indios ; se echaron tres al agua, y
nadando trajeron del patage á tierra barrilles vacíos, y
el chicote de un cabo amarrado á otros y á una guinda-'
1 Herrera, De'c. 3.*, 11b. 9 , cap. 5.°, pág. 264 Oviedo,
segund. part. , lib. 20 , cap. 1 1 , fol. '(o vueho y 3 1.
2 Herrera, ídem, cap. 6^ pág. a&4' """í^viedo , ídem, fol,
3r y vuelto.
1 8o VIAGES AL MALUCO.
lesa, que todos componían 750 brazas de largo; el ca-
zique y el clérigo se amarraron en tierra al cabo , y los
del patage dieron el otro chicote al cabrestante y viraron
hasta que llegaron abordo ; habiendo ido al rededor del
Señor y del clérigo mas de 500 hombres á nado que lle-
vaban mucho que comer en los barriles y sobre las cabe-
zas, porque eran grandes nadadores. Entrados en el pata-
ge se hicieron á la vela, doblaron el promontorio ó ca-
bo gordo que tenian cercano, y fueron á surgir delante
de la población \
El dia siguiente se desembarcaron en una balsa que
formaron los indios ; los castellanos hicieron chozas en la
costa adonde les trageron bien que comer , y con el Se-
ñor fueron a palacio el clérigo , el capitán y otros seis
allegados, quedando los restantes en la playa. Era gran-
de la multitud que salia á mirarlos , y estuvieron alli
cinco dias bien tratados y regalados, porque los indios
cantaban, danzaban y hacian cuantas fiestas podian pa-
ra alegrarlos. El Señor, sin decir nada á los castellanos
habia dado aviso á un Gobernador cristiano que estaba
en una ciudad distante 23 leguas de alli, y al cuarto dia
volvieron los mensageros , diciendo que el dia siguiente
vendría alli un cristiano. En efecto al quinto dia de ha-
ber salido á tierra andaban por la plaza y vieron llegar
mucha gente á la que se acercaron, reconociendo que
venia alli un cristiano en una hamaca que traian doce in-
dios y era el Gobernador de aquella tierra '.
El Gobernador recibió muy bien á todos los castella-
nos ; estos le dieron cuenta de su navegación , le expre-
saron su deseo de saber qué tierra era aquella, y él les
dijo que aquella era tierra de la Nueva España , y que
diesen gracias á Dios que los habia traido á ella donde
no les faltarla nada, con lo cual se retiraron, y habien-
do sido antes bien tratados , lo fueron mejor de alli ade-
1 Herrera , De'c, 3^*, libr. g , cap. 6.**, pág. 2.64- '— Oviedo ^
segund. part. , lib. 20 , cap. 11 , fol. 3i vuelto.
2 Herrera , idem. Oviedo, ídem , fol. 3l vuelto y 3a.
SEGUNDO DE I.OAISA. l8l
lante. El Gobernador fue de parecer que el capitán San-
tiago de Guevara fuese á Méjico que distaba menos de
150 leguas, dándole guias para el camino, donde D. Her-
nando Cortés le proveerla de todo lo que necesitase , y
que entre tanto él tendría consigo la gente del patage y
la regalarla ; pero el capitán se hallaba enfermo de modo
que creía no poder llegar vivo , y se acordó que fuese
á Méjico el Padre Juan de Areizaga. Esta ciudad en que
estaban se llamaba Macatán, y la otra donde residía el
Gobernador, Tecoantepeque ' . La gente del patage quedó
haciendo una barca para seguir su derrota \
El dia 3 1 de Julio salió el Padre Areizaga de Te-
coantepeque , y habiendo llegado á Méjico hizo relación
de todo á D. Hernando Cortés, quien lo recibió y trató
muy bien. Casi en la misma ocasión recibió Cortés or-
den del Emperador para que enviase los navios que te-
nia hechos en Zacátula , á buscar la nao Trinidad de k
armada de Magallanes, que habla quedado en los Malu-
cos , y que se juntasen con la armada que llevaba el Co-
mendador Loaisa, procurando noticias de ella etc. Tomó
luz Hernán Cortés de que se podía navegar á aquellas
islas, y determinó echar al agua y armar para enviar á
los Malucos tres navios que estaban construidos ^ pero el
patage que habla llegado á Tecoantepeque con Santiago
de Guevara, no pudo seguir el viage, porque estaba muy
comido de la broma '*.
Tsíao San Usmes del mando de Francisco de Hoces.
Desde que en el mar del Sur el dia i .° de Junio de
1526, por los 47° 30' de latitud, y distando unas 157
leguas del cabo Deseado, el mal tiempo dispersó las naos
1 Herrera , Dec. 3.*, lib. 9, cap. 6 , pág. 2^4 y 265. Ovie-t
do, segund. part. , lib. 20 , cap. 1 1 , fol. 32.
2 Documento niím. g.
3 Herrera, Décad. 3.*, lib. 9, cap. 9 , pág. 269 y a^o.
Oviedo , segund part., lib. 20, cap. 12 , fol, 32 vuelto.
4 Herrera, Decad. 4^* hbr- 1°} cap. 6, pág. 9.
iSa VI AGES AL MALUCO.
del mando de Loaisa , solo los individuos del patage San-
tiago vieron á la nao San Lesmes cuando cesó el tem-
poral; y habiéndose enderrotado el patage á la costa me-
ridional de Nueva España , aquella fué la última noti-
cia que se tuvo de la San Lésmes '.
No obstante, hay una corta luz por donde poder in-
ferir la suerte de aquella nao. El año de 1772 salió del
callao de Lima con destino á Otaheiti la fragata Magda-
lena (alias) el Águila del mando del capitán de fragata
D. Domingo de Boenechea. Recaló á aquel archipiélago
por los 17^ 32' de latitud S, donde avistó la isla que
nombró de San Narciso , y desde esta para Occidente re-
conoció la isla Noaroa; la que nombro de San Simón y
Judas ; la Erua ; la Tepua ; la que nombró de San Quin-
tín ; la Tabao; la Huaravá ; la Tepujoé que nombró de
todos Santos ; la Mathea ; la Maitú ; la Teturoa ; la de
Otaheiti; la Morea ; la Tupuemanii; la Manua; la Ojai-
ne ; la Orayatea ; la Tajaa ; la Porapora ; la Maurua ; y en
los 23° 5 ¿5' de latitud S. , la isla Oroybabay.
Todas las islas que quedan nombradas desde la de
San Narciso hasta la Mathea, inclusive, son rasas, com-
puestas de lengüetas de tierra situadas circularmente y
unidas por arrecifes de modo que cada isla forma en el
centro una laguna; ninguna tiene agua y sus habitantes
se valen Áq cazimbas. Estas islas peligrosas , otras muchas
de este archipiélago , las Marquesas de Mendoza etc. eran
incógnitas en tiempo de Loaisa.
El primer descubridor de este archipiélago Pedro Fer-
nandez de Quirós en 1606, no estuvo en Tepujoé '. Vio
^b oin:; . . -ip ob2'<^
1 Herrera, D¿c. 5.*, lib. 9 , cap. fí , páa;- 263.— —Oviedo, se-
segund. part. , lib. 20 , cap. l i , fol. acj vuelto. Documento nu-
mero 20.
3 Se tuvo á la vista la relación del viage hecho en l6o5 y
x6o6 , á la tierra austral é incógnita , esci'ita por Pedro Fernandez
de Quirós : la del mismo viage por Gaspar Gonzales de Leza, pi«
loto mayor de aquella armada , y la carta de los Océanos pacífi-
co é indio , construida por el gefe de escuadra de la Real armada
D. José de Espinosa en 1 8 12 , corregida en 1814. La isla Te-
pujoé , según los individuos de la fragata Magdalena , tiene ao mi-
SEGUNDO DE LOAISA. 1 83
esta isla el capitán Cook á distancia de cerca de dos le-
guas el día 8 de Marzo de 1769, nombr-ándola isla de
la Cadena ' y la vio también el dia 13 de Agosto de
1773 sin haber saltado á tierra \ No hay noticia de que
hubiese estado alli ningún cristiano hasta el año dé 1772
en que reconocieron la isla los individuos de la fragata
Magdalena, y estos hallaron en ííidia isla; una cruz que
manifestaba mucha antigüedad *. e)b ü:jiíx1 mr^u'in i;Í;¿íí.í
Parece, pues, que desde la situación en que se dis*
persáron las naos del mando de Loaisa el dia i.° de Ju-
nio de 1526, habria corrido la San Lesmes hacia las Mo-
lucas por una derrota algo mas directa que la de Loaisa
y que la de Magallanes, con cuya dirección hubo de
perderse en la isla Tepujoé , y los náufragos pondrían
aquella cruz.
Nao Santa Mar i a del Parral del mando dí[iy. Jorge
Manrique de ISÍdjera. i' ^ 1 ab
Habia diez meses que estaban eri Tldori los castella-*-
nos de la nao Victoria, cuando en Octubre de 15 27 fue-
ron á aquellas islas unos indios de las^ de los Célebes, y
dijeron haber oido allá, que en una isla llamada Sanguin
se habja perdido una nao que decian ser de Castilla; que
los naturales habían preso á unos y muerto á otros de los
■que venian en. ella; que hablan robadora artillería, ha-
cienda y todas las dema^ cosas que' tenia; y que después
íAííi C/L \,Ti::q^ ri vi; zi'^JZTiiii'pz ci sa, sjip oiíi-q ^ 20iví:^í. cOi>
lias de largo de NU. a büi. , y o, de ancho medio ; su centro esta en
latitud S. ly^ 2.6' por longitud de 256° del meridiano de Tenerife;
es la que eo la carta citada construida por el'Sr. de Espinosa se
nombra isla Glaain , y 1^ sitúa en latitud S. ly" 36' y longitud de
iZq° occidental de Cádiz.
r Primer viage de Cook , por J. Hawkesworth , Paris 1774,
tom. a.** , pág. 3l I. (Tsle de la Clialne).
2 Segundo viage de Cook , Paris 1 778 , tom. 1.°, pág. 2q5.
3 Consta del plano, particular de la isla Tepuloéi^;-» de todos
los Santos, levanfaclo (igualm&nte que los de otras islas de aquel
archipiélago) en la expedición de la fragata Magdalena (alias) él
Águila del mando de D. Domingo de Boenechea.
184 VIAGES AL MALUCO.
le dieron fuego para sacar la clavazón, porque de otro
modo no podían aprovecharse de ella ^ ^
Como desde la separación de las naos en el mar del
Sur el día i.° de Junio de 1526 , no habían sabido los de
la capitana el paradero de aquellos buques , deseaba Her-
nando de la Torre (que era el capitán de los castellanos
en Tidori) enviar luego á saber qué nao era : pero no
tenía ningún barco de remos , se hallaba con pocos pa-
raoles, y estando los portugueses en Terrenate con una
fusta, un batel , un bergantín, dos caravelas, y casi do-
ble gente que los castellanos, no se atrevió á desamparar
la tierra, porque entonces los portugueses podrían apode-
rarse de ella , y esperó á que se acabase una fusta que se
hacía en Gilolo, y unos paraoles que se construían en
Tidori \
Concluidos la fusta y los paraoles, y a punto ya de
partir á aquella averiguación, recaló á Maluco en Marzo
de 1528 la nao nombrada la Florida del mando de Alvaro
de Sayavedra , procedente de Nueva España ^ , que ha-
-biendo estado en la isla Zarragán de las de los Célebes, ha-
lló allí dos gallegos nombrados el uno Romay , y el otro
Sánchez , y un portugués que se llamaba Sebastian de
Porto, cuyos individuos eran de la nao Parral, y los in-
dios los tenían por esclavos. El portugués huyó para la
nao de Sayavedra; éste rescató á los dos gallegos por
-60 pesos de oro ; á los tres los llevó consigo '*. Llega-
do Sayavedra á Maluco dijo que venían con él otros
dos navios , pero que se le separaron de la parte de allá
de las islas de los Ladrones, sin haberlos visto mas; y los
tres individuos procedentes de la nao Parral hicieron la
relación siguiente de la pérdida de dicha nao ^
I Documento núm. 1 4-
a ídem.
>■■ 3 ídem Herrera, De'cad. 4.*, lib. i.°, cap. 6 , pág. g.
''',¡4 Documentos l4j 25 j y Herrera, Décad. 4.*", lib. l.°, cap.
5 Documento núm(.'í4'' ,fT añ rv
SEGUNDO DE tOAlSA. iS^
Falsa exposición de hs marineros de la nao Parral.
Sebastian de Porto dijo que la primera isla adonde
llegó la caravela en que iban, fue la de Bendenáo y puer-
to de Bizaya en el archipiélago de los Célebes, (donde
surgió después la nao del capitán Sayavedra), y enviaron
á tierra el batel con 14 hombres y el bachiller Tarragona
para hacer paces y amistad con los indios, á fin de resca-
tar algunos bastimentos de que tenian necesidad \
Que en tierra fueron los indios á ver qué gente era;
se abrazaron «n señal de amistad ; el bachiller Tarragona
les dio algunas cosas de rescates , y por señas quedaron
en que al dia siguiente vendrian á la marina con muchos
puercos y bastimentos , y se volvieron con el batel á la
caravela. Que el bachiller Tarragona se lo contó al capi-
tán D. Jorge , y los dos concertaron aquella noche que
por la mañana fuese á tierra el mismo bachiller y 13 ó
14 hombres para rescatar el bastimento , á cuyo fin fue
en efecto el batel , quedando el capitán D. Jorge y toda
la gente de la caravela muy ,alegres por haber llegado á
tierra de provisión ^.
Que el mismo dia á cosa de las diez de la mañana
fueron abordo cinco canoas grandes cargadas de mucho
bastimento , pero todos los indios traian sus arcos , fle-
chas , lanzas y escudos , y el capitán mandó con pena de
la vida que ninguno rescatase nada. Dijo que el batel en
tierra tomarla los bastimentos mas baratos ; previnieron á
las canoas que se fuesen , lo que verificaron retirándose
hacia donde habia ido el batel; y quedaron los de la nao
con mucho deseo de verlo venir por la grande hambre
que tenian '.
Que anocheció, y no habiendo vuelto el batel, decian
algunos que se detenia para traer mucho bastimento , y
I Documento niim. 14.
a Documentos núms. 14 y a6.
3 Documento núm. 14.
TOMO y. AA
1 86 VIAGES AL MALUCO.
Otros sospechaban que le hubiese acaecido algún desastre
con los indios. En esto pasó la media noche, y tiraron dos
ó tres tiros por ver si los de tierra contestaban de algún
modo , pero no respondieron ; y que habiendo estado alli
otro dia y otra noche , el batel nunca vino , y creyeron
que era perdido \
Que el capitán mandó cerrar los pocos bastimentos
que le hablan quedado , lo cual visto por Sebastian de
Porto , y temiendo este cierto enojo del capitán con que
lo habia amenazado de castigarlo en llegando á la prime-
ra tierra, igualmente que al hambre que lo aquejaba, re-
solvió desamparar la nao, diciendo entre si que mas que-
ría quedarse en aquella tierra , con esperanza de que al-
gún dia iria por alli algún navio de Castilla que lo to-
marla , que el pasar tanta hambre y trabajo , y que asi
lo verificó *.
Los otros dos compañeros Romay y Sánchez conta-
ron lo demás que acaeció después de haber huido de la
nao el expresado Sebastian de Porto. Dijeron que al otro
dia por la mañana, mandó D. Jorge dar la vela, é yendo
en vuelta de tierra, vieron muchos indios en una playa á
quienes preguntaron por señas , del mejor modo que pu-
dieron , por su batel y gente , y que contestaron corrien-
do la mano por la garganta á manera de cortar, con que
dieron á entender que todos eran degollados. Que la nao
pasó mas adelante, y á dos ó tres leguas de alli fondeó
detras de una punta, donde estuvo cuatro ó cinco dias sin
haber ido ninguna canoa abordo '\
Que ya estaban para partir, cuando llegó un princi-
pal de aquella tierra con dos ó tres canoas cargadas de
bastimentos , y el capitán les mandó que no llegase abor-
do mas que una, y rescatarla todo lo que traian ; que los
indios lo entendieron y verificaron asi ; y rescatado todo,
se fueron á tierra, diciendo el principal que al dia si-
t Documento BÚm. 14*
2 ídem.
3 ídem»
SEGUNDO DE LOAISA. 1 8/
guíente traería muchos puercos y bastimentos , y que en
efecto al otro día por la mañana fueron abordo otras sie-
te ú ocho canoas , y por el mismo orden que el día an-
terior rescataron lo que traían '.
Que estaban el capitán D. Jorge y su hermano D.
Diego sobre la mesa de guarnición de popa, haciendo los
rescates, y Bena vides se hallaba echado de pechos sobr^
ella , y habiendo casi finalizado , los indios que rescata-
ban, tomaron á D. Jorge y á D. Diego por las manos y
piernas y los echaron al mar sin que volviesen á parecer.
Que los indios de las otras canoas empezaron á tirar mu-
chas flechas enhervoladas, piedras y otras armas que traían;
dieron á Juan de Benavides con una flecha por los pe-
chos, de lo que murió aquella noche , y mataron otros dos
hombres enfermos que estaban sobre la chimenea ; que los
de la nao no sabían que hacer ; que acordándose un lom-
bardero de un tiro que tenia cebado, le dio fuego sin apun-
tar, y los indios se apartaron un poco, y que cebó luego
otro tiro y lo disparó , y los indios se fueron en vuelta
de tierra ^
Que quedaron todos los de la nao desconsolados por
el gran desastre de haber perdido el batel con 14 hom-
bres, el capitán, su hermano, y otros tres, que eran 19
individuos; y empezaron á levar el ancla, pero siendo
pocos, no la pudieron suspender, y largando la amarra se
hicieron á la vela, yendo para donde el viento y corrien-
te los quería echar, porque no tenían piloto , marineros,
ni quien supiese disponer el velamen ; y de este modo al
cabo de dos ó tres días llegaron á vista de una isla que se
llamaba Sanguin; y estando cerca, vieron una playa bue-
na. Reflexionaron que una noche podrían tener un tem-
poral que diese con la nao en la costa y lodos se perdie-
sen ; que acordaron encallar la caravela en aquella playa
de Sanguin, y estando j'a cerca, saltó el viento por la
t Documento Biím. 14.
a ídem.
lS8 VIAGES AL MALUCO.
proa y dio con ellos al través en unas rocas, donde quedó
la cara vela sobre el costado \
Que los indios de la isla fueron luego á pelear con
ellos , pero les dispararon unas escopetas y tiros , y hu-
yeron. El dia siguiente volvieron los indios en mayor
número, y empezaron á batirlos con muchas flechas, pie-
dras , lanzas , azagayas y otras armas ; mataron á un cria-
do de D. Jorge nombrado San Miguel de una pedrada
que le dieron en una mejilla, y lo echaron al mar, y los
demás se retrajeron á popa desalentados. Entraron los in-
dios en la nao , mataron algunos de los individuos , pren-
dieron á otros , y tomaron la hacienda y demás ; añadien-
do, que de los que prendieron habia siete ú ocho vivos,
que estaban repartidos , y algunos vendidos á otras islas '.
Resolución de Hernando de la Torre capitán de los cas-
tellanos en Tidori , y descubrimiento de la falsedad an-
terior.
Luego que Hernando de ía Torre supo los expresa-»
dos acaecimientos , á los cuatro ó cinco dias de la llegada
á Tidori del capitán Sayavedra, mandó armar tres parao-
les para ir á buscar en aquellas islas los dos navios que ve-
nían en su conserva, y la gente de la nao Parral, llevan-
do dichos paraoles diez hombres castellanos, de los cuales
el uno era Sánchez y el otro Sebastian de Porto, porque
sabían la lengua de dichas islas ; y el dia de Pascua de
Resurrección de 1528 fueron por la mañana Sánchez y
Romay á pedirle licencia para ir á buscar en un lugar de
la isla de Tidori algún bastimento , para que lo llevase
Sánchez , pues habia de ir en los paraoles , lo cual se les
concedió \
El mismo dia á las 2 de la tarde, muchos indios de
un lugar de la isla de Tidori que se llamaba Mariecu y
I Documento núm. 14.
2. Documentos núms, 14 y 25.
3 Documentos ídem.
SEGUNDO DE LOAISA. 189
estaba en frente de Terrenate , fueron al capitán de los
castellanos , llevándole presos á Romay y á Sánchez , en
camisa y atadas las manos, diciéndole que se iban huyen-
do á Terrenate. Ellos expresaron que nunca habian teni-
do tal pensamiento, sino que iban al rededor de la isla
á buscar una cabra; y el capitán creyendo ser asi, por ser
recien llegados á la tierra sin conocer sus términos , y
juzgando que los indios lo habian hecho por robarlos , no
trató de averiguar mas. A los dos dias partieron los pa-
raoles á su comisión , y el mismo Sánchez en ellos ' .
Pasados cuatro ó cinco dias de su salida, un sobresa-
liente de la armada de Tidori , que habia ido en la capi-
tana , llamado Pedro de Raigada , fue al capitán de los
castellanos y le dijo, que durmiendo Romay en su posada,
le expresó una noche que si guardase secreto le descu-
brirla algo, y que habiéndoselo prometido, le dijo Romay:
Habéis de saber que cuando me trageron los indios te-
nían razón, porque de cierto nos Íbamos á Terrenate. Rai-
gada le preguntó ¿por qué? y Romay le dijo, es vexdad
que en Bizaya tomaron los indios el batel de la caravela
con toda su gente , pero cuanto hemos dicho del modo
con que se perdió después la caravela, todo es mentira , y
sabed que Sánchez , Yo , Fernando del Hoyo , Juan de
Ola ve y otros cuatro ó cinco, que seriamos todos nueve
ó diez compañeros , matamos al capitán D. Jorge , á su
hermano D. Diego , y á Benavides , echándolos al agua
vivos , y dándoles lanzadas al borde de la nao , y después
dimos con la caravela al través en Sanguin, donde se aca-
bó de perder ; y como los paraoles que van á buscar y res-
catar los castellanos que están alli, no pueden dejar de des-
cubrir lo que hemos hecho, por ese temor^nos íbamos á
Terrenate "".
El capitán de los castellanos, oyendo tal indicio y juz-
gando que podia ser asi , mandó prender á Romay y ha-
cerle ciertas preguntas sobre el asunto, todo lo cual negó.
I Documento Diím. 14.
a Documentos números 14 y í*^«
1 9o VI AGES AL MALUCO.
diciendo que se lo levantaban algunas personas que le
querían mal, y en esto se mantuvo á pesar de haberle
aplicado algunos tormentos y tratos. En su vista el capi-
tán acordó dejarlo preso, hasta saber de Sánchez la verdad,
y mandó luego aparejar un paraol que fuese á dar aviso
á los tres paraoles, previniendo que prendiesen á Sánchez.
El paraol los halló en el puerto de Zamafo , y dio á los
castellanos las cartas que llevaba; pero Sánchez estaba so-
bre sospecha de lo que podría ser el ir el paraol á dar
cartas, y lu ^go procuró salir á tierra con pretexto de una
necesidad, llevando una espada en la mano, y no volvió
mas. Los otros que leyeron las cartas , empezaron á lla-
marlo ; pero nunca respondió , y á pocos días se supo que
estaba en un lugar de Terrenate ^.
Los indios de los paraoles no quisieron pasar adelante,
porque había mucho viento y mar , y diciendo que los
paraoles se perderían, regresaron al puerto de Tidori ".
Los castellanos no volvieron á enviar á rescatar aquellos
cristianos de la nao Parral ^ ; y quedando Romay preso
hasta saber la verdad, llegó á la sazón una carta de las
islas de los Célebes, escrita por un flamenco nombrado Gui-
llermo, expresando la pérdida de aquella nao : en la cual
condenaba á estos dos gallegos , por cuya carta y demás
indicios dieron á Romay tratos de cuerda, con que le hi-
cieron confesar lo que había hecho. El portugués Sebas-
tian de Porto no tenía culpa, porque no fue del motín ; y
el capitán mandó que Romay fuese arrastrado y hecho
después cuatro cuartos, lo que así se ejecutó ^.
1 Documento núm. 14-
2 ídem.
3 Documento núm. 25.
4 Documento núm. 2.6. Herrera , Decad. 4-* libr. ^.", cají.
í).^, pág. 47 __Oviedo, segund. part. , lib, 20 , cap. 29., fol. 5a.
APÉNDICE
DE DOCUMENTOS PERTENECIENTES
A LAS DOS EXPEDICIONES HECHAS
AL MALUCO
POR EL COMENDADOR Fr. GARCÍA DE LOAISA
Y POR ALVARO DE SAAVEDRA.
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APÉNDICE '^^
DE DOCUMENTOS PERTENECIENTES
A LAS DOS EXPEDICIONES HECHAS AL MALUCO
POR EL COMENDADOR FR. OARCIA DE LOAISA
Y POR ALVARO DE SAAVEDRA.
Núm L
Memorial presentado al Emperador sobre las ventajas
que resultarían de establecer en la Coruña la casa de
contratación para el comercio de la Especería '. (Arch.
de Ind. de Sevilla, Leg. i.° papeles del Maluco de
15 19 á 1547). ,:
S. C. C. M. = Las causas por do V. M. , según cumple á
su servicio en lo de la negociación de la especeria , conviene
asiente la casa de la contratación della en la cibdad de la Co-
ruña, allende del ennoblecimiento de su Reino, y aumenta-
miento de sus rentas, son las siguientes.
Primeramente : la dispusicion del puerto ser el mejor que
hay en todos vuestros Reinos, y mas á propósito para la ne-
gociación, asi para el siguimiento del viage, cuando partan las
armadas para tomar de alli su derrota , como para tomarla asi
mismo quando vienen , les es á menos peligro á las naos, y mas
conveniente á su navegación y derrota que traen, que otro
ninguno , porque desto tenemos experiencia por muchas de las
naos quando vienen de Calicud, venir á reconocer á esta costa.
Lo otro , que mandando V. M. asentar alli la contrata-
ción , todas las naos que vienen de poniente y levante, prin-
I No tiene fecha , pero debió escribirse luego que se acabo lá
Junta de Badajoz hacia mediados de 1 524 P"es se mandó entonces
dar prisa al apresto de la armada para el Maluco , y que se pusie-
se en la Coruña la casa de la contratación de la especería sin em-
bargo de la coatradicion de Sevilla. {Herr. Véc 3.* lih. 7, cap, 5.°)
TOMO V« B3
194 VIAGES AL MALUCO.
cipalmente de Flandes, é Ingalaterra, y Francia, y Alema-
nía, y Escocia, y Dinamarca, y Noruega, y de otras muchas
partes, donde es principalmente todo el gasto de la especería,
les es muy mas cerca, y mas seguro y breve el viage: man-
dando V. M. asentar alli la negociación , es escusar de ir por
ello á Lisboa; y asentando la casa en el Andalucia, allende
de otros muchos inconvenientes que hay, es este muy gran-
de : porque hallándolo en Lisboa á comprar , no pasarían el
cabo de Sant Vicente , donde allende de ser muy peligroso , y
se suelen perder muchas naos , hay tiempo que se están cuatro
y cinco meses que no pueden doblar el cabo.
Lo otro , que para el seguimiento desta negociación V. M.
de forzado ha de mandar hacer muchas naos , y reparar y
renovar las que vienen de las Indias por las tornar á embiar
de la propia manera y orden que se hace en Portugal , pues
la negociación ha de ser de la mesma calidad : y para esto en
parte ninguna no hay tal aparejo á causa de los muchos mon-
tes y fierro y las otras cosas necesarias para ello; y porque
de alli lo llevan para Portugal y Andalucía para hacer las
naos y se hace á mucha menos costa que en otra ninguna parte,
y las cosas que son menester de Flandes é Inglaterra y otras
partes , las tienen mas á la mano y de mejor precio.
Lo otro, que asentando la contratación en Sevilla ó en
otra qualquier parte del Andalucia, no hay manera de poder-
se hacer la cantidad de naos que para esta negociación convie-
ne , ni montes para ello , y las que se hiciesen costarían dos
tanto mas de lo que costarán en la Coruña , y es este uno de
los principales gastos de las armadas.
Y las causas por que no se puede poner la negociación en
Sevilla, es por la ribera ser de agua dulce , y con los grandes
calores se cria en ella mucho gusano, y hacen mucho daño á
las naos , y antes que dalli se despachen para hacer el armada,
salen comidas.
La oira causa y mas principal de todas és, que esta nego-
ciación y navegación y trato de la especería para el bien y
pro della, es necesario se negocie y navegue con naos grandes
por muchas razones; porque las naos pequeñas, la mucha can-
tidad de mantenimientos que son menester, segund el largo via-
ge conforme á la gente que la nao lleva , ocupa la mayor par-
te de la nao. Lo otro, que cargadas las cámaras, y quintaladas
del capitán y oficiales y marineros , no queda lugar en que
se pueda cargar lo del armazón , y se paga tanto de sueldo á
la gente, como de la nao gruesa. Por las causas dichas, y otras
muchas que para ello hay, allende de la seguridad de la nave-
gación , es necesario la navegación se haya de hacer con naos
DOCUMENTOS DE I-OAISA. I95
grandes á causa de la mucha carga que traen ; y porque de
mantenimientos y sueldo de gentes, lleva poco mas que la nao
pequeña; j nao grande en ninguna manera puede subir la ri-
bera de Sevilla. _ ^
Lo otro, que la especería estando en Sevilla, está muy
apartada, y no conviene á la negociación, ni despacho della,
sino que esté en puerto á donde todas las naos que pasaren de
Unas partes á otras, tengan la compra y la carga y descar-
ga á la mano, y en comprando se puedan partir.
Lo otro, y que es harto principal y de provecho , los mu-
chos mantenimientos que hay en la cibdad y comarca, y de
grand barato.
Allende de las causas sobredichas , á navegar la especería de
la Coruña , ó á navegalla del Andalucía vá mucho en el riesgo;
y habiéndose de asegurar , costaría mas de cuatro por ciento
el seguro de qualquier lugar del Andalucía que de la Coruña,
en que va mucha suma de dinero por año.
Lo otro , que estando en la Coruña el especería, es como
si estuviese en Flandes , y pues allí se gasta la mayor parte , y
muy poquito en levante, es bien se ponga cuan mas cercano
se pueda poner de aquella navegación.
Lo otro , que cuando se arman las naos, estando tan juntas
de casa , no tienen lugar los capitanes y oficiales de llevar nin-
gunas mercaderías defendidas por V. M. y asentándose la ca-
sa en Sevilla, pueden poner bajando la ribera, qualesquier
mercaderías destas.
Y asimismo quando vienen de la India , entrando luego en
el puerto donde ha de ser la descarga, no tienen lugar el capi-
tán , ni la compañía de sacar cosa ninguna de lo que traen;
y asentándose la casa en Sevilla, subiendo la ribera arriba , que
suelen tardar i í, ó 20 días pueden sacar todo lo que quisieren.
Y pues V. M. en este descubrimiento mandó tomar por su
patrón de la navegación al Bienaventurado Apóstol Sanctiago,
por cuya intercesión es de tener que Dios deparó este descu-
brimiento , es razón que V. M. en memoria desto ponga esta
contratación en lugar donde se puede seguir beneficio, y la
tierra en que su Santo cuerpo está, sea mas noblecido i visi-
tado.
19^ VIAGES AL MALUCO.
Núm. IL
Privilegios que concedió el Emperador dios naturales de
estos reinos que armasen navios para ir al Maluco en
la armada de Loaisa. (Arch. de Ind, en Sevilla , Leg.
i.% papeles del Maluco desde i$ 19 á 1^^"/)^
1 522. Don Carlos por la gracia de Dios, Rey de Romanos , é
■ Emperador semper Augusto ; Doña Juana , su Madre , y el
mismo D. Carlos por la misma gracia , Reyes de Castilla , de
León , de Aragón, de las dos Secilias , etc. etc. = Por cuanto
á todos es notorio, que Nos con la voluntad que siempre ha-
bemos tenido , y tenemos de engrandescer estos nuestros Rei-
nos y Señoríos, y enriquecer los subditos y naturales dellos
por los muchos, y grandes, y señalados servicios que han
hecho á Nos y á los Reyes nuestros predecesores , é á nues-
tra Corona Real, el año pasado de 15 19 años mandamos ar-
mar cinco naos , de las quales fué por nuestro capitán general
.* Hernando de Magallanes , caballero de la orden de Santiago,
las quales mandamos bastecer de todo lo necesario para la
gente que en ellas iba por tiempo de tres años: al qual man-
damos que fuese á las islas de Maluco , y á otras partes donde
hubiese especería, que fuesen dentro de los límites de nuestra
demarcación ; para la orden que en ello habia de tener le man-
damos dar , y dimos cierta instrucción por la cual se rigiese 6
guiase. E como quiera, que el dicho Hernando de Magallanes
fálleselo en el dicho camino , los capitanes de las dichas nues-
' tras naos, siguiendo nuestro mandamiento, y orden hicieron
su viage hasta tanto que llegaron á las dichas islas de Malu-
co, y á otras que son en nuestros límites, é demarcación,
donde por los Reyes é Señores dellas, sabiendo como eran
nuestros, fueron bien recibidos y tratados y honrados, é á
Nos , como á sus Reyes é Soberanos Señores , dieron , é em-
viáron con ellos su obidiencia ., é á los dichos nuestros capita-
nes con entera voluntud é amor , reconosciéndonos , como di-^
cho es, por sus Reyes é Señores, dexaron é permitieron libre-
mente contratar la dicha especería , é cargar las dichas naos
de clavo, é traer las muestras de todas las otras especerías, y
droguerías , que en las dichas islas é tierras hay ; de las quales
dichas naos, después que hicieron vela de las dichas islas de
Maluco para estos nuestros Reinos , una dellas llamada la Vi-
toria arribó con salvamento al puerto de San Lucar de Barra—
DOCUMENTOS DB LOAISA. lOy
meda, y otra llamada la nao capitana que venían en una con-
serva porque hacía agua , quedó á repararse en la Isla de , , .
... la cual esperamos en nuestro Señor brevemente traerá en
salvamento. E asimismo esperamos otra nuestra armada que al
mismo tiempo mandamos despachar y embiar al dicho descu-
brimiento con todo aparejo , para que los navios que fuesen
menester hacerse para el dicho viage , se hiciesen en la costa de
la mar del Sur de Panamá , á las espaldas de la tierra firme,
de que fué por capitán general Gil González de Avila, caballero
de la dicha orden , de que tenemos relación , que salió de la di-
cha costa al principio del año pasado de 15 21 años con siete
navios muy bien adrezados é bastecidos de todo lo necesario;
c conosciendo la grandeza y riqueza que hay en las dichas
islas , é cuanto importa al bien destos dichos nuestros Reinos,
é de los subditos é naturales dellos , que prosigamos la dicha
contratación; como quiera que teníamos determinado de ha-
cer una gruesa armada para ello, pero atendido que para la
buena navegación de aquellas partes conviene, y aun es nece-
sario , que la dicha nuestra armada partiese de aqui por todo
el mes de Marzo del año que viene de 1523 años ; al presente
por no embarazar la navegación con gruesa armada , por ser
imposible poder hacerse para partir en el dicho tiempo , con
acuerdo de los del nuestro Consejo de las Indias, habemos acor-
dado y terminado de embiar seis naos de armada muy en or-
den , asi de artillería é municiones , como de mantenimientos,
mercaderías de rescates , y otras cosas necesarias para el resca-
te é contratación que se hace en la dicha especería. Por ca-
pitán general de las cuales mandamos ir á un caballero princi-
pal de nuestros Reinos. E otro si, un Gobernador é lugar Te-
niente general nuestro, para que quede en las dichas tierras, é
islas de Maluco en nuestro nombre , y con nuestro poder bas-
tante , y otros oficiales necesarios , asi para ir y volver con la
dicha armada, como para quedar con el dicho nuestro lugar
teniente general en las dichas tierras. Y porque nuestra inten-
ción y voluntad siempre ha seydo y es , de hacer merced á los
subditos é naturales destos nuestros Reinos y señoríos, habe-
mos tenido y tenemos por bien, que puedan armar en la di^-
cha nuestra armada cada uno de ellos por si ó en compañía,
la cantidad ó cantidades que quisieren, é por bien tovieren;
é para ello con acuerdo de los del nuestro Consejo les otorga-
mos los capítulos siguientes.
I."* Primeramente, por hacer bien y merced á los dichos
armadores , é porque entendemos que asi conviene para el
bien de la navegación y contratación de la especería y buena
venta della, y por otros muchos provechos y ventajas que en
198 VI AGES AL MALUCO.
ello hallamos, les prometemos de asentar y que asentaremos
en la nuestra cibdad de la Coruña la casa que mandamos ha-
cer para la contratación de la dicha especería, y cosas que vie^
nen de la dicha India.
a.'* Iten. Concedemos y otorgamos á todas las sobredichas
personas é cualquier dellas , que puedan armar y armen en
esta presente armada , que vá á las islas de Maluco , é á otras
cualesquier islas é tierra firme descubiertas, é por descubrir
dentro de los límites de nuestra demarcación , las cuantías de
maravedís que quisieren é por bien tuvieren, agora las quie-
ran poner por sí, agora en compañía de otros; é concedemos
á los que asi armaren en esta armada, que puedan armar y
armen en las cuatro otras primeras armadas siguientes que
mandaremos hacer para la? dichas islas , é tierra firme otras
tantas cuantías de maravedís, como armaren é pusieren en esta.
3.° Iten. Les concedemos que si las dichas cuatro armadas
primeras siguientes después desta, ó alguna dellas, mandare-
mos crecer en mayor armazón, ó cantidad de las que en esta
se fornece é arma , que las dichas personas é cada una dellas
puedan fornecer , é poner en el dicho crecimiento sueldo á li-
bra , respetado por lo que en esta presente armada pusieren,
con tanto, que los que asi quisieren fornecer en el dicho cre-
cimiento, sean obligados á lo declarar dentro de . . . meses
ante los del nuestro Consejo que entiende en el despacho de lo
susodicho, ó en la nuestra casa de la contratación de la espe-
cería , si á la sazón estoviere fecha , é puesta en orden á los
nuestros oficiales della, después que por Nos fuere notificado
á dos ó tres de los principales armadores, ó á sus factores en
su ausencia, que estovieren en la dicha nuestra casa de la con-
tratación , ó en esta nuestra corte.
4.* Otrosí: que de todo lo que trajeren esta armada y
las quatro siguientes venideras, asi de especería é droguería,
oro, plata, joyas, perlas, piedras preciosas é seda é otras
cualesquier cosas de cualquier condición é calidad que sean,
hayamos de haber por nuestros derechos el quinto é veintena
parte ante todas cosas, el quinto para Nos, y nuestra corona,
y la veintena para los gastar é convertir solamente en mante-
ner y curar 6 medicinar las personas que vinieren enfermas
en las dichas nuestras armadas , é se recojieren en el hospital
ciue para ello mandaremos hacer en la dicha cibdad á se curar
dellas; é compiído esto , en otras obras pías é redención de ca-
tivos, como mejor nos paresciere para servicio de nuestro Se-
ñor, porque él enderece y guie nuestras armadas, y las trai-
ga en salvamento, é con bueno é próspero viage; é porque
la dicha veintena la dedicamos para obras pías, é servicio de
DOCUMENTOS DE lOAISA. Ip^
Dios, queremos que se saque primeramente de la dicha arma^
zon y luego el dicho quinto pertenesciente á Nos.
5.° Iten. Concedemos á los sobre dichos armadores, que ar-
maren en esta presente armada solos ó en compañía en cuan-
tía de diez mil ducados ó dende arriba, que puedan poner
cada uno que asi armadc en la dicha cuantia en una de las
naos de la dicha nuestra armada, cual ellos quisieren, é en las
cuatro venideras , un factor suyo propio, con tanto que sea
subdito é natural de la corona destos nuestros Reinos de Cas-
tilla é León é Granada, é á los cuales concedemos , que el di-
cho factor pueda estar , y esté presente á todo el rescate que
se hiciere , juntamente con los nuestros oficiales que en las di-
chas armadas enviaremos , é firme juntamente con ellos en el li-
bro del armazón lo que asi se rescatare , é contratare. E para
que esto se tenga é guarde, asi en todas las cosas tocantes á
los rescates, é contratación que se hiciere en cualquier parte
que se hagan , mandamos al nuestro capitán general de la di-
cha armada é oficiales della, que asi lo guarden é cumplan, é
fagan guardar é complir.
6° Iten. Concedemos, que derrotándose alguna ó algu-
nas naos de la dicha nuestra armada de la compañía de las
otras por temporal forzoso, que en tal caso do quier que lle-
gare la tal nao dentro de nuestros. límites é demarcación, pares-
ciendo al nuestro capitán , y oficiales de la dicha nao que con-
viene al bien del armazón rescatar y contratar alli , lo puedan
hacer , guardándose en ello con los dichos factores la orden su-
sodicha.
7.° Iten. Que después que en buena hora las dichas nues-
tras armadas , ó cualquier dellas sean arribadas á las dichas is-
las de Maluco , ó á cualesquier otras islas 6 tierra firme descu-
biertas, c por descubrir de nuestra demarcación, en el rescate
que se hiciere , se tenga la orden susodicha con los fatores de
los dichos armadores , y paresciendo al nuestro capitán gene-
ral y oficiales de la dicha armada, que conviene para el bien
de la dicha armazón enviar á otras islas, é partes, é tierra fir-
me dentro de los dichos nuestros límites, alguna ó algunas
naos de la dicha armada á contratar é rescatar , lo puedan ha-
cer , á los cuales mandamos que consientan ir en ellas á los fa-
tores de los dichos armadores , para que sean presentes ai
rescate , y á todo lo demás que hicieren y contrataren se-
gund dicho es.
8." Iten. Les prometemos que luego , con la bendición de
nuestro Señor , la dicha nuestra armada fuere arribada en estos
nuestros Reinos , y la especería y droguería que en ella vinie-
re puesta en la nuestra casa de la contratación , le mandare-
200 VI AGES AL MALUCO.
mos poner y pornemos precio con conformidad de los sobre-
dichos armadores, é que aquel mandaremos sostener, y te-
ner en la venta dello , é que asi como se fuere vendiendo de
seis en seis meses, mandaremos hacer la cuenta, é sacados
primeramente nuestros derechos , é lo que debiéremos haber
por la parte que obieremos puesto en la dicha armazón, man-
daremos acodir á los dichos armadores por la que pusieren é
debieren haber sueldo á libra, é por la presente mandamos
que les sea acudido libremente , é les prometemos que por cab-
sa ni razón alguna no les será detenido, ni embargado.
9.° Iten. Por mas hacer bien y merced á los dichos arma-
dores, é otras cualesquier personas é tratantes que vinieren á
la dicha cibdad, de cualquier nascion que sean, con tanto que
sean cristianos, á contratar y comprar en la dicha casa, les
concedemos , que de ninguna cosa, asi especieria, como dro-
guería , y joyas de oro y plata , y perlas y otras cualesquier
cosas , de cualquier calidad é condición é natura que sean,
que vengan de las dichas Indias, é tierra firme en las dichas
armadas, á la dicha nuestra casa de la contratación , que en
ella compren , no paguen otro derecho alguno , mas del sobre-
dicho, puesto caso , que después una 6 muchas veces la tornen á
vender dentro de la dicha cibdad, porque de lo que asi vendie-
ren dentro de la dicha cibdad, es nuestra merced que sean libres,
é francos con la paga de los sobredichos derechos ; é asi mis-
mo les concedemos que lo que de la dicha casa sacaren , ó en
ella , y en la dicha cibdad compraren, siendo, como dicho es,
cosa venida de las dichas Indias, la puedan sacar por mar é
por tierra libremente, sin pagar á la salida otro derecho algu-
no: esto, asi comprándolo los dichos armadores , como otra
persona alguna que sea cristiano en la dicha casa, ó dentro
de la dicha cibdad.
10. Otrosi : Que el oro, plata, joyas, perlas , piedras
preciosas é seda tejida y en madejas, y otra cualquier cosa que
venga en las dichas armadas , que no sea especieria y drogue-
ría , de que por la calidad dello no se pueda tomar el sobre-
dicho derecho de quinto é veintena, particularmente en ello
mandaremos, y por la presente mandamos que se tasen y es-
rimen y aprecien por personas escientes y expertas en ello,
nombrados por los dichos nuestros oficiales con conformidad
de los dichos armadores , é si en las dichas cosas obiere algu-
na ó algunas que por razón de su calidad queramos Nos to-
mar para Nos por el precio que fuere tasado en cuenta de
nuestros derechos, 6 valiendo mas en parte de lo que obiere-
mos de haber por lo que posimos en la dicha armazón, que
lo podamos hacer , y el restante, siendo pagados Nos de núes-
DÓCITMEIÍTOS DE tOAlSA. ^ 20 1
tros derechos primeramente , 7 de lo que hobleremos de haber
por lo que en la tal armada hobieremos fornecido, el pago de
lo qual tomaremos en las dichas Joyas por la tasa y precio que
se Jes pusiere como dicho es, mandaremos entregar , y por la
presente mandamos que se entregue á los dichos armadores.
La cual dicha tasa y entrega de las sobredichas cosas promete-
mos mandaremos hacer dentro de dos meses después de venida
la dicha armada, con que el oro, y plata que viniere en pol-
vo, ó en reales, 6 en grano, no se pueda sacar de la dicha
<:asa de la contratación , salvo que dellas se lleve luego por
los dichos nuestros oficiales , presentes los dichos armadores ó
sus fatores , á la nuestra casa de la moneda de la dicha cib-
dad, donde se amonede é labre, é después de amonedado, res-
cibidos nuestros derechos é parte del armazón que nos cupiere,
se entregue luego á los dichos armadores , con tanto que el
dicho oro , y plata no lo puedan sacar , ni saquen fuera de
nuestros Reinos, é Señoríos en oro , ni plata, ni en moneda
amonedada.
1 1. Iten. Les concedemos , que si Nos por ganar la volun-
tad de los Reyes , y Señores de las islas é tierra firme descu-
biertas, é que adelante se descubrirán, para que la gente que
fueren en las dichas nuestras armadas, y allá hubieren de que-
dar contratando, sean por ellos favorecidos y bien tratados,
acordaremos, é nos pluguiere de les enviar algunas joyas, y co-
sas de las de acá á nuestra costa , fuera de lo que pusiéremos,
é armaremos con los otros armadores , que lo podamos hacer;
é que lo que los dichos Reyes , é sus Gobernadores por razón
de lo susodicho nos dieren , sea asi mismo para Nos , fuera de
la dicha armazón , ecebto si las tales dádivas fueren en especie-
ría ó droguería, porque en este caso por hacer merced á los
dichos armadores, queremos que la dicha especiería y drogue-
ría sea para la dicha armazón , con que el coste de lo que asi
dieremos, respetando á lo que acá nos costó, se ponga en la di-
cha armazón , y heredemos por razón dello en ella, como por
lo demás que en ella posimos. '■' -'-P oqmt;ií la ,> íií;Í, >]?;í1
12. Iten. Queremos y -nos píácé^'qtie cualquier ptéka ó
cavalgada, que hiciere la dicha nuestra armada, é las cuatro
siguientes é cualquier nao dellas, sea de la dicha armazón _é
para ella: esto, agora con la dicha presa, ó cavalgada, ó con
alguna cosa della se haga íiUa algund rescate, agora venga en-
teramente acá, porque asi 'la dicha presa y cavalgada como el
rescate que con ella y cosas della se Wciere, es nuestra vo-
luntad que sea entera y complidamente del armazón , é que
<Jella como de las otras cosas rescatadas hayamos los sobre
dichos, nuestros derechos en la manera- ya dicha , é la parte
TOMO V. ce
202 ^ VIAGES AL MALUCO.
que nos cupiere en ella por razón de lo que poslmos en el ar-
mazón, é los armadores asi mesmo por lo que hobieren pues-
to en ella; 6 que no embargante que sea presa, ó cavalgada, ó
rescate fecho con cosas della, no hayamos de haber , ni nues-
tro capitán general, ó particular de la nao que la hiciere, otros
derechos demás de los sobredichos por razón dello, aunque
ú Nos é al dicho capitán nos pertenesca , ó pueda pertenescer
por razón de ser cavalgada ó presa.
13. Iten. Concedemos á los dichos armadores que por la
parte que en esta primera armada pusieren , puedan en ella
y en las cuatro siguientes tomar los compañeros que quisie-
ren , é hacer con ellos nueva contratación á su voluntad por
la dicha su parte , é que cualquier cosa que con ellos trataren
é ganaren en la dicha su parte , sea suya propia ; y esto mis-
mo queremos y nos place que puedan hacer cuanto al acre-
centamiento, si alguno hicieren en las dichas cuatro armadas,
conforme á lo que está dicho.
14. Otrosí: Les prometemos, que los capitanes, oficiales
y pilotos é otra compaña , ó gente que fuere en esta dicha ar-
mada y en las cuatro venideras, no ganarán ningund sueldo
■í costa de la dicha armazón , si no solamente desde el dia que
la dicha armada é armadas en que fueren, hicieren vela hasta el
dia que tornaren é vinieren á la dicha nuestra casa, é que si
Nos por algund respeto ó cabsas que liaya , mandaremos ha-
cer algunas mercedes á las dichas personas que en ellas fueren,
será á nuestra costa, é no de la dicha armazón.
15. Iten. Les aseguramos que por razón de ningund asien-
to é concierto que hayamos fecho ó ficieremos adelante, no
pediremos , ni demandaremos á los dichos armadores , ni ellos
íios pagarán otro derecho alguno de ninguna cosa que venga
de las dichas Indias, é tierra firme en las dichas armadas, mas
de los sobre dichos veintena é quinto.
16. Iten. En cuanto á la especieria que quedó en la dicha
India de la armada pasada, de que fué capitán Fernando de
Magallanes, al tiempo que la nao Vitoria partió de la dicha
India, é al rescate de especiería, é otras cosas de cualquier ca-
lidad que sean, que antes que esta nuestra armada llegue se ha-
ya fecho, y á otras cosas en cualquier manera pertenecientes
á la dicha armada primera , que aquello mandaremos traer en
esta presente armada, que agora vá por cuenta é Inventario
particular , que dello traigan los nuestros oficiales que vinie-
ren en ella por bien de concordia de los armadores pasados é
presentes, queremos, é nos place que la dicha mercadería é
rescate que pertenesclere á la dicha primera armada que asi
mandamos traer, que fuere en especiería 6 droguería y seda,
DOCUMENTOS DE LOAISA. 2O3
y Otras mercaderías que ocupan carga, se haga cinco partes,
é que las tres dellas pertenezcan é sean de la dicha primera ar-
mada y armadores della, de la cual sacados los derechos que
conforme al asiento que con ellos mandamos tomar , nos per-
tenescieren. E otro si : lo que dello hubiéremos de haber por
la parte que armamos, el restante sea precipuestO de los dichos
primeros armadores , é las otras dos partes restantes por ra-
zón del fleyte de las naos en que viene la dicha mercadería,
pertenezca y sea desta presente armada , é para todos los ar-
madores della por la parte que cada uno pusiere, en lo cual
hayamos los mismos derechos de quinto y veintena, que debe-
mos haber de las otras cosas desta presente armada; é manda-
mos que la dicha especiería é droguería que asi trajeren perte-
nesciente á los dichos primeros armadores , se venda en la di-
cha nuestra casa juntamente con la otra especiería que en la
dicha armada viniere por la forma y manera ya dicha; y asi
como se fuere vendiendo, se acudirá á los primeros armado-,
res sueldo é libra, como lo hobieren de haber en la manera
sobre dicha ; é si fuere la dicha mercaduría pertenesciente á la
dicha primera armada, é oro, é plata, perlas, é joyas, é otras
cosas que no ocupan carga, é pueda venir en cajas, que el
diezmo de todo ello pertenezca á esta presente armada por ra-
zón del dicho fleyte, y todo lo demás restante sea de la di-,
cha primera armada: de todo lo cual, ante todas cosas Nos.
hayamos nuestros derechos en la manera que arriba dicha es
en lo de la especiería y droguería : y esta misma orden pro-
metemos mandaremos guardar y guardaremos con los arma-
dores desta presente armada en razón de los armadores, si du-^
rante el tiempo de las cuatro siguientes algunos mandaremos
rescebir , de manera que la dicha su especiería y cosas de res-,
cate que allá hobiere , se traerá en la primera armada que,
mandaremos hacer , después que hubiéremos rescibido Jos tale^*
armadores.
17. Iten. Que si de la dicha armada pasada, al tiempo que
esta llegue á las dichas islas de Maluco, quedaren algunas mer-
caderías della por rescatar , que del día que esta dicha arma-
da nuestra llegue en adelante , no se pueda hacer rescate algu-
no con ella , antes mandamos que la que hobiere, se entregue
á los nuestros oficiales desta presente armada , é que sea del
armazón della , los cuales lo que asi rescibieren lo asienten
particularmente en el libro del armazón desta armada, para
que acá por el dicho asiento se les pague de la dicha armazón,
con mas treinta por ciento en nombre de interese de lo • que
acá hobiere costado.
18. y esta misma orden proraetemos mandaremos guardar
2C4 ^ VIAGES AL MALUCO.
é guardaremos con los armadores desta presente armada, aca-
badas las dichas cinco armadas , cuanto á las mercaderías que
dellas en las dichas tierras quedaren por rescatar.
19. Iten. Concedemos á los íatores, que asi en la forma su-
sodicha enviaren los dichos armadores, que hayan y tengan en
la dicha armada de salario , é caja , é cámara é quintalada,
otro tanto como mandaremos dar á cada fator de los nuestros
que fueren en cada una de las dichas naos.
20. Iten. Concedemos á los armadores, que segund la for-
ma y orden sobredicha , pueden é deben tener é nombrar
factor, que si quisieren que el factor que nombraren para ir
en esta armada , quede en las dichas islas , que lo puedan ha-
cer , é que con él se guarde la orden é forma susodicha , asi
en el contratar é rescatar , como en todo lo demás tocante á la
contratación; é que si aquel muriere, puedan nombrar en su
lugar otro , é lo mismo puedan hacer , si les paresciere que les
conviene quitar é remover aquel, é poner otro en su lugar, lo
cual puedan hacer é hagan todas las veces que quisieren, é
vieren que les conviene.
21. Iten. Les concedemos y prometemos que el nuestro
capitán general, ni gente, ni otra persona alguna que vaya en
lá dicha nuestra armada, ni en las cuatro siguientes, no se en-
tremeterán á rescatar por si, ni por otras personas cosa algu-
na en la dicha India para si particularmente fuera de la dicha
armazón , salvo aquello que por nuestras instrucciones le fuere
concedido , é al tenor c forma de la instrucción que Nos man-
daremos dar al dicho nuestro capitán general, é oficiales de la
dicha nuestra armada, é so pena de la nuestra merced ; é mas,
qtié lo qtie én contrario rescataren lo haya perdido para el
armazón, é que el rescate é contratación se hará solamente
por los nuestros oficiales que nombraremos , interviniendo en
ello er factor ó factores de los dichos armadores en la forma
susodicha, é no en otra manera só la dicha pena.
^22. Iten. Que el rescate y contratación que se hiciere en
las" dichas Indias de joyas, se porná en la dicha armazón á
provecho della, é que aquellas ni alguna dellas no serán to-
niadas por el dicho nuestro capitán general , ni por otra per-
sona alguna por el tanto, ni en otra manera, sino que todo
quede para la dicha armazón , é venga enteramente en bene-
ficio deila é la dicha nuestra casa.
23. Iten. Porque las dichas armadas vayan mas favoresci-
das y-' sean mejor miradas, y la contratación y rescate y ven-
ta de la dicha especiería se haga mas á provecho de la dicha
armazón, tenemos por bien que todo lo que se comprare, é
vendiere, é contrataíe, é rescatare se haga en nuestro nom-
DOCUMENTOS DE L0AI8A. 20 5
bre; é para el favor é buen despacho dello mandaremos dar
las provisiones de justicia que convengan é sean necesarias.
24. Iten. Porque la dicha especieria se sostenga en un pre-
cio, como arriba está dicho , mandaremos , é por la presente
mandamos, que toda la especieria , que trujeren los capitanes y
oficiales, y toda la otra compaña que viniere en la dicha ar-
mada de sus cámaras é quintaladas , se ponga en la dicha nues-
tra casa , juntamente con la otra especieria que viniere en la
tal armada , é se venda por la orden que está dicha.
25. Iten. Que toda la dicha especieria que viniere, se ven-
da por su orden, asi como fuere veniendo, sin que se entre-
meta lo de la una armada con la otra, de manera que hasta
que el especieria de la primera armada sea vendida, no se ven-
da lo de la otra , é por esta orden lo de las otras , hasta ser
cumplidas las dichas cinco armadas , é vendida la especieria de
la armazón dellas.
26. Otrosí: Que las cosas que se compraren para la di-
cha armazón , ó mantenimientos é vituallas necesarias para las
dichas cinco armadas ó cualquier dellas en cualquier parte
que se compraren en estos nuestros Reinos, ó fuera dello s,
agora vengan por mar , agora por tierra , que sean libres é
francos en la dicha cibdad de la Coruña de cualesquier dere-
chos pertenescientes á Nos, ó á la dicha cibdad de la Coruña:
é que asi mismo que las naos que vinieren á la dicha cibdad
para ir en la dicha armada , ó á traer mercaderías para ella,
é las que vinieren de la dicha India cargadas, sean francas é
libres de anclage , é otros cualesquier derechos á Nos j é i la.
dicha ciudad, é á otro cualquier persona pertenescientes en la
dicha cibdad é su puerto , de entrada é salida.
27. Iten. Que el nuestro factor de la dicha casa terna
cuenta é razón con cada uno de los armadores , á los cuales
ó á sus factores acudirá con todo lo que hobiere de haber des-
pués de pagados nuestros derechos, é acudirá á cada uno con
todo lo que hobiere de haber sueldo á libra en la manera que
dicha es, sin que para ello espere otra nuestra carta ni man-
damiento, lo cual por la presente mandamos que asi se haga é
cumpla.
28. Iten. Que si alguna, ó algunas personas , agora sean
nuestros subditos, como extrangeros é naturales de otros Rei-
nos extraños , fueren osados ó atrevidos de hacer mal y daño
á las naos que fueren en la dicha nuestra armada ó alguna
dellas , que en tal caso constándonos del daño que fuere fe-
cho , é de las personas que lo hicieron , mandaremos dar car-
tas é provisiones para que todos los bienes de cualesquier da-
nificadores , agora sean naturales é subditos nuestros, agora
2o6 VI AGES AL MALUCO.
extrangeros,de los que estovieren en nuestros Reinos é Señoríos,
se tomen é secresten , é dellos mediante justicia , nos satisfaga-
mos Nos, y los dichos armadores por el daño , é interese é
costas que se hobieren fecho é rescibido las dichas nuestras ar-
madas; é no teniendo los dichos danificadores bienes en estos
Reinos, 6 tobiéndolos no siendo tantos que basten para satis-
facer el dicho daño, mandaremos dar cartas de amarcas é re-
presarías contra los extrangeros que no fueren nuestros subdi-
tos é naturales por todo el daño é costas é intereses que ho-
bieren rescibido las dichas nuestras armadas , 6 contra nues-
tros subditos todas las provisiones de justicia que sean necesa-
rias.
29. Otro sí : Que la mercadería é dineros que los dichos
armadores trujeren á la dicha nuestra casa para poner en la
dicha armazón , é el rescate dello que viniere de las dichas In-
dias en especiería é joyas , é otra cualquier cosa durante el
tiempo que fuere, é viniere para la dicha nuestra casa, y es-
tobiere en ella, tenga seguro Real nuestro en todos nuestros
Reinos é Señoríos por mar é por tierra, para que no pueda
ser tomada ni embargada ni detenida, ni en ella fecha eje-
cución por guerra movida , ni por mover , ni por marca , ni
represaría , ni por otra ninguna debda que deban los dichos
armadores.
30. Iten. Que si Nos dieremos , ó pusiéremos algund impe-
dimento á cualesquier de las dichas cinco armadas para que no
vayan á la dicha especiería, que mandaremos pagar á los dichos
armadores á razón de veinte por ciento de todo lo que hobie-
ren puesto é gastado para la dicha armada, sí se detoblere por
nuestro mandado , y mandaremos tomar las mercaderías , y
todas las otras cosas que estobieren compradas y aparejadas
para la dicha armazón para Nos, y pagar por ellas á los di-
chos armadores lo que paresciere que justamente les costare.
31. Iten. Que en fin de las dichas cinco armadas, las naos,
y artillería, é otros aparejos que fueron fechos para el arma-
zón dellas, y quedaren como cosas pertenecientes á la dicha
armazón , se aprecie cada nao por si con el artillería y apa-
rejos que tobiere, é por personas nombradas en la manera so-
bredicha, la podamos tomar para Nos, é no la queriendo Nos,
la puedan tomar los dichos armadores; é si Nos, ni los dichos
armadores no la quisiéremos , se venda en almoneda pública,
é por lo que fuere vendida se reparta sueldo á libra por los
dichos armadores , sacados primeramente nuestros derechos, y
lo que nos pertenesciere por la parte que en ella pusiéremos;
y esta misma orden mandaremos tener y se terna en las naos,
y aparejos de las naos de cada una de las dichas cinco arma-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 207
das que no estobieren suficientes para seguir el dicho viage.
32. Iten. Que mandaremos dar todas las cartas é provisio-
nes de justicia que hobiere lugar , para que habiendo especie-
ría ó droguería de las dichas nuestras armadas en estos nues-
tros Reinos é Señoríos, no se pueda vender otra ninguna en
ellos que no sea nuestra.
33. Iten. Que ningund extrangero, y no natural destos
nuestros Reinos, pueda entrar en la dicha compañía, ni ar-
mar en las dichas armadas sin nuestra espresa ni especial li-
cencia é facultad; é entonces, cuando viéremos que conviene
á nuestro servicio, é guardando siempre á los dichos nuestros
subditos los dichos capítulos.
Los cuales dichos capítulos y cada uno dellos que asi con-
cedemos, prometemos 6 aseguramos á todos los dichos nues-
tros subditos é naturales é cualquier dellos, que en la dicha
nuestra armada armaren, que les tememos, guardaremos é cum-
pliremos en todo é por todo, segund é como en ellos se con-
tiene, é que no iremos, ni vernemos , ni pasaremos contra ellos,
ni contra alguno de ellos por alguna manera, razón, ni cab-
sa que haya: lo cual les prometemos é aseguramos de asi te-
jier, é guardar, é complir por nuestra té é palabra Real,
que para seguridad dello queremos, é nos place que los dichos
capítulos cuanto á Nos, y á los dichos armadores hayan é
tengan fuerza de contrato con Nos fecho ; é porque lo suso-
dicho sea notorio, é ninguno pueda pretender inorancia, man-
damos dar la presente inserta en ella los dichos capítulos, que
asi concedemos, firmada de mi el Rey, é sellada con nuestro
sello. Dada en á . , . . dias del mes de
año del Nascimiento de nuestro Redentor y Salvador Jesu
Christode milé quinientos é veinte y dos años.=yO ELREY.
= Fonseca Archiepiscopus.=Licentiatus D. García.
Núm. III.
Título de Capitán general de la Armada y Gobernador
de las islas de Maluco , expedido por el Emperador al
Comendador Loáis a. (Arch. de Ind. en Sevilla, leg. 13
de autos de Fiscales.^
D. Carlos &c.: Por cuanto Nos mandamos ir al presente k„k
una armada á la continuación y contratación de la especería á e 1 /, m
las nuestras islas de Maluco , donde habemos mandado que se \
haga el asiento y casas de contratación, que para el trato de '
\ ]
208 VIAGES AL MALircO,
ellas Y de las naos que de presente van en la dicha armada,
y hemos de proveer de nuestro gobernador y capitán general
de la dicha armada j de las dichas islas de Maluco, é tierras, é
provincias de ellas, é de oficiales nuestros que con él residan,
que vayan é anden en la dicha armada, por ende acatando la
persona y expiriencia de vos Frey García de Loaisa, Comen-
dador de la orden de S. Juan , que sois tal persona que guar-
dareis nuestro servicio, é que bien y fielmente entenderéis en
lo que por Nos vos fuere mandado y encomendado; es nuestra
merced y voluntad de vos nombrar, y por la presente vos nom-
bramos por nuestro Capitán general de la dicha armada, desde
que con la bendición de nuestro Señor se haga á la vela en la
ciudad de laCoruña , hasta llegar á las dichas islas, porque á la
vuelta que venga la dicha armada, ha de venir por nuestro Ca-
pitán general de ella la persona que por Nos fuere mandado, é
vos habéis de quedar en las dichas islas para tener la gober-
nación de ellas: y asimismo vos nombramos por nuestro Go-
bernador y Capitán general de las dichas islas de Maluco; y vos
damos poder y facultad para que por el tiempo que nuestra
merced y voluntad fuere, podáis usar , é uséis de los dichos
oficios de nuestro Capitán general de la dicha armada, é de
nuestro Gobernador y Capitán general de las dichas islas de
Maluco, asi por mar, como por tierra, conforme á las ins-
trucciones que para ello vos habemos mandado dar , firmadas
de mí el Rey, por vos y por vuestros lugar tenientes, que
es nuestra merced que en los dichos oficios podáis poner en
todas las cosas é casos á ellos anexos é anexas , é pertene-
cientes, é viéredes que conviene á la ejecución de la nuestra
justicia, é á la conservación de las nuestras tierras é islas de
Maluco, é las que mas se descubrieren, é comercio de la dicha
especería; é hayáis y tengáis la nuestra justicia cevil é crimi-
nal en la dicha armada, y en las dichas islas é tierras de Ma-
luco, asi de naturales dellas, como de todas otras cualesquier
personas , asi de nuestros reinos é señoríos , como de fuera
dellos que en ellas estuvieren , é de aqui adelante á ellas fue-
ren , é de las que fueren y anduvieren en la dicha armada. E
por esta nuestra carta mandamos al presidente , y los del nues-
tro Consejo de las Indias, que luego que con ella fueren re-
queridos, tomen 6 reciban de vos el dicho Comendador Frey
García de Loaisa el juramento y soleriidad que en tal caso se
requiere , é del^eis hacer ; el cual asi fecho , mandamos á los
capitanes y oficiales y maestres y contramaestres, pilotos, é
marineros, é otras cualesquier psrsonas c gente que en la di-
. cha armada fueren 6 en las dichas tierras estuvieren, y con vos
j-esidieren, y á ellas fueren, que vos hayan, ceciban y tengan
DOCUMENTOS DE LOAISA. 209
por nuestro Capitán general de la dicha armada, y por nues-
tro Gobernador y Capitán general, y Justicia mayor de las
dichas tierras, 6 usen con vos , é con los dichos vuestros lu-
gar tenientes en los dichos oficios por el dicho tiempo que
nuestra merced y voluntad fuere, c como tal vos acaten, y
obedezcan, y cumplan vuestros mandamientos, sola pena é
penas, que vos de nuestra parte les pusiéredes y mandáredes
poner; las cuales Nos por la presente les ponemos, é habemos
por puestas , é vos damos poder y facultad para las ejecutar en
sus personas é bienes, é vos guarden, é hagan guardar todas
las honras, gracias, mercedes, franquezas , libertades, premi-
minencias, prerogativas é inmunidades, que por razón de ser
nuestro Gobernador y Capitán general de la dicha armada é
tierras deberéis haber é gozar , y vos deben ser guardadas de to-
do bien y cumplidamente en guisa que vos non mengue ende
cosa alguna, é que en ello, ni en parte dello embargo, ni con-
trario alguno vos no pongan, ni consientan poner; ca Nos por
la presente vos recibimos, é habemos por recibido á los di-
chos oficios, y al uso y ejercicio de ellos; y vos damos po-
der y facultad para los usar y ejercer, caso que por ellos , ó
por alguno dellos á ellos no seáis reeebido , en las cuales di-
chas islas é tierras, y en la dicha armada ejecutéis la nuestra
justicia por vos ó por los dichos vuestros lugar tenientes, los
cuales podáis quitar y admover cuando quisiéredes y viéredes
que conviene á nuestro servicio , y á la ejecución de nuestra
justicia, é poner otros en su lugar, é oír y librar 6 determi-
nar los pleitos , é causas, ansí ceviles como criminales, que
en las dichas islas , ó tierras é en la dicha armada hobiere, an-
si entre los españoles, como naturales della, 6 castigar los de-
litos, 6 crimines y ecesos , que por cualesquier personas se
cometieren ; é podáis llevar, y llevéis vos el dicho Comenda-
dor Loaisa, é los dichos vuestro lugar tenientes los derechos,
é salarios á los dichos oficios anexos é pertenecientes, é hacer
cualesquier pesquisas en los casos de derecho permisas , é to-
das las otras cosas á los dichos oficios pertenecientes en que
vos y vuestros oficiales entendáis, que á nuestro servicio, y
á la ejecución de la nuestra justicia , é gobernación de las di-
chas islas, é conservación de la dicha armada convenga; é para
usar, y ejercer Los dichos oficios, y cumplir, y ejecutar la
nuestra justicia, y hacer el dicho trató, y contratación, todos
se conformen con vos con sus personas y gentes , y vos den,
y hagan dar todo el favor é ayuda que les pidiéredes, y hu-
biéredes menester ; que para usar los dichos oficios , é para todo
lo demás que dicho es conforme á las instrucciones que lleváis
por esta nuestra carta , vos damos poder cumplido con todas
TOMO V. DD
y
s
2IO VIAGES AL MALUCO.
SUS incidencias , é dependencias , anexidades , é conexidades. Y
es nuestra merced, y mandamos, que hayáis, é llevéis de sa-
lario en cada un año de los que ansi vos ocupáredes en lo suso-
dicho, contando desde el dia que la dicha armada se hiciere á
. ~ la vela con la bendición de nuestro Señor en la ciudad de la
Coruña, hasta que en buena hora volváis á ella, dos mil é no-
vecientos y veinte ducados, que montan un cuento y noventa
y cuatro mil y quinientos maravedís, los cuales mandamos á
los nuestros oficiales, que residen en la dicha ciudad de la Co-
ruña en la Casa de la Contratación de la especería , que vos
den y paguen en esta manera: los ciento y cincuenta mil ma-
ravedís luego adelantados, que es nuestra merced de vos man-
dar dar con que vos aderecéis, y proveáis de las cosas necesa-
rias para el viage , y lo restante , que se montare en vuestro
salario á razón de los dichos un cuento y noventa y cuatro
mil y quinientos maravedís por año, á la vuelta que volváis á
estos Reinos en llegando á ellos en la dicha Casa de la Con-
tratación de la especería, sin nos pedir nueva libranza para ello,
salvo solamente por virtud de esta nuestra provisión ; y si
quisiéredes ciento y cincuenta mil de ellos ponellos en arma-
zón , mandamos á los dichos nuestros oficiales que vos reciban
por armador en aquella cantidad, y asi lo pongan en el libro
del armazón , y vos los descuenten del dicho vuestro salario,
que hobiéredes de haber con que lo declaréis ante que la ar-
mada parta; y asimismo que podáis traer en cada armada de
las que vinieren , entretanto que vos estuviéredes en aquellas
partes en el dicho cargo é gobernación , quince quintales de
especería , la mitad sobre cubierta, y la otra mitad debajo de
cubierta, y ocho cajas ansi mismo sobre cubierta. Y otrosí,
por esta nuestra carta mandamos á los dichos nuestros oficia-
les de la Coruña , que luego vos paguen quinientos ducados,
que es nuestra merced de vos mandar dar de ayuda de costa,
á costa de toda la dicha armada, habiendo respeto á lo que os
habéis ocupado, y habéis de ocupar ante que la dicha armada
parta, con que vos podáis mejor aderezar demás de los ciento
y cincuenta mil maravedís, que vos mandamos dar en cuenta
de vuestro salario. Dada en la villa de Madrid á cinco dias del
mes de Abril, año del nacimiento de nuestro Salvador Jesu-
cristo de mil é quinientos é veinte y cinco años. = YO EL REY. =
Refrendada del Secretario Cobos. = Señalada del obispo de Os-
ma, y Beltran y Maldonado.
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. 211'
Núm. IV.
Título de Capitán de la cuarta nao de la armada de
Loaisa d D. Rodrigo de Acuña. (Arch. de Ind. en
Sevilla, leg. ^.'^ de autos de Fiscales.')
Don Carlos &c. Doña Juana &c. Acatando la suficiencia y i525^
fidelidad y habilidad de vos D. Rodrigo de Acuña, y los ser- 5 de Abril,
vicios que nos habéis hecho , es nuestra merced y voluntad de =
vos nombrar , y por la presente vos nombramos por nuestro
Capitán de la cuarta nao de la armada, que de presente man-
damos hacer para la continuación é contratación de la espece-
ría, que con la bendición de nuestro Señor ha de partir por
el mes de Marzo ó Abril de este presente año, de que va por
nuestro Capitán general Fr. García de Loaisa, Comendador de
la orden de S. Juan ; y vos damos poder y facultad para que
por el tiempo que en ella andoviéredes, hasta que, con la ben-
dición de nuestro Señor, la dicha armada vuelva á estos nues-
tros Reinos , podáis usar, y uséis el dicho oficio de nuestro
Capitán de la dicha cuarta nao, asi por mar, como por tier-
ra en todas las cosas al dicho oficio anejas é pertenecientes, é
viéredes que conviene á nuestro servicio; é por esta nuestra
carta mandamos al dicho Frey García de Loaisa, nuestro Ca-
pitán general de la dicha armada , é á los nuestros oficiales de
la Casa de la Contratación de la especería , que reside en la
ciudad de la Coruña, que luego, que con ella fueren requeri-
dos , reciban de vos el dicho D. Rodrigo de Acuña el juramen-
to c solenidad que en tal caso se requiere , y debéis hacer , el
cual por vos ansi hecho, vos den y entreguen la dicha cuarta
nao, para que vos la llevéis y seáis nuestro Capitán de ella:
lo cual ansi hecho , mandamos al dicho nuestro Capitán ge-
neral , y á los otros capitanes de la dicha armada, y á los
nuestros oficiales de ella , y á los maestres y contramaestres,
pilotos y marineros , grumetes y calafates , y á todas las otras
personas é gente que en la dicha nao fueren , que vos hayan é
tengan por nuestro Capitán de la dicha cuarta nao, é como á
tal vos acaten y obedezcan, y cumplan vuestros mandamien-
tos en todo lo que vos de nuestra parte les mandáredes, é vié-
redes ser complidero á nuestro servicio y buen recaudo de
nuestra hacienda y armada , y que á todo ello se conformen
con vos el dicho D. Rodrigo de Acuña, é vos den todo el fa*-
vor é ayuda que les pidiéredes é menester hobiéredes ; y es
I
212 VIAGES AL MALUCO.
nuestra merced y voluntad que hayáis y llevéis de salario por
todo el dicho viage que se cuenta desde que la dicha armada
se haga á la vela con la bendición de nuestro Señor en la ciu-
dad de la Coruña, hasta que en buena hora volváis á ella tres-
cientos setenta y cinco mil maravedís, los cuales mandamos á los
,, nuestros oficiales que residen en la dicha ciudad de la Coruña,
que vos paguen en esta manera : los cincuenta mil maravedís
adelantados, que es nuestra voluntad de vos mandar dar con
que vos aderesceis é proveáis de las cosas nescesarias para el via-
^'í.i'.í ge, y los trescientos veinte y cinco mil maravedís restantes á
la vuelta de la dicha armada; y si quisiéredes los cincuenta mil
«;.,. . . maravedís de ellos ponellos en el armazón, mandamos á los di-
chos oficiales que vos reciban por armador en aquella cantidad,
é asi lo pongan en el libro del armazón , y vos lo descuenten
• " - de los dichos trescientos veinte y cinco mil maravedís, con que
lo declaréis antes que la dicha armada parta ; y asimismo que
podáis traer dos esclavos y cuatro cajas sobre cubierta en la
nao que fuéredes , y de lo que en ella trujéredes pagareis, por
este viage, solamente la veintena que está dedicada para la re-
dención de cautivos , con tanto que en ellas no podáis traer
ningún género de especería , sino ocho quintales sobre cubierta
para que os damos licencia é facultad. Dada en la villa de Ma-
drid á cinco dias del mes de Abril de mil quinientos veinte y
, cinco años. = YO EL REY. = Refrendada del secretario Cobos.
" ' = Señalada del obispo de Osma , y doctor Beltran , y doctor
Maldonado,
Núm. V..
Instrucción que dio S. M. d Diego Ortiz de Orue fara
el ejercicio del cargo de Contador que llevaba en la
armada de Loaisa. (Arch. de Ind. en Sevilla, leg. i.°
fájeles del Maluco de j5 29 d 1^47.^
' K </ A^ M "^^ Rey: Lo que vos Diego Ortiz de Urue habéis de hacer
Abnl. gn el cargo que lleváis de nuestro Contador de la cuarta nao
"- desta armada , que al presente mandamos despachar en la cib-
dad de la Coruña para la continuación y trato de la especería,
de que va por Capitán general Frey García de Loaisa, Comen-
dador de la orden de Sant Juan, es lo siguiente.
Primeramente, iréis luego con toda diligencia á la dicha
cibdad de la Coruña, y como llegardes, mostrad á los nuestros
oficiales de la Casa de la Contratación de la especería que en
ella residen, el título que lleváis del dicho vuestro oficio, é ¡n-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 213
formarosheis dellos muy larga y particularmente de la orden
que les parece debéis tener para la buena guarda y recabdo de
nuestra hacienda, é del dicho viage, demás dé lo contenido en
esta instrucción, y haréis cargo al nuestro tesorero de la dicha
nao de todas las mercaderías é mantenimientos y aparejos y
otras cosas que en la dicha nao fueren por vos, y los dichos
nuestros oficiales, y por Alonso de Solis, nuestro tesorero, que
habemos nombrado para quedar en las dichas islas de Maluco;
y después que asi se lo hayáis entregado ^ de todo ello le haréis
cargo , y tomareis conocimiento de cerno lo recibe para lo
entregar en las islas de Maluco en llegando á ellas, donde la
dicha armada, con la bendición de nuestro Señor, ha de ir á
cargar.
Y fecho esto, tomareis asimiímo relación de todo lo que en
la dicha armada va cargado, é se llevare de la dicha cibdad de
la Coruña en cada una de las o.tras naos, asi de mantenimien-
tos, como de mercaderías , rescates, artillería y armas, y to-
dos los otros aparejos y cosas que en cada una dellas fuere,
poniéndolo muy claro y especificado, y dello habéis de tenei*
un libro á parte, donde asentéis todo lo que en la dicha ar-
mazón fuere, segund dicho es, cada género de cosas sobre sí, y
otro en que hagáis cargo á Gonzalo de Salmerón, nuestro te-
sorero, de todo lo que se le entregare, asi de lo que en la di-
cha armada fuere, como del quinto y otros derechos á Nos per-
tenecientes cada género de cosas sobre sí; y llegado á las dichas
islas de Maluco, haréis que lo entregue todo lo que asi lleva-
re á su cargo, é hubiere recibido por el conocimiento é inven-
tario que lo recibió, al dicho nuestro tesorero que allá ha de que-
dar , en presencia del nuestro gobernador y oficiales que asimis-
mo allá han de quedar.
Asimismo, porque podría ser que conforme á nuestras ins-
trucciones á la ida ó vuelta que la dicha armada hiciere en bue-
na hora , se ofrezca que convenga rescatar ó contratar en algu-
nas de las tierras ó partes que tocardes, habéis de tener mu-
cho cuidado que los rescates y contratación que con la dicha
nao se hobieren de hacer , se hagan lo mas á provecho de nues-
tra hacienda que ser pueda, y lo que dello se hobiere, entregar-
lo heis vos todo, presente el nuestro capitán de la dicha nao, al
dicho Gonzalo de Salmerón, nuestro tesorero de la dicha nao,
é le haréis cargo dello; y si fuere á la ida, lo que dello proce-
diere en cualquier manera, haréis que lo entregue á los nues-
tros oficiales que han de quedar en las dichas islas de Maluco,
para que ellos juntamente con lo demás que con todia el arma-
da se hobiere, nos lo envíe; y si fuere á la vuelta, lo traerá el
dicho tesorero, y de todo ello le haréis cargo en su libro, y
(
214 VIAGES AL MALUCO.
VOS lo asentareis en el vuestro , y le haréis cargo de todo lo
que le entregardes, c se hobiere de los dichos rescates , estando
todos presentes al asentar de las cosas en los dichos libros, por-
que ks partidas de los tales asientos vayan conformes, no mas
en un libro que en otro; lo cual vaya señalado de vos y del
dicho nuestro tesorero, segund dicho es, y de la manera y por
la orden que por nuestra instrucción, que para ello lleva, ge lo
mandamos, porque en todo haya mucha claridad, y nuestra
hacienda y cosas de la dicha armada estén al buen recaudo que'
convenga.
ítem : Porque podria acaescer que en el tiempo que al di-
cho tesorero se le pidiesen las cuentas de su cargo , no respon-
diese el libro de su cargo con el que vos le toviésedes hecho,
é podria haber dubda, si se le había cargado algo de mas ó de
menos, por excusar este inconveniente, y porque en todo ha-
ya la claridad y cuenta que á nuestro servicio convenga, fe-
cho Cargo en vuestro libro al dicho tesorero de todas las di-
chas cosas particularmente, asi de lo que hobiere recibido en
dineros, como de debdas y copias que le deis para que cobre,
habéis ge lo de notificar al dicho tesorero , é darle la copia
dello, firmada de vuestro nombre, para que la él tenga, é qué
el dicho tesorero firme en vuestro libro el dicho cargo de to-
do lo que le entregardes especificadamente , conociendo que lo
ha recibido, y está en su poder, y lo que ha de cobrar de las
dichas debdas á otra parte, porque faciéndose desta manera, el
dicho tesorero será avisado de todo, é sabrá lo que de cada
uno ha de cobrar , é porná diligencia en ello ; é al tiempo
de dar sus cuentas parecerá claro el cargo que le está fecho
en cada cosa, firmado de su nombre, é estará conforme con su
libro, é no habrá lugar de decir lo que no se haciendo desta
forma, podria decir; é escríbanse particularmente el dia, é año
qué le entregardes las dichas copias de lo que hobiere de cobrar,
porque no tenga excusa, diciendo que no gelas entregastes.
Otrosí : terneis libro aparte , en el cual asentareis todos lo$
libramientos que se dieren al pie de la letra, á qué personas
se dan, c de qué cuantía son , é en qué tiempo se libró, é cada
género de libramientos por su parte del descargo del dicho teso-
rero por sí; para que cada é cuando que convenga se pueda por
alli ver, y averiguar los dichos libramientos que el dicho te-
sorero toviere ; de manera que no pueda haber fraude , y cada
é cuando que convenga, por ellos se pueda averiguar é saber
que resta en poder del dicho tesorero, sin que haya necesidad
de requerir y trabajar en ver muchos libros: lo cual haréis
con aquella brevedad é diligencia é fidelidad que de vos se
confia. ■- ' . ... .... . . . -. ...,,....
'4
DOCUMENTOS DE LOAISA. 21 5
Cuando con la bendición de nuestro Señor el armada hi-
ciere vela, vos, juntamente con nuestro capitán y oñciales de
la dicha nao, me escribiréis como partis, y el recabdo que lle-
váis: é dende en adelante todas las veces que me hobierdes de
escribir de las cosas que subcedieren en el dicho viage, é de lo
que en ello hobiere, é hacerme saber , me escribid en una carta
todos vosotros; pero si conviniere avisarme de algunas cosas
que toquen á nuestro servicio , que no convenga comunicallas,
podéis escribirme vos á parte. Fecha en la villa de Madrid á
cinco de Abril de mil quinientos veinte y cinco años. =: YO EL
REY. = Por mandado de S. M. = Francisco de los Cobos.
Núm. VI.
Instrucción que dio S. M. d Hernando de Bustamante
para el cargo de Tesorero en la armada de Loáis a.
(Arch. de Ind. en Sevilla, Leg. i." papeles del Malu-
co de 15 19 á 1547).
EL REY. = Lo que vos Hernando de Bustamante , ha- i5a5.
beis de hacer en el cargo que lleváis de nuestro tesorero de la 5 de Abril,
segunda nao desta armada , que al presente mandamos despa- —
char en la cibdad de la Coruña para la continuación y trato
de la especería , de que vá por capitán general Frey Garcia
de Loaisa, comendador de la orden de San Juan , es lo si-
guiente.
Primeramente: iréis luego con toda diligencia á la dicha
eibdad de la Coruña , y como llegardes, mostrareis á los nues-
tros oficiales de la casa de la contratación de la especería que
en ella residen, el título que lleváis del dicho vuestro oficio , é
informaros heis dellos muy larga y particularmente de la or-
den que les parece debéis tener para la buena guardia é recau-
do de nuestra hacienda, é del dicho viage demás de lo conte-
nido en esta instrucción ; la cual dicha información que os
dieren tomareis por escrito , é guardarla heis con esta, y to-
mareis y recibiréis todas las mercaderías y aparejos, y todas
las otras cosas que en la dicha nao fueren , que vos serán en-
tregadas, y hecho cargo dellas por los dichos nuestros oficia-
les, y por Alonso de Solis nuestro Tesorero, que habemos nom-
brado para quedar en las dichas islas de Maluco , y lo que asi
recibierdes ha de ser por ante el nuestro contador de la dicha
iiao, y de todo ello vos harán cargo, é vos daréis vuestro co-
nocimiento como lo recibís para lo entregar, en llegando á las
II
2l6 VIAGES AL MALUCO.
islas de Maluco, al dicho Alonso de Solis nuestro tesorero, don-
de la dicha armada con la bendición de nuestro Señor ha de
ir á cargar.
Y fecho esto, tomareis relación de todo lo que en la dicha
armada vá cargado é se llevare de la dicha cibdad de la Coru-
ña en cada una de todas las otras naos, asi de mantenimien-
tos, como de mercaderías, artillería y armas , y todos los
otros aparejos y cosas que en cada una dellas fuere, poniéndo-
lo muy claro y especiñcado, y dello habéis de tener libro
aparte , donde asentéis todo lo que en la dicha armazón fuere,
segund dicho es , cada género de cosas sobre si;- y llegado á
las dichas islas de Maluco, entregarlo heis todo lo que asi en
la dicha vuestra nao hobierdes rescibido por el conocimiento é
inventario que lo reclbistes, al dicho Alonso de Solis nuestro
tesorero, en presencia del nuestro Gobernador , y de los nues-
tros oficiales que allá han de quedar. ., V. ;■, . ,.
Asimismo, porque podría ser que conforme ¿nuestras ins-
trucciones, á la ida ó vuelta que la dicha armada hiciere en
buena hora, se ofrezca ó convenga rescatar ó contratar en
algunas de las tierras ó partes que tocardes , habéis de tener
mucho cuidado que los rescates , y contratación que con la
dicha nao se hobiere de hacer, se hagan lo mas á provecho de
ik'^h nuestra hacienda que ser pueda; y, lo que dello se hobiere,
recibirlo heis vos todo por ante el nuestro contador de la di-
cha nao de que vos sois tesorero; y si fuere á la ida, lo que
dello procediere en cualquier manera , entregarlo heis á los
nuestros oficiales que han de quedar en las dichas islas de Ma-
luco para que ellos juntamente con lo demás que con toda el
armada se hobiere , nos, lo envien , y si fuere á la vuelta nos
las traeréis , de lo cual todo vos haga cargo en vuestro libro
el dicho contador, a' cual mandamos que lo asiente en su li-
bro conforme á su instrucción.
Itera: Habéis de cobrar el quinto y otros derechos cuales-
quier á Nos pertenecientes de todos é cualesquier rescates que
en las dichas islas é tierras se hicieren, asi á la ida como á la
vuelta, de esclavos , é perlas, é piedras preciosas, droguería y
\ especería, y otras cualesquier cosas que se rescataren con las
mercaderías y cosas que en vuestra nao lleváis, de que se de-
Iban pagar , é nos pertenezcan en cualquier manera, guardan-
do en esto lo que por Nos está mandado é asentado, é lo que
por nuestras instrucciones se manda, de lo cual vos haréis
(íargo, segund dicho es, por ante el dicho nuestro contador^.
Otrosí: Habéis de .cobrar todas las penas que á nuestra
cámara se hayan aplicado y aplicaren por el capitán geijeral
^ ó su teniente, ó por el capitán de la dicha vuestra nao, de lo
r
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. 21 7
cual VOS haréis cargo en libro aparte por mano del dicho con-
tador, segund dicho es.
Otrosi : Habéis de tener mucho cuidado é vigilancia de
v«r como se hace lo que á nuestro servicio cumple , é procurar
se haga lo que por Nos, é por nuestras instrucciones se man-
da , é ver como aquellas se guardan é cumplen para avisar-
nos larga y particularmente de como se cumplen , é como son
tratados los naturales de las dichas tierras é islas descubiertas
y que descubrierdes , é la gente de la dicha nuestra armada, é
particularmente la de vuestra nao , é todo |o .depias que á
nuestro servicio conviene»
Cuando con la bendición de nuestro Señor el armada hi-
ciere vela , vos juntamente con nuestro capitán , y oficiales
de la dicha nao , me escribiréis como partis , y el recabdo que
lleváis: é dende en adelante todas las veces que me hobierdes
de escribir de las cosas que subcedieren en el dicho viage, 4 de
lo que en ello hobiere que hacerme saber , me escribid en una
carta todos vosotros ; pero si conviniere avisarme de algunas
cosas que toquen á nuestro servicio, que no convenga comu-
nicarlas, podréis escribirme vos aparte.
Otrosí : Habéis de obedecer á jiuestro capitán general é al
capitán de vuestra nao, é procurar de conformaros con nues-
tros oficiales, y excusar toda manera de diferiencia é discor-
dia, porque lo jnjsmo harán ellos con vos; y para todo lo
que vos vierdes que ,á nuestro servicio convenga, lo habéis de
guiar y endereszar, ayudando á ello por todas las maneras .que
pudieirdes , para que mejor nos puedan servir en este viage.
ítem : Cuando en buena hora llegardes á alguna pa^te <lon-
de la dicha armada descubriere , habéis de mirar é saber , que
tierra es , y si fuere tierra donde se hayan de hacer rescates,
habéis de hacer que se rescaten primero las mercaderías de la
dicha nao que otras ningunas de ningund particular que en
ella vá, á vista é parecer de los dichos nuestros capitanes, y de
los otros nuestros oficiales que van en ella.
ítem: Porque una de las principales cosas que en semejantes
viages se requieren , es la conformidad entre las personas á cu-
yo cargo vá , habéis vos de trabajar con mucho cuidado , co-
mo entre nuestros capitanes de la dicha nao y vos , y el con-
tador della , y toda la otra gente, haya mucha conformidad y
confederación, y que si algunas cosas se atravesaren entre
ellos, para apartallas de toda diferiencia, que vosotros lo ata-
jéis , é no deis lugar á ello , é lo mismo hagáis entjre vosotros,
porque estando todos vosotros conformes, las cosas de nuestro
servicio serán mejor guardadas, é se a.certará, lo que no se
haria habiendo lo contrario ; é esto vos ;ínando y encargo por
que en ello me sirv^xeis aiucho,
TOMO V. EE
2l8 VIAGES AL MALUCO.
Otrosí : Aunque los oficíales é nuestros capitanes é teso-
reros é contadores de la dicha armada son diversos cada uno
para en lo que toca á su oficio, para lo que conviniere á nues-
tro servicio é bien é acrecentamiento de nuestras rentas Reales,
é á la población é pacificación de nuestras tierras, cada uno ha
de hacer cuenta que le toca el oficio del otro , é por esto ha-
béis de comunicar , é platicar todas las cosas que convengan á
nuestro servicio, tocantes al dicho vuestro cargo que lleváis, ó
en otra cualquier manera con los dichos nuestros capitanes, y
oficiales della, juntandovos con ellos , para que todos junta-
mente podáis ver y platicar lo que en cada cosa se debe ha-
cer , asi para lo de alia, como para nos escribir , y avisar de
rodo lo que sucediere. = Fecha en Madrid á cinco dias del mes
de Abril de mil é quinientos é veinte y cinco años. = YO EL
REY. = Por mandado de S. M.=: Francisco de los Cobos. =
Registrada en el libro de la casa de la contratación de la
Coruña por Nos los oficiales de S. M. en siete de Mayo de mil
é quinientos c veinte é cinco años. = Christobal de Haro. =
Francisco Mexia. = Bartolomé Melendez , Tesorero.
Núm. VIL
Real orden reservada para la suc cesión y elección en el
mando del general , capitanes y ojiciales , en el caso
de que falleciesen los que iban en la armada. (Arch.
de Ind. en Sevilla, Leg. i.° papeles del Maluco de
1519 á 1547).
i525. EL REY. = Por cuanto Nos enviamos al presente una
10 de Mayo, nuestra armada á las nuestras Islas de Maluco, é á otras par-
=i tes de nuestra demarcación á la contratación é tracto de la
especería , de que vá por nuestro capitán general Frey Gar-
cía de Loaisa, comendador de la orden de San Juan, mi cria-
do, el cual ha de quedar por nuestro Gobernador de las di-
chas islas á la vuelta , conforme á nuestras provisiones é ins-
trucciones; y porque podría ser , lo que Dios no quiera, que
el dicho capitán general, é capitanes, é oficiales nuestros que
van en la dicha armada, fallesciesen, asi á la ida como allá
y en la vuelta , mando que en su sucesión y elecion se tenga
é guarde la orden siguiente.
Primeramente mando, que en caso que el dicho comenda-
dor Loaisa muera, lo que Dios no quiera, á la ida en el dicho
vLage, ó estando en las dichas islas antes que la dicha armada
DOCUMENTOS DE LOAISA. 2I9
parta para estos Reinos , que quede por Gobernador de las di-
chas islas e tierras Pedro de Vera, que vá por capitán de la
tercera nao de la dicha armada , por su habilidad é experien-
cia, y por la confianza que del tenemos, é lo use conforme á
las provisiones é instrucciones nuestras que el dicho comenda-
dor lleva para lo usar.
Y en caso que el dicho Pedro de Vera muera antes que la
dicha armada parta para estos Reinos con su cargo, manda-
mos que suceda y quede en él D. Rodrigo de Acuña, capitán
de la cuarta nao de la dicha armada , y por defecto del dicho
D. Rodrigo de Acuña , D. Jorge Manrique , y por falta del
dicho D. Jorge Manrique, Francisco de Hoces, capitán de la
sexta nao de la dicha armada, que á cualquiera dellos que que-
dare en el dicho cargo por la orden que dicho es , por la pre-
sente damos el mismo poder , é tan cumplido , como lo tene-
mos dado al dicho comendador Loaisa , é que use del dicho
oficio conforme á la instrucción que para usar del dicho car -^
go lleva.
Otrosi; Muriendo ó quedando el dicho comendador Loai-
sa en la dicha tierra, mandamos que venga por capitán gene-
ral de la dicha armada Juan Sebastian del Cano, capitán de
la segunda nao de la dicha armada; y muriendo el dicho Juan
Sebastian del Gano, mandamos que venga en el dicho cargo el
dicho Pedro de Vera; y muriendo, ó faltando el dicho Pedro
de Vera, venga el dicho D. Rodrigo de Acuña; y por falta
del dicho D. Rodrigo , el dicho D. Jorge Manrique ; y fal-
tando el dicho D. Jorge Manrique , venga en el dicho cargo
el dicho Francisco de Hoces; y el que asi por la dicha orden
subcediere en el dicho cargo de capitán general de la dicha ar-
mada, use del conforme á las nuestras provisiones é instruc-
ciones que lleva el dicho comendador Loaisa en lo de la veni-
da , y para ello le damos el mismo poder que al dicho gomen-
dador.
Y muriendo, ó faltando el dicho comendador Loaisa y to-
dos los otros capitanes arriba contenidos y declarados , lo que
Dios no quiera ni permita , mandamos que sea Gobernador
de la dicha tierra, el nuestro tesorero general della, y faltan-
do él, lo sea el nuestro fator general de la dicha tierra , y
faltando él, lo sea el nuestro contador general de la dicha
tierra.
Y en caso que todos los dichos capitanes de las dichas naos
faltaren para venir por capitán general de la dicha armada,
a la vuelta, que como dicho es, venga á estos dichos nuestros
Reinos, los dichos nuestro tesorero, factor, y contador gene-
rales, y capitanes que quedaren para las dichas na<?s, elegirán
220 VI AGES AL MALUCO.
entre ellos , habiendo primero hecho juramento el capitán ge-
neral que les pareciere para venir con la dicha armada, y
siendo mas de uno el que eligieren, y teniendo los tales elegi-
dos igualdad en votos, echarán suertes entre si por la manera
que á todos ó los mas de los dichos capitanes y oficiales pa-
reciere , y al que le cupiere la dicha suerte, verná por capi-
tán general de la dicha armada, segund, é de la manera, y
por la orden , y conforme ;í las provisiones é instrucciones que
arriba está dicho é declarado. Fecha en Toledo á trece dias
del mes de Mayo de mil y quinientos y veinte y cinco años.
= YO EL REY. =r Por mandado de Su Magestad. = Francis-
co de los Cobos.
Núm. Vm.
Instrucción que dio S. M. á Diego de Covarfubias para
el cargo de factor general de las islas del Maluco y
de su contratación. (Arch. de Ind. en Sevilla , Leg. i .°
papeles del Maluco de 1519 á 1547).
i525. EL REY. = Lo que vos Diego de Covarrublas habéis de
1 3 de Majo, hacer en el cargo é oficio que lleváis de nuestro factor gene-
- — ral de las nuestras islas de Maluco y contratación , que se ha
de asentar en aquellas partes, donde al presente mandamos en-
viar un armada , de que vá por capitán general , y Gober-
nador de las dichas tierras Frey García de Loaisa , comenda-
dor de la orden de San Juan , y habéis de quedar allá , junta-
mente con los otros nuestros oficiales , que para ello habernos
mandado proveer , es lo siguiente.
Primeramente: Luego como Uegaredes á la cibdad de la
Coruña, habéis de presentar nuestra provisión que del dicho
oficio lleváis , á los nuestros oficiales de la casa de la contrata-
ción de la especería que en ella residen, á los cuales demás de
esta instrucción , pediréis una relación é instrucion de la ma-
nera que debéis tener en el uso y ejercicio del dicho oficio pa-
ra vuestra información , lo cual tomareis por escrito.
ítem: Luego como llegaredesá la dicha tierra, habéis de re-
cebir en vuestro poder todas las mercaderías, é haciendas é
otras cosas que al presente en ella hay, y en la dicha arma-
da fueren nuestras , y allá están, y por nuestro mandado se
enviaren adelante , asi por los dichos nuestros oficiales , como
en otra cualquier manera , para gastar y contribuir y contra-
tar é rescatar en las dichas tierras é islas, ansi en las cosas que
DOCUMENTOS DE tOAlSA. 221
convengan á nuestro servicio , como para vender y contratar
y rescatar, lo cual todo recibiréis del nuestro tesorero, y ha-
ciendo vos cargo el nuestro contador de la dicha tierra.
Ansimismo todas las cosas de nuestra hacienda que esto-
bieren á vuestro cargo, las habéis de tratar é mercadear y
aprovechar , como mas convenga al acrecentamiento de nues-
tra hacienda, y conforme á nuestras instrucciones, y como pa-
reciere al nuestro Gobernador y oficiales , y lo destribuir por
los libramientos y mandamientos firmados del dicho nuestro
contador, que Nos mandamos que tenga cuenta é razón, ansí
del cargo como de la data, porque en nuestra hacienda haya
el buen recado que convenga.
Otrosi : Las cosas que tubieredes en vuestro poder que no
sean necesarias para nuestro servicio , y que se hayan de ven-
der y contratar y rescatar , habéis de comunicar la venta
dellas con el dicho nuestro Gobernador de la dicha tierra , y
oficiales della, para que todos juntamente acordéis las cosas
que en todo se hobieren de hacer , y lo que se hobiere de ven-
der é tratar y en que precio, y habéis de procurar de las ven-
der á los precios mas subidos que pudieredes; pero porque po-
dría acaecer , como se ha visto , que al tiempo que las cosas
se tasan , valen el precio porque son tasadas , y por no poder-
se vender luego incontinenti, vienen en diminución, y si se
hobiese de guardar á venderlas por el precio á que son tasa-
das , se dañarían primero; en tal caso debéis vos de procurar é
trabajar de vender las tales cosas por los mejores precios que
pudieredes , con parecer del dicho nuestro Gobernador y ofi-
ciales , é tener cuenta é razón de cada cosa porque precio se
vende, para que cuando os sea pedida, la podáis dar, como es
razón é sois obligado.
Habéis de acudir con todo lo que de las tales cosas de vues-
tro cargo que ansí vendieredes, é contrataredes , é rescatare-
des se hobiere , á Alonso de Solis nuestro tesorero de las di-
chas tierras é islas, luego como lo hobieredes, sin que nin-
guna cosa , ni precio porque se vendiere entre , ni quede re-
zagado en vuestro poder. Asentad todo lo que asi le entrega-
redes en el libro de nuestro contador y en el vuestro, por-
que en él se tenga la razón é cuenta de todo ello.
Ansimismo habéis de tener mucho cuidado é diligencia en
guardar y conservar nuestra hacienda que á vuestro cargo es-
tobiere, é aprovecharla é beneficiarla todo lo que fuere posi-
ble, poniendo en ello el buen recado é solicitud que fuere po-
sible é conviniere , y de vos confio.
También habéis de tener cuenta y razón general de todas
hi cosas que se os entregaren y enviaren , y de las que ven-
22 2 VIAGES AL MALUCO.
dieredes y rescataredes , é trataredes, é dieredes, cada cosa de-
claradamente por sí, para que cada vez que convenga, se pue-
da ver , é saber la cuenta de todo. Demás desto habéis de te-
ner cuidado de nos avisar del provecho que de cada cosa se
hobiere, y también á los dichos oficiales de la Coruña, para
conoscer la ganancia que en cada cosa sucediere , ó si será
nuestro servicio enviar las dichas mercaderías, ó no.
Otrosi: Teméis mucho cuidado é vigilancia en saber que
cosas son mas provechosas y necesarias para que se envíen á
la dicha tierra, ansi para rescates, como para vender é con-
tratar en ella, comunicándolo primero todo con los dichos
nuestro Gobernador, ó oficiales, y avisarnos heis de todo par-
ticularmente , é ansimismo á los dichos nuestros oficiales de
la Coruña , para que se provea dello.
Y como quiera que los oficios de nuestro Gobernador , y
tesorero, y contador, y factor de la dicha tierra , son divi-
sos cada uno en lo que toca á su oficio , para en lo que con-
viene á nuestro servicio, y al bien y acrecentamiento de nues-
tras rentas Reales, é á la buena población é pacificación é
pacificaciones de la dicha tierra, en tal caso , cada uno ha de
tener por suyo el oficio del otro , y por esto habéis de comu-
nicar 6 platicar todas las cosas tocantes á vuestro oficio que
convenga á nuestro servicio, y en otra cualquier manera, con
los dichos nuestro Gobernador, é oficiales. Juntando vos con
ellos, para que todos juntamente podáis ver, é platicar lo que
en cada cosa se debe hacer , ansi para lo de allá, como para
nos escrebir, y avisar de todo ello.
Ansimismo habéis de tener mucho cuidado que todas las
cosas que os sucedieren, tocantes á vuestro cargo é oficio que
sea necesario declararse, ó determinarse por justicia , é por al-
bedrio de buen varón , ó amigablemente , platiquéis , é comu-
niquéis con el dicho nuestro Gobernador , y con los dichos
nuestros oficiales. Fecha en Toledo á trece dias del mes de
Mayo de mil é quinientos veinte y cinco años. = YO EL
REY. = Por mandado de Su Magestad. = Francisco de los
Cobos.
Registrada por Nos los oficiales de Su Magestad de la casa
de la contratación de la especería, que residimos en la dicha
cibdad de la Coruña , en veinte é dos de Junio de mil é qui-
nientos é veinte é cinco años. = Christobal de Haro. = Fran-
cisco Mexia. = Bartolomé Melendez , Tesorero.
DOCUMENTOS DE LOAISA. 223
Núm. IX.
"Relación que dio Juan de Areizaga de la navegación
de la armada de Loaisa hasta desembocar el estreclm,
y de los sucesos de la nao Santiago que se separó allí
y aportó d Islue'va-^spaña. (Arch. de Ind. en Sevi-
lla , Leg. 6.° de Patronato Reaí).
Partió el armada de la Coruña víspera de Santiago del año
de 525: llegaron á la Gomera á dos de Agosto.
Partió de alli á 14 del dicho mes, é dende á cuatro dias se
quebró el mastel mayor á la nao capitana por debajo del re-
clamen, y luego se tornó á adobar.
Domingo 15 de Octubre vieron la isla de Sant Mateo y
surgieron en ella á 20 del dicho mes: está 60 leguas de la costa
de Guinea, dos grados y medio de la línea.
Víspera de todos Santos, postrero de Octubre , se hizo á la
vela toda el armada, y á cuatro de Diciembre vieron tierra
del Brasil.
Jueves dia de los Inocentes del dicho año de 525 , en ano-
checiendo se les entró una tormenta 6 tiempo de mucho vien-
to y agua, é se les desderrotó la nao capitana sobre el rio de
Solis ; y en amaneciendo volvieron todas seis velas en busca de
la capitana, y anduvieron tres dias en busca de ella , y como
no la pudieron hallar , las seis velas siguieron su derrota , y
aquella noche se les desderrotó la nao San Gabriel, y las otras
cinco vinieron á surgir á 14 de Enero de 526 al cabo de las
Once mil Vírgines, que es al abocamiento del estrecho.
Este mesmo dia 14 de Enero, en amanesciendo, se les entró
una tormenta muy grande de mar y viento sudueste y oes-su-
dueste , donde dejó la nao Santi Espíritus las manzanas de la
abita , y como las vido rompidas y dieron amor los ajustes,
luego comenzó la nao á garrar sobre tierra , donde se perdió,
y se ahogaron nueve hombres , el uno de los cuales fue Diego
de Estella contador de la dicha nao. Las otras naos en cesando
la tempestad, perdidos los bateles y amarras , y hecho echazón
del artillería y de lo que mas á mano tenían, fueron á surgir
en embocando el primer estrecho en la bahía de la Victoria,
donde aguardaron á la nao capitana y Sant Gabriel.
A 22 del dicho mes de Enero embocaron la nao capitana
y Sant Gabriel con tiempo próspero , y fueron á surgir donde
estaban las otras naos, y estando alli surtos , dióles otra tor-
2 24 VIAGES AL MALUCO-
menta muy grande de sudueste, que hizo garrar á la nao ca-
pitana con cuatro ajustes , y dio en tierra al través, donde es-
tuvo tres dias y tres noches , y se le quebró la zapata con la
quilla una braza y media, y la dejó toda, é hizo echazón de
todo lo que arriba tenia, y cortó todas las obras muertas : é
asi salió , é se hizo luego á la vela la vuelta del rio de Santa
Cruz á se remediar , y la noche antes la nao Nunciada se hi-
zo á la vela, la cual iba sin piloto ni amarra, ni batel y nun-
ca mas la vieron ni supieron della , y en ella iba Martin de
Valencia.
La nao capitana con las otras naos se fue al dicho rio de
Santa Cruz, ecebto la nao Santiago, que quedó en el cabo de las
Once mil Vírgines dentro en un riachuelo para recoger alguna
de la ropa que habia quedado de la nao Santi Spiritus, y con
ella quedó también el batel de la nao Sant Gabriel, de que iba
por capitán D. Rodrigo de Acuña, para que le ayudase.
A la entrada del rio Santa Cruz, el capitán general mandó
al dicho D. Rodrigo que volviese con su nao al cabo de las
Once mil Vírgines, para que trajese su batel, que habia quedado
con la nao Santiago y se volviese luego al dicho rio de Santa
Cruz, el cual fue é recibió su batel é tomó i6 hombres de la
nao Santiago que le habian llevado el batel á su nao: y asi se
fué, y nunca mas el armada le vio, y el navio Santiago se fué
á la bahía de la Victoria, donde la dicha capitana habia hecho
echazón para recoger algunas botas é otras cosas , é irse con
ello á Santa Cruz, á donde llegó dende á 12 ó 13 dias, é allí
se aderezó la nao capitana con planchas de plomo , y barras
anchas de hierro muy bien.
A 29 de Marzo salió el armada del dicho rio de Santa
Cruz, y vino á embocar el estrecho con buen tiempo próspe-
ro, y embocó á dos de Abril, y vino á surgir dentro en el
estrecho á un puerto que se llama Sant Jeorge, donde se pro-
veyó de agua y leña y madera , y allí murió el factor Diego
de Covarrubias.
Desembocaron del estrecho á 26 de Mayo con buen tiem-
po próspero : á primero de Junio el navio Santiago se desder-
rotó, con tormenta, de la nao capitana y de la otra compa-
ñía: cesada la tormenta que era muy grande á maravilla, tor-
nó á buscar la dicha armada y no la halló; y como el capitán
y gente del dicho navio vieron que tenian dos mil y doscien-
tas leguas hasta la primera tierra poblada de los Ladrones , y
tenían cuatro quintales de vizcocho polvo sin otro bastimento
alguno salvo agua , determinaron de venirse á proveer á la
costa quel capitán general Hernando Cortés tiene descubierta
y poblada á las espaldas de la Nueva España , que estaba de
w'-iiSbS
DOCUMENTOS DE LOAISA. 22 ^
donde se desderrotaroa 800, ó i® leguas , las cuales anduvie-
ron en obra de 4'} dias, é quedan surtos en un puerto prove-
yéndose, é haciendo una barca que no traían ninguna para
seguir su derrota, para lo cual el dicho Hernando Cortés les
ha hecho dar é proveer de todo lo q.ue han menester.
Con la nao capitana quedaron solamente la nao Santa Ma^í-
ria del Parra] y la nao Santo Lesmes..
Nám. X.
Relación de Francisco Ddvila , sobresaliente de la nao
S. Gabriel f asi de la navegación de Loaisa desde la
Coruña hasta el estrecho de Magallanes , como de los
acaecimientos particulares de aquella nao después que
se separó de la armada. (Arch. de Ind. ea Sevilla , le-
gajo 2.° de Autos del Consejo.^
En la muy noble é leal cibdad de la Coruña, á cuatro días iSay _
del mes de Junio, año del Señor de mil quinientos veinte y 4 de Jumo.
siete años, el Sr. Bernaldino Melendez, tesorero de S. M. dijo.: -^
que por cuanto era venida la. nao S. Grabiel que fuera en el
armada de que iba por Capitán general el Comendador Loaisa,
y habia arribado al puerto de Bayona, que es en este reino
de Galicia, y porque de la venida della, y de como le habia
acaescido en el dicho viage queria dar aviso á S. M. , y á los se-
ñores de su muy altoCons.'Jo; por ende para dar mas cierta re-
lación , él tomaba y tomó juramento en forma debida de dere-
cho de Francisco Dávila, vecino de la villa de Madrid, que
venia en la dicha nao que estaba presente, so cargo del cual
dicho juramento le mandó , que declare todo como habia pa-
sado desque partiera de la Coruña , fasta que llegó la dicha nao
á Bayona: el cual juró, testigos Santillana, notario, é Martin
de Landa , é Juan de Vülanueva , Almojarife de S. M. , vecinos
de la dicha cibdad.
El dicho Francisco Dávila, vecino de la villa de Madrid,
sobresaliente de la nao S. Grabiel, que iba para Maluco en la
capitanía del Comendador Loaisa, habiendo jurado en forma
debida de derecho , y siendo preguntado cómo y de qué ma-
nera habia acaescido á la dicha nao S. Gabriel y armada , des-
pués que partieron de la Coruña, dijo é declaró lo siguiente:
Que la dicha nao y armada partió de la Coruña la víspera
de Santiago, del año de s'2-S años, y de alli fue toda la dicha
armada al puerto de la Gumera,y tomó agua y x)tras cos;is de
TOMO V. FF
w
226^ VIAGES AL MALUCX).
bastimentos; y el Capitán general con los otros capitanes fi-
cieron ciertos capítulos, en que acordaron que el armada fuese
por el estrecho de Magallanes , y que uno de los capítulos de-
cia, que si alguna nao se derrotase del armada, fuese á la bahía
de Todos Santos , que es en catorce grados del cabo de la Lí-
nea, y que esperase veinte dias; y que si en estos veinte dias
el armada no veniese, que posiese una cruz en una isla que
está en la dicha bahía , y al pie de la cruz una olla enterrada
con una carta que dipese lo que había fecho , y seguiese su vía-
ge, y que ficiese otro tanto en el rio de Santa Cruz. Partió
la dicha armada k víspera de nuestra Señora de Agosto de la
Gumera, y llegó á una isla que se llama S. Mateo, que está
en dos grados de la Línea, á 14 ó 15 de Noviembre, y allí fi-
zo su aguaje, y el Capitán general de allí llevó á su nao á Don
Rodrigo de Acuña, capitán de la nao S. Grabiel, para lo te-
ner en ella por vía de destierro espacio de dos meses, y la cab-
sa dello fue por ciertas feas palabras que dijo á Santiago de
Guevara , capitán del patax , y porque toda el armada fue en
seguimiento de una nao un buen trecho, y el Capitán general
tiró Un tiro para que se recogiesen, y el dicho D. Rodrigo
con la nao S. Grabiel y el patax seguieron la dicha nao, y
la ficieron amainar , la cual era de portugueses,
Ydespues de amainada, el Capitán general te fizo muy buen
tratamiento, y se fue su viage con la bendición de Dios; y
por tiempo de los dichos dos meses Martin de Valencia an-
duvo por capitán de la dicha nao S. Grabiel. Día de Todos
Santos fizo la dicha armada vela de la isla de S. Mateo, y fue
á reconoscer el cabo Frío : no entró dentro porque el tiempo
era bueno, y seguió su viage. En el parage del rio de Solis, que
dicen de la Plata, día de los Inocentes, vino á la dicha armada
una muy gran tormenta en que repartió en tres partes la di-
cha armada , en que la nao capitana fue sola , y S. Grabiel sola
por otro cabo: todas las otras naos juntas. Otro día por la ma-
ñana se juntó la nao S. Grabiel con las cinco piezas, y el ca-
pitán Joan Sebastian preguntó si habían visto la nao capitana:
respondiéronle que no: dijo el capitán Joan Sebastian á Mar-
tin de Valencia , que á sotavento la habían de hallar , que la
fuesen á buscar , y el dicho Martín de Valencia dijo que co-
mo él mandase: dijo Juan de Pelóla , maestre de la nao S. Gra-
biel, que no quería mudar la derrota sino seguir su viage, co-
mo el Capitán general lo había mandado por su capítulo, y
que en aquella derrota hallarían la nao capitana; y en esto las
dichas cinco naos se metieron á sotavento en busca de la ca-
pitana. A cabo de dos dias la nao S. Grabiel se juntó con la
capitana, y el Capitán general les preguntó sí habían visto las
DOCUMENTOS DE LOATSA. 227
Otras naos, y le respondieron que sí, y como iban á sota-
vento á buscar á su merced , y que en esto el capitán hubiera
mucho enojo, diciendo qué necesidad habia de mudar la der-
rota. La nao capitana y S. Grabiel tomaron la derrota para d
rio de Santa Cruz, donde pensaron hallar las otras cinco naos,
y hallaron el dicho rio de Santa Cruz, donde pensaron hallar
las otras cinco naos , y el piloto de la nao S. Grabiel halló una
cruz y al pie de la cruz una carta, en una isla que está en el
medio del rio: llevóla al Capitán general, en que decia en po-
cas palabras, que habia dias que hablan llegado alli , y por-
gue el tiempo era bueno , y del verano quedaban pocos dias^
hablan acordado los capitanes de ir al estrecho, y que de la
banda del nordeste , al pie de la sierra mas alta , quince leguas
dentro del estrecho los hallarían , y que si con su merced ve-
niese S. Grabiel, sino que no ficiesen cuenta del ; y que en esto
el Capitán general dijera, conmigo le tengo, y vosotros no sé
donde estáis. Otro dia por la mañana salieron del dicho rio 4a
capitana y S. Grabiel , y hallaron el patax á la boca de un rio,
cerca del cabo de las Once mil Vírgenes. Dijo como habia
quedado á poner las cartas en el rio de Santa Cruz, y que des-
pués de dejado las cartas, no habia podido hallar el estrecho;
pero que creia que estaba cerca. Fueron todas tres piezas á bus-
car el estrecho. Vieron cerca del estrecho mucha gente en tier-
ra que hacian señal: invió el Capitán general á saber qué cosa
era: trujo el patax al tesorero de la nao Santi Spiritus y al
clérigo y á Benavides, tesorero de la nao Santa María del Par-
ral, y dijeron como se habia perdido allí la nao .Santi Spiritus,
y se hablan ahogado nueve hombres, y la Anunciada y las ca-
ravelas hablan perdido los bateles, y que el capitán Juan Se-
bastian había ido con las naos á meterlas en el estrecho. Sur-
gieron aquella noche á la boca del estrecho. Otro dia por la
«janana hallaron el estrecho : hallaron la Anunciada y las dos
caravelas ancladas á dos leguas dentro del estrecho: surgieron
cerca dellas: mandó el Capitán general á Martin de Valencia
con sus amigos y criados, que se pasase á la nao Anunciada-:
volvió D. Rodrigo á la nao S. Grabiei. Mandó el Capitán ge-
neral á Jas dos caravelas y el patax por la ropa de la nao Santi
Spiritus : mandó á D» Rodrigo les diese su "batel con que .car-
gase , y el esquife de la nao capitana dio á S. Grabiel para que
se serviese con él. A cabo de tres dias cargó un viento muy
fuerte, en que fizo garrar todas tres naos: la capitana dio en
tierra y estuvo quince ó diez y seis horas dando con la popa
en tierra fasta que le fizo saltar el leme. Saltó el Capitán gene-
rítl con toda la gente en tierra, y cacaron algunas co?as de la
oao. Otro dia volvió á la nao porq.ue no hacia .agua: la nao
228 VI AGES AL MALUCO.
S. Grabiel fizóse á la -vela: púsose á la boca del estrecho: invió
_ -■ por tierra á Juan Salmerón, tesorero de la dicha nao, facién-
. • dolé saber questaba alli un razonable puerto para aderezar la
V nao capitana. En este istante llegó la caravela Santa María del
«^ - ' Parral, cargada de la mercadería de la nao Santi Spiritus: sur-
, ■ gió Junto á la S. Grabiel. Otro dia vino la nao Anunciada : no
pudo tomar el lugar donde estaba S. Grabiel. Salióse á la mar,
y veíanle andar volteando, y después de puesto el sol vino la
nao capitana. D. Rodrigo invió el esquite para que le mos-
j. trase el entrada con una bandera : capeábale con la dicha ban-
í ■ ' dera que se llegase á la tierra que era por alli el entrada, y
ellos entendieron al rebes; por manera, que no pudieron to-
mar el dicho puerto. La nao S. Grabiel y Santa María del Par-
ral, se ficieron á k vela para se juntar con la capitana: cuan-
do llegaron ya la caravela Santo Lesmes estaba con la capita-
na, y el patax quedaba en un rio, porque el viento le era con-
, trario. Tenia el patax el batel de S. Grabiel para cargar las
bombas de Santi Spiritus: en todo esto la Anunciada no pares-
cia: el Capitán general mandó llamar los capitanes y oficiales
' de S. M. , acordaron que seria bueno volver al rio de Santa
Cruz á adobar la nao capitana: mandó el Capitán general á
D. Rodrigo que quedase para tomar su batel , que tenia el pa-
tax ; y que en tomando el batel , que se fuese al rio de Santa
* ^ Cruz. Tardáronse cinco ó seis dias que nunca la nao S. Gra-
biel pudo tomar el batel , y venieron en él diez ó doce hom-
bres de la nao perdida y del patax, algunos dellos se quisie-
ran volver al patax , y D. Rodrigo no quiso. Fue la nao San
V -' Grabiel á buscar el rio de Santa Cruz, y halló cerca del rio á
la Anunciada: preguntó Pedro de "Vera, capitán de la dicha nao,
que dónde iban: dijo D. Rodrigo que al rio de Santa Cruz,
questaba allá el Capitán general : dijo Pedro de Vera nó, es
imposible , porque yo he estado encallado cuatro ó cinco ho-
ras á la boca del rio, y no he visto señal de gente: D. Rodri-
go le dijo que ahi estaba, porque venia adobar la nao; fueron
ambas á dos naos al dicho rio , y no pudieron entrar porque
■ era el viento contrario y de la tierra: anduvieron tres ó cua-
tro dias volteando las naos para entrar, é no pudieron. Estan-
do asi invió Pedro de Vera al tesorero de la nao Anunciada ha-
blar con D. Rodrigo: metiéronse en una cámara y estovieron
hablando dos ó tres horas, poco mas ó menos, que no supo
ninguno lo que hablaron: mandó D. Rodrigo que echasen el
esquife fuera que era el de la capitana , y que lo diesen á Pe-
dro de Vera, y tomasen el suyo que era mas pequeño. Otro
dia dijo Pedro de Vera á D. Rodrigo , ¿qué determinaba su
merced de hacer ? D.Rodrigo dijo, que quería detenerse por
•"-•-^ ^-¿if.
DOCUMENTOS DE LOAISA. 2 29
allí fasta ver si podría tomar el rio, donde no, que se bajaria ú
tomar agua por la cuesta donde podiese. Pedro de Vera dijo,
que su voluntad era que se fuesen por el cabo de Buena-Es-
peranza entrambos, porque los bastimentos se gastaban y el
tiempo servia para allá, y que D. Rodrigo le dijo, que no te-
nia agua, y que Pedro de Vera dijo, quél le daria cinco ó seis
pipas de agua. D. Rodrigo no determinó de hacer lo que Pe-
dro de Vera le decía, y que en esto que Pedro de Vera arri-
bó y se fue al cabo de Buena-Esperanza, y D. Rodrigo estu-
vo esperando otros dos dias para entrar en el dicho río y no
pudo , y se bajó la cuesta abajo del Brasil. Muchas veces venía
el viento para volver al rio de Santa Cruz, y que su voluntad
era de buscar agua la cuesta abajo: fue á surgir á la bahía de los
Patos, questá en 27 grados é medio, y alli tomó agua y otros
refrescos. Estando tomando el agua, vino un indio que traía una
carta que inviaban unos cristianos, en que decía la carta como
les habían dicho los indios que estaba alli una nao , que les
diesen respuesta dello. D. Rodrigo invió al contador de la nao
para que hablase con los cristianos. A cabo de tres dias vino
un hombre dellos con el dicho contador , y dijo á D. Rodrigo,
que había diez cristianos que se habían perdido alli con un ga-
león, y que habían quedado cuatro dellos, y que habían allí
fecho su asiento; y que su merced mandase bajar la nao cerca
de su casa, que era quince leguas, que le darían bastimentos y
rescataría cierta plata y metal que tenían, y D. Rodrigo se
bajó con la nao al puerto donde el cristiano vivía, y D. Ro-
drigo invió á tierra al contador y tesorero, para que asentasen
en una casa donde rescatasen con los indios ; y el clérigo de la
nao fue á facer cristianos á ciertos fijos que tenían aquellos cris-
tianos. Viernes á 4 de Mayo del año de 1526 años invió Don
Rodrigo el batel á tierra, que dijíesen al tesorero é contador,
que metiesen en él todo lo que tenían, y trojíesen un cristiano
de aquellos para hacer cuenta con él y pagarle lo que le dcr-
bian , que era de ciertos bastimentos y dos arrobas de metal y
dos marcos de plata. El batel en veniendo cerca de la nao con
el dicho rescate y veinte y tres personas, anegóse: ahogáronse-
quince hombres en que fueron contador y tesorero: el batel
sacaron otro dia los indios: por la mañana fue Alonso del Rio,
que era maestre de la nao Santi Spiritus , y en la isla de S. Ma-
teo se pasó á la nao S. Grabiel, y fueron los calafates y el
carpintero á adoballe. Tardaron cuatro días en adoballe: trojie-
ron el batel y díjieron al capitán como el contramaestre Se-
bastian de Villareal suplicaba á su merced que por cuanto él
se quería quedar en aquella tierra, le mandase echar su ropa
en tierra, y que el dicho capitán dijo que enhorabuena: y que
530 VIAGES At MALUCO.
estando aderezando de inviarle su ropa, llegan los mas de la
nao, Y uno á uno piden licencia para se quedar, no embar-
gante que ya habia diez dias que se habían quedado unos nue-
ve hombres, unos con licencia, otros sin ella. Entonces el ca-
pitán fizo decir Misa y celebrar , para dar el Sacramento á ua
doliente que habia en la nao. En acabando de decir Misa, lla-
mó toda la gente que ya veían el mal recabdo que habían fecho
los otros compañeros en quedarse en tan mala tierra, y que los
que querían ser servidores de S. M. que jurasen en el altar del
Sacramento, en que juraron todos de servir á S. M. con todas
sus fuerzas. Entonces llamó el capitán al maestro, y mandóle
que hablase con el guardián y con el carpintero, y con Mó-
telos, marinero, y que acabase con ellos que no se fuesen; y
dijo al testigo, que hablase con uno que se llamaba Castrillo, y
el capitán fabló con otros; de manera, que acabaron que no se
fuesen. El capitán mandó que tomasen una ancla y quedarse
sobre otra para facer á la vela: en tomando el ancla, víó como
se levantó á la popa del batel el guardián Miguel Ginovés , y
echó mano al machete que tenia, y dijo que bogasen adelante;
fuéronse á tierra con el batel. Otro dia de mañana víó este tes-
tigo que tenían diferencia los unos con los otros. Vino el ba-
tel á bordo, y quedaron en tierra cinco ó seis hombres; fizo
el dicho capitán la nao á la vela hacía el cabo Frío, estando
surtos 15 leguas del cabo, un sábado por la mañana, antes que
amanescíese, dos pages de la nao toman el esquife sin que na-
die los viese: vánse á tierra: deshácese el esquife en las peñas,
los pages se fueron por tierra; ínvió el capitán cuatro ó cinco
hombres á tierra á saber nuevas dellos , y les dijeron los in-
dios que se habían ido por la tierra adentro. Fizóse luego á la
vela la nao, y otro dia de mañana mandó el capitán subir to-
da la gente encima de la tolda, y fizo abrir la carta de nave-
gar, y dijo: veis aquí tres caminos: el uno es camino de la
Büena-Esperanza, y el otro es camino del Estrecho, y el otro
de España , vede cual dellos queréis que tomemos , que tan pres-
to me hallareis para el uno, como para el otro, y cada uno me
diga su parescer. El maestre Alonso del Rio dijo que á la nao
no se le había redoblado el estopa , y la jarcia no estaba para
cumplir el viage, y que las velas no estaban para cumplir el
viage , y que las velas estaban rotas y que no había aparejos
para seguir tan largo viage. El piloto Juan de Pilóla dijo , que
ja jarcia solía siete años durar en una nao, y que las velas
aunque estoviesen rotas, que cañamazas había en la nao, sino
holandas, y que la nao era muy buena , y que otras mas roi-
.nes navegaban : los mas de la nao acordaron de seguir el via-
ge de Maluco , los Qtros decían que nó: por manera, que el
^ ■¿Bfeaü
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. 23 1
capitán, y los que no quisieron seguir el víage de Maluco,
acordaron de venir á la bahía de Todos Santos á cargar de bra-
sil. Domingo I.*» de Julio entró en la dicha bahía la dicha nao,
y estando cargando de brasil , y tomadas cuatro bateladas del,
los indios mataron siete hombres de los questaban en tierra
cortando el brasil. Invió el capitán al maestre á saber, si pode-
rla saber alguna nueva dellos , y con él dos grumetes. Saltaron
los grumetes en tierra y matáronlos : salióse luego la nao de
alli : halló ú la boca de la bahía un cristiano que decia que ha-
bla quince años que se había perdido alli con una nao : estu-
vo la dicha nao fasta 22 días de Agosto con tiempos contra-
rios. En fin de Octubre fue la nao S. Grabiel á surgir al rio
de S. Francisco : halló alli tres galeones de franceses. La nao
hacia mucha agua que no se podía sufrir sobre la mar sin ado-
barse : alli el capitán mandó que salvasen á los navios : vino un
batel abordo de los franceses á mostrar la entrada : vino el ca-
pitán de los galeones y los maestros , y estovieron hablando
con el capitán en lengua francesa , y que D. Rodrigo dijo á la
gente que ellos temían mucha paz con los franceses, y que
ellos les darían carpinteros , y lo que menester fuese para ade-
rezar la nao. A cabo de dos días que se había aderezado la
nao lo mejor que podía, vino un batel de los franceses con tres
hombres, y llamaron al carpintero y calafate suyo que habían
prestado, y dijeron que dijíesen al capitán que se pareciese allí:
entró el alguacil al capitán, questaba malo, y dijo como los
franceses decían que se parase allí, y que venían de mala arte.
Como el capitán se tardaba, los franceses dijeron: ¿no se quiere
parar ahí? Este testigo les dijo: esperadle, señores , que se está
vestíendo , que bien sabéis questá mal dispuesto , y que este tes-
tigo dijo á D. Rodrigo, salga fuera verá ques esto, y que Don
Rodrigo saUó y les dijo: señores, ¿qué mandáis? dijeron los
franceses : nuestro Rey tiene guerra con vuestro Emperador,
por eso rendios, sino matar vos hemos, y cortaremos las ca-
bezas: dijo D. Rodrigo : señores vos veísme aquí que tal estoy.
Mandó á unos seis ó siete marineros que entrasen en el batel,
y dijo á un criado suyo que le trojese el dinero y el ehifre de
plata, y trujóselo, y metióselo en la manga , y dijo: déjame
ir, que yo quiero ir hacer paces con ellos, y entró en el barco
y fuese á los dichos navios. Vimos de la nao como le metie-
ron dentro á él y á los que consigo llevaba , y en esto empie-
zan á lombardear la nao á mucha priesa , y venía un batel ar-
mado con muchas escopetas , deciendo : ríndete , ríndete marra-
no. El piloto Juan de Pilóla á grandes voces dice: driza nao,
questaba muy empachada y encostada para la derezar , y man-
dó á un grumete que desplegase la bandera que estaba en la
í
'2}1 VI AGES AL MALUCO.
[ gavia, diciendo: España, España; y en esto el esquife se acer-
caba mucho á la nao , y hubo lugar de poner dos falconetes en
el costado de la nao, y el piloto puso fuego al uno, y acertó
en el batel , y mató dellos tres hombres: el batel tornóse atrás,
c]ue no osó llegar , y después tornó con mucha mas gente 'el
dicho esquife para haber de tomar la nao, y que en esto el di-
cho piloto decia: muramos, muramos antes que ver la ban-
dera de España en poder de franceses, y tornó á tirarles otro
tiro, y fizóles volver á los navios. En esto vieron como daba
voces el capitán D. Rodrigo : lo que decia no lo entendían:
invió un hombre de los de la nao con dos franceses, y dijo:
que no tirasen, questaba haciendo partido con los franceses , no
embargante que ellos no cesaban de tirar lombardadas á la nao.
El piloto Juan de Pilóla le preguntó al marinero, que era lo que
pedian los franceses : dijo que las cuatro lombardas gruesas, y
ios lombarderos, y al piloto, y al maestre, y al tesorero: dijo
el piloto: ¿no pide mas deso? ellos se tomaran lo demás. Pues
decidle, que queremos morir debajo de la bandera, que este es
el partido que entendemos de hacer : el marinero no quiso
volver allá, y dijo como él tenia ya asegurada la vida con unos
gentiles hombres , porque les amostrase lo bueno que habia en
la nao; y después inviaron un pajecico del capitán con la res-
puesta. Mientras estaba el paje dando la respuesta, el piloto
cortó los cables y fizóse á la vela con el trinquete: de que los
franceses vieron salida fuera de la barra, pesóles mucho. A cabo
. - de ocho ó nueve dias , no podiendo doblar el cabo de Sant
Agustín , amanescieron sobre la nao dos de los dichos galeo-
nes: estando bien apercibida la nao dio sobre ellos, y como
eran mejores navios de la vela, fucronse. El maestre Alonso del
Rio mandó llamar toda la gente arriba, y dijoseles: señores ya
sabéis como nuestro capitán se nos queda en poder de france-
ses , y no podemos vivir sin tener cabeza : si vos parece que
nombremos capitán mientras que cobramos el nuestro, será
bueno. Todos dijeron que era bien , y nombraron por capitán
ül dicho Juan de Pilóla, piloto de la nao. A cabo de dos ó tres
dias , porque facia mucha agua , acostó á tierra , donde halló
un galeón de los tres de los franceses, el mayor: la mas de la
gente quisiera dar sobre él : el piloto y el maestre dijeron,
que mas valia remediar la nao que no buscar con quien aca-
bar de deshacerla; y que su parecer era que se volviesen á ia
bahía de Todos Santos para echar alli la nao en monte-, y asi
volvió la nao, y alli en Todos Santos estovieron ocho dias ade-
'.rezando la nao. Vino un batel de una nao francesa á reconos-
cer la nao : desque vio el batel que la nao los habia sentido,
|)reguató: que de dónde era la nao, y los de la nao, que de
., L_.
■Jij?"^
DOCUMENTOS DE LOAISA. 233
dónde era la suya dellos ; y ellos dijeron que de Francia : di-
JeronJes que se llegasen abordo , y ellos dijeron que á la maña-
na ; y otro dia á la tarde hubimos uíia refriega con la dicha
nao francesa , en que nos mató un hombre , y salió la nao de
aili faciendo mucha agua , y con tiempo contrario hubo de
volver á Cabo Frió , y allí surgió , y se detuvo dos nieses por
aderezarse , y se hizo de alli á la vela. Entrando diez leguas á
la mar facia mucha agua : algunos de los marineros acordaron
de arribar á tierra , y alli hobieron acuerdo de lo que se habia
de hacer, y fue irnos al rio del Extremo, y fuimos al dicho
puerto y echamos todo el brasil á la mar. En aquella tierra hay
indios: y parescionos que según el agua que facia la nao, era
bien rescatar algunos esclavos para dar á la bomba , y resca-
táronse veinte y un indios á los mismos indios de la tierra,
que nos los dieron cada uno por dos achas, y los indios los
rescataban de buena gana: y con esto partió la nao miérco-
les I.**, dia de cuaresma, año de í 527 años, nuestra derecha der-
rota á España, y no arribamos á la Coruña, porque pensamos
que habia franceses en la costa, y quisimos tomar lengua en
Bayona, y á esta cabsa entró la nao alli martes 28 de Mayo,
trayendo la nao 27 personas y 22 indios , y no teniendo vis-
cocho para mas de cinco ó seis dias y tres botas de vino. Toda
la hacienda de S. M. está muy buena y á ricabdo, y tiene la
llave el tesorero : toda la hacienda de D. Rodrigo viene también,
que es harta: vienen algunas cajas y ropa de algunos marineros
muertos. La nao está muy comida de gusano , y por ver por
donde hacia el agua el gusano y por la tomar , se cortaron mu-
chos liames {ligamentos)^ por manera, que la nao está muy flaca.
Ha habido entre los marineros y gente de la nao quistiones y
.debates, y alli en Bayona se entregaron al corregidor cinco
personas que hablan sido delincuentes; y á esta cabsa de estar
la nao flaca , y tener tantos debates en ella , me paresce que es
menester ver , si está la nao para ir á la Coruña ó nó: y ques-
to es lo que pasa y vio é oyó, como de suso dicho es, porque
se halló presente en la dicha nao, é firmólo de su nombre. =
Francisco de Avila. = Bernardino Melendez.= E yo Cristóbal
de Pobló, escribano de SS. MM. , y del Numero de la dicha
cibdad de la Coruña , en uno con el dicho Sr. Bernardino Me-
lendez presente fui á todo lo que de suso dicho es , y por ende
iis aqui este mió nombre y signo que es tal. = En testimonio de
verdad , Cristóbal de Pobló,
TOMO V, GG
2^4 VIAGES AL MALUCO.
Núm. XI.
Carta de t). Rodrigo de Acuña d un Señor de estos
Reinos * con fecha en Pernambuco d i^ de Junio de
i^2y , sobre algunos acontecimientos del viage de
Loáis a. (Copia en la colee, de Muñoz del orlg. que
se halla en la Torre do Tombo. Gav. 15, 10, 30, y
la nota final Gav. 11. m. 8.)
iSay. Diré mi adversa fortuna y parte de lo acaecido al ar-
1 5 de Junio, mada de Loaisa. De la Gomera, por exortacion del capitán
f I = Juan Sebastian, determinamos ir por el estrecho de Magallanes,
al cual tardamos en llegar hasta fin de Enero. En el parage de
el rio de Solis tuvimos una gran tormenta ocho días antes de
año nuevo. Cada uno arribamos do pudimos, y ese día nos
topamos la capitana y S. Gabriel , y juntas fuimos al rio de
Santa Cruz, do pensamos hallar las otras naos , según la or-
den en caso de derrotarse alguna. No hallamos sino una carta
en una isla del rio , embiada del capitán Juan Sebastian y los
demás que iban juntos con determinación de no esperar. Sali-
mos otro dia en busca del estrecho á tiento. En el cabo de las
Once mil Vírgenes hallamos la nao Sancti Espíritus perdida, si
bien salva la gente en el campo. Vino á nos el capitán Juan
Sebastian , nos contó su pérdida , * y el destrozo de las otras
que iban delante , que todas estuvieron á punto de perdidas,
porque todas perdieron los bateles y ayustes. Los fallamos 1 5
1 La carta comienza Muy noble Señor,, y parece fuá dirigida al
Sr. Cristóbal de Haro , porque escribiendo con la misma fecha de
1 5 de Junio al presidente del Consejo de Indias, le dice ; Al Sr.
Cristóbal de Haro hé escrito mas por extenso sobre los mismos
asuntos. V. el núm*** XII de este Apéndice.
2 D. Rodrigo de Acuña padeció aquí un trascuerdo , pues por
los documentos números 5,1 o, 19 y 20, consta que de la gente de
la nao perdida Santi Espiritas se ahogaron nueve hombres , incluso
el contador Diego de Estella , salvándose los demás ; y en los do-
cumentos niímeros 10 y 20 se vé, que Juau Sebastian de Elcano
había ido a meter en el estrecho las naos Anunciada , Parral y San
Lesmes ; y por lo mismo Juan Sebastian no le pudo contar su
perdida en aquella ocasión, sino después. Los que entonces dieron
esa noticia, fueron el tesorero de la nao perdida Hernando de Bus-
tamante , el clérigo Juan de Areizaga y el tesorero de la nao Par-
ral Juan de Benavides. Documento niím. i o.-
J-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 23 f
leguas del estrecho á dentro en una bahía. El capitán general,
con parecer de todos, envió las dos caravelas y el patage y mi
batel á cobrar de la nao Sancti Spiritus la hacienda y gente.
Tardóse esto 20 días por mal tiempo, en que padecimos gran
trabajo, sin mas batel que el de la capitana. Esta fue á tieríg.
con cinco ayustes, y estuvo bien 20 horas dando golpes, que
faltó poco de perderse. Casi en igual peligro la Nunciada y
S. Gabriel hasta otro dia que abonanzó. Luego salimos las
tres naos fuera del estrecho, y al cabo de las Once mil Vírgi-
nes cobramos las dos caravelas. La Nunciada desferró con mal
tiempo fuera del estrecho: las dos naos que quedamos y las
dos caravelas determinamos volver al rio de Santa Cruz , para
nos remediar y adobar la capitana que «facía tanta agua que
no reposaban una ampolleta sin dar á la bomba." Saliendo del
estrecho con esta determinación, me mandó el general quedar-
me alli á cobrar mi batel , que me le tenia el pataje consigo en
una cingera (ó caleta) en elcabode las Once mil Virgines; luego
fuese á dicho rio , á do hecho el mandado , llegue pasados 22 dias,
en ei cual tiempo topé con la Nunciada y fuimos juntas. No ha-
llamos seña de gente, y nos dio tan mal tiempo , que hubimos
de dejarnos ir por do mandaba el viento tres dias. Abonan-
zado el tiempo, fablamos el capitán Pedro de Vera y yo, y
él dijo estar resuelto de irse á Maluco por el cabo de Buena
Esperanza ; que no queria estar mas alli á discreción de la for- '
tuna ; que el capitán general sin duda no estaba en el rio de
Santa Cruz, porque él cinco ó seis dias antes estuvo seis horas
encallado á la entrada , tirado lombardas , y no haber sentido
que alli pudiera haber gente. Respondí que antes debíamos
buscar al general en rio y costa , y tomar agua y refrescos,
que el camino era largo y dudoso. El se despidió , y se fue
asaz diferente con los suyos, sin piloto que ya era muerto, y
sin batel, ni cables, ni anclas. Yo hice por buscar la compañía
por la costa, con tan malos tiempos, que ni tierra ni altura ;!
podimos tomar hasta 30 grados, que habia un mes que no be-
vimos sino á medio cuartillo de agua. Aportamos á la bahía |
de los Patos en 28 grados, do hicimos agua y leña, nos refres- ' ^
camos con gallinas y patos. En i ^ dias nos proveímos de 7
todo. En este tiempo vinieron alli dos españoles de los que '
iban con Solis , de un navio que alli se perdió , y me dijeron
que »»aUi estaban otros nueve compañeros y que eran idos á la i
guerra, y me vendieron 30 quintales de fariña, y cuatro quin- !
tales de fásoles, y tela para una mesana , y otros refrescos. Ya
presto para ir á Maluco, mandé decir Misa, y en ella en ma-
nos del Sacerdote hice jurar á todos, que bien y fielmente ser-
virían á S. M. y cumplirian el viage. Pero el dia siguiente ju- '^ ,
i
236 VI AGES AL MALUCO.
raron los mas de quedarse.- Súpelo yo" , y asi otro dia envié
el batel á la mar con el tesorero y contador y los dos españoíes
que alli fallamos, para facerles la paga de lo que dellos había-
mos recibido , é viendo que tardaban, mandé tirar un tiro, y
asi hechan el batel al agua , y vienen , y al salir de tierra re-
petidos golpes de mar anegan el batel: mas aquellos españoles
con 4000 indios dan tan buena diligencia que lo cobran cua-
tro leguas day , y me lo ficieron traer en los brazos por tierra
fasta el parage de la nao, donde envié á la adobar, y tardóse
en adobar cinco dias, en los cuales se acabaron de concertar ca-
si todos de se quedar , y cortar las amarras ó las alargar por-
que fuese la nao á la costa. Hablan ordenado muchos primero
pedir licencia para quedarse, y de hecho por grado ó fuerza
quedarse, aunque fuese menester quitarme la vida. Pude con
buenas palabras componerlos por entonces, ofreciendo poner
en tierra los que quisiesen, pues decian querer mas vivir entre
Salvages , que morir desesperados en la mar. Pensé desviarles
de tierra, y mandé zarpar las anclas, á lo cual saltan en el
batel mas hombres de los necesarios y vanse á tierra. Otro
dia los dos españoles que alii fallamos , viendo tan mala gente,
íes amenazan , les facen echar el batel á la mar , y me envían
los que quisieron venir. De setenta y tantos hombres que alli
llegamos, quedaron en tierra entre muertos y quedados cuaren-
ta y tantos ; de los que estaban en la nao, la mitad pensaban
barrenar la nao , para quedar todos alli hechos salvages» En
tal extremo resolvimos volver á España. Estuvimos desde Ca-
bo frió hasta doblar el cabo de S. Agustín siempre con nor-
destes , la nao casi no podía tenerse sobre el agua de broma;
y asi arribamos á tierra del Brasil en 10 grados, do entre unos
atracifes que facen puerto, vimos dos naos francesas y un ga-
león que cargaba brasil ^. Sabido de una barca la paz entre
I Destos y quizá de otros armadores franceses que furtivamente
cacaban palo brasil de los establecimientos portugueses, se manda
quejar al Rey de Francia el de Portugal por su carta escrita en Lisboa
á 1 6 de Enero de 53o á Juan de Silveira , su enviado cerca del Rey
Cristianísimo. Este había escrito al de Portugal, pidiéndole presta-
dos 400.000 cruzados para cumplir con la paga á que se obligó
con el Emperador para lograr la libertad de sus hijos , que este
conservaba en rehenes hasta cumplirse las condiciones del tratado
etc., y ofreciendo^ hacer justicia en los robos que franceses hacían
de naos portuguesas. El de Portugal le promete i 00.000 cruzados,
y además otros 3oo.OOO de lo que en justicia hiciere recobrar de
los cosarios franceses que robaron á sus vasallos , lo cual dice as—
cfnder á Soo.ooo. Que las naos portuguesas tomadas y robadas
,V
r.N
DOCUMENTOS DE LOAI8A. 237
Francia y España y con juramento de guardar amistad unos y
otros mientras alli estuviésemos, tomamos puerto: reconocida
la nao, se hallaron las tablas como un panal por la broma. Em-
pezóse adobar , y un domingo 21 octubre, estando la nao en
carena, vienen las dos naos y el galeón sobre nosotros lombar-
deando. Procuré dar priesa á que se aderesase la nao para po-
dernos defender, y entretanto me aventuro á irme en el batel
á los franceses á les remostrar su traición. Con buenas pala-
bras, algunas cosillas de oro que yo tenia, y tres botas de vi-
jio que prometí, se retiraron á do solian estar , desembarazan-
do la boca del puerto. A esta hora ya S. Gabriel estaba dere-
cha, »»y viéndose libre de los franceses, dejó andar por ojo las
amarras, y facese á la vela sin le dar nadie empacho. Yo espe-
raba que surgiese de fuera sobre la boca del puerto, veo que
no face sino dar cuantas velas tenia la vuelta de donde venía-
mos* . . Supe después de una caravela de Per nam buco, como en
la bahía se había lomba rdeado con una nao francesa, . . no se
si tornaron á la bahía de los Patos donde quedaron sus consor-
tes , 6 si á España. En tal apuro, los franceses toman mi ba-
tel, y danme uno suyo con vela, y con los que vinieron con-
migo nos vamos tras la nao, que ya estaría alongada tres ó
cuatro leguas. Seguila el día y noche, y otro día, perdida de
vista , volvimos á tierra ; do sin socorro alguno fuimos por la
costa en busca de las naos francesas mas de 1 1 o leguas : llega-
mos casi muertos. Llevannos á bordo del galeón , do nos tie-
nen treinta días, cuando prestos para partir, despojanme todo,
por franceses inicuamente, haBíendo paz entre ambas potencias, son
mas dé 3oo. Que debe castigar como ladrones á los que fueron á
sos puertos , y no quejarse de que los portugueses á unos que ha-
llaron en Brasil queriendo cargar dése palo, les tomasen con su ca-
ravela después haber peleado con ellos , puesto que ellos antes ha-
bían robado una caravela portuguesa, ni se les trató con la crueldad
que ponderan. Que traídos a Lisboa , y vista su causa en justicia,
se adjudicó la hacienda al Rey , y á ellos dióse sentencia de muer-^
te ; mas el Rey no quiso se ejecutase , sino entregarlos a Honorato
de Cays, Embajador á la sazón del Rey de Francia. Que requerido
muchas veces de sus vasallos para darles carta de represalias á
franceses , jamas ha accedido , contentándose con pedir justicia á sn
Rey. En fin que los lOO.ooo cruzados y demás, según dice, dará,
asentándose concierto entre é\ y el de Francia , que los vasallos
deste jamás navegarán por mares de Portugal , Guinea , India y
Brasil , ni tomarán navio alguno de portugueses con ningún pre-
texto, salvo si los hallasen en armada de enemigos , y hará justicia
de los que hasta aqui los han tomado y robado, mandando resti-
titir la hacienda i sus dueños. (Gav. 1 1. m. 8.*).(2VoM de Mufhz),
.í
.238 VIAGES AL MALUCO.
me hacen saltar en el batel, j nos dejan en tierra sin nada: to-
man los cables y anclas de S. Gabriel, y facense á la vela. Que-
damos ocho hombres con un batel sin vela y con pocos remos.
Con todo nos aventuramos, y en veinte días llegamos á la isla
de Sant Alexos , comiendo palmitos y algún marisco , donde
fallamos un forno y fariña, y una bota de pan blanco, y allí
nos remediamos hasta Pernambuco , fatoria del Rey de Portu-
gal, do he estado hasta agora que vino la armada de Portu-
gal á guardar la costa y una nao que va cargada de brasil, en
la cual supliqué me llevasen , y por ninguna forma quieren.
Tiénenme preso, sin que alcance yo porqué , y dicen que no
me dejarán ir sin recado del Rey.
Suplico se alcance licencia para hii partida, y si por ahí pa-
reciere la nao S. Gabriel , cóbrese mi hacienda , y si es menes-
ter, gástese toda para sacarme desta prisión , á mí mas grave
que muerte. Y esta carta haya por suya mi Señor Francisco
Mexia» . . Al Sr. Presidente de las Indias B. los pies y manos:
se acuerde que vine este viage mas por su mandado que por
gana : que las mercedes que me prometió , convierta en pro-
curarme libertad y pasaje á España.
Núm. XIL
Carta de 1>. Rodrigo de Acutía al presidente del Con-
sejo de Indias desde Pernambuco sobre lo que le acon-
teció en la armada de Loaisa, y pidiendo que el Rey
de Portugal mande ponerlo en libertad. (Colee, de
Muñoz , orig. en la Torre do Tombo Gav. 1 8 Mazo
5,n.o2o).
f !? t' • Aunque sin mérito, suplico á V. S. Revma. me procure li-
'•^'^^^"^^"•bertad desta prisión, bien logrando albalá del Rey de Portu-
gal, ó que le escriba al Emperador, en cuyo servicio me perdí
desta manera. La armada de S. M. que iba á Maluco , y de
que era capitán Fr. García de Loaisa, fortuna nos derrotó y
maltrató en el estrecho de Magallanes , de manera que Sancti
' Spiritus se perdió, y la capitana fue á la costa y faltó poco de
se perder. La Nunciada y las caravelas perdieron los bateles y
ayustes, y asi derrocada partió la Nunciada la vuelta de Leste:
decía que iba por el cabo de Buena Esperanza. Yo tomé la
vuelta del estrecho con la nao S. Gabriel en busca de la capi-
tana y de las caravelas, que me habían dicho que las fallaría
en el rio de Santa Cruz j y no las podiendo fallar, corrí la eos-
DOCUMENTOS DE lOAISA. 239
ta con asaz mal tiempo, sin poder surgir un ancla fasta la ba-
hía de los Patos que es en 28 grados y medio, donde me repa-
ré dagua y leña y carne y fariña para complir mi viaje sin ne-
cesidad á Maluco. Ya que era presto para me partir, viniendo
el batel de tierra , se anegó con 1 5 hombres y otros muchos
se me quedaron, que fueron entre muertos y quedados hiás de
40 hombres. De manera que me fue fuerza venir la vuelta de
España, porque aun no estaba seguro de los traidores que me
quedaban en la nao. Y junto con esto, nos comienza la nao á
facer tanta agua, que no nos podíamos Valer : tanto que nos
convino arribar al Brasil; donde fallamos en un puerto tres
naos francesas , y por no poder facer otra cosa, entramos con
ellas en el puerto, faciendo todos juramento solen que en tan- lí.". »
to que en el puerto estoviesemos, fuésemos amigos ; y asi pc^.Iiidjft í'f: or-
simos mano adobar la nao San Gabriel: y siendo nosotros en -:¿í;;5í;ss=;
carena la nao tan pendida como era posible, un dia las tres
naos francesas se dejan venir sobre nosotros con toda su arti-
llería á la banda , y nos comienzan á combatir , de manera que
no teniendo ningún remedio de nos defender , por estar nues-
tra nao tan pendida, de parecer del maestre y de algunos, me
fue necesario ir á las naos francesas á ver algún medio ó acor-
dio con ellos, porque dotra manera no nos* podíamos escapar.
Y asi fui á las naos, y con buenas palabras , y algunas dádivas
y promesas los fice amigos, y se retrujeron donde solian estar
y desocupan la salida del puerto. Y nuestra nao, como fue de-
recha y se vido libre, se face á la vela largando los cables sin te-
ner mas respeto, se vá la vuelta de donde quedaron los otros sus
consortes, y yo quedé en manos de los franceses 30 dias, á ca-
bo de los cuales me echaron en tierra en un batel sin vela,
ni pan ni agua, ni otro remedio, donde milagrosamente apor-
té aqui con siete personas que conmigo salieron de la nao,
donde hemos estado y estamos ha 7 meses, fasta que vino aqui
una armada del Rey de Portugal y enviando una nao carga-
da de brasil para Portugal , supliqué al capitán mayor me
mandase dar pasaje para Portugal y no quieren ni pienso ha-
ber libertad sin mando del Rey de Portugal porque piensan
que yo haya habido en el rio de Solis quintales de oro , y de
plata. . . , Suplico. . , Al Sr. Cristóbal de Haro hé escrito mas
por estenso." (Torre do To«i]bp,gay..i8.Maa9.5 n- 20 prig^)
' V . ]'!0¡">iT k 3?f,ul tyí^?VjnTÍ \y \r\v.-)
.■: V í.s^ÍT/
240 VI AGES AL MALUCO.
Núm. XIIL
Carta de D^ Rodrigo de Acuña al Rey de Portugal
desde PernambucOf exponiéndole los malos tratamientos
'->''■ que sufría, y pidiéndole le mandase sacar de alli. (Co-
^ lee. de Muñoz , orig. en la Torre do Tombo <jav. i-
maz. 3911.° 133).
1 528* ' Venido ' en mí nao 'del estrecho de Magallanes derrotado,
00 de Abril, destrozada de tormentas y de broma, estándola adobando , ful
I = desbaratado de tres naos francesas, teniendo la nao sobre el cos-
tado. Akarónseme los mios: luego fui echado en tierra 70 le-
guas de aqui, j en un batel con siete personas aporté milagro-
samente á esta fatoria, donde creí ser bien tratado como vasallo
de un hermano vuestro ; pero ni los moros pudieran hacerme
peor tratamiento, sin quererme dar pasage por ningún precio
en diversas naos que de aqui han partido. Aqui estoy ha diez
y ocho meses perdido y desnudo como un saivage, sin haber
en nada deservido á V. A. , antes mis antepasados han hecho
muchos servicios á los Reyes de Portugal. Mas ¿ que esperare-
mos, cuando aun »>á los hijos de portugueses los dejan aqui pa-
ra manjar y vianda de los salvages? . . . Hoy se hallan derra-
mados en esta tierra mas de 300 cristianos, hijos de cristianos,
los que estarían mas cerca de salvar en Turquía que aqui:
V. A. mire que los juicios de Dios son grandes, et propter
peccata hominum veniunt adversitates." Aqui no hay justicia:
V. A. me saque desta tierra, y me lleve á donde se haga la
justicia que yo merezca.
Al Rey de Porfugal, Alfonso Mexia. = Cochín 30 Diciem-'
bre 1528. (Torre do Tombo Gav. i.°, maz. 41 , n.° 144).
Llegó á Maluco una nao de castellanos, y el capitán nues-
tro de allá fue á^hacerle ciertos requirimientos, y no quiso ce-
der á ellos el español; antes pasó por cima de los nuestros; por lo
cual el nuestro fuese á Tidori , y cuanto llegó, se fortificó con
fortes tramquerias y artillería con nombre de fortaleza. Allí
les bombearon los nuestros su nao , que dicen no queda en dis-
posición que pueda mas navegar. A ese tiempo aun no era lle-
gado alli D. Jorge, que iba por capitán con dos navios y se-
tenta hombres. De Malaca escriben que G. Gómez de Aze\'edo
DOCUMENTOS DE LOAISA. 24I
estaba aprestándose para ir allá con loo hombres, y llevaba un
navio y dos bergantines y un batel grande.
Num. XIV.
Derrotero del n)iage y navegación de la armada de Loat-
sa desde su salida de la Coruña hasta i° de Junio
de 1^26 ; sucesos de la nao Victoria después de sepa-
rada de la armada ; y descripción de las costas y ma-
res por donde anduvo : dirigido todo al Rey por Her-
nando de la Torre. (Arch. de Ind. en Sevilla, Leg. i..°
papeles del Maluco desde 1519 á 1547)-
Sacra cesárea catholica Magestad. = Hernando de la Tór- j -r ' •
re, servidor é vasallo de V. R. M. que al presente soy capi- \
tan general é Gobernador en esta isla de Maluco y sus demar- — — — —
caciones de V. M., beso las sacras manos é pies de V. M., á
quien me parece que es Justo que haga relación, ^ pues Dios me
ha hecho tanto bien é merced, que en mi tiempo mas que en
ninguno de los capitanes pasados que han seydo, oviese lugar y
oportunidad para escribir á V. M. con esta carabela que aquí
V. M. mandó enviar de la Nueva España , para saber destos
desterrados hijos de Eva , que siempre á V. M. clamamos por
socorro , de que tanta necesidad tenemos. Pues que tan buena
á seydo mi ventura, que en mi tiempo llegase á estas partes,
es razón que muy por estenso yo dé cuenta á V. M. de lo
que en ellas nos ha sucedido después que llegamos aqui en es-
ta isla de Tidori ; y lo mesmo es bien que diga y relate de los
trabajos é fatigas , como enfermedades , y males , é infortunios
I Ea esta relacioa está comprendido el derrotero de todo el
viagi desde la salida de la Coruña hasta las islas del Maluco, con
la descripción muy circunstanciada del estrecho de Magallanes , y
de las mismas islas del Maluco , que escribió el piloto Martin de
Uñarte ; y lo demás respectivo á los sucesos acontecidos posterior-
mente con los portugueses, es añadido por el capitán Hernando de
la Tone , para enviar á S. M. con el capitán Alvaro de Saavedra,
que arribó á aquellas islas, quince meses después de la capitana de
Loaisa , con su nao sola , habiéndosele separado las otras dos con
que salió del puerto de Aguatanejo en la costa del mar del sur , á
l.° de Noviembre de i526, de orden de Hernando Cortes para di-
chas islas , en busca del armada de Loaisa , y á descubrir la nave-
gación por aquella costa de Nueva España para la especería.
TOMO V. HH
242 VIAGES AL MALUCO.
que nos vinieron é pasamos en tan desastrado é largo camino,
diciendo cada cosa una en pos de otra, lo que pasó: é si esto
debe hacer cada uno de los que acá estamos , mucho mas yo,
pues dellos y de mi soy obligado á dar cuenta á V. M. como
buen pastor de sus ovejas, pues que V. M. es el mayoral é
mayor de los del mundo , y aun es chico y poco para según
ló que vuestra sacra Magestad meresce. Desta manera que di-
go la quiero dar deste derramamiento de gente que al presen-
te aqui está , pues á nuestro Señor le ha placido de nos llevar
lo mas y mejor de toda el armada que V. S. M. en la cibdad
de la Coruña á estas partes desta isla de Maluco mandó venir,
que de todos los capitanes de las naos, y carabelas, y patax
que fueron siete, y de tesoreros, y contadores, y oficiales ge-
nerales, y particulares que en ellas venían, son muertos, y
perdidos hasta hoy , que solo el tesorero de una de las naos
ha quedado ; y otras muchas personas de bien, que ansimismo
venían, se murieron y perdieron: pues capitanes generales pa-
resce que no tomaban el oficio de capitán , sino al venir para
con él se despachar , y creo que con este pensamiento me eli-
gieron por capitán estos vasallos y servidores de V. M. , mas
porque en mi no hallasen cosa buena para lo ser , sino sola
la voluntad , y esto que en mi hallaron, y conocieron del ser-
vicio de V. M. ; y pues ya lo soy , quiérole dar esta cuenta
á. V. M. de todo lo pasado como soy obligado, y por mi ofi-
cio me compete mas que á otro ninguno: reciba vuestra sacra
Magestad, de mi el deseo y afición que á su servicio tengo
ques muy grande, y no la obra ques pequeña , y no cual de-
be , pues ninguno puede dar mas de lo que tiene , y con esto
acabo para dar á ella comienzo.
En el nombre de Dios y de nuestra Señora la Virgen Ma-
ría. Lunes á veinte é cuatro días del mes de Julio de mili y
quinientos y veinte é cinco años , víspera del Señor Santiago^
antes del día partimos de la Coruña en nuestra derrota, la
vuelta del cabo de Finisterra , y este día se tomó el Sol,
Martes, día de Santiago á 25 dias del dicho mes de JuliOj
andovimos con viento contrario entre Munguya, y el cabo de
Finisterra , este día no se tomó el Sol.
Miércoles á 26 dias del dicho mes de Julio, caminamos de$-
del cabo de Finisterra al sur cuarta del sudueste , y á medio
día tomé el sol en 42 grados.
Desde el miércoles á medio día fasta el jueves á medio dia,
¿27 dias del mes de Julio, caminamos al sur cuarta del sudues-
te: este dia tomé altura en 42 grados, pasaba de las Berlin-
gas 8 leguas al Leste Oeste.
Desde el dicho dia á medio dia fasta el viernes á medio dia
DOCUMENTOS DE LOAISA. 243
á 28 del dicho mes de Julio, caminamos al sudueste: este dia
tomé el altura en 37 grados y tercio: estávamos 35 leguas del
cabo de San Vicente.
Desde el viernes á medio dia fasta el sábado á medio dia,
á 29 de Julio , caminamos al sudueste : este día tomé el altu-
ra en 37 grados y un tercio, y estaba 52 leguas del cabo de
San Vicente al Nordeste.
Desde el sábado á medio dia fasta el domingo á medio dia
á 30 de Julio, fecimos camino en el sudueste; este dia tomé el
sol en 34 grados y dos tercios.
Desde el domingo á medio dia fasta el lunes á medio dia ^
á 30 de Julio , caminamos al sudueste : este dia tomé el altura
en 35 grados, y 10 minutos , y hallábamos cuarenta y dos le-
guas de la primera tierra de la Gran Canaria Norte sur cuar- 1 j
ta de Nordeste sudueste con ella; y de la isla de la Madera 32 1/
leguas Les-sueste, Oesnorueste con ella. í |
Desde el lunes á medio dia , fasta el martes á medio dia, Agosto,
primero dia del mes de Agosto, caminamos al sur cuarta del —
sudueste : este dia no se tomó el sol.
Desde el martes á medio dia fasta el miércoles á medio dia
á 2 dias de Agosto , caminamos al sur cuarta del sudueste , y
al mediodía surgimos en la isla de la Gomera, la cual dicha
isla , y puerto que tiene por la parte de sur, está en 27 grados
y medio: y en este puerto estovimos fasta 14 dias de Agosto,
víspera de nuestra Señora.
Lunes en la tarde, víspera de nuestra Señora de Agosto , á
la entrada del sol nos hecimos á la vela del dicho puerto de la j
Gomera , y caminamos al sur. '»
Martes dia de nuestra Señora á 1 5 de Agosto hasta medio dia f
á 16 de Agosto, caminamos al sur: este dia tomé el altura en i
24 grados y 33 minutos.
Desde el miércoles á medio dia hasta el jueves á medio dia
á 17 de Agosto, caminamos al sur: este dia tomé el altura en
22 grados y 50 minutos.
Desde el jueves á medio dia hasta el viernes á medio dia
caminamos al sur : este dia tomé el altura en 20 grados y un ;
tercio: hallámonos de cabo Blanco 20 leguas el cabo al Leste,
y tomé algo del Nordeste. i; : , i .
Este dia viernes á 18 de Agosto se rompió el árbol mayor / 'Id-,'' •
á la capitana por mas bajo del calzés , y de la nao Santi Es-
píritus el capitán Juan Sebastian le envió dos carpinteros con
su esquife para adobar el dicho mástil. Y dende este dia fasta
el lunes á la tarde á 21 de Agosto, que se acabó de adobar el
mástil , andovieron todas las naos con los trinquetes.
Desde el viernes á medio dia fasta el sábado á 19 de Agos-
244 VIAGES AL MALUCO.
ro caminamos con los trinquetes ai sueste ; este dia no tomé el
altura.
Este dia por la mañana entre las ocho y las nueve horas
de la mañana con un aguacero imbistió Santa María del Parral
con la nao capitana , y la nao capitana le rompió á Santa Ma-
ría del Parral toda la popa con el árbol de la mezana é botó-
lo: este dia sacamos esquife, y le proveímos de carpinteros
y tablas.
Desde el sábado fasta el lunes á 2 1 del dicho mes á medio
dia caminamos al sur : este dia tomé el altura en 1 7 grados y
38 minutos: hallámonos 50 leguas del cabo Verde al sudueste
cuarta del sur r vamos 8 leguas dentro del.
Desde lunes á medio dia fasta el miércoles á 23 de Agosto
caminamos al sur: este dia tomé el altura en 15 grados y 31
minutos: hallámonos de cabo Verde 32 leguas al sueste.
Desde el miércoles á medio dia fasta el jueves á 24 de Agos-
to, caminamos al sur: este dia tomé el altura en 14 grados y
49 minutos: hallámonos en el paraje de cabo Verde Leste Oeste
cuarta del Nordeste Sueste, con él 28 leguas.
Desde el. jueves á medio dia fasta el sábado á medio dia á
26 de Agosto caminamos al sur : este dia á medio dia tomé el
altura en 12 grados y 25 minutos.
Desde el sábado á medio dia fasta el domingo á 27 de Agos-
to, caminamos al sur: este dia á medio dia tomé el altura 12
grados y dos tercios.
Desde el domingo -á medio dia fasta el lunes á medio dia á
28 de Agosto, caminamos al sur : este dia tomé el altura en 12
grados.
Desde el lunes á medio dia fasta el martes á 29 de Agosto
á medio dia caminamos al sur: este dia tomé el altura en 18
grados y 20 minutos.
Desde el martes á medio dia fasta el miércoles á medio dia
á 30 de Agosto , caminamos al sur cuarta del sueste: este dia
tomé el altura en 9 grados y 54 minutos.
Desde el miércoles á medio dia fasta el jueves á medio dia
á 31 de Agosto caminamos al sueste: este dia no tomé cuarta
del sur , que no teníamos mas largo viento : este día tomé el
altura en 9 grados y 41 minutos.
Se tiembre. Desde el jueves fasta el viernes á medio dia , primero de
— Septiembre mes siguiente , caminamos al sueste : este dia no to-
mé el sol.
Desde el viernes á medio dia fasta el sábado á 2 de Septiem-
bre á medio día caminamos al sueste : este dia no tomé el sol.
Desde el sábado á medio dia fasta el domingo á 3 de Sep-
tiem bre á medio día, caminamos al sueste ; este día tomé el sol
DOCUMENTOS DE LOAISA. 245
en 7 grados y 32 minutos: estábamos de la sierra Leona 75
leguas al oeste, tomado algo del sudueste, y de cabo Repo 70
leguas casi norte sur.
Desde el domingo á medio dia hasta el martes á 5 días de
Septiembre caminamos al sueste: este dia tome el altura en 8
grados y 38 minutos: estaba de la sierra Leona 55 leguas al
esnordeste.
Desde el martes á medio dia fasta la media noche, camina-
. mros al nornorueste tras una nao portuguesa que vimos, y á
la media dicha noche hecimos vuelta, y caminamos al sueste
fasta el miércoles siguiente á 6 días de Septiembre: este dia to-
mé el sol en 8 grados y 33 minutos.
Desde el miércoles 6 á medio dia fasta el Jueves 7 á la tar-
de caminamos al lessueste : este dia no tomé el altura, y á la
entrada del sol hezimos vuelta del oeste, y caminamos al oes-
te cuarta del sudueste fasta el viernes 8 en amanesciendo , que
hizimos otra vuelta y caminamos á lessueste : este dia no tomé
el altura, y á medio dia estábamos de la sierra Leona 52 le^
guas por la carta de Diego Ribero, y por carta de Ñuño Gar-
cía 50 leguas nordeste sudueste con ella.
Desde el viernes 8 á medio dia hasta el sábado 9 á medio dia
caminamos al oeste sudueste, y al. oesnorueste: este dia no to-
mé el altura , y después de medio dia caminamos al oeste y
al oesnorueste, y al oeste cuarta del norueste fasta el domingo
10 á medio dia.
El domingo á medio día á 10 de Septiembre tomé el sol en
8 grados y 29 minutos: y desde el viernes fasta el domingo á
medio dia caminamos al oeste cuarta del norueste: estábamos
de la sierra Leona 70 leguas della al nordeste.
Desde el domingo en la tarde fasta el lunes 11 de Septiem-
bre caminamos al sur cuarta del sueste: este dia tomé el áhura
en 5 grados y 5 5 minutos.
Desde el lunes 11 á medio día fasta el martes á 12 de Sep-
tiembre caminamos al oesnorueste, y al oessudueste: este dia
no tomé el altura.
Desde el martes 12 a medio dia fasta el miércoles á medio,
dia á 13 de Septiembre caminamos al sudueste cuarta del sur,
este dia tomé el altura eri 4 grados y 4 minutos. .
Desde el miércoles 13 a medio dia fasta el jueves siguiente
á 14 de Setiembre, caminamos al sueste: este dia no tomé el
altura, y después de medio dia caminamos fasta la noche al
leste: y este dia jueves 14 en la tarde á la entrada del sol he^
zimos otra vuelta, y caminamos fasta el viernes 15 á medio
dia al oeste cuarta del norueste : este dia no tomé el altura.
Desde el viernes á medio dia fasta el sábado á 16 de Sep-
246 VIAGES AL MALUCO.
Tierabre caminamos al oeste cuarta del sudueste: este día tomé
el altura en 4 grados 737 minutos : este dia estaba el sol de
la parte del sur de la línea un grado, y 3 minutos: estábamos
de la sierra Leona 80 leguas nordeste sudueste con ella.
Desde el sábado 16 á medio dia fasta el lunes 18 de maña-
na caminamos al leste : este dia á 1 8 de Septiembre hezimos
otra vuelta y caminamos hasta el martes á medio dia á 19 de
Septiembre al oes sudueste : este dia tomé el altura en 4 grados
y 6 minutos, y estaba el sol de la parte del sur de la línea 2
grados y 14 minutos: estábamos de la sierra Leona 108 leguas.
Desde el martes 19 á medio dia fasta el jueves á medio dia
á 20 dias de Septiembre caminamos al sudueste cuarta del oes-
te: estedia tomé el altura en 4 grados y 38 minutos.
Desde el miércoles 20 a medio dia fasta el jueves á medio
dia á 21 de Septiembre, caminamos al sudueste cuarta del oeste:
este dia tomé el altura en 5 grados, porque la corriente nos hi-
.zo descaer.
. Desde el jueves 21a medio día fasta la entrada del sol, ca-
minamos al sudueste cuarta del oeste, y á la entrada del sol
hezimos otra vuelta y caminamos al sueste fasta el viernes si-
guiente á 22 dias del dicho mes: este dia no tomé el sol.
Desde el viernes 22 a medio dia fasta el domingo á medio
dia á 24 de Septiembre, caminamos al sueste, y a\ sueste cuar-
ta- de leste , y al lessueste : este dia tomé el sol en 4 grados y
9 minutos : estaba el sol de la parte del sur de la línea 4 gra-
dos y II minutos. ' -
Desde el domingo 24 á medio dia fasta el Jueves á medio
dia á 28 de Septiembre , caminamos al leste y á lessueste: este
dia tomé el altura en 3 grados y 4^ minutos: era de la sierra
-Leona 96 leguas.
:; ; Desde el jueves 28 á medio dia fasta el sábado siguiente á
30 de Septiembre, caminamos al leste y al lessueste, y al leste
cuarta del sudueste; este dia tomé el sol en 3 grados y 5 1 mi-
nutos: estábamos de la sierra Leona 80 leguas.
OctuLre. Desde el sábado 30 á medio dia fasta el domingo siguiente,
Diimero dia del siguiente mes de Octubre, caminamos al sues-
:te y al lessueste, y al leste: este dia tomé el sol en 3 grados y
35 minutos, y estaba el sol de la parte del sur de la linea.
. Desde el domingo i'.*' á medio dia fasta el lunes á medio
dia á 2 dias de Octubre, caminamos al leste sueste: este dia to-
mé el altura en 2 grados y 43 minutos, y era del rip de CU-
clir, ques la mas cercana tierra de la costa de Guinea cincuen^
ta leguas.
Desde el lunes 2 á medio dia fasta el martes á medio dia á
3 dias de Octubre , caminamos al lessueste : este dia tomé el sol
k
DOCUMENTOS DE LO AISA . 247
en 2 grados y 41 minutos , j era del cabo de las Palmas 95
leguas al lesnordeste, y déla primera tierra de la costa de
Guinea 64 leguas.
Desde el martes 3 á medio dia fasta el miércoles á medio
dia á 4 dias de Octubre, caminamos al lessueste: este dia tome
el altura en 2 grados y 18 minutos, j era del cabo de las Pal-
mas 80 leguas.
Este dia 4 á las seis horas después de medio dia hezimos la
otra vuelta, caminamos al oessudueste, fasta el jueves 5 á las
10 horas de la mañana , que hezimos la otra vuelta , y cami-^
namos al este: este dia jueves no tomé el sol, ques á 5 de Oc-
tubre.
Desde el jueves á 5 de Octubre á las 10 horas de la manar
na fasta el viernes á medio dia á 6 del dicho mes, caminamos
al lessueste: este dia tomé el altura en 2 grados y 53 minutos.
Desde el viernes 6 á medio dia fasta el sábado á medio dia
á 7 dias de Octubre, caminamos á lessueste: este dia tomé el
altura en un grado menos 31 minutos, y era del cabo de l^s
Palmas 60 leguas nordeste sudueste con el cabo.
Desde el sábado 7 á medio dia fasta el domingo á 8 de Oc-
tubre, caminamos al sueste cuarta de leste: este dia tomé el al-
tura en un grado menos un minuto ; estaba del cabo de las
Palmas j 7 leguas.
Desde el domingo 8 á medio dia fasta el lunes á 9 de Octu-
bre á medio dia, caminamos al sueste cuarta de leste: este di;a
tomé el altura en 27 minutos, y era del cabo de! las Palmas 60
leguas al norte cuarta del nordeste de él.
Desde el lunes 9 á medio dia fasta el martes á 10 de Octu-
bre caminamos al leste: este dia no tomé el sol.
Desde el martes 10 á medio dia fasta el miércoles á 11 de
Octubre, caminamos al leste : este dia no tomé el sol.
Miércoles 11 á medio dia fasta el jueyes á medio dia 12 de
Octubre , caminamos al sueste y al sueste cuarta de leste: este
dia tomé el altura 79 grados y medio., y estaba el sol de la
parte del sur de la línea 10 grados 59 minutos, y nosotros es-
tábamos pasada la línea á la parte del sur 14 minutos ; estaba
del cabo de las Palmas 65 leguas al nornorueste, y del cabo de
las tres Puntas 113 leguas nordeste sudueste con él, 5 leguas de
fuera, y de la isla de San Matheo 32 leguas: y al sueste cuar-
to de leste pasamos 5 leguas de alli por la parte del norte.
Desde el jueves 12 a medio dia fasta el viernes á 13 de Oc-
tubre á medio dia caminamos al sueste cuarta del leste : este
día tomé el altura en un grado y un minuto, y estábamos de
ía parte del sur de la línea equinocial, y estaba 10 leguíis de
la isla de San Mateo, ,í ri&<'
248 VIAGES AL MALUCO.
; Desde el viernes 13 a medio dia fasta el sábado á 14 dias de
Octubre, caminamos al sueste cuarta del este: este dia no tomé
d sol.
Desde el sábado 14 a medio dia fasta el domingo 1 5 de ma-
ñana, caminamos al sueste cuarta de leste: este dia en amanes-
ciendo descubrimos la isla de San Mateo á 10 leguas : este dia
tomé el sol en 2 grados menos un tercio que estábamos de la
parte del sur.
Desde el domingo á medio dia á 1 5 de Octubre, que descu-
brimos la isla de San Mateo, fasta el viernes siguiente, que se
contaron á 20 dias del dicho mes de Octubre, andovimos volte-
jeando no pudiendo tomar la dicha isla: el viernes á medio dia
surgimos en esta dicha isla de San Mateo, donde estuvimos
hasta el viernes á 3 dias del siguiente mes de Noviembre.
' Esta isla de San Mateo está en 2 grados y medio de la lí-
nea, á la parte del sur: tiene por conocimiento esta isla ques
isla alta y de mucha arboleda, y veniendo de la parte del nor-
te en la derrota de lessueste tiene acia el cabo del leste della
dos islas la una mayor que la otra , si ya viniendo en esta der-
rota se refacen en uno con la tierra firme, y en el canal dellas
y la isla de San Mateo no hay pasage para nao que no hay
sino una braza y braza y media : y de la parte del oeste Junto
al cabo de la isla de San Mateo hacen 4 escuellos, que de lejos
parecen velas ; y es tierra muy alta é muy montañosa , tiene
buen poso.
En esta isla de S. Mateo hay de la parte del leste á cerca
destas dos islas buena aguada , y en esta isla hallamos muy
bueñas naranjas, y palmitos, y tórtolas, y muchas aves y
huevos dellas que se hallaron en sus nidos con que se refrescó
la gente : halláronse algunas gallinas , y hay mucha pesquería
de anzuelo é muy buen surgidor entre estas islas y los escla-
vos en una playa de arena que verás.
Martes á la noche á 31 de Octubre se hizo la nao Santi Spi-
ritus á la vela, víspera de- todos Santos, y alargó las amarras
porque Íbamos caceando; con la nao Victoria sobre ella , y
anduvo voltejeando á nuestra vista fasta el jueves á 2 dias de
Noviembre, que no la vimos.
Tí ' Lre Viernes á tres dias del siguiente mes de Noviembre nos he-
, [ zimos á la vela de la isla de San Mateo , y andovimos volte-
"""""""" jeando viernes y sábado la nao Victoria y San Gabriel y
la Nunciada y las dos caravelas en busca de la nao Santi Spi-
ritus; y en hallándola, hezimos el camino del oeste cuarta del
norueste.
Domingo á 5 del dicho mes de Noviembre tenia la isla de
San Mateo al sueste y era della 14 leguas.
DOGUMEííTOS DE LOAtSA. /2"49
Este dicho domingo en la noche andoviinos 7 legua» por
el oeste cuarta del sudueste: no tome el altura. i
Lunes á 6 días del dicho mes de Noviembre no tomé d'. sol:
andovimos por el oeste cuarta del norueste 12 leguas.' i-'.
- " Martes á 7 de Noviembre tomé el sol en grado y niedio,
hálleme de la isla de San Mateo 50 leguas: teníala en el lessues-
-te , hezimos camino al oeste cuarta del sudueste.
Miércoles á 8 de Noviembre tomé el sol en grado y mer
dio: hálleme ó 5 leguas de la isla de San Mateo, hezimos ca-
mino al oeste cuarta del sudueste. : i-.j c > "
Jueves siguiente no se tomó el sol. • fii'ifirjo ;-
Viernes á 10 de Noviembre tomé el sol en 2 grados, y ha-
llóme de la isla de San Mateo 100 leguas: hezimos caminó al
oeste cuarta del sudueste. !.j!í í;; í.nj;'/..
Sábado no tomé el sol, y hicimos camino al oes sudueste.
Domingo siguiente no se tomó el sol.
Lunes á 13 de Noviembre tomé el sol en 3 grados y dos
tercios: hezimos camino al sudueste cuarta, y hálleme de la is-
la de San Mateo 150 leguas, y de la isla de la Asencion 75
leguas, y teníala sur cuarta del susueste: hizimos camino des^
de el sábado á medio dia al sudueste. orí prijiM
Martes á 14 de Noviembre tomé el sol en 3 grados y. dos
tercios : hezimos camino al sudueste cuarta del oeste: tenia la
Isla de la Asencion al sur, y era della 70 leguas. '-•-''^''■;^
Miércoles siguiente no tomé el sol. ' '[ í-'3T?oi ""cíobiQ
Jueves á 16 de Noviembre, tomé el sol en 5 grados y tres — -■ .:':. ; -v^
quintos, teníamos cabo de Santo Augustin al oeste cuarta del
sudueste, y era del 237 leguas : hezimos caminó al sudueste
cüiirta del sur. - - ■ - ■
Viernes á 17 de Noviembre tomé- d'Sól én; 5' 0fádos y tres
quintos, y hezimos camino al sudueste: tengo el cabo de Sa'il
Agustín al oeste cuarta del sudueste: voy de dentro del 10 le-
guas, y estoy del 206 leguas. '^ í-3 2íJ"^i-f£ T o^rur/ioü^
Sábado á 1 8 de Noviembre tomé él sol eñ 6 ^adosyairf
tercio: hezimos camino al sudueste: tengo la bahía de San Ale^.
jo al oeste cuarta del sudueste 206 leguas. ' < 'j '- ' ■';
Domingo á 19 de Noviembre tomé el altura en 7 grados y~
medio, y hezimos camino al sudueste : tenia la bahía de Fer-
nanbuco oeste: era de cabo de San Agustín 198 leguas. '"- ' '
Lunes á 20 de Noviembre tomé el sol en 8 grados. y me-'
dio, hizimos camino sudueste: tenia el rio de Santo. Aíejoá ^1
oeste: era del cabo de Santo Agustín 178 leguas.'' '-i '-"fií í;j¿oj
Martes á 21 de Noviembre tomé el sol en 9 grados y dos
tercios , hezimos camino al sudueste , y tenia el cabo de Santo.
Agustín al oeste cuarta del norueste 150. leguas. !'
TOMO V. II
2)0 , -VIAGES AL MALUCO.
Miércoles á 22 de Noviembre tomé el sol en 11 grados: he-
zimos camino al sudueste : tenia á el cabo de Santo Agustín al
.este norueste 13 leguas.
Jueves siguiente no tonié el sol.
Viernes tomé el sol en 13 grados y medio, hezimos cami-
no al sudueste : tenia la isla de Santa Maria al sudueste cuarta
del sur 145 leguas, y de la bahía de Todos Santos 160 leguas,
y teníala al oeste.
Sábado á .25 de Noviembre tomé el sol en 14 grados, he-
zimos camino al sudueste : tengo la isla de Santa Maria al su-
dueste cuarta del sur iqü leguas.
Domingo á 26 de Noviembre tomé el sol 1 5 grados y un
cuarto : hecimós Camino al sudueste , tengo la isla de Santa
Maria al sudueste cuarta del sur 100 legua^s. ;(-- i-
Lunes siguiente no tomé el sol.. \, , i .
Martes á 28 de Noviembre tomé el sol én I7 grados y un
cuarto: hezimos camino al sudueste: tenia la isla de Santa Ma-
ria al sudueste 45 leguas*
Miércoles á 29 de Noviembre tomé el sol en 18 grados y
dos tercios: hezimos camino íil sudueste: tenia lá isla de Santa
Maria norte sur 25 leguas.
Jueves á ^o de Noviembre tomé el sol en 19 grados y me-
dio: hezimos camino al sudueste : tenia ios bajos al oeste cuar-^
ta del norueste 77 leguas. , '
Diciembre. Viernes primero di a del mes de Diciembre del dicho año
— ■ tomé el sol en 20 grados : hezimos camino al oes sudueste; y
tengo la isla de Santa Maria al leste 35 leguas, y las Varrosas
al oeste cuarta del norueste 200 leguas.
Sábado á 2 días del mes de Diciembre tomé el sol en 20
grados y medio: hezimios camino al ' oes sudueste : tenia la is-
la de Santa Barbóla al oesnorueste 70 leguas, y tenia, la tier-
ra del Payro al oeste cuarta del sudueste 145 leguas.
Domingo y lunes se tomó el .sol en 20 grados y un tercio,
y fué porque fezimos camino al oeste y andovimos 50 leguas:
y á medio dia lunes, vimos la tierra á 15 leguas della, y fa-
llamos fondo de 33 brazas;. eram.QS encima de los bajos de los
Pargos. ^ ^ . , -Sn.ys 'r:rhni\
Martes á .j' días de Diciembre vimos la tierra en amanes-^
ciendo , y eramos délla tres leguas : hezimos camino al oes su-
dueste , -y era. una tierra llana á la rivera , y dentro á la monta-
ña habia algunas sierras altas : y este dia fuimos al longo de la
costa faciendo camino al sudueste , y siempre veníamos por
íondo de 30 brazas. Tomamos el sol á medio dia en 21 grados
y medio; y esta es tierra alta á la mar, y hace unos cabezos
que parecen islas. Y este dia á las diez horas antes de medio
DOCUMENTOS t)E lo AISA. 2^1^
día, llegamos á una mohtaña alta sola cerca dé la mar, y es
alta de enmedio, y de ahí va abajando para el ñor nordeste:
para el susudueste va faciendo unos cabezos para abajo fas-
ta llegar á lo llano, qu€ í[iiiére patecer á la montaña de Mon-
serrate; y casi encima de la montaña tiene una señal blanca co- '
mo una piedra, y está en 21 grados escasos, y llámase la mon-'
taña de San Nicolás. - ' '• ■ '■ . . ■ :> ■; ■. -, L.
Este mismo día en la noche se nos puso el sol en el caiito
de los bajos que está entre la bahía del Salvador y las dos is-
las que están de la parte del nordeste de los bajos, y es al tra--i
ves de unas montañas muy altas que están algo lejos de la mar,
y entre la mar y estas montañas está una montaña pequeña, y
entre esta montaña pequeña- y ks grandes , están dos peñas
muy altas como dos frailes, que son de la manera de la Agu-
ja de Oran, salvo que son mucho mas altos; y encima de la
montaña pequeña está un otro fraile mas pequeño como el de
Santoña : y aqui se nos fizo la noche , y fizimos camino al
sudueste cuarta del sur , y eramos desta dicha tierra 5 leguas,
y tenemos fondo de 20 brazas. Y desde el domingo de mañana
fasta aqui hemos traído de fondo de 30 brazas, y el menos^'
hasta i-í brazas en todo este viaje que agora hemos dicho. I
El dicho martes en la noche corrimos en el sur cuarta del
sudueste, y andovímos toda aquella noche por fondo de: 12 ó
quince brazas; y cuando amáneselo, éramos cuatro leguas de
una tierra llana baja á ras de la mar, que parecía á. Romaneos
ques en Inglaterra, y era isla del Cabo Frío. >iVi.'u . '
Miércoles de mañana á 6 de Diciembre, corrimos en el su-
dueste , y venimos junto á esta tierra una legua ó dos , y nos
pareció tan baja que creemos ques isla , y junto -con -ella falla-
mos fondo de 12 y 15 brazas ; y en este día al medio día tomé
el sol en 22 grados y un tercio, y este dia no caminamos sino
muy poco camino, porque hacia calma , y caminamos al su-
dueste.
Jueves á 7 de Diciembre tomé el día: hezimos camino al
sueste : este dia tomé el altura en 22 grados y un tercio, y
tenía la isla que vimos ayer al norueste 12 leguas.
Viernes á 8 días del dicho mes , tomé el sol en 25 grados:
hezimos camino al sur cuarta del sudueste , y era leste oeste
con el río de la Cananea, y era con la isla del cabo Frío, que
en el miércoles pasado vimos, norte sur 32 leguas della.
Sábado á 9 días del dicho mes de Diciembre, tomé el sol en
2í grados: hizimos camino al sudueste: estaba con el camino
y rio de San Sebastian norueste sueste. Este dia á medio dia
nos dio el viento del sudueste : hezimos camino al susudueste:
estoy del rio de San Sebastian 65 leguas: estedia nos dio el
J
2^2 VI AGES AL MALUCO.
viento del sur, y fuimos haciendo camino al lessueste, y fui-
mos hasta el domingo de mañana esta vuelta, en que andovi-
mos 12 leguas.
Domingo á lo de Diciembre hezimos la vuelta de la tierra;
liezimos camino al norueste, y andovimos hasta la noche 12
leguas: este dia no tomé el sol, porque no páreselo : este dicho
dia á la noche fezimos camino al norueste.
Lunes á 1 1 días de Diciembre tomé el sol en 26 grados y
4 minutos, y era el sol este dia en el trópico de Capricornio:
tenia á la punta de la bahía de los Mangaes en el norueste , y
era della 46 leguas: este dicho dia después de medio dia andu-
vimos camino del norueste 5 leguas , y en toda la noche tovi-
mos calma y. no anduvimos nada.
- Martes á 12 de Diciembre por la mañana nos dio el viento
en el sueste, y hizimos camino al sudueste cuarta del sur, y
este dia no tomé el altura, porque no páreselo el sol.
, Miércoles á 13 de Diciembre tomé el sol en 27 grados y.
iijedio: hezimos camino al sudueste cuarta del sur. ■
Jueves 14 de Diciembre tomé el sol en 28 grados y medio:
facíamos camino al sudueste cuarta del sur: tenia la isla de los
Patos en él oeste y era della 45 leguas. -ñ
Viernes á 1 5 de Diciembre tomé el sol en 29 grados y
medio: hezimos camino al sudueste cuarta del sur: tenia al rio
de los Negros al oeste cuarta del sudueste 38 leguas.
Sábado á 16 de Diciembre tomé el sol en 30 grados y ^y
minutos : hacíamos camino al sudueste: tenia el rio de los Ne-
gros al oeste 24 leguas.
Domingo á 17 de Diciembre tomé el sol en 32 grados y
7 minutos: hizimos camino al sudueste: tenía el rio de la Pera
eu el oeste , y era del 8 leguas : este dia á medio dia sondamos
y fallamos fondo de 36 brazas basa.
Lunes á 1 8 de Diciembre , no tomé el sol, porque no pare-
ció, é hizimos camino al sudueste cuarta del sur, y anduvi-
mos 35 leguas: tenia el cabo de Santa María en el oeste cuar-
ta der sudueste, y era del 18 leguas: este dia sondamos y fa-
llamos fondo de 50 brazas basa: ese mismo día nos dio el vien-
to contrario: hezimos la vuelta del sueste toda la noche.
Martes á 19 de Diciembre, hezimos camino al sueste cuar-
ta de leste, y andovimos 8 ó 9 leguas, y este mesmo dia en-
tre las 9 y ks 10 horas hezimos la vuelta de la tierra: cami-
namos camino del norueste: este dia tomé el sol en 34 grados
y un tercio minutos: tenia el cabo de Santa María en el oeste,
y era del 24 ó 25 leguas; y sondamos y fallamos fondo de
38 ó 40 brazas basa. Ese dicho día después de mediodía no
andovimos, porque fue calma j y en anocheciendo nos dio el
DOCUMENTOS DE LOAISA. J 5 3
viento del norte, y fezimos camino al sudueste cuarta del oeste.
Miércoles á 20 de Diciembre tomé el sol en 35 grados y
dos tercios: fezimos camino al sudueste cuarta del oeste*, tenia
el cabo de Santa Maria al norte, y era del 18 leguas; sonda-
mos , y fallamos fondo de 40 brazas basa.
Jueves á 21 de Diciembre tomé el sol en 36 grados y me-
dio: fezimos camino al sudueste: tenia á el cabo de Santa Ma-
ria en el oeste, y era del 20 leguas; sondamos, é fallamos fon-
do 44, y 45 brazas.
Viernes á 22 de Diciembre no tomé el sol: hezimos cami-
no al sudueste cuarta del oeste ocho ó diez leguas: sondamos,
y fallamos fondo de 44 y 45 brazas basa, y tenia el cabo de;
Santa Maria en el oeste cuarta del norueste, y era del 17 le-
guas: aqui fallainos fondo de 48 ó 50 brazas, arena limpia. Es-
te dicho día en la tarde nos dio el viento por delante del su-
dueste , y andovimos al reparo con los papahígos del trinque-
te toda esta noche fasta el domingo por la mañana.
Domingo á 24 de Diciembre no tomé el sol: este dia nos
dio el viento al norueste: hezimos camino al oes sudueste, y
sondamos; fallamos fondo de 35 y 2^ brazas arena limpia.
Lunes á 25 de Diciembre tomé el sol en 37 grados y dos
tercios: hezimos camino al oeste sudueste: estaba con las Arenas
gordas leste oeste 12 leguas, y después á medio dia hezimos
muy poco camino, porque estovimos en calma. Este dicho dia
en la noche nos dio mucho viento del sur, y corrimos toda la
noche con el papahígo del trinquete, haciendo camino del oeste.
Martes á 26 de Diciembre en la mañana dimos las velas, é
hizimos camino del oeste, y á las 20 horas fuimos con la tier-
ra en las Arenas gordas y llegamos hasta en fondo de 10 bra-
zas arena, y luego hezimos la vuelta de la mar, porque estába-
mos dos leguas de la tierra. Este dicho dia en la noche estába-
mos 5 leguas de la tierra susodicha.
.Miércoles á 2 7 de Diciembre no tomé el sol : hezimos ca-
mino en el sur, y andovimos desde en amanesciendo hasta las
10 horas 8 leguas, é á las 10 horas hezimos la vuelta de la
tierra; é haciendo el camino del oes norueste, andovimos 5 le-
guas : este dia en la tarde nos dio mucho viento del sudueste, y
hizimos la vuelta del sueste con el papahígo del trinquete : fas-
ta media noche fezimos 8 leguas , y después de media noche
nos dio el viento de lesnordeste: hecimos el camino del sudueste.
Jueves á 28 de Diciembre no tomé el sol: hezimos camino
en el sudueste: tenia andados desde la media noche fasta hoy á
medio dia 8 leguas: este dia fasta la noche fecimos este dicho
camino del sudueste: este mismo dia en la noche nos dio el
viento del sudueste mucho , de manera que no podíamos te-
2)4 VIAGES AL MALUCO.
ner vela, y corrimos con el papahígo y trinquete muy bajo
durante toda la noche fasta cerca del dia haciendo camino
en el lesueste lo leguas.
Viernes á 29 de Diciembre , por la mañana nos dio mu-
cho mas viento que la noche pasada del oes sudueste, é fuimos
forzados de correr largo, y corrimos á lesnordeste fasta las 10
horas, y andovimos 10 leguas sin vela ninguna, y luego cor-
rimos un poco al nordeste, porque nos empezó á abonanzar, y
hacia medio dia el viento ; y después de medio dia fezimos la
vuelta del norte, y este dia no tomé el sol , y andovimos en
esta derrota fasta la noche seis leguas, porque nos abonanzó el
tiempo, y fállamenos con las arenas gordas al norueste: este
dia á la noche, pasada la primera guardia, nos dio el viento del
nornorueste, y esta noche pasada nos desarrotamos, con la di-
cha tormenta , de las otras naos , y nos quedamos solos: son-
damos esta dicha noche y fallamos fondo 45 brazas.
Sábado á 30 de Diciembre tomé el sol en 39 grados , heci-
mos camino al sudueste cuarta del oeste , y tenia el cabo que
está adelante de la tierra de los Humos al norte 16 leguas: son-
damos , y fallamos fondo de 44 brazas.
^ . Domingo á 31 de Diciembre tomé el sol en 39 grados y
un tercio: hezimos camino al sudueste , y tenia la bahía de los
Bajos anegados en el oeste, y era della cincuenta leguas: este
dia por la mañana vimos la nao San Grabiel, que ansimismo
andaba desarrotada de las otras, é luego fuimos allá é la toma-
mos en compañía.
iSaC- Lunes i."^ de Enero del año de mili é quinientos é veinte é
Enero, seis años, no tomé el sol, porque no páreselo, y fallamos fon-
' do de 50 brazas: aqui matamos muchas pescadas.
Martes á 2 de Enero tomé el sol en 39 grados y dos ter-
cios: hecimos camino en el oes norueste.
Miércoles á 3 dias del dicho mes no tomé el sol, porque no
páreselo: hecimos camino en el sudueste cuarta del oeste, y
sondamos , y fallamos fondo de 44 brazas.
Jueves á 4 dias del mes de Enero del dicho año tomé el sol
en 46 grados y 5 5 minutos , y tenia la bahía de los Bajos ane-
gados, y era della 25 leguas: y este dia después de medio dia
nos dio el viento en el sudueste: hezimos la vuelta del norno-
rueste, y sondamos y fallamos fondo de 40 brazas.
Viernes á 5 dias del dicho mes nos dio el viento, y heci-
mos rocamiento al sudueste cuarta del oeste : este dia tomé el
altura en 42 grados y 14 minutos, y tenia á las Barreras blan-
cas en el norueste y era dellas 20 leguas: aqui hallamos fondo
de 38 brazas.
Sábado á 6 dias de Enero tomé el sol en 48 grados y 48
DOCUMENTOS DE LO AIS A. 255
tnlnutos: hecimos camino al sudueste cuarta del oeste, y tenia
la Bahía sin fondo al norueste y era della 14 leguas, y falla-
mos fondo de 44 brazas.
Domingo á 7 de Enero tomé el sol en 44 grados y 48 mi-
nutos y tenia el cabo de Santo Domingo en el norueste, y era
del 5 leguas: todo este dia vimos la tierra, y hacíamos cami-
no en el sudueste cuarta del oeste; al sur deste dicho cabo es-
tán dos islas, la una cerca de la otra, y la una cerca de la
tierra , y la otra mas fuera de la tierra : y del cabo á la isla
primera había cerca de una legua , y de aquella isla á la de
mas afuera tres leguas: y la isla de mas á tierra es alta de bue-
na manera, y es isla pequeña, y la demás afuera es isla lla-
na á ras de la mar , y es pequeña luenga : hácese cortada por
medio , y de la parte del sur desta isla baja hay unas bajas que
parescen á Zalmedina; y cerca de estas bajas á la parte del sur
á media legua fallamos fondo de 45 brazas arena limpia.
Lunes á 8 de Enero tomé el sol en 45 grados: hezimos ca-
mino en el sudueste cuarta del sur, y tenia el Cabo Blanco en
el sudueste cuarta del sur, y era 36 leguas.
Martes á 9 de Enero tomé el sol en 45 grados y 5 5 minu-
tos: hecimos camino desde ayer lunes á medio dia fasta que
fue noche en el sudueste cuarta del sur, y desque fue noche
fasta media noche asimismo caminamos en el sur, y á media
noche nos dio el viento contrarío, y luego tomamos las ve-
las y andovimos mar al través fasta hoy á medio dia, y está-
bamos con el Cabo Blanco nordeste sudueste, el cabo al sudues-
te 23 leguas: y sondamos y fallamos fondo de 55 brazas.
Miércoles á 10 de Enero amanecimos entre los cabos del
Cabo Blanco, y son tres cabos, y el de enmedio es Cabo Blan-
co , y deste Cabo Blanco al norueste hay otro cabo y córrese
el uno con el otro norueste sueste, y hay dos leguas del uno
ál otro, y este cabo del norueste está tajado á la mar y llano, y
tiene encima del una montaña no muy alta, y llana, y en al-
gunas partes tiene unas manchas blancas, y estará esta monta-
ña del cabo media legua, y entre esta montaña y el cabo hay
una montañeta que paresce montón de trigo, y esta está mas
cerca de la montaña que del cabo ; y desde este cabo fasta el
Cabo Blanco toda la costa es tierra llana, y un poco mas aden-
tro es un poco la tierra mas alta que la de la ribera, y este
es cabo delgado , bajo : tiene de la una parte del cabo y de la
otra de cada parte una barranca blanca: y desde este cabo
Blanco al sudueste hay otro cabo que se face como tres islas,
la de enmedio pequeña, y las dos mayores: y destas tres, la
del sur es isla, y las dos del norte son tierra firme: y deste ca-
bo destas islas á Cabo Blanco hay tres leguas, y córrese no-
256 VIAGES AL MALUCO.
rueste sueste: y tres leguas ú la mar desta tierra hay fondo de
25 brazas, é hlzimos camino en el sudueste fasta ser en el cabo,
y este dia se tomo el sol en derecho destas tres islas en 47
í>rfldos, y era medio dia cuando llegamos través dellas. Este
dia después que doblamos el cabo, fezimos camino en el sudues-
te, y á la tarde topamos con una seca sobre agua, que rompe
Ja mar en ella, que será casi un ayuste de cumplido, y corre
norueste sueste, y está de tierra dos leguas, y será del cabo 8
leguas , y está con el cabo nordeste sudueste ; y una milla fue-
ra desta seca fallamos fondo de 18 brazas.
Jueves á II de Enero: desde el miércoles en la noche fasta
hoy jueves á puesta del sol no andovimos nada, que fue calma:
cuando fue la tarde casi puesta del sol eramos con una isla pe-
queña , y hacia una quebrada por medio que queria parecer
dos islas, pero no es mas de una, que lo de enmedio es tierra
llana: y desta isla á la tierra firme hay casi una legua; y des-
ta isla al Cabo Blanco hay 17 leguas, y 4 á la seca que el dia
antes hablamos fallado: y estedia no se tomó el sol, que no pa-
rescicS: y este dia en la tarde sondamos en fondo de 42 brazas.
Viernes á 12 dias de Enero tomé el sol en 48 grados y dos
tercios: tenia la isla de los Patos en el nornorueste, y era della
S leguas: fezimos camino desde el jueves en anocheciendo fasta
hoy viernes por la mañana al sudueste cuarta del sur , y desde
la mañana hasta medio dia fecimos camino en el oeste cuarta
del sudueste, por nos llegar á la tierra; y este dia á las ro ho-
.ras hallamos una seca leste oeste con la isla de los Patos á 5 le-
guas della ; y es una seca llana á ras de la mar, que será de an-
chor de una nao, y de la parte de fuera della á un tiro de ba-
llesta sondamos y fallamos fondo de 37 brazas, y era el fondo
piedra , que en toda esta costa desde la bahía de los Santos no
hablamos fallado otra, sino todo limpio.
Sábado á 13 de Enero no tomé el sol, ni andovimos nada
que estuvimos en calma fasta el domingo de mañana.
Domingo á 14 de Enero, por la mañana nos dio el viento
en el nordeste, fezimos camino fasta medio dia al oes sudueste
por juntarnos con la tierra , y este dia fallamos una isla en
amanesciendo , pequeña, con cuatro islotes: y este dia toma-
mos el altura en 4(^ grados , y eramos de tierra una legua:
Íbamos de luengo de la costa: este dia á las 10 horas sondamos
en 17 brazas roca: y estas islas eran al través de la tierra dos
leguas. Y este dia en la tarde tres horas antes quel sol se pu-
siese, llegamos al través del puerto de San Julián: tiene por co-
nosciencia, que diez leguas antes que llegamos al puerto de San
Julián, se refaze la tierra anas alta que de la otra costa c|ue atrás
quedaba, y es tierra alta y llana por cima , y se face muchas
DOCUMENTOS DE LO AIS A. 257.
mesas y muchos raotillones redondos fasta que lleguéis al puer-
to de San Julián ; y toda es tierra alta , aunque es llana por
cima , y toda la tierra de la ribera es muy llana fasta que lle-
'^amos á cerca de la tierra y entrada del puerto de San Ju-
lián : y esto se entiende en la costa de la banda del nordeste
del dicho puerto, y pasada es tierra llana: fícese un cabo ta-
jado, y mas adelante otro: ejicima destos cabos se face una
montañeta llana con una mesa , y quiere parecer como una
isla , y deste cabo á la entrada se corre nordeste sudueste : y
dentro de este cabo á la tierra hay montañas blancas como di-
cho tengo , y al cabo de estas montañas hay una montaña re-
donda puntiaguda, y esta es la mas alta montaña de todas las
pasadas: y á la parte del sudueste de esta montaña se face otra
montaña como ella, junto con ella mas baja gran parte que ella,
y desta montaña va abajando la tierra hasta que faze una pun-
ta baja, y á esta punta baja es la entrada del dicho puerto de
San Julián, y hay de esta montaña al puerto media legua: y
de la parte del sudueste deste puerto es toda la tierra llana y
baja que no hay montaña ninguna : y sobre este cabo del su-
dueste destos dos , sale una isleta pequeña llana Junto con la
tierra, y creo que della al cabo hay poco fondo. La entrada
de San Julián no la verás, si eres largo, fasta que seas junto con
ella , y cuando fueres en este cabo, corre al sudueste, ó ve de-
recho á la punta que abaja destas montañas , y de allí veras la
entrada deste puerto , y mira que has de entrar nordeste su-
dueste, y está este dicho puerto de San Julián 49 grados y me-
dio: y de la parte del sudueste de este puerto media legua ve-
rás en la costa tres isletas que atraviesan para afuera , y destos
tres islotes fasta cuatro leguas del puerto de Santa Cruz es to-
da la costa barrancas tajadas con la mar.
Lunes, y martes, y miércoles á 17 de Enero andovimos
voltegeando con malos tiempos y mar al través en que gana-
mos muy poco , quel miércoles en la tarde éramos tan avante
como el puerto de San Julián.
Jueves á 18 de Enero , y miércoles en la noche antes , nos
dio el viento en el nordeste , y veníamos este dia á medio dia
sobre el abra del rio de Santa Cruz: este dia en medio del
abra tomé el sol en 50 grados y 10 minutos : este dia
en la tarde entramos en este puerto de Santa Cruz, y es-
tovimos alli fasta el sábado en la tarde que salimos fuera; y
aqui fallamos una carta de las naos de como eran pasadas al
estrecho 8 dias antes. La conoscieneia de este puerto, es que 8
leguas antes que lleguéis á Santa Cruz , se te face la tierra baja
y llana fasta la entrada del puetto , y de la parte del sudueste
del puerto es tierra alta y muy llana, como una mesa toda la
TOMO V. K.K
2 5^ VI AGES AL MALUCO.
costa, y dentro del rio bien cuatro leguas se face asi alta y
llana, y entre esta tierra alta y la baja es el rio. Y para entrar
en este puerto ternas este conoscimiento : que desque descu-
bras el abra, verás en la costa del sudueste en la tierra alta un
cabo blanco tajado á la mar que era fasta una legua: de las
dos partes del cabo del rio vé derecho á aquel cabo, y desque
fueres cerca de aquel cabo, ven costeando la costa alta, la proa
en el norte, y de fuera de tí verás un bajo que tiene de baja
mar braza y media de agua encima del , y va este bajo dende
en derecho deste cabo fasta la punta baja del rio de la banda
del nordeste, y entre este bajo y la costa del sudueste es la ca-
nal, y fallarás en la canal de baja mar 7 y 8 brazas de agua;
y cuando Uegardes entre las dos puntas , acuéstate mas á la
punta del nordeste que á la parte del sudueste en la una punta
de arena , y de fuera desta punta sale un banco fasta mas de
medio rio, y por miedo deste banco has menester que te acues-
tes á la punta del nordeste : y desque doblares este banco, vete
largando de la tierra del nordeste y aqui es el canal 4, 5 y 9 bra-
zas : y pasado de aqui verás una isla que está una legua destas
puntas , ve derecho á aquella isla y fallaras fondo de 8 fasta
10 brazas de baja mar: y mira que has de dejar la isla de á
babor para entrar en el puerto : y desque llegares á la isla, vé
por medio canal , que haya tanto de tí á la isla como de tí á
la tierra de nordeste: y este canal se corre nornorueste susues-
te, é irás fasta mas de media isla por la media canal, y des-
pués lárgate de la isla y acuéstate á la tierra de estribor por te-
mor de unos bancos que salen de la punta de la isla : y des-
que doblares estos bancos, verás en la tierra firme de ababor un
cabo tajado que verná al norueste , ve derecho aquel cabo : y
delante un poco deste cabo es la estancia , y verás agua dulce,
y leña, y pescado, y estarás en fondo de doce brazas: y pa-
ramientes, que en este camino hay algunos bancos fuera de la
canal que descubren de baja mar : y en este puerto sale la ma-
rea 5 brazas de altura, y corre mucho el agua: está este puer-
to en 50 grados y 10 minutos.
Sábado en la tarde á 20 dias de Enero salimos del puerto
de Santa Cruz, y ficimos camino hasta el domingo de mañana
al sudueste.
Domingo por la mañana á 21 del dicho mes nos dio el
viento en el sudueste, y andovimos voltejeando con poco vien-
to, y este dia no tomé el sol.
Lunes á 22 de Enero se tomó el sol en 52 grados y 15 mi-
nutos : no hecimos camino, porque andovimos voltejeando una
vuelta á la mar y otra á la tielrra, que era el viento susudueste.
Martes á 23 de Enero amanecimos cerca del cabo del rio
DOCUMENTOS DE LOAISA. 2^9
de Santo Alifonso , y anduvimos este dia en calma fasta medio
dia , y fecimos camino desde el lunes en la noche fasta hoy de
mañana al sur cuarta del sueste: está la boca deste rio en 51
grados 7 27 minutos, é la conoscencia deste rio es, que de la
parte del sur de la boca, en la costa se te facen siete montañe-
ras como órganos, y la primera de la parte del norte es mas
baja , y la segunda y tercera son las mas altas , y asi van aba-
jando hasta la postrera del sur ques la mas baja: y entre otras
7 hay otras 5 puntas como frailes ; y desde la cabeza del nor-
te hasta las dos altas hay casi tanto como á las otras 6 : de la
parte del norte deste rio se hace un cabo alto y llano por en-
cima tajado: y antes que lleguéis á este rio, y sobre la boca
del de la parte del sur se hacen muchas secas de peñas que sa-
len 4 leguas á la mar. La entrada de este rio tiene muchas se- ,
cas y muy poco fondo , que no es para nao grande , y cuan-
do vieres esta boca, lárgate della que no es el Estrecho: y hay
deaqui ala boca de las Vírgines, ques la entrada del Estrecho,
12 leguas: córrese esta costa desde las peñas gordas fasta el ca-
bo de las Vírgines nornorueste susueste.
Miércoles á 24 de Enero á las 10 horas del dia fuimos con
el cabo de las Vírgines y fizimos camino desde encima de las
bajas, que está sobre la boca del rio de Sant Alifonso al sueste,
y deste cabo de las Vírgenes fasta una punta que se face den-
tro fazia la boca del Estrecho , se corre nordeste sudueste , y
hay del cabo á esta punta 2 leguas , y desta punta fasta el abo-
camiento del Estrecho se corre leste oeste, hay 10 leguas: la
conosciencia deste cabo de las Vírgines es, ques alto, tajado á
la mar , y entre él y la mar se face playa ; á la mitad del cabo
faze una punta aguda como un cuchillo, y desde él fasta esta
punta se faze una playa de arena , y por cima de la playa á
una milla de la mar se hace toda la costa alta ansi como el
cabo y llana, y encima del cabo es toda la tierra llana como
una mesa; y pasada esta punta, que se dice la punta de las
Vírgenes, se hace una bahía de la partedel sudueste, que se dice
la bahía de las Vírgines. Cerca desta punta fallamos este dia la
nao Santi Espíritus al través perdida, que era capitán della
Juan Sebastian. Este dia en la noche veníamos á surgir 4 le-
guas de la boca del Estrecho , y hay desta punta á la bahía de
las Vírgenes fasta la entrada del Estrecho 10 leguas, y desde
el principio de la entrada del Estrecho fasta la salida de lo
mas estrecho hay 3 leguas, y tiene de anchor esta entrada en
lo mas estrecho una legua escasa , y córrese el canal desde que
embocares el Estrecho, nordeste sudueste cuarta del este oeste
fasta salir de lo ancho.
Las conosciencías que has de tener para conoscer el Estre-
^6o VIAGES Al- MALUCO.
cho es , que desde que llegáis á esta punta de las Vírgenes, has
de correr en oeste , y 4 leguas antes que lleguéis á la boca del
Estrecho , verás en la costa de estribor una sablera blanca que
sube por la montaña arriba fasta encima de la tierra , y pasa-
da esta sablera, es la tierra mas alta: y des que Uegaredes tanto
avante como esta sablera corre en el oes sudueste, irás á cua-
tro leguas de aqui á dar á tres montes de arena grandes que
quieren parescer isla, mas no lo es; y estos tres montes son déla
costa de á bavor, y aqui verás la boca del Estrecho, y en la
tierra de estribor nornorueste susueste con estos montes de are-
na, verás un monte redondo alto y de la parte del sur deste
monte hay dos montes mas pequeños que se te hacen como
islas, mas no lo son ; y estos tres montes de arena el de en me-
dio es mas alto que los otros, y es todo de arena limpia blan-
ca, y los otros dos mas pequeños tienen algunas matillas por
cima. Siendo aqui , luego verás la boca del Estrecho , y en
abocando ve por medio canal, porque hay bancos déla una
parte y de la otra.
De que entras del cabo de las Vírgines para dentro fasta
la boca del Estrecho, puedes surgir en toda la costa de estribor,
es fondo de 18 brazas, ú veinte fasta veinte y cinco brazas
fondo limpio , en toda la costa del sur , y es mejor navegar
por la costa del sur que por la del norte.
Sepas que en este canal del Estrecho fallarás fondo de 40 ó
45 brazas , y á la salida del estrecho ve siempre por medio
canal , que siempre fallarás este fondo , y antes mas agua que
menos , hasta tanto que veas mas avante cerca de una milla
de la parte de estribor , porque de la punta de estribor salen
muchas cabezas que tienen muy poco fondo , y por esta ra-
zón te has de apartar della; y si quisieres ir á surgir costea la
costa de estribor, y á tres leguas desta parte hallarás una bahía,
que se llama la bahía de la Vitoria, que des que seas dentro,
se te face tan cerrada, que no verás por donde entrastes ; pero
en ella tienes poco fondo, que no hay de baja mar sino cuatro
brazas de agua: y en este estrecho, y en esta baja alza la ma-
rea á una braza de agua y el fondo es roca llana, y ruin te-
nezon.
Jueves por la mañana á 25 de Enero embocamos el estre-
cho, y antes que saliésemos de la boca, nos tomó la jusente y
fue forzado surgir, y surgimos en fondo de 5 brazas, y esto-
vimos alli hasta la baja mar: y á la baja mar nos Uevantamos
y fuimos hasta bahía de la Vitoria que dicha tengo, y alli ha-
llamos la Nunciada y las dos caravelas, y el viernes siguiente
se partió Juan Sebastian con las dos caravelas y el patax á
recoger la ropa que se había salvado de la nao Santi Espíritus.
DOCUMENTOS DE LOAISA. jót
Martes á S días del siguiente mes de Febrero del dicho año,
dia de Santa Dorotea caceó la nao Vitoria con 5 anclas y con
cinco ayustes bien una legua de tierra, y era el viento oes su-
dueste, y venimos junto á tener junto en tierra, á donde la
nao dio infinitas culadas y nos cogió la nao mucha agua, y el
miércoles siguiente nos abonamos con un poco el viento, y
sacamos la nao un poco fuera, y el jueves la acabamos de ía-
car tanto avante como estaba un poco antes que cacease: y en
este dia metióse el timón dentro y le adobamos que estaba mal
tratado, y rompido. Viernes por la mañana calamos el timón
en su lugar , y en este dia por la mañana se hizo á la vela
San Grabiel, y se salió fuera de la bahía, y de la boca del Es-
trecho , y fué á surgir junto á la boca del Estrecho en la costa
del norte. En este dia en la tarde se hizo á la vela la Nuncia-
da, y otro dia surgió una legua de nosotros, y salió fuera del
Estrecho, y no sabemos para donde tiró, que no se sabe mas
nueva della.
Domingo 1 1 dias del dicho mes de Febrero nos hezlmos á
la vela desta bahía de la Vitoria do estávamos surtos, y sali-
mos del Estrecho y no podimos llegar á surgir á donde estaba
San Grabiel , y fuimos á surgir tres leguas de donde él estaba
en la costa del sur , y luego se hizo á la vela Santa Maria del
Parral, que habia alli surto el sábado antes, y venia Juan Se-
bastian dentro , que traía parte de la ropa de la nao Santi Es-
píritus y San Grabiel , y vinieron á surgir juntos á donde no-
sotros estábamos juntos, y estovimos aquí surtos fasta el mar-
tes en la tarde, dia de carnestolendas, que fue á 13 de Febrero,
y este dia en la tarde se nos rompió una ancla junto con la
cruz, y andovimos voltejeando por ahí con el trinquete fas-
ta el miércoles que paresció Santo Lesmes , y luego fuimos al
rio de Santa Cruz á adobar nuestra nao, y el jueves por la
mañana mandó el capitán general á D. Rodrigo que era capi-
tán de San Grabiel, que volviese á donde se habia perdido San-
ti Espíritus á hacer saber al patax que quedaba alli , que se
viniese al puerto de Santa Cruz, que alli nos hallaría, y toma-
se su batel que las carabelas habían llevado para recoger la ro-
pa que se habia salvado de la dicha nao Santi Espíritus, que le
habían dejado alli , y al patax con él.
Sábado 13 de Febrero entramos en el rio de Santa Cruz,
y echamos toda la ropa en tierra, y posimos la nao en seco y
hallárnosla rompida tres brazas de quilla, y todo el adasta, v
tovímosla ocho mareas en seco y adobámosla lo mejor que pe-
dímos; y el patax vino á este dicho puerto i.° día de Marzo
y diónos nuevas de San Grabiel como había tomado su batel,
y que no sabia del: estovimos en este rio hasta 29 de Marzo
202 VI AGES AL MALUCO.
que salimos del , y en todo este tiempo no hablamos sabido
de la Anunciada ni de San Grabiel.
Jueves á 29 de Marzo salimos del rio de Santa Cruz, para
ir la vuelta del Estrecho, la nao Vitoria y Santa María del
Parral y Santo Lesmes, y el Patax, y andovimos por esta
mar, oras con buen tiempo, oras con malo, y el lunes de ma-
ñana dia de Pascua , amanecimos cerca del rio de San Silifon-
so, y en este dia no vimos el Patax, que en el domingo en la
noche le habíamos perdido , y no le habemos visto fasta hoy,
ni sabemos que ha sido del.
Jueves á 5 de Abril embocamos por el cabo de las Vír-
genes.
Domingo á 8 de Abril, en amanesciendo, embocamos á la
primera boca del Estrecho, y salimos della este dia á las 9 ho-
ras; y como atrás digo, este estrecho tiene cerca de una legua'
de ancho y tres de compUdo , y desta primera boca á la segun-
da se corre leste oeste cuarta del nordeste sudueste : hay de la
una boca á la otra 10 leguas: yendo por este camino, verás
luego la boca segunda , acuéstate mas á la costa del norte que
no á la del sur ; aunque puedes venir por medio canal, y lue-
go verás una isla pequeña que está fuera de este abocamiento
deste estrecho: ve derecho á esta isla; déjala de ababor , y pa-
sa della un poco largo. Este estrecho tiene de anchor dos le-
guas y cuatro de largo , y desde la salida del estrecho fasta la
isleta hay tres leguas, y desde esta isla á la tierra del norte hay
casi una legua : saliendo de la primera boca hasta la entrada de
la segunda boca, se hace un golfo grande que terna 10 leguas
de ancho, y en él tiene muchas ensenadas.
Esta segunda boca tiene gran fondo: si por ventura quisie-
res surgir, acuéstate á la costa del norte y busca con el escan-
dallo fondo, y fallarás buen fondo limpio. Y este estrecho se
corre desde la entrada fasta la salida nornordeste susudueste; y
en saliendo este estrecho, se hace un golfo grande de que terna
de anchor 12 leguas, y en la costa del leste se hacen dos ba-
hías grandes: en saliendo del en la costa del oeste, á la salida
del estrecho se face una gran bahía en la tierra del oeste que
entra mas de doce leguas la vuelta del oes norueste, y terna
de ancho de nordeste sudueste cinco leguas; y antes que lle-
guéis á esta bahía, se hace un buen surgidor que ternas abrigo
hasta el sueste, y has de surgir en fondo 8, 5 y 9 brazas, ternas
buen fondo limpio : y desta isla , como atrás digo á la tercera
boca de las montañas nevadas se corre nornordeste susudueste,
y toma algo del norte sur : yendo por este camino verás una
otra isla dos leguas y media desta, otra mas grande de que es-
ta otra gran parte, y pasarás por este camino del sudueste una
DOCUMEKTOS DE LOAISA. 263
legua della; y no te acuestes mas á la isla, porque della íalen
algunos bancos que tienen 67577 brazas, é yendo por es-
te camino irás por el canal por gran fondo, y cuando fueres
tanto avante como esta isla y que la tengas en el este de la
parte de estribor derecho al oeste, verás una abra: ve derecho
allá , si quisieres tomar puerto , y alli fallarás un buen puerto
que se llama el puerto de la Concepción : y si quisieres entrar
dentro en él, has de entrar desta manera : largarte has de la
punta de la entrada de ababor hasta un tiro de escopeta, y no
te acuestes mas á la tierra de ababor , porque hay algunas re-
cuestas, y entrándote como digo, irás por fondo de 20 brazas,
y entra dentro y surge donde te píiresciere en fondo de 18
fasta 25 brazas, y ternas buen puerto cerrado, y buen fondo,
limpio: y saliendo de este puerto, queriendo ir á embocar la
tercera boca del estrecho de las montañas nevadas, has de ir al
sur cuarta del sudueste.
y desque tuvieres esta isla en el este, y este dicho puerto
en el oeste , corriendo por este camino al sudueste has de te-
ner este conoscimiento para conocer la boca' del estrecho, que
verás por proa una montaña alta fecha á dos aguas, alta de
enmedio , y bajando para el norueste y para lesueste , y de la
una parte hace cabezas cuatro, y de la otra otras cuatro, he-
cha de manera de dientes de sierra francesa : y de la otra par-
te del sueste se hace una otra montaña pequeña , y entre la
montaña grande y la montaña pequeña , se hace una quebra-
da , y desta montañeta pequeña abajando una legua está la mar
que paresce un hocico de tonina , aqui es la entrada del estre-
cho nevado: y para entrar en este, estrecho nevado, acostate á
esta punta, y luego verás la boca del estrecho, y paramientes
no te engañes: en la costa del leste á ocho leguas de esta mon-
taña se te face un golfo grande , no pienses que es el estrecho,
que no tiene salida; y leste oeste con esta punta se face otra
boca del golfo mas estrecha : déjala; y costea siempre la costa
del oeste, y justamente con este cabo desta montaña irás al
abocamiento del estrecho ; y porque mejor conoscas esta mon-
taña, junto con ella en parte del oeste se face otra montaña mas
llana , y entre la una montaña y la otra se face una quebrada
fonda, y hay poco compás de la una á la otra, y antes que lle-
gues á esta montaña, verás una punta delgada que se te face
como una isleta el cabo de la punta, mas no lo es; y como
digo , desde la entrada de la segunda boca del estrecho , fasta la
salida al ancho hay cuatro leguas, y desde la salida del hasta
la primera isleta hay tres leguas , que son siete leguas , y desta
isleta hasta el cabo de la montaña, ques la entrada del tercero
estrecho de la nieve, hay 16 leguas, que son del abocamiento
2 04 VIAGES AL MALUCO.
del un estrecho fasta el otro 23 leguas; y en la costa del sues-
te son montañas muy altas y llenas de nieve, y por cima de
las primeras montañas sale una gran montaña ahorcada que
face dos puntas como Santa Entrega, sino que es muy alta.
Lunes por la mañana á 16 dias del mes de Abril, llegamos
á esta punta desta montaña, ques el abocamiento de la tercera
boca del tercer estrecho , y esta punta desta montaña desta
entrada está en <; 3 grados. Tiene esta boca de ancho legua y me-
dia larga, y es poco el estrecho: la costa del sueste va huyendo
que se rehace en ella una ensenada grande , y norte sur con
esta punta en la costa del sueste se hace una boca no muy an-
cha, en ques opinión que sale á la mar ancha, y en esta boca
en la parte del nordeste se face una isleta no muy grande, é
desque dobles esta punta desta montaña , verás una otra punta
en la costa del nordeste ques á diez leguas é media desta pun-
ta desta montaña, y córrese de una punta á otra nordeste su-
dueste; y antes que llegues á esta punta del sudueste una milla,
están tres isletas junto en tierra, dos pequeñas, y otra mas
grande, ques un muy buen puerto cerrado, y tiene junto con
la peña siete brazas de fondo ; entra por entre cualquiera des-
tas islas como el viento te sirviese, y aunque el puerto es pe-
queño , no temas , y déjalas de la mar del.
Llegado á esta punta, pasado este puerto, hay una otra
punta á una legua desta, y se corre una punta con otra leste
oeste; y ansí como doblas esta punta, descúbrese el cabo del
puerto de la sardina, llámase este cabo del Descanso, y hay
de esta punta al puerto de la Sardina tres leguas, y córrese no-
rueste sueste cuarta del leste oeste, y á una legua de camino
hallarás un valle grande, y en derecho de este valle está una
isleta pequeña, y á cuarto de legua de tierra y deste valle,
sale un rio de agua dulce, y junto con tierra en derecho deste
cabo del rio está una isleta pequeña: en la costa del sudueste se
hacen muchas entradas y señales de grandes bahías y puertos:
en el susudueste desta punta, donde la costa comienza de no-
rueste sueste, se hacen dos islas, una grande y otra pequeña, y
serán de la costa del sudueste media legua: en derecho destas
islas se facen tres abras juntas, que hacen seña-l de haber allí
buenos puertos , y les nordeste é oes sudueste con esta isleta
que dicha tengo deste valle ques en la costa del nordeste, se
hace una abra , ques opinión ques boca que sale á la mar li-
bre, y desde aquella costa comienza á correr leste oeste, co-
mienza el estrecho á ensangostar, que terna tres leguas de ancho.
Y para que conoscas el puerto de la Sardina, es menester
que costees la costa del nordeste , y que llegues hasta esta isle-
ta que tengo dicha, y adelante en este camino dos leguas ve-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 26)
r.is un cabo tajado á la mar , y ante que llegues á este cabo
verás una playa pequeña, y enmedio de la playa verás un
buen rio de agua dulce: y antes que llegues á este cabo, se face
un buen abrigo que se llama angla de San Jorge, que te abri-
garás hasta el oes sudueste, y deste cabo hasta el puerto de la
Sardina hay legua y media, y al que llaman puerto de la Sar-
dina es una playa de arena pequeña que no tiene abrigo nin-
guno, sino costa desierta; y antes que llegues en él, en la
punta del sueste tiene una seca á un cable de la tierra: leste
oeste con esta playa de la sardina , hay una isla en medio ca-
nal.
Martes á 17 de Abril, llegamos á esta playa de la Sardina, y
parescionos ruin lugar para estar , é volvimos á la angla de
San Jorge á tomar agua y leña , y en derecho desta angla de
San Jorge en la costa del sur hay tres abras en que muestran
buenas señales de puertos, y hay tres islas pequeñas cerca de
esta tierra del sur. En esta dicha angla murió Diego de Co-
varrubias. Este dicho día en la noche nos vinieron dos canoas
de patagones, y nos gritaron en su lengua, y no les entendía-
mos , y con tanto se fueron.
Miércoles á 25 de Abril, partimos desta angla de San Jorge
con viento leste y poco.
Jueves á 26 de Abril, llegamos á la tarde á un puerto en
la costa del sudueste que se llamaba Buen puerto ; y entre este
puerto y la costa del leste hay cuatro islas, la una es grande
y las tres pequeñas: y del cabo de la playa de la Sardina les
sueste oeste norueste, hay un otro cabo á cuatro leguas desta
playa : y entre este cabo de la playa de la Sardina, y este otro
ya dicho, hay una punta delgada y un otro cabo grueso, y
nordeste sudueste de este cabo grueso hasta las cuatro islas ya
dichas, la una grande, y las otras pequeñas: dejad estas islas de á
babor, y pasad de entre ellas y la costa del nordeste; y deste
cabo que está cuatro leguas de la playa de la Sardina , fasta la
salida del estrecho ques el cabo Deseado, hay 22 leguas buenas:
y córrese todo en este canal norueste sueste cuarta del leste oes-
te, y en «1 medio canal entre medias destas tres islas chiqui-
tas y la grande que antes dejimos, hay otras seis islas, que
son por todas diez, que son desta manera: que la primera que
fallaredes es pequeña y la segunda es grande; y pasada esta
hay tres pequeñas, y está otra grande, y en derecho de esta
grande es la costa del sudueste , adonde está el Buen puerto que
antes dejimos , y tiene este puerto á la entrada tres islas pe-
queñas : si quisieres entrar en el dicho puerto, deja estas tres
islas de ababor , y entra dentro y surge en donde te parescie-
re-; alli ternas mucha agua y mucha leña: este puerto tiene
TOMO V. LL
206 VIAGES AL MALUCO.
grande agua de fondo , y pasada esta isla questá en derecho
deste puerto, hay otra isla grande: ansi que son por todas n
islas, y cuando quisieres pasar por este canal , deja todas estas
islas de ababor, y acostate á la costa del nordeste ; y en dere-
cho desta isla tercera grande, de la tierra del sudueste hay dos
brazos, ques opinión que salen á la mar del sur: cerca destas
Islas hay algunos islotes pequeños, de que no hago memoria;
y este puerto con la punta de la isla grande se corre nordeste
sudueste cuarta del norte sur. Y cuando salieres, es menester
que vengas otra vez ai canal grande, para dejar todas las islas
ya dichas por ababor: porque en el canal de la costa del su-
dueste no hay pasage seguro.
Mayo. Miércoles á 2 dias del siguiente mes de mayo , salimos de
■ este Buen puerto, y venimos en estas islas á surgir, porque an-
dábamos voltejeando con las mareas contrarias : entre las dos
islas grandes ya dichas postreras , entre la una y la otra, se
hace un muy buen puerto, que ha nombre, el puerto de San
Pedro y San Pablo; y para que le conoscas, es: que una legua
adelante del , hay dos isletas pequeñas, la una mas grande que
la otra, é una legua mas adelante destas dos isletas en la isla
postrera hay un maravilloso puerto que se llama San Juan de
Portalatina. Entramos en este dicho puerto domingo á 6 de
Mayo , y tiene este dicho puerto dentro algunas isletas peque-
ñas , hay dentro mucha agua y leña , tanta cuanta querrás : y
en el través de estas dos islas al nordeste cuarta de leste está
un gran valle , y en derecho de este puerto de la isla postrera,
está una abra grande en la tierra del nordeste, é opinión es
que sale á la mar, que se llama el abra de San Cristóbal, y
todo este canal desde la playa de la Sardina hasta el cabo que
está en derecho del Buen puerto, se corre norueste sueste cuar-
ta de leste oeste , y hay 12 leguas: y deste cabo hasta el cabo
desta abra que he dicho, se corre norueste sueste y hay cuatro
leguas: y deste cabo de la abra á otro cabo que está delante del
en la costa del nordeste, que se llama cabo Hermoso, se corre
leste oeste y hay tres leguas : este canal entre las islas y la
tierra del nordeste tiene legua y media de ancho en lo mas es-
trecho : salimos de este puerto de San Juan de Portalatina,
miércoles á 9 de Mayo.
Entre este cabo Hermoso y el abra de San Cristoval ques
todo en la tierra del nordeste, está una bahía que se llama la
bahía Nevada , y es un buen puerto : si quisieres entrar den-
tro , has de venir de la parte del leste , é luego verás una isla
mediana, y otras cuatro pequeñas: y entra entre la tierra y
la isla grande, que dejes la isla de ababor, y ve dentro y sur-
ge donde te paresciere , é si por ventura quisieres entrar ó sa-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 267
lir , y el viento te fuere escaso, vé á la isla grande que pasa
entre ella y las pequeñas , y ternas buen pasage porque entre
las pequeñas no tienes mas hondo que cuatro brazas ; y entre
este puerto y el cabo Hermoso, tanto del uno como del otro,
hay una seca á una milla de la tierra del nordeste que tiene
una braza de agua ; y cuando quisieres venir por este canal vé
por medio canal, y ante te acuesta á la tierra del sudueste; y
cuando quisieres saber ser tanto abante como esta seca, veras
en la costa del sudueste un morro tajado , y el rostro tajado y
blanco que paresce á Santoña: y ansi vela manteniendo aquel
rostro en el sudueste, tienes la seca en el nordeste, y desta
manera sabrás cuando fueres tanto abante como ella; y pasa-
do este cabo Hermoso, se corre la costa norueste sueste cuarta
del norte sur.
Y la hora que pasares este cabo Hermoso hasta un muy
buen puerto que se llama el puerto de la Asencion, si qui-
sieres entrar en él , has de tener este conocimiento : que luego
verás cuatro islas que se corren una con otra norte sur; deja
estas islas de ababor y corre al norte, é irás dentro en el puer-
to, y surge donde te paresciere; y también puedes entrar de-
jando las islas de estibor, has de correr que por alli hay otro
canal; y dejando las islas de estibor, has de correr en el nor-
deste tocando del norte, é irás dentro del puerto, é yendo
por este canal en la costa de estibor, verás una ensenada, deja
esta ensenada que no es el puerto, y ve adentro y hallarás
muy buen puerto, y surge donde te paresciere.
En la costa del sudueste pasada, esta postrimera isla en que
está el puerto de San Juan de Porta-latina, nordeste sudueste
con el cabo della está un puerto, y cuando quisieres ir en él,
júntate con el cabo de esta isla , y verás una abra al sudueste,
ve derecho á la abra, alli es el puerto, y verás en la punta de
estibor de la entrada de la abra una isla pequeña: ve dentro y
surge donde te paresciere.
En esta costa del sudueste un poco mas adelante está un
rostro que se llama Santoña, y le parece: pasado este rostro,
está una grande ensenada.
Jueves á 10 dias de Mayo, volvimos al puerto de San Juan
de Portalatina^ porque no podiamos ir adelante.
Lunes á 14 de Mayo, salimos deste puerto de San Juan de
Portalatina, y martes á 15 de Mayo fuimos á surgir á 12 le-
guas deste puerto, á un puerto ques en la costa del sudueste
que se llama el puerto de Mayo.
Desde este cabo Hermoso hasta 12 leguas del, se corre el
canal norueste sueste cuarta del leste oeste, y tiene una legua
c media de anchor, y se corre por esta derrota hasta una isla
208 YIAGES AL MALUCO.
grande que está en el canal que se cita de la salida del estre-
cho. En la costa del nordeste hay 4 brazos que muestran ser
buenos puertos, y antes que lleguéis á esta isla se hace en la
costa del nordeste una grande bahía, donde muestra dentro de
ella haber buenos puertos : en la costa del sudueste se muestran
dos puertos buenos: antes que llegues á este puerto de Mayo,
tiene una isla en medio del puerto , de fuera de la isla puedes
surgir, y dentro de la isla es puerto muerto, y nordeste su-
dueste con este puerto en la costa del nordeste hay un puerto,
salvo que tiene grande agua.
Viernes á 25 de Mayo después de mediodía salimos, deste
puerto de Mayo con el viento en el sudueste, y el sábado de
mañana á 26 días del dicho mes fuimos por el cabo Deseado,
y junto con este puerto de Mayo á media legua del, está un
puerto muy bueno que se llama del Espíritu Santo que entra
una legua la tierra á dentro, y parece á Ferrol el estrecho, y
la boca y ancho dentro, y un poco mas á dentro hay un
puerto bueno : y son tantos los puertos que hay en esta costa
hasta el cabo Deseado que no los podría contar.
En la costa del nordeste se hacen muchas abras y señales
de puertos hasta el cabo de San AUfonso , ques la salida del es-
trecho hasta el cabo Deseado, se corre leste oeste cuarta del
norueste sueste y tiene 5 leguas de ancho: y entre esta isla y
el cabo de San Alifonso, hay 5 islas; una grande, y 4 islo-
tes pequeños que quiere parecer á la isla grande , y á los islo-
tes, á la Berlinga, y está casi á media canal; y cuando por
aquí ovieredes de venir allégate á la costa del sudueste, y do-
blado este cabo de San Alifonso , dobla y torna la costa al
nordeste, y tiene tres islas pequeñas en la costa del nordeste
cerca del cabo , y córrese este cabo con el Deseado norte sur
cuarta de norueste sueste.
En llegando al cabo Deseado , tomando la costa al sur , la
conociencia de este cabo es que cerca del , enmedio de la cos-
ta del cabo, tiene un islote que la mar lo cerca, redondo agu-
do y muy alto, y encima del cabo hay una montaña redon-
da aguda, y muy mas alta que este islote, y desde aquí toma
la costa al sur como dicho tengo, y está este cabo en altura de
•) 2 grados y un tercio , y en la costa que torna al sur, hay dos
islas pequeñas cerca del cabo.
Sábado á 26 de Mayo, desembocamos del estrecho con el
viento sueste , y era día de Sant Alifonso y víspera de la Tri-
nidad.
Desde el sábado que desembocamos el estrecho, que fueron
á 26 de Mayo, fasta hoy domingo á mediodía á 27 de Mayo
fecímos camino por el aguja al nornorueste, 6 andoviinos 35
DOCUMENTOS DE LOAISA. 261^)
leguas del cabo Deseado; no he dado resguardo á la aguja, por-
que no ha parescido el sol para tomar el altura y ver lo que
noruestea el aguja.
Lunes á 28 de Mayo se tomó el sol en 41 grados y 14 mi-
nutos, y hecimos camino en el norueste, y era 85 leguas del
cabo Deseado.
Martes á 29 dias de Mayo no se tomó el sol porque no
paresció: fecimos camino al norueste, y andobimos 15 leguas.
Miércoles á 30 de Mayo no se tomó el sol , y hecimos ca-
mino al norueste, y andobimos 12 leguas.
Jueves á 31 dias de Mayo no tomé el sol porque no pa-
resció : hecimos camino al norueste cuarta del oeste , andobi-
mos 15 leguas.
Viernes primero dia del siguiente mes de Junio del dicho
año no se tomó el sol porque no paresció : hecimos camino al ;
oes norueste y andobimos 30 leguas con el viento norueste:
este dia no parecieron las carabelas, ni el patax.
Sábado á 2 dias de Junio no tomé el sol porque no pares-
ció: diónos el viento en el sur, y tomamos las velas : pasada
la primera guardia, corrimos con el papahigo. del Trinquete
y el Domingo, y con mucho mar y mucho viento, y hecimos
camino al norte, cuarta del norueste : andobimos cuarenta
leguas.
Domingo 3 dias de Junio no tomé el sol porque no pares-
ció: hecimos camino al norte, cuarta del norueste con el vien-
to sur, y andobimos toda la noche con el papahigo del Trin-
quete, y el domingo dimos la vela grande, y andobimos 24
leguas.
Lunes 4 dias de Junio se tomó el sol en 42 grados y me-
dio: respondió todo el camino que habemos hecho desde el
cabo Deseado hasta aqui al norueste, y eramos del cabo Desea-
do 200 leguas norueste sueste con él.
Martes á 5 de Junio no se tomó el sol porque no paresció:
fecimos camino al oesnorueste, andobimos 2,0 leguas.
Martes en la noche, desde medio dia fasta media noche,
fecimos camino al norueste, y andobimos 12 leguas.
Este dia después de media noche , hasta hoy miércoles á
medio dia, que son seis dias del mes de Junio, fecimos cami-
no al norte y andobimos 7 leguas , y este dia se tomó el sol
en 41 grados : respondiónos el altura con el punto que tenia
puesto, y era del cabo Deseado^ 288 leguas, y era norueste
sueste con el. cabo: desde Santa Cruz hasta aqui, noruestean
las agujas.
Desde este dia á medio dia hasta el miércoles en la noche
270 YIAGES AL MALUCO.
•A media noche, fecimos el camino del norte con el viento oeste,
? y andobimos 13 leguas.
Desde media noche se nos fue el viento al norueste , y feci-
mos camino en el nordeste, cuarta del este, fasta hoy jueves
á las nueve horas, y andobimos 6 leguas; y á las nueve horas
hecimos la vuelta del oeste con el mismo viento; y este día á
medio dia, ques á 7 de Junio, se tomó el sol en 39 grados y
dos tercios.
Viernes á 8 dias de Junio : desdel jueves á medio dia hasta
hoy viernes antes de medio dia , fecimos camino en el su-
dueste, cuarta del oeste con el viento norueste , poco viento:
andobimos 10 leguas, y este dia no se tomó el sol.
Sábado á 9 dias del mes de Junio: desdel viernes después
■'iüíi'tj ^^ medio dia se nos fue el viento al sueste, y andobimos has-
----- ta la noche con los papahígos: ya cerca de la noche tomamos
el papahígo mayor, porque nos entró mucho viento, y cor-
rimos con el papahígo del trinquete, y andobimos con él fas-
ta hoy á medio dia : en toda la noche pasada hecimos muchos
caminos en que hecimos camino al norueste, cuarta del norte,
y al nornordeste, y al nordeste cuarta del este, y era por
quel viento se nos iba rodando, y era forzado dalle la popa;
y todos estos caminos conjeturados fueron camino del nornor-
deste, y andobimos 37 leguas: este dia se tomó el sol en 38
grados.
Domingo á 10 de Junio: desdel sábado á medio dia fasta
hoy á medio dia, fecimos camino en el nornordeste, y ando-
bimos fasta hoy de mañana con el papahígo del trinquete y la
mezana, y andobimos 20 leguas: hallamonos del cabo Deseado
^5 5 leguas: este dia se tomó el sol en 37 grados.
Lunes á 11 de Junio, dia de S. Bernabé, se tomó el sol en
3 5 grados , y este dia era el sol en el trópico de cáncer : heci-
mos camino al norueste , y respondiónos que hablamos anda-
do 41; leguas, y era del cabo Deseado 387 leguas y media.
Martes á 12 dias de Junio no tomé el sol porque no pá-
reselo; y desde el lunes á medio dia hasta hoy de mañana,
fecimos camino en el nordeste,. cuarta del norte, y andobimos
i^ leguas con el viento ñor norueste: y este dia por la mañana
fecimos la vuelta del oessudueste dos horas , y luego fecimos la
vuelta del nordeste con el mesmo viento.
Miércoles á 13 de Junio se tomó el sol en 32 grados y un
tercio, hecimos camino en el nornordeste, y respondió el ca-
mino del martes y lo de hoy miércoles en el nornordeste,
que andobimos en los dos dias 50 leguas, y era del cabo De-
fieado 400 leguas. . ü:/::á í;:
DOCUMENTOS DE ELOAISA. 2']t
Jueves 14 de Junio, no se tomó el sol porque no paresció:
hecimos camino al nordeste, cuarta del leste, con el viento nor-
norueste, y andobimos 25 leguas.
Viernes á 1 5 de Junio , no se tomó el sol porque no pa-
resció: hecimos camino al nordeste, y andobimos 25 leguas.
Sábado 16 de Junio, se .tomó el sol en 29 grados y medio:
fecimos camino al norte cuarta del norueste, andobimos 21
leguas , y era del cabo Deseado por la carta de Ñuño Gar-
cía 435 leguas, y corriendo por esta carta por el sudueste,
voy 37 leguas de la parte del nordeste del cabo de S. Ilifonso,
ques cabo del estrecho; y por la carta de Diego Rivero estoy
del cabo Deseado 460 leguas, é yendo por el susueste voy 30
leguas de la parte del sudueste del cabo Deseado.
■ Domingo 17 de Junio, no se tomó el sol porque no se
pudo tomar bien.
Lunes á 18 de Junio se tomó el sol en 28 grados y dos
tercios: fecimos camino domingo y lunes en el oesnorueste, y
paresció que teníamos andado 30 leguas en estas 48 horas.
Martes 19 de Junio no se tomó el sol: fecimos camino
hasta el lunes después de media noche al oeste, cuarta del su-
dueste, y andobimos 7 leguas, y desde el martes, antes del
dia, fecimos la vuelta del nordeste: esto_ fasta la tarde, é fecimos
camino en el nordeste, cuarta del norte con poco viento y an-
dobimos 5 leguas.
Miércoles á 20 de Junio no se tomó el sol, y desde el mar-
tes en la tarde nos dio el viento en el sudueste : fecimos camino
en el norueste, cuarta del oeste, y andobimos 13 leguas; y
hasta aqui no he dado el reguardo del norueste del aguja,
<[ue ya noruestea mas de una cuarta.
Jueves 21 del dicho mes no se tomó el altura: hecimos ca-
mino al norueste , cuarta del oeste.
Viernes á 22 del dicho mes tomé el altura en 27 grados y
4 minutos : hicimos camino al oessudueste.
Sábado 23 del dicho mes, tomé el altura en 27 grados y 10
minutos : caminamos al oeste , tomamos del sudueste.
Domingo á 24 del dicho mes tomé el altura en 26 grados
y medio.
Lunes á 25 del dicho mes, tomé el altura en 26 grados y
50 minutos: hecimos camino al oeste tomando del sudueste.
Martes á 26 del dicho mes, tomé el altura, hecimos cami-
no al oeste sudueste, y á la noche hobimos mucho viento que
no podíamos sufrir las velas.
Miércoles á 27 del dicho mes, tomé el altura en 24 grados:
hecimos camino al nornorueste.
2 7- VI AGES AL MALUCO. '
Jueves 28 del dicho mes, tomé el altura en 24 grados: he-
-cimos camino al nornorueste.
Viernes del dicho mes á 29 tomé el altura en 23 grados j
un cuarto : hecimos camino al oesnorueste.
Jnlío. Domingo primero dia del siguiente mes de Julio, tomé el
-|altura en 12 grados y 8 minutos: hecimos camino al norte to-
mando del norueste.
Lunes 2 dias del dicho mes, tomé el altura en 20 grados
,y 18 minutos: hecimos camino al norte tomando del norueste.
,u Martes á 3 dias del dicho mes no tomé el altura : hecimos
camino al oeste, cuarta del norueste.
Miércoles á 4 del dicho mes no tomé el altura: hecimos
camino al oeste, cuarta del norueste.
Jueves á ^ del dicho mes no tomé el altura : hecimos Ca-
mino al oesnorueste.
Viernes á 6 del dicho mes tomé el altura en 18 grados y
14 minutos: hecimos camino al oesnorueste.
Sábado á 7 del dicho mes, tomé 27 grados y 6 minutos:
hecimos camino al oesnorueste.
Domingo 8 del dicho mes, no tomé el altura: caminamos
al oessudueste.
Lunes á 9 del dicho mes no tomé el altura : caminamos al
nordeste.
Martes á 10 del dicho mes tomé el altura en 16 grados }-
4 minutos : caminamos al norueste cuarta del oeste.
Miércoles á 1 1 del dicho mes tomé el altura en 1 5 grados
y 8 minutos: hecimos camino al norueste.
Jueves 12 dias del dicho mes de Julio tomé el altura en 13
grados é 18 minutos: hecimos camino al norueste cuarta del
oeste.
Viernes á 13 del dicho mes tomé el altura en 12 grados:
hecimos camino al norueste.
Sábado á 14 del dicho mes no tomé el altura, ni camina-
mos nada, porque estobimos en calma.
Domingo 15 del dicho mes tomé el altura en 12 grados
y 12 minutos: hecimos camino al oeste, cuarta del norueste.
Lunes 16 del dicho mes tomé el altura en 11 grados y me-
dio: hecimos camino al norueste.
Martes 1 7 del dicho mes , tomé el altura en 9 grados y 3
cuartos: hecimos camino al norueste, cuarta del oeste.
Miércoles á 18 del dicho mes, tomé el altura en 8 grados,
é hecimos camino al norueste cuarta del oeste.
Jueves 19 del dicho mes tomé el altura en 7 grados y 2
minutos: hecimos camino al norueste tomado del oeste.
DOCUMEKTOS DE LOATSA. 273
Viernes á 20 del dicho mes tomé el altura en 6 grados y
25 minutos: hecimos camino al norueste, cuarta del oeste.
Sábado á 21 del dicho mes tomé el altura en ^ grados y 38
minutos: hecimos camino al norueste, cuarta del oeste.
Domingo .122 del dicho mes tomé el altura en 6 grados y
25 minutos: hecimos camino al norueste.
Lunes á 23 del dicho mes de Julio tomé el altura en 2 gra-
dos y 35 minutos: hecimos camino al norueste, cuarta del
oeste.
Martes á 24 del dicho mes, tomé el altura en un grado y
46 minutos: hecimos camino al norueste, tomando del oeste.
Miércoles á 2^ del dicho mes tomé el altura en 41 minu-
tos: hecimos camino al norueste: este altura de los grados y
minutos ha sido de la parte del sur de la línea equinocial.
Jueves 26 del dicho mes tomé el altura en 20 minutos de
la parte del norte de la línea equinocial: hecimos camino al
norueste, cuarta del oeste.
Viernes á 27 del dicho mes tomé el altura en dos grados
y 28 minutos de la parte del norte: hecimos camino al no-
rueste.
Sábado 28 del dicho mes no tomé el altura: hecimos cami-
no al oeste.
Domingo á 29 del dicho mes no tomé la altura: hecimos
camino al norueste.
Lunes á 30 del dicho mes no tomé el altura: hecimos ca-
mino al norueste.
Martes á 31 del dicho mes, tomé el altura en 4 grados y 28
minutos.
Miércoles primero dia del dicho mes de Agosto, tomé el ' -^go^^°-
altura en ^ grados y 16 minutos de la parte del norte: heci- ===
cimos camino delante del norte , hecimos camino al norueste.
Jueves á 2 dias del dicho mes tomé el altura en 6 grados y
35 minutos: hecimos camino al norueste.
Viernes 3 dias del dicho mes no tomé el altura: hecimos
camino al oeste.
Sábado 4 dias del dicho mes no tomé el altura : hicimos ca-
mino al norueste.
Domingo á 5 del dicho mes no tomé el altura: hecimos ca-
mino al norueste.
Lunes á 6 dias del dicho mes tomé el altura en 8 grados y 2
tercios: hecimos camino al norueste, cuart^ del oeste.
Martes á 7 del dicho mes, tomé el altura en 9 grados y 2
:; tercios: hecimos camino al norueste.
Miércoles á 8 del dicho mes no tomé el altura porque no
paresció el sol : hecimos camino al norueste, cuarta del oeste.
TOMO V. MM
274 VI AGES AL MALUCO.
Desde ayer á medio día hasta hoy á medio dia , hemos anda-
do 26 leguas.
Jueves á 9 del dicho mes no tomé el altura : hecimos cami-
no al oesnorueste 37 leguas , acudiónos el punto en el cartear
en 12 grados escasos: este mismo dia acordaron todos los ofi-
ciales de la nao con el capitán de no correr mas al norte: por-
que se nos murió mucha gente, hobimos de hacer la via de las
islas de Maluco.
Viernes 10 del dicho mes tomé el altura en 12 grados y 25
minutos á la parte del norte de la línea: hecimos camino al oes-
te, tomando del norueste, 32 leguas.
Sábado á 1 1 del dicho mes de Agosto tomé el altura del sol
en 12 grados y 25 minutos : este dia tenia el sol de cenique
(zenit), y caminamos al oeste, tomando del norueste, 42.leguas.
Domingo 12 del dicho mes tomé el altura 12 grados y 36
minutos: hecimos camino al oeste 40 leguas.
Lunes á 13 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 gra-
dos y 38 minutos: hecimos camino al oeste, tomando del no-
rueste, 43 leguas.
Martes á 14 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 gra-
dos y 38 minutos: hecimos camino del oeste 40 leguas.
Miércoles 15 del dicho mes tomé el altura del sol en 12
grados y 32 minutos á la banda del norte de la línea equino-
cial: caminamos al oeste tomando del norueste 32 leguas.
Jueves 16 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 gra-
dos y 3 minutos: hecimos camino al oeste, tomando del no-
rueste 4 leguas.
Viernes 17 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 gra-
dos y 32 minutos: hecimos camino al oeste, tomando del no-
rueste, 34 leguas.
Sábado á 18 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 gra-
dos y 3 5 minutos de la banda del norte de la línea equinociah
hecimos camino al oeste , tomando del norueste , 30 leguas.
Domingo 19 del dicho mes de Agosto tomé el altura en 13
grados y 25 minutos, y causólo porque la corriente nos había
echado á la banda del norte: este mismo dia y la noche pasada
caminamos al oeste, y respondióme el punto al oeste, cuarta
del norueste 28 leguas.
Lunes á 20 del dicho mes tomé el altura en 13 grados y 34
minutos: hecimos camino al oeste, y acudióme al altura con el
punto al oeste , cuarta del norueste 30 leguas.
Martes á 21 del dicho mes tomé el altura en 13 grados y
35 minutos: hecimos camino al oeste 18 leguas: este mesmo dia
martes después de medio dia, descubrimos tierra por la parte
del norte, y luego amursmos para ir allá, y llegamos á tres
DOCUMENTOS DE LOATSA. ^ 275
leguas della, y era ya la tarde y no osamos ir mas adelante:
hecímos luego el bordo de la mar por la noche , y pasada la
segunda guardia de la noche, hecimos el bordo de la tierra en
busca de la isla.
Miércoles por la mañana á las once horas llegamos junto
con ella á menos de una legua, y echamos las honduras y no
fallamos fondo : este mismo dia miércoles á medio dia tomé el
altura al costado desta isla de la parte, del sur en 14 grados y
2 minutos. Córrese esta isla por la parte del sur, una punta
que tiene al este con otra que tiene al oeste lesnordeste, oessu-
dueste habrá 10 leguas; desta punta del oeste sudueste, se cor-
re hasta otra punta questá de la parte del norueste , se corre
norueste sueste , tomando de la cuarta del norte sur habrá 9
leguas: dentro desta isla á la parte del oeste se hacia una lagu-
na muy grande , y páresela el agua muy verde ; al leste desta
laguna habia grandes árboles: aquí andubimos todo este dia y
la noche, nunca la podimos tomar , porque la corriente nos ha-
bia echado á sotavento della , y ansí acordamos de ir en busca
de las islas de los Ladrones y de Maluco. Pusimos el nombre á
esta dicha isla S. Bartolomé , porque habia dos 6 tres dias que
era pasado su dia.
Jueves 23 del dicho mes tomé el altura del sol en 13 gra-
dos y 2 tercios: hecimos camino al oeste tomando del sudueste
20 leguas.
Viernes 24 dei dicho mes tomé el altura en 13 grados y
18 minutos de la parte del norte de la linea, hecimos camino
al oeste, cuarta del sudueste 42 leguas: estoy de la isla de Saa
Bartolomé este oeste, cuarta del nordeste sudueste, 70 leguas.
Sábado 25 dias del dicho mes tomé el altura en 13 grados
y 28 minutos: hecimos camino al oeste 48 leguas.
Domingo á 26 del dicho mes tomé el altura en 13 grados
y '2 5 minutos : hecimos camino al oeste , cuarta del sudueste,
47 leguas.
Lunes 27 del dicho mes de Agosto tomé el altura en 13
grados y 38 minutos : hecimos camino al oeste tomando del
nordeste 28 leguas.
Martes 28 del dicho mes tomé el altura en 13 grados y 28
minutos: hecimos camino del oeste, toniando del sudueste una
cuarta: hecimos 8 leguas.
Miércoles 29 del dicho mes tomé el altura en 13 grados y
18 minutos: hecimos camino al oeste, tomando del norueste
24 leguas.
Jueves 30 del dicho mes tomé el altura en 12 grados y 45
minutos: hecimos camino al oeste, cuarta del sudueste 25
leguas.
276 VI AGES AL MALUCO.
Viernes 31 del dicho mes tomé el altura en 12 grados y'
27 minutos : hecimos camino al oeste , cuarta del sudueste
25 leguas.
Seliemtre. Sábado primero del siguiente mes de Setiembre del dicho
— año, no tomé el altura porque no páreselo el sol : hecimos ca-
mino al oeste, y eché punto por la singladura, y hallé que ha-
blamos andado 25 leguas.
Domingo 2 del dicho mes tomé el altura en 12 grados y 2
tercios : hiícimos camino al oeste , guiñando al norueste por
causa de los aguaceros: hecimos 28 leguas.
Lunes á 3 del dicho mes no tomé la altura : hecimos ca-
mino al oeste 25 leguas.
Martes á 4 del dicho mes en amanesciendo vimos tierra , y
era una de las islas de los Ladrones quel otro viaje hablan des-
cubierto, y cuando la vimos, estábamos norte sur con ella en
la isla de la parte del sur , y amainamos para ir sobre ella , y
llegando cerca della, se nos hizo el viento algo mas escaso, y
el aguajo que nos echaba para fuera, andobimos barloventeando
todo este dia y la noche.
Miércoles á 5 del dicho mes ansimismo andobimos no lo pu-
diendo tomar , y nos vino una canoa con ciertos hombres de
la tierra, y de lejos nos salvó uno dellos que dentro en la ca-
noa venia , á la usanza y manera de España , en lo cual nos
maravillamos mucho dello, y hecimosle que viniese abordo, y
él no osaba venir sin que le diésemos seguro, y ansí le dio el
capitán Toribio Alonso deSalazar, que al presente era capi-
tán de la nao , y ansi entró en la nao el dicho que nos habla
saludado , y dijo que era de la nao quel otro viaje habia quedado
en Maluco cuando la otra fue á Castilla , y ellos que partieron
de Maluco con la dicha nao por la tierra del Divian , ques en
la contra costa de las Lidias de Castilla , y los tiempos halla-
ron contrarios, y se volvieron á Maluco, y se les murió mu-
cha gente en el camino, y que aportaron á una isla questaba
al norte desta en que estábamos agora al presente, y por mie-
do de la muerte fuyeron él y otros dos compañeros , y asi se
fue la nao á Maluco sin ellos, y estovieron en aquella dicha
isla: dijo, que hablan matado los indios á los otros dos sus com-
pañeros , y á él que le trujeron unos indios de la mesma isla á
esta isla en que agora él al presente estaba.
Este mesmo dia miércoles á la noche, surgimos en esta di-
cha isla, y córrese por la parte del norte desdel cabo del este
hasta una punta que hace enmedio de la isla leste oeste, habrá
12 leguas: desta punta que está enmedio hasta el cabo del oes-
te, y se corre nordeste sudueste, habrá 10 leguas: dentro destos
cabos hay buenos surgidores : en esta ensenada del nordeste su-
DOCUMENTOS DE LO AIS A. 277
dueste estovimos nosotros surtos en 40 brazas ; la isla es alta de
razonable manera, la cima rasa toda y despoblada; de enderre-
dedor de la mar mala gente; dellason hombres de buenos cuer-
pos : andan desnudos en carnes , amostrando las naturas las
mugeres. Ansimesmo tienen guerra unos pueblos con otros: en
cada pueblo hay su Rey, y adoran en los muertos: cuando
entierran un hombre principal , y ven que está comido, sa-
can los huesos y adoran ellos: ansimesmo hacen hierros de lan-
zas con los huesos de sus enemigos; y hay mucha aceite de
cocos que hacen al sol, y muchas frutas de muchas maneras;
y matan mucho pescado con anzuelos de palo y de hueso, y
con cordeles que hacen con cortezas de árboles. En esta isla nos
dijeron que habia otras doce islas de la misma calidad, sino que
en algunas dellas habia mucho arroz ; y ansimismo en esta isla
tomamos muchos palominos que tenian los indios en jaulas,
que ellos no los comian ; y ansimismo hay en esta isla muchas
aguas y buenas; y esta isla tiene una isla pequeña al norueste,
y es llana y de muy grandes arboledas , y muy poblada de
gente , habrá media legua de la una á la otra.
Viernes á 7 del dicho mes de Setiembre tomé el altura en
esta bahía desta isla en 13 grados.
Domingo 9 del dicho mes tomamos 1 1 hombres desta isla
de los que venian á vender sus cosas , y los tomamos para es-
clavos por descanso de la gente de la nao (porque hacíamos
mucha agua) , por mandado del capitán Toribio Alonso de
Salazar.
Lunes á 10 del dicho mes, antes que amanescíese, parti-
mos de esta isla para ir en busca de las islas de Maluco, ha-
ciendo el camino del oessudueste, y á medio dia tomé el al-
tura en 12 grados y 35 minutos.
Martes 11 del dicho mes tomé el altura en 12 grados y 8
minutos, y estaba de la dicha isla de los Ladrones 35 leguas
«snordeste oessudueste , de la banda del norte de la línea.
Miércoles á 12 dias del dicho mes tomé el altura en 11 gra-
dos y 54 minutos: hecimos camino al oessudueste 15 leguas.
Jueves 13 dias del dicho mes de Setiembre tomé el altura
del sol en II grados y 18 minutos á la banda del norte: heci-
mos camino al oessudueste 23 leguas.
Viernes á 14 del dicho mes tomé el altura en 10 grados
y 54 minutos de la parte del norte de la línea equinocial : he-
cimos camino al sudueste, cuarta del oeste 38 leguas.
Sábado i <; del dicho mes tomé el altura en 9 grados y 1 1
minutos : hecimos camino al sudueste , cuarta del oeste 23
leguas.
Domingo 16 del dicho mes no tomé el altura porque no
278 VI AGES AL MALUCO.
páreselo el sol: hecimos camino al sudueste, cuarta del oeste 35
leguas por la singladura.
Lunes 17 del dicho mes tomé el altura en 7 grados escasos:
hecimos camino al sudueste 38 leguas: esta noche nos dio un
aguacero de viento que nos hizo correr el norte ; y pasada la
media noche , dimos las velas y hecimos camino al norueste que
no nos cabia mas largo.
Martes 18 del dicho mes tomé el altura en 8 grados y un
tercio , y causólo que hablamos corrido la noche pasada al
norte, j la corriente Iba para el norte, y de aqui volvimos
nuestro camino del sudueste.
Miércoles 19 del dicho mes tomé el altura en 8 grados y j
minutos : hecimos camino al sudueste , cuarta del oeste , 20
leguas.
Jueves 20 del dicho mes no tomé el altura que no pares-
ció el sol: hecimos camino al oeste: hallé por la singladura que
hablamos andado 14 leguas.
Viernes 21 del dicho mes tomé el altura en 7 grados 55
minutos: hecimos camino al oeste 13 leguas.
Sábado 22 del dicho mes tomé el altura en 8 grados á la
parte del norte de la línea: hecimos camino al oeste, tomando
del norueste, 8 leguas.
Domingo 23 del dicho mes tomé el altura en 7 grados y 2^
minutos : hecimos camino al sudueste , cuarta del oeste 1 5
leguas.
Lunes á 24 del dicho mes tomé el altura en 7 grados y 5
minutos : hecimos camino al sudueste , cuarta del oeste 1 2
leguas.
Martes ¿25 del dicho mes tomé el altura en 6 grados y 4
minutos : hecimos camino al norueste , cuarta del oeste 20
leguas.
Miércoles á 26 dias del dicho mes de Setiembre tomé el
altura en 5 grados y un tercio á la banda del norte de la lí-
nea: hecimos camino al sudueste 20 leguas. Este día en la no-
che nos dio el viento al sudueste , y corrimos al norueste cuar-
ta del oeste.
Jueves 27 del dicho mes tomé el altura en 5 grados y 7
minutos: hecimos camino al norueste, cuarta del oeste 20
leguas.
Viernes 28 del dicho mes tomé el altura en 6 grados y 8
minutos á la banda del norte de la línea : hecimos camino al
norueste 20 leguas.
Sábado á 29 del dicho mes tomé el altur a en 7 grados y dos
tercios á la banda del norte de la línea : hecimos camino al
norueste, cuarta del oeste 15 leguas.
DOCUMENTOS DE LOAISA. 2 y(^
Domingo 30 del dicho mes tomé el altura en 7 grados y
43 minutos: hecimos camino al norueste , tomando del oeste
15 leguas.
Lunes á primero día del siguiente mes de Octubre del di- Octubre,
cho año, tomé el altura del sol en 8 grados y 28 minutos: he- — — -^— — -
cimos camino al norueste , tomando del oeste 8 leguas con agua- "
ceros que nos echaban al norte.
Martes 2 dias del dicho mes , en saliendo el sol vimos tier-
ra: estaba por la parte del oeste 12 leguas de nosotros, y tu-
vimos calma, que la nao no caminaba ninguna cosa, sino que
nos echaba el aguaje para el norte: tome el altura en 8 grados
y 5 5 minutos a la parte del norte.
Miércoles á 3 dias del dicho mes de Octubre tomé el altura
en 8 grados, y 58 minutos: no caminamos ninguna cosa, es-
tuvimos en el mismo paraje de ayer.
Jueves á 4 del dicho mes tomé la altura en 9 grados, y no
hecimos ningún camino desde ayer hasta hoy por la gran cal-
ma que hacia , sino lo quel agua se nos traia á una parte y
á otra.
Viernes á 5 del dicho mes no tomé el altura que no pares-
ció el sol, é ansimesmo estovimos en calma.
Sábado á 6 del dicho mes, nos dio el viento del norueste,
é fuimos en busca de la tierra que habiamos visto al sudueste, y
llegamos junto con la tierra, y no hallamos fondo para surgir:
y ansi yendo á longo de la isla , vimos una bahía que entraba
por la tierra adentro 465 leguas, y entramos por alli adentro
hasta una legua , y surgimos entre unas islas que habia dentro
. en 40 brazas.
Domingo 7 del dicho mes fue el batel á tierra á ver que
tierra y gente habia en ella, y si hallarla mejor surgidor mas
adentro; y halló que habia surgidor y buenas aguas cor-
rientes.
Lunes 8 del dicho mes nos levantamos de donde estábamos
aqui surtos, y fuimos por la bahía arriba hasta el cabo de la
ensenada, y surgimos en 50 brazas, que toda la bahía es ansi
fondable , y al través de este surgidor , un cuarto de legua , ha-
bia muchos rios y muy buenos, y tomamos aquello que nos
hacia menester : y estuviendo en este dicho lugar , nos vino un
Rey de un pueblo á la nao con mucha amistad , y trajo mu-
chas gaUinas para vender , y se las mercó el capitán por avalo-
rios: este Rey, y los que con él venían, algunos traían en las
orejas sortijas de oro , que podia pesar cada una un ducado y
ducado y medio, y daban cada una dellas por media braza
cristalina , y el capitán no consintió ni quiso hacer mención
28o VI AGES AL MALUCO.
del oro, porque no pensasen que hacíamos mucha caricia dello,
y ansi se fue.
Martes siguiente á 9 del dicho mes de Octubre por la ma-
ñana, fue el batel en tierra; y estoviendo haciendo amistades
con el Rey de la tisrra que nos queria dar provisiones, vino
un hombre de Malaca, y dijo al Rey que no nos diese nin-
guna cosa, ni tomase amistad con nosotros, que al mejor tiem-
po los mataríamos, y esto d¿cia él pensando que eramos por-
tugueses, quel ya conoscia los tratos dellos; y él diciendo esto,
fuyeron todos, que nunca mas podimos haber plática con ellos,
y ansi volvimos el batel á la nao sin recado.
Miércoles á 10 del dicho mes antes del día nos fuye-
ron los once esclavos que habíamos tomado en la isla de los
Ladrones con la misma canoa que á ellos tomamos , y ansi es-
tovimos en este puerto , que nunca podimos ver amistad ni pro-
visión con los de la tierra.
Jueves á 1 1 del dicho mes fue el batel á la tierra otra vez,
y tomaron á un indio de la tierra con un puerco, y ansi le
trajimos á la nao por despecho, qus no nos habían querido dar
por nuestros dineros ninguna provisión. Y esta isla se dice Polo,
la gente della son cafres, adoran en los ídolos: estos ídolos soa
que los facen de madera, y los pintan lo mejor que pueden,
como nosotros á los santos : en cada pueblo hay su Rey : al-
gunos hay que tienen enemistad y guerra unos con otros, y
el indio que tomamos, nos dijo que había mucho oro de la par-
te del oeste de la isla, que lo sacaban debajo de la tierra, y lo
cernían con unos arneros, según nos dijo por señas. Estovien-
do surto en esta bahía, tomé el altura en 8 grados y 4 minutos.
Lunes á i ^ del dicho mes de Octubre nos partimos de este
puerto desta isla, para ir á una otra isla que se llama Cebú
questaba al norueste; ya que estábamos fuera de los cabos nos
aló el viento al nornorueste , contrario para ir, y ansi hobi-
mos de arribar para ir en busca de las islas de Maluco. Esta di-
cha isla se corre por la parte del leste , norueste sueste.
Martes á 16 días del dicho mes tomé el altura en 6 grados
y 35 minutos, yendo á longo desta isla, haciendo el camino
del sur tomando del sueste.
Miércoles á 1 7 del dicho mes de Octubre tomé el altura en
5 grados y 32 minutos de la parte del norte de la linea, y
hallé que habíamos andado que partimos de aquel puerto de
Polo hasta hoy miércoles á medio día, 47 leguas.
Jueves 18 días del dicho mes tomé el altura en 4 grados y
s8 minutos : hecimos camino al sur, desde ayer á medio día
hasta hoy á medio día, hallé que hablamos andado 20 leguas.
DOCUMENTOS DE LOAISA. 28 t
y hasta aquí llega esta isla de Polo de la parte del sur: y des-
pidiéndonos desta dicha isla, vimos una isla redonda no muy
grande, con otras tres pequeñas, y está nordeste sudueste con
h. dicha isla de Polo, cuatro leguas: esta isla redonda llaman
Sandingar, según nos dijo el indio que llevábamos en la nao.
Viernes 19 del dicho mes tomé el altura en 4 grados:
hecimos camino al sur cuarta del sueste , 20 leguas: veniendo
en esta derrota susodicha, vimos una isla de la parte del lesnor-
deste, y nos dijo el indio que traíamos que se llamaba Sarra-
gan, y desta isla de Sarragan al oesnorueste 15 leguas vimos
una isla pequeña; no supimos su nombre.
Sábado á 20 del dicho mes no tomé el altura: hecimos ca-
mino al sur, cuarta del sueste, é yendo en esta derrota, vimos
una isla al nornorde«te , y está con la isla de Sarragan leste
oeste, cuarta del nordeste sudueste 20 leguas: arribamos so-
bre ella, y como fuimos junto con ella , se nos calmó el viento,
y vimos otra isla junto con esta, á una legua della, á la ban-
da del norte, y pareciónos que era muy grande: tiene una
costa de la banda del oeste que se corre norte sur, cuarta del
nordeste sudueste: en mas de 20 leguas no le vimos el cabo del
norte. Yendo ansi á longo dtsta isla primera, no hallamos fon-
do para surgir, y descobrimos otra isla: pensamos que toda
era una tierra con esta en que andábamos, hasta que descu-
brimos la canal de entre las dos: hay de la una á la otra me-
dia legua lessueste oesnorueste , y fuimos allá y no fallamos
fondo para surgir , y ansi fuimos á longo desta isla para sur-
gir, y después descobrimos cuando llegamos á la parte del les-
te: enviamos el batel á tierra á sondar y halló surgidor junto
con la tierra , y no podimos llegar en tierra , que nos hacia
mucha calma.
Domingo 21 del dicho mes tomé el altura al costado desta
isla de la parte del sudueste en 3 grados y 38 minutos, y ha-
llé que estábamos de la isla de Terrenate , ques una de las islas
de Maluco y la mas al norte de todas, norte sur, cuarta del
nordeste sudueste 55 leguas: de aqui corrimos para ir á surgir
en esta dicha isla al nornordeste.
Lunes 22 dias del dicho mes tomé el altura : surgimos en
esta isla de la parte del norueste en 40 brazas : aqui nos tra-
jieron muchos mantenimientos de muchos puercos y cabras y
gallinas y pescados y papagayos ; y hecimos amistades con
un Rey desta dicha isla: el Rey es Cafre y toda su gente; hay
muchos pueblos y en cada pueblo hay su Rey , y algunos tie-
nen enemistad unos con otros. No tienen otra vestidura sino
sendos pañeeitos de algodón á luengo de sus naturas : llámase
TOMO V. NN
282 VI AGES AL MALUCO.
esta isla Talao. A este Rey ya dicho dimos una bandera con
las armas del Emperador : esta gente adora ansi mismo en
los ídolos.
Está otra isla al nordeste, cuarta del norte, que se llama
Aso, hay tres leguas de la una á la otra : el Rey desta isla
nos dijo que había otra isla al nordeste de aquí desta dicha
isla que había mucho oro, y que se decía la mas principal isla
Galium.
Martes 23 del dicho mes tomé el altura del sol en esta ba-
hía desta dicha isla en 3 grados y 35 minutos: aqui estovimos
algunos días refrescándose la gente.
Sábado á 27 del dicho mes por la mañana partimos desta
dicha isla de Talao , con la bendición de Dios , en busca de la
isla de Maluco, haciendo el camino al sur, cuarta del sueste, y
del cabo desta dicha isla de Talao de la parte del leste, á tres
leguas al sudueste, y hace una baja tan buena como una gale-
ra, la mar rompe encima della, no sé si es arena ó piedra.
Domingo 28 del dicho mes de Octubre tomé el altura del
sol en 2 grados y 50 minutos de la parte del norte de la lí-
nea : estoy con la isla de Talao norte sur , cuarta del norueste
sueste 15 leguas.
Lunes 29 días del dicho mes por la mañana vimos tierra y
era la isla de Gilolo, y llegándonos 3 ó 4 leguas de la tierra, nos
calmó el viento.
Martes 30 del dicho mes estovimos en calma, que no ca-
minamos nada : tomé el altura del sol en 2 grados y 2 5 mi-
nutos á la parte del norte.
Miércoles 31 del dicho mes estuvimos en calma , que no
caminamos á una parte ni á otra , c tomé el altura de ayer.
Noviembre. Jueves primero día del mes de Noviembre tomé el altura:
■ — tomé la misma altura de ayer , y estovimos en calma que no
caminamos cosa ninguna.
Viernes á 2 días del dicho mes de Noviembre tomé el al-
tura: no hecimos camino á ninguna parte; al norte deste cabo
desta isla de Gilolo está otra isla que se llama Rabo, que an-
si nos dijeron unos indios de la tierra que nos vinieron á ha-
blar , y nos dijeron toda la manera y en qué paraje estába-
mos. Córrese esta isla de Rabo con esta de Gilolo leste oeste,
cuarta del nordeste sudueste, hay tres leguas; y al leste desta
dicha isla de Rabo hay otra isla grande que se llama Moro:
hay de esta isla de Rabo á ella de lo mas cercano media legua:
este dicho viernes, á la noche, pasada la primera guardia de
la noche, nos dio el viento al norte, y entramos por entre
estas islas de Gilolo y de Rabo para ir á un pueblo que se
DOCUMENTOS DE LOAISA. 28^
dice Zamafo, ques en esta misma isla de Gilclo, por saber nue-
vas de las islas de Maluco , porque habíamos rescelo que había
portugueses.
Sábado á -; días del dicho mes de Noviembre, eramos á
luengo desta isla por k parte del leste, haciendo el camino al
sur: yendo en esta derrota, hallamos una baja cubierta, 3 leguas
de la tierra norte sur, cuarta de nordeste sudueste de la punta
de la entrada desta dicha isla: había sobre ella 2 brazas de agua,
6 leguas de longitud de la punta hasta ella: é yendo ansí en
esta derrota ya dicha, pasamos adelante del pueblo de Zamafo
é cabsólo, porque no sabíamos á donde era, y después de pa-
sado le reconocimos, y tornamos al dicho pueblo. Córrese es-
ta isla de Gílolo por esta parte del leste, norte sur en 25 le-
guas, y de allí vuelve la costa al leste , cuarta del nordeste en
15 leguas.
Domingo 4 días del dicho mes fuimos á entrar en el puer-
to de Zamafo , y á la entrada deste puerto de Zamafo hay
unas 10, ó 12 ísletas pequeñas llenas de arboledas muy gran-
des, y por entre ellas pasamos y fuimos á surgir junto con el
dicho pueblo de Zamafo á tiro de una piedra de la tierra en
40 brazas, y vino luego el Gobernador del dicho pueblo que
estaba puesto por el Rey de Tidori , ques una de las islas de
Maluco, y nos dijo en la nao como había portugueses en Ma-
luco, y que tenían fortaleza hecha de cal y canto en la isla de
Terrenate, ques una de las islas de Maluco, y nos dijo co-
mo llevaron los hombres de Castilla que habían quedado el
otro víage en Tidori, y les quemaron el dicho pueblo de Ti-
dori, porque estaban en servicio del Emperador, y otras mu-
chas cosas nos dijo, que aquí no asiento.
Lunes á 5 días del dicho mes tomé el altura en este dicho
puerto en un grado y un tercio á la banda del norte de la lí--
nea; aquí estovímos algunos días.
Domingo 18 del dicho mes partimos deste dicho puerto de
Zamafo para ir á las islas de Maluco, haciendo el mismo ca-
mino para salir por donde entramos, para venir á este dicho
puerto, haciendo el camino del norte.
Lunes 19 tomé el altura en el cabo desta isla de Gílolo
ques al norte: tome el altura en 2 grados y un tercio á la par-
te del norte de la línea equinocial, y estovlendo ya fuera des-
te dicho cabo, nos vino mucho viento contrarío del sudueste,
y fue tanto, que nos fue forzado de correr largo , y nos hizo
abatir en tal manera que no podímos tornar á donde había-
mos salido, porque la corriente y el viento que eran contra-
rios, nos abatieron al norte y fuenos forzado de rodear la Isla
de Moro que antes dije, que está leste oeste con la i¿la de Ra-
a84 VIAGES AL MALUCO.
bo. Esta isla de Moro se corre por la banda del norueste, nor-
deste sudueste 12 leguas, y dende allí vuelve al esnordeste fasta
8 leguas: desta punta de les nordeste se corre norte sur, cuar-
ta del nordeste sudueste 6 leguas hasta una punta , y entre es-
ta ensenada estovimos surtos algunos dias ; y desta punta del
sur hasta el cabo de Gilolo t]ue antes dejimos, se corre lesueste
oes norueste en 12 leguas; y en la playa que dijimos que sur-
gimos, fue el batel en tierra y trujo muchas gallinas y pesca-
do, y otros mantenimientos; ansi rodeamos esta dicha isla, y
llegamos al mesmo lugar por donde habíamos salido , ques por
entre Rabo y la dicha isla de Gilolo ; y ya que eramos tuera
de la dicha boca, nos dio otra vez mucho viento y fuimos á
surgir á la dicha isla de Rabo, que está leste del cabo de Gilo-
lo, é surgimos de la parte del sueste.
Viernes 30 dias del dicho mes, dia de Sant Andrés, yendo
á surgir á la dicha isla de Rabo, nos vino un portugués á la
nao con unas cartas de Don García Henriquez, que era capi-
tán déla fortaleza de Terrenate por el Rey de Portugal, y
habló con nuestro capitán Martin Iñiguez de Carquizano , y
dio las cartas, y le dijo muchas cosas, y le hizo requirimien-
tos de parte de su capitán el dicho portugués, diciendo: que
fuese el dicho Martin Iñiguez , capitán de la dicha nao, con su
nao c con su gente á la fortak-za del dicho Rey de Portugal,
porque todas estas islas de Maluco y sus comarcanas estaban
por el Rey de Portugal '• y respondió el dicho nuestro capitán
Martin Iñiguez: cjue no seria razón que un capitán del Empe-
rador fuese á someterse debajo de la bandera del Rey de Por-
tugal, y si el dicho capitán de los portugueses estaba en la is-
la de Terrenate con fortaleza, quel iria con su nao y gente á
la otra isla que se decía Tidori , pues estaba en servicio del
Emperador, y por estar en su servicio lo habían destruido, y
lo querían ir á rehacer, y otras muchas cosas pasaron entre
ellos, y ansi se despidió el dicho portugués del dicho nuestro
capitán , y se fue á donde tenia su fortaleza : este dicho portu-
gués se llamaba Francisco de Castro. Yendo ansi, surgimos en
esta dicha isla por la parte del sueste.
1 5a6. Sábado primero dia del siguiente mes de Diciembre del di-
Diciembre, cho año, fue el batel á la dicha isla de Omoro que está media
= legua por la parte del leste, é trajo mucho arroz, é gallinas, é
cabras, é otros muchos mantenimientos para la gente: aqui
estovimos algunos dias esperando tiempo para ir á las islas de
Maluco : estoviendo en este dicho puerto de esta isla de Rabo
tomé la altura del sol en 2 grados y 24 minutos.
Jueves á 13 dias del dicho mes de Diciembre por la maña-
na , nos caceó la ancla en este dicho puerto de Rabo : fueno»
DOCUMENTOS DE LOAISA. 285
forzado de nos levantar é hacer á la vela, y el viento y la
corriente nos eran contrarios, y fuenos forzado de irnos á
Zamafo, donde primeramente habíamos estado, y sorgimos
dentro de aquellas isletas de Zamafo dos leguas mas hacia el
norte, delante un puerto que se dice Chiava , donde trujimos
muchas provisiones de muchas cabras, é gallinas, 6 otras mu-
chas cosas , y los mesmos de la tierra traian á vender á la nao
cosas de mantenimientos.
Viernes 28 dias del dicho mes de Diciembre, partimos
deste puerto de Chiava para ir á las islas de Maluco, é ya que
eramos fuera de las isletas, tovimos calma, y caminamos muy
poco esta noche.
Sábado 29 del dicho mes tovimos buen viento que nos echó
del golfo fuera desta ensenada, y del cabo deGilolo: córrese
este cabo de Gilolo ques grande por la parte del norte , leste
oeste cuarta del nordeste sueste , hay 6 leguas , y al norueste
deste cabo de la parte del oeste hay otra isla pequeña una le-
gua de la dicha isla de Gilolo ; yendo la nuestra rota doblan-
do el dicho cabo, haciendo el camino al sudueste, nos salieron
detras desta dicha isleta dos caravelas y una fusta de los por-
tugueses , y muchos paraoles de indios para nos tomar , mas
llevábamos el viento muy bueno , y ellos no tenian mucha
gana de pelear con nosotros , cuando nos vieron la nao
que era grande ; y ansí los dejamos por la popa , y les perdi-
mos luego de vista. Esta dicha isla de Gilolo se corre por la
parte del oeste, nordeste sudueste basta un pueblo que se dice
Gamoconera, hay 28 leguas y deste cabo de Gamoconera se
corre norte sur cuarta de nordeste sudueste: este cabo estién-
dese junto del pueblo deGilolo hasta quince leguas: se corre
al sudueste. Esta isla de Gilolo es muy grande , y en toda ella
no hay mas de un Rey , y dícese el Rey de Gilolo , porque
el pueblo donde el vive, se llama asi : hay otros muchos pue-
blos en la dicha isla , mas son sugetos á la isla de Terrenate y
de Tidori.
Domingo 30 del dicho mes estovímos en pasar esta dicha
costa de Gilolo.
Lunes 31 dias del dicho mes de Diciembre amanecimos á
vista de la isla de Terrenate y de Tidori , que son las islas que
están mas al norte: este dicho dia á la noche sorgimos en la
isla de Tidori por la parte del nordeste.
Martes primero dia del mes de Enero del año de mil é qui- iSay»
nientos é veinte é siete años , por la mañana nos levantamos de Enera,
donde estábamos surtos por la parte del nordeste desta dicha ■"'■'■ '■
isla , para ir al pueblo principal de la dicha isla de Tidori que
está por la parte del les sudueste , y ansí surgimos en este di-
2S6 VI AGES AL MALUCO.
cho pueblo á las lo horas del dia, y vino el Rey y el Gober-
nador y sus caballeros , y ovieron mucho placer con nosotros,
y nos contaron sus fortunas, y da la destrucción que los por-
tugueses habían hecho , porque hablan estado en servicio del
Kmperador, y nosotros vimos la destrucción y quemadura de
tierra, y luego en la hora hecimos en tierra un reparo de pie-
dra, y tierra, y madera para poner alguna artillería para nos
defender, que nos decian que habían de venir á combatirnos:
ansi nos hecimos fuertes en la tierra y en la nao lo mejor que
pudimos.
Viernes á i8 días del dicho mes de Enero antes que ama-
nesclese con tres horas, nos vinieron á combatir los portugue-
ses con una fusta y un batel, y un sampan con mucha arti-
llería y muchos paraoles con gente de la tierra, y nos tiraron
muchos tiros de artillería, y nos mataron un hombre. Duró el
combate hasta otro dia sábado á meiiodía, é ansimesmo le
tiramos nosotros á ellos muchos tiros, y con tanto se fueron
para su isla á donde tenían su fortaleza.
Las islas que tiene la especería del clavo son estas, Terre-
uate, Tidori, Motil, Maquían, Bachan: estas son las princi-
pales.
Terrenate es alta y toda poblada al rededor, y el pueblo
principal que se dice Terrenate, está por la parte del sudueste:
esta isla es alta, que está mas al norte de todas, y los árboles
de clavo están arriba en mitad de la montaña, cógese cada año
mili bahares de clavo que son 4® quíntales ; esto se entiende
como en Castilla , cuando hay buena vendeja del vino: esta
isla de Terrenate tiene otra isla pequeña al nornordeste, lláma-
se Iri , es poblada; tiene esta isla de Terrenate 9 leguas.
La isla de Tidori es alta mas que la de Terrenate , y mas
aguda para arriba, tiene una falda al nornordeste, es poblada
toda alderredor, y el pueblo principal que se llama Tidori
está por la parte del leste: córrese con la isla de Lómate nor-
te sur cuarta de nordeste sudueste, una legua escasa: los árbo-
les del clavo son arriba en medio de la montaña: cógese en
esta isla de Tidori novecientos bailares de clavo , que son tres
mil c seiscientos quintales, y es mejor que lo de Terrenate:
Tiene de rodeo nueve leguas. Esta isla tiene otra pequeña al
sudueste que se dice Meytara , hay un cuarto de legua desta
isla allá. Tiene otra isla esta isla de Tidori al susudueste que
se dice Mare; hay una legua de la una á la otra: tiene 4 le-
guas de rodeo: hay algún poco de clavo, y es bravo y agora
le empieza á hacer bueno , y está esta dicha isla de Tidori en
dos tercios de grado de la banda del norte.
La isla de Motil no es tan grande como esta de Tidori , ni
DOCUMENTOS DE LOAISA. 287
tan alta, anslmismo se cria el clavo en lo alto como en esta
otras: cógese en ella ochocientos bailares de clavo, que sons
tres mil y doscientos quintales: córrese con esta isla de Tidori
norte sur, hay tres leguas.
La isla de Maquian es algo mayor que la de Motil y cóge-
se en ella ochocientos bailares de clavo, que es muy bueno:
córrese con esta isla de Motil norte sur : hay una legua desta
isla de Maquian: al sueste de Maquian hay una isla que se
corre al sueste : llámase Cayoan.
La isla de Bachan está mas al sur de todas estas islas ya
dichas, mas de 8 leguas, y es mayor que ninguna de las di-
chas: cógese en ella quinientos bailares de clavo, que son dos
mil quintales: no es tan bueno como el de estotras islas, y
caúsalo que está apartada de la línea mas que las otras.
En el pueblo de Gilolo ques la misma isla que dijimos an-
tes que ninguna destas dichas islas , hay clavo , aunque poca
cantidad , y es bravo , y agora lo hacen como en Castilla se
usa de enjerir los árboles para mejorarlos de la manera que qui-
sieren : ansi alimpian también los árboles, aunque no los enjie-
ran. Este dicho pueblo de Gilolo está al nordeste desta dicha
isla de Tidori , hay 8 leguas; la isla es grande como antes di-
jimos , son sugetos , y al travieso por el leste á todas estas islas
de Maluco , y todos los pueblos de esta dicha isla de Gilolo co-
mo antes dijimos, son sugetos á estas islas de Maluco, ecepto
aquel Rey que íe dice Gilolo; é ansi van los destas islas cada
uno á sus pueblos: pasan con los paraoles, y traen madera y
pan , y todo lo que han necesidad : hay muchos cafres y mu-
chos puercos en ella.
Todas estas islas de Maluco y sus comarcas son tan mon-
tañosas que nenguna conociencia puede hombre tener en ellas,
sino es por la altura , y por la buena derrota que trujiere el
que viniere en busca dellas; ansimismo, son muy fondables
que á tiro de piedra de la tierra hay 40 ó 50 brazas, y luego
poco avante no hay fondo.
Y después de pasado todo esto que arriba he escrito, yo
Martin de Uriarte, piloto rodié la dicha isla de Gilolo toda ai
derredor , y hallé que se corrió la dicha isla por la parte del
este, empezando dende aquellas 20 leguas de Zamafo que an-
tes dijimos se vuelve la costa de la dicha isla al sur, y llámase
este cabo primero de Vichóle, porque se llama asi un lugar de
la dicha isla, y como digo, deste cabo vuelve la costa al sur
hasta 211 leguas, y entre estos cabos hay ensenada que entra i>
leguas dentro en tierra , y entre esta ensenada hay 5 ó 6 is-
letas: hay surgidores mirando muy bien con el batel y las
sondando : y llámase este cabo del sur el cabo de Cuma , por
¿88 VIAGES AL MALUCO.
causa de un lagar que está en el cabo que ansí se llama. El
cabo es agudo, y tiene una isleta pequeña media legua al sues-
te, y deste dicho cabo vuelve la costa al oes norueste, hasta
treinta leguas , y dende alli vuelve al cerculo de costa al sur
cuarta del sueste 3 5 leguas ; y en esta costa hay dos islas pe-
queñas ; y en este cabo del sueste hay una isleta pequeña obra
de una legua al susueste: ansimismo al susueste del cabo en 15
leguas y en 20 son las islas de las Papuas en que son mas de 8
islas chicas y grandes : y deste dicho cabo vuelve la costa al
oeste cuarta del norueste, haciendo algunas ensenadas pequeñas
para el norte, y en esta derrota cuatro leguas al sur hay dos
Islas pequeñas , que se llama la una Graos , y la otra Tomado-
ra; y ansimismo al oeste destas dos islas corriendo á la misma
derrota, está la isla de la Bucha, ques grande, tiene 15 leguas
de leste oeste : al sudueste desta isla de la Bucha obra de una
legua está la isla de Bachan: al sudueste desta isla de la Bucha
«stán dos islas grandes, en que se llama la una Maraza, y la.
otra Tapatapa , está al oes sudueste de Maraza obra de una le-
gua poco ma.s; y como antes dijimos, la dicha isla de Gilo-
lo del sueste se corre al oeste cuarta del norueste en 25 leguas
hasta la vista de las islas de Maluco , y dende alli vuelve al
nornorueste hasta la punta del pueblo de Gilolo que hay 2^
leguas: en esta derrota están las islas de Maluco.
Jueves diez é siete días del mes de Enero del año de mil é
quinientos é veinte c siete años, á media noche vinieron una
nista y un batel , é otros muchos paraoles con ellos , é venian
dentro muchos portugueses, é venian muy quedos para llegar-
se junto con la nao y echarla á fondo con la mucha artillería
que traian, é fueron sentidos é vistos de la nao, por la buena
guardia que había en ella, y les tiraron un tiro desde una pun-
ta que estaba junto de la nao, el cual dicho tiro estaba alli
puesto para defensión de la nao, é con él estaban seis ó siete
hombres de los nuestros : é los portugueses tiraron otro tiro
grueso á la nao é no le dio, é después tiraron otro que dio en
el costado de la dicha nao por la parte de estibor : hicieron un
gran agujero , é tras aquel tiraron otro tiro é dieron junto
donde el primero hablan dado é matónos un hombre que era
grumete, que se llamaba Jorge de Atan, é nos hirieron otros
tres hombres; é nosotros les tiramos con nuestra artillería , y
no les dieron dentro mas de con dos medias, de que mataron
un hombre y hirieron dos, y con esto se fueron detras de una
punta para remediar el daño que tenia la fusta , y para enter-
rar los muertos y curar los heridos, cuanto se retrajieron lue-
go detras de una punta que estaba cerca de la dicha nao.
Luego otro dia viernes á 18 días del dicho mes en amanes-
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. 289
ciendo, vinieron ios dichos portugueses desviados de donde es-
taba la nao, é comenzaron de tirar mucha artillería, y esto-
vieron en esto hasta hora de comer, c dieron con dos tiros grue-
sos á la nao, mas no hecieron daño nenguno á la gente, 6 no-
sotros nos defendiamos lo mejor que podiamos , conforme á la
demanda que pedian; no sabemos el daño que les hezimos,
mas de cuanto se fueron detras de la dicha punta donde el día
antes se hablan ido , y estovieron alli hasta la tarde.
Este dia en la tarde, sabiendo nosotros que los portugueses
estaban tras aquella punta, fueron quince hombres de los nues-
tros escopeteros é ballesteros , con mucha gente de la isla , é
dieron sobre los portugueses que estaban comiendo, de sobre
salto , y estaba una barranca en medio de los nuestros y dellos,
que de otra manera les hicieran mucho daño, é con todo esto
hirieron á tres ó á cuatro en tierra, ó mataron dos, é dos ca-
balleros de los de Terrenate , 6 ansi se volvieron los nuestros
sin ningún daño, aunque los portugueses les tiraron muchos
tiros de las fustas ; mas plugo á nuestro Señor Dios que no les
acertó ninguno.
Este dia , antes que se pusiese el sol , volvieron los dichos
portugueses , é traian en la fusta una bandera por proa á ras
del agua, y decía: d sangre y d fuego y é ansi tiraron muchos
tiros, é no nos hicieron mal ninguno, é nosotros ansimesmo
les tiramos ciertos tiros: si los otros los han rescibido no lo sa-
bemos , y con tanto se retrajeron donde primero.
Sábado 19 dias del dicho mes de Enero, en amanesciendo
tornaron los dichos portugueses é tiraron muchos tiros de ar-
tillería é nos dieron tres en la nao, y estovieronse en esto has-
ta hora de medio dia, y en esto tiraron otro tiro grueso, y
reventóles el tiro, y ansi luego se fueron á Terrenate, habién-
donos hecho este dia mucho daño á la nao, é no volvieron
mas con la fusta é batel , pensando que dejaban la nao en tal
estado que no podia navegar : nuestra artillería jugó la mayor
parte della, donde se gastaron mas de doce quintales de pólvo-
ra , y como estaba mal asentada , no les podia coger ningún
tiro.
Este dia en la tarde vinieron cinco paraoles de Gilolo des-
pués de idos los portugueses, y vinieron en ellos dos hom-
bres de los nuestros , é traian ciertas cosas de comer para la
gente, é otro dia siguiente, que fueron veinte del dicho mes <le
Enero, estando estos paraoles juntos de nuestra nao, vimos sa-
lir dos paraoles de la isla de Motil que está tres leguas desta
dicha isla de Tidori , é cada paraol tomo dos ó tres hombres
de los nuestros escopeteros, é fueron por tomar los otros dos pa-
raoles que habían visto, é queriendo anochecer llegaron cerca del
TOMO V. 00
290 VIAGES AL MALUCO.
uno dellos que venia cargado de clavo, y comienzan los nuestros
de tirarles: dentro del dicho paraol venian veinte é tres hom-
bres y un portugués, esclavos; el dicho portugués alzó las
manos á nosotros pidiendo misericordia, y en esto los indios
de Gilolo se echaron á la mar con sus alfanjes para entrar
dentro del dicho paraol: é como el portugués vio que los in-
dios eran dentro con él, echóse á la mar pensando de irse pa-
ra los nuestros que estaban en los paraoles, é llamábanle; mas
él venia muy armado é fuese á fondo , de lo cual á los nues-
tros no les plugo por no poder salvar aquel cristiano, pues
los de Gilolo después de entrados dentro, mataron veinte é uno
de los del paraol : uno destos esclavos que venian en el dicho
paraol, era cristiano criado del capitán de Terrenate, é viendo
que los mataban á todos, echó mano á un puñal que traia é
mató seis hombres de Gilolo antes que le matasen ni prendie-
sen : é ansi se tomó este paraol cargado de clavo , que traería
hasta ciento é veinte quintales , é tomaron mas un verso, y
otro tiro chico : los nuestros defendieron á los de Gilolo que
no matasen X dos hombres de los del paraol, é con harta pe-
na é cuchilladas: el otro paraol se les fué á la vela, é ansi vi-
nieron á la nao, seyendo noche, muy alegres, con veinte é una
cabezas puestas en los palos , é pidieron luego licencia para
irse y darlas á su Rey, y que cierto V. M. puede bien creer
que las aprcscíó mas que si le llevaran mil quintales de clavo:
el capitán escribió al Rey de Gilolo ofresciendóscle mucho, y
envióle los dos tiros que habia tomado en el paraol, y cierta»
varas de paño , y ansi se fueron estos dichos paraoles.
Nosotros nos dimos prisa á sacar todo lo que tenia la di-
cha nao, porque se nos iba á fondo, ansi pasando mucho tra-
bajo por la artillería que se habia tirado della, como por el
daño que los portugueses le habían hecho. El capitán Martin
Iñiguez quería adobar la nao, si fuera posible, para enviar á
España , á hacer saber á V. M. lo que acá pasaba , é para esto
llamó á todos los marineros é calafates, y carpinteros é los que
algo sabían de aquello , é les tomó juramento en unos Santos
Evangelios que cada uno dijiese su parecer, si la nao se podría
adobar de manera que pudiese ir á España , y que sobre esto
cada uno dijese su parecer: todos juraron que la nao en estas
partes con el aparejo que tenía que no se podía adobar , ni' es-
taba para navegar mas; que antes se maravillaban como no»
habia traído hasta aquí, porque tenía quebrados los genoles y
corbatones de las culadas que habia dado en el estrecho; vien-
do esto el capitán, tomando esto por testimonio y parescer
de todos, é también porque la gente rescebía grande trabajo
con dar de la bomba, dieron con ella en seco junto de la for-
taleza.
DOCUMENTOS DE LOAISA. api
Hecho esto, nosotros queriendo hacer saber á V. M., é no
teniendo refrigerio ninguno, y no nos liando mucho en estos
ndios, pusimos luego por obra de hacer un navio para enviar
á V. M. , y hacerle saber lo que acá pasaba, y para esto te-
níamos el aparejo tan malo, que muchos dias no podíamos ha-
cer sino muy poca obra : en este tiempo tratábamos paces con
los portugueses, por manera que andaban tratos de una parte
á otra, é venían á nosotros con este concierto de paces. Como
digo, andando en este concierto, vino otro capitán de los por-
tugueses de Malaca con dos navios ; el capitán ha por nombre
D. Jorge de Meneses. Como tomó posesión de la fortaleza de
Terrenate, luego dende á pocos dias envió sobre seguro un al-
guacil y un Escribano y el Alcayde de la fortaleza á nos ha-
cer un requirimlento, que nos fuésemos de las tierras del Rey
de Portugal , ó que nos fuésemos á su fortaleza , c si nos que-
ríamos ir, que nos daria pasaje. Fuele respondido que si nos
daba la fortaleza, que nos iríamos á ella , pero que de otra ma-
nera , que estábamos en las tierras de V. M. , y en su servicio,
y por él habíamos de morir. Asimismo el capitán Martin Iñi-
guez requirió al capitán D. Jorge, que diese y entregase á D.
García Enriquez , capitán que primero había seydo , por cuan-
to había echado á fondo una nao de V. M. : c de una parte é
de otra pasaron muchas cosas.
A II dias del mes de Julio del año de mil quinientos é
veinte y siete años , murió el capitán Martin Iñíguez de Car-
quizano: aquí ha de entrar la elección del capitán Torres.
Pues aunque las paces no teníamos asentadas, los portugueses
no dejaban de venir á contratar con nosotros, ni nosotros con
ellos; en este conmedío D. Jorge, capitán de los portugueses,
envió un hombre de los suyos á manera de fugitivo, el cual era
castellano natural, é nosotros lo recogimos c hicimos el mejor
tratamiento que podímos : dende á quince dias que era venido
vinieron otros portugueses, los cuales traían ciertos materíak»
de fuego para quemarnos el navio, é los dieron á aquel fugiti-
vo, y que en anocheciendo que los echase dentro en el navio,
y que hecho que lo ovíese, ellos le estarían esperando tras una
punta á la mar, y que le enviarían luego una canoa, lo cual
luego efectuó desta manera susodicha ; é quiso Dios que! fuego
se dio, é como el navio no estaba breado, no se quemó cosa
que dañase, pero la voluntad dellos ya la conocimos. De allí
adelante nonos fiamos nada en ellos: tovimos mucha mas guer-
ra con ellos, porque vivíamos muy mas seguros que con la
paz, porque fue despertarnos de allí adelante para vivir sobre
el aviso, y ansí se puso en salvo el dicho hombre después de
hecho; llamábase Francisco Pérez, y dijo ser natural de Ecija.
292 VI AGES AL MALUCO.
Dende á pocos dias vino en Terrenate una gran discordia
entre los portugueses, de k cual á nosotros nos pesó, que fue
que Don García que primero había sido el capitán, se levantó
con la fortaleza é prendió á D. Jorge, é lo tuvo en hierros, y
comenzó á protestar contra él diciendo, quel Rey no le man-
daba que nos hiciese guerra , é que no solamente no obedecía
el mandado de su Rey en hacérnosla, mas que con traición
nos mandaba quemar un navio que con trabajo tanto había-
mos hecho para enviar á V. M. á hacer saber de nosotros: mu-
chas cosas decía demás destas; pero la verdad prendió, porque
antes el dicho D. Jorge había prendido al dicho D. García, y
echado en los mismos hierros, y anduvo por matarlo.
Luego los de la parte del capitán D. Jorge se amotinaron
y se fueron á la montaña, é me enviaron un hombre á pedir-
me seguro para que los acogiese y amparase, y en todo el
tiempo que su capitán estuviese preso, serviría á V. M., é que
haría la guerra á nuestros enemigos, ó hasta que venga otro
capitán del Rey de Portugal : é yo viendo que era servicio de
Dios é de V. M. , é honra de todos nosotros , acordé de lo ha-
cer con ciertas condiciones que le demandé al mensagero, que
era el Alcayde de la fortaleza de Terrenate , las cuales condi-
ciones no quiso acetar hasta las comunicar con sus compañe-
ros; y con esto se tornó á sus compañeros, y luego otro día
tornó con lo que habian acordado. Las condiciones que yo le
pedia eran, que me entregasen las armas é las haciendas é
ciertos hijos de algunos principales, y que jurasen de nunca
jamas nos hacer guerra , ni deservicio á V. M. en todo el
tiempo que estuviesen en Maluco. En tanto que yo despacha-
ba el mensagero, ya D. Jorge y D. García habian venido á
partido, por manera que fué tal, que en cabo de treinta dias
soltaron á D. Jorge, é D. García se fue á un puerto que está
tres leguas de la fortaleza , teniendo en su poder el artillería é
munición é navios é fustas con todo lo que quiso. A 29 de
Diciembre de 27 años, andando ellos en estas revueltas, se vino
á mi el Rey de la isla Maquían , una de las cinco islas de la
Especería, que estaba por los portugueses, diciendo quel y la
mayor parte de la isla se querían dar y ser vasallos de V. M.,
y para firmeza della dio una juanga que es mejor que ningún
paraol , el cual se dio al Rey de aquí , y me pidió que le diese
seis hombres castellanos para defenderle y amparar la tierra
en nombre de V. M. ; los cuales le di , y con ellos un arcabuz
para defenderse ; y de allí á 10 ó 12 dias questo fue, fueron á
la dicha isla de Maquían D. García Henriquez con una cara-
bela é una fusta é un batel, en que llevaba sesenta portugue-
ses, y mas de veinte paraoles de los de Terrenate, é ansi fué
DOCUMENTOS DE LO AIS A. Ip^
á combatir el pueblo que los nuestros tenían. El coml-ate turo
dos dias con sus noches, en fin de los cuales tomaron el lugar,
y mataron á un hombre que se llamaba Martin Somorrostro,
y prendieron á otro que se llamaba Pablo Marinero, al cual le
tuvieron preso siete meses, y á la fin se huyó una noche, y
de presente está aqui; y los otros se salvaron con mucho pe-
ligro. Mataron mucha gente en este lugar de Maquian , é ro-
baron cuanta hacienda hallaron: ansimismo al tiempo que los
portugueses venian para este lugar, nuestros castellanos bien
sintieron la intención con que venian, y pusieron fuego á qui-
nientos quintales de clavo que eran de los dichos portugueses,
que no se salvó ninguna cosa dellos.
Aconteció en este lugar que un indio Javo como vio toma-
do el lugar , va á su casa y mató á su muger y tres hijos que
no tenia mas , y volvióse á donde estaban los portugueses , y
abrazóse con uno, el primero que topó, é con una daga que
llevaba lo mató , y alli acabó también sus dias, porque lo ma-
tarom
Viernes 24 del dicho mes de Enero de 28 años, yendo los
nuestros á tomar ciertos lugares que estaban por Terrenate,
toparon un paraol grande que iba á Maquian, el cual paraol
como vio á los nuestros, dio á huir la vuelta de Motil ques una
isla questá por los portugueses, y dentro iban dos ó tres por-
tugueses, y llevaban un verso, y como vieron que los nues-
tros se acercaban mas cerca que ellos querían, encallaron el
paraol en tierra, y pusieron el verso en un baluarte que esta-
ba hecho, é de alli se defendían muy bien; mas al fin los nues-
tros y los indios tomaron el paraol y el verso, y asi sin ir
mas adelante se volvieron , é los portugueses é gente de aquel
lugar huyeron á la montaña: este paraol se dio también al Rey
de Tidori.
A 10 de Marzo de 28 envió otra vez hasta 30 hombres á
Maquian, á tomar un lugar grande que estaba por Terrenate
que se llamaba Guaza, é defendióse tan bien, que fué menester
bien la gente que iba nuestra: y después quel lugar fue toma-
do, la gente del se dio con que no les hiciesen mas mal, y cjue
desta manera estaría en servicio de V. M. , lo cual han hecho
hasta hoy, y dieron cierta cantidad de hacienda.
Después de pasado todo esto, á cabo de quince dias se fue
D. García para Malaca , llevó todos los navios cargados de
clavo suyo, y de los quel llevaba , que Ilevaria veinte é tres
mil quintales; dejó á D. Jorge una galera que se dice galera
real y una fusta y un batel y hasta sesenta ó ochenta hom-
bres con buena artillería, é muchos é buenos indios, c con
el mejor capitán que hay en todo Maluco, ques el Goberna-
294 VIAGES AL MALUCO.
dor de Terrenate, hermano del mesmo Rey de Terrenate, llá-
mase Quichil de Roes ; con este los portugueses hacen mas
guerra que con sus personas.
Dende á pocos dias, que fueron á 20 días del mes de Marzo
del año de quinientos é veinte c ocho años, el Rey de Gilolo
envió á pedir que le enviase algún socorro de los nuestros pa-
ra tomar un lugar de Terrenate que se llama Tuluabe, porque
le hacia mucho daño en su tierra; é yo viendo que aquel era
servidor de V. M. c amigo de todos nosotros , que era razón
de favorecelle y socorrelle, acordé de ir y llamar al Goberna-
dor de aqui de Tidori ques hermano del mismo Rey, é le di-
je, que armase los paraoles, porque queria enviar treinta hom-
bres en socorro del Rey de Gilolo , porque era vasallo de
V. M. ; lo cual luego puso por obra é armó diez paraoles, con
los cuales le embié los treinta hombres escopeteros é balleste-
ros, 6 seis versos, é dos arcabuces: é gente de Tidori iban
hasta ochocientos hombres bien adrezados: iba por capitán de
los paraoles Quichil Rade Gobernador de Tidori , é fueron de-
rechamente á Gilolo: el Rey salió á recebillos en una canoa,
de que supo que iban, y estando alli aquel dia hasta la tarde,
5upo como en aquel lugar donde los nuestros querían ir á
combatir, questaba Quichill de Roes, Gobernador de Terrena-
te ron trece paraoles, é luego aquella tarde fueron allá, é jun-
to con los nuestros imbió el Rey de Gilolo cinco paraoles de
Gilolo , porque toda la mas gente estaba sobre el cerco del lu-
gar: é.haviéndose partido los paraoles de Gilolo é Tidori, sien-
do ya noche, los devisaron á los enemigos que estaban cerca
del lugar que los nuestros querían tomar; y estando en esto,
venia un paraol de Terrenate derechamente á los nuestros,
pensando que eran de los de Terrenate, é como luego junto re-
conosció que eran paraoles de Tidori, dio á huir, é los nues-
tros tras él , de manera que le siguieron mas de cuatro horas
déla noche, é todavía se les fue: aquella noche los nuestros
volvieron á Gilolo, y en siendo otro dia de mañana, partieron
para donde estaban los contrarios, é cuando fueron juntos con
ellos, serian pasadas tres horas del dia , y entonces comenzaron
los nuestros á ir á ellos, y ellos venir contra los nuestros, en
que habia mucha artillería de una parte y de otra, é muchos
escopeteros, é por cierto era de ver á quien los miraba '• an-
daban los unos en pos de los otros tan revueltos que páresela
juego de cañas, cuando andan sin concierto; pues de ambas
partes habla muchos tiros con que se mataban, é mucha gen-
re, asi de versos, como de escopetas; é tiraban los indios tan-
tos calabayos que páresela que caia granizo del cielo, y an-
dando ansi, los enemigos quisieron huir dos veces , mas echa-
DOCUMENTOS DE LO AIS A. 29 ^
ron cuenta entre si que en el alcance los matarían, é sino podían
escapar ninguno dellos ó retraerse con sus paraoles al lugar
donde primero estaban surtos, los cuales lle-vaban mucha gen-
te muerta y herida; y en esto á los nuestros les faltó la pól-
vora de versos y escopetas al mejor tiempo, é por cierto que sí
hoy este dia cada paraol de los nuestros llevara pólvora para
cuatro ó cinco tiros mas, que trujieran presos ó muertos á los
enemigos, porque como digo, después supe que al tiempo que
ellos se retrajieron eran con voluntad de saltar en tierra é des-
manparar los paraoles si los nuestros lo siguieran mas: como
los nuestros vieron que los enemigos se retraían, lo ovieron por
bien, porque tenian al Gobernador Quichil Rade herido de un
verso que le dio por los pechos é un brazo, é ansimismo ha-
bía mucha gente herida é muerta de los indios, é cogieron los
calabayos de la mar , que acá tienen por gran victoria, como
quien en España roba el campo , é los enemigos estaban mi-
rando á los nuestros: turó esta pelea mas de tres horas gran-
des , y este dicho día volvieron á Gilolo los nuestros. De los
castellanos fue herido un lombardero de un verso que le llevó
la boca , é los dientes delanteros , é llámase Roldan. De los in-
dios del Rey de Gilolo murieron ocho, y heridos fueron treinta.
Délos indios deTídori fueron quince muertos, y heridos hasta
cuarenta. De los portugueses de Terrenate murió un lombarde-
ro, é fueron heridos, é de los indios murieron ochenta é cinco,
é heridos mas de ciento: este dia traían los portugueses catorce
versos, é veinte é ocho hombres muy mejor armados que los
nuestros, é destos encuentros hemos habido ya tres ó cuatro
bien peligrosos; mas como nuestro Señor sabe la justicia y de-
recho que V. R. M. tiene siempre, ayuda á estos sus servido-
res y vasallos , y siempre hemos llevado lo mejor de la guerra,
y los echamos del campo; y luego de ahí á cinco días me tornó
el Rey á pedir la gente para ir sobre el dicho lugar , y no pude
al hacer sino enviárselos , é otros treinta hombres , los cuales
estuvieron treinta días y mas sobre él, y no lo pudieran to-
mar. Estando los nuestros combatiendo este dicho lugar de
Toguale, de que arriba he hecho relación á V. M., vieron ve-
nir una nao á la vela, que venía de alta mar en demanda de
Maluco, é vino junto de este pueblo que los nuestros comba-
tían , los cuales pensando que era de castellanos el navio , le
tiraron un tiro de arcabuz é tres ó cuatro escopetas para que
reconociese el navio, que allí había gente cristiana, é que re-
parase aquella noche allí hasta por la mañana que le avisasen
de tierra: lo cual entendió el capitán é gente del navio, é res-
pondieron luego con otros tres tiros de la mesma nao, y
aquella noche hizo el bordo de -la mar, é por la mañana volvió
296 VIAGES AL MALUCO.
sol3re la tierra: c como nuestra gente oyó que la nao les ha-
bla respondido , fueron luego aquella noche á Gilolo á infor-
mar al Rey del navio para que les diese dos ó tres paraoles
para que querían ir dos ó tres hombres á saber de aquel navio
que gente era, é de donde venia: é luego el Rey mandó dar
tres paraoles para que querían ir y bien adereszados, los cua-
les luego aquella noche se partieron é fueron á amanescer con
el dicho navio, y les saludaron y preguntaron, qué de donde
eran? é respondieron que de Espaíía é vasallos de V. R. M., é
sacaron una bandera Real por donde conocieron los nuestros
ser verdad lo que decían, é luego se entraron en el navio, é
hovieron mucho placer los unos con los otros, é quedáronse
dentro en el navio tres hombres, y uno fue á Gilolo á decir al
Rey como aquel navio era de Castilla, y pidióle un paraol
para venir á Tidorí,y hacérmelo saber, é á pedir socorro, por-
que ya había salido de Terrenate una fusta al dicho navio, por
lo que la noche antes habían oído los lombarderos. Como aquí
se supo , quel navio era venido , era tanta la alegría que no lo
podíamos creer, y el mensajero daba mucha prisa, porque
decía que la fusta de los portugueses estaba alombardeando el
navio, é quel había oído los tiros cuando venia: é luego hacia
aparejar la nuestra fusta que ya estaba apercibida é partió en
anocheciendo con cuarenta hombres bien adereszados. Los por-
tugueses habían ido al navio con su fusta, é demandaron á los
del navio , que de donde era , é respondió el capitán del navio,
que de España: ¿preguntáronlos portugueses , que de que
tierra, sí de Castilla ó de Portugal, é respondió otra vez el
capitán del navio: que de Castilla, é vasallos de V. M.: dijo
el capitán de la fusta , que en bo ora , y que era lo que busca-
ba en estas islas? E respondió el capitán que venía en busca
del Maluco, porque estaba en él un Gobernador é capitán ge-
neral de V. M. y que le traía unas provisiones; á lo cual res-
pondió el capitán de la fusta diciendo , quel tal capitán ni Go-
bernador como él decía, en estas islas no lo había; pero que
había aportado una nao de Castilla en que había venido por
capitán general el comendador Fray García de Loaisa , que
había en el camino fallescído , é que la nao había aquí aporta-
do, y se había perdido aquí en el puerto, y que della habían
hecho un navio pequeño, y que se habían metido todos en él,
y se habían ido á la vuelta de España: que esta tierra es del
Rey de Portugal, é requirió al capitán del navio de parte del
Rey de Portugal, por cuanto en la isla de Terrenate estaba
hecha una fortaleza, que se fuese allá á surgir, é que allí le da-
rían todo lo que hubiese menester , porque ansi lo mandaba el
Rey de Portugal: y el capitán ., del navio respondió: que no
DOCUMENTOS DE LO AIS A. 297
traía provisiones de V. M. para hacer tal cosa, sino que se
fuese derecho á la isla de Tidori , que después que hoviese cum-
plido lo que V. M. mandaba, é si no hallase á los castellanos
en la isla de Tidori, quei se iria á la fortaleza del Rey de Por^-
tugal; é le requirió al capitán de la fusta,, que le dejase pasar
á cumplir lo que por V. M. le era mandado: y entonces, el
capitán de la fusta viendo que no le aprovechaban nada sus
dádivas é promesas, mandó dar fuego á un cañón grande pe-
drero que traia por media proa de la fusta, é dieron fuego
tres veces, é plugo á Dios nuestro Señor que nunca lo quiso
tomar , é á todo esto los del navio no tiraban , é los portu-
gueses viendo que su tiro no tomaba fuego, lo comienzan de
descargar por la boca, y entre tanto tiraban con otros tiros
pequeños, é luego el navio les comenzó á tirar: y en esto vi-
no buen viento para el navio, y anduvo tanto, que la fusta no
lo pudo tomar ni alcanzar , é metióse dentro en el puerto de
Gilolo, y allí surgió por no poder venir á esta isla de Tidori;
y estando alli surto, los portugueses no contentos con lo que
hablan hecho aquella tarde , enviaron aquella noche á Terre-
nate por el batel, y otro dia de maiíana vinieron entrambos
juntos la fusta y el batel , por detras de una punta 6 comenza-
ron á lombardear el navio : fue tal su ventura, que de muchos
tiros que le tiraron de la fusta y el batel, y con muy buena
artillería, é de muy cerca, no le acertaron tiro ninguno, sino
fue uno que les dio en el mastel , é no hizo ningún da-
ño; é esto é lo del tiro que del dia antes no les habia tomado
fuego, tuvimos á gran maravilla: y estando ellos en esto, nues-
tra fusta que la noche antes había partido, cuando se vido á
vista del navio, era dia alto, é como los portugueses la vieron
que iba tan determinada , creyeron que no iba mal aparejada,
y pensaron lo cierto. Considerando ellos esto , é también por-
que la munición seles habia acabado, acordaron de se apartar,
é ansi como vieron á nuestra fusta, se hicieron á la vela é se
fueron á Terrenate : el navio vino luego acompañado de la fus-
ta é de otros muchos paraoles que la remolcaban , é vino á
surgir aqui á esta isla á Tidori, lunes 30 dias del mes de Mar-
zo del año de mil é quinientos c veinte é ocho años. Aqui ha
de entrar lo que habla del navio y de las cosas que trajo.
Ansimismo los tres navios que D. Hernando Cortés , Go-''
bernador de la Nueva España tenía hechos en la mar del sur,
fueron despachados , según por V. M,. le fue mandado , pa-
ra que viniesen á estas partes de Maluco en tusca del comen-
dador Frey García de Loalsa, que Dios haya. Estos navios lle-
garon á las islas de los Ladrones en sesenta dias , é cinco ó seis
días antes de llegar á ellas, se derrotaron los dos navios, de
TOMO V. PP
298 VIAGES AL MALUCO.
manera que este era el capitán , é ha por todo obra de noven-
ta leguas de Tidorí , en una isla que está á la banda del norte
que se llama Bizaya adonde rescató tres hombres que venían
en la carabela nombrada Santa Maria del Parral, la cual se
perdió allí como adelante V. M. verá; obra de doscientas le-
guas de aqui desta isla se les murió el piloto deste navio que
envió el Señor D. Hernando Cortés, é quedó sin otro ningún
hombre que supiese altura , é cierto que fueron harto dichosos
en acertar á venir acá: luego se puso por obra de adoballe, y
después dcspachalle presto para hacer saber á V. M. lo que
acá pasa.
Miércoles 28 de Abril del dicho año, estando adobando y
en carena el navio, envié un paraol á la isla de Maquian con
cuatro hombres de los nuestros castellanos por cabras para bas-
timentos del navio; y estando allá, fueron catorce paraoles de
Terrenate , los cuales dieron caza al paraol que yo enviaba,
é no pudiendo huir aqui á esta isla de Tidori , fueronse aquí
á Batachina, é quiso Dios que se salvaron. Yo pensando que
los habían tomado, mandé aparejar la fusta para que los fue-
sen á buscar é defender si los tuviesen cercados, é habiendo
la fusta ido allá, supe nuevas de los nuestros , y envié luego á
llamar la fusta '• los portugueses fueron huyendo á Terrenate,
recelosos que los querían dañar.
Lunes á 14 de Mayo del dicho año dieron arma, y luego
vinieron á mi el Gobernador Quichil Rendo y los caballe-
ros desta ciudad de parte del Rey, diciendo que venían mu-
chos paraoles de Terrenate sobre Zocoñora, y que le habían
de quemair , porque sabía que no tenia gente , y que me pedia
de parte de V. M. y de su Rey les diese favor con la fusta,
porque tenía pocos paraoles para salir á los que venían de
Terrenate: é yo viendo que era servicio de V. M. y del
Rey de Tidorí, mandé armar la fusta con 35 hombres y que
entrasen , é se pusiesen entre Mare é Tidorí , é como lo supe,
mandé armar ^5 hombres, y que entrasen en la fusta, los cua-
les con muy buen ánimo é alegres corazones se fueron contra
la galera de los portugueses , y comenzaron luego de jugar el
artillería de los portugueses, y ansímismo de nuestra fusta:
los nuestros abordaron luego con ellos, mas no les pudieron
entrar j tres veces abordaron , mas á la fin los nuestros entra-
ron dentro, aunque los portugueses peleaban muy reciamente,
porque había muchos escopeteros , é buenos, é bien armados,
mas luego á la hora se rindieron : de los nuestros hirieron ocho
hombres, é fueron muertos cuatro.
De los portugueses murieron ocho , de los cuales murió el
capitán de la galera, y otros diez muy mal heridos, é sanos
DOCUMENTOS DE LOAISA. 299
prendieron diez. Por manera, que fueron todos 28 hombres,
sin cinco que se echaron á la mar, de los cuales el uno dellos
era el piloto; é anslmismo se tomaron ocho esclavos que bo-
gaban en la galera: traia la galera tres tiros gruesos por proa,
■en que el uno dellos era un canon pedrero, é los otros dos
eran el uno media culebrina, y el otro un sabaje grande de
fierro, ó mas tres falcones grandes, é catorce versos, que son
por todos veinte tiros, y toda esta artillería es de bronce sino
los dos tiros grandes que son de hierro : ansimismo tomamos
en la dicha galera alguna munición de pólvora é pelotas, es-
copetas, é armaduras para de cuerpo, lo cual está todo aquí
adentro por memoria y por asiento en los libros de los ofi-
ciales del artillería.
Llevaba nuestra fusta por la proa un cañón pedrero de
bronce muy bueno , é dos sacres de bronce , é dos flaconetes
de hierro, é un verso de bronce que de antes habíamos tomado
á los portugueses, é dos arcabuces por la popa.
Dimos todos infinitas gracias á Dios por tan gran victo-
ria como habíamos habido, la cual por cierto no pudo ser ma-
yor, según el estado en que estábamos, é según la gente que
nosotros somos y ellos son , que parece claramente que Dios
milagrosamente hace por las cosas de V. M. y por nosotros;
porque de otra manera no era posible poder nosotros contra
tan fuerte galera como esta ; pues la gente que traían eran
treinta é tres hombres mucho mejor armados que nosotros,
ansi de las defensivas como de las ofensivas , sin los esclavos que
para bogar traiají : fue tomada esta galera á 4 de Mayo de 1528
«ños.
Dende á un mes y medio que aquí surgimos en esta cibdad
,de Tidori , se nos ofrescio el Rey de Gilolo á hacer una fusta,
-si le diese alguno que supiese dar la orden , é que le diese la
clavazón, quel pornia todo lo demás. Todo se le dio luego,
pero es gente tan espaciosa que apenas en un año la pudo aca-
bar: vino la dicha fusta á Tabrí á 19 de Enero del año de 28,
y el primer© viaje que hizo después que está en nuestro po-
der , fue traer el navio que vino de la Nueva-España , y el se-
gundo fue traer la galera de los portugueses; de manera, que
va de bien en mejor: plega á Dios que ansí sea, lo cual Dio»
todopoderoso lo puede "hacer , porque nosotros somos pocos , y
el socorro muy lejos, y ellos son muchos y el socorro muy
cerca.
Ansimismo después de haber tomado la dicha galera , el Rey
de Maqulan, que se llama Quichil Humar, vino á mi á pedir-
me de parte de V. M. que pues él era su vasallo é servidor,
y se habia venido de su propia voluntad á le servir eon $u per-
300 VIAGES AL MALVCO.
sona é tierra, que me pedia é requeria , que pues los portu-
gueses al presente no son poderosos para hacer mal y daño á
su tierra, pues habian perdido una galera é veinte y ocho hom-
bres, le mandase dar ayuda é favor para allanar é atraer to-
dos los lugares de la dicha isla de Maquian , por cuanto había
algunos que estaban en. servicio del Rey de Terrenate y traer-
los á servicio de V. R. M. E yo viendo que pedia lo que era
razón, pues habia perdido su estado é tierras é isla de Ma-
quian ; luego mandé adereszar la fusta con treinta y cinco
hombres bien adereszados , y hasta treinta paraoks de Tidori é
Gilolo , en los cuales bien habria hasta 3© hombres dellos : iba
por caudillo é capitán Quichil Rade , gobernador desta isla de
Tidori.
En 12 dias del mes de Mayo del año de 1 5 28 años, se para
tió la dicha armada para la dicha isla de Maquian, que ser-
á ocho leguas desta isla de Tidori , é después que la dicha ar-
mada llegó , requirieron á los lugares que estaban por los por-
tugueses, que se diesen é ofresciesen por vasallos deV. R. M. ,
y todos lo hobieron por bien , sino fue uno que estaba á la
montaña, muy alto é fuerte, el cual dijo que antes habia de
morir que ser de V* M. El capitán de la fusta, que se lla-
maba Alonsa d^ los Rios , viendo lo que el dicho lugar decía,
se yunto con toda la gente, é con el gobernador de Tidori, y
el Rey de la dicha isla de Maquian , é hobieron su consejo de
lo que debía hacer , y acordaron otra vez de requerir el dicho
lugar , que se diese , é que serian muy bien tratados por par-
te de V. M»; y brevemente respondieron que no querían si-
no morir primero : é otra vez les fue requerido que se diesen,
c que yo en nombre de V. M. les trataría bien, é les daría
.dádivas, é sino que les destruiría y quemaría todo, é no lo
quisieron hacer. E viéndolo el dicho capitán Ríos, tornó á ha-
blar á su gente é á Quichil Rade, gobernador de Tidori, y al
Rey de Maquian , diciendo á todos qué era lo que les parecía
que debian de hacer , y todos dijieron ; pues no se quiere dar
que les acometiesen é combatiesen hasta que se diesen ; é luego
el capitán Alonso de los Ríos salió en tierra con veinte hom-
bres castellanos y escopeteros , c ballesteros , é juntamente con
los indios que había mucha gente é buena, é llevaron los nues-
tros un verso ; de manera , que á hora de medio día llegó nues-
tra gente al lugar , habiendo partido por la mañana : llegaron
arriba tan cansados é muertos de hambre é sin bastimentos
que pensaron de no poder volver de mucho cansancio é tra-
bajo que habían pasado , porque había bien desdel lugar hasta
la mar dos leguas , é todo de cuesta como quien sube al cielo.
-En esto los indios cercaron todo el lugar al derrededor por to-
DOCUMENTOS DE lOAlSA. 30I
das partes, y los nuestros castellanos comenzaron de tirar con
las escopetas contra los enemigos, é un lombardero fue con
un verso á ponerse sobre un peñol que casi sojuzgaba todo el
lugar , con el cual les hacia mucho daño. Los del lugar serian
hasta ciento é cincuenta hombres de pelea : tenian su lugar fuerte
y echaban tantas de piedras que parescia lluvia del cielo, é jun-
tamente con ellas lanzas tostadas , é calabais tostados como dar-
dos de Vizcaya; por manera, que se defendían por pura ne-
cesidad, porque no tenian por donde huir por cabsa del grand
cerco que tenian puesto; pues en esto los nuestros procuraron
de entrar tres ó cuatro veces , mas el lugar estaba todo al re-
dedor lleno de abrojos, que pasan un pie de bajo arriba", en
los cuales nuestros españoles se hirieron muchos, é no hubo
ninguno que no trujiese tres ó cuatro pedradas, y algunos los
dientes de la boca menos. Y estando en este combate subió una
muger principal, que era gobernadora por causa de un su hijo
ser muchacho , y púsose sobre el muro del lugar á pedir paz
que se queria dar: uno de los tiros españoles viéndola, y no
sabiendo lo que decia, tiró él un escopetazo, y acertáronla
por los pechos, y luego cayó: los del lugar luego desmayaron
después que vieron muerta su señora. En esto los nuestros
castellanos entraron por una parte del lugar , mas luego fueron
echados fuera por los contrarios, y desta vez quemaron hasta
quince ó veinte casas, y con esto se retrajieron ; al Rey de Ma-
quian pesábale del mal que estos rescibian , é dijo á los nues-
tros que esperasen para ir á hablarles á los del lugar ; lo cual
ansi se hizo, é luego el Rey fue allá á decirles como no les
queríamos matar ni hacer mal , si se diesen por vasallos de
V. M. , é que sino lo querían hacer , que los españoles no
partirían de alli hasta quemar el lugar , é matallos á todos ellos.
Oyendo estas razones, hobieron por bien de darse por vasallos
de V. M. , no consintiendo que los nuestros fuesen • dentro,
lo cual se les otorgó, y en esto cesó el combate de ambas par-
tes, é trujieron los nuestros al gobernador deste lugar preso^
aunque era muchacho, é á otros principales, é dieron cierta
hacienda de parias, la cual se repartió entre los indios y los
nuestros, y mataron en el combate á los del dicho lugar doce
ó quince hombres, y hirieron hasta treinta. De los nuestros
castellanos é indios ninguno , murió , gracias á. Dios , aunque
heridos fueron muchos; é si los nuestros castellanos é indios
no se hallaran aqui al combate deste lugar, todo Maluco no
era bastante de tomarlo , y en esto y en todas cosas procuran
siempre de servir é morir íealmente en servicio de V. M», y
con buen ánimo ; por lo cual son merescedores de todo bien y
merced que V. R. M. les haga. Duró este combate desde me-
30 2 VIAGES AL MALUCO.
dio día hasta vísperas, y á la noche llegaron á embarcarse.
Otros lugares bien recios había aquí juntos con este, 6 co-
mo vieron que este, que era tan fuerte, no se habia podido de-
fender , vinieron luego á ofrecerse é darse por vasallos de "V.M. ;
por manera, que este dia que fueron 17 dias del dicho mes de
Mayo , quedó toda esta dicha isla en servicio de V. M. , y asi
se volvió la dicha armada á Tidorl.
A 22 dias del mjs de Mayo , después de tomada la galera,
vinieron de socorro de Malaca á los portugueses seis navios,
conviene á saber : un galeote, é un bergantín , y tres navios, y
un junco grande : vino por capitán de la armada Gonzalo Gar-
cía de Acevedo , trajo por todos ciento é cincuenta hombres,
y los que estaban en la fortaleza, que son ciento é noventa
por todos.
Sabrá V. M. que después que nos derrotamos de las cara-
belas Santa María ''del Parral y Santo Lesmes , y el Patax,
nunca supimos destos navios hasta que llegamos á estas islas de
Maluco, é á cabo de diez meses, que fue en el de Octubre del
año de 527, tuve nuevas por unos indios de las islas de los Cé-
lebes , que venian á estas dichas islas , como hablan oido de-
cir allá en las dichas islas de los Célebes, que en una isla que
se llama Sanguin se habia perdido una nao, y decían que era
de Castilla; que los indios habían muerto y preso á los que
venian en la dicha nao, y que habían tomado y robado toda
la hacienda y artillería, é todas las otras cosas que en ella ve-
nian ; é después de lo haber ansí tomado, dieron fuego á la
nao para sacar la clavazón , porque de otra manera no se po-
dían aprovechar della. Yo al presente quisiera luego enviar á
saber que nao era, mas no tenia navio de remos ninguno, ni
tampoco paraoles, sino muy pocos , y á causa de los portu-
gueses estar en Terrenate, no osaba enviar por no desmampa-
rar la tierra, porque los portugueses no se apoderasen en ella,
porque al presente eran muy poderosos en ella, porque tenían
una fusta y un batel, y un bergantín, y dos carabelas, é mu-
cha gente , casi al doblo que nosotros , y esperando que se
acabase de hacer esta fusta de V. M. que se hacia en Gilolo,
é ciertos paraoles que se hacían aquí en esta isla de Tidori: é
después de la dicha fusta é paraoles todo acabado de hacer , y
puesto á punto para ir el dicho viaje , vínome nueva como
venía una nao de Castilla , é que estaba hasta diez leguas desta
isla de Gilolo é lugar, y luego como lo supe, y la fusta y pa-
roles estaban á punto, los mandé luego ir á saber que nao era
para le dar favor é ayuda contra la fusta é batel de los por-
tugueses que la estaban alombardeando: é como supieron los
portugueses que iba nuestra fusta en socorro de la nao, s«
DOCUMENTOS DE LOAISA. 303
fueron la vuelta de Terrenate a su fortaleza, y como nuestra
fusta llegó á la nao, preguntó de dónde era, é de dónde ve--,
nía, é dijieron como venían de la Nueva-España por manda-
do de V. M. , é despachados por Hernando Cortés , marques
y gobernador de la Nueva-España , c que venia por capitán
Alvaro de Sayavedra Cedrón , el cual dijo que traia consigo
otros dos navios , é que se hablan derrotado de esa parte de
las islas de los Ladrones , y que no los habla visto mas : y an-
sí se vinieron á este puerto la fusta y paraoles con el dicho
navio , y luego el capitán Sayavedra Cedrón salió en tierra,
y me dio una carta de V. R. M. que traia para el Comen-
dador Loaisa, que haya gloria, y otra carta é instrucción de
V. M. á Hernando Cortés para que despachase estos navios
en busca del Comendador Loaisa y de su armada : las cua-
les luego que las rescibí , puse por obra de despachar al dicho
capitán Sayavedra para hacer saber á V. M. las cosas de acá.
Sabrá V. M. que los tres hombres que rescató el capitán
Sayavedra de la carabela Santa María del Parral, como arriba
he dicho , me dieron larga relación de la manera que se perdió
la dicha caravela , y el uno de los tres se llamaba Sabastiau
de Porto, el cual me dijo que había llegado á una isla que se
dice Bizaya, donde nosotros surgimos con esta nao, y que en
llegando enviara á tierra su batel bien adereszado con cator-
ce hombres , é iba con ellos el bachiller Tarragona para ha-
cer amistad y paces con los indios , para les rescatar algunos
bastimentos de que al presente tenían necesidad; y llegados á
tierra vinieron luego los indios á ver que gente era, y ansí
comenzaron á hacer sus amistades lo mejor que pudieron , é se
abrazaron con señal de amistad, y el bachiller Tarragona les
dio algunas cosas de rescates, é por señas les dijeron, que otro
día vernian á la marina con muchos puercos y bastimentos,
según á ellos les parecía que decían por las señas que hacían,
que otra lengua no la tenían; é con tanto se volvieron á la
carabela, y el bachiller Tarragona contó á D. Jorge, capitán
de la carabela, como habia hecho paces con los indios, é como
quedaba concertado con ellos que para otro día le hablan de
llevar muchos puercos y otros bastimentos para cuando fue-
sen con el batel, y ansí concertaron aquella noche D. Jorge
y el bachiller Tarragona , que otro día por la mañana fuese
el mesmo bachiller con el batel, con trece ó catorce hombres
á tierra, para rescatar el dicho bastimento que había dejado
concertado con los indios; é luego por la mañana el bachiller
entró en el batel con los dichos hombres, y fuese á tierra á to-r
mar el dicho bastimento : é después de ido , el capitán D. Jor-
ge y toda la otra gente que quedaba en la carabela muy ale-
304 VIAGES AL MALUCO.
gres , dando muchas gracias á Dios por los haber traído á tier-
ra de provisión. Este mismo dia , que podian ser las diez ho -
ras, vinieron abordo cinco canoas grandes cargadas de mucho
bastimento, y todos los indios que en ellas venían, traían su?
arcos con flechas, y lanzas, y escudos ; y mandó el capitán
que ninguno rescatase ninguna cosa sopeña de la vida, decien-
do quei batel estaba en tierra, y que allá tomarían los basti-
mentos mas baratos , y ansí mandaron á las canoas que se
fuesen, que no querían rescatar ninguna cosa de las canoas:
cuando víeron'que no les rescataban ninguna cosa, se fueron la
vuelta de tierra hacía donde el batel había ido ; y ansí que-
daron en la nao la pobre gente con mucho deseo de ver ve-
nir el batel para matar la gran hambre que tenían , y estando
con este cuidado anocheció, y el batel no era venido, y esta-
ban todos maravillados pensando qué podía ser ; unos decían
que se detenía por traer mucho bastimento, y otros decían
que por ventura no le hobíese acontecido algún desastre con
los indios sobre el rescatar: y hablando en esto, se pasó la me-
día noche que no vino, é tiraron dos ó tres tiros por ver sí
respondieran, mas no respondieron, é ansí pasaron toda esta
noche con mucha pena y tralíajo, é estovieron allí otro dia é
otra noche y el batel nunca vino, y entonces creyeron de ver-
dad quel batel era perdido. Mandó cerrar sus bastimentos esos
pocos que le habían quedado, é cuando este dicho Sabastían de
Porto vio quel capitán había mandado cerrar sus bastimentos
esos pocos que le habían quedado, y también porque el capi-
tán le había amenazado que en llegando á la primera tierra, le
había de hacer un castigo por cierto enojo que del tenía, é con
el temor desto, é con la hambre que le aquejaba, acordó de
desamparar la nao é compañía é irse para tierra, deciendo en-
tre sí, que mas quería quedarse en aquella tierra con esperan-
za que algún día vernia algún navio de Castilla por ahí que
le tomaría, que no pasar tanta hambre é trabajo, é ansí lo
puso por obra.
Los otros dos compañeros , que se llama el uno Romay y
el otro Sánchez, me contaron , después de huido este dicho Sa-
bastían , todo lo demás que acaescíó. Luego otro dia por la
mañana D. Jorge mandó hacer vela para ir la vuelta de tierra
á buscar su "^batel é gente, y en llegando cerca de tierra, vieron
muchos indios en una playa, é pregiuntáronles lo mejor que
pudieron por su batel é gente, é los indios hicieron señal con
la mano á la garganta, á manera de cortar; como quien dice,
todos son degollados. Y cuando vieron estas señales , creyeron
ser verdad, é ansí pasaron mas adelante tras de una punta dos
ü tres leguas de ahí : surgieron y estovieron ahí cuatro ó cin-
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. 305
co días, que nunca vino canoa abordo. Ya que estaban para
partirse, llegó un principal de aquella tierra con dos ó tres ca-
noas cargadas de bastimentos, y el capitán les mandó que no
llegasen abordo mas de una canoa, é que les rescatarla todo
cuanto traian, y los indios lo entendieron muy bien, y el prin-
cipal mandó apartar todas las canoas , é con la suya venia á
rescatar todo lo que traian: é después de rescatado todo se fue
á tierra , é dijo que vernia luego otro dia en que traerla mu-
chos puercos y bastimentos, é ansí lo cumplió; é luego otro
día por la mañana venieron abordo otras siete ó ocho canoas
con mucho bastimento, é por la misma orden quel dia pasado
hablan tenido , rescataron lo que traian. Ya casi acabado de
rescatar estaban el 'capitán D. Jorge é su hermano D. Diego
sobre la mesa de guarnición de popa haciendo los dichos res-
cates, y Benavides estaba sobrella echado de pechos; los in-
dios que estaban rescatando, tomaron á D.Jorge é á D. Diego
por las manos é piernas , c los echaron á la mar , que nunca
mas parescicron: entonces los indios que estaban en las otras
canoas comenzaron de tirar muchas flechas enherboladas , é
piedras, é otras armas que trillan, é dieron á Juan de Bena-
vides con una flecha enherbolada por los pechos , é murió lue-
go aquella noche, é mataron otros dos hombres que estaban
sobre la chiminea dolientes. E los de la nao no sabiendo que
hacer, acordóse un lombardero de un tiro que tenia cebado,
é dióle fuego sin asestar, c ansí se apartaron un poco de la
nao, é luego cebó otro tiro é les tornó á tirar , é ansí se fue-
ron la vuelta de tierra, é quedaron todos de la nao muy tris-
tes é desconsolados por haberles acaescido tan gran desastre en
haber perdido el batel con catorce hombres, é agora les matar
el capitán, é á su hermano, é otros tres, que eran por todos
diez é nueve hombres : é comenzaron á tomar una áncora que
tenían echada á la mar , y eran tan pocos que no la pudie-
ron levantar, y ansi largaron el cabo é se hicieron á la vela,
por donde el viento é la corriente les quería echar , porque no
había piloto ni marinero , ni quien supiese marear las velas. E
andando desta manera, á cabo de dos ó tres días llegaron á vis-
ta de una isla que se dice Sanguin , é cuando llegaron cerca
della , vieron una playa muy buena , é acordaron entresí todos
de lo que debían hacer , é á todos les páreselo , que pues no te-
nían capitán ni piloto, ni gente para navegar, ni batel, que
podrá venir una noche un temporal é dar con ellos en la cos-
ta donde se perdiesen , é ansi acordaron todos de encallar con la
carabela en aquella playa de Sanguin, é ya que llegaban cerca
de la playa saltóles el viento por proa , é dio con ellos al tra-
vés en unas rocas ; quedó la carabela sobre el costado , é m-^
TOMO V. QQ
3o6 VI AGES AL MALUCO.
nieron luego los Indios de la isla , é comenzaron á pelear con
ellos , é tiraron ciertas escopetas é tiros , é luego huyeron los
indios; é el otro dia siguiente volvieron otra vez los indios en
mas cantidad, é comenzáronles á dar combate con muchas fle-
chas , é piedras, é lanzas, é azagayas, é otras muchas armas;
de tal manera, que los hicieron retraer á popa: y esto, según
dice, que fue por muerte de un criado de D. Jorge, que se
dice S. Miguel, que lo mataron con una piedra que le dieron
en una mejilla, y le echaron á la mar, y por esta causa se re-
trujieron y desmayaron, y entraron los indios en la nao, é to-
maron algunos dellos, y los demás prendieron y tomaron la
hacienda , é lo demás según arriba he dicho á V. M.
De los que prendieron en la nao dicen que hay siete li ocho
vivos, é que estaban repartidos, é algunos vendidos á otras is*
las. Desde á cuatro ó cinco dias que aqui llegó el capitán Sa-
yavedra, mandé armar tres paraoles para ir á buscar á aquellas
islas los dos navios que venian en su conserva, é á buscar la gen-
te del Parral que estaban , pues iban en los dichos paraoles diez
hombres castellanos , y el uno dellos era Sánchez , y el otro Sa-
bastian do Porto, y el dia de Pascua de Resureccion, deste
presente año, luego por la mañana vinieron á mi Sánchez é
Romay , diciendo que les diese licencia para ir á buscar á un
lugar desta isla algún bastimento para que llevase el Sánchez,
pues habia de ir en los paraoles; yo les dije que fuesen á bus-
car lo que quisiesen.
Este mesmo dia, á las dos horas después de medio dia vi-
nieron á mi muchos indios de un lugar desta isla que se dice
de Mariecu, que está enfrente de Terrenate, é traían á Ro-
may é á Sánchez presos c atadas las manos, é desnudos en ca-
misa, diciendo que se iban huyendo á Terrenate. Ellos nega-
ban, que nunca tal pensamiento habian tenido, mas que iban
al rededor de la isla á buscar una cabra , é yo creyendo que
ansí era , porque ellos eran nuevamente venidos á la tierra é
no sabian los términos della , y pensando que los indios por
los robar lo habian hecho , é por esto no curé de saber mas por
extenso la verdad. Dende á dos dias partieron los paraoles en
busca de los navios , y el mesmo Sánchez en ellos : á cabo de
cuatro ó cinco dias que de aqui partieron , vino á mi uno que
se llamaba Pedro de Raigada , sobresaliente desta armada de
V. M. , é me dijo como Romay le habia dicho una noche,
dormiendo en su posada, que si el tuviese poridad que le des-
cubrirla un poco de secreto; é él le dijo é prometió de lo ansí
hacer, y el dicho Romay le dijo: habéis de saber que los otros
dias cuando me trujieron los- indios, que tenian razón, por-
que de cieno nos Íbamos á Terrenate ; y Pedro de Raigada
DOCUMENTOS DE ELOAISA. 307
le preguntó : ¿qué por qué se iban á Terrenate? é Romay le
respondió : Pedro , 70 os lo diré. Habéis de saber que todo
cuanto hemos dicho de como se perdió la carabela, y de to-
das las cosas, que todo es mentira. E Pedro respondió, ¿en
qué manera ? Habéis de saber que Sánchez , é yo é otro que se
llama Fernando del Oyó , y otro Juan de Olave, y mas otros
cuatro ó cinco, que serian por todos hasta nueve ó diez com-
pañeros , matamos al capitán D. Jorge, é á su hermano Don
Diego, é á Benavides, é después de muertos j^os echamos á la
mar , é después de hecho esto , dimos con la carabela al través
en Sanguin , donde se acabó de perder ; é que por temor de los
paraoles que iban á buscar é rescatar los castellanos que alli es-
taban, temia que no podían dejar de ser descobiertos del mal
que habian hecho, é que por este temor se iban a Terrenate.
E yo viendo este tan gran indicio , pensando que podia ser
ansí , mandé prender á Romay , é luego le mandé dar ciertas
preguntas por este caso , y él nególo, y dijo ser falso el que
se lo levantaba , y sobre esto le mandé dar ciertos tratos, y
todo dijo ser falso, diciendo que se lo levantaban algunas per-
sonas que le querían mal. E yo viendo que no aprovechaban
ninguna cosa con tormentos ni tratos que le dieron no quiso
decir, acordé de le poner en prisión hasta tanto que viniesen
los paraoles que habian ido en busca de los navios para saber
de Sánchez la verdad. Y ansi mandé luego aparejar un paraol
para ir á dar aviso á los tres paraoles, y mandé que prendie-
sen á Sánchez , y ansi fue el paraol en busca dellos , é los ha-
lló en el puerto Zamafo, ques tierra deste Rey deTidori, é dio
las cartas que llevaba á los castellanos ; y el Sánchez como es-
taba sobre sospecha de lo que podría ser , recelóse mucho en
ver venir el paraol é dar las cartas, é luego procuró de salir
en tierra, diciendo qué iba á hacer de su persona, con una es-
pada en la mano, é no volvió mas; é como los otros que que-
daban en los paraoles leyeron las cartas que yo enviaba é vieron
lo que en ellas decía , comenzaron de lo llamar , mas nunca
respondió ; é después dende á pocos días se supo como estaba
en un lugar de Terrenate. E los tres paraoles se volvieron deste
dicho puerto, é los indios díjíeron que no querían pasar ade-
lante, porque hacía gran viento é mar , que se perderían los
paraoles , é ansí se volvieron á este puerto de Tídori ; y ansi
está el dicho Romay preso é á buen recaudo hasta tanto que se
sepa la verdad de sus delitos. (Aquí ha de entrar la carta de Gui-
llermo, é la fin de Romay.
Sabrá V. M. quel capitán Martin Iñiguez cuando llegó en
Zamafo con esta nao Victoria, con los seis hombres que envió
á GU0IO, iba con la embajada y cgrtas para el Rey de Giloio,
308 VI AGES AL MALUCO.
y para este de Tidori Alonso de los Ríos , sobresaliente de esta
armada , é vasallo é servidor leal de V. M.; é dio mu)'" bue-
na relación á los dichos Reyes de como V. M. enviaba una
armada para esta isla de Maluco, para las favorecer y defender
de sus enemigos, para contratar con ellos muchas mercaderías
que traíamos, c para les facer todo el buen tratamiento que
ser pudiese, é como V. M. les enviaba sus cartas é dádivas en
señal de grande amistad. E al tiempo que llegó en esta isla de
Gllolo le" dijo el Rey al dicho Alonso de Rios, que los portu-
gueses hablan tenido amistad con él, y al presente estaban muy
mal con ellos; é pues esta nao de V. M. era venida, quel que-
ría ser su vasallo y servidor , é que por tal se daba , é que te-
nia alli un paraol muy grande, c que le quería dar al capitán
para que del hiciese una fusta , é que daría toda la tabla é li-
gazón que fuese menester para la dicha fusta, é que le diese lo
demás que era menester, ansí hombre que supiese darle el gáli-
bo é la industria para la hacer , é ansí se proveyó á un levan-
tisco que se [llama Simitre : el dicho Alonso de los Ríos estuvo
todo el tiempo que se trabajó en la dicha fusta, fasta que aquí
á esta isla la trujieron que fue á i8 días de Enero del año de
1528 años, y en todo este tiempo el dicho Alonso de los Ríos
trabajó é negoció muy bien en hacer proveer la clavazón é
otras maderas , é todo lo demás que era menester ; y yo vien-
do lo que había servido y la habilidad de su persona, le pro-
veí del cargo que traía Martin de Placencía , que era capitán
de la mar , porque habíamos necesidad de lo proveer después
que había ya una galera y una fusta , é con esperanza demás
acrescentamiento de navios de remos para servir á V. M. ; y
ansimismo, al tiempo que se tomó la dicha galera, el dicho
Alonso de los Rios iba por capitán de la fusta de V. M. , pues
en esto y en socorrer el navio que venia de la Nueva-España,
ha seido tan venturoso, suplico á V. M. que le confirme el
dicho cargo é salarios , porque es oficio de mucho trabajo é
muy nescesarío, por estar en las partes que estamos entre in-
fieles, enemigos de la nuestra Santa Fe católica.
Asimismo á seido y es muy necesario, de poner é hacer
un baluarte é reparo á la una parte y entrada desta cíbdad,
por ser el paso muy peligroso, por donde nos podría venir
mucho daño de nuestros enemigos ; é por ser cosa que tanto
cumplía, puse en el dicho paso á Diego de Ayala, con veinte
hombres é cinco ó seis piezas de artillería, el cual es persona
de mucho recaudo , c leal servidor de V. R» M. : é allende
desto se le entiende en el arte de navegar, y es grande asenta-
dor de tierras , é rumbar cartas , é otras muchas sotílezas de
que acá hay necesidad , é pienso que desto saldrá grande hom-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 3C9
bre: é pues es tal persona, suplico á V. R. M. se acuerde le
hacer asentar é señalar algún partido é merced.
Después de hatíer hecho relación he suplicado á V. M. con-
tirmase los oficios á las personas susodichas, le suplico se acuer-
de generalmente de todos estos vasallos é servidores de V.R.M.
que con tantos trabajos 6 peligros de sus personas, han servido
é sirven de noche é de dia, arriesgando sus personas todas las
horas é momentos, por sustentar y defender esta isla c tierras
en servicio de V. R. M,, pues por ellos fue esta isla é tierra
vuelta en su estado, que la hallamos quemada é destruida é so-
juzgada por su gente é armada del Rey de Portugal , é no so-
lamente se contentan con sustentar esta isla, mas tienen ánimo
para querer sojuzgar todas las demás ; é ansi sustentamos á
tres Reis de cinco que hay en Maluco , como V. M. verá en
esta relación. E debe V. M. de mirar que sola una nao que
llegó aqui que pudo traer hasta cien hombres entre chicos y
grandes , é con hallar á los portugueses muy poderosos en la
tierra, con una fortaleza de cal y canto, y como naturales della
siete años, y con muchos navios de remo é de carga ; entra-
dnos y tomamos puerto á pesar de todos ellos , seyendo dobla-
da gente que nosotros , donde estamos hasta hoy. Hemos pasado
y pasamos mucha hambre á causa de hallar la tierra quemada
é destruida; y porque las mercadurías de V. M. son de mucho
prescio, é la gente de la tierra de poca moneda, que no al-
canza para comprar una vara de paño ; de manera, que no
hay otra cosa en ella sino clavo, é como haya falta de moneda
ques tan cebil , ha seido y es necesario de dar á la gente de las
mercaderías de V. M. , que son paño y bacinetas , é cuchillos,
é otras cosas , las cuales no valen nada , ni se hallaíi por ellas
la mitad de lo ques razón; aunque yo, é los oficiales de V.M.
se las damos en mas bajo precio de lo que se hablan de dar, é
con todo esto no hallan entre los indios la mitad del prescio
porque se les da , y á esta causa están todos muy gastados é
adeudados. E allende desto á habido muchos muertos, de que ha
habido muchas almonedas, de que han comprado muchas ropas
é mercadurías , las cuales han vendido y malbaratado por sus-
tentarse; pero en estas almonedas y haciendas de defuntos ha
habido muchas ventas, en las cuales se vendía la vara de lienzo
que cuesta en España un real, á torna viaje medio ducado, é vén-
dela el pobre hombre por cincuenta pías, y dáseles cada dia de
rascion á cada uno en mercadería á treinta é cinco pías, y ven-
dido á los indios no sale á veinte pias; y cuando hay pías, dá
seles á veinte y cinco cada uno por dia; con los cuales no se
pueden mantener ni sustentar por causa de los portugueses es-
tar en la tierra, como he dicho, é son los bastimentos tan
3^0 VIAGES AL MALUCO.
caros c malos de haber, que Dios sabe como se pasará: é la
ración que se dá á la gente se pasan veinte é treinta días que
no les da pías por no las haber , é al cabo deste tiempo se les
dá tres ó cuatro días de ración de los que se les deben; é to-
do lo demás en la mercadería como dicho tengo. Parésceme
que V. R. M. debe proveer en los prescios, é orden que se ha
de tener en todas las mercadurías que se han dado á la gente;
é que si de ac|ui adelante fuere menester se las dar, é pues es
servicio de Dios é de V. M. , é bien de toda la gente, deben
poner remedio en ello , y ansimlsmo en las haciendas é merca-
durías de los defuntos , debe de mandar proveer de la manera
y en los precios que se ha de dar é vender , é de manera quel
defunto no pierda, é la gente que las comprare las halle en el
precio convenible; é para esto V. M. debe poner dos perso-
nas ó tres que no entiendan en otra cosa sino en tasar é de-
clarar lo que vale sobre juramento, y sean tales las personas
de quien se pueda fiar tal cargo, ó desto hay mucha necesidad
á causa de la mucha gente que se ha muerto en el viage: é sí,
lo que Dios no quiera , en las armadas que V. M. enviare
que haya buen concierto, 6 también me parece que las mer-.
caderías de todos los defuntos las deben mandar coger é jun-
tarlas con las mercaderías de V. M. para que sus oficiales den
cuenta y razón dellas, é porque la gente no se pierda; porque
de otra manera si pobres vinieren, pobres se irán , y esto todo
V. M. lo podía remediar con enviar en la primera armada que
viniere mucha cantidad de pías. Suplico á V. M. se acuerde y
tenga en memoria de algunas personas que son muertas pe-
leando con los portugueses por defender é sostentar esta tier-
ra; c pues murieron como leales servidores de V. R. M. , se
acuerde de hacer bien á sus hijas 6 mugeres c parientes , pues
que ellos pagaron la deuda que debían á Dios: y mas se acuer-
de de algunas personas que quedan mancas de las heridas que
les dieron en la tomada de la galera, y en otros encuentros,
V. M. les haga mercedes, y ansimlsmo á toda la otra gente
que aquí está. E V. M. lo puede hacer muy bien sin le costar
ninguna cosa, y es que les puede dar licencia de cargar algu-
nas qulntaladas mas de clavo, é toda la otra especiería, demás
de lo que por V. M. les está señalado: é para que V.R. M. haya
por bien de les hacer esta merced, no solamente esto, mas an-
tes los debe de asentar en los libros de su acuerdo, é mandar
publicar por todos sus Reinos, por las grandes é hazañosas co-
í-as , ansí en armas como en desventuras que por ellas han pa-
gado, que nunca tan poca gente en ninguna parte del mundo
se ha visto otras que sean sus iguales, y á ellos mesmos les
jiarece ser imposible haber pasado por ellos tantas y tan ex-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 3 1 I
trañas cosas, y les parece ser cosa de imaginación.
Sabrá V. M. que en el mes de Octubre 1527 años, estando
ya ansi acabado el navio que aqui haciamos, como dicho ten-
go á V. M. , envié cuatro hombres castellanos al lugar de Za-
mafo á hacer y rescatar el bastimento para el dicho navio, y
al tiempo que venian con el dicho bastimento, que lo traian
tres ó cuatro paraoles pequeños é mal aparejados, salieron sie-
te ó ocho paraoles á ellos de Gomaconoro, ques un lugar de
Terrenate , muy bien armados con sus tiros , y estábanlos
aguardando tras un paso para los tomar , y ansi lo hicieron,
que en llegando los nuestros al dicho paso dieron de sobre-
salto sobre ellos ; de tal manera , que no fueron señores
ios nuestros de tomar armas ningunas , é ansi fueron luego los
indios presos y muertos, é dos castellanos perdieron alli sus
vidas, é los otros dos castellanos se salvaron en un paraol pe-
queño : é después de muertos los dos castellanos tomaron é ro-
baron todo el bastimento é provisión que venia para el dicho
navio. E por esto, é por otras muchas cosas que por causa de
los portugueses estar en Terrenate no se pudieron haber, dejó
de ir el navio á España á dar la nueva á V. M. como estába-
mos aqui, en el cual navio trabajamos mucho toda la gente,
ansi carpinteros, como calafates, é todos los demás, en espe-
cial un calafate que se llama Alfonso de Oro, que no solamen-
te servia de su oficio, mas casi toda la tablazón é obra de car-
pintería fue asentada é labrada por sus manos, por causa de no
tener carpinteros que lo supiesen hacer. E también cuando la
nao Victoria , en que venimos á esta isla, dio en seco en el es-
trecho , este mesmo calafate trabajó mucho en ella , y créese
que sino fuera por él, no viniera la nao á Maluco; é pues ha
servido tan bien á V. M. débele hacer algunas mercedes : es
vecino de la cibdad de la Coruña , é tiene alli sus hijos é
muger.
Sabrá V. M. que al tiempo que el Rey Almanzor murió
dejó un criado que se decía Derrota, el cual era muy dispues-
to, y á esta causa la Reina se enamoró del, é privó tanto que
no se hacia en la isla otra cosa sino lo quel mandaba; é todos
los principales desta cibdad é de toda la isla estaban muy mol
con la Reina é con él, é no querían hacer ninguna cosa de lo
que cumplía á servicio de V. M. ni de su Rey, deciendo: que
un criado del Rey é hombre de tan baja suerte no había de
mandar á tantos caballeros, é tan noble gente, donde había
muchos hijos de Reyes y hermanos; y pues el Rey era niño
que no sabia ni podía gobernar sus tierras, vinieron á mí, di-
ciendo: que me pedían é requerían por parte de V. M., pues
esta isla é tierras estaban en servicio de V. M., é por tal ha-
312 VIAGES AL MALUCO.
bian estv^do siempre como lo hablamos visto por la obra , y
que por esta causa los portugueses habían quemado y destrui-
do este lugar é isla, é pues el Rey Almanzor era muerto é su
hijo el Rey era niño, é pues yo habia venido aqui á esta isla
por mandado de V. M., y era gobernador destas islas en lu-
gar de V. M. , que les mandase dar favor y ayuda, y enten-
diese la gobernación desta dicha isla, de manera que no fue-
sen mandados del dicho Derrota. E yo les dije: ¿que de qué
manera querían que se hiciese , de manera que no hobiese al-
gún escándalo en la tierra ni alboroto, c que V. M, no fuese
deservido, é ansimlsmo su Rey? E ansí ellos hobieron su acuer-
do sobre ello, c me vinieron luego á decir que tenían mucho
miedo de la Reina , é que no lo osarían ellos hacer, é que yo
eon mi gente le mandase matar : é yo les respondí que habia
poco tiempo que yo era venido á esta isla, é noconoscia, ni sa-
bia quién era servidor del Rey, ni quien nó, é que no me quería
entremeter en sus cosas. E cuando ellos vieron mi voluntad, me
rogaron que les diese alguna gente para que con su favor lo hi-
ciesen , é yo les di luego diez ó doce compañeros bien aderes-
zados, é una noche mucha gente de indios se pusieron en es-
cuchas aguardando en ciertos pasos para cuando fuese á la ma-
rina, é acaesció que aquella mesma noche fue á dormir con la
Reina: ya que era cerca del alba, se levantó de par de la Reina
é fue á la marina para se labar, como es su costumbre, é los
que le estaban esperando detras de un cantón, que eran ciertos
indios y cuatro castellanos, le salieron al camino, é uno de los
castellanos le salió á hablar al camino, é ansí hablando le dio
una estocada que dio con él en el suelo: é no podiendo los
otros compañeros tan presto acudir con él, se levantó é se aco-
gió por pies ú casa de la Reina , é fueron luego sobre él mas
de dos mil indios con sus escudos é alfanjes, é otras muchas ar-
mas, para le hacer piezas, dando una gran grita que parescia
que se quería hundirla isla. Mas él fue muy cuerdo, que se aco-
gió adonde la Reina y el Rey estaban , y por eso cesó el albo-
roto de los indios; mas todavía no le aprovechó nada, pues ya
era comenzado , valla mas que se acabase que no dejarle para
mas mal, y ansí fenesció aquel dia , é pagó todos sus males. E
la Reina hizo plantos por él , é tan extraños que serian largos
de contar : é ansi muerto el dicho Derrota tomé al Rey por
la mano , é púsele en poder de Quichllrade , su hermano, para
que le guardase, é rigiese, é gobernase la tierra por él hasta
que el Rey fuese de edad, é con todo esto fueron los caballe-
ros é toda la gente de la isla muy contentos , diciendo que to-
dos querían servir á V. M. é á su Rey.
Sabrá V. M. que al tiempo que vino el capitán Saya ved r a,
DOCUMENTOS DE LOAISA. ^^5
teniamos mucha necesidad de muchas cosas, ansí plomo, como
Otra munición de pelotas de verso é otros tiros, y ansi mismo
otras muchas cosas , y llegó á muy buen tiempo , y nos puso
muy grande alegría con su venida, y nos maravillamos mucho
en decir que venia de la Nueva-España, porque acá habia muy
poca noticia de tal tierra, y trujo jnuchas cosas deque teniamos
muy extrema nescesidad , en que truje una muy buena botica
con muchas medicinas é ungüentos , é otras cosas pertenes-
cientes á la dicha botica , y trujo ballestas , y escopetas , y co-
seletes, y lanzas, y plomo, y otras muchas cosas: ansimismo
trujo tres piezas de artillería de brx)nce , y dejó aqui las dos y
otros siete ó ocho arcabuces de hierro é otras muchas cosas,
escepto pólvora que no traia, é para la partida le hobieron
de dar pólvora. Y por cierto este á seido uno de los mayores
servicios que D. Hernando Cortés á V. M. ha hecho en poner
tan buena diligencia en cumplir su mandado; y no solo mandó
despachar estos tres navios , mas luego puso por obra de hacer
y aparejar otros cuatro para venir en esta demanda , é cumplir
mas por entero lo que en este caso cmnple al servicio de
V. M.
Y porque Sayavedra puso tan buena diligencia con tan-
to trabajo y peligro , cumplió el mandado de V. M. tan
bien , y tiene deseo de hacer muchos mas servicios á V. M. ,
meresce que V. M. le haga muchas mercedes , porque nadie se
le puede hacer conforme á sus servicios sino V. M. : y ansi se
io suplico de mi parte, y ansi quedo esperando el socorro
de V. M. , la cual Dios Todopoderoso con acrescentamien-
tos de mayores reinos guarde y prospere. Desta isla y muy
leal ciudad de Tidori , dia de Corpus Christi , n 4e Junio
de 1528 años.=Hernandp de la Torre.
Núm. XV.
Declaraciones que algunos marineros de la nao San Ga-
briel dieron en Pernambuco á 2 de ISÍo'viembre de 1^28
sobre los sucesos desgraciados que experimentaron des-
pués de su separación de la armada de Loaisa en la
entrada del estrecho de Magallanes. (Arch. de Ind.
€11 Sevilla, Leg. 10 de Autos de Fiscales.)
En dos dias del mes de Noviembre de quinientos é veinte
é ocho años , en la factoría de Pernambuco , ques en la tierra
del Brasil, presentó delante mi el Escribano abajo nombrado,
TOMO V. RR
3t4 VIAGES AL MALUCO.
Don Rodrigo de Acuña una petición, con un despacho del
Señor Antonio Ribeiro , capitán mayor de esta armada , de la
cual petición el traslado es este que se sigue.
Señor. = Antonio Ribeiro, caballero de la casa del Rey, é
capitán mayor desta armada que anda en esta costa del Bra-
sil: Don Rodrigo de Acuña, uno de los capitanes del Empera-
dor, del armada que iba á Maluco por el estrecho de Magalla-
nes, pido á V. M. por cuanto yo he aportado aquí á esta fac-
toría de Pernambuco con siete personas en un batel destroza-
do de los franceses é desamparado de los mios habrá dos años
poco masó menos, detenidos por Christobal Jaques, capitán
mayor que fue de esta armada , hasta ahora que su Alteza nos
manda ir á dar pasaje para Portugal : é porque todos somos
sugetos á la muerte , que cada uno siendo en Lisbona querrá
irse por donde Dios le ayudare; Por tanto , pido á V. md. , é
le requiero de la parte del Rey de Portugal , que mande tirar
una información, asi de los dichos hombres que venian en mi
compañía , como de los franceses que se hallaron presentes en
mi destrozo, é otros que oyeron contar á personas que iban
en las naos de los franceses que me destrozaron ; los cuales al
presente los mande vuestra merced examinar, é á los mios, de
que partimos de la Coruña , hasta que vuestra merced vino á
esta factoría, á los franceses de lo que saben; porque el Empe-
rador sea informado de verdad, é yo pueda dar cuenta de mi
persona: Por tanto, pido á vuestra merced mande tirar esta
dicha información á Juan Vázquez Mergullon, Escribano de
esta armada é factoría , é asi sinada la dicha información é fir-
mada , é sacada de manera que haga fee para información de
S. M. 6 guarda de mi derecho, mandando vuestra merced dar,
pagando al Escribano su derecho. Fecha en Pernambuco, fac-
toría del Rey de Portugal, hoy veinte y seis dias del mes de
Octubre de mil é quinientos é veinte é ocho años. La cual di-
cha petición va asi signada por el dicho Don Rodrigo de Acu-
ña, c traía un despacho del Sr. Antonio Ribeiro, capitán ma-
yor de esta armada, de que el traslado de verbo ad verbum es
el siguiente.
Al suplicante los testigos que apresentaren por esta peti-
ción é con el dicho de los dichos testigos , le pasen su instru-
mento como se requiere. Hecho en Pernambuco tierra del Bra-
sil, por ante mi Juan Vázquez Mergullon, Escribano de esta
armada é factoría, en el dicho dia, é mes, é año atrás escrito.
ítem : Jorge de Catorico , y Alfonso de Ñapóles , é Ma-
chín Vizcaíno, é Bartolomé Vizcaíno, é Pascual de Negron,
é Gerónimo Ginoves, todos los suyos é que aqui vinieran te-
ner á esta factoría de Pernambuco con el dicho Don Rodrigo,
DOCUMENTOS DÉ L/^AlSA. 3I 5
testigos todos, juntos aquí, el Sr. capitán mayor dio juramen-
to á cada uno por sí, é preguntado por la dicha petición del
dicho Don Rodrigo, que le fue leida por el dicho capitán
mayor, que era lo que sabian ellos. Testigos todos cada uno
por si, que por el juramento que habían fecho: que era verdad
que ellos partieron de la Coruña á veinte y cuatro dias de Ju-
lio, é vinieron á la Gomera, de donde partieron á los quince
de Agosto por información del capitán Juan Sebastian , para
el estrecho de Magallanes, al cual tardamos en allegar hasta en
fin de Enero; é siendo en el paraje del rio de Solis, nos dio
una muy gran fortuna, con la cual arribamos todos, cada uno
como mejor pudo remediarse; y esta fortuna fué á veinte dias
de Diciembre, y el primero de Enero nos ayuntamos la nao
capitana, é San Gabriel , é fuimos Juntamente hasta el rio de
Santa Cruz en donde pensábamos hallar las otras naos; porque
asi estaba ordenado de nos ayuntar en el dicho rio de Santa
Cruz, derrotándose alguna nao de la flota: é asi nosotros ar-
ribamos al dicho rio, y en entrando con gran dificultad é pe-
ligro, porque la capitana estuvo encallada mas de tres horas
en la entrada, y entrados de dentro no hallamos la conserva,
que fué nuestra total destrucción: y en una isla que está en el
dicho rio, hallamos una carta que mandaron con el pataje, el
capitán Juan Sebastian é los otros capitanes que iban juntos:
é asi salimos luego al otro dia y fuimos al Estrecho, y á la
entrada del cabo de las Once mil Vírgenes hallamos la nao
Santi Espíritus perdida, é la gente della en el campo, que vi-
no á nos el capitán Juan Sebastian é otros , é nos contaron la
perdición é destrozo de las otras naos , que todas estuvieron
muy cerca de «e perder, porque perdieron los bateles é
amarras; de manera que le convino entrar por el Estrecho á
dentro hasta una bahía á quince leguas de la entrada, donde
le hallamos. El capitán mayor , con consejo y parecer de to-
dos, envió las dos carabelas y el patage, y el batel de San Ga-
briel á cobrar de la nao Santi Espíritus toda la hacienda que
se pudiese salvar, y la gente; y esto se tardó de hacer, por
los malos tiempos que allí siempre hace , obra de veinte dias,
era el cual tiempo nos persiguió tanta fortuna que venimos
hasta tierra muchas veces, garrando con cuantos ayustes tenía-
mos ; é por no tener bateles sino el de la capitana solo, pade-
cimos gran trabajo, é fue tanto el mal tiempo, que la nao ca-
pitana fué garrando á tierra con cinco ayustes , donde estuvo
mas de veinte horas dando grandes golpes, tanto que quebró
el timón é codaste, é dejó la estopa é plomo por muchas par-
tes, é asi desmachada cortó los castillos, y echó á la mar las
cíjir retas í jé cepos, é botería. El Anunciada é San Gabriel que
3^6 VI AGES AL MALUCO.
al presente estaban alli, no les podiamos dar socorro por no te-
ner bateles, hasta otro dia que abonanzó la mar, é fuimos con
los esquifes, é fueron los carpinteros, é asi se remedió algo , é
se concertó el timón como se pudo , é salimos las tres naos á
tuera del Estrecho por no nos acabar de perder : é al cabo de
las Once mil Vírgenes cobramos las dos carabelas, é la Anun-
ciada desferró con suruestes, é corrió al nordeste, asi como
nos contaron, mas de cincuenta leguas, é la nao capitana é San
Gabriel, é las dos carabelas juntas determinamos de volver al
rio de Santa Cruz por nos remediar é aderezar la capitana que
iba muy maltratada. E á la salida del Estrecho con esta deter-
minación, mandó decir el capitán mayor por el capitán Juan
Sebastian á Don Rodrigo de Acuña, capitán de la nao San
Gabriel , que quedase alli y cobrase su batel que tenia el pa-
tage en una singuera en el cabo de las Once mil Vírgenes , é
que dijese al patax que se saliese é fuese al rio de Santa Cruz
donde los hallarla adobándose. E Don Rodrigo le respondió,
que no era agora tiempo de dejarlos yendo de tal suerte , que
los que tenían el batel no lo tenían para darlo hasta saber de
á donde estaban , que seria mejor que se fuesen asi todos jun-
tos hasta el rio de Santa Cruz , porque si alguna cosa mas fue-
se , que se podrían todos salvar en su nao : y el capitán ma-
yor le envió á decir con su sobrino , que se lo agradecía mu-
cho, 6 que por amor suyo que se quedase é cobrase el batel:
y otra vez replicó el dicho Don Rodrigo, diciendo, que no
era razón de los dejar en tal tiempo , que desde el rio volvería
por el batel •• é volvióle otra vez á decir Loaisa , sobrino del
capitán mayor , que en todo caso quedase é cobrase el batel»
é dijese al patax que se fuese al dicho rio donde los hallaría
adobando: é asi se quedó el dicho capitán Don Rodrigo, por
hacer lo que le mandaba el capitán mayor, é cobró el batel, é
dijo al patax lo que le fué mandado, que se saliese é fuese al
dicho rio, é vinieron con el batel hasta doce hombres, los
cuales el dicho Don Rodrigo siempre trujo en su nao, y en-
tonces nos fuimos la vuelta del rio de Santa Cruz, é tardamos
en poder tomar el rio mas de veinte días , en los cuales dias
nos topamos con la Anunciada que volvía al Estrecho, é le de-
jimos como la capitana é las dos carabelas eran idas al rio de
Santa Cruz. E asi fuimos las dos naos, é San Gabriel surgió
primero á la boca del rio , é la Anunciada surgió sobre noso-
tros y con muy mal tiempo sin poder ver ninguna señal de
gente que estuviese en tierra: é no pasadas dos horas , cargó
tanto la tormenta, que nos hizo garrar mas de una legua, don-
de nos fue fuerza hacer á la vela , 6 correr por donde manda-
ba el tiempo hasta tres dias, al cabo de los cuales abonanzó la
DOCUMENTOS DE LOAISA. 3 1 y
mar algún tanto, é nos hablamos con la Anunciada, y el ca-
pitán Pedro de Vera dijo á Don Rodrigo , que él no deter-
minaba mas de estar á discreción de tan malos tiempos , que
nos fuésemos por el cabo de Buena Esperanza. Y el dicho Don
Rodrigo le respondió , que no haria cosa mal hecha por cosa
del mundo , que seria mejor que tornasen en busca del capi-
tán mayor é de las carabelas , é que hallándolos que haria lo
que mas fuese servicio de S. M. ; é no las hallando, que toma-
rian agua y leña , y él le daria de lo que toviese , c los dos
juntos podrían seguir el viage por el Estrecho, ó por el cabo
de Buena Esperanza; é que al presente que no se podia ir por
que no tenia mas de tres botas de agua, é que para tan largo
camino, é con tan malos tiempos que no era cosa de se arris-
car é perecer de sed; é asi Pedro de Vera le escribió una carta
sobre esto : le certificó que la capitana é las carabelas no esta-
ban en el rio, por quel habia cinco ó seis dias que estuvo en-
callado en la entrada del dicho rio mas de seis horas , é que ha-
bia tirado lombardas, é que no pudo ver señal de gente que
alli estoviese, é que en todo caso estaba determinado de se ir,
y no esperar mas ahi: y él se partió asaz diferente con los su-
yos, sin piloto que ya era muerto, é sin batel, ni ayustes, ni
anclas; Dios sabe su voluntad. E nosotros tomamos á la vuel-
ta de tierra en busca del capitán mayor é de las carabelas con
asaz mal tiempo, sin poder tomar tierra en ninguna parte,
corriendo toda la costa con muy malos tiempos, siempre su-
duestes é uestes, hasta en treinta grados que vimos tierra , é
fuimos en busca della por tomar agua, que habia un mes que
no bebíamos sino á cuartillo, y medio cuartillo de agua: é
deparónos Dios un puerto en 28 grados , donde tomamos
ochenta botas de agua é leña, é no tardamos en nos proveer de
todo lo necesario alli mas de 1 5 dias , en los cuales vinieron
alli dos españoles que hablan quedado en tiempo de Solis , é
nos dijeron que alli estaban otros nueve españoles de en tiem-
po de Solis, los cuales eran idos á la guerra, y nos vendieron
30 quintales de harina, é cuatro quintales de frisóles , é tela
para una mezana, é algunas cosas de refresco; de manera que
ya estábamos prestos para seguir nuestro viage , y el capitán
hizo decir una Misa , en la cual en manos del sacerdote hizo
sagramento solemne de bien é fielmente servir al Emperador é
complir su viage; é asimismo hizo hacer juramento á todos
chicos é grandes, que todos servirían bien é lealmente á S. M.,
c complirian el viage; é asi envió el batel á tierra para' llamar
al contador é tesorero é á los españoles para les pagar lo que
dellos habia tomado, y viendo el capitán que tardaban, y que
tenían el batel varado en tierra, mandó tirar una lombarda, y
3l8 VIAGES AL MALUCO.
asi echaron el batel á el agua, é saliendo de tierra se les anega
el batel j murieron quince hombres , y se perdió el batel : y
aquellos españoles que alli hallamos, hicieron tanto con los in-
dios, que lo cobraron, y el capitán enviólo á adobar, é tarda-
ron cinco dias en lo corregir ; en los cuales dias muchos se ju-
ramentaron de se quedar, é cortar las amarras, ó las alargar
porque la nao fuese á la costa, ó la barrenar, ó matar al ca-
pitán y quedarse con todo, y esto fue en lo que se determina-
ron. Y asi vinieron de tierra con esta voluntad en el batel,
las espadas debajo de las quillas del batel, y otros se quedaron
en tierra ; y en llegando , los mas pidieron licencia al capitán
para se quedar en tierra, porque asi estaban determinados de
se quedar, ó por fuerza ó por grado, que mas querían vivir
como salvages, que no morir desesperados en la mar. E asi el
capitán se puso á los aplacar lo mejor que podia, hasta que
algunos le prometieron de quedar é servir á S. M. ; é asi le ro-
gó al capitán, que pues asi querían, que nos zarpasen las an-
coras, é nos guindasen las velas, é que los que en buena hora
quisiesen venir viniesen, que á los otros los echarían en una
ísleta que alli estaba, é asi los aplacó algún tanto. E pensando
que apartándolos de tierra los podria atraer á venir en la nao,
mandó zarpar las anclas , é saltan muy diligentes al batel has-
ta veinte ó veinte y cinco hombres para zarpar las anclas; é
asi como llegaron á la boya , dan una grita é bogan recio
echando mano á las espadas é machetes que llevaban en las
quillas del batel, é vanse á tierra, é varan el batel en la monta-
ña; é quedamos hasta veinte ó veinte y cinco hombres, entre
grandes é pequeños, buenos é malos, con los cuales otro dia
nos hicimos á la vela , algunos de buena voluntad é otros de
mala. E otro dia los dos españoles que alli hallamos, comenza-
ron á amenazar á los que alli quedaban , diciéndoles la gran
traición que hacian al Emperador é á su capitán , de manera
que hicieron varar el batel en la mar, y enviaron los grume-
tes á los que quisieron venir. E asi quedaron alli entre muer-
tos é quedados treinta 6 dos hombres, é otro dia nos hecimos
á la vela, é venimos á una isleta cuatro leguas mas al norte,
por ver si alguno se arrepintiria de quedar. No viniendo nin-
guno, el capitán recelando que los otros se quedaban, porque
de tierra le enviaron á decir , que no todos los traidores ha-
bían quedado en tierra, que se guardase, que aun algunos ve-
nían en la nao. E asi venimos hasta el rio de Genero, é alli el
capitán demandó su parecer al maestre é piloto é á todos los
compañeros, de lo que les parecía que debían hacer, sí irían á
Maluco por el cabo de Buena Esperanza , ó volverían al Es-
trecho por la costa en busca del capitán mayor, ó nos iría-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 3 I9
mos á España. Los cuales pareceres están asentados en los li-
bros del contador ; mas casi todos fueron de nos venir en Es-
paña, asi porque la nao estaba mal condicionada, como porque
la gente era poca, é no todos de un propósito, y estando allí
á los bajos de los parguetes una noche, dos mozos hurtan el es-
quife y se van con él á tierra, y nosotros nos partimos sin los
poder cobrar , y llegamos á la bahía de todos los Santos, don-
de nos detuvo el mal tiempo algunos dias , en los cuales yendo
la gente á tierra, los salvajes nos comieron siete hombres, é dos
grumetes que á pesar del maestre é de los que iban en el ba-
tel, se fueron en busca de los otros que faltaban, é asi perdi-
mos los dos mas, que fueron nueve. E asi salimos de la bahía
á 1 5 de Agosto , é con nordestes estuvimos mucho tiempo á la
mar, sin poder mas abanzar de sesenta leguas, é á nuestra nao
no la podíamos tener sobre el agua, toda comida de broma: é
asi nos fue fuerza arribar á un puerto que está entre unos ar-
racifes en la tierra del Brasil , donde hallamos dos naos é un
galeón de Francia cargando brasil , é mas con necesidad que
con voluntad entramos con ellas, é nos certificaron la paz en-
tre España é Francia; é no obstante esto el capitán envió á
llamar á los capitanes é pilotos é maestres , é les tomó á to-
dos juramento solene,y él asi lo 'hizo, que en tanto que en
aquel puerto estuviésemos fuésemos amigos , é asi jurado y
prometido , nos dan dos carpinteros , é nos dan muchos esto-
peroles, é asi poslmos mano á adobar nuestra nao, que ya no
nos podíamos valer con tanta agua como nos hacía, porque la
hallamos tan comida de broma, que no se le podía hacer otro
adobo sino clavarle por encima cañamazos doblados alquitra-
nados; é asi estando adobando la nao tan perdida, á la banda
cuanto se podía sofrir , el bordo debajo del agua dos palmos,
y el artillería toda á la banda, y el lastre , un domingo á los
veinte y dos de Octubre, se dejan venir las dos naos á tiro de
dardo, toda la artillería en orden, é armados, é nos comien-
zan á lombardear en tal manera , que sí no nos quisieran to-
mar sanos , á los primaros golpes nos metieran mil veces al
fondo, por estar la nao tan pendida cuanto se podía sofrir: y
en esto nos comenzamos á aparejar , mas como no era así fá-
cil cosa enderezar la nao tan presto , estábamos perdidos sin
nos poder remediar. En esta sazón dicen el maestre é otros:
Señor capitán sí vos no vais á su bordo á los aplacar , no po-
demos escapar. Y el capitán que estaba á la muerte , les dijo:
que pues ya estaba medio muerto , que no era mucho arriscar
lo poco de la vida que le quedaba, quel iría y haría lo que
pudiese en los aplacar y entretener, que ellos se diesen priesa á
se aparejar , y que le trajesen el batel á bordo quel iria con
320 VIAGES AL MA.LUCO.
dos pages: é asi él fué, é nosotros nos dijo el maestre ó contra-
maestre que saltásemos al batel, é asi fué el capitán para las
naos francesas, é puesto en medio de nuestra nao é las de los
franceses , les comienza á hablar , é rogar , y otras veces á re-
mostrar la traición que hacian, de manera, que luego dejan el
combate. E no pudiendo ya tornar á nuestra nao por estar
debajo de las de los franceses , vinieron al galeón todos los ca-
pitanes é pilotos é maestres , é los mas hombres de bien que
íiabia, é todos juraron otra vez de tener paz é amistad, con
condición que les diese el capitán Don Rodrigo sendas botas
de vino, é sendos barriles de aceite. E asi fecho por todos jura-
mento solene , ya que nos querían dejar ir A nuestra nao , y
los franceses se hablan retirado, y desembarazado la salida del
puerto, é nuestra nao estaba ya por dicha sin mas le dar empa-
cho nadie, nuestra nao se hace á la vela la vuelta de donde se
hablan quedado la otra gente, é nosotros de las naos dicién-
doles: que no temiesen, que esperasen, y creyesen que surgi-
ría fuera de la boca del puerto , vemos que no hace sino car-
gar de velas, y sin tener mas respeto al capitán ni á nosotros,
ni á lo que debian hacer, se van: é asi los franceses nos dan
un batel suyo con una veU é remos, é dos hombres suyos, é
la seguimos lo que de aquel dia quedaba é toda la noche é
otro dia hasta cerca de m2dio dia , é como ya la viésemos per-
dida de vista, y nosotros estuviésemos medio muertos asi de
hambre como de sed, é de bogar, no pudiendo ser otra cosa,
dimos la proa en tierra á nueve ó diez leguas de donde habla-
mos partido, é viniendo esperando cada hora ser comidos de
los salvages ; é asi llegamos con ayuda de Dios á donde carga-
ban las naos francesas , é á esta hora ya se hablan ido las dos
naos francesas, é quedó el galeón solo , é asi nos llevan á su
bordo, y estuvimos con ellos treinta dias, hasta que carga-
ron ; y á su partida despojaron el capitán Don Rodrigo é nos
dejaron en tierra en un batel sin pan ni agua , ni otro mante-
nimiento, ni vela, ni con que nos pudiésemos remediar; y
ellos se van y Hevan los cables y anclas que habia dejado nues-
tra nao. E viéndonos tan perdidos, nos encomendamos á Dios,
é á Nuestra Señora , é con asaz trabajo comiendo algunas fru-
tillas é algún marisco, en obra de veinte dias llegamos mila-
grosamente á una isleta que se dice de Sant Alexo, donde ha-
llamos una pipa de pan mojado, é harina de trigo, é un hor-
no, é anzuelos con que pescamos é nos rehecimos alli , que
veníamos medio muertos. E de alli venimos á Pernambueo,
factoría del Rey de Portugal, é de tierra del Brasil , donde
fuimos bien remediados de todo lo necesario, hasta que vino
la armada del Rey de Portugal, é de que vino capitán mayor
DOCUMENTOS DE LOAISA. ^21
Cristóbal Jaques: é mandando una nao cargada de brasil á
Portugal de aqui de aquesta factoría, nuestro capitán Don
Rodrigo suplicó cien mil veces al capitán Cristóbal Jaques que
Hos diese pasaje, é quel queria pagar de nólitos por él y por
nosotros el valor de cien quintales de brasil, é asimismo echán-
dole cuantos buenos habia por rogadores, nunca jamas nos qui-
so dar pasage; y desde á un año partió otra carabela para Por-
tugal , é le tornó á suplicar mil veces que nos dejase ir, pues
no habia porque nos tener presos : jamas lo quiso hacer ni to-
mar consejo coa capitán ni con quien el Rey lo mandaba,
«ntes trayéndoHos presos como en galera, llevándonos á don-
de se iba, sin nos poder valer razón ni justicia; é hasta ahora
quel invictísimo Rey de Portugal lo supo, y nos m<indó redi-
mir su Alteza desta nuestra prisión , que á nosotros era peor
que la de Faraón , é darnos pasage , é muy bien tratarnos co-
mo de tan excedente Príncipe se esperaba. Y este testimonio, y
lo que todos é cada uno por sí dijo por el dicho juramento, y
asi firmaron todos aquí. Fecho en Pernambuco, tierra del Bra-
sil, en el dicho dia é mes atrás escrito, por mi Juan Vaz Mer-
guUon, Escribano del armada é factoría &c. = El capitán ma-
yor Anto-nio Ribeiro lo firmó de su nombre. = Jorge de Ca-
tan. = Machin Vizcaíno, rr Bartholomé Vizcaíno. = Geróni-
mo Ginoves. =r Alfonso de Ñapóles. = Pascual de Negro. = Lo
firmaron de sus nombres. = Esteban Gómez.
Las cosas que yo Francisco Guardé he -visto tocantes al navía
d^ Don Rodrigo de Acuña*
Primeramente estando tres naos , el galeón de Mosliense y
Lomaría de la dicha villa, é otro navio de Normandíadel rio
ide la Sena en una abra en la tierra del Brasil , el año de mil
i. quinientos é veinte é'seis años, á veinte é uno de Octubre
arribó en la dicha abra el navio del dicho Don Rodrigo coh
mucha necesidad por mucha agua que hacia, é viendo esto loS
franceses, han dado para ayudar el dicho navio dos carpinte-
ros é muchos clavos de estoperoles , é asi hemos quedado co-
mo amigos por espacio de ocho días: é un domingo los tres
íiavíos de un acuerdo son venidos encima del dicho navio del
dicho Don Rodrigo, y han enviado un batel á decir al dicho
navio que se rindiesen , ó le meterían en fondo ; y hemos to-
mado los dos carpinteros i asi presto han comenzado á tirar
al dicho navio, y el dicho navio á ellos; y el dicho navio de
Don Rodrigo estaba á la banda en carena tanto cuanto posi-
ble era, cuando los dichos navios han comenzado á tirar , y si
ellos hobíesen querido lo hovieran metido al dicho navio de
TOMO V. ss
32 2 VI AGES AL MALUCO.
Don Rodrigo á fondo; y en tirando el dicho navio ha muerto
dos hombres de dentro de un batel de los dichos navios , y
viendo el dicho capitán Don Rodrigo , que no se podia defen-
der por amor que su nao estaba á la banda pendida en carena,
es venido á bordo de los dichos navios con su batel á deman-
dar paz, é apuntamiento á los dichos navios: y después que
el dicho capitán fue venido á bordo de los dichos navios en
cesando de tirar , se son retraídos á donde ellos estaban pri-
meramente , c han hecho sacramento los pilotos é maestres
y contramaestres y los compañeros al dicho capitán Don
Rodrigo , y el dicho Don Rodrigo á ellos, de tener lealtad
los unos á los otros, y de ser amigos durante que fuesen en
una compañía, y por esto el dicho Don Rodrigo ha prometi-
do á cada uno de los navios una pipa de vino, é un barrilete
de aceite. Y estando el dicho capitán Don Rodrigo en los di-
chos navios, el apuntamiento hecho entre los dichos navios,
y él ya que se queria embarcar para ir á su navio, dio su na-
vio á la vela, dejando al dicho capitán, é á la gente que habia
venido con él , y al batel , y han dejado tres anclas y tres ca-.
bles por se huir : é asi los dichos navios han dado un batel con
velas y remos , y el dicho capitán Don Rodrigo con su gente
son idos tras su nao, y han llevado con ellos un bretón por
certificarles el apuntamiento, y la dicha nao asi como vee el
batel del partir del bordo de los dichos franceses , metió to-
das sus velas al viento, y el dicho capitán la siguió todo lo
que de aquel dia le quedaba , é toda la noche é otro dia hasta
medio dia, tanto que perdieron vista de la dicha nao del dicho
capitán Don Rodrigo: y en tornando han perdido el batel, 6
son venidos por tierra allá donde los navios cargaban de bra-
sil, é alli son quedados con nosotros hasta nuestra partida, é
dejamos el dicho capitán é su gente en su batel por amor que
no teníamos vituallas para ir á nuestra tierra por nosotros ni
por ellos. = Francisco.
Yo Fray Guillermo Lamel , Religioso de nuestra Señora
del .Carmen del convento de Sampol de León, confieso haber
oido rescitar é contar en el dicho convento de SampoL de
León, á Juan Bugué , piloto de uno de los dichos navios en
la manera y forma quel dicho Francisco Guardé dice tocante al
hecho del dicho capitán Don Rodrigo, é asi confieso haber
oido á un otro hombre nombrado Felipe Cargarlo, que esta-
ba por factor en uno de los dichos navios, muchas veces con-r
tar en la dicha manera, yendo al Brasil en un navio de Sam-í-
pol de León, nombrado Leynon , el cual navio iba por hace-
dor, y el mismo navio fue tomado en la tierra del Brasil.
= Fray Guillermo Lamel de Taimó.
DOCUMENTOS DE LOAISA. 32
En doce días del mes de Noviembre de la dicha Era de mil
¿ quinientos é veinte é ocho años, mandó el dicho capitán
mayor Antonio Ribeiro á mi el Escribano, que diese juramen-
to á Francisco Bretón, é ansi al Padre que vino aqui tomado
con los franceses, que por las órdenes que había recibido, di-
jese asi el uno como el otro lo que sabian, el dicho Padre por
hs órdenes que recibió, y el dicho Francisco por el juramen-
to lo que sabian de ki tomada de Don Rodrigo; y ellos am-
bos, é cada uno por si escribieron sus dichos en francés, co-
mo se atrás verá, á los cuales yo Escribano pregunté, que
por el dicho juramento dijesen aquello que allí escrebian si era
asi, y si pasara de la misma manera, y ellos ambos dijeron,
que era verdad todo lo que cada uno había dicho atrás, como
se contenia en lo que asi había escrito en francés. E por asi
pasar, hice este asiento en quel dicho capitán mayor asignó en
el dicho día y mes y era atrás escrito por mi Juan Vázquez
Margullon, Escribano notario. = Ribeiro. = Esteban Gómez,
Núm. XVL
Carta escrita al Emperador por Hernando de Busta-
mantf y Diego de Salinas , informándole de varios su-
cesos ocurridos en el Maluco y en la India hasta el año
x^zg. (Colee de Muñoz; orig. en la Torre do Tom-
Sacra Cesárea Católica Magestad. = Después desta otra ei-
eripta y enviada con Gutierre de Juno en la carabela la Flo-
rida que vino de la Nueva España diré á V. S. M. lo que ha
sucedido, y es que la dicha carabela volvió aquí, sin poder ir
á la Nueva España, en 19 de Noviembre de 1528 que después
que hubieron navegado 800 leguas, hallaron los tiempos con-
trarios y se volvieron aqui; y la dicha carabela venia muy
comida de bruma, tanto que no le ha quedado tabla que no
se le echase otra, y aun encima un aforro, porque vuelva mas
segura á dar nuevas de nosotros á V. S. M. ; y lo que les su-
cedió en el viage fue, que estando tomando bastimentos á 180
leguas de aqui 4 portugueses de los que por la otra digo iban
en la dicha carabela, el uno de los dos hombres de bien que
dije que iban que se llamaba Gimon de Bríto y los otros tres
y un esclavo de los mismos, tomaron el batel á la dicha cara-
bela y se fueron con él de día á vista de sus ojos, sin po^jerjps
324 VIAGES AI- MALUCO.
tomar ni saber mas dellos y asi fueron sin el dicho batel has-
ta llegar á las dichas 800 leguas.
Y antes que la dicha carabela volviese, vinieron aquí nue-
vas como en un lugar de Camafo, que es deste Rey de Tidori,
hablan preso unos tres ó cuatro hombres que no sabían si
eran castellanos ó portugueses, y por saber la verdad de quie-
nes eran, se proveyó de enviar por ellos, aunque habia mas de
cien leguas de aqui, y hallaron ser el dicho Gimon de Brtto y
uno de los otros portugueses que con él se hablan ido, el cual
se halló ser gallego y habia sido patrón de la galera que se to-
mó á los portugueses, que los otros les hablan tomado el batel
y se habian ido no se sabe á que parte: los cuales trujeron aqui
presos y á buen recabdo, y el capitán general hizo proceso
contra ellos , tal y tan reo que al Gimon de Brito por ser ca-
ballero hidalgo le cortaron la cabeza y arrastraron y cuartea-
ron, y al patrón ahorcaron.
Asimismo se hizo proceso contra Romay que por la otra
digo fue en la muerte de D. Jorge Manrique, capitán de la
carabela Santa Maria del Parral, el cual confesó haber sido en
la muerte del dicho D. Jorge y de todos los que mataron
en la dicha carabela: del cual se hizo justicia arrastrado y da-
do garrote y cuarteado.
De las cosas de los portugueses, sepa V. S. M. que otras
i»uchas veces hemos sido requeridos dellos de paz, y noso-
tros asi mismo la queríamos: y venidos á los conciertos y nun-
ca nos hemos podido concertar, porque nos pedian les diése-
mos y dejásemos á Maquian , que se ha dado por vasallo de
V. M. el Gobernador della y se vino á vivir aqui: y visto
que un solo vasallo no era de dar cuanto mas una isla y tier-
ra tan buena como es Maquian, no se ha hecho ningún con-
cierto, aunque ks dábamos todos los portugueses que tenemos
presos. Mas D. Jorge de Meneses , el capitán dellos, como no
piensa si no en traiciones , no ha querido , y por otra parte
tuvo maneras como el Gobernador de Terenate tuviese tre-
guas con el Rey de Gilolo para urdir traiciones, y escribió
una carta al Rey de Gilolo, rogándole matase á los castella-
nos, y que le daria muchos tiros de pólvora gruesos y esco-
petas y, otras muchas cosas: y el Rey como mas leal y mas
doto que no el, le respondió al contrario de lo que él pensa-
ba, y embiola al capitán general, la cual tiene guardada aun-
que está en Abalayo con la firma del dicho D. Jorge: y no
contento con esto, aunque sabia que cada vez que venia algu-
no de los suyos á querer hablar alguna cosa, con solo alzar un
paño blanco los acosciamos y oyamos y aun algunas veces
sin tener seguro; y una vez que fué á Terenate el capellao
DOCUMENTOS DE LOAISA. ^2^
por se confesar, le prendió y tiene preso, y á un criado que fue
del contador Tejeda que iba con él, y aunque le hemos prome-
tido cuatro portogueses por ellos, no nos ios ha querido dar.
Asi estamos sin clérigo muchos dias há y son muertos de en-
fermedad, después que está preso, trece sin confesión que ha
sido mucho daño , y por muchos requirimientos y y protestos
asi para con Dios como con V. M. y denunciándole por des-^
comulgado por prender al clérigo y perturbar los oficios divi-
nos y ser causa de morir los hombres sin confesión , no ha
aprovechado ninguna cosa.
Los mas de los enfermos que hemos tenido aqui, han en-^
fermado en Gilolo , que este año ha sido alli muy enferma
la tierra, que fue año muy frutuoso: y es como suele ser en
esas partes todos los mas años fructuosos , aunque es cierto que
la primera vez que adolescieron siete \\ ocho juntos, pensamos
que les hablan dado yerbas, porque estaban entonces en tre--
guas con los de Terrenate: mas luego se ha visto ser la causa
la enfermedad del año, y aunque adolescen otros después acá,
no osamos dejar al Rey de Gilolo, porque nos ha sostenido
aqui la amistad que con nosotros tiene, y es muy leal al ser-
vicio de V. S. M., y nos ha hecho mucha honra en la gente
que ha mantenido allá, tanto que ha muchos dias no tuviera-*^
mos que. comer de las mercaderías que valen en la tierra, si él
no nos hubiera mantenido, y V. S. M. le debe escrebir, dándo-
le las gracias de lo que ha hecho y hace por nosotros; que
aunque después de Dios por nosotros no está destruido,; por la
necesidad que del tenemos asi por lo que hace como porque
no sea contra nosotros, le queríamos tener muy contento ; y
por mi digo que ruego cada dia á Dios por su salud, porque
es muy viejo y grueso hombre y enfermo, que si muriese, hay
tantas parcialidades, éntrelos caballeros, que no se lo quesería,
porque son muchos de parte de Terenate, y en su vida no- se
osa ninguno rebollir.
El paño y mercaderías de latón y cuchillos y vidrios y
matamundo y abalorio que trujimos, es todo vendido y para
en la tierra no nos queda cosa por que nos den un píz, sino es
algunas olandas y manteles alimaníscos y un fardel de lienzo
de Roan,que todos los otros lienzos son gastados, que como los
lienzos de algodón que traen los portugueses y los que se ha-
cen en la tierra valen tan barato, aunque estos de lino «les- ten-
gan mucha ventaja y en los precios se les puso eniiq quteerá
ra?on , han tenido tales maneras los de la tierra , porque ncis
veían en necesidad de pizis, que no dan por ^Ho. la meitadidel
precio que en los principios se hizo con ellos: asi qaie hay pá»-
xa. tan ^ poco tiempo que podamos comee coa k>qoe tenemos,
}l6 VI AGES AL MALUCO.
si V. S. M. no nos socorre, que temo nos veamos en necesi-
dad, aunque si algund trato pudiésemos ten^r, blin habria para
nos sostener mas de un año, porque el cobre se ha guardado,
y no lo he querido dar á los compañeros, porque luego lo da-
rían por un piz, y aqui no se podía gastar sino muy poco
dello, y se p3rdería mucho en lo dar sino fuere por justo pre-
cio, porque es mercadería muy buena para acá sabiendo se ne-
gociar, y confio en Dios habrá trato para ello y todo lo demás.
Porque de una tierra que se llama Gijii, que es á setenta
leguas de aquí, que el Rey de allí es amigo deste Rey, que es
tanta tierra la suya como lo de Terenate y Tidorí, han venido
agora dos paroles que envió el dicho Rey con trescientos
hombres á saber deste Rey de Tidori como estaba, porque ha-
bía sabido como los portogueses le habían quemado y robado
la tierra, y que después nosotros le habíamos restaurado en la
tierra, que le embiase á decir la verdad, porque él y todos los
de su tierra habían de morir en su favor: y también se nos ha
dicho en secreto que se cree le quiere dar una hija suya por
muger. Es tierra en que hay veneros de hierro á la misma
manera da Vizcaya, y la principal cosa que traen por merca-
dería son espadas y machetes al fuero desta tierra y otras co-
sas de poca importancia que son necesarias en la tierra: dicen
tienen muchos puercos y cabras y arroz. Vahn las dichas es-
padas y machetes tan de balde como en Castilla y con ellos
se ha comenzado á gastar alguna-crístalina de menuda y de al-
gún matamundo y abalorio que nos habia quedado, que desto
no lo gastamos sino en aros para bastimjnto de la fortaleza,
que es lo que mas quieren é con lo que míjor se compra en
Camajo, adonde enviamos por ello: lo cual se renueva cada un
año, que si desta tierra de Gajú ó de otras viniesen á negociar,
ayudarnos hia lo uno á lo otro. Dios por su infinita miseri-
cordia lo haga, como bien lo habemos menester
Los precios que acá valen las mercaderías y las que se de-
ben enviar para estas tierras no escribo á V. S. M., porque lo
hago á los oficiales de la casa de la especería, particularmente de
cada cosa asi dellas como de otras cosas, pu^s tiene cargo de lo
proveer; y si V. S. M. ó el su muy alto Consejo lo quiere ver,
consta ó con su treslado irá el treslado de la carta que les en-
vió con GutiereTumon,el cual lleva la una carta para V. S. M.
y Alvaro de Sayavedra, capitán que vino de la Nu2va España,
ia otra para quedas dé á los oficíales de la cíbdad de Méjico,
porque las envíen con sus cartas, que por ellas digo como muy
leal vasallo de V. S. M. y como persona que sé bien de todo
ello, la verdad de todo lo que pasa.
Hernando de la Torre, capitán y Gobernador que agora e$
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. ^2j
en estas islas de Malucos por V. S. M., no ha querido escrebir
á V. S. M. Juntamente con los oficiales, aunque ha sido re-
querido á ello, porque no sea imputada á mi ni á ellos la cul-
pa dello: ni ha querido enviar mensagero que juntamente á él y
á ellos pareciese fuese persona que la verdad de todo lo que
acá pasa y ha pasado dijese ; y ha proveído á Gutiere de Simó
no sé la causa , si no porque si algunas cosas han pasado acá
contra las instrucciones de V. S. M. desculpe á los dos al uno
por causador con otros consortes , y al otro por consentidor
como persona que no miraba mas de lo presente: V. S. M.
pero vea como se sepa la verdad de todo.
La relación de todos los que son muertos de la gente que
vino en esta armada invio por extenso á los oficiales, que son
mientra anduvimos juntos con las otras naos y después ochen-
ta personas; los 6i de su muerte natural, y los nueve que
se ahogaron cuando dio en tierra la nao Santispiritus, y nue-
ve que han muerto los portogueses y de lugares de Terenate,
y uno que ahorcaron, porque fue en la muerte de Don Jorge
Manrique, y mas el portogués y gallego que se justiciaron por
que hablan tomado el batel á la carabela que vino de la Nueva
España, y un negro de la dicha carabela que se iba á Terenate.
Quedáronse tres en la Gomera; hanse ido á los portogueses
cinco, que el uno llevó consigo uno de los portogueses presos
y otros dos que se fueron de los dichos portogueses.
Quedamos aqui 73 hombres, que los siete son de los que vi-
nieron de la Nueva España, que hay siempre hartos enfermos;
y tres pajes y un marinero y ocho esclavos que han venido
de Terenate de los portogueses. ■
Tenemos aqui una fusta y un bergantín que se ha hecho
en Gilolo , y ha ayudado para hacerlas el Rey de Gilolo , y
mas la fusta que se tomó á los portogueses , que si tuviésemos
gente para las armas y para quedar á guardar este lu^ar de
Tidori, procuraríamos de buscar de comer, aunque hay algunos
que dicen, cuando van á tomar algún lugar de Terenate, por-
que nos toman los desta isla y de Gilolo, que para que han de
entrar á tomar ninguna cosa, pues en llegando aqui, lo tengo
de pedir yo para partirlo conforme á las instrucciones de
V. S. M. y otras muchas cosas ; y lo que se ha tomado Dios
sabe como vienen á declarar paralo asentary repartir, que non
solamente se contentaban en decir que no habla V. S. M. de
llevar parte de lo que se tomaba, sino Gutierre de Juno porta-
dor desta ó de su treslado,una vez que le envió el capitán ge-
neral por capitán á tomar un lugar de Chaba con el Gober-
nador desta tierra, puso por obra lo que había dicho y afir-
mado; y partió con los compañeros que Uevab» todo lo que
328 VI AGES AL MALUCO.
habían tomado y para se lo sacar acá hubo y puso tanto es-
cándalo, como otras veces ha puesto, que si no hubiera otros
mas concertados que él, pudiera haber muertes de hombres y
ser causa de perdernos todos , y aun en el mismo lugar de
Chaba dijo tan descorteses palabras al dicho Gobernador, que
porque el capitán no le castigaba estuvo con tanto enojo mu-
chos dias , que si no nos hubiese menester como nosotros á él,
no sé lo que nos sucediera, que con favor que tiene del capi-
tán cada dia mata de palabra uno de los oficiales, porque no
le damos y hacemos lo que él pide , y lo principal porque lo
dice, es porque se le tomó lo que había tomado en Chaba pa-
ra repartir con todo lo otro conforme á las instrucciones de
V. S. M.: que aunque todo lo que se ha tomado no creo vale
tanto como la galera y artillería y otras cosas que en ella se
tomaron, juntándose muchos pocos hacen cantidad, que lo que
mejor se toma es unas campanas que traen en los paroles, y las
estiman mucho si son algo grandes.
En once de Abril de 1528 prendió Hernando de la Torre
capitán general que agora es por V. S. M. en estas islas de
Malucos, á Hernando de Bustamante, tesorero de la nao Santís-
piritus que al presente y agora es contador, por una infor-
mación que contra él hizo secretamente, )'■ aunque le ha sol-
tado muchos dias ha, nunca le ha dado los libros , ni escríp-
turas de defuntos hasta en 18 de Abril deste presente año de
1529 años, por donde se han dejado de hacer muchas cosas de
las que se habian de hacer , y lo que se ha hecho no se ha
asentado en los libros, para poder dar cuenta de todo á V.S. M.
por los tener el capitán general sin asentar en ellos ninguna
cosa de lo que pasaba: V. S. M. no dé culpa al dicho conta-
dor ni á ninguno de los oficiales, si tan largamente como de-
bemos no escribimos, porque no hay culpa ninguna: y para
saber la razón de todo lo que ha pasado después que murió
ei comendador Loaisa , capitán general de V. S. M. asi sobre
hacerse los capitanes como después de hechos lo que hicieron;
V. S. M. mande quien haga justicia y cumpla sus instruccio-
nes para que todo se haga como cumple al servicio de V. S.M.
En compañía de Gutierre de Juno embia el capitán gene-
ral á Manuel Fernandez Lobo, portogués,que es uno de los que
se prendieron en la galera y mas hombre de bien, para que áé
cuenta de todo lo que ha pasado con los portogueses asi ante^
de nuestra venida como después, porque se ha hallado á todo y
dirá la verdad dello como hidalgo y persona honrada que es:
y también se embian otros dos portogueses marineros de los
dichos presos á la Nueva España, asi por ir en esta carabela
que allá va, como porque vengan en los navios que de alLí vi-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 329
níeren, porque hemos sido informados no hay allá marineros
y por no dar otros dos de los pocos que acá quedamos.
Que después de lo dicho, en 27 de Abril deste año truje-
ron muerto de Gilolo á Juan de Osuniga, grumete que tué
de Santispiritus.
De los pueblos y fortalezas que tiene el Rey de Portogal
cerca destas tieras y lo que hay en ellas, no escribo á V.S. M.
porque de todo está informado y de lo que yo acá he podido
saber^ escribo largo á los oficiales de V. S. M. como por el
traslado de su carta dellos verá ; y asimismo de como no ha-
llamos aquí ninguna cosa de lo que habia quedado aqui del
armada de Magallanes ni ningund hombre, que todo lo hablan
tomado los portogueses y habían llevado siete hombres á la
India, que el uno era Espinosa, el cual dicen los portogueses
que aqui han venido, que era ido á Portogal; y que estando
preso V". S. M. le habia enviado á pedir al Rey de Portogal
y luego le habia enviado, y aun le había hecho mercedes que
sí asi es, V. S. M. estará mejor informado que lo de acá pode-
mos escribir, porque unos lo dicen de una manera, y otros de
otra; y el dicho Manuel Fernandez dirá lo que dello sabe.
En primero de Mayo del dicho año murió Juan de Oor-
rí grumete, que segund se ha sabido algunos de los que han
muerto asi aqui como en Gilolo han muerto de yerbas, porque
hacían demasías á los indios, que porque vían que no eran
castigados castigábanlos ellos desta manera, que de pláticas que
pasan entre los indios se ha sabido la verdad.
Aqui se halló una carta de Juan de Campos en poder
del Gobernador que es hijo de el Rey Almanzor, bastardo
que se llama Guichilrrade, por la cual declara lo que aqui pa-
só, y de como le prendieron los portogueses, siendo Antonio de
Brito capitán allí, y á otros seis que con él estaban aqui en Ti-
dori con la hacienda que aqui dejó el capitán Juan Sebastian,
que el treslado della vá con las cartas que envía el capitán ge-
neral á V. S. M. y así mismo algunos requirimíentos de los
que han pasado entre nosotros y los portogueses por donde
V. S. M. verá lo que acá lia pasado.
El navio que se hizo aqui, no se pudo aparejar para le en-
viar con esta carabela ó por el cabo de Buena Esperanza, por-
que como se hizo de prisa y de mano de oficiales nuevos, no
salió tal que se pudiese navegar en él, porque la mas de la ta-
blazón se podrizió: asi que por sacar la clavazón para adrezar
la carabela se quemó.
En la carabela nombrada la Florida que vino de la Nueva
España, se han cargado cincuenta y ocho quintales y tres ar-
robas y veinte y cuatro libras de clavo de giroflé neto por
TOMO V. XT
330 VIAGES AL MALUCO.
las personas que van en la cargazón que va en la carta para
los oficiales de V. M. , que por V. S. M. no quiso ni pudo
cargarlo, llevando lo que dejó cargar sin querer hacer ningu-
na cosa con consejo del capitán y oficiales; y dello se dá aviso
á los oficiales de V. S. M. que están en Méjico para que co-
bren los derechos dello.
En tres de Mayo de 1529 años murió Jorge Fernandez
vecino de Avila, que vino de la Nueva España, y no hay que
mas decir á V. S. M. sino rogar á Dios la vida y sacro estado
de V. S. M. por muchos tiempos prospere con acrecentamien-
to de muchos mas reinos y señoríos hasta ganar la casa santa
de Jerusalen. Cerrada en 3 de Mayo de 1 5 29 años. = Sacra
Católica Cesárea Magestad. = Muy humildes y leales vasallos
que los sacros pies de V. S. C. C. M. besan. =: Hernando de
Bustamante. = Diego de Salinas.
Núm. XVII.
Consulta hecha d S. M. por el Consejo de Indias sobre en-
viar desde Colima , en las costas de Nueva-Esj?añaj
dos carabelas -para saber del suceso de la armada
de Loaisa , y de la que el Rey de Portugal envió al
rio de la Plata &c. (Original en el Arch, de Ind. en
Sevilla, Leg. i.° de Consultas de 1^19 d i^^^-
Sacra Cesárea Católica Magestad: La carta que de Grune-
dala en 10 de Abril V. M. nos mandó escribir en respuesta de
lo que deste Consejo se le habia escrito, recibimos; y por la
memoria que V. M. tuvo de mandarnos responder, le besamos
los pies y las manos.
En lo de fray Francisco de Arevalo , que estaba nombrado
para obispo de la Trinidad, se hará lo que V. M. manda.
V. M. manda por su carta , que comunicado con el arzo-
bispo presidente del Consejo Real, se buscasen personas cua-
les conviniesen para perlados en las provincias de las Indias,
donde no están provehidos. Asi se hizo ; y las personas que
al presente parece que V. M. siendo servido debe mandar pro-
veer son: para la Tierrafirme el maestro Honcala , canónigo de
Avila, catedrático de teología de Salamanca: para la provincia
de Honduras y cabo de Higueras fray Alonso de Talavera,
prior de Prado, de la orden de S. Gerónimo, el cual el capí-
tulo general nombró para ello por mandado de la Emperatriz
DOCUMENTOS DE LOAISA. 33!^
nuestra Señora; y para la provincia de Santa Marta el licencia-
do Toves, colegial de Salamanca, de que otras veces habernos
hecho relación á V. M. Todos son personas calificadas á nues-
tro parecer, y cuales convienen á servicio de Dios nuestro Se-
ñor; y asi enviamos las provisiones de sus despachos hechas y
señaladas, para que V. M., si fuere servido, las mande firmar,
porque asi lo envió V. M. á mandar.
Ya V. M. sabe lo que por carta de ciertos alemanes fato-
res de los Belzares en Portugal, se supo del comendador Loai-
sa , que por mandado de V. M. fue por su capitán general á
los Malucos; y como quíer que el embajador Lope Hurtado por
su carta escribió, que el creía que el dicho comendador Loaisa
era muerto, y el contrario desto escribían los dichos alema-
nes, como V. M. podrá mandar ver por la copia del capítulo
de su carta que vá con esta; hase algunas veces platicado en
este Consejo , si convernia al servicio de V. M. , hacerse algu-
na diligencia en su Real nombre para saber lo cierto de la vi-
da del dicho comendador Loaisa , y de la armada en que fue y
del suceso y estado della , demás de las cartas que el Serenísimo
Rey de Portugal ha de dar para los capitanes y gente de sus
armadas, que traigan en ellas al dicho Comendador Loaisa, y
á los otros subditos de V. M. que hallaren vivos en los dichos
Malucos, porque esto no parecía suficiente ni seguro remedio
para los dichos efetos ; y por ser esta cosa tan importante al
servicio de V. M. la comunicamos con el arzobispo de Santiago,
vuestro presidente, y á él y á nosotros ha parecido que seyen-
do V. M. servido para conseguir los dichos fines , y aun para
la seguridad de vuestra Real conciencia, y para animar vues-
tros subditos que aventuran sus vidas por servir á V.M. , seria
bien que fuesen una ó dos carabelas , en nombre de V. M. , con
sola la gente y costa necesaria á los Malucos'; y porque en
ninguna cosa se innovase lo capitulado y contratado con el Se-
renísimo Rey de Portugal no fuesen por cabo de Buena-Espe-
ranza , ni por el estrecho de Magallanes , ni saliesen las ca-
rabelas destos reinos de Castilla , sino de uno de los puertos de
las Indias de la mar del sur , especialmente en Colima , dó el
marqués del Valle D.Hernando Cortés tiene aparejo para ello,
ó en la provincia de Guatimala dó el Adelantado Pedro de Al-
varado, tiene ya un navio hecho y hace ya otro en aquella
mar del sur, ó en Nicaragua, dó el capitán y gobernador Pe-
drarias de Avila , y el Alcalde mayor tienen comenzados otros
navios. De todas estas partes, ó de las que V. M. mas fuere servido,
podrán ir dos navios viage de los dichos Malucos, con título
de descubrir por aquella mar del Sur, é islas inciertas en los lí-
mites de V. M. , con espreso defendimiento que no tocasen en
331 VI AGES AL MALUCO.
la demarcación de Portugal, sino que en todo guardasen lo an-
tigua y nuevamente asentado y capitulado por los Reyes cató-
licos, y por V. M. con los Reyes de Portugal; y los capita-
nes que en estos navios fuesen llevarían su instrucion pública
conforme á esto , que 'si en algunas de aquellas islas y tierra
hallasen al comendador Loalsa y gentes de aquella armada, ó
de las carabelas que el dicho marques del Valle por mandado
de V. M. envió en demanda della, los recibiesen en sus navios
y los trujesen á los reinos y señoríos de V.M. : y desto, muy
poderoso Señor , podrán resultar en servicio de V. M. las cosas
siguientes :
Lo primero, cumplirá V. M. con lo que debe á su Real
persona y dignidad imperial en beneficio y redención de sus
subditos que sirven y están cabtivos por servir á V. M. , y con
este socorro podrían ser libertados: lo cual no se espera, á lo
menos no es seguro , por mano del Serenísimo Rey de Portu-
gal, á quien no conviene que V. M. tenga entera noticia de las
cosas de aquellas partes.
Lo segundo, que por la relación del comendador Loaísa,.
si fuese vivo, ó de cualquier de los otros de aquellas armadas
de los que en estos navios fuesen , podría V. M. ser enterado
y verdaderamente informado de los dichos Malucos y de sus
comarcas , y de lo que importa á vuestra Corona Real de
Castilla conservar aquello , y la manera que adelante se ha- •
bia de tener en la contratación de aquellas tierras; y para me-
jor deliberar si converná á vuestro Real servicio tornar al Se-
renísimo Rey de Portugal los dineros que dio por la capitula-
ción de los Malucos, ó hacer nuevo y mas provechoso asiento
cerca dello , lo cual sin esta información no se podría asi bien
acertar.
Asimismo podría ser , que cuando estos navios que agora
fuesen llegasen á los Malucos , hallasen en tal disposición al co-
mendador Loaísa , ó algunas de las gentes de las dichas arma-
das pasadas que conviniese á vuestro Real servicio, que se sos-
tuviesen en aquellas partes todos , ó algunos dellos hasta lo re-
ferir á V. M. , para que informado mandase en todo ello pro-
veer lo que mas fuese servido : y la ejecución y cumplimiento
deste capítulo se podría confiar de solos los capitanes destos
navios, y aun por instrucion sellada que no se hobiese de abrir,
sino cuando hallasen vivos al dicho comendador Loaísa , ó al-
gunos de las dichas armadas.
Y demás destos provechos que pueden resultar de la ida
destos navios, podrían en aquella navegación descubrir algunas
islas, ó tierras en los límites de Castilla de que redundase. . . .
á vuestro Real servicio. Suplicamos á V. M. lo man-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 333
da ver y respondernos aquello de que mas sea servido.
V. M. los días pasados nos envió á mandar que la Empe-
ratriz nuestra Señora , sin que pareciese que V. M. lo sabia,
escribiese al embajador de Portugal , que hablase al Serenísimo
Rey que no enviase á la costa del rio de la Plata , pues está des-
cubierta por las armadas de V. M. , y que si el Rey no vi-
niese en ello, y conviniese hacer algund requerimiento, lo or-
denásemos y enviásemos al embajador para que él lo hiciese.
Luego que recibimos la letra de V. M. , lo comunicamos con el
arzobispo presidente del Consejo Real ; y pareció que porque
ya el armada era partida , y no habia inconveniente en dila-
tarse algunos días, que antes que se enviase el requerimiento, es-
cribiese S. M. al embajador sobre ello , y le escribió lo que
V. M. verá por el traslado de la carta que vá con esta. El em-
bajador habló al Rey, y responde lo que V. M. verá por su
carta. Vista esta respuesta por Nos, juntamente con el presidente
se ordenó el requerimiento que nos pareció que convenia que
$e hiciese para conservación del derecho de V. M.; y teniendo
el correo para despachallo, fuimos á dar parte á la Emperatriz
nuestra Señora dello, para que S. M. toviese por bien de escri-
bir conforme á ello, y después de haber hecho á S. M. relación
del negocio , respondió: que le parecía que antes que se envia-
se á hacer el requerimiento , se hiciese mas complimiento, y que
S. M. quería escribir de su mano al Rey, y asi á la hora en-
vió S. M. correo volante con su carta , sin que nosotros en-
viásemos cosa ninguna, y S. M. tiene confianza que con su car-
ta se remediará; y si la respuesta no fuere conforme á lo que
conviene, efetuarse ha lo que V. M. envió á mandar.
A Alonso de Baeza se acudió con lo que vino á la casa de
Sevilla de los empréstitos, como V. M. lo manda; y en lo que
toca á los ochocientos ducados que el obispo de cibdad Ro-
drigo recibió ya en sus cuentas, entendemos con todo cuidado,
y en siendo acabado, haremos dello relación á V. M.
Manda V. M. que le hagamos saber la cabía de la prisión
de Sebastian Caboto. El fue preso á pedimento de algunos pa-
rientes de algunas personas, que dicen que es culpado en sus
muertes , y por otros que desterró , y también á pedimento
del fiscal, por no haber guardado las instruciones que llevó: y
asi fue preso, y dada la corte por cárcel con fianzas.
F. ..... de Heredia es un poblador antiguo de las Indias:
deseoso de servir á V. M. y por lo mostrar, hase ofrecido de
hacer en la costa de Paría una fortaleza para desde allí con
ciertos religiosos , contratar con los -indios de aquella provin-
cia por vía de comercio , haciéndole V. M. el asiento que se
tomó con Antonio Sedeño para la población de la isla de la
334 VIAGES AL MALUCO.
Trinidad, y aquella fue aprobada por V. M.: y al Consejo pa-
rece que es cosa que se debe hacer, porque en esto ni ha de ha-
ber encomiendas de indios, ni hacer esclavos. Por ser cosa nue-
va no se despachcS sin consultallo á V. Al., y para que de allá
se vea', vá con esta el traslado de la capitulación de Sedeño:
V. M. mande en ello lo que fuere servido.
Francisco Falero , hermano de Rui Falero , dio en este
Consejo esta petición que á V. M. enviamos: y porque este y
su hermano, como V. M. sabe, vinieron de Portugal á servir
á V. M. , y de su venida redundó tanto servicio á V. M. , que
aunque ellos no fueron al descubrimiento de la especería con
Magallains , no fue por su culpa, sino por mandallo V. M., y
entonces hizo "V. M. merced á este Francisco Falero de 35©
maravedís en la casa de Sevilla , con los cuales no se puede
sustentar, al Consejo parece, atento lo dicho, y á que este tie-
ne habilidad y persona para servir , que siendo V. M. servido
le haga merced de crecerle los 31;© maravedís con otros 15® ma-
ravedís, que sean por todos 50® maravedís, y mas que V. M.
le mandase hacer un asiento de contino en esta corte , para que
lo tenga como los otros continos , que demás de ser él satis-
fecho de lo que ha servido, habrá cosas que cada día podrá
aprovechar en cosas de cosmografía que se ofrecerán en este
Consejo, como de presente lo hace. De Ocaña diez y seis de
Mayo de mil quinientos treinta y uno.=DeV. M. muy humil-
des vasallos y criados que sus Reales pies y manos besan. = El
doctor Beltran. = Licenciado Juan de Carvajal. = El doctor
Bernal.
■ .,.::... Núm. XVni. :..:.:■
Cartas de Hernando de la Torre al Rey de Portugal,
al Emperador y d otros señores , sobre algunos suce~
sos del Maluco hasta el mes de Marzo de 1^32. (Co-
lee, de Muñoz, oríg. en la Torre do Tombo, gav. 15,
mazo lo, núm. 4).
Al muy serenísimo y muy alto y muy excelente é muy
poderoso señor D. Joan, Rey de Portugal , de Hernando de
Ja Torre , de Maluco.
(TTí/ es el sobrescrito de la carta original ^ gav. i ^ , mafo jo,
mím. 4.)
Hernando de la Torre, servidor y vasallo natural de S. M.
DOCUMENTOS DE LOAISA. 335
y su capitán general y gobernador en estas islas de Maluco y
sus demarcaciones, tuve á bien dar cuenta á V. A. como lle-
íTué á estas islas en i.° del año 527, con sola la capitana de
siete naos que salieron en 25 al mando del general Garcia de
Loaisa, comendador de S. Juan, el cual murió desta parte del
Estrecho. Cuando acá llegamos, era capitán y gobernador Mar-
tin Iñigues de Carquizano. Hallamos una fortaleza de V. A. y
por capitán della un D. García Enriquez, el cual nos envió á
recibir fuera destas islas con su armada de una fusta, un batel
y dos carabelas, y mucha cantidad de navios de la tierra, con
intención de nos tornar á echar á fondo. Mas nos hizo tal tiem-
po, que no dio lugar á su propósito, y fuimos á Tidori. Pa-
sados como quince dias, vino dicho Enriquez con una fusta y
un batel y un navio de remos y otros muchos de la tierra á
nos echar la nao á fondo, y asi nos dieron combate de bate-
ría tres dias: por lo cual, y porque venia muy trabajada, se
fue á fondo. Mientras vino Iñiguez, y en todo el tiempo que le
he sucedido , siempre nos han hecho guerra, hasta que habrá
dos años y medio nos echaron de Tidori. Recogime en esta
tierra del Rey de Gilolo, y han seguido dándonos guerra los
capitanes de V. A. D. Jorge de Meneses y Gerónij-no Pereira.
Quejóme de todos que nos han maltratado de obras y palabras,
como dirá Pedro de Montemayor , llevador desta. Después que
salí de Tidori, entre la fortaleza de V. A. y los Negros de la
tierra, en tiempo de D. Jorge de Meneses, Quichil de Revés,
como era gobernador y gran señor en estas partes por el fa-
vor de portugueses , crecióle la soberbia y quiso matar al ca-
pitán dellos con todos los portugueses , tomar la fortaleza, y
hacerse Rey de todo Maluco. Pero fue descubierto por una
muger de la tierra. Prendióle D. Jorge y otros principales:
dióles ciertas preguntas y confesaron. Quichil nada confesó.
D. Jorge mando traer el Rey, ques pequeño y otros cuatro
hermanos suyos á la fortaleza, y luego hizo degollar á Qui-
chil por ante todos los indios de la tierra. Espantados y es-
candalizados dello los indios, empezaron á levantarse s i i\ que-
rer dar mantenimientos á la fortaleza. A cabo de pocos dias
llegó Gerónimo Pereira con una galeota y otros navios: pren-
dió á D. Jorge y preso le envió á la India, con que se sosegó
la gente. Pedíanle á su Rey para que les rigiese la tierra: él lo
prometia y jamas cumplia, por lo cual la Reina y los pricipa-
íes ordenaron hacer una traición désta manera. Señaláronse un
primo del Rey con seis hijos de principales para entrar en la
fortaleza, matar al capitán y los que hallasen dentro. Toda la
gente estaba emboscada en la montaña é yerbas, que son muy
grandes cerca de la fortaleza y puerto de Cristianos. Asi lo co-
j}6 VIAGES AL MALUCO.
metieron , que cuando toda la gente estaba comiendo en sus
casas, entraron los siete compañeros, como que iban á ver al
Rey, con sus puñales escondidos , y adentro mataron al capitán
y tres cr'iados, que no habla mas en la fortaleza. Fue sentido
por los portugueses, y acudieron allá primero que llegasen los
indios de la emboscada: de maneraqueno pudieron hacer nada,
y mataron otros dos ó tres portugueses, y estos á muchos in-
dios. Robaron las haciendas y quemaron las casas de muchos
portugueses, y huyeron despoblando el lugar grande do ha-
bitaban Rey y Reina. Adelante lejos de dar mantenimientos
hacían guerra: alborotaron y levantaron al Rey de Tidori, á
los gobernadores de Maqulan y de Motil y otros muchos,
dándoles haciendas , porque no diesen de comer á los portu-
gueses , y á mi dádivas y promesas de darme la fortaleza y la
tierra y poner los españoles sobre la cabeza, si acababan con
portugueses, porque hiciesen lo mismo. Visto por el Rey de
Gilolo lo que pedían, quiso oír mi parecer y consejo, y yo
se lo di de que les diese mantenimientos y cuanto hubiesen me-
nester. Y aun vino aquí una galera con cartas del capitán Vi-
cente de Fonseca para el Rey y para mí , haciéndonos saber
ácimo habla pasado , y como por muerte de Gerónimo Pereira
le hablan hecho capitán &c. Llevó de aquí muchos manteni-
mientos en dos veces que vino la galera. Luego yo y el Rey
tomamos la mano de los poner en paz con los indios de Ter-
nate , con que les diesen su Rey. Contentáronse los indios , y
se obligaron á pagar lo robado , quemado &c. Gran parte ha
sido ser el capitán Fonseca tan bien quisto con los Indios y con
portugueses y castellanos , para quedar en pie la fortaleza. No
hicieran asi las paces Meneses ni Pereira, á quienes todos abor-
recían. Ademas Fonseca ha hecho paces con este Rey de Gilolo
para siempre, lo cual nunca pudo alcanzar capitán ninguno de
aquella fortaleza.
En tiempo que D. García Enriquez estaba en Témate, y
D. Jorge de Meneses era capitán, tuvieron diferencias escanda-
losas, y D. García prendió á D. Jorge; por lo cual se ausen-
taron treinta hombres de los amigos de D. Jorge á la montaña,
de dó me enviaron á pedir por Simón de Vera y Pedro Fer-
nandez , les admitiese en mi compañía , dándoles seguro que
podían volver á su fortaleza cada y cuando mandase en ella su
capitán. Otorgúeles cuanto pedían por parecerme justo : en
eféfc'to, soltaron á D. Jorge, y se fueron allá.
Creo haber hecho algún servicio á V. A., y ruego, si al-
gún tiempo Dios me lleva por esas partes, medie V. A. con
S. M. en mi favor. Desta muy leal ciudad de Gilolo, á i.* de
Marzo de i532.=Fernando de la Torre.
DOCUMENTOS DE LOAISA. 337
A D, Alvaro de Znñigay hermano de Clemente de Aguilar^
Hernando de la. Torre.zz. Ciudad de Grilolo y Marzo 1532.
(1,48, 58.)
Fui criado de vmd. , y después que me despedí , el comen-
dador Loaisa, con poca atención á la recomendación de vmd. ,
me hizo poco favor en sueldo y partido. Partimos de Coru-
ña , víspera de Santiago , y llegamos al Estrecho en Hebrero
de 5 2«6. Alli se perdió una nao , que era la segunda de las sie-
te, Y por poco no se pierde la capitana en que iba yo. Otras
dos naos grandes se nos tornaron del Estrecho: de manera , que
quedamos con la capitana dos carabelas y un patax. Desem-
bocado el Estrecho , siguiendo la via de Maluco , á pocos dias
nos derrotamos unos de otros^ y quedamos solos con la ca-
pitana. Luego adoleció mucha gente, y murió desa dolencia el
Comendador, y dejó por capitán áj. Sebastian del Cano, que
venia por capitán de la nao que se perdió en el Estrecho; yí asi-
mismo murió dende á pocos dias, y dejó por capitán en su lu-
gar á Toribio Alonso de Salazar, que venia por contador de las
carabelas, y este vivió unos cuarenta dias; y sobre este hicimos
otro capitán en su lugar , que se llamaba Martin Iñiguez de Car-
quizano, que venia por Alguacil mayor del armada. Con este
llegamos á estas islas de Tidori é islas de Maluco á i.° de Ene-
ro de 27, el cual estuvo alli en el cargo seis meses, y yo fui su
teniente; y á cabo deste tiempo murió, y en su lugar sucedí
yo con el mismo cargo de capitán general gobernador. He-
mos pasado mucho , asi por mar como por estas islas con mu-
chas guerras con portugueses que están en una fortaleza y
mucha gente en ella, siempre con hambre y peligros, esperan-
do el socorro de S. M. De 123 hombres que en la capitana ve-
níamos, y mas otros 21, que después vinieron en una carabela
que envió Hernando Cortés de la Nueva-España, la cual des-
pache y envíe por dos veces por el camino que había venido,
y nunca pudo pasar , no hemos quedado mas de 25 hombres,
y estamos en tierra del Rey de Gílolo, que es gran servidor
de S. M. , y nos sostiene con su hacienda. Los portugueses nos
echaron por armas de Tidori , donde teníamos una fortaleza
de piedra seca, y toda la artillería y hacienda que teníamos
para nuestro mantenimiento, y dos fustas, que la una se la ha-
bíamos tomado á ellos. Solo nos dejaron un bergantín peque-
ño que este Rey de Gílolo nos había dado, y en él me recogí
con los compañeros que conmigo quisieron ir , que fueron
bien pocos, que los otros se quedaron con los portugueses. Al
presente tenemos paces con los portugueses , porque los indios
TOMO V. vv
338 VIAGES AL MALUCO.
de la tierra nos han querido acabar á todos , asi á ellos como
á nosotros, porque veen que no nos viene socorro, Y como
lo supimos, nos hicimos amigos y nos juntamos á ellos. Y yo
hice con este Rey que fuese amigo de los portugueses, y asi
lo somos agora todos. Mas los Reyes y SS. de las otras islas
todos son á los portugueses y contra nosotros para que salga-
mos destas islas ; y si á ellos ó á nosotros no viene algún so-
corro, nos han de matar ó echar muy presto. No escribo las
otras cosas, que son tantas, que ciertamente pienso que nunca
hombres pasaron tantos trabajos ni hicieron tantas cosas como
hemos hecho los pocos que hemos estado en estas partes. Hable
vuestra merced á S. M. que venga socorro , ó mandado de lo
que debo hacer &c.-
Id. d D. Pedro de Avila [En la misma fecha i, 48, 60.)
Nada añade sino repite la misma petición.
U' A D. Alvaro de Zúñiga , duque de Bejar ^ conde de Ba-
ñares , alguacil mayor y contador mayor de Castilla..{En la
misma fecha i , 48 , 57.) añade :
Que su amo D. Pedro de Zúñiga, sobrino de su ilustrísima
Señoría, á quien sirvió dos años y mas , á petición suya le
recomendó al comendador Loaisa estando en Madrid, con
quien fue en la armada &c. Repite la petición que en las
otras.
Id, d S.M. {En la misma fecha i , 48 , 59.)
Tengo oportunidad de escribir á V. M. por la India de Por-
tugal, la que no ha habido por otra via, pues el navio que vino
enviado por Cortés , dos veces lo envié, y tornó. La segunda,
cuando volvió, ya no estábamos en Tidori, de dó nos echaron
los portugueses, que ha mas de dos años estamos aqui soste-
nidos por este Rey gran vasallo de V. M. , pero pasando gran-
des trabajos siempre con esperanza de socorro de V. M. En
estos dos años han pasado muchas cosas contra los portugue-
ses de Témate; porque el capitán D. Jorge de Meneses mató
al mayor señor destas islas, Quichil de Revés, por sospechas é
indicios que los queria matar y alzarse con la fortaleza; y co-
mo le mató, recogió el Rey de Ternate, que es mozo en la
fortaleza , y á tres hermanos suyos. Y con todo esto se levan-
taron todas las islas á ellos para no les dar mantenimientos, ni
conversar con ellos. En este tiempo, á cabo de dos ó tres meses,
vino otro capitán de India con una galera y un navio, y obra
de sesenta á setenta portugueses, con locual los indios se aman-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 339
saron, y dieron de comer y otras cosas necesarias. Y la Reina
de Terrenate cada día pedia su hijo, para c|ue mandase la tier-
ra, y el capTran trayéndola en palabras, ella ordenó con toda
la gente de matarle y á todos los demás, y tomar la fortaleza.
Y asi lo pusieron por obra desra manera : que un primo del
Rey de Terrenate y otros seis hijos de hombres principales se
concertaron de entrar en la fortaleza, como que iban á ver al
Rey, con sus puñales secretamente: asi entraron y mataron al
capitán yá otros tres ó cuatro portugueses que hallaron ; y á
esta revuelta tenian ya la puerta de la fortaleza cerrada, y la
gente de la tierra toda emboscada entre los árboles y yerbas,
que son muy grandes. Empero no pudieron acudir tan presto
á entrar en la fortaleza, que ya no fuesen recogidos algunos
portugueses, con que no salieron con su intención, mas mataron
al capitán y otros siete ú ocho portugueses. Los negros que
entraron á matar al capitán , no escapó ninguno que todos mu-
rieron, y otros muchos de fuera; y quemaron la mayor par-
te del pueblo de los portugueses , y robáronles las haciendas.
Esto aconteció víspera de Pascua del Espíritu Santo , año de 31.
Luego no les daban mantenimientos, antes procuraban echar-
los de la fortaleza. Yo viendo esto, no sabiendo que hacer, es-
tando con mucho temor de muerte, por la poca gente que te-
nia c tengo, que serán fasta veinte y cinco ó treinta hom-
bres, é sin fortaleza ni reparo ninguno, hice todo lo que puda
con el Rey de Gilolo para que les diese mantenimientos; y lo
hubo de hacer, diciendo yo entre otras cosas, que pocos era-
mos los vasallos y criados de V. M. para les dar guerra y los
echar de la fortaleza que era fuerte, y con muchos portugue-
ses y artillería, y procuré los hacer amigos con los indios de la
tierra; y esto no se pudo hacer sin darles el Rey de Terrenate
que pedian, y asi se lo dio el capitán, y me lo entregó á mi y
á su madre y al gobernador de aqui de Gilolo , que se llama
Quichil Bumi. Hecho esto, asentamos paces portugueses y no-
sotros para todo el tiempo que aqui estuviéramos, y también
portugueses con el R;y de Gilolo mientras ellos estén. Anda-
mos siempre entre estos enemigos de nuestra fe, tragando mil
muertes. Viendo yo esto y la tardanza de socorro y armadía
de V. M. , pedí licencia al capitán de Ternate Vicente de Fon-
seca para inviar un hombre al gobernador de la India para le
pedir diese lugar de pasar á Castilla para dar cuenta de todo á
V. M. , y también le envió á pedir que para sostenernos mien-
tras V. M. envia socorro, me mande emprestar algunos dine-
ros á cuenta de V. M. El que envió es Pedro de Montemayor,
de quien., si le dejan ir, podrá V. M. saberlo todo desque par-
timos de la Coruña ; aunqye nunca podrá decir lo que hemos
340 VIAGES AL MALUCO.
pasado y esperamos de pasar por no desamparar estas tierras de
V.M. Quedo con gran confianza de socorro y armada, <5 reca-
do de V. M.
Núm. XIX.
Carta de Pedro de Montemayor escrita desde Cochin al
Rey de Portugal rejiriéndole los sucesos ocurridos en
el Maluco hasta el año i^jj. (colee, de Muñoz ; orig.
en la Torre do Tombo).
Senhor: Pedro de Monte Mayor, vasallo de sua Magestadc é
Servidor de vossa Alteza que ao presente estou en Cochim por
mandado de Fernando de la Torre, que reside en Maluquo por
- capitaó moor do Emperador de alguk pouqua gente, que Ihe fi-
cóu de huma armada que ó anno de qüinhentos e vinte é cin-
co sua Magestade despachou na cidade da Crunha de que sahio
por capitaó moor frei García de Loaisa , que Déos haja, co-
mendador da ordem de Sao Joao é porque vím a saber do
Governador de vossa Alteza se tinha algum recado de sua Ma-
gestade , ou de vossa Alteza pera que se determinasse ó que se
devia faxer neste nosso caso ; e porque nao achei ó Governa-
dor aqui em Cochim dei alguma parte de minha vinda á Pe-
dro Vaz, veador de fazenda de vossa Alteza nestas partes e
elle me rogou que quizesse dar conta por esta mínha carta ;i
vossa Alteza é eu com dezejo de servir vossa Alteza me pus ao
^ tazer omelhor que posso, deixarei de dizer a rota e viagem
que trouvemos , que foi trabalho pera nao crer , porque nossa
partida foi como ácima digo ó anno de qüinhentos c vinte e
cinco, é chegamos ó anno de qüinhentos é vinte esette, e por
escusar proíixidade comenzarei dar conta a vossa Alteza de
cuando entramos na demarcazao de Maluquo é esto com a
naóo capitaina soomente , porque todas as outras se perderaó
na qual naoo vinhamos cento trinta e tres homes é a este tem-
po vinha por nosso capitaó moor Martin Inhiges de Carqui-
zano , porque nesta viagem atrás erao ja falecidos cuatro capi-
taes mores que fizemos , e tanto que chegamos ao primeiro
porto per nome Zamafo, que he d' el Rey de Tidor a suo
cuarenta legoas de Tarnate veio a nos hum escravo que foi
de portugezes, é andava fúgido ó qual escravo nos dixe que
no porto de Tarnate havia portugezes, e que tinhaó feita hu-
. ma fortaleza em que poderla haver obra de cem portugezes,
DOCUMENTOS DE LOAISA. 34 1
c que tinhaó duas caravellas huma fusta, e hum vatel , e que
havia pouco tempo que ó Rey de Tidor era niorto por no-
me Almanzor , e despois de morto dahy a oito dias os portu-
gezes Ihe queimarao ó lugar , e routjaraó , e fizeraó todo 6
mal, e dapno que poderao, e nos outros sahendo ó que pasa-
va pozemos por obra mandar por térra recado ao Rey de
Gilolo fazendo Ihe saber de nossa -vinda, e assi Ihe mandamos
pedir que nos desse embarcazao pera ó fazcrmos saber ao Rey
de Tidor que he filho d* el Rey Almanzor , que íaleceo é sera
de idade de quinze annos ; elle ó poz logo por obra e o capitaó
de nossa armada Martin Inheges mandou seis homés com car-
tas pera os ditos Reix de Tidor , e Gilolo , e estiveraó laa pas-
sante de hum mez sem nos fazer saber couza nenhüa do que
tinhaó feito de que estavamos multo espantados, e no cabo do
dito tempo veio hum paraoo de Tidor , e dous de Gilolo , nos
quaes vinhao dous homes dos nossos e alquo homes princi-
paes dos ditos Reix a otferecer se por vassallos, e servidores de
sua Magcstade, é os noísos nos enformaraó do bom aparelho
que el Rey de Gilolo nos quería fazer pera nosso repairo e
tambem da boa vontade d' el Rey de Tidor , posto que tinha
mao aparelho pera nosso remedio por terem ó lugar todo
queimado é estarem todos nos matos, e desta vez ficaraó com ó
Rey de Gilolo cuatro homes nossos pera ajudarem a Ihe de-
fender a térra os quaes Ihe foraó boos porque tanto que os
portugezes souberaó da nossa nao determinarao de hir logo
com todo seu poder e du Rey de Ternate sobre ó Rey de Gi-
lolo cuidando de ó destruir antes que houvesse nosso socorro,
e tanto que os portugezes e gente da térra comezarao dezem-
barcar tomarao hum parao muito grande do dito Rey, e Ihc
cortarao muitas palmeiras, eos nossos cuatro castelhanos, que
estavao com odito Rey, tanto que aquelo virao tbraó contra os
portugezes com toda agente de térra, e derao'nelks de ma-
neira que Ihes conveo aos portugezes tornarem se a recolher
crendo que havia muitos castelhanos, porque a térra he muv
fragoza , é despois disto os portugezes pediraó ao Rey que Ihés
mandasse- entregar os quatro castelhanos, é que Ihe dariaó por
elles ó que quizessem , e o Rey Ihe respondeo que os nao po-
día daar porque eraó vassallos do Emperador, e que os nao
podía dar porque se os entregasse Ihos demandarao dispois, c
dispois disto os portugezes falarao com os nossos quatro ho-
mes , dizendo Ihes que Ihes dariao escrapvos , é fazenda , e fa-
riam muito bem , que se fossem pera elles, e pera b servizo de
V. A. é elles Ihe responderao , que vinhaó em servizo do Km-
pterador, é que nelle haviaó d' acabar, en entao se tomarao os
portugezes á Tarnate.
34 2 VI AGES AL MALUCO.
D^spois que vierao os ditos paraoos de Tiior , h Gllolo,'
onde a nossa nao estava, que era 6 porro di Zamafo, nos fize-
mos á vela juntamente com os ditos paraoos pera hiremos aas
ditas ilhas de Miluquo , e por nos daar huin temporal, se
perderao de nos, e tornarao a Gllolo, eo Kiy os quizera ma-
tar a toios por ¡rem sem a nossa nao posto que elles nao ti-
nhaó culpa.
Sesta feira, que foraó trinta de Novembro de quinhentos e
vinte e seis, amanhecemos junto di huma ilha de Gilolp per
nome Erabo , e cheganio cerqua de haa ponta , que havia-
mos de dobrar , vimos vir a nos hum paraoo no cual vinha
hum portugez é em hua canoa, que he pequeño barquo, veio
hum mozo pedir seguro pera ó portugez vir Talarnos , ó qual
seguro Ihe foi logo dado é o portugez veio aa nossa nao com
ó qual muito folgamos, por ser christao ainda que contrario,
ea embaxada que trazia era huma carta do seu capitao por
nome Dom García Anriques aqual mandava ao nosso capitao,
que por quanto elle nao sabia que nao era a nossa é elle esta-
ba ñas ditas partes por capitao de vossa Alteza em hua forta-.
leza, que tinha, que. Ihe rogaba, que se fosse a ella, e qu^
ahy Ihe fariaó mui boo tratam^nto, e dariao todo 6 necessa-»
rio , e que Ihe mandasse dizer se elle vínha por mandado do
Emperador, é que Ihe rogava, que nao tbsse a outra nenhua
parte porque nao era servizo de vossa Alteza oqual nosso ca-
pitao primeiro, que outra nenhua cou^a Ihe mostrou hum ca-
pitulo do regimentó, que trazia do Emperador em que Ihe
mandava, que viesse aas ilhas de Maluquo e fizesse nellas forta-
leza, especialmente na ilha de Tidor , é que pois sua Magesta-
de assi 6 mandava, que assi ó queria curaprire, e com esta
respo'^ta se tornou ó messageiro ao qual foi feito todo y boo
tratamento, que ser podía, e nos outros indo todavía a avella
chegando á hua ponta nos foi ó vento contrario de maneira,
que á nao podemos dobrar, e enrao nos foi forzado tornar
donde dantes partimos, é havendo tres días que ahi estavamos
veio a nos hum portuges escripvao de Feítoria de Ternate , é
nos fez requerimento da parte de vossa Alteza , que nos fosse-
mos á sua fortaleza pois estavamos en vossas térras, é demar-
cazao , ou que nos fossemos á outras partes, é nao 6 queren-
do fazer, que elles nos defenderiao que nao fossemos a Malu-
quo, é que pera ello nos estavao aguardando detras de dita
ponta com duas caravelas, híia fusta, é hum batel, é 90 pa-
raoos de térra.
O capitao Martin Inhiges tornou concelho com todos que
era ó que nos parecía que deviamos de fazer, se birlamos díau-
te ou nos tornaríamos atrás, porque pera ir a nossa nao esta-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 341
ba mui velha é se sahissem a nos receberiamos multo dapno, é
se nos tornassemos a H.spanha ainda que nao levassemos nada
soomente fazer saber a sua Magestade como vosía Alteza tinha
fortaleza feita é as ilhas sugidas, que su Magestade Ihes man-
darla pagar íuas quintaladas , é sóidos é o parecer de todos
fol , que queriao morrer, é ir cumprir ó mandado do Empe-
rador é todos com al>?gres corazoes dlziaó que pois ó Empera-
dor dizia mais adianie^ que nunca Déos quizese que por elles
fosse revogada á lal palabra g esta fol a resposta que todos de-
rao ao capiíaó Manin Inhiges, e tntao se tornou ó mensa-
gelro com esta resposta e dahy a tres dias dobramos a ponta,
h tanto que nos viraó os portugezes , se fizeraó a vela e ovento
nos refresgou, que nos nao poderam fazer dapno nenhum c
assi fomos teer á ilha de Tidor que fol ao derradeiro día do
anno de i, 26 onde dtmos mullas grazas a Déos por teremos
chegado aolim de nossa vlagtm.
Eo primeiro dia do anno de quinhentos é vinte é sette
comezamos de tirar nossa ariilharia a térra: é assentala, pare
que, se viessem os portugezes, nos achassen apercebldos, e fi-
zemos un baluarte á maneira de fortaleza de pedra soomente
em que com multo trabalho pozemos a dita artllharia, é a gen-
te de térra era com nosco multo conforme, é nos ajudavao de
que estavamos multo alegres, e cada día descarregavamos á
nao , porque esperavamos que os portugezes viessem á nos.
Quinta felra dezasete de Janeiro do dito anno de 527 á
amela noite velo huma fusta, é hum batel, é outros multes
paraoos em que vlnhao muitos portugezes muí quedos pera se
chegarem a dita nosa nao, é a meterem no fundo, e da nossa
nao tbrom sentidos é vistos pela boa vigía, que tlnhamos é de
térra os vimos lambcm vlr, é de huma ponta onde nos tlnha-
mos postas duas pezas grozas d' artllharia , tirarao os nossos a
dita fusta que vlnha ao longo da térra multo queda , com hu-
ma bombarda das duas, que tlnhamos em térra, é a nossa bom-
barda nao fez dapno a afusta pela nao acertar e entao os por-
tugezes tirarao huma bombarda a nossa nao é a erraraó, elogo
tornarao tirar outro tiro , que deo no costado da nao pela
banda destribordo, na qual nao fizerao hum boraquo grande,
é tirarao logo outra bombardada , que deo junto da prlmeira,
ó qual tiro matou hum homem na nao e ferio outros tres, e
nos de térra Ihe tiramos com a nossa artelharla, e nao Ihe fi-
zemos dapno.
E sexta felra dezoito dias de dito mes em amanhecendo
víerao os ditos portugezes desviados da nossa nao, é comeza-
rao tirar muita artllharia a nossa nao té ora de comer, é.derao
aa nao algumas bombardas gr osas,, que ihe fez muitp dapno.
344 VIAGES AL MALUCO.
e porem na nossa gente nao se fez dapno nenhum , e nos nos
detendianws com a nossa artilharia tirandolhe muitos tiros,
mas como a nossa artilharia estaba mal asentada soomente
dous tiros dos nossos Ihe acertarao em que Ihe ñzemos muito
dapno principalmente na fusta de maneira que Ihes conveo
tornarem se detras de huma ponta repairar do dapno que Ihe
lizemos, é pera mandar em os feridos á Tarnate, e tomarem scu
acordó^
En este mesmo día á tarde eabendo nos, que os portuge-
7.es estavao detras d' aquella ponta forao quinze homes dos
nossos Besteiros , e Espingardeiros con muita gente da térra,
cderaó nos portugezes que estavao comendo en térra bem des-
cuidados, e feriraó quatro ou cinquo portugezes , e matara©
dous cavaleiros homes da térra de Ternate que vinhao com os
portugezes , ,é os nossos se tornarao sem dapno nenhum, posto
que do mar Ihe tiravao muitos tiros.
Neste dia antes de sol posto duas horas tornarao os ditos
portugezes, é traziao na fusta huma bandeira por proa ao lo-
me d' agoa que significaba sange, e fogo, e se forao aa nao, é
Ihe tirarao muitos tiros de maneira que ficou toda aberta , e
rota , c tam mal tratada , que nao prestou pera nada.
Sábado 19 do dito mez em amanhecendo tornarao os ditos
portugezes e derao na nossa nao outros muitos mais tiros, te
hora do meio dia que Ihes arrebentou hum tiro grosso, e en-
taó se tornarao a Tarnate, e no dito dia sendo jaa tarde eos
portugezes idos vieraó cinquo paraoos, os quaes vinhao de
Gilolo em nosso socorro,, é nos ditos paraoos vinhao dous ho-
mes nossos dos quatro que la estavao, e nostraziao mantimen-
to pera a nossa gente. Em outro dia sequinte vinte de dito mes
de Janeiro estando estes paraos junto da nossa nao vimos sa-
bir da ilha de Motil dous paraos que he tres legoas desta villa
de Tidor, e entao se meterao em cada parao dos nossos qua-
tro cinquo espingardeiros , e forao de mandar os dous paraos
que vimos é tomarao os nossos hum delles é o outro Ihe fugio
e neste que tomara© os nossos vinha hum home portugez , c
vinte é tres escrapvos 6 qual portugez com medo dos nossos
se lanzou ao maar pera se salvar a nado , c se afogou eo pa-
rao era do dito Dom Garcia Anriques; é poderia trazer cení
quintaes de cravo.
E passado tudo ácima escripto sumariamente, determina-
mos fazer hum navio pera todo fazernos saber a sua Mages-
tade como passaba, é o aparelho pera ó navio era tao maoó que
em muitos días faziamos muí pouqua obra; é a este tempo assen-
tamos treguas com os portugezes em maneira que elles vinhao
k nos, c nos a elles com este concertó que entre nos había
DOCUMENTOS DE LOAISA. 345
é andando desta maneira ó negocio veio pera Maluquo outro
capitaó de vossa Alteza pera a fortaleza de Ternate por nome
Dom Jorge de Meneses, 6 qual tancto que tomou posse da
fortaleza de Ternate dahy a poquos días nos mandón hum
merinho é escripvao é Alcaide moor da fortaleza requerendo-
nos, que nos fossemos das térras de vossa Alteza, ou que nos
fossemos á outra fortaleza de Tarnate, é querendonos ir a
qualquer parte nos daría passagem; ao qual foi respondido,
que se nos daba a fortaleza que nos iríamos pera ella, por
nossa, e que doutra maneira que estábamos ñas térras do
Emperador , é que nellas haviamos de morrer , é assim reque-
reo 6 nosto capitam mor Martin Inhiges de Carquizana a
Dom Jorge de Meneses que Ihe desse, e entregasse Dom Gar-
da Anriques capitaó que fora de vossa Alteza em Ternate,
por quanto meterá no fondo huma nao de sua Magestade^
passaraó multas couzas de parte a parte que seriaó largas de
contar.
Aus onze de Julho de 527 faleceo este nosso capitam mor
Martin Inhiges é foi por nos honradamente emterrado en
Nossa Sen^hora do Rozairo, é foi antre nos fama que moreu
de pezonha que Ihe mandou daar Dom Jorge de Menezes a
qual tambem nos lanzara© em hum pozo e Nosso Senher nos
proveo de maneira que só nosso capitaó faleceo , e logo no di-
to dia elegemos por nosso capitaó moor é Gobernador Fer-
nando de la Torre, ó qual do dito tempo the gora he capitaó
moor de su Magestade, é por seu mandado vem a India, ó
qual Fernando de la Torre tem feitos tantos servizos á vossa
Alteza como verá por cartas de vossos capitaes , é outra gente,
os quaes sao mui manifestos e se nao podem negar , e tanto
que ó dito Fernando de la Torre foi elegido por Gobernador,
comezou por toda deligencia pera se acabar ó navio, que es-
taba comezado pera ó mandar com novéis a sua Magestade, é
posto que é is pazes antre nos, é os portugezes nao erao assen-
tadas toda vía tinhamos conversado huns com os outros , e
neste tempo Dom Jorge de Menezes capitaó de Tarnate man-
dou hum homem que recolhemos, é era castelhano elhe foi feito
omelhor tiatamento que podemos. E da hi a 1 5 dias vierao
outros portugezes, como costumavao, os quaes traziao mate-
riaes de fogo para nos queimarem ó navio e os entregara© na
maó da quelle castelhano que se fes fúgido pera nos, pera qi;£
em anoitecendo os deitasse no navio e assi o fez eos portugezes
ó estava ó esperando, é orecolherao é levaramo a Tarnate
é assi se nos queimou ó navio de maneira que nao aprovei-
tou mais; dahi a poneos dias houve grande divizao antre os
portugezes em Ternate e foi que Dom García Anriques qu-e
TOMO V. XX
34^ VIAGES AL MALUCO.
d'antes fora capitao , se alevantou e prendeu Dom Jorge de
Menezes sendo capitao de Témate , de que nos á noos outros
muito prouve é o teve em ferros e comezón protestar contra
elle dizendo que vossa Alteza nao Ihe mandaba que nos fizesse
guerra , é que elle nao taó soomente nao obedecía ao manda-
do de vossa Alteza, em nos la fazer, mas que com traizaó nos
mandara queimar hum navio, que com tanto trabalho fizera-
mos, é dizia outras multas cousas, mas averdade era que
oprendeo , porque ó Dom Jorge de Menezes ó teve antes disto
prezo em ferros , eo quizera matar.
E tanto que Dom Jorge foi prezo , logo os de sua parte
se ajuntaraó , e se foraó aos matos , é mandarao hum homem a
Fernando de la Torre a. pedir seguro pera que os acolhesse , e
emparase, é que todo ó tempo que Dom Jorge estivesse pre-
zo queriao servir sua Magestade e fariao gerra a nossos imigos,
e Fernando- de la Torre vendo ser servizo do Emperador , é
honra de todos nos outros ó fez com certas condizoes as quaes
Simaó de Vera que era Alcaide Moor de Tarnate nao quis
conceder sem as primeiro ir comunicar com os outros portu-
gezes que estavao no mato, porque este Simaó de Vera foi 6
que veio com á Embaixada de todos é as condizoes , que Ihe
eraó requeridas por Fernando de la Torre sao estas. Que elles
portugezes entregasem as armas, éfazendas, é alguns filhos de
alguns principaes, e que jurassem de nunqua nos fazer guer-
ra ate ser soltó ó seu capitao , ou vir de Portugal outro reca-
do , e tanto que Dom Garcia soube da hida dos portugezes pe-
ra omato, se concertou logo com Don Jorge, eo soltou a ca-
bo de trinta dias, que o teve prezo, e o Dom Garcia se foi a
hum porto tres legoas da fortaleza é tinha em seu poder toda
artelharia é armada que assi foi ó concertó que fez com Dom
Jorge de Menezes, é andando nestas revoltas se veio aper-
nando de la Torreo Gobernador moor dailha deMaquian, que
he huma das cinquo ilhas da Especiarla é estaba pelos portu-
gezes, dicendo que elle é á moor parte da dita ilha queriao
ser vasallos do Emperador , e pera firmeza disso deu logo hu-
ma Joanga , que he moor que nenhum Paraoo , é pedio que
Ihe diessen seis castelhanos pera ajudarem a defendet a térra
em nome de sua Magestade , os quaes Ihe deu Fernando de la
Torre e hum alcambus pera se defenderem é dali á dez ou do-
ze dias foraó a a dita ilha de Maquian Dom Garcia Anriques
com huma caravella é huma fusta, hum batel, é vinte paraoos
de Tarnate em que hiaó sessenta portugezes, assi foi combater
a dita ilha , e povozaó em que os nossos estavao, é o comba-
te durou dous dias com suas noites é emfim delles tomaraó 6
lugar, e matarao hum castelhano e prendera© outro, e mata-
DOCUMENTOS DE tOATSA. 347
rao multa gente do luhar, é o roubaraó, é aó tempo que os por-
tugezes vieraó pera combater este lugar, por que os nossos sa-
biaó tenzaó, queimaraó quinhentos quintaes de cravo, qui ti-
nhaó na povoazaó, é entaó se tornou Dom García, e veio ca-
rainho de Malaca é dahi a pouquos dias ó nosso capitao moor
mandou alguma nossa gente com outras da térra tomar huma
povoazaó grande en Maquian per nome Ginta, é se deu a par-
tido per vassalo do Emperador. El Rey de Gilolo mandou pe-
dir socorro ao nosso capitao moor , eao Rey de Tidor pera
combater hum lugar que he de Quichil de Roer Regedor de
Tarnate ó qual lugar se chama Tuboabe é estaa na mesma tér-
ra de Gilolo, é Fernando de la Torre Ihe mandou 40 caste-
Ihanos é oito centos homes da térra nossos amigos os quaes
estiveraó sobre odito lugar sem opoderem tomar, é estando
com cerquo posto ao dito lugar, é no dito combate virao vir
hum navio aa vella e vinha muito ao maar d,ímandar Malu-
quo , é tres homes nossos castelhanos foraó ao dito navio ver
que navio era, é donde vinha, souberaó que vinha de Hes-
panha e que eraó vassallos do Emperador , elhes mostraraó
huma bandeira Real de sua Magestade, por onde conhecerao
os nossos ser verdade elogo entrarao dentro no navio, é hum
delles fiquou hi, é os dois tornarao fazelo saber a Fernando de
la Torre e a el Rey de Gilolo como ó navio era do Empera-
dor, de Tarnate sahio huma fusta de portugezes ao dito navio
sem saberem que os nossos la a estavao, esto foi no dia se-
guíate, é perguntou ao navio donde era , e donde vinha, é
responderao Ihe do navio que vinhaó de H.^spanha á Nova e
que eraó vassallos do Emperador, é que vinhaó por seu man-
dado saber de suas gentes , que ñas ditas partes estavao , é os
da fusta les dixeraó como soomente viera terhuá nao de Cas-
tela, aqual se perderá , e que os castelhanos fizeraó hum navio
pequeño em que se todos foraó pera Castella , é que por cuan-
to aquella térra era de vossa Alteza requeriaó ao capitao do
navio de vossa parte que se fossem ao porto de Tarnate sor-
gir onde vossa Alteza tinha féira fortaleza que ali Ihe dariam
todo ó que houvessem mester inteiramente que assi ó mandaba
vossa Alteza; é o capitam do navio respondeo, que nao trazia
provizaó de sua Magestade pera fazer tal cousa, se nao, que
se fosse directo aa ilha de Tidor, é que despois de eumprir 6
que Ihe mandaba ó Emperador se nam achasse os castelhanos,
nem naos na dita ilha, que entaó se iria a fortaleza de Tarna-
te é o capitao do navio requereo ao capitao da fusta de vossa
Alteza, que ó deixase fazer ó que ó Emperador Ihe mandaba,
é entaó ó capitao da fusta vendo, que nao Ihe aproveitaraó
palabras mandou daar fogo á hum tiro grosso, que trazia e
34^ VI AGES AL MALUCO.
tres vezes Ihe dera ó fogo sem ó nunqua tomar eos do navio em
todo estetempo nao tiravaó nenhum tiro, é os portugezes ven-
do que ó tiro grosso nao quería tomar fogo comezaraó de ó
descarregar, e tirarao com outros pequeño: ao navio, elogo ó
navio comezou tambem- tirar alguno tiros e veolhe bom ven-
to e fosse ao porto de Gilolo sem fazer , nem receber dapno:
e ao dia seguinte veio hum batel de Tarnate armado com por-
tugezes e juntamente com a fusta ambos comezaraó de tirar a
as alombardadas ao navio é nao Ihe fizerao dapno nenhum é o
navio foi socorrido de huma nossa fusta , é este navio com ou-
tros dous foraó mandados per Dom Fernando Cortees Gober-
nador de Nova Hespanha que os mandou fazer da banda do
sul, os quaes vinhaó em busca de nossa armada e vinha capi-
tao moor destes navios Alvaro de Sayavedra Cerón , os dous
dos ditos navios se perderaó nao se sabe porque maneira,
nem onde, é este que qua veo ter trouxe tamboa viagem que
veio a térras de Maluquo em sessenta dias , é neste meio tem-
po Fernando de la Torre mandou aparelhar ó dito navio que
veio de Hespanha pera á logo tornar enviar pela via que veio,
e mandando hum paraoo nosso em busca de mantimentos pe-
ra dito navio , sahio á elle Guichil de Roes Regedor de Tar-
nate com quatorze paraoos pera 6 tomar , e vendo isto Fer-
nando de la Torre por que tudo era a nossa vista, mandou a
preza armar á nossa fusta que el Rey de Gilolo nos mandou
fazer , aqual era de dezasete bancos pera hiremos socorrer á
aquella nossa paraoo , é Guichil de Roes vendo a nossa fusta^
se tornou a Tarnate é dixe a Dom Jorge que se quería tomaar
á fusta dos castelhanos , que entonces tinha bom tempo , por-
que estaba fora, é Dom Jorge mandou armara sua galle é á
mandou irem busca da nossa fusta e a aquella sazaó a nossa
fusta era ja tornada dentro ao nosso porto , isto foi , e aconte-
ceo a cuatro de Maio de 5 28 , e como nosoutros soubemos que
á Galle nos vinha buscar ao porto sahimos aos receber com a
nossa fusta, é o Guichil de Roes com os seus paraoos se a fus-
ta fora, ese posa ver como onós faziamos, abalroamos esporaó
com esporaó, é despois da artelharía desparada, comezamos
as lanzadas, é espíngardadas , hüs, é outros de maneira que
nos fomos vencedores é entramos a Gale, em que morreaó oito
homés portugezes , é prenderaó dezasete e cinco tugiraó : os
portugezes que vinhaó na Gale eraó trinta e seis homes, é a
artílharia que trahiaó he aseguinte, a saber, huma peza salva-
gem , é dous camelos , é tres falcoés , e quatorze berzos, é es-
tes prezos tivemos repartidos pelas nossas povoazoés ñas mon-
tanhas , porque nao tinhamos aparelho pera oster juntos de
que se agravavaó dizendo, que os tinhamos antre os mouros
DOCUMENTOS DE loAlSA. 34 (^
é certo que nao se podía menos fazer porque nos nao tlnha-
mos fortaleza pera os ter todos juntos prezos, como nos era
necesario e destes prezos dez dellos estavaó feridos , os quaes se
mandara© curar. A nossa fusta levava esta artelharia, a saber
hum canhao pedreiro, e dous sacres , e dous falzoes de ferro,
e hum berzo , é dous akambuzes.
A vinte e dous dias de Malo de quinhentos e vint oito des-
pois da tomada da Gale , viraó em socorro aos portuguezes de
Malaqua seis navios em que vinha huma Galiota, e hum Bra-
gantim, e tres navios outros hum junque grande, é vinhia por
capltaó delles Gonzalo Gomes d'Azevedo é trazia cento cin-
coenta homes, e em Maluco, na vossa fortaleza estavaó cin-
coenta portuguezes que fazem duzentos.
A caravela que nos veio da Nova Hespanha, foi despacha-
da brevemente, é tornada mandar pelo mesmo Caminho que
veio, porque asi ó mandaba ó Emperador, e a este tempo se
passou pera nos hum portuguez da fortaleza de Tarnate por
nome Simaó de Brito, e dizia que se passava pera nos porque
tinha morto hum Diogo Gaga , é que había medo de opren-
derem por i^so, e que se vinha ao servizo do Emperador, 6
qual o Jurou e de ser seu servidor , e vasallo , é porque nos tin-
hamos necesidade de piloto , se offereceo de levar á caravela
ao Nova Hispanha, é assi tomou carrego de piloto, e foi a
caravela despachada, é sendo duzentas legoas de Maluco pou-
co maís ou menos concertouse com outros portugezes, de se
alevantar com a dita caravela , é nao vendo aparelho pera 6
poder facer por serem poneos determinou de furtar 6 batel do
navio com antras cousas, é o pos por obra, pelo qnal ó navio
deixou de fazer sua viagem , que certa estaba de se fazer e quiz
seu peccado do Simaó de Brito, que veo teras maos de Fer-
nando de la Torre ó qualó mandou degolar por o ter muí beni
merecido a vossa Alteza , e ao Emperador.
A caravela andón oito mezes perdida sem batel no cabo
dos quaes tornou a arribar ao porto íde Tídor, onde estava-
mos, e a tornamos a repaitar de novo, c fizemos batel, é tor-
nou outra vez partir pera a Nova Hespanha, é andou outros
seis ou sete mezes , sen poder pasar, e tornou outra vez á ar-
ribar a nos a qual caravela desta segunda vez, quando tornou,
jaa nos perderamos á térra , é assi acabou á caravela de se
perder.
Despois de partida a caravela mandou Don Jorge de Me-
neses , a Don Jorge de Castro a nóos pera fazeremos pazes, e
nos pedían os portuguezes que tinhamos prezos e a Gale que Ihe
tomamos com toda artelharia é assi ó regedordeMaquían nosso
amigo , e Fernando de la Torre Ihe respondeo que a Gale to-
35° VI AGES Al. MALUCO.
mará deboaguerrapelejando e queóreg-dor se viera meter em
suas maóos , é estava sobo amparo do Emperador , é que es-
tas duas cousas Ihe nao había de daar , e quoal todo faria é se
fariaó as pazes, é com esta resposta se tornou Dom Jorge de
Castro sem haber éfeito, e neste tempo mandeimos á Tarnate
hum padre de Missa nosso pera se ir laa confessar com os ou-
tros padres, é Dom Jorge da Minezes, ó mandou prender
em ferros,é o teve assi prezo oito mezes cuidando de fazer con
elle 6 partido aa sua vontade.
Fazo saber á vossa Alteza que ó anno de quinhentos é vin-
te é nove faleceo ó Rey de Tarnate em Outubro , e assi ó go-
bernador de Tidor pedio a Fernando de la Torre armada, é
gente pera ir da hy a cinquoenta legoas a hum lugar , com-
que tinha guerra, diziendo nos, é afermando que de Tarnate
nam podiam sair , nem fazer os dahy nenhuma guerra dentro
de quarenta dias contra nenhua pessoa por cazo do luto que
habiaó de trazer por el Rey que morrera, porque esta he a sua
antigua uzanza, aqual Guichil de Roes, regedor de Tarnate
nao guardou porque tanto que soube que a nossa armada era
fora é estábamos poneos , fosse prestes elle e Dom Jorge de
Menezes com toda sua gente armada, é vieraó a vinte é nove
de Octubro, día de Sao Simaó, e Judas do dito anno de quin-
hentos c vinte e nove, é amanheceraó sobre a nossa povoacaóde
Tidor , a qualpovoazaó entrarao por forza e á nossa gente se acol-
heo á a fortaleza de que eu era Alcaide moor, y despois de en-
trado 6 lugar e apozentados na nossa povoazaó da lynos man-
daro hum homen com huma vandeira alzada , que nos desse-
mos apartido , concertouce que eu sahisse da fortaleza com po-
deres de Fernando de la Torre meu capitao moor, e que Dom
Jorge de Castro viesse com poderes de Dom Jorge de Mene-
zes , é que 6 que concertassemos fosse feito , é assi se fez que
nos ajuntamos no meio do caminho ó dito Dom Jorge de Cas-
tro, é eu, é assentamos que nos deixassem sahir com hum
nosso bregantim com todo ó que nelle podessemos levar e
que Guichil de Roes nos emprestasse dous paraoos grandes pera
nelles levaremos todo ó que podessemos , é pera isto eu ficasse
em arejens te tornarem os paraoos, é esto habia de ser dentro
de vinte e quatro horas , é quando se fes este concertó seriao
horas do medio dia, e o concertó foi que nos outros nos ha-
bíamos de hir a huma povoazaó por nome Zamafo , que he
fora das jslas da especiarla é assi se cumprió que nos outros
metemos todo 6 que podemos no bregantim é paraos, é todo
ó qual ficouaDom Jorge, equanto estaba na nossa fortaleza , e
tudo foi roubado tanto que se os nossos partirao a quem mais
podia levar , e tambem os negros que forem nos paraos rou-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 3 5 1
barao quanto nos levavaó, de maneira que soomente nos ficou
ó que levavamos no bregantim e eu fiquei em refens trinta
días te tornarem os paraoos no cabo dos quaes me fui pera 6
meo capitao moor, é pera se cumprir todo ó a cima, se fez ju-
ramento solemne de parte a parte e Deus sabe como se por to-
dos cumprio.
El Rey de Gllolo sabendo tudo como passaba mandou a
Zamafo com todo seu poder por Fernando de la Torre, é
por todos nos outros , é por forza nos trouxe a Gllolo onde es-
tamos te ó presente.
A os treze dias de Octubro de quinhentos é trinta mandou
Dom Jorge de Menezes degolar Guichil de Roes , regedor de
Tomate, porque tinha concertado elle, é Gnichil Catarabu-
ney , y egedor de Gilolo onde nos estábamos que matasse Dom
Jorge com todos os portugezes que con elle estabaó é outro
que había de matar Fernando de la Torre , con todos os cas-
telhanos , e esto pera serem senhores e Reis das térras por os
Reis serem ambos mozos , e elles a regerem entao , e esto passa
em verdade que assi estaba concertado , porque como soube-
mos qne Guichil de Roes era morto , mandamos logo á Tar-
nate saber ó que passaba é tanto que ou sobemos nos pozemos
em armas e o nosso regedor con ser todo verdade, é passadas
algunas cousas antre nos elle com muitos seus armados, é nos
tambem pera pelejaremos , houve antre nos fala , e conzerto de
nova amizade de maneira que fizamos amigos pela muita ne-
cessidade que tinhamos.
Huma quinta feira tres de Novembro de quinhentos trin-
ta chegou Gonzalo Pereira a Tarnate com huma Galé é hum
navio , é hum Junco , a qual vinha armada trazia é vinha
por capitao de dita fortaleza por mandado de vossa Alteza, é
aos vinte de Dezembro do dito anno assentamos, é confirma-
mos nossas pazes é amizades como ó dito Gonzalo Pereira, con-
forme á as que com nos fez Dom Jorge de Menezes , ñas
quaes pazes se continha que se sepassasem christaós de huma
parte pera outra, que o que levasse furtado se tornase, é po-
rem nao as pessoas, no qnal tempo se passarao dous homes dos
nossos pera Gonzalo Pereira, é Fernando de la Torre man-
dou pedir ó que levavaó os nossos homes , per rogo é despois
per reguerimento, ao qual requerimiento Gonzalo Pereira res-
pondeo com mandar daar multas pancadas á quem Iho fez, c
com todas estas é outras multas avexazoes , que ó Gonzalo
Pereira fez á Fernando de la Torre nem por isso deixou de
o avizar por cartas como era sabedor , que os negros andavao
€ontra elle mui dapnados , é que tivesse boa vigia na fortale-
za ao qual elle Gonzalo Pireira respondeo que nao era me-
3 ) 2 VIAGES AL MALUCO.
niño, que mamasse os dedos é que sabia 6 que le cumpria.
Sabbado vinte é sette de Maio de quinhentos e trinta é
hura matarao os negros de Tarnate Gonzalo Pereira, capitán,
a qual gente da térra estaba toda concertada com 6 Rey de
Tidor , com 6 Rey de Bachao , e como toda agente de Malu-
co, salvante este Rey de Gilolo onde nos estábamos, porque
se tcmerao que o podíamos saber , é descobrir aos portuguezes,
é Déos nosso Senhor nao permitió que sua maa tenció fosse
avante, como elles quizerao, e dezejavaó, é soomente foi mor-r
to 6 capitaó , é nove portuguezes na revolta , e ouve multas
cauzas pera isto assi succeder h duas principaes direi a vossa
Alteza, á primeira que Gonzalo Pereira tinha prezo ó Rey da
térra e a maydoRey e os principaes Iho pediaó multas vezes é
nunca ó deo , ta que 6 matarao , e a outra tambera a raorte de
Guicuil de Roes que era rauito principal home , tanto que
Gonzalo Pereira foi raorto houve alguraa divisaó antre os por-
tugezes, sobré quera seria capitaó da fortaleza, de maneira que
fizeraó Vicente de Fonceca, criado de vossa Alteza, e a quem
nao vinha de direito raas certo que a todos iws parece que se
Vicente de Fonceca nao fora capitaó de todo se perderá á for-
taleza, é esto digo a vossa Altessa porque ó reraedio della deS"
pois de Déos esteve era nossas maós a aqual nos socorremos
de mantiraentos, é todo ó necessario de maneira que ó vossa
Alleza laa saberá é de mira senhor digo a vossa Alteza posto
que ó outrem devera fazer, que eu soo Ihe socorre cora dez mil
gantas de arroz , é quatrocentos fardos de zagu, é trezentas
galinhas, e vinte jarras de vinho da térra, é cora cera paeés de
sal , é com outras multas couzas de que tinhao grande neces-
sidade, é fui cora rainha pessoa, é com quatorze homes meus
amigos a ilha de Tidor é librei dous homes portugezes, e os fiz
soltar , os quaes estabao pera matar , tudo fiz corarainha fazen-
da, é pessoa, a hura dos homes chamaó Francisco de Saa, é
outro Francisco Fernandez , c algunos servizos outros , nao
alego á vossa Alteza , que quero 'que de min se informe por
outrem.
El capitaó Fernando de la Torre foi mui requerido e Ihe da-
vaó , é proraetiao dadivas porque nao raandasse mantiraen-
tos aa nossa fortaleza , é traziao Ihe aa memoria' os aagravos
que dos portugezes receberao é elle esquecendose de tudo,
e vendo serem christaoos eo parenteszo e razaó que antre vos^a
Alteza haa, e oEraperador, deterrainou de os bastecer de tudo
e ajudar como ó fez eo vossa Alteza laa sabera é assi. E!l Rey
de Gilolo conformándose cora Fernando de la Torre, se deu
por muito servidor de vossa Alteza , é Ihe manda suas cartas , é
bem pode vossa Alteza crer que pera conservar as ishas de Ma-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 3 J 3
luco tem muita necesidade de sua amsiades; e se esta leitura pa-
recer algum tanto comprida , ou nao tam copiosa como fora
mlster , pezo á vossa Alteza , que soo minha Tenzao receba
qu' é servir vossa Alteza em todo ó que minhas fracas for-
zas abranquerera , é ao menos vai escrita em toda verdade,
de que sempre uzei, pezo a vossa Alteza, que assi com sua Ma-
gestade me seja ajudador, é valedor comotambem Ihe pez<) que
tenha vossa Alteza lembranza de mim, como voz merezo, é
mande ca ao gobernador, é veador da Fazenda, que me favO'-
rezaó é hónrem eu receberei muito grande de vossa Alteza em
me mandar escrever duas regras de como esta Ihe foi dada,
e a vio nosso senhor acrecenté os dias de vida de vossa Alteza e
prospere seu Real estado pera seu servlzo. Eeu Fernam de Le-
mos, contador de sua Alteza nestas partes que esta fiz a rogo
de Pedro de Montemayor en Cochim a quatorze dias de Ja-
neiro de quinhentos é trinta é tres beso las Reales manos de
vuestra Alteza. = Pedro de Monte Mayor.
Núm. XX.
Relación de Hernando de la Torre de lo ocurrido en las
Malucas contra los portugueses de la isla de Terrena-
<te , desde su ingreso en aquellas islas hasta jin del
año i^jj. (Orig. en el arch. de Ind. en Sevilla , leg.
i.° papeles tocantes al Maluco desde 1519 á i$47).
En veinte y ocho dias del mes de Octubre del año de mil
é quinientos é veinte é nueve, estando en la isla de Tidori en
su fortaleza los castellanos que fueron con el comendador
Loaisa, vinieron los portugueses que estaban en la isla de Ter-
renate sobre ellos con todo su poder con muchos indios, sus
amigos; y los castellanos después de les haber detenido en el mu-
ro del pueblo, y venido muchos portugueses, é al cabo poí
ser muchos los portugueses, les convino retirarse á la fortale-
za. Los portugueses quemaron todo el pueblo de Tidori , é
pusieron cerco sobre la fortaleza , y requirieron á los castella-
nos se diesen, sino, que combatirían toda la fortaleza , y los
matarían á todos. Y el capitán de los castellanos que se llama-
ba Fernando de la Torre, tomó acuerdo con la gente que
dentro estaba para si se darian , ó no ; é habiendo grandes di-
feriencias entre ellos, porque algunos decian que era mejor
que se defendiesen y muriesen haciendo. lo que debían al ser-
TOMo V. yy
3S4 " VI AGES AL MALUCO.
vicio de su Magestad y de su honra; otros dijeron, que otor-
gasen el partido que los portugueses les daban, porque no te-
iiian poder para defenderse , y que si procuraban tirar con la-
lombarda que dentro tenían en la fortaleza, y con ella matar
algún portugués , que después los portugueses procurarían de
matarlos á todos, é no rescíbir alguno á merced, é todos los mas
eran deste parescer ; visto por el dicho capitán, procuró de dar-
se á partido á los portugueses desta manera: que el capitán
Fernando de la Torre les diese y entregase los portugueses que
al presente tenía presos, que había tomado en la galera, y la
galera con toda el artillería , é la munición que estoviese en la
fortaleza de. Tidori que fuese del Rey de Portugal , que se ha-
bía tomado, siendo capitán Don Jorge de Meneses, que al pre-
sente venia en la dicha armada, y todos los esclavos y escla-
vas que se habían venido de Terrenate para Tidori, como los
que habían tomado presos en la galera; é que el capitán Fer-
nando de la Torre con todos los castellanos se saliesen y se
fuesen de la isla de Tidori dende en aquella hora, fasta otro
día siguiente á la hora de medio día , é llevasen sus faciendas,
y todo lo que pudiesen sacar y Uevallo en el bergantín que
tenían , y dos paraoles que el dicho D. Jorge de Meneses ca-
pitán de la fortaleza de Terrenate les prestaba , y que fuesen al
lugar de Zamafo , ó otro lugar dó quisiesen , ó por bien to-
viesen , con tal que no fuese en ninguna de las cinco islas de
clavo , según que mas largamente se relata en el contrato que
sobre ello se hizo entre los dichos capitanes de ambas partes , y
oficiales de su Magestad , y el Rey de Portugal. La cabsa por
que estaban los castellanos en Tidori cuando los portugueses
allí vinieron era , porque estaban veinte castellanos en la isla
de Gílolo en defensa del Rey de aquella isla , que era servidor
de su Magestad , y mucho amigo dellos, y Quíchilrade Gober-
nador de Tidori muchas veces había pedido al capitán de los
castellanos le diese gente y artillería para ir á Moro á quemar
ciertos lugares, y el capitán nunca se la había querido dar, di-
ciendo, que mas le convenia á él guardar á Tidori, porque no
tenia gente para mas, porque eran poca gente, y estaban vein-
te en Gílolo, y como subcedió morir el Rey de Terrenate, el
dicho Quíchilrade tornó á pedir al capitán le diese gente y ar-
tillería para ir á Moro, porque los indios de Terrenate no po-
dían venir á pelear dentro de cuarenta días, porque ansí era el
uso y costumbre de Maluco , é aquellas tierras , é por ningu-
na manera salían á pelear, siendo muerto su Rey, fasta ser pasa-
dos los cuarenta días. El dicho capitán, vistoj esto, y que mu-
chas veces se lo había importunado el dicho Quíchilrade le
dio la gente con condición que viniese dentro de los cuarenta
DOCUMENTOS DE LOATSA. 3 5 5
días , y que el dicho Quichilrade diese un paraol para Sangin,
y el Rey de Gilolo otro para ir á rescatar la gente de Sangin,
Y esto se hizo, porque si al dicho Quichilrade no se le diera
la gente , procurara de no traer bastimentos ningunos , como
otras veces había fecho , donde los bastimentos que se hallaban
eran muy caros, y pusiera grande alboroto en la gente de la
isla, é por esto se lo concedió lo que pedia, é pidió al dicho
Quichilrade le diese el dicho paraol para enviar á los Célebes,
y que el Rey de Gilolo no habia otro para que juntos fuesen
á rescatar los dichos castellanos, pues era cierto que de Ter-
renate no habian de venir á pelear al dicho pueblo de Tidori,
y ansi se acertó y concertó entre ellos , al tiempo que el dicho
D. Jorge y los portugueses vinieron sobre Tidori , sin haber
guardado la costumbre que el dicho Quichilrade dijo , y se de-
cía que habia en la tierra: y el capitán le habia dado diez y
ocho hombres para ir con él, y nueve versos, y no quedaron
sino treinta y siete hombres en Tidori que los veinte é cinco
podían ser hombres de guerra, porque los demás eran grume-
tes y pajes, y como el pueblo era grande, era necesidad re-
partir la gente en el pueblo, y en la fortaleza, y en la galera,
y á esta cabsa no fueron poderosos para se defender de los
dichos portugueses, é también porque Quichilrade había llevado
todos los indios amigos de la isla que los pudieran favorescer
y ayudar por ir mas poderoso. Y ansi salió el capitán de la
fortaleza con veinte é tres hombres, quedando doce hombres
dellos con los portugueses para servicio del Rey de Portugal,
á los cuales el capitán Fernando la Torre hizo pregonar por
traidores , y que confiscaba sus haciendas é bienes para la cá-
mara, é fisco de su Magestad. Los castellanos que no se fue-'
ron á Zamaíb , fueron bien recibidos de la gente de la tierra,
y les daban por dineros todo cuanto habian menester.
Después supieron que los que habian ido á Moro con Qui-
chilrade, allegando á un lugar que se llama Zugal, salieron á
ellos seis paraoles de Terrenate con portugueses , y pelearon
los unos con los otros: al fin los castellanos tomaron un pa-
raol á los portugueses con toda su gente , mataron al capitán
del dicho paraol , y la mayor parte de la gente que con él
venia: que fueron á Zamafo, donde acordaron de no ir á otra
parte por no se detener , sino volverse luego á Tidori , los cua-
les volvieron en esta manera: los cinco paraoles, y Alonso de
Ríos con once compañeros á rodar la Batachina, y Quichil-
rade con los otros paraoles , y seis castellanos por un paso
que hay en la dicha isla de Batachina , el cual se fué, como su-
po la nueva de la pérdida de los castellanos y de Tidori , para
saber como habia pasado y traer d su muger , y á todos sus
35^ VI AGES AL MALUCO.
amigos á Gilolo : y como halló que el Rey de Tidori tenia paz
en Terrenate con los portugueses , no se confiando de la paz
que con él querían tener, se volvió con los castellanos, que
con él estaban en Gilolo; y el dicho Ríos con los otros pa-
raoles que venian por la Batachina, llegados en Mare en un
lugar de Tidori , donde supieron que los castellanos habian
perdido á Tidori , supieron como todos los lugares de la isla
tenían fechas paces con Terrenate y habia quedado gente de
portugueses en Tidori, y que no habian de venir alli ninguno
de los castellanos. Visto esto, el dicho Alonso de Rios se vol-
vió á Gilolo, y muchos de los compañeros que llevaba consi-
go , porque los otros que iban con los indios en los otros pa-
raoles llamaban al dicho Rios que los tomase en su paraol,
y el dicho Rios procuró de tomarlos, y los indios por no se
apartar de Tómalo, un lugar de Tidori, á donde los indios
iban á buscar á sus mugeres é hijos, por esta cabsa nunca
quisieron allegar los paraoks al paraol en que venia el di-
cho Rios, para que pudiesen entrarlos castellanos, é venir
con él. Ansi se hobieron de ir con los otros, que abajo diré,
que se fueron á Tamalo , diciendo que iban á buscar á sus mo-
zas é fijos, é después se fueron á Terrenate con los portugue-
ses. De ahi á pocos dias vinieron de Gilolo á Zamafo tres pa-
raoles , en que venia Alonso de los Rios con otros cuatro ó
cinco castellanos, y vino con ellos un Embajador del Rey de
Gilolo, rogando al capitán, y á todos los castellanos que con
él estaban , que se viniesen á Gilolo, y que el Rey de Gilolo,
y los pueblos todos estarían, como antes habian estado, en ser-
vicio de su Magestad; y que darían á cada castellano veinte é
cinco plscis cada día para su mantenimiento , como siempre lo
habian hecho á los que alli habían tenido. El capitán les res-^
pondió, que él lo hiciera de buena voluntad, pero que tenia
paces ya con los portugueses y asiento con ellos; y que si
fuese, seria ir contra el juramento que tenia hecho, y no po-
dría ser sin pasión, hasta que viniesen naos de su Magestad co-
mo estaba asentado, para ver lo que mandaba sobre ello, y
que holgaba que estuviesen aquellos cristianos allá , y le roga-
ba al Rey de Gilolo mirase por ellos, y este escribió asi ai
dicho Rey.
Estando aqui este capitán Hernando de la Torre en Zama-
fo , llegó á ocho de Diciembre del dicho año de quinientos
veinte é nueve la carabela que se decía la Florida , que corría
de la isla de Tidori para la Nueva España, y con los vientos
contrarios se tornó á volver , en la cual venian veinte é dos
personas y cinco se habian muerto, sobre la venida de la cual
escribieron al Rey de Gilolo; á lo cual respondió el Rey,
DOCUMENTOS DE LOAISA. 357
que tenia pof nueva cierta que en Terrenate hacían gran ar-
mada los portugueses para venir contra ellos é tomalles la ca-
rabela. Ellos habido su acuerdo, acordaron de irse alli á Gilolo,
porque entendían alli mejor poderse defender , mayormente
que del Rey ternia socorro de gente y bastimentos , los cuales
ya alli se les acababan: y asi se embarcaron en la carabela y
bergantín , y se fueron para allá , en el cual viage no pudien-
do doblar una punta de la isla de Gilolo , les fué forzado vol-
verse á Zamafo con sola la carabela, porque el bergantín la do-
bló y se fué á Gilolo; y visto como el bergantín habia lleva-
do esa poca de hacienda que traia de Tidori , y no teniendo
de que se poder sustentar, acordaron que la carabela se fuese á
un lugar dicho Tomilinga, de la isla de Gilolo, que de alli se
proveyesen de paraoles para que les remolcase la carabela, y
los metiese en Gilolo; y asi estando surtos, vinieron dos pa-
raoles de Terrenate, en los cuales venían dos principales del
pueblo a pedir á los de Zamafo les diesen parias, como dan á
el Rey de Tidori ; los cuales lo otorgaron sin parecer de los
cristianos; y acaso estaba alli un Montemayor, que se habia
recogido á tierra por estar enfermo; y dijo, que él tenia he-
cho concierto con los portugueses, que no les hablan de des-
nudar cosa alguna, y era contra el pacto y conciertos que es-
taban hechos. Estando en esto, uno de los indios que venían de
Terrenate en los paraoles , entrado debajo del agua, cortó
el cabo con que estaba surta, y ellos no pudiendo hacer otra
cosa, alzaron el trinquete, y dieron á la vela, y navegaron
entre aquellas islas nueve dias : al cabo de los cuales les dio un
buen tiempo , y fueron la vía de Gilolo , y antes que á ella lle-
gasen, toparon dos paraoles que les enviaba el capitán, que los
metiesen en el pueblo de Gilolo: esto era en Enero á 16 días
de 1530. Estando aquí, pidieron todos los venidos en la cara-
bela de la Nueva España , y los otros al capitán Hernando de
la Torre, que los asentasen por oficiales del Rey con partidos
señalados , en lugar de los que se hablan muerto , lo cual él hi-
zo : esto se entiende de todos los oficios de armada y mar
muy cumplidamente , asentándolos en los libros por Escribano.
A veinte é seis del mes de Agosto siguiente hicieron paces
los castellanos con los portugueses, y los de la tierra, los de
las unas con los de las otras con sus capitulaciones; y á 13
del mes de Octubre siguiente D. Jorge de Meneses descubrió
una traición que estaba tramada entre el Gobernador de Ter-
renate, natural de la tierra , con otro Gobernador natural de
Gilolo y Gobernador della, de matar los portugueses y cas-
tellanos ; y asi lo degolló al de Terrenate , y avisó á los caste-
llanos que estaban en Gilolo , los cuales queriendo hacer jus-
3 5 o VIAGES AL MALUCO.
ticia de aquel Gobernador y otros consortes en el delicto , fué
parecer de los principales del pueblo que se hiciese justicia de-
llos, y les derribasen las casas, y ofrecieron favor para ello
á los cristianos, y después mudaron el parecer ; y al fin se
hobo de pasar por esto segundo perdonándolos, con condi-
ción que sirviesen en pena dello á los cristianos -con cierto pe-
cho de moneda.
A tres de Noviembre del dicho año , llegó á Terrenate una
galera, y un navio, y un Junco con setenta portugueses, por
capitán un Gonzalo de Pereira , el cual quedó por capitán y
Gobernador en lugar del Don Jorge de Meneses. Con este se
tornó á confirmar las paces y contratos hechos con D. Jorge
de Meneses.
A 27 de Mayo de 31, los indios de Terrenate enojados, por
que muchas veces habían pedido con su madre al Rey de Ter-
renate , que por ser muchacho lo hablan tenido los portugue-
ses , diciendo que ya era grande , y que se lo diese , y los
portugueses no lo quiriendo hacer , ordenaron de matar por
traición al capitán, y á los otros portugueses, y libertar al
Rey, y la tierra dellos ; para lo cual habian metido armas
ocultamente, so color que traian agua y piedra para la forta-
leza , las cuales eran unas tridas á manera de dagas , dentro de
unas cañas de agua para bañar al Rey, y dispusieron una ce-
lada grande de indios, que habian de acudir á la señal que los
de la fortaleza les hiciesen, después de haber muerto con aque-
llas tridas al capitán. Y acaesció que viniendo un portugués
de cayó en la celada y apellidó: traición
traición , recogiéndose á la fortaleza. Lo cual oido desde la
fortaleza por los portugueses, se alteraron y quisieron socor-
rer, aunque primero lo acabaron de matar. Lo cual visto por
los indios que estaban ya en la fortaleza, aceleraron su hecho,
y pusieron mano en sus tridas, y mataron al capitán, con
otro criado suyo; y en esto la celada de la gente venia á la
fortaleza. Pero los portugueses resistieron á los de fuera y ma-
taron buena parte de indios con las escopetas , y de los de
dentro á cinco ó seis indios, entre ellos uno, el que mató al
capitán, y el Gobernador que se recogió á una torre dó el Rey
estaba, fué preso con el Rey, y los indios de fuera quemaron
las casas de los portugueses , y las saquearon. Y este hecho
fué luego á oidas de los de Gilolo , y enviando á saber del he-
cho la Reina, madre del Rey preso, que estíiba en un lugar
antes de Terrenate, no los dejó ir allá á ver i los portugueses;
y asi se volvieron y pusieron mucho recaudo en la guarda de
sus personas , porque temieron que los de Gilolo querían ha-
cer otro tanto dellos. Pero la Reina de Terrenate envió á ro-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 3 5 9
gar al capitán Hernando de la Torre que no socorriese con
bastimentos ni defensa mas á los portugueses , y á los princi-
pales de todo Gilolo, sino que le diesen favor y ayuda para
matar á aquellos portugueses, que ella daria la obediencia al
Emperador con los de Gilolo. El capitán, viendo que los por-
tugueses tenían buena fortaleza, y mucha artillería , y una ga-
lera , y una carabela , y dos bergantines con que se podian so-
correr de bastimentos y socorro que esperaban de Malaca ca-
da dia , no lo quisieron hacer , antes favorecer á los portugue-
ses , creyendo antes hacían de su partido en sustentar en la
tierra tal fortaleza como aquella. Y á 22 de Junio del dicho
año llego una galera con una carta para el capitán, pidiéndoles
por merced al Rey y al capitán de Gilolo , les hiciesen pro-
veer de bastimentos por sus dineros; y dándoles cuenta como
habían alzado entre ellos por capitán á Vi-
cente de Fonseca en lugar de Gonzalo de Pereira , cuya era
esta carta, y como habían despachado menságero á Malaca: y
asi el capitán acabó de los de Gilolo diesen bastimentos por
sus dineros á los portugueses , y el capitán fué á entender en
las paces entre ella, y los portugueses: en los cuales tratos se
gastaron muchas razones, y al ñn se fueron á concluir á Gilo-
lo , con que los portugueses restituyesen el Rey de Terrenate
á su madre la Reina , y ella restituyese los daños que los por-
tugueses habían recibido en la gente y saquearles las casas y
haciendas , y esclavos ; y asi se puso en ejecución esto , y ella
quedó por el buen tratamiento que habían hecho al Rey , su
hijo , muy por mas servidora del Rey de Castilla , y pidiéndo-
les perdón , porque antes no lo hobiese hecho, por no haberlos
conocido, pero que de allí adelante ella lo seria, como por la
obra se vería , y que les rogaba la fuesen á ver muchas veces,
que ella les haría muchas cortesías : y el capitán de los portu-
gueses tornó á pedir se confirmasen las paces hechas con los pa-
sados , y asi se confirmaron , y hicieron sobre ello auténticas
escrituras.
A veinte é seis de Noviembr e deste dicho año, vino con
dos carabelas á Terrenate un capitán portugués llamado Tris-
tan de Taide , el cual luego despachó un paraol con unas car-
tas que traía del Gobernador de la India para el Rey de Gilo-
lo y para el capitán Hernando de la Torre, en que les agra-
decía mucho la intercesión que habían hecho entre la Reina de
Terrenate y los portugueses; y en estas carabelas vino de re-
torno Pedro de Montemayor , al cual había enviado el capi-
tán al Gobernador de la India para que les certificase de lo
que se habia hecho entre su Magestad y el Rey de Portugal
sobre la contratación de las islas de los Malucos , porque ellos
36c VI AGES AL MALUCO.
habia ya siete años que estaban en aquellas partes, y no sabían
lo que sobre ello se había hecho , y que le suplicaban que por-
que ellos se habían tanto apocado , que ya no podían susten-
tarse en la tierra, les enviase alguna ayuda de costa para se
sostener y haber bastimentos, y alguna nao en que se vinie-
sen á España. El cual respondió, que de los conciertos no te-
nia mas de cartas como se habían concertado, y que ahi les
enviaba dos mil cruzados á la cuenta del Emperador, y una
nao de hasta doscientos toneles; lo cual sabido por los de Gi-
lolo, que no se les pudo encubrir, se comenzaron á amotinar
diciendo publicamente entre ellos, que los habían de matar si
se intentaban de ir ; y viendo ellos que los portugueses eran
la causa de su ida, les cesaron de llevar, como solían basti-
mentos á la fortaleza ; por lo cual el capitán de los portugue-
ses Tristan de Taide les mandó lo hiciesen como de antes , y
les llevasen los bastimentos que solían, y ellos no lo quisieron
hacer , por lo cual le convino ir sobre ellos con buena arma-
da. Y nosotros, no siendo, mas de 1 7 y los mas enfermos, vien-
do que no nos podíamos sustentar , ni defender dellos , nos sa-
limos á partes con Tristan de Taide; y al salimos hirieron i
Diego de Salinas factor de su Magestad, el cual murió dende á
poco en la fortaleza , y el Tristan destruyó y quemó el lugar
de Gílolo, aunque ellos tenían nuestra artillería dispuesta por
sus lugares, como ellos mejor pudieron, y trajo el artillería
toda nuestra á Terrenate á la fortaleza. Aquí se entregaron los
dos mil cruzados al capitán Hernando de la Torre, los cuales
repartió entre él y los compañeros , y asimismo repartió to-
dos los restantes que le habían sobrado de Gílolo, y hizo de-
llos una obligación en nombre de su Magestad á los portu-
gueses con su capitán Tristan de Taide.
A diez y seis de Febrero de 1534 años, se embarcaron pa-
ra la India en la nao que les envió el Gobernador ; y vinie-
ron á Ambón á do tomaron bastimentos para de alli á Ban-
dan, y de alli viniendo hacia Malaca arribaron á la isla de la
Jaba, donde estuvieron casi dos meses, rehaciéndose de basti-
mentos , y de alli á Malaca á 1 5 de Agosto deste mesmo año.
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. 361
Núm. XXL
Declaración que dio Juan de Mazweos sobre el viage
del comendador Lo ais a d las Malucas , y de lo ocur-
rido en aquellas islas. (Original en el Arch. de Indias
en Sevilla, leg. iP de pageles tocantfs al Maluco des*
. de j^i9 d 1^47')
En la ciudad de Paieneia á diez y siete días del mes de Se-
tiembre de mil é quinientos é treinta é cuatro años, habiendo
jurado Juan de Mazuecos, vecino y natural de la villa de Le-
pe , que es en el condado de Ayamonte , el cual por otro nom-
bre se ha llamado , estando en poder de los portugueses , Juan
de Lepe, en forma debida de derecho, para declaración del
viage que hizo el comendador fray García de Loaisa por man-
dado de S. M. á las islas de los Malucos., y lo que en el dicho
viage acaesció , asi en el camino , como en las dichas islas de
los Malucos ; y lo qne en ello ^o cargo del dicho juramento de-
claró, es lo siguiente.
Fue preguntado, si fue en el armada de dicho comendador
fray García de Loaisa que por mandado de S. M. fue á los Ma-
lucos, y partió de la Coruña el año de mil é quinientos é
veinte y cinco. Dijo : que este testigo fue por marinero de la
dicha armada en Ja ngo nombrada Santa María de la Vitoria,
que era la capitana^ en que iba el dicho capitán general, é que
sabe que la dicha armada partió el dicho año de la Coruña,
víspera de Santiago en la noche.
Fue preguntado , cuando llegaron al estrecho de Magalla-
nes , ¿cuántas naos embocaron en él? Dljo^. que todas las sie-
te naos del armada embocaron el estrecho , salvo ja nao Santi
Spiritusj que dio al través antes de la boca, y que de las otras
seis ks dos después de embocadas se volvieron , que fueron Ja
nao de D. Rodrigo de Acuña y la de Pedro de Vera , y que
las otras cuatro siguieron el viage y pasaron el estrecho.
Preguntado: después de pasado el dicho estrecho, ¿qué via-
ge llevaron las dichas naos, y en qué partes tocaron y lo que
les sucedió hasta llegar á los Malucos, y si fueron juntas has-
ta llegar á las dichas islas ? Dijo : que después que desemboca-
ron el dicho estrecho , fueron juntas hasta cuatrocientas leguas
al parecer deste testigo , escebto el patax , que á las docientas
leguas se derrotó, y no pareció mas;y que Jas otras naos, des-
TOMO V. ZZ
362 VI AGES AL MALUCO.
pues de andadas las cuatrocientas leguas, se derrotaron cada
una por su parte , y que en este viage hasta que se derrotaron
no tocaron islas , ni tierra alguna , salvo las islas de los La-
drones , donde surgieron y tomaron refrescos , y alli hallaron
un hombre que habla quedado del armada de Magallanes, y
le tomaron y llevaron consigo, el cual se llamaba Gonzalo de
"Vigo, gallego, y que después que asi se derrotaron, la dicha
nao capitana, en que iba dicho capitán general y este testigo,
siguió su viage para los Malucos, y como tiene dicho tocaron
las dichas islas de los Ladrones: y siguiendo su camino, llega-
ron á una isla que se dice Zanguin , que es cient leguas antes
de llegar á las islas de los Malucos, y que alli tomaron refresco
y siguieron , su camino á los Malucos , y llegí^ron á la isla de
Batachina á un pueblo que se llama Zamafo; que es subjeto al
Rey de Tidori , y en el dicho Zamafo estuvieron tres meses
adobando su nao; y que en este tiempo vinieron alli dos por-
tugueses por mandado del capitán que estaba en Terrenate, á
requerirles que se fuesen á la dicha isla de Terrenate á una for-
taleza que alli tenia el Rey de Portugal , porque aquellas islas
eran del Rey dePortugal, y qué sino lo hacian, que alli cerca
estaba el capitán Manuel Falcon con un navio armado, y una
fusta para echallos á fondo, sino lo cumpliesen ó fuesen á la di-
cha isla de Terrenate; y que el capitán de la dicha nao Capitana
respondió: que él llevaba mandado del Emperador para ir á la
dicha isla de Tidori , donde estaban gentes de S. AL con una
casa de factoría con cinco hombres que habian quedado del ar-
mada de Magallanes. Y asi acabada de aderezar su nao , se fue-
ron á la dicha isla de Tidori, donde surgieron, y que luego
como la dicha nao Capitana salió de la dicha isla de Zamafo
para ir su viage á la dicha isla de Tidori , salió á ellos el dicho
capitán del Rey de Portugal con la dicha su nao ó carabela,
y visto que se ponian en defensa, se volvió, y la dicha nao ca-
pitana siguió su viage á Tidori, como ts dicho.
Fue preguntado: en este tiempo, ¿si era vivo el comenda-
dor fray García de Loaisa , y dónde habia muerto , y quién
era capitán de la dicha nao? Dijo: que no era vivo el dicho co-
mendador , porque luego que las naos se derrotaron pasadas
las cuatrocientas leguas , después de haber desembocado el
estrecho, como dicho tiene, murió el dicho capitán Loaisa de
enfermedad, y murieron también todos los hombres principa-
les que comían con él, casi en tiempo de cuarenta dias. Fue
preguntado, si hobo indicio ó plática de que les hobiesen dado
alguna cosa de ponzoña, pues dice que murieron todos los que
comían con él, y en tan breve tiempo? Dijo : que no se dijo
tai cosa, y que por muerte del dicho capitán Loaisa, como
DOCUMENTOS DE LOAISA. 363
vieron muertos los principales , eligieron por capitán á Car-
quizano, alguacil del armada, j este Carquizano la gobernó
hasta que llegaron á la isla de Tidori, y seis ó siete meses
después.
Fue preguntado : después que llegaron á la dicha isla de
Tidori, ¿qué gente hallaron en ella, y qué les acaesció ? Dijo:
que en la dicha nao Capitana llegaron á la dicha isla de Tidori
ciento Y quince hombres, los cuales entraron en la dicha isla
de Tidori , como dicho tiene, y alli desembarcaron el artillería,
Y sus mercaderías y comenzaron á hacer un baluarte para su
defensa: y metiéronse en él con todas sus mercaderías y arti-
llería, y dentro de ocho días que llegaron á la dicha isla de
Tidori , vinieron una fusta y un bergantín de portugueses tres
veces en tres dias á procurar de echar la dicha nao Capitana á
fondo , y para ello le tiraron ciertos tiros de artillería grue-
sos , especialmente le tiraron con un gamello , que seria la pie-
dra tan gruesa y mas que una grand cabeza de hombre; y
que la dicha gente de .la dicha nao Capitana se repartió en
tres partes para la defender, la una en la nao y las otras dos
en la tierra , de donde la defendieron con tiros de artillería,
Y los portugueses creyendo que la dejaban á fondo , porque
la habían dado ciertos tiros de que mataron un hombre , se-
volvieron; y idos los dichos portugueses, visitaron la nao para
ver si estaba bien acondicionada para volver á España á dar
noticia á S. M, de lo sucedido en el viage, y halláronla que
estaba muy comida de gusano y que no había aparejo para^
reparalla, que no podría volver á Esparta; y visto esto , saca-
ron della todo lo que había, y quedóse allí hasta que se fue
á fondo; y acordaron entre todos de estar en la dicha isla de
Tidori hasta tener algund aviso ó remedio ó mandado de S. M.,
y que comenzaron á hacer un navio pequeño para vela y re-
mo, para proveerse de cosas necesarias de las islas comarcanas,
y aun lo hacían apropósito de enviar con él relación á S. M. ;
y que los portugueses como tuvieron aviso del dicho navio,
enviaron espías á quemarlo , y aunque le echaron algunas gra-íi
nadas de pólvora, no se quemó. -
Fue preguntado, que pues tenían hecho él dicho navio-
I por qué no le enviaron á España con la relación del dicho
viage á S. M. , como dicho tiene? Dijo : que porque no salió
el dicho navio tan bueno como ellos pensaron, asi por no ser
bueno el maestro que lo hizo , como por no tener los apare-
jos necesarios , y asi lo quemaron para cobrar la clavazón, ü
Fúele preguntado que después desto , ¿qué tanto estuvietí
ron en la dicha isla, y que hicieron en ella? Dijo : que des4y
pues de quemado el dicho navio, pox jjo /salir bueno:, visto.'
364 VIAGES AL MALUCO.
que los portugueses desde la isla deTerrenate les venían á dar-
les muchas veces vista con una fusta y con paraoles, que son
como canoas, tirándoles tiros de artillería y cercándoles la is-
la , acordó el capitán de hacer una fusta de remos para su de-
fensión, y la hicieron en la isla de Gilolo que estaba por de
S. M. , y en ella tenian veinte hombres castellanos con un ca-
pitán y artillería para la defender de los portugueses; y hecha
la dicha fusta , salieron en ella de la dicha isla de Tidori hasta
treinta y siete hombres por mandado del capitán Hernando
de la Torre, que por muerte del dicho Carquizano era elegi-
do por capitán de S» M. y toparon con la dicha fusta y ca-
noas de portugueses , que andaban al derredor de la dicha isla
de Tidori lombardeándola , y haciendo daño en ellos y en los
naturales, los cuales se vinieron á quejar al capitán del daño
que recebian , y pelearon con ella, y prendieron, treinta hom-
bres que traia , y los trajeron presos á la dicha isla de Tidori,
ecebto los que murieron en el reencuentro , que fueron nueve,
y de los castellanos murieron cinco ó seis.
Fue preguntado, ¿qué tanto tiempo residieron en la di-
cha isla de Tidori? Dijo : que después que alli llegó la dicha
nao capitana , estuvieron tres años en la dicha isla , y en cabo
dellos el dicho capitán Hernando de la Torre, porque les falta-
ban bastimentos , envió cuarenta hombres á la isla de Batachi-
na á comprallos , y también porque el gobernador de la di-
cha isla de Tidori ge lo rogó y requirió , porque tuvo' aviso
que los indios de la isla de Terrenate , con favor de los portu-
gueses, les robaban ciertos lugares que el dicho Rey de Tido-
ri tiene en Batachina, los cuales son amigos de los castellanos
y vasallos del Emperador. Y como el capitán del Rey de Por-
tugal, que estaba en Terrenate, tuvo aviso de los indios suyos,
que de la gente que estaba en Tidori eran salidos fuera della
los dichos cuarenta hombres, vino con toda la gente que te-
nia el dicho capitán del Rey de Portugal , que se llamaba Don
Jorge de Meneses , y con los indios de U dicha isla de Terre-
nate, á la dicha isla de Tidori, y entró en ella y tomó la for-
taleza que tenian hecha los castellanos á manera de baluarte;
y el dicho capitán Hernando de la Torre , visto que no pedia
resistir con la poca gente que tenia , hizo su partido con el di-
cho capitán D. Jorge de Meneses, que les dejase sacar algunas
cosas de la fortaleza para cargar un navio que alli tenian para
su bastimento y y aunque le pidió que le dejase ir á la isla de
Gilolo, donde estaban los otros veinte hombres , no lo quiso
hacer, sino que se fuese á Zamafo, que es en la isla de Bata-
china, porque no se pudiese juntar con los otros veinte hom-
bres; y por tenerlos cerca de la dicba isla de Terrenate para
DOCUMENTOS DE LOAISA. 365
poderlos mejor sojuzgar ; y asi se fue el dicho capitán Her-
nando de la Torre á la dicha isla de Zamafo , con algunos cas-
tellanos que le quisieron seguir, porque otros hubo, que visto
el mal recabdo y desbarato que le habia venido, se fueron con
los portugueses.
Fúele preguntando , ¿ qué se hicieron los cuarenta hombres
3üe fueron á la isla de Batachina ? Dijo : que los veinte y ocho
ellos se vinieron á juntar con los veinte que estaban en la
isla de Gilolo , porque estaban de alli tres leguas por una tra-
viesa, y que los otros doce, uno de los cuales es el dicho Juan
de Mazuecos, vinieron con susparaoles á la isla de Tidori á sa-
ber donde era ido el dicho capitán del Rey de Portugal, si
era ido á la dicha isla de Tidori, ó á la isla de Batachina, por-
que no sabían mas de que hablan salido de la dicha isla de
Terrenate , y que como entraron en la dicha isla de Tidori los
siete hombres de los doce los tomaron los portugueses , y á es-
te testigo entre ellos , y los otros cinco se fueron en una ca-
noa huyendo á Gilolo á juntarse con los otros.
Fue preguntado las mercaderías y artillería y cosas que ha-
bia en la casa de la fatoría en Tidori , demás de lo que por par-
tido dieron al dicho capitán Hernando de la Torre? Dijo: que
toda la artillería llevó el dicho D. Jorge de Meneses á Terre-
nate á la fortaleza del Rey de Portugal, y las mercaderías que
dejó el dicho Hernando de la Torre que no las pudo llevar, se
lo llevaron todo los portugueses y los indios que con ellos
venían.
Fue preguntado, ¿sí después se juntaron los castellanos to-
dos que estaban en Gilolo y en Zamafo, ó qué se hicieron ?
Dijo: que dende á ciertos días que esto pasó, el dicho Hernan-
do de la Torre y la gente que con él estaba en Zamafo , se
vinieron á la isla de Gilolo á se juntar con los castellanos que
alli estaban , y se juntaron con ellos , porque en Zamafo esta-
ban enfermos j y que cuando este testigo salió de aquella tier-
ra, quedaron todos juntos en la dicha isla de Gilolo, que serian
por todos hasta cuarenta hombres.
Fue preguntado , ¿qué se hicieron los castellanos que se
fueron con los portugueses cuando tomaron }a. isla de Tidori,
y los siete que tomaron después con este testigo? Dijo: que los
llevaron todos á la isla de Terrenate, donde los tuvieron dos
meses en la fortaleza, y después los llevaron á Malaca, donde
los tuvieron tres años sin los dejar salir á ningma parte, has-
ta que el gobernador de la isla los dio licencia para ir á Call-
ead , y que de alli se pudiesen venir á España ; y algunos se
han venido á España , y otros se quedaron con los portugue-
366 VIAGES AL MALUCO.
ses , Y algunos murieron , j cuatro dellos son venidos á Espa-
ña , y el uno dellos murió.
Fue preguntado, ¿qué ha oido decir que se hayan hecho
los castellanos que quedaron en la isla de Gilolo? Dijo: que se
estuvieron en la dicha isla tres años, y que al cabo dellos en-
viaron á pedir licencia al gobernador de la India de Portugal
para venirse á España, diciendo, que habían sabido que S. M.
Y el Rey de Portugal hablan hecho concierto sobre lo de Ma-
luco , y que el dicho gobernador se la dio, y que esto ha
oido decir.
Fue preguntado, ;si supo que aportase á aquellas islas una
armada que envió el marques D. Hernando Cortés de la Nue-
va-España? Dijo : que estando este testigo en la isla de Tidori
con el capitán y gente que ha dicho , vino á aquella isla una
carabela, de que iba por capitán un Sayavedra , capitán del
dicho marques del Valle , y que allí tomó relación como los
había hallado allí, y estuvo en la dicha isla adobando la cara-
bela , y tomando bastimentos para se volver á la Nueva-Es-
paña y cierto clavo; y que se fue de la dicha isla para seguir
su víage á dicha Nueva-España , y que el capitán y la gente
le dijeron que habían corrido novecientas leguas ', y que por
ser los tiempos contrarios, se volvieron á la dicha isla de Ti-
dori, donde este testigo le vio tornar á arribar la dicha cara-
bela y tomar mas bastimentos, y tornó á irse á la dicha Nue-
va-España; é que después oyó decir á uno de los que veníaa
en la dicha carabela, que está ahora en España , que después de
pasadas ochocientas leguas les faltaron los bastimentos , y se
volvieron á la dicha isla de Tidori. E que esto es lo que sabe
de todo lo que le fue preguntado , y porque no sabia escribir,
señalólo de su señal , y rogó á Bernal Darías lo firmase por él.
= Bernal Darlas.
Núm. XXII.
Relación sumaria del viage del comendador Loaisa que
dieron Andrés de Urdaneta y Macías del Poyo y de
sus propios sucesos y desde el 5-^ de Julio de 1^2,^ has"
ta <^ de Setiembre de i^j6. (Archivo de Indias en Ser
villa, pageles del Maluco desde 1^19 d 1^47^ "\.
Paresce que se hicieron á la vela en el puerto de la Coru-
ña á veinte é cuatro de Julio , víspera de Santiago del año de
quinientos é veinte cinco, y siguieron su víage hasta el Estre-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 367
cho, donde se perdió la nao nombrada Santi Spiritus, de que
era capitán Juan Sebastian del Cano, en la cual iba el dicho
Andrés de Urdaneta , y la dicha nao se perdió á la entrada del
Estrecho al cabo de las Once mil Vírgenes, que seria espacio
de íeis meses poco mas ó menos después que se hicieron á la
vela en la Cor uña ; y como la dicha nao se perdió, pasó á la
capitana. Y el dicho Maclas iba en la dicha capitana desde el
principio, y en la dicha nao Capitana siguieron su viage, y
salido del Estrecho , dende á dos meses y mas , estando de la
otra parte de la equinocial fallesció el dicho capitán Loaisa á
treinta de Julio de quinientos é veinte é seis , y de alli eligie-
ron por capitán á Juan Sebastian, que murió de alli á cuatro
dias ; y luego eligieron por Capitán á Toribio de Salazar , que
iba por contador de la nao nombrada Santo Lesmes, el cual en
el Estrecho se habia pasado á la nao Capitana , el cual dicho
capitán Salazar también murió antes que llegasen al Maluco :
y después hicieron por Capitán á Martin Iñeguiz de Carqui-
zano , que iba por alguacil mayor , el cual antes de llegar al
Maluco , proveyó de contador de la dicha nao al dicho An-
drés de Urdaneta , é llegaron con la dicha nao á la isla de Ti-
dori , que es en los Malucos , en primer dia de Enero de mil é
quinientos é veinte y siete, y estuvieron de estancia en la di-
cha isla , aunque iban é venían á otras islas , hasta en ñn
del mes de Otubre del año de veinte é nueve , dia de S. Simón
é Judas, y en aquella isla tenian la fortaleza por S. M. , y pe-
leaban con los portugueses que estaban en la isla de Ternati , y
los españoles iban é venían á otras islas comarcanas , donde
tenian gente española. Y en el año de veinte é ocho por prin-
cipio del proveyeron al dicho Andrés de Urdaneta por tesore-
ro de los navios de la mar, con el partido que llevaba Bena-
vides , y el dicho dia de S. Simón é Judas les tomaron los por-
tugueses la fortaleza por fuerza é por engaño de un Fernando
de Bustamante, contador general de S. M. en las dichas islas
de los Malucos : y desde alli se fueron al reino de Gilolo , que
es en los mismos Malucos , donde estuvieron hasta el año de
treinta é tres, y estuvieron en guerra con los portugueses has-
ta mediado el año de treinta, y por el dicho tiempo hicieron
paces con los dichos portugueses , y el año de treinta é tres
pasaron á los portugueses, porque les prometieron embarcación
para España , é asi han estado hasta que vinieron á Portugal,
y de allí á estos reinos , que habrá tres meses poco mas ó
menos.
Y el dicho Macías el año de veinte é ocho , por el mes de
Mayo, fue proveído de piloto de la nao de Sayavedra para la
Nueva-España, cargada de clavo, y por viento contrario tor-
3^8 VI AGES AL MALUCO.
no arribar al Maluco, donde otra vez tornó á embarcar para la
Nueva-España, y por vientos contrarios tornó arribar al Ma-
luco , donde anduvieron por la mar ocho meses con vientos
contrarios ; y después desde el ün del año de veinte c nueve ha
estado en Maluco en servicio de S. M. , é aasi se han ocupado
el tiempo hasta que vinieron , como dicho es ; y asi los dichos
Urdaneta y Macias juraron en forma , y que siempre estuvie-
ron en servicio deS. M., esperando armada destos reinos, y asi
íirmaron aquí sus nombres, fecha en Valladolid á cuatro dias
de Setiembre de mil c quinientos é treÍQt;a é seis añGs.= Andrés
de Urdaneta. = Macias del Poyo,
Núm. XXIIL
Declaración de Francisco de Parts, marinero de la nao
Victoria f sobre el viage de Loáis a y las ocurrencias
que tuvieron los que iban en aquella nao con los portU"
gueses durante su permanencia en las Malucas. (Orig.
en el arch. delnd. enSeyilla, Leg. i° papeles del Ma-
luco de z^ig d 1^47^
En la villa de Valladolid á veinte é cinco dias del mes de
Otubre de mil é quinientos é treinta é seis años. Yo Bernal Da-
rlas, escribano de SS. MM. , por mandado de los señores del
Consejo de las Indias de SS. MM. tomé é recebí juramento en
forma de derecho de un hombre que se dijo Francisco de Paris,
natural de Paris, que es en Grecia , el cual dijo haber ido á los
Malucos en el armada que llevó á ellos el Comendador fray
García de Loaisa , so cargo del cual dicho juramento Je fue pre-
guntado , y éi declaro en la manera siguiente.
Preguntado, ¿si fue en el armada que llevó el Comendador
Loaisa á las islas de los Malucos y qué oficio llevó? Dijo : qué
el fue en la dicha armada, como dicho tiene, é fue por marinero
de la nao Vitoria.
Preguntado , ¿qué es lo que ha pasado después que la di-
cha armada partió de la Coruña? Dijo : que lo que dello sabe
y se le acuerda, es que el año de quinientos é veinte é cinco el
dia de Santiago , el Comendador Loaisa , capitán general de la
dicha armada , partió de la cibdad é puerto de la Coru-
ña el dia de Santiago , con siete naos para el viage de los Ma-
lucos, é fueron en salvamento todas juntas hasta la boca del Es-
trecho de Magallanes, y que obra.de tres leguas antes de llegar
DOCUMENTOS DE LOAISA . 369
á la boca del dicho Estrecho con mal temporal, la nao de que
iba por capitán Sebastian del Cano, dio al través y se perdió,
aunque se salvó la mitad de la gente, que en elk iba, y la de-
mas se ahogó, y que los que della se salvaron, se repartieron
entre las otras seis naos, y que parte de la hacienda del Rey y
de los pasageros que en la dicha nao iba, -se salvó, y los oficia-
les del Rey y el capitán lo pusieron en recabdo; y que hecho
esto, el capitán embocó el Estrecho con los otros seis navios, y
que entrados en él , á obra de tres leguas todos seis navios to-
maron puerto en la bahía de la Vitoria, y que estando alli les
vino un mal temporal, y que con esto la nao Anunciada, de
que era capitán Pedro de Vera, se tornó á salir por el Estre-
cho, y nunca mas este testigo supo que se hizo^ é que la nao
en que iba por capitán D. Rodrigo perdió en aquella bahía
las amarras y el batel, y se salió del dicho Estrecho y no su-
pieron della, é que se tenia por cierto que vino á estos reinos;
y que el capitán con las otras cuatro naos que le quedaban,
las tres pequeñas y la Capitana, determinó de pasar el Estre-
cho, y asi le pasó sin que hobiese ningund desastre ; y que pa-
sado el dicho Estrecho , y engolfados para ir á las islas de los
Malucos en mas de trescientas leguas , pasado el dicho Estre-
cho, se derrotaron todas cuatro naos, y quedó sola la Capita-
na en que este testigo iba, y que hasta este tiempo el Comen-
dador Loaisa y todos los oficiales de la hacienda del Rey iban
buenos; y que antes que pasasen el Estrecho murió Cobarru-
vias que iba por factor, y que por entonces este testigo, ni los
demás que iban en la nao Capitana, no supieron qué se hicie-
ron los otros tres navios, mas de que llegados á Maluco, su-
pieron que la nao llamada Santa María del Parral, de que iba
por capitán D. Jorge , aportó en la isla de Sant Guin , que es
cerca de los Malucos , y no es subjeta á ningund Rey , porque
es sobre sí ; y que la otra que se decia patax , oyó decir este
testigo, que aportó á la Nueva-España, y que de la otra nao
nunca mas se supo que se hizo.
Preguntado, desde alli ¿qué hizo el Comendador Loaisa:?
Dijo : que tiró su derrota adelante la via de los Malucos, y pa-
sado el Estrecho obra de doscientas leguas, el dicho Comenda-
dor Loaisa , de enojo de verse solo , y habérsele perdido todas
las naos que llevaba, adoleció y murió, é también murió el
piloto Rodrigo Vermejo, vecino de Sevilla, é Sebastian del
Cano é un sobrino suyo , c que también murió otro sobrino
del Comendador dende á un mes que murió su -tío, al cual ha-
bían eligido por capitán, y que también murió el tesorero del
Rey, y el contador, y el maestre, que no se acuerda de sus
nombres, é que tamtien murió entonces Jorge Pérez, que que-
TOMO V. ^ AAA
37° VI AGES AL MALUCO.
aó por piloto en lugar de Sebastian del Cano; y que entonces
eligió la gente que en la dicha nao iba, por capitán della, al
alguacil mayor del armada que se decia Martin Iñíguez de
Carquizano , el cual fue su viage á los Malucos con hasta cien-
to é diez é seis cristianos que quedaron vivos en aquella nao
capitana, los cuales todos llegaron en salvamento y buenos á la
isla de Tidori, que es en los Malucos; y que cuatro leguas an-
tes que llegasen á esta isla, salieron á ella dos naos portugue-
sas y dos galeras y dos bateles suyos, de que iba por capi-
tán general un Manuel Falcon , y que llegados á la vista los
unos de los otros , los portugueses hicieron vela para venir
contra ellos , y que quiso Dios que les dio tan buen tiempo^,
que tuvieron lugar de venir en salvamento á la dicha isla de
Tidori , sin que los dichos portugueses les hiciesen daño , ni
les hablasen, é quel dicho Manuel Falcon, como vio esto, se fue
con la dicha su armada á la isla de Terrenate, que está cuatro
leguas de Tidori , donde tiene una fortaleza el Rey de Portu-
gal y su factoría; y que otro dia después de llegada la nao Ca-
pitana á Tidori , llegó alli un criado del dicho Manuel Falcon,
que se decía Francisco de Castro con otros tres portugueses, y
hizo un requerimiento al capitán Martin Iñíguez Carquizano,
ante un escribano que traía consigo , en que decia que les re-
quería de parte del Rey de Portugal, que luego fuesen á la for-
taleza de Terrenate, donde estaba el dicho Manuel Falcon, por-
que aquellas islas eran del Rey de Portugal y no del Rey de
Castilla ,. é que sino lo hiciesen , que todo el daño fuese á su
culpa y no á la de Manuel Falcon; y que á esto les respondió el
capitán Carquizano, que no tenia mandado de su Rey para ir
allá , é que esto respondió el dicho Carquizano ,. porque tuvo
carta de un portugués amigo suyo que estaba con Manuel Fal-
con , que no sabe su nombre , en que le decia que se guar-
dase de venir donde estaban los portugueses ," porque le ha-
cia saber, que si los tomaban, que no habla de quedar hom-
bre dellos, porque no hoblese quien viniese á dar relación al
Rey de Castilla de aquella tierra ; y que con esto se fueron loi
dichos portugueses; y que dende á ocho días, que esto pasó,
un negro que estaba cativo con los portugueses, se vino huyen-
do adonde este testigo y los otros españoles estaban por mala
vida que le daban, el cual les dio aviso que Manuel Falcon es-
taba aparejando sus navios para venir sobre ellos; y que visto
esto por Carquizano, habló al Rey de Tidori, que es amigo del
Rey de Castilla, para que le favoreciese , el cual lo hizo y Jun-
tó todos sus indios, que serian hasta cuatro mil, y hizo sacar
en tierra de la dicha isla de Tidori el artillería que traían en
la nao Capitana , y todas las mercaderías , las cuales se pu-
y
DOCUMENTOS DE LOAISA. 37I
sieron en una casa de madera que hizo el Rey de Tidfori
para ello, en la cual pusieron sus cerraduras, y dieron el car-
go de la factoría de aquellas mercaderías, y las llaves de la di-
cha casa á un Diego de Salinas, natural de Burgos; y que he-
cho esto, dende á otros ocho dias siguientes vinieron de la di-
cha isla de Terrenate dos fustas de manera de galeras , y dos
bateles al puerto de la isla de Tidori , y lombardearon la nao
fuertemente, en la cual estaba el capitán Carquizano con par-
te de la artillería y la mitad de la gente , y la otra mitad es-
taba en tierra con la otra artillería defendiendo la nao , la cual
á cabsa de los muchos tiros que tiraron los portugueses la des-
fondaron y murió un marinero della , y de los portugueses
murieron siete hombres , y que por entonces los dichos portu-
gueses se volvieron á Terrenate ; y que después, de alli á diez
ó doce dias , vino el dicho Manuel Falcon á la isla de Tidori
con sus criados en un navio de negros con licencia del capitán
Carquizano que en ella estaba como ha dicho, y fue ala casa del
dicho Carquizano á le hablar , el cual Carquizano preguntó á
Manuel Falcon, ¿que por qué les venia á dar guerra, y hacer
mal á su nao ? Y el dicho Manuel Falcon le respondió , que su
capitán se lo habia mandado, .dicléndoles, que no eran del Rey
de Castilla , sino cosarios que venían á tomarles su tierra , y
que Carquizano le dijo : que él era vasallo del Rey de Castilla,
y venia por su capitán á aquellas islas á saber la factoría que
habia puesto en ellas Hernando de Magallanes, que les rogaba
que no tuviesen guerra con ellos, que él no la ternla con ellos;
y que el dicho Manuel Falcon respondió, que no habría guerras,
pues eran del Rey de Castilla, y que pasadas muchas razones
sobre esto , Carquizano le dijo al dicho Manuel Falcon que se
fuese, porque él esperaría allí hasta ver lo que su Rey le
mandaba , y que le ternia buena amistad , y con esto se volvió
Manuel Falcon á Terrenate. Y que después un día vinieron
ciertos portugueses á Tidori á hablar con el capitán Carquiza-
no , el cual los combidó á comer , y en la comida los dichos
portugueses le dieron cierta ponzoña de que murió, é que no
sabe que ponzoña era, ni en que manjar se la dieron, ni como
fie llamaba el que se la dio , mas de que luego á otro día que
pasó esto , cayó malo ; é que esto sabe que pasó asi , porque
después lo dijeron los mismos portugueses á este testigo y á
los otros españoles.
Y que después de muerto el dicho Carquizano eligieron
por su capitán á Hernando de la Torre, natural de la Monta-
ña, é no sabe de que lugar della; el cual dicho Hernando de
la Torre y los otros sus compañeros se estuvieron en la dicha
isla de Tidori cinco años y medio poco mas ó menos, y que
372 VIAGES AL MALUCO.
en todo este tiempo siempre, ó en lo mas del tuvieron gran-
des cuestiones ios unos con ios otros, de las cuales murieron
de la parte de los españoles mas de sesenta hombres, y de la
parte de los portugueses mas de setenta y tantos hombres.
Preguntado, ¿qué hacian en aquella isla de Tidori todo el
dicho tiempo que ha declarado que estuvieron en ella, y quién
les daba de comer? Dijo : que como dicho tiene, tenian cada
dia guerras con los portugueses, y cíomian de las mercaderías
del Rey que llevaron en la nao Capitana , y también les ayu-
daban para lo que hablan menester el Rey de Tidori , y el
Rey de Gilolo, que es muy amigo de S. M. , y es subjeto al
Rey de Portugal.
Y que después fue á la dicha isla de Tidori un D. Jorge de
JVÍeneses, portugués, que había venido por capitán de la isla
de Terrenate en lugar de Manuel Falcon : y entró en la isla de
Tidori , y saqueó é robó todo lo que este testigo y los otros
españoles tenian en ella, y lo que habia de la hacienda del Rey
en la casa que ha dicho que hizo el Rey de Tidori en que se
pusiese, y quemó el lugar de Tidori; y que los esclavos y
criados del dicho D. Jorge los llevaron todos á las fustas y ba-
teles que trujo para lo llevar.
Preguntado, ¿si mataron la gente española que aili habia,
é que cuantos habia en aquella isla? Dijo: que luego como el
dicho D.Jorge de Meneses entró en la dicha isla de Tidori, dijo
al dicho Hernando de la Torre, que era capitán de los espa-
ñoles , que luego se saliese él , y los otros castellanos de las is-
las de los Malucos dentro de cinco ó seis horas , y que si no lo
hiciesen que les matarían, y que para ver si eran pasadas las
horas de término que les habia dado para salir, traia el dicho
D. Jorge de Meneses un relox de arena ; y que el dicho capi-
pitan Hernando de la Torre, viendo que los portugueses eran
mas de cuatrocientos y los castellanos no eran aun cuarenta,
y dellos estaban los veinte é cinco y mas enfermos, determinó
de que todos los castellanos , asi los enfermos como los sanos,
se embarcasen en un barco, y se fuesen á Gilolo, que es una
isla que está cuatro leguas de la de Tidori , y asi lo hicieron.
Y el Rey de Gilolo los recibió muy bien , y hizo curar los que
iban enfermos , y les daba de comer , y de la moneda que corre
en aquella isla , y que alli estuvieron hasta que fue otro capi-
tán del Rey de Portugal en lugar de D. Jorge de Meneses, que
se decia Tristan de Taide: y que en el tiempo que estuvieron
en Gilolo murieron de los castellanos que estaban alli todos,
que no quedaron sino el capitán Hernando de la Torre y otros
trece, y que luego como llegó á aquellas islas el dicho capitán
Tristan de Taide , fue á la dicha isla de Gilolo , y desembarcó
DOCUMENTOS DE LOAISA. ^I^,
en ella con mas de trecientos hombres , y habló al capitán Her-
nando de la Torre, y le dijo, ¿que para qué estaba en aque-
llas islas, pues se le morian todos los compañeros? ¿E por qué
no se salía de entre aquellos moros , y se iban donde habia
cristianos? Que si querían que él los llevarla consigo á la isla
de Terrenate , y quel los enviarla desde alli á Portugal. Y que
el» dicho capitán Tristan Taide dijo al dicho Hernando de la
Torre, que ya los Malucos eran del Rey de Portugal , porque
el Emperador se los habia dado por treinta años, porque le
dio mucho dinero para a}^uda á la guerra de Italia. Y que
cuando el dicho capitán Tristan Taide dijo esto á Hernando
de la Torre, le mostró ciertos papeles , el cual cuando los vio,
determinó de venirse con el dicho capitán Tristan Taide á la
dicha isla de Terrenate , donde estuvieron un mes poco mas ú
menos, é desde alli los envió el dicho capitán Tristan á la In-
dia del Rey de Portugal, y en el camino , luego que llegaron
á Malaca, murieron los cuatro compañeros; por manera, que
no iban por todos ya mas de diez con el capitán Hernando de
la Torre; y que llegados á la India de Portugal, el gobernador
della los recibió bien, y les hizo muy buen tratamiento, y dio
de comer hasta que se embarcaron en unas naos del Rey de
Portugal que estaban alli, y que todos diez se repartieron en
tres naos, en la una venia el capitán Hernando de la Torre
con otros cuatro compañeros , y en la otra este testigo y otros
dos compañeros, los cuales se murieron en la mar, y en la
otra venian Andrés de Urdaneta, y otro compañero.
Preguntado, ¿qué se hicieron los compañeros que venian
en estas naos y el capitán? Dijo: que cuando este testigo des-
embarcó en Lisboa, ya Andrés de Urdaneta y su compañero
eran desembarcados , y idos de Lisboa , no sabe á que parte,
mas de que el embajador de Portugal le dijo á este testigo, que
eran venidos á esta corte de la Emperatriz nuestra Señora , y
que la nao en que venia el capitán Hernando de la Torre , é
los otros cuatro compañeros, aun no era llegada á Portugal.
Preguntado, ¿ si se acuerda los nombres de las personas que
murieron, y de dónde eran naturales? Dijo: que no se acuer-
da, porque como era este testigo extrangero, no los conocía
mas de por castellanos, é portugueses, é por la nación de que
eran. Y que esto que ha dicho es la verdad é lo que sabe, é no
otra cosa para el juramento que hizo á lo que al presente se
acuerda , y no lo firmó , porque dijo que no sabia escrebir 3^ fir-
mar. =Bernal Darlas.
Y demás desto dijo que se le acordaba que estando este tes-
tigo y los otros sus compañeros en la isla de Tidori , como di-
cho tiene, fue allá un Hernando de Valdaya por capitán de una
374 VI AGES AL MALUCO.
galera en que fue, y con él cuarenta portugueses, y la galera
muy bien armada , en que había veinte é tantos tiros de me-
tal, y todas las otras armas necesarias, y que llegados al puer-
to de la isla de Tidori el dicho Fernando de Valdaya, escri-
bió una carta al capitán Hernando de la Torre, por la cual le
desafiaba que saliese con otra galera que él tenia , y con otros
cuarenta españoles como ellos ; y que el dicho capitán Hernan-
do de la Torre hizo aderezar su galera , y entraron hasta cua-
renta españoles que habia, y pelearon con la galera portugue-
sa hasta que la vencieron y prendieron todos los portugueses
que en ella habia , y los metieron debajo de cubierta , y que
un Juan Grego , marinero de la dicha galera , compañero des-
te testigo, luego que entraron en la galera portuguesa, se ñie á
la popa de la galera, y halló en ella un cofre, y le hizo pedazos,
y halló en él una taza y tres cucharas de plata, y ciertos paños
de rescates, y otras cosas, y entre ellas un papel, el cual tomó
en la mano un Diego de Ayala, el cual quedó en Malaca con
dos hijos que hubo en una India de Maluco, y leyó la dicha
carta delante deste testigo y del dicho Hernando de la Torre,
y de los otros compañeros, y que á lo que este testigo se
acuerda, decia la carta estas palabras siguientes: Fernando d»
Valdaya: si tomar des los castellanos y la galera^ no dejéis
ninguno dellos vivo , porque vienen á tomar y levantar las
tierras del Rey nuestro Señor de Portugal ^ y envolvedlos en
una vela de la galera , y echadlos en medio de la canal de la
mar , ^porque no quede ninguno dellos vivo , tii haya quien va-
ya á decir á Castilla lo que pasa en esta tierra. Lo cual ha-
ced so pena de muerte y perdimiento de vuestros bienes. Y que
el dicho papel estaba firmado de D. Jorge de Meneses, y lo
tomó el dicho capitán Hernando de la Torre para lo guardar.
E que el dicho D. Jorge de Meneses está ahora preso en Lis-
boa, y este testigo le habló agora cuando venia, y le dijo:
¿qué por qué estaba preso? y respondió á este testigo, que por-
que habia muerto un regidor de Terrenate.
Preguntado, ¿qué otras cosas pasó con el dicho D. Jorge?
Dice: que no se acuerda.
Preguntado, ¿qué otras guerras tuvieron los castellano»
con los portugueses el tiempo que estuvieron en las islas de los
Malucos? Dijo : que no hobleron otras guerras ningunas sino
las que ha declarado.
Preguntado , ¿ si quedó alguna gente en las islas de los Ma-
lucos , ó en Malaca , ó en la India ? Dijo : que no quedó en
las islas sino un francés que era grumete de la nao Capita-
na, que se casó con una negra de un portugués; y que Die-
go de Ayala , que tiene dicho que quedó en Malaca , va por
DOCUMENTOS DB LOAISA. 375
escribano de una nao portuguesa á la China , é cjue no se
acuerda que haya quedado vivo ninguno otro en las dichas is-
las de los Malucos, ni en Malaca, ni en la India, ni en otra
parte ninguna de la tierra del Rey de Portugal, á lo que este
testigo se acuerda.
E que un Hernando de Bustamante venia con este testigo
c con los otros compañeros á la India, y como se detuvieron
en Malaca, el capitán de Malaca no le dejaba venir con los
otros compañeros , y después por ruegos de personas de bien
le dio licencia que viniese en un navio portugués, donde le die-
ron ponzoña j murió.
Asimismo dijo, que se le acordaba que estando este testigo,
é los otros sus compañeros en la isla de Tidori , vino á ella una
nao de la Nueva-España con cuarenta y cinco hombres , de que
era capitán uno que se decia Savedra, el cual como supo que
estaban alli gente de Castilla, saltó en la dicha isla con toda la
gente que traia, y dijo que venia en busca del armada del co-
mendador Loaisa , é que tres leguas antes que llegase ,á Tidori,
salieron á él dos bateles de portugueses, y lombardeáronle la
nao ; y que como esto supieron este testigo y sus compañeros,
salieron con una fusta que tenían , y como los portugueses vie-
ron que le iba socorro, se fueron. Y trujeron la nao á Tidori,
donde estaba el capitán Hernando de la Torre , y que después
aderezaron la nao que trujo el dicho capitán Savedra para ir á
la Nueva-España, y probaron á salir y ir su viage, y nunca
pudo salir , y asi se volvieron á Tidori sin el capitán , y sin
otra mucha gente que se les murió de dolencia, y que la gen-
te que dellos quedó, se estuvo en Tidori con el dicho Hernando
de la Torre, y dos dellos vienen agora con él.
Preguntado, ¿qué hacienda tomaron los portugueses cuan-
do saquearon á Tidori , asi del Rey como de los castellanos ?
Dijo ; que mucho cobre y hierro , y holandas y paños de ves-
tir , y cuchillos , y mucha mercería de bacinetes y vidrios , y
contería, é que no sabe que podria valer, porque era en mu-
cha cantidad cada cosa dello ; y que asimismo llevaron seis
piezas gruesas de artillería de metal , y veinte y cinco piezas
de hierro en que había versos y falcones , y cuatro piezas grue-
sas, y cuatro pasamuros, y ocho falcones y otros muchos ti-
ros pequeños que no se acuerda cuantos eran de cada suerte;
y que los de hierro vio este testigo que los deshicieron los por-
tugueses en Terrenate : lo cual tomaron D» Jorge de Meneses,
y la gente que con el iba , y que asimismo entre las otras co-
sas que tomaron de mercería , tomaron también tres cajas de
piezas de coral , dello labrado y dello por labrar , que habían
llevado para contratar con los indios , é no se acuerda que
37^ VI AGES AL MALUCO.
hayan tomado otra cosa. = Lugar de la rúbrica de Bsrnal
Darias.
Núm. XXIV.
Declaraciones dadas por Andrés deUrdaneta y Mactas
del Poyo , en el interrogatorio que se les hizo por el Con-
sejo de Indias sobre el 'viage de Loaisa. (Orig. en el
Arch. de Ind. en Sevilla, leg. i.* de papeles del Ma-
luco de i^ig d 1^47^
^ Y las preguntas son las siguientes.
I.* Primeramente, ¿si tienen noticia de las islas de los Ma-
lucos é sus comarcas, que son en la mar del Sur hacia el po-
niente ?
2.* ítem, si saben, creen, vieron ó han oido decir que en
el año que pasó de mil é quinientos é diez é nueve años, sus
Magestades , como Reyes é señores naturales que son destos
Reinos de Castilla, é de las islas é Indias de Tierrafirme, éde
las islas de los Malucos y del mar Océano , inviaron destos sus
Reinos de Castilla para las dichas islas de los Malucos cierta ar-
mada de que fueron por capitanes Hernando de Magallanes y
Juan Sebastian del Cano y Gonzalo Gómez de Espinosa y otros
capitanes, maestres é pilotos con navios y gente destos reinos de
Castilla para señorear, tener, c gozar las dichas islas de los Ma-
lucos, c las otras islas é tierras á ellas comarcanas, como Re-
yes é señores dellas, y de las dichas mares océanas, y jque esto
es asi verdad pública , voz é fama.
3.* ítem , si saben &c. que los dichos capitanes, é ios otros
que con ellos iban por mandado de S. M. en la dicha armada,
continuando su viage, pasaron el estrecho que dicen de Maga-
llanes, é fueron á las dichas islas de los Malucos., y entraron en
las islas de Tidori, Terrenate é Gllolo, y en las otras islas co-
marcanas de los Malucos, y en las que estaban en al camino, é
viage para ir á ellas, y en nombre de S. M. aprehendieron y
tomaron la posesión i señorío de todas las dichas islas é tier-
ras, la cual posesión les dieron los Reyes, Gobernadores y
I Este papel parece que está imperfecto por cuanto le falta el
encabezamiento que los de igual naturaleza á este ilevan , como
es el mandamiento y decreto del Consejo en que se le daba facul-
tad al escribano para que tomase las declaraciones de estos indivi-
duos , y aun se conoce faltarle ana hoja por la misma expresión
con que empieza : Y las preguntas son las siguientes
DOCUMENTOS DE LOAISA. 377
principales que en ellas estaban, para cjue las tuviesen é poseye-
sen en nombre de S. M. , y que ansi después de dada la dicha
posesión, los dichos Reyes, gobernadores, é principales de las
dichas islas é tierras, se dieron é constituyeron por vasallos y
servidores de SS. MM. , y por poseedores de las dichas islas ó
tierras en nombre de S. M. , y cjue en reconoscimiento del se-
ñorío é posesión de las dichas islas é tierras, los dichos Reyes
dellas rescataron con los dichos capitanes mucha cantidad de
clavo, y les dieron muchos servicios y presentes para que tra-
Jiesen á S. M. , y que los dichos Reyes con los dichos capita-
nes inviaron á S. M. cartas é instrumentos de reconoscimiento
de señorío é posesión de las dichas islas é tierras á S. M. , lo
cual todo fue antes que otro príncipe cristiano hubiese ido, ni
inviado á las dichas islas, ni aprehendido posesión en cosa al-
guna dellas, y que esto es ansí verdad pública , voz é fama
común y general opinión entre las personas que de las dichas
islas é parres han tenido é tienen noticia? Digan lo que saben,
creen, vieron é han oido decir.
4.* ítem , si saben Src. que después de ansi rescibidos en las
dichas islas los dichos capitanes de S. M. por los Reyes de las
dichas iílas al señorío é posesión dellas por S. M. , los sobredi-
chos capitanes é castellanos, en nombre de S. M. , tuvieron y
poseyeron pacificamente las dichas islas en haz y én paz de los
Reyes dellas, que en ellas estaban sin contradicion de otra per-
sona alguna , é que continuando la posesión de las dichas islas,
cogieron y hubieron en ellas mucha cantidad de clavo, ansi
cogida de las dichas islas é cobrada de los Reyes, é moradores
dellas, como habidas por rescate y por otras maneras lícitas , y
rescibieron de los Reyes de las dichas islas muchos presentes y
servicios para S. M. , que como á señor y su Rey natural,
ofrescieron los dichos Reyes c indios, y que esto es ansi ver-
dad , pública voz é fama común y general opinión , segund dir
cho es.
5 .* ítem , si saben &c. que después de habida la dicha es-
pecería , los dichos capitanes castellanos , en nombre de S. M. ,
cargaron en las dichas islas dos naos della para traer á estos
reinos de Castilla, de las cuales la una cargaron y trajieron á
estos dichos reinos cargada de clavo, la cual trajieron á S. M.
á estos reinos de Castilla , y se sirvió della, y que esto es asi
verdad, pública voz. é fama. Que los dichos capitanes castella-
nos en nombre de S. M., enviaron á S. M. , con Gonzalo Gó-
mez de Espinosa, la otra nao cargada de clavo hacia la Nueva-
España , la cual habiendo navegado setecientas leguas, con
tiempo contrario volvió á las dichas islas de Maluco , é que
habiendo vuelto la dicha nao ansi cargada de clavo á las di-
. TOMO V. BBB
37^ VIAGES AL MALUCO»
ehas islas de Maluco , fueron ciertos capitanes del serenísima
Rey de Portugal , y forzosamente con mano armada tomaron
la dicha nao cargada con el dicho clavo, j prendieron al di-
cho Gonzalo Gómez de Espinosa, capitán , y á los otros cas-
tellanos que con él iban, y les tomaron mucha otra cantidad
de clavo que en la tierra tenían recogida, y artillería y muni-
ción , y otros bienes de S. M. , y los trajieron presos con la di-
cha nao y clavo, y toda la hacienda al reino de Portugal, do-
los tuvieron mucho tiempo presos , viéndolo y sabiéndolo el
serenísimo Rey de Portugal y aprobándolo , y que esto es ansí
verdad, pública voz é fama?
6.* ítem , si saben &c. que después de lo susodicho , eí año
que pasó de quinientos é veinte é cinco, S. M. , en continua-
ción de su posesión de las dichas islas é tierras, tornó á inviar
armada á ella-s desde la cibdad de la Coruña, en que invió al
comendador Loaisa por capitán general, y á otros capitanes
con él, con siete navios, con los cuales entró y pasó el estre-
cho de Magallanes , hasta que de aquel cabo del estrecho mu-
rió el dicho Loaisa en la mar del Sur, y la gente de la dicha
armada eligió otro capitán é continuaron su viage hasta llegar,
como llegaron, á las dichas islas de los Malucos? Declaren los
testigos con qué tantas naos entró en el Estrecho , y con qué
tantas salió del dicho Estrecho , y qué naos , y qué capitanes y
gente en ellas llegaron á las dichas islas de Malucos?
. 7.* ítem, si saben &c. que después de lo susodicho, en
veinte é nueve días del mes de Diciembre de quinientos é vein-
te é seis años, yendo la dicha nao Capitana de S. M. navegan-
do paraTidori, salió la armada de los portugueses contra ellos
de entre unas islas que se llaman de Doy , dó los dichos por-
tugueses estaban en regoarda, y caminaron tras la armada de
S. M. para la ofender , y por la hallar bien aparejada , no osa-
ron? Digan lo que cerca desto saben,
8.* ítem , si saben &c. que llegada la gente de la dicha ar-
mada á las dichas islas, por ser gente que iba en nombre de
S. M. , fue muy bien rescibida y favorescida de los Reyes de las
dichas islas como capitanes de su Rey é señor natural, los cua-
les siempre , desde que fue la dicha armada de Magallanes, se
han tenido é tienen por vasallos é servidores de S. M., y como
tales han recibido y tenido á los de la dicha armada de S. M. ,
y favorescídolos en las guerras que se ks han ofrescido, y que
esto es ansí verdad, pública voz é fama, é común general opi-
nión entre las personas que de lo susodicho han tenido y tie-
nen noticia ?
9.' ítem , si saben &c. que después de lo susodicho en el
mes de Enero del año de veinte é siete, estando la armada de
DOCUMENTOS DE LOAISA. 379
S. M. surta en la isla de Tidori, Jos dichos portugueses sobre
-asechanzas venieron con grande armada contra la dicha nao
.capitana de S. M. , é la lombardearon é combatieron, é hicieron
muchos daños contra la gente y armad-a de S. M. , á la cual
armada los capitanes castellanos resistieEon y se defendieron
della? Digan lo que saben.
I o ítem, si saben &c. que después de lo susodicho en el
mes de Mayo del dicho año de veinte siete, visto que por guer-
ra no hablan podido echarlos de la isla, el dicho capitán y por-
tugueses trataron con los Reyes é indios principales de la di-
cha isla , que matasen á los dichos capitán é castellanos que en
ella estaban: é como los indios, teniéndose por vasallosdeS. M. ,
no salieron á ello , pusieron en obra de matar á los dichos capi-
tán y castellanos con ponzoña, y ansi mataron al capitán Mar-
tín Iñiguez con ponzoña en una ^taza de vino ? Digan lo que
cerca desto saben.
II ítem, si saben &c. que después de lo susodicho, por ei
mes de Julio del dicho año de veinte siete, continuando su mal
propósito los dichos portugueses, inviaron uno dellos echadizo
X los dichos capitanes de S. M. , fingiendo que iba huido de los
dichos portugueses, el cual después de ciertos dias que estaba
entre los castellanos , puso de noche ciertas granadas de pól-
vora en un navio que los capitanes castellanos hacian para lo
quemar, y se volvió huyendo para los ,dichos portugueses?
Digan lo que cerca desto pasó.
12 ítem, si saben &c. que después de lo susodicho, por el
mes de Marzo del año de veinte ocho aportó á las dichas islas
del Maluco, donde estaba el capitán é castellanos , un navio de
la Nueva-España que inviaba D. Fernando Cortés á saber de
los castellanos y continuar la dicha posesión por S. M., al
cual navio venieron algunos de los dichos portugueses á tomar
del lengua , y el capitán del dicho navio les preguntó por los
castellanos, é que los dichos portugueses, para que los caste-
llanos desconfiasen y se volviesen, les respondieron, que to-
dos eran vueltos á Castilla, y que ellos les hablan dado bas-
timento , y hecho muy buen tratamiento , y que procuraron
de engañar á los dichos capitán é castellanos : y de que no pu-
dieron , porque fueroju avisados, los comenzaron á lombardear
á Jos dichos españoles, y que aquella mesma noche vino un ba-
tel de los portugueses con ciertos paraos de moros , y torna-
ron á lombardear al dicho navio de los españoles, y que den-
de en adelante los dichos portugueses se encendieron jnas en la
guerra contra los castellanos, é traian una galera é muchos pa**
raos de moros contra los castellanos , con que pelearon mu-
chas veces con ellos, é mataron é hirieron muchos de los dichos
380 VIAGES AL MALUCO.
castellanos, é murieron ansi mismo muchos portugueses en las
dichas peleas.
13 ítem, si saben &c. que después de lo susodicho, por el
mes de Julio de veinte ocho los dichos capitán é castellanos
enviaron desde Tidori el dicho navio de Saavedra para la
Nueva-España, en el cual iban unos portugueses, el uno que
se habia huido á los castellanos fingidamente, los otros que es-
taban prisioneros de los castellanos, los cuales hurtaron el ba-
tel del navio, y se fueron con él, y dejaron al navio sin ba-
tel, y se volvieron á las islas del Maluco , é hicieron otros
daños; é que el capitán de la dicha armada de S. M. , usando
de la jurisdicion Real por S* M. en las dichas islas , prendió á
los dichos portugueses que hablan hurtado el dicho batel , ja-
porque confesaron su delito, los condenó y ejecutó á pena de
muerte? Digan lo que cerca desto saben.
14 ítem, si saben &c. que por hacer mas daño á los di-
chos capitán y castellanos , yendo un dia un clérigo, que los
dichos castellanos tenian para se confesar, y administrar los
Sacramentos, yendo á se confesar á la fortaleza de los por-
tugueses, para celebrar, le prendió el dicho capitán D. Jorge
de Meneses , y le tuvo en grandes prisiones por espacio de sie-
te meses y mas, y no le quisieron dar hasta que los castella-
nos le dieron cuatro de los portugueses prisioneros que tenian
de los que el dicho capitán escogió y nombró ; de lo cual los
castellanos recibieron mucho daño, porque murieron muchos
sin confesión por falta de clérigo.
15 ítem, si saben &c. que en veinte de Otubre de qui-
nientos é veinte nueve años salió de Tidori de armada la ma-
yor parte de los dichos castellanos con algunos moros de Gi-
íolo, é que como los dichos portugueses tuvieron aviso que
la mayor y mejor parte de la gente de los castellanos , y de
los moros de la dicha isla faltaban, fueron á la dicha isla con
grande armada, é por fuerza de armas entraron en ella y ma-
taron muchos indios , y robaron y asolaron la dicha cibdad,
y robaron la casa de la fatoría de S. M. , y las haciendas de
las casas de los castellanos y de los indios? Digan y declaren
todo lo que cerca desto pasó.
16 ítem, si saben que después que los dichos castellanos
volvieron á Gilolo , los dichos portugueses volvieron con ar-
mada sobre ellos , y que los dichos castellanos les resistieron
la entrada del puerto ? Digan lo que saben.
17 ítem, si saben &c. que después de lo susodicho, los
castellanos se recogieron con una carabela é bergantín á Gi-
lolo con hasta obra de sesenta hombres, donde los castella-
nos tuvieron grand guerra con los dichos portugueses hasta
DOCUMENTOS DE LOAISA. 38 I
mediado el año de treinta? Digan lo que cerca desto pasó é
saben.
18 ítem, si saben &c. que por el mes deMayo dequinien-
tos é treinta se comenzó á tratar paz entre los castellanos é
portugueses é indios, que estaban alterados con los maltrata-
mientos de los portugueses , é que los dichos portugueses tra-
taban de secreto con los dichos indios , que después de hechas
paces matasen á los castellanos? Digan lo que cerca desto sa-
ben , é lo que se sucedió de lo susodicho , é cómo los dichos
portugueses prendieron algunos prencipales indios, é los ma-
taron ? Digan todo lo que cerca desto pasó.
19 ítem , si saben que por el mes de Otubre del dicho año
fue con gente un capitán de los portugueses por capitán de la
fortaleza de Terrenate , que se llamaba Gonzalo de Perea, al
cual dentro de la dicha fortaleza mataron á puñaladas los in-
dios de Terrenate , teniéndole por tirano, é teniéndose ellos
por vasallos de S. M. , é mataron otros muchos portugueses, é
los robaron é quemaron su población? Digan lo que cerca
desto saben , é todo lo que mas pasó en el suceso de la di-
cha jornada, é lo que vieron, é oyeron, é conoscieron.
20 ítem , si saben que á causa que en las dichas islas de
los Malucos é sus comarcas , los Reyes é vecinos dellas son
servidores de S. M. , é se tienen é tratan por vasallos suyos,
han sido é son maltratados de los portugueses , é han resci-
bido dellos muchos malos tratamientos , muertes , y robos , é
injurias , é que por temor dellos no osan declararse por ser-
vidores de S. M., hasta que S. M. inviase alguna armada á la
dicha tierra, la cual cada dia esperan; é si saben, creen, é
tienen por cierto , que segund lo que los testigos conoscen de
los indios prencipales , é de todos los otros indios de las islas
de los Malucos é sus comarcas , si viesen allá armada de S. M. ,
la rescibirian muy bien , é serian todos muy leales vasallos é
servidores de S. M.
2 1 ítem , si saben &c. que la gente de la dicha armada de
S. M. , de que iba por capitán el dicho comendador Loaisa,
después de que llegó á las dichas islas de los Malucos con to-
das sus fuerzas de armas , ha resistido á los dichos portugue-
ses en todas las partes de las dichas islas dó ellos estaban , é
siempre en nombre de S: M. han sostenido y continuado la
posesión de las dichas islas, hasta que con grandes enfermeda-
des y guerras se consumió la mayor parte de los dichos cas-
tellanos, yS. M. dio en empeño las dichas islas al serenísimo Rev
de Portugal.
22 ítem , declaren los testigos si es verdad que traían con-
sigo relación de toda la dicha navegación c alturas , puesto
3^2 VIAGES AL MALUCO.
muy particularmente, y recogido en un libro, y en otras
cartas muy particularmente la derrota de las dichas islas é
mar del Sur, é navegación de las dichas mare^ ; é que como
los dichos testigos vinieron este año de treinta é seis al reino
de Portugal en una nao de portugueses, en que fueron traí-
dos á la cibdad de Lisboa, é que alli la guarda mayor, que
está puesta por el serenísimo Rey de Portugal, tomó un por-
ta-cartas que los dichos testigos traian, en que venia relación
de todo lo susodicho, y una carta que con ella inviaba á
S. M. Hernando de la Torre, y les tomaron asimismo el libro
de la contaduría de la nao de S. M. que habia ido al Maluco , é
otro libro é cartas en que estaban asentadas las islas del Ma-
luco é Banda é otras islas, é asimesmo les tomaron la der-
rota que habían hecho desde la Nueva-España al Maluco, é
otras escrituras é memorias tocantes á lo susodicho, las cua-
les nunca les quisieron dar, é se quedaron en poder del dicho
guarda mayor ? Digan lo que saben.
23 ítem, si saben que de todo lo susodicho cada cosa é
parte dello sea y es pública voz é fama, común y general opi-
nión en todas las islas de los Malucos é sus comarcas , entre
los Reyes, prencipales, gobernadores y naturales della, y en-
tre los portugueses que en las dichas islas é comarcas han es-
tado y están, y entre las otras personas que de lo susodicho
han tenido é tienen noticia. = Bernal Darías.
►** <:^&«» ■«<
El dicho Andrés de Urdaneta, natural de Villafranca, que
es en la provincia de Guipúzcoa, habiendo jurado en forma, é
siendo preguntado por las preguntas del dicho interrogatorio,
dijo lo siguiente.
A la primera pregunta dijo : que tiene noticia de las dichas
islas de los Malucos é sus comarcas , porque ha estado en ellas
por espacio de ocho años é mas tiempo , porque este testigo
fue en el armada del comendador Loaisa, que partió de la Co-
ruña á veinte é cuatro de Julio de quinientos é veinte é cinco
años, y fue en la dicha armada hasta las dichas islas por dere-
cha derrota , y llegó á ellas en la dicha armada por el prin-
cipio del año de veinte é seis, é desde el dicho tiempo en que
asi llegó, continuamente ha estado en las dichas islas, é sus
comarcas hasta el año de treinta é cinco pasado , que se par-
tió para estos reinos.
A la segunda pregunta dijo: que este testigo no fue en la
armada de Magallanes, de que en esta pregunta se hace men-
ción; pero que ha oído decir por público y notorio asi al di-
DOCUMENTOS DE LO AIS A. 385
cho Sebastian del Cano , como á otros muchos que fueron en
la dicha armada, é á los Reyes é principales de las dichas is-
las , é á otras muchas personas naturales dellas , que SS. MM.
por el dicho tiempo hablan enviado á las dichas islas cierta ar-
mada, y que dos naos della hablan llegado á las dichas islas
de Maluco, en las cuales hablan ido por capitanes Juan Se-
bastian del Cano y Gonzalo Gómez de Espinosa , é que esto-
vieron en la isla de Tidori , que es una de las islas del clavo,
é los Reyes de las dichas islas los hablan recibido en nombre
de S. M. , y hablan rescatado con ellos para S. M. clavo, de
que cargaron las dichas dos naos, é que se habían dado por
amigos y servidores de S. M. , é que oyó decir á los sobredi-
chos, que habían dado los dichos Reyes á los dichos capita-
nes para S. M. presentes é cartas para S. M. , dándose por
vasrJJos y servidores de S. M.
A la tercera pregunta dijo: que lo que della sabe, es que oyó
decir á los dichos Reyes de Maluco , é á los otros principales
naturales de las dichas islas lo contenido en esta pregunta, é
que después que los dichos capitanes Juan Sebastian del Cano
é Gonzalo Gómez de Espinosa habían cargado las dichas dos
naos de clavo para estos reinos de Castilla , habían dejado en la
isla de Tidori seis hombres , los dos de los cuales le dijeron
Los indios que se llamaban el uno Luis de Molina, y el otro
Campos , los cuales habían quedado en las dichas islas en nom-
bre de S. M. para lo tocante á la fatoría é contratación del
clavo , é que habían estado en la dicha tierra pacificamente en
nombre de S. M. , sin contradicion alguna , rescibiendo de los
dichos indios muy buen tratamiento , hasta tanto que llegó
alli el armada del Rey de Portugal , de que iba por capitán
general un Antonio deBrito, el cual dicho capitán general, lue-
go que llegó á las dichas islas , pidió al Rey de Tidori los hom-
bres que estaban allí por S. M., é porque no se los quiso dar,
le hizo guerra hasta que después el dicho Antonio de Brito en-
vió á llamar á los dichos castellanos á la nao con seguro que
les díó, é que después que los tovo en la nao, los había preso
y echado grillos é Uevádolos presos , é que después desto el di-
cho Antonio de Brito comenzó á hacer una fortaleza en la isla
de Terrenate , que es una de las islas de los Malucos, é la
hizo.
A la cuarta pregunta dijo: que oyó decir á los dichos Juan
Sebastian del Cano, é á Hernando de Bustamante, é maestre
Anse lombardero, é á Roldan asimismo lombardero, que ha-
bían ido en la dicha armada de Magallanes , é volvieron en Ja
de Loaísa con este testigo, que de las dichas islas habían car-
gado dos naos de clavo , é que la una habían traído á Castilla
}H^ VIAGES AL MALUCO.
cargada de clavo á S. M. , que es la de Juan Sebastian, é la ha-
bía rescibido S. M. , é la hablan descargado en Sevilla, é que la
otra nao, de que era capitán el dicho Gonzalo Gómez de Es-
pinosa, después de haber partido de las dichas islas con la otra
nao, porque hacia mucha agua, se volvió á la dicha isla de
Tidori , donde la estancaron del agua que hacia ; é que des-
pués porque le habia parescido que era tarde para venir al
cabo de Buena-Esperanza, habia tomado la via de la Nueva-
España , é con vientos contrarios , habiendo pasado cierto
tiempo, habia vuelto al Maluco , donde los portugueses , que
estaban haciendo la dicha fortaleza , salieron de la dicha isla de
Terrenate con navios de armada , é la tomaron , é prendieron
al dicho capitán, é á los otros castellanos que en ella iban, é
les tomaron la dicha nao con todo el clavo , é lo demás que
en ella llevaban, é que trajeron preso al dicho Espinosa á Por-
tugal; é que esto de la toma de la nao y prisión oyó decir
á los Reyes 6 principales de las dichas islas, é á algunos por-
tugueses que estaban en la dicha fortaleza del Rey de Por-
tugal.
A la quinta pregunta dijo : que dice lo que dicho tiene en
la pregunta antes desta, á lo cual se refiere.
A la sexta pregunta dijo: que la sabe como en ella se con-
tiene, porque este testigo fue desde el principio en la dicha
armada, é se halló presente á ello, c vio morir al dicho ca-
pitán Loaisa, é que la gente del armada eligió por capitán
general al dicho Ju.an Sebastian del Cano, é que dende á po-
cos dias murió el dicho Juan Sebastian del Cano, y eligieron
por capitán general á Toribio Alonso de Salazar, el cual an-
tes de llegar á las dichas islas murió, y eligieron á otro que
se llamaba Martin Iñiguez de Carquizano, y este dicho ca-
pitán Carquizano llegó con la nao Capitana sola á las dichas
islas de los Malucos con ciento é cinco personas, é que desde
el Estrecho hasta llegar é las dichas islas, se les murieron mas
de cuarenta personas , y que esto es lo que este testigo sabe 6
vio cerca de lo contenido en esta pregunta.
A la sétima pregunta dijo : que la sabe como eu ella se
contiene, porque vio lo en ella contenido, é se halló presente
á ello.
A la otava pregunta dijo: que lo que della sabe, es que
llegada la dicha nao Capitana á las dichas islas de los Malu-
cos á la isla que se dice de Batachina, surgió en el puerto de
Zamafo , que es en la dicha isla , y estando alU surto el di-
cho capitán Martin Iñiguez de Carquizano, envió á este tes-
tigo con otros cinco castellanos en un navio de remo de la
tierra á hacer saber á los Reyes de Tidori é Gilolo, como iban
DOCUMENTOS DE LOAlSA. ^85
alU en nombre de S. M. , y que este testigo llegó á los dichos
Reyes, é les dijo su embajada, y ellos le recibieron muy bien,
c mostraron mucho plaqer en saber que S. M. enviaba allá
armada, é se ofreseieron de les dar todo favor é ayuda, é asi
lo pusieron por obra, é que el dicho Rey de Gilolo envió
con este testigo un sobrino suyo que se llamaba Quichil Tí-
dori con otros prencipales de la tierra , é que el dicho Rey
de Tidori envió otros dos prencipales, que se llamaba el uno
Guzman, y el otro Vayano, los cuales fueron con este testi-
go por presente de los dichos Reyes al dicho capitán á ofre-
cérsele é rogarle , que en todas maneras fuese con la nao á las
dichas islas , donde ellos estaban , porque los portugueses les
hacían mucha guerra , á causa que se hablan dado por servido-
res de S. M. é les habían dado el dicho clavo.
A la novena pregunta dijo : que la sabe como en ella se
contiene , porque este testigo se halló presente á ello , é lo vio
asi pasar.
A la décima pregunta dijo: que por el mes de Mayo del
dicho año de veinte 6 siete, habiendo andado en guerra los
castellanos con los portugueses, é hecho algunos requerimien-
tos los unos á los otros, porque dejasen las dichas islas, como
los portugueses no hablan podido echar de la tierra á los cas-
tellanos, trataron con los indios prencipales de la dicha tier-
ra para que matasen á los castellanos , prometiéndoles por
ello muchas dádibas, é que los indios, como vasallos é fieles
servidores de S. M. , no lo hablan querido hacer , antes les
avisaron dello ; é que visto los dichos portugueses que por esta
vía no lo podían acabar , pusieron por obra de matar á los
dichos castellanos con ponzoña , la cual les echaron en un
pozo, de donde bebian agua, é que un clérigo de los dichos
portugueses, formando dello conciencia , avisó dello al clérigo
de los dichos castellanos; por lo cual se escaparon de aquel
daño c peligro ; pero que todavía mataron con ponzoña al di-
cho capitán Martín Iñiguez de Carquízano , la cual le echa-
ron unos portugueses que venían á hacerle ciertos requeri-
mientos en una taza de vino, é que asi fue pública voz é fama
en aquellas islas , é los mismos portugueses lo decían é publi-
caban , jatándose dello , é que asi lo vio este testigo.
A la once pregunta dijo; que la sabe como en ella se con-
tiene, porque asi fue público é notorio entre todos los caste-
llanos que allí estaban; pero que este testigo no se halló pre-
sente á lo susodicho, porque estaba en aquella [sazón en Gi-^
lolo por capitán de ciertos castellanos que alli estaban hacien-
do una fusta.
A la doce pregunta dijo : que sabe lo contenido en esta
TOMO V, CCC
386 VI AGES AL MALUCO.
pregunta. Fue preguntado, ¿cómo lo sabe? Dijo: que porque
á la sazón que el dicho navio de la Nueva-España llegó cerca
de las dichas islas , este testigo con otros castellanos estaba
en la isla de Batachina; é que como este testigo é los otros
castellanos vieron que el dicho navio no iba derecho adonde
estaban los dichos portugueses , presumieron que el dicho na-^
vio era de Castilla, é á la noche enviaron en un parao dos
hombres castellanos á tomar lengua, los cuales entraron aque-
lla noche en el navio, é se quedaron en él para lo llevar á Ti-
dori, é que otro dia siguiente vido este testigo, é los otros
castellanos desde donde estaban, como una fusta de portugue-
ses llegó al dicho navio, é dende á un rato vio este testigo
é los otros castellanos , como los dichos portugueses desde la
fusta comenzaron á lombardear al dicho navio castellano, é
que estando lombardeándole, refrescó el tiempo ; de manera,
que el dicho navio se fue al puerto de Gilolo, é que en el di-
cho puerto de Gilolo, otro dia por la mañana, estando el di-
cho navio surto, volvió la dicha fusta con un batel que ha-
bía venido de la fortaleza de los portugueses con otros paraos
de la tierra, é tornaron á lombardear el dicho navio, y en
aquella sazón llegó una fusta que tenían los castellanos con __
gente; é como los portugueses lo vieron, se fueron de allí, é
los dejaron ; 6 que entonces oyó decir este testigo al capitán
Saavedra, é á los otros que con él venian, é á los dos caste-
llanos que aquella noche habían ido á estar en el navio, co-
mo los portugueses que habían ido en la dicha fusta, habían
querido engañar al dicho capitán Saavedra é su gente de la
manera que se contiene en esta pregunta; é que como dentro
del dicho navio estaban los dos castellanos que habían avisa-
do al dicho capitán Saavedra é su gente de io que pasaba, no
pudieron ser engañados.
A la trece pregunta dijo : que lo que della sabe , es que al
tiempo que el navio de Saavedra se quiso volver á la Nueva-
España con especería, estaba con los castellanos un portugués
que se llamaba Simón de Bríto , el cual había venido huyen-
do de los portugueses, é rogó al capitán Hernando de la Tor-
re, que era capitán general de los castellanos, que le dejase ir
en el dicho navio á la Nueva-España, porque desde allí que-
ría venir á Castilla á besar las manos á S. M. , é darle relación
de la tierra; é que asi le enviaron en el dicho navio, é á
otros prisioneros portugueses que estaban en poder de los cas-
tellanos ; é veníendo en el dicho navio, habiendo navegado do-
cientas leguas, estando el navio surto con tiempo contrarío en
unas islas que se llaman las Papuas, el dicho Simón de Bríto
portugués , é otros algunos de los portugueses que venian
DOCUMENTOS DE LOAISA. 387
presos, saltaron en el batel del dicho navio, c se fueron hu-
yendo, quedando el dicho capitán Saavedra en tierra; é que
veníendo ios dichos portugueses en el dicho batel la vuelta de
Maluco, con viento contrario que les hizo é con las corrien-
tes aportaron á unas islas, el nombre de las cuales este testigo
no sabe, é allí dejaron el dicho batel, é quedaron algunos de
los dichos portugueses en las dichas islas , y el dicho Simón
de Brito é otro portugués de los prisioneros, se metieron en
una canoa, é viniendo la vuelta del Maluco , dieron en la isla
de Batachina por la parte de leste , é allí los tomaron los in-
dios de un pueblo que se llama Guayamerin, que son vasallos
del Rey de Tidori, 6 los dichos indios lo hicieron luego saber
al capitán Hernando de la Torre, el cual envió á este testigo
por los dichos Simón de Brito é por el otro portugués pri-
sionero en unos paraos de indios, y este testigo los prendió,
y trujo ante el dicho capitán general; é cuando llegó con ellos,
halló que era vuelto con el dicho navio el dicho capitán Saave-
dra, é que tomaron su confesión á los dichos dos portugue-
ses , é porque confesaron que había pasado lo susodicho así,
los condenó el dicho capitán general, Hernando de la Torre, á
muerte , é al dicho Simón de Brito le hizo degollar é cuartear,
é puso los cuartos en estacas al derredor de la isla , por don-
de los portugueses pasaban muchas veces é los vían , é que al
otro portugués le hizo ahorcar; é que esto es lo que sabe des-
ta pregunta , lo cual vio é supo que había pasado así , segund
que lo tiene declarado.
A la catorce pregunta dijo : que la sabe como en ella se
contiene , porque vio pasar lo en ella contenido , é se halló
presente á ello.
A la quince pregunta dijo : que lo que desta pregunta sabe,
es que habiendo salido mucha parte de los castellanos que en la
dicha isla de Tidori estaban , de armada , y llevado consigo la
mayor parte de los naturales de la isla , vinieron á ella de ar-
mada los portugueses , é por fuerza de armas entraron en la
ciudad de Tidori , y que á la entrada mataron un castellano,
é prendieron otros, é mataron asimismo muchos Indios é in-
dias, naturales de la tierra, ó prendieron otros muchos, é ro-
baron la casa de la factoría de S. M. , é las haciendas de los cas-
tellanos, é las de los indios; de manera, que asolaron la di-
cha ciudad de Tidori, é tomaron la artillería é munición, é
todas las otras cosas é navios que hallaron , asi de S. M. como
de sus vasallos castellanos; é que esto lo sabe este testigo por-
que dende á seis días que esto pasó , volvió este testigo que ha-
bía ido con la dicha armada, é halló hecho el dicho robo, é
destrucion en la dicha ciudad, é vic como los portugueses se
388 VIAGES AL MALUCO.
habían apoderado en la fortaleza que los castellanos tenían he-
cha en la dicha ciudad de Tidorí, é que este testigo como víó
lo susodicho, se fue á Gílolo, donde hallo hasta doce castella-
nos, que allí estaban.
A la diez é seis pregunta dijo : que la sabe como en ella se
contiene, porque se halló presente á ello, é lo vio así pasar.
A la diez é siete pregunta dijo : que la sabe como en ella
se contiene , porque lo vio asi pasar , é se halló presente
á ello.
A la diez é ocho pregunta dijo : que lo que della sabe , es
que por el año de treinta se trataron paces, así entre los cas-
tellanos é portugueses, como entre los indios de la tierra, é
que este testigo fue á la fortaleza de los portugueses á enten-
der en las dichas paces , é que entendiendo en esto los dichos
portugueses, trataban de secreto con los indios de Gílolo, que
matasen á todos los castellanos que estaban en su pueblo ; é
que como los indios eran servidores de S. M. , é amigos de los
castellanos, no lo quisieron hacer, antes avisaron á los caste-
llanos de lo que pasaba: é que después desto, porque todos los
indios de las dichas islas generalmente se querían alzar contra
los dichos portugueses, é lo tenían asi concertado, los dichos
portugueses con cautela llamaron á algunos prencípales de la
tierra , é los metieron en la dicha fortaleza, é los mataron,
é al Rey de Terrenate le tovieron preso en la dicha fortaleza:
é que esto lo sabe, é vio este testigo, porque en este tiempo
se halló presente en la dicha tierra, é lo supo, víó y enten-
dió, segund que lo tiene declarado.
A la diez é nueve pregunta dijo: que sabe que en el tiem-
po contenido en la dicha pregunta, fue el capitán Perea con
gente de los portugueses á la dicha fortaleza de Terrenate, é
que por los malos tratamientos que hacia á los indios natura-
les de la tierra, se levantaron contra él los indios de Terrena-
te é Tidorí , é otros muchos indios de las otras islas, é que
entraron en la dicha fortaleza algunos dellos, é mataron á pu-
ñaladas al dicho Gonzalo de Perea , capitán de la dicha forta-
leza, é á otros muchos portugueses, é los robaron é quema-
ron las casas en que vivían é tenían sus haciendas. E que esto
lo sabe, porque en aquel tiempo estaba este testigo en aquella
tierra, é los indios de las islas vinieron á los dichos castella-
nos , díciéndoles que si querían la fortaleza , que ellos se la
ayudarían á tomar , é se la entregarían , porque querían ser
vasallos de S. M. , é no de otro ningún principal, que como
los castellanos eran tan pocos, no se atrevieron.
A la veinte pregunta dijo: que la sabe como en ella se con-
tiene, porque en el tiempo que estuvo en aquella tierra vio que
DOCUMENTOS DE LOAISA. 389
los dichos portugueses hacían guerras é malos tratamientos á
los Reyes é principales, é á todos los naturales de las dichas
islas, que se habian mostrado por servidores de S. M. , é que
este testigo, platicando muchas veces con los Reyes é principa-
les de aquella tierra , les oyó decir muchas veces que desea-
ban que S. M» enviase armada á aquellas partes para ser sus
vasallos: é que cuando se partió de la tierra para venir á es-
tos reinos, como los Reyes é principales de las dichas islas lo
supieron, le enviaron á decir secretamente que, si á estas par-
tes viniese , suplicase de su parte á S. M. , que enviase armada á
aquella tierra, porque ellos querían ser vasallos de S» M,, é
se tenian por tales, é por haberle servido los hablan destruido
los portugueses.
A la veinte é una pregunta dijo: que sabe lo contenido en
la dicha pregunta,, porque lo vio asi pasar, é se halló presente
á. todo lo que pasó en las dichas islas, é que siempre los cas-
tellanos sostuvieron é continuaron en ellas la posesión en nom-
bre de S. M. hasta que tuvieron noticia por via de los dichos
portugueses, que S. M. habia dado en empeño las dichas islas
al Rey de Portugal, é por esto se vinieron.
A la veinte é dos pregunta dijo : que este testigo traia en
su poder todas las escrituras é libros é cartas contenidas en
la pregunta , é cuando entró en Portugal, la guarda al tiem-
po que desembarcó, se las tomó todas, é que no se las quiso
volver , aunque se las pidió muchas veces ; antes fue avi-
sado que el Rey de Portugal le mandaba prender porque
no viniese á dar noticia desto á S. M. , y que por esto se vino
este testigo escondidamente á estos reinos , 6 que el dicho Rey
de Portugal envió, desde Ebora por este testigo é su compa-
ñero á Lisboa donde estaban; é que como este testigo se vino,
no le hallaron, é llevaron á Macías del Poyo, piloto, su com-
pañero á Ebora ; é que lo que alli pasó no lo sabe mas de
de que le ha oido decir, que se apartó de las guardas que lo
llevaban, é fue secretamente á hablar á Luis Sarmiento, em-
bajador de S. M. , en Portugal, el cual le habla dicho que se
viniese sin hablar al Rey de Portugal, é le dio un caballo en
que se saliese.
A la veinte é tres pregunta dijo: que dice lo que dicho tie-
ne, de lo cual es pública voz é fama, é común opinión en las
dichas islas de los Malucos, y entre todas las otras personas
que dello tienen noticia..
Fue preguntado por las preguntas generales, é dijo: que es
de edad de veinte é ocho años, poco mas ó menos, é que lo
demás no le toca. E esta es la verdad para el juramento que
hizo, é firmólo de su nombre.= Andrés de Urdaneta.
39^^ VIAGES AL MALUCO.
El dicho Macías del Poyo, piloto, natural de la ciudad de
Murcia, habiendo jurado en forma, é siendo preguntado por
las preguntas del dicho interrogatorio, dijo lo siguiente.
A la primera pregunta dijo : que tiene noticia de las islas
de los Malucos é sus comarcas , porque pasó á las dichas islas
en el armada de que S. M. envió por capitán general al co-
mendador Loaisa, y estuvo en ellas por espacio de ocho años
poco mas ó menos.
A las generales dijo: que es de edad de treinta é seis años,
poco mas ó menos, é que las otras generales no le tocan.
A la segunda pregunta dijo: que ha oido decir lo en esta
jjregunta contenido, en las dichas islas de los Malucos á los Re-
yes dellas é á personas prencipales de aquella tierra, y algu-
nos portugueses : é asimismo cuando iba la armada del co-
mendador Loaisa, en que iba este testigo, hallaron en la isla
de los Ladrones, que es al Oriente de Maluco docientas é cin-
cuenta leguas hacia la Nueva-España, un castellano de los que
hablan ido en la armada de Magallanes, que se llamaba Gonzalo
de Vigo, natural de Galicia, el cual asimismo les dijo lo con-
tenido en esta pregunta.
A la tercera pregunta dijo: que lo que desta pregunta sabe,
es que oyó decir en las dichas islas á los naturales dellas, é á
algunos de los portugueses, que la primera, armada Real que
habia ido á aquellas islas , era la de S. M. , de que había ido
por capitán general el dicho Magallanes, é por capitanes Juan
Sebastian del Cano é Gonzalo Gómez de Espinosa, é que al-
gunos portugueses decian, que antes que fuese la dicha arma-
da de S. M. , hablan ido alli algunos portugueses por acaeci-
miento con indios; pero no de propósito, ni por mandado, ni
armada del Rey de Portugal, ni de otro Príncipe, é que la pri-
mera armada que á las dichas islas de Maluco habia ido , era
la dicha armada, en que habia ido por capitán general Maga-*
llanes, y por capitanes Gonzalo Gómez de Espinosa 6 Juan
Sebastian del Cano, é que todos los indios naturales de la tier-
ra, é los portugueses que en ella estaban, concluían que la pri-
mera armada que alli habia ido, era la susodicha. Fue pregun-
tado , que pues este testigo es piloto y ha andado por aque-
llas partes, que declare ¿en qué demarcación están las dichas
islas de Maluco? Dijo: que só cargo del juramento que tiene
hecho, mirado el camino é navegación que hicieron á la ida é
á la venida, las dichas islas están en la demarcación de S. M. ,
y este testigo lo tiene asi por cierto, segund lo que alcanza
y entiende.
Fue preguntado, i qué es lo que oyó decir en aquellas is-
las de los autos de posesión que se habían hecho en nombre de
DOCUMENTOS DE LO AIS A. y^l
S. M. por los capitanej'que habían ido á ellas en el armada de
que fue por capitán general el dicho Magallanes? Dijo ; que
oyó decir primeramente á los Reyes, é principales, é natura-
les de las dichas islas de Maluco, que cuando llegaron allí los
capitanes que S. M. envió en la dicha primera armada de Ma-
gallanes, habian sido muy bien recebidos de los Reyes de Ma-
luco en nombre de S. M. , é se habian ofrecido é dado por va-
sallos de S. M., é que como tales habian dado presentes á los
dichos capitanes para S. M. , é que los dichos capitanes ha-
bian dejado en las dichas islas factoría formada de S. M. para
la contratación de la especería , é en ella seis ó siete hombres
castellanos, é cierta artillería; é que habian cargado dos naos
de clavo para S. M. en las dichas islas, 6 que era pública voz é
fama en todas las dichas islas que los Reyes, é principales, é
naturales se habian dado por vasallos de S. M. desde que fue la
dicha primera armada , é por tales se tenían públicamente;
pero que cuando este testigo llegó con el armada de Loaisa , la
isla de Terrenate estaba turbada con los portugueses , que
después del armada de Magallanes habian ido á ella, é que to-
das las otras islas estaban pacificas por S. M.
A la cuarta pregunta dijo : que dice lo que dicho tiene en
la pregunta antes desta, á lo cual se refiere.
A la quinta pregunta dijo: que sabe que en las dichas islas
de Maluco se cargaron dos naos de clavo para S. M. , las cua-
les se partieron cada una por sí de las dichas islas; é la una, de
que era capitán Juan Sebastian del Cano , vino á estos reinos
cargada del dicho clavo, vino á Sevilla, donde se recibió el di-
cho clavo para S. M. : c la otra, de que era capitán Gonzalo
Gómez de Espinosa, vino hacia la Nueva-España en demanda
del Darien , que á la sazón estaba descubierto , é no pudo na-
vegar por los vientos que le fueron contrarios , y volvió á
Maluco, é halló que ya estaban alli los portugueses haciendo
k fortaleza; los cuales salieron con ciertos navios, é tomaron
la dicha nao, é prendieron al dicho capitán Espinosa é á otros
que con él iban, é les tomaron el clavo que estaba en la nao
con el artillería y todo lo demás que en ella iba , é trajieron
al dicho capitán é á otros castellanos á Portugal. Que esto que
ha dicho en esta pregunta sabe, porque lo oyó decir á los in-
dios naturales de la tierra, é á los portugueses ; é que asimesmo
oyó decir á los dichos portugueses, que á un ginovés que iba
en la dicha nao , porque era piloto , lo habian muerto con
ponzoña.
A la sexta pregunta dijo: que sabe lo en ella contenido, por-
que este testigo embarcó en la Coruña en la dicha armada, de
que fue por capitán general el comendador Loaisa , la cual par-
3í>5l VIAGES XL MALUCO.
tió de la Coruña en veinte é cuatro de Julio de quinientos c
veinte é cinco años, é continuamente fue en la dicha armada
hasta llegar á las dichas islas de Maluco, é que salieron en la
dicha armada siete naos, y llegaron Juntas hasta la boca del Es-
trecho, donde se perdió una nao ; é otra de que iba por capi-
tán Pedro de Vera, tomó la vuelta del cabo de Buerva-Espe-
ranza, y nunca mas pareció, é otra de que iba por capitán
D. Rodrigo de Acuña, se volvió; de manera, que pasaron cua-
tro naos el Estrecho, é que salidos del Estrecho, en la mar del
Sur se derrotaron con una tormenta, é que un patax aportó
á la Nueva-España, é otra carabela fue á dar al través en las
islas de Sanguin, cincuenta leguas de Maluco, é que de la otra
nao no se supo, é la nao Capitana quedó sola, y fue á Maluco:
é que estando sola la dicha nao Capitana cerca de la línea equi-
nocial, murió el dicho comendador Loaisa, é otros que con él
iban, de enfermedad, y la gente eligió capitán general, é -con-
tinuaron su viage; é que esto lo sabe por -lo que -dicho tiene.
A la séptima pregunta dijo: que sabe lo en ella contenido
porque lo vio é se halló presente á ello, é vio salir á los di-
chos portugueses con dos carabelas é una fusta é otros na-
vios de Terrenate , é que los portugueses supieron que iban,
porque la dicha nao Capitana , con tiempo contrario habia
estado detenida en Zamafo, donde los salieron á recebir á la
mar con bandera de S. M. , la cual tenian del tiempo del ar-
mada de Magallanes; que los capitanes della ha-bian repaPtido
las dichas banderas por los principales de aquella tierra, é que
se tenian por vasallos de S. M. , é como tales salieron á rece-
bir los castellanos; y por esto los portugueses tuvieron aviso
de la llegada de la dicha nao Capitana , y de salir , como salie-
ron, á intentar de ofenderla.
A la octava pregunta dijo: que sabe é vio, que la gente
que iba en la dicha nao Capitana , fueron muy bien recibidos
de los Reyes de Tidori é de Gilolo, y de los naturales de su
tierra, y los hicieron muy buen tratamiento , é rescibimiento
de palabras é de obra , como vasallos de S. M. , é por tales se
tenian é nombraban, é asi ayudaron -en todas las guerras con-
tinuamente á los castellanos contra los portugueses; é allende
desto, el Rey de Gilolo siempre les proveyó de lo necesario;
é que los de Terrenate estaban con los portugueses rebelados;
é que la isla de Maquian, porque se vino á la obediencia y
servicio de S. M. , la quemaron los portugueses ; y que otras
islas por temor de no recibir semejante daño, aunque deseaban
venir á la obediencia y vasallage de S. M. , no lo osaban ha-
cer; é que después, habiendo pasado algmiosdias, los de la dicha
isla de Terrenate mostraban tener mucha voluntad de poner-
/
DOCUMENTOS DE LOAISA. 393
Se debajo de la obediencia de S. M. E que esto es lo que sabe
desta pregunta.
A la nueve pregunta dijo : que la sabe porque lo vio , é se
halló presente á'ello.
A la décima pregunta dijo : que lo contenido en esta pre-
gunta fue pública voz é fama en las dichas islas de Maluco en-
tre los castellanos é portugueses que estaban en las dichas is-
las de Maluco : é sabe , é vio que murió el dicho capitán Mar-
tin Iñiguez, é que los mesmos portugueses, y especialmente un
físico que consigo traian , se habia alabado á la puerta de la
fortaleza, que él era el que habia muerto con ponzoña al di-
cho capitán Martin Iñiguez de Carquizano ; é que un clérigo
de los portugueses avisó á otro clérigo de los castellanos , que
no bebiese de un pozo de donde solian beber, porque habian
echado en él los dichos portugueses ponzoña para matar á los
dichos castellanos , é que por este aviso cerraron el dicho pozo,
por mandado del dicho capitán , sin que ninguno recibiese da-
ño : é que asi lo vio este testigo.
A la once pregunta dijo: que sabe lo en ella contenido, por-
que la noche que acaeció lo contenido en esta pregunta, este
testigo vio arder el navio , é como se puso mucha diligencia en
matar el fuego, é que hallaron en el navio una de las granadas
con pólvora que no habia tomado fuego; é que el portugués
que echó las dichas granadas , se fue en una canoa de portugue-
ses, que le estaba esperando para recogerle.
A la doce pregunta dijo: que sabe lo en ella contenido,
porque estando él en Tidori , como vieron venir la nao los
castellanos que estaban en Gilolo, enviaron dos dellos á la di-
cha nao, que el uno era Gonzalo de Vigo, que habia que-
dado de la armada de Magallanes en las islas de los Ladrones :
los cuales dichos dos castellanos fueron al dicho navio , y en-
traron dentro en él para dar aviso al capitán Saavedra , que
en él venia, de lo que pasaba, é meter en el puerto de Gilolo
el dicho navio; é que después que el dicho navio llegó al puer-
to de Gilolo, oyó decir este testigo al dicho capitán Saavedra,
y á toda la otra gente, que los portugueses los habian queri-
do engañar, como en la pregunta se contiene; é que visto que
por esta via no podian hacer ninguna cosa , los habian lom-
bardeado, y el dicho navio se habia defendido, é venido á Gi-
lolo , donde estaban algunos castellanos é artillería , é que vio
este testigo , que otro día siguiente al alba vinieron los dichos
portugueses con una fusta é un batel á lombardear el dicho
navio, y lo lombardearon , y el dicho navio, con ayuda de
los de la tierra de Gilolo, é de una fusta que tenian los caste-
llanos , se defendió , é los portugueses se fueron ; é que dende
TOMO y. DPD
394 VIAGES AL MALUCO.
en adelante peleaban muchas veces los castellanos con los por-
tugueses; é asi lo vio este testigo.
A la trece pregunta dijo: que sabe lo contenido en esta pre-
gunta, porque se halló presente á ello, é iba en la dicha cara-
bela, de que era capitán Saavedra, por piloto, é que se fue-
ron huyendo con el batel de la dicha carabela cuatro portu-
gueses é dos esclavos suyos, é que los tres de los dichos por-
tugueses eran de los prisioneros que tomaron los castellanos en
una galera que tomaron á los dichos portugueses, é que el otro
portugués era el que se habia venido huyendo á los castellanos;
c que asimismo vio que Andrés de Urdaneta trajo presos á dos
dellos por mandíido del capitán Carquizano , é habiéndoles to-
mado sus confesiones, al uno ahorcaron, é al otro cuartearon.
A la catorce pregunta dijo: que sabe é vio, que el dicho
capitán de la fortaleza de los portugueses hizo prender al dicho
clérigo, y este testigo le vio preso en la dicha fortaleza, con
unos adobes á los pies , é que otro compañero que hablan
preso con el dicho clérigo, estaba con unos grillos, é que esto
vid yendo sobre seguro á la dicha fortaleza ; é que no sabe
que tanto tiempo estuvo preso , porque este testigo en aquella
sazón fue por piloto en la carabela de Saavedra para la Nueva-
España; é que después , cuando la dicha carabela volvió á las
dichas islas de Maluco con tiempo contrario , oyó decir á los
castellanos , que hablan dado cuatro portugueses por el dicho
clérigo.
A la quince pregunta dijo: que á la sazón que lo conteni-
do en esta pregunta pasó , este testigo no estaba alli, porque
andaba por la mar, é que después que volvió, oyó decir lo
contenido en la dicha pregunta á los castellanos , é vio el dicho
pueblo de Tidori robado é quemado é yermo del daño que
hablan hecho los portugueses.
A la diez é seis pregunta dijo : que al tiempo que pasó lo
en ella contenido, este testigo andaba por la mar, pero que des-
pués que vino , lo oyó decir asi á los castellanos.
A la diez é siete pregunta dijo : que la sabe como en ella
se contiene, porque se halló presente á ello, é lo vio asi pasar.
A la diez é ocho pregunta dijo: que vio que tratándose
paces entre los castellanos, é los portugueses, los dichos por-
tugueses trataban con los indios que prendiesen á los castella-
nos , é los entregasen á los dichos portugueses ; é que asimis-
mo antes desto los dichos portugueses procuraban con los di-
chos indios de la tierra que matasen á los castellanos , é les
ofrecían artillería, é otras cosas , é dádivas por ello; é que los
dichos indios no solamente no lo quisieron hacer; pero avisa-
ron dello á los castellanos ; é que después desto supo este tes-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 39J
tigo por relación de los portugueses e de los indios de la tier-
ra, que los dichos portugueses habian muerto á ciertos indios
principales, especialmente á Quichil de Revés, gobernador de
la isla de Terrenate, c que á otro indio principal echaron en
la mar , é que esto habian hecho los dichos portugueses , por-
que los dichos indios se querían alzar contra ellos.
A la diez é nueve pregunta dijo: que oyó decir á los di-
chos portugueses , é fue público é notorio en aquella cornar-
ca , que los indios habian entrado en la dicha fortaleza que
tenian los portugueses en Terrenate , é muerto á puñaladas al
capitán della é á otros portugueses; é los robaron é quemaron
las casas de los dichos portugueses, é que este testigo lo vio
quemado, é que los indios ofrecían á los castellanos de darles
la fortaleza de los portugueses , é que les ayudasen contra
ellos: c que esto es lo que sabe desta pregunta.
A la veinte pregunta dice: que lo que della sabe, es que los
Reyes de Tidori é Gilolo é el gobernador de Maquian, siem-
pre han sido vasallos de S. M. , c se han tenido por tales , y
por esto han sido maltratados é destruidos de los dichos por-
tugueses; é que les oyó decir, que deseaban que fuese armada
de S. M. á aquella tierra, é que cree c tiene por cierto, que si
armada de S. M. fuese á aquella tierra, todos serian vasallos
ó servidores de S. M. , por lo que dicho tiene.
A la veinte ó una pregunta dijo : que sabe lo contenido en
la dicha pregunta , porque este testigo lo vio asi pasar en el
dicho tiempo de ocho años que estuvo en la dicha tierra, é
que los castellanos siempre sostuvieron y continuaron la po-
sesión de las dichas islas en nombre de S. M. , hasta que con
grandes enfermedades é guerras se consumió la mayor parte
de los castellanos; é que como supieron que S. M. habia em-
peñado las dichas islas al Rey de Portugal, los pocos castella-
nos que quedaron, se han venido á estas partes, é otros se que-
daron en las dichas islas con los portugueses.
A la veinte é dos pregunta dijo : que este testigo c su
compañero Andrés de Urdaneta, traían todas las escrituras
contenidas en la pregunta, las cuales venian en la caja del di-
cho Andrés de Urdaneta, y al tiempo que desembarcaron en
Lisboa, se las tomó la guarda mayor de Lisboa, é que aunque
este testigo é su compañero las pidieron , no se las^quisieron
volver ; é que el Rey de Portugal envió desde Ebora por
este testigo é su compañero, como supo que eran venidos; y
que cuando fueron á pedir las escrituras á la guarda m^ayor,
respondió que las habia enviado al Rey de Portugal á Ebora;
V que este testigo, por mandado del Rey de Portugal , fue á
Ebora ; y luego que entró en la ciudad , se apartó de los que
39^ VIAGES AL MALUCO.
le llevaban, é se fue á la posada de Luis Sarmiento, embajador
de S. M. , el cual le dijo, que se viniese á estos reinos, y que
no fuese delante del dicho Rey de Portugal , é le dio un caba-
llo en que saliese porque no le prendiesen; é que asi se vino á
estos reinos á dar relación á S. M. de lo que pasa, y puede ha-
ber medio año que entro en esta corte.
A la veinte é tres pregunta dijo: que dice lo que dicho tie-
ne, é que de todo ello es pública voz é fama en las dichas islas
de Maluco , entre los que dello tienen noticia , y es verdad
para el juramento que hizo, é firmólo de su nombre. = Macías
del Poyo.
Núm. XXV.
Noticia deducida de las declaraciones que dieron algu-
nos testigos ante el Consejo de las Indias , sobre varios
acontecimientos del viage de Loaisa. (Arch. de Ind.
en Sevilla, leg. i?, papeles del Maluco de i^i^
Partió el armada del comendador Loaisa en que iban siete
navios á veinte é cuatro de Julio del año de mil é quinientos
é veinte é cinco, y siguieron su viage para pasar el Estrecho,
é pasada la línia equinocial , tomaron una isla que se llama
S. Mateo , y de ahí fueron costeando por la costa del Brasil,
hasta que llegaron cinco ó seis leguas antes del Estrecho , don-
de se perdió una nao de las que iban , que con tormenta dio á
la costa, y entraron por un rio, pensando que era el Estre-
cho; é reconocido, salieron del, y entraron en elEsttecho me-
diado Enero del año siguiente. La entrada del Estrecho es de
anchura de dos tiros de piedra, é dura esto obra de un tiro de
pasamuro , que después se va ensanchando , donde estuvieron
muchos días surtos para aderezar los navios , é fueron por el
Estrecho adelante, donde hallaban muchos puertos en que des-
embarcar.
Acabaron de pasar el Estrecho por el mes de Mayo de
quinientos é veinte éseis; y dende á pocos días que navegaron,
se derrotaron con tormenta las unas naos de las otras; por ma-
nera , que solamente la nao Capitana fue la que adelante nave-
gó, y las otras nunca mas parecieron.
En fin de Julio deste año, yendo por la mar, murió el capi-
tán general Loaisa.
Yendo por la derrota de los Malucos , descubrieron una isla
en catorce grados por la parte del norte.
DOCUMENTOS DE LOAISA. Jpy
Después de partidos desta isla , en doce días vieron las islas
de los Ladrones , que son trece , en las cuales no hay ningund
ganado ni gallinas ni animal.
Partidos destas islas , quince dias después llegaron á una isla
grande que se llama Bendenao, en k cual anda la gente ves-
tida y bien ataviada, con paños de algodón é seda, y tienen
azagayas y alfanges. Es isla en que hay mucho oro , y la gen-
te della es belicosa; hay también perlas en mucha cantidad, y
canela en algunas partes della:. en esta no les quisieron dar
mantenimiento ninguno.
Desde á cuarenta leguas fueron á otra isla que se llama
Talao, donde les hicieron buen acogimiento, y les dieron man-
tenimientos.
Cerca desta isla hay un arcipiélago de muchas islas, donde
dicen que hay mucho oro.
Dende á tercero dia que partieron de Talao, llegaron á la
isla de Batachina , que es del Rey de Tidori , y fueron muy
bien recibidos por ser castellanos, é alli supieron como esta-
ban en las islas de Maluco portugueses , y tenían una fortaleza
en la isla de Terrenate.
Este Rey de Tidori habia rescíbido y recibía muchos da-
ños de los portugueses , porque el año de diez é nueve habia
dado especería á los que fueron en el armada de Magallanes.
Esta isla de Batachina es una de las de los Malucos , y
siempre ha tenido y tiene amor con los castellanos , y enemis-
tad con los portugueses.
Desta isla fueron á ver , por mandado del capitán , ciertos
españoles á los Reyes de Tidori é Gílolo, que estaban en las
mismas islas de Maluco , á los cuales hacían guerra los por-
tugueses por el acogimiento que habían hecho á los españoles.
El Rey de Gílolo los envió á recibir muy bien, y de ahí
los envió' al Rey de Tidori, donde asimismo fueron muy bien
recibidos, é hicieron confederación con ellos, prometiéndoles
&vor é ayuda, y todo lo que hobíesen menester, é dejaron
con cada uno de los Reyes ciertos españoles para defensa de
los portugueses, y enviaron al capitán general, que quedaba
con la nao , sus embajadores con algunos presentes.
Estando asi surtos en una isleta destas, vino un portugués
de parte del capitán de la fortaleza que estaba en Terrenate,
requiriéndoles que no entrasen en las islas de los Malucos, di-
ciendo que eran del Rey de Portugal , apercibiéndolos que los
echarían á fondo sino lo hiciesen, y á estos requerimientos
siempre se les respondió , como no eran de Portugal sino
de S. M.
Sin embargo desto, estos Reyes de Gílolo é Tidori, por la
39^ VI AGES AL MALUCO.
'amistad que tenian con los españoles desde el año de diez é
nueve, daban todo lo que hablan menester á los españoles, y
rescataban con ellos clavo y especería, é les ofrecían todo fa-
vor: é yendo la nao para Tidori en fin del mes de Diciembre
deste año de veinte é seis, salió el armada de los portugueses
que estaba aguardando contra los españoles , que eran dos ca-
rabelas y una fusta y un batel grande y otros barcos con
artillería, y con otros navios de los moros de Terrenate, y por-
que hacia buen viento á la nao, no la osaron acometer.
Llegaron al puerto de la isla de Tidori á primero día de
Enero del año de quinientos é veinte é siete , donde luego vino
jel Rey de Tidori para favorecer á los españoles, dándoles lo
que habían menester.
Dende á cuatro ó cinco diasque surgieron allí, vinieron de
parte de los portugueses á requerirles que se saliesen de alli, si-
no que traerían gran armada contra ellos.
Después, dende á ocho ó diez días, vinieron con mucha ar-
tillería los portugueses antes que amaneciese, y tiraron mu-
chas lombardas en que hirieron algunos españoles, y mataron
uno, é procuraron de echar el navio á fondo.
Desde este mes de Enero hasta Mayo , siempre hicieron
otros acometimientos.
Por el mes de Mayo llegó otro nuevo gobernador de los
portugueses á la fortaleza, y tornó á hacer nuevas amenazas á
los españoles para que dejasen las islas; y como no podía por
fuerza, procuró de matarlos con ponzoña, que mandó echar en
un pozo de agua de que bebían, y no hobo efecto, porque un
clérigo de los portugueses avisó á otro clérigo español.
Dende á cierto tiempo procuró de matar con yerbas al
capitán de los españoles, y así le mató.
Dende á dos meses, porque los españoles hacían un navio,
enviaron un portugués echadizo, el cual traía granadas de fue-
go, é de noche las echó en el navio, é huyó.
Dende á poco tiempo , yendo en ciertas fustas cinco ó seis
castellanos , salieron los portugueses é mataron dos castellanos.
El año de veinte é ocho , por el mes de Marzo , llegó un
navio que había enviado D. Hernando Cortés de la Nueva-Es-
paña, en que venía por capitán Alvaro deSayavedra , é aportó
á las mesmas islas del Rey de Tidori.
Como los portugueses lo vieron, procuraron con engaño de
le tomar ; é lo hicieran , sino fueran socorridos de los amigos, é
de los españoles.
Por Mayo deste año de veinte é ocho trajeron los portu-
gueses una galera con catorce paraos de moros para hacer guer-
ra á los españoles, con mucha artillería; y con una fusta que
DOCUMENTOS DE Í-OAISA. 3f)C)
tenían los españoles, aunque los habian tomado de íobrcíalto
los portugueses, se defendieron, y se mataron hombres de una
parte é de otra , é al fin se quedó la galera con los españoles.
Por el mes de Junio deste año se despachó el navio de Sa-
yavedra con clavo para la Nueva-España para dar aviso , y
caminó mas de 700 leguas, é con vientos contrarios á cabo de
seis meses volvió alli á Tidori; y también porque yendo en el
camino, ciertos portugueses que llevaban presos, les hurtaron
el batel, y á esta causa no podian tomar puerto en ninguna
parte.
Tornóse á enviar el mesmo navio, habie'ndole reparado con
su batel el año de mil é quinientos é veinte é nueve por Mayo,
el cual otra vez tornó á aportar á estas islas, porque por estar
mal tratado no pudo arribar.
Siempre los portugueses, porque los de las islas tenian afi-
ción á los españoles, les hicieron guerra , é yendo un dia á sal-
va te un clérigo español donde estaban los portugueses, le tu-
vieron preso mas de siete meses.
Después pasaron los portugueses á las islas donde estaban
los españoles ; y como eran pocos , con dádivas y amenazas
procuraron de amotinar la gente, y entraron la ciudad de Ti-
dori , é mataron muchos indios, é asolaron é robaron toda la
ciudad.
Los españoles se retrajeron á un baluarte con la artillería
que tenian; los cuales fatigados de la hambre, y porque eran
pocos, trataron de concierto porque no los acabasen de matar,
é por no ir presos en su poder.
El concierto fue que el capitán de los españoles, que se lla-
maba Hernando de la Torre, se fuese fuera de las islas de Ma-
luco con veinte hombres que tenia , é que estoviesen en cier-
ta isla sin que se les hiciese daño , hasta que viniese recaudo
de España.
Los portugueses robaron toda la especería que habian dado
los indios á los españoles , é todas las haciendas , é cuanto te-
nian los españoles.
Después de apoderados de la tierra los portugueses , que-
maron por pregón público una fusta por alborotadora del Rey
de Portugal.
Después desto , ciertos españoles que habian ido en favor de
los amigos á ciertas islas, -viniendo á la isla de Tidori de don-
de se habian partido: como la hallaron destruida se fueron á
Gilolo, donde fueron los portugueses para los prender, y se
defendieron.
El año de treinta tornaron á tratar los portugueses con
400 VIAGES AL MALUCO.
dádivas que prometieron á los indios de Gllolo para que ma-
tasen á los españoles.
Después, á causa de que los indios de Terrenate se querían
levantar contra los portugueses, para aprovecharse de los espa-
ñoles , tomaron concierto con ellos , é asi estovieron. algún
tiempo en paz , é no habían quedado mas de veinte é siete o
veinte é ocho hombres de todos cuantos hablan ido.
Después trataron en el año de treinta é tres para que los
dejasen venir á España al capitán Hernando de la Torre é á
los otros españoles , é queriéndose venir á traer la especería
que los indios les hablan dado , no consintieron que se trajese
ninguna especería.
Al tiempo que estos testigos se querían partir, los del Rey
de Gilolo dicen que les hablaron secreto para que de España
enviasen gente.
Veniendo de camino en un navio portugués, aportaron en
una isla que llaman la Jaba , que es una isla muy grande : son
amigos de los portugueses, y hay en ella mucho oro, y lo lle-
van á vender á Malaca : tienen artillería de bronce , que lo
funden ellos mesmos , y escopetas y lanzas.
En esta Jaba hay Reyes poderosos, gentiles y moros, y
entre ellos hay uno mas poderoso que todos , y este está mal
con los portugueses.
El capitán Hernando de la Torre é otros venían en otras
naos.
Partieron estos testigos de Malaca á quince de Noviembre
de treinta é cinco.
Llegaron á Lisboa, y en desembarcando, la guarda mayor
del Rey de Portugal les miró cuanto traían, y les tomó las
relaciones y libros é cartas ; é tovieron aviso que los querían
prender. El embajador de España , que está en Portugal , les
dio aviso, y asi se vinieron escondídamente.
Hacen relación de la mucha especería que en estas islas hay,
é como no la hay en otra ninguna parte.
DOCUMENTOS DE LOAISA. 4OI
Núm. XXVI.
Kelacion escrita y presentada al Emperador por Andrés
de Urdaneta de los sucesos de la armada del Comen-
dador Loaisa, desde ^^ de Julio de i^a,^ hasta el
año 1^35. (Orig. en el Arch. de Indias en Sevilla,
Leg. i?j papeles del Maluco desde 1519 á 1547.)
S. C. C. M.: La relación que Andrés de Urdaneta hace á
V. S. M. de la armada que V. M. mandó para la especería
con el comendador Loaisa el año de quinientos é veinte i cin-
co, es la siguiente.
Partimos de la ciudad de la Coruña con siete navios víspe-
ra del bienaventurado «eñor Santiago , é fuimos en busca de
las Canarias, y dende á siete ó ocho días que partimos de la
Coruña , surgimos en la isla de la Gomera , donde estuvimos
tomando las cosas necesarias para el armada hasta catorce de
Agosto.
A catorce de Agosto , víspera de nuestra Señora , partimos
de la isla de la Gomera , é dende á un mes é medio poco mas
6 menos , topamos en la línea quinocial una nao portuguesa^ y
el capitán general mandó á Santiago de Guevara , capitán del
pataje , que fuese á ver que nao era , é asi fue el dicho , é hizo
amainar á la dicha nao, é veniendo de vuelta con ella, allegó
á ellos D. Rodrigo de Acuña con la nao S. Grabiel, é mandó
tirar á la nao portuguesa con un tiro, lo cual paresciendo mal
al capitán del Pataje , hubieron ciertas palabras el dicho Don
Rodrigo y él. Venida la nao portuguesa á bordo de la nues-
tra Capitana, el capitán general hizo mucha honra á los por-
tugueses, y escribió cartas para España con ellos, é asi parti-
mos de la dicha nao , é fuimos nuestro camino , é diéronnos
vientos contrarios y calmerías , donde andubimos casi hasta
mediado Otubre poco mas, ó menos. Y á cabo deste tiempo
hubimos vista de una isla que se llama S. Mateo , que está de
la banda del sur de k equinocial en tres grados , poco mas ó
menos : en esta dicha isla hicimos aguada, í matábamos mu-
chos pájaros bobos con palos, y habia mucha pesquería donde
comieron el capitán general é otros capitanes é personas de
un pescado grande y hermoso , é los mas de los que comieron
estuvieron muy malos de cámaras, que pensamos que no es-
caparan; mas antes de muchos dias estuvieron buenos. En esta
dicha isla el capitán general mandó sacar pesquisa de lo que
TOMO r. EEE
402 VIAGES AL MALUCO.
había pasado entre el dicho D. Rodrigo, capitán de la nao San
Grabiel y Santiago de Guevara, capitán del pataje; é después
de habida información , mandó pasar al D. Rodrigo á la nao
Capitana, é puso por capitán en su nao á Martin de Valen-
cia. Estuvimos en esta dicha isla diez dias poco mas ó menos.
Partimos de la isla de S. Mateo las siete velas juntas, 6
atravesamos á la costa del Brasil , é fuimos á reconoscer á lo$
bajos de los Parbos, é costeamos la tierra, é á cabo de muchos
dias , y después de pasado el rio de la Plata , diónos tan grande
tormenta, que nos desderrotamos todas las naos unas de otras,
é tornamos á juntar otro dia y al segundo las seis velas, y no
hubimos vista de la nao Capitana , é andubimos volteando á
una banda é á otra en busca della , e nunca podimos haber vis-
ta della, é fuimos nuestro camino para el Estrecho, y al cabo
de cuatro ó cinco dias cjuedose Martin de Valencia con la nao
S. Grabiel atrás , sin que le viésemos , y las otras cinco velas
fuimos nuestra derrota , y en llegando en el parage del rio de
Santa Cruz , el capitán Juan Sebastian habló á los otros capi-
nes de las otras naos, y les dijo que seria bien que entrasen en
el dicho rio, y esperasen ahí al capitán general é á Martin de
Valencia; é respondieron Pedro de Vera é Francisco de Hoces
é D. Jorge Manrique, capitanes, é Diego de Cobarrubías, fa-
tor general , que sería bien que se juntasen todos los capitanes
é oficiales, asi de S. M. como de las naos, en la nao de Juan
Sebastian , para concertar lo que debían de hacer : é asi se jun-
taron todos é concertaron, que por cuanto era tarde para pa-
sar al Estrecho si se detenían en Santa Cruz , que seria mejor
que el pataje solamente entrase á poner una carta en el dicho
rio, en una isleta que está ahí debajo de una cruz, para si ahí
viniese el capitán general, para que por la carta viese como
iban adelante al Estrecho al puerto de las Sardinas á aparejar
las naos, y hacer ley ña é aguada para cuando ellos veniesen,
é que ahí le esperarían , 6 le ayudarían todos á aparejar , é á
hacer leyña é aguada ; é con este concierto entró el pataje en
en el dicho río de Santa Cruz , é nosotros fuimos para el Es-
trecho las cuatro velas.
Un domingo por la mañana, pensando que entrábamos en
el Estrecho , fuimos á encallar con las cuatro naos en una en-
trada de un río , obra de cinco ó seis leguas del Estrecho,
donde nos hubiéramos de perder todos : 6 como encallamos, in-
vió Juan Sebastian su esquife adentro al rio á ver sí era el Es-
trecho , con ciertos hombres , é antes que volviesen los dichos
hombres , crescíó la marea , é salimos á la mar larga con las
naos, é como vimos que tardaba el esquife, fuimos á luengo
de la costa, é reconosciraos el cabo de las Once mil Vírgines,
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. 4O5
c]ués en el Estrecho , y á la tardecica surgimos de dentro del
cabo de las Once mil Vírglnes: y estando allí surtos, llevantó
á la media noche tan gran viento é tormenta, que garramos to-
das las cuatro naos hasta junto á tierra, é tanto recresció el
viento , que dimos con la nao de Juan Sebastian del Cano,
donde yo iba, al través en la costa, é ai salir en tierra aho-
guarónsenos nueve hombres , é los otros salimos medio aho-
gados , á Dios misericordia. El otro dia siguiente hubo tan
gran tormenta, que quebró toda la nao, y echó á la mar mu-
chas pipas de vino, é mercadurías que había en la nao por la
playa, y el pan se perdió todo.
Pasada esta dicha tormenta , que sería mediado Enero de
quinientos é veinte é seis, entró Juan Sebastian en la nao de
Pedro de Vera para meter las naos que quedaban dentro del
Estrecho , é Yo é otros fuimos con él, y antes que embocá-
semos dentro de una boca estrecha , diónos un viento contra-
río muy grande , que fue el jueves siguiente , del sudueste , que
pensamos perdernos, yak medía noche perdimos todas las
tres naos los bateles, c salimos con la nao de Pedro de Vera
á la mar larga, á Dios misericordia.
El viernes siguiente abonanzó el tiempo, é como pasó la
tormenta , tornamos á entrar al Estrecho , y pasamos mas ade-
lante que primero, y entramos por un boquerón adelante,
que ternía de largura poco mas 6 menos obra de un tiro de
pasamuro , é de anchura dos tiros de piedra , y en entrando
dentro hace gran anchura , y por la parte del nordeste vimos
las carabelas surtas en una bahía grande que hace allí: rescibí-
mos muy gran placer en ver las carabelas, porque las tenía-
mos por perdidas; y en tierra vimos gente que eran Patago-
nes, y como nos llegamos á donde estaban las carabelas, in-
▼iaron el esquife de la nao de Pedro de Vera en tierra , é ido
allá , trujeron un Patagón á las naos en el esquife , al cual le
dieron de comer y beber vino, y le dieron otras cositas con
que holgó mucho, en demás con un espejo, que como víó su
figura dentro , él estaba tan espantado que era cosa de ver las
cosas que hacia: también le demostraron oro é plata, mas no
hizo mudamiento ninguno. El era grande de cuerpo y feo , y
traía vestido una peleja de cebra, y en Ij cabeza un plumage
hecho de plumas de avestruces , y su arco , y unas abarcas en
los píes; y como víó que se hacía noche, aseñaló que le lle^
vasen á tierra.
El otro día siguiente me inviaron con otros cinco com-
pañeros por tierra á mí á donde estaba Diego de Coba r rubias,
fator general, con la gente de la nao que se perdió, para que
juntasen todas las mercadurías , y vinos é arilllería é muñí-
404. VIAGES AL MALUCO.
cion é jarcia , é estuviesen prestos para cuando las carabelas fue-
sen por ellos é por la gente; é asi como desembarcamos en tier-
ra, luego acudieron los patagones á nosotros , é nos pedieron
por señas de comer é de beber , á los cuales dimos de la mo-
chilla que llevábamos, é fuimos á ver las estancias que tenian,
y eran hechas de pelejas de cebras , á manera de chozas , é allí
tenian sus mugeres é hijos ; é cuando quieren ir á otra parte
cojen sus pelejas, y echan á las mugeres acuestas, y ellos con
sus arcos, y flechas se van. Unos diez dellos nos seguieron un
dia é medio hasta que vieron que se iban acabando las mo-
chillas, é después se tornaron; é nosotros tardamos hasta don-
de estaba la nao perdida cuatro dias , aunque al tercero dia
pensamos de perescer de sed, y con ks nuestras orinas nos
remediamos , hasta que hallamos agua.
El mismo dia que llegué donde estaba la gente de la nao
perdida, entraron por el cabo de las Once milVírgines la nao
Capitana é S. Grabiel y el pataje: Dios sabe cuanto placer
rescibimos porque las teníamos por perdidas , ecepto el pata-
je. Asi como el capitán general vio la nao perdida en la costa,
invió el pataje á saber que cosa era , é como supo que aquella
nao se habia perdido, no se quiso detener ahi mas, é fue aden-
tro del Estrecho adonde estaban las otras naos , y en llegando
allá , mandó á Juan Sebastian del Cano con las dos carabelas y
el pataje y el batel de la nao S. Grabiel , adonde nosotros es-
tábamos , para que recogiese su gente , y todo lo que se habia
escapado de la nao perdida.
Luego incontinente como vino Juan Sebastian con los na-
vios , comenzamos á embarcar cuanto ahí habia en las cara-
belas ; y en acabando de cargar , llevantó un viento muy re-
cio que nos fue nescesario de llevantar con las carabelas , de-
jando el pataje y el batel en un arroyo metidos , y con la ca-
rabela de D. Jorge Manrique entramos hacia el Estrecho , y la
otra carabela de Francisco de Hoces corrió fuera del Estrecho
la costa hacia el sur hasta cincuenta é cinco grados , é dijie-
ron después cuando tornaron , que les páresela que era allí
acabamiento de tierra.
Con esta misma tormenta dio la nao Capitana en seco, y
estuvo casi perdida, y desamparada del capitán general é de
toda la gente , eceto del maestre y de los marineros , y estan-
do nosotros surtos junto del boquerón estrecho, vimos salir la
nao de Pedro de Vera, é por mas que le capeamos, no qui-
so llegar á nosotros , antes se salió fuera del Estrecho , al cual
nunca mas vimos. Y asimismo se salió fuera la nao S. Gra-
biel, donde venia el dicho D. Rodrigo, porque ya el capitán
negeral le manJó tornar á su capitanía; y como le capeamos,
DOCUMENTOS DE LOAISA. 40 )
luego vino y surgió donde nosotros estábamos , que era en un
puertecico bueno.
El otro dia siguiente salió por el mismo Estrecho la' nao
Capitana, que habiendo hecho mucha hechazon, y saliendo la
mayor parte de la gente en tierra, alivió la nao, é quedó en
flote , y asi el maestre con algunos marineros sacó la nao mas
afuera , y asi tornó á embarcar el capitán general con su gen-
te, y embarcado salieron fuera del boquerón, é surgieron en la
meitad de la canal, donde concertaron que tornásemos al rio
de Santa Cruz á adreszar y remediar la nao Capitana,- por
cuanto estaba muy maltratada de los golpes que dio en tier-
ra, y hacia mucha agua; é asi con este acuerdo salimos fue-
ra del cabo de las Once mil Vírgines , dejando al pataje y al
batel de la nao S. Grabiel dentro del arroyo.
Obía de quince leguas del cabo de las Once mil "Vírgines,
yendo para el rio de Santa Cruz , mandó el capitán- general á
D. Rodrigo de Acuña , que volviese atrás adonde estaba el pa-
taje, y cobrase su batel, porque el tiempo iba bonanzando, é
dijiese al capitán del pataje en como Íbamos á Santa Cruz , é
que lo mas presto que pudiese viniese allá. Respondió el Don
Rodrigo al capitán general, que ¿cómoqueria su merced que
con tal tormenta se tornase alia á perderse ? Todavía dijo el ca-
pitán general , que era necesario que volviese á cobrar su batel,
porque no habia bateles. Y el D. Rodrigo dijo: ¿que por qué
le queria mandar su merced adonde el no queria? Y todavía
hubo de ir , el cual fue y tomó su batel que k dieron los del
pataje, é con tantO' se fue por donde quiso, que nunca le vi-
mos mas.
El pataje vino dende á obra de veinte dias al dicho río de
Santa Cruz , estando nosotros adobando á la nao Capitana,
que pasamos muy grandes trabajos por ser invierno , y andá-
bamos en el agua trabajando: hallamos á la nao Capitana tres
brazas de quilla quebradas, y remediamos lo mejor que pudi-
mos , primero con tablas , é después con unas planchas de plo-
mo , porque teníamos muy buenas mareas , porque crescia cin-
co brazas á las aguas vivas, y por el consiguiente adreszamos
las carabelas y el pataje, y hecimos nuestra aguada y leiña.
En este rio matábamos mucho pescado en grand cantidad con
un chinchorro que teníamos , y cada dia , como comenzaba á
vaciar la marea , quedaba mucho pescado encallado en tierra,
4 tomábamos.
En este dicho rio , en una islieta , sallan al sol lobos mari-
neros cada dia , y como los sentimos , fuimos allá obra de
treinta y seis hombres repartidos en seis partes , seis hombres
para cada lobo ; y como desembarcamos, fuimos á ellos, y por
406 VIAGE5 AL MALUCO.
la playa que íbamos á los lobos, hallamos tantos de patos sin
alas, que no podíamos romper por ellos, é dimos todavía so-
bre los lobos que estaban en tierra , y sobre llevar ganchos
para les asir , y porras é alabardas é lanzas para matar,
nunca pudimos matar ninguno, ecepto uno que estaba enriba
de todos los otros durmiendo , y quebramos todas las armas é
aparejos que llevábamos. Abrimos á este lobo que matamos,
Y hallárnosle en el buche muchas piedras y tan grandes y ma-
yores como la mano, y muy lisas, que nos pareció á todo»
que las debian de desestir: este lobo tenia tanta carne como un
buey en los cuartos delanteros , y en los traseros casi no tenia
nada: comimos el hígado los cazadores, y los mas de los que
comimos , nos desollamos dende la cabeza hasta los pies.
Partimos de este dicho rio de Santa Cruz , después de apa-
rejadas las naos, para el Estrecho, y entramos por él hasta
unas isletas que están mas adelante de donde dio en seco la
Capitana, y estando surtos en una isleta, tomó fuego en la nao
Capitana una caldera de brea , c comenzó encenderse la nao,
que por poco no nos quemamos en ella : mas con la ayuda de
Dios, con la buena diligencia que se puso , matamos el fuego.
Mas adelante destas islas encallamos en un hervazal porque er-
ramos la canal ; mas luego sacamos , porque la mar era como
un rio manso. Daqui adelante hallábamos muy buenos puertos
de la banda del norte , y buenos surgideros , é hay mucha»
sierras muy grandes , y todas estaban nevadas , y habia mucho
arboledo , y entre ellos hay una manera de árboles que la
hoja es como la del laurel , que su corteza tiene el mismo sabor
de la canela; y también hay muchos mejillones en gran canti-
dad, y están todos llenos de aljófar. En este dicho Estrecho mu-
rió el fator Diego de Cobarrubias.
Desembocamos el Estrecho por el mes de Mayo de qui-
nientos é veinte é seis la nao Capitana é las dos carabelas y el
pataje, é dende á pocos dias hubimos muy gran tormenta, con
la cual nos desderrotamos los unos de los otros, que nunca mas
nos vimos, é con las grandes mares que habia, abrióse la nao por
muchas partes como estaba muy atormentada, que nos hacia
mucha agua en gran manera, que con dos bombas á malas pe-
nas nos podíamos valer , é cada día nos pensábamos de anegar,
é por otra parte acortaron el mantenimiento, por causa de mu-
chos hombres de la nao que se perdió haber entrado en ella: é
asi por una parte trabajar mucho, é por el otro comer mal,
pasamos mucha miseria , y algunos perescian : entre los cuales
murieron el contador Tejada é Rodrigo Bermejo, piloto de la
dicha nao.
A treinta dias del mes de Julio murió el capitán general
DOCUMENTOS DE LOAISA. 40/
fray García de Loaisa; é vista una provisión secreta de S.M., l'ue
jurado por capitán general Juan Sebastian del Cano, el cual-
proveyó á un sobrino del dicho Loaisa por contador general,
por cuanto estaba vaco, é áMartin Pérez del Cano por piloto,
é á Hernando de Bustamente de contador de la nao , que tam-
bién estaba vaco por la muerte de Iñigo Cortes de Perea.
A cuatro dias de Agosto del dicho año de veinte é seis mu-
rieron el capitán Juan Sebastian delCano, y el sobrino del co-
mendador Loaisa , que era contador general. Hicimos capitán
por votos á Toribio Alonso de Salazar , el cual proveyó por
contador general á Martin Iñiguez de Carquizano, y en su lu-
gar proveyó por alguacil mayor á Gonzalo del Campo. Asi-
mismo murió el tesorero de la nao , y proveyeron en su lugar
á Gutierre de Tunion. En este tiempo andábamos muy traba-
jados é fatigados catorce ó quince grados de la banda del nor-
te en busca de Cipango , é como la gente andaba muy fatiga-
da, asi del mucho trabajar de la bomba como de la mar, é
del poco comer é beber, é muy ruin, muríanse cada dia, é
por este respeto acordamos de arribar á nuestro camino para
Maluco.
Yendo asi nuestra derrota, descubrimos una isla en catorce
grados por la parte del norte : pusímosle nombre S. Bartolomé,
la cual dicha isla páresela grande , y no la pudimos tomar , é
andubimos nuestra derrota para Maluco.
Y después que paramos desta isla , en obra de doce dias,
hubimos vista de las islas de los Ladrones en doce grados de la
parte del norte , donde surgimos con la nao. Aquí hallamos un
gallego que se llama Gonzalo de Vigo , que quedó en estas
islas con otros dos compañeros de la nao de Espinosa , é los
otros dos muriendo , quedó él vivo, el cual vino luego á la nao
é nos aprovechó mucho porque sabia la lengua de las islas.
Estas islas son trece por dicho deste Gonzalo de Vigo, y es-
tan dende doce grados hasta decinueve , é corrense norte sur :
en estas islas no hay ganado ninguno ni gallinas ni otras
animallias ni bastimentos, eeepto arroz que hay en gran can-
tidad , y pescado y cocos y aceite de cocos , y sal. Los indios des-
tas islas andan desnudos, que no traen ninguna cosa sobre sí: son
hombres bien dispuestos, y traen los cabellos largos, é la bar-
ba complida: no tienen ninguna ramienta de fierro, labran con
pedernal : no tienen otras armas sino hondas , y unos palos
tostados con unos fierros de canillas de hombres muertos, y
de huesos de pescados. En estas islas tomamos once indios para
dar á la bomba , porque habia en la nao muchos hombres do-
lientes; y en acabando de tomar nuestra aguada, luego parti-
4o8 VI AGES AL MALUCO.
raos par^ Maluco^ y el gallego vino con nosotros por su pro-
pia voluntad.
Acabo de once ó doce días que estuvimos en estas islas , par-
timos dellas , y antes de los ocho días se nos murió el capitán
Salazar , y hecimos capitán á Martin Iñiguez de Carquizano,
3ue era contador general al presente, y asimismo murió Juan
e Belba, maestre de la dicha nao, é proveyeron en su lugar
á Iñigo de Lorriaga por maestre.
Obra de quince dias después que partimos de las islas de
los Ladrones , hubimos vista de una isla grande que se llama
Bendenao, é fuimos á surgir en un puerto que se llama Vi-
zaya , é luego fuimos con el batel en tierra , y tomamos plá-
tica con la gente de la tierra^ porque el gallego sabia hablar
un poco lengua Malaya , y se entendía con ellos ; é luego nos
trujieron un puerco é gallinas, como que querían vender, mas
no los quisieron vender. Esta gente desta tierra es ataviada,
andan vestidos con paños de algodón y seda, y también traían
vestidos de raso de Ja 'China , y andaban todos armados , su$
azagayas en las manos, é sus alfanjes é sus quirrises, que son
á manera de puñales, y sus paveses; es gente muy atraicionada
é bellicosa. Luego determinaron de tomarnos con el batel á
traición, empero nosotros andábamos sobre aviso, é nunca pu-
dieron salir con la suya: muchas veces venían de noche en na-
vios de remos , que tienen muy ligeros , á la nao á cortar las
amarras ; empero como hacíamos buena guardia , nunca nos
pudieron empecer en nada. Estuvimos en este puerto bien diez
dias, que nunca pudimos comprar bastimentos ningunos: en
esta isla de Bendenao hay mucho oro, é nos trujieron para que
les comprásemos ; empero el capitán mandó que nadie fuese
osado de comprar, por lo cual no se compró nada; y asi hu-
bimos de Ir nuestra derrota sin refresco. Aquí tomamos un in-
xllo que llevamos á Maluco, el cual nos dijo, que cada año ve-
jnlan dos juncos de la China , que son unas naos en que ellos
navegan , á comprar oro é perlas que habia en gran cantidad,
é también venían mas navios á otras islas á lo mismo. También
hay en esta misma isla canela por la parte del oeste.
Partimos deste puerto de Vizaya , é obra de cuarenta le-
guas de ahí fuimos á surgir á otra isla que se llama Talao,
donde hallamos la gente de buena conversación, é nos ven-
dieron muchos puercos é cabras é gallinas é pescado é ar-
roz é vino de palmas é otros muchos bastimentos; de mane-
ra que se refrescó la gente muy bien. Aparejamos la nao muy
bien, é asentamos la artillería, é adreszamos nuestras armas,
porque estábamos cerca de Maluco. Los indios desta isla nos
I50CUMENTOS DE LOAISA. 409
dijeron que á la parte del este habia unas islas donde habia
mucho oro, é quisieron ir con nosotros; empero por ser la
nao grande y hacer mucha agua, no osamos andar entre islas,
y asi no fuimos allá. Como llegamos en este arcipiélago de los
Célebes , proveyó Martin Iñiguez de Carquizano de oficiales á
Martin García de Carquizano de Tesorero general, é á Diego
de Solier de factor general, c á Francisco de Soto de contador
general.
Acabo de quince dias que estuvimos en esta isla de Talao,
partimos para Maluco, y eramos cient é cinco personas: mo-
rieron dende el Estrecho hasta aqui obra de cuarenta hombres.
Al tercero dia que partimos de Talao, surgimos en la isla
de Batachina, por la parte del leste, en un puerto que se llama
Zamafo , y los indios deste pueblo son vasallos del Rey de Ti-
dore, los cuales nos rescibieron con mucho placer como vie-
ron que éramos castellanos ; endcmas el gobernador del lugar,
que se llama Bubacar; en este pueblo hallamos un esclavo de
portugueses , que estaba fúgido , el cual hablaba muy bien por-
tugués , é nos dijo en como estaban en las islas de Maluco por-
tugueses, que tenian una fortaleza en la isla de Terrenate, é
habia muy pocos dias que hablan destruido al Rey de Tido-
re, el cual siempre tuvo guerra con los portugueses por causa
de las dos naos que se hablan cargado de clavo en su isla de
Juan Sebastian del Cano y Espinosa. Luego este dicho dia pi-
dió el capitán Martin Iñiguez al gobernador de Zamafo un pa-
rao, que es un navio de remos, para inviar á las islas del Malu-
co secretamecte á ios Reyes de Tidore c Gilolo , los cuales nos
dijieron los indios de la tierra, que eran grandes amigos de cas-
tellanos, é luego en la misma hora mandó aparejar el dicho pa-
rao el gobernador.
Esta dicha tarde me invió á mi ei dicho capitán con otros
cinco compañeros en el dicho parao , á los Reyes de Tidore é
Gilolo , haciéndoles saber en como íbamos siete naos que S. M.
enviaba para Maluco, é que nosotros solos hablamos llegado
en el puerto de Zamafo, é las otras naos venían detras, é que
hablamos sabido en como estaban portugueses en a,quellas islas,
c tenian guerra con el Rey de Tidore, é le habían destruido
por ser amigo é servidor de V. M., é por haber vendido cla-
vo á los capitanes Juan Sebastian del Cano , y Espinosa. Que
les pedia por merced le mandasen decir , que era lo que man-
daban , que él estaba con toda su gente y nao é artillería para
les favorescer, como á leales amigos de V. M. contra quien
ellos fuesen servidos. Y asimismo les pedia por merced le qui-
siesen favorescer contra cualesquier que le quisiesen hacer guer-
ra , asi portugueses como naturales de las islas. E asi fuimos
TOMO V. FFF
4IO VIAGES AL MALUCO.
secretamente á un pueblo del Rey de Gllolo, é de ahí le hi-
cimos saber en como estábamos ahí, é le inviamos á pedir li-
cencia para ir á la ciudad de Gilolo, donde él estaba , que está
en la misma isla de Batachina por la parte del oeste; é como
supo, luego nos invió un sobrino suyo con diez paraos arma-
dos á rescibir , é asi fuimos al dicho pueblo, donde el Rey
estaba , el cual nos rescibió muy bien , é amostró mucha ale-
gría é placer con nosotros ; é por el consiguiente rescibieron
mucho placer todos los caballeros é gente de la tierra, y man-
dó el Rey juntar toda la gente de al rededor de aquellos pue-
blos para rescibir la embajada que llevábamos, y asi la recibió
otro dia siguiente; y como dijimos que queríamos ir al Rey de
Tidore, luego mandó aparejar un navio pequeño de remos muy
ligero , y envió con nosotros dos caballeros de los suyos , y
fuimos á la isla de Tidore , que está obra de seis leguas de la
ciudad de Gilolo^, y hallamos al Rey de Tidore retraído arriba
en la montaña. É cuando supieron que castellanos iban á Ma-
luco, aunque el Rey era muchacho, amostraron tanto placer
los caballeros que era cosa de ver ; é por el consiguiente toda
la otra gente: é rescibida la embajada que llevábamos, ofres-
ciéronse hasta morir de nos favorescer en todo lo que pudie-
sen, é rogáronnos mucho que en ninguna manera dejásemos de
ir allá con la nao, porque les páresela que no habíamos de
osar ir con una nao sola por miedo de los portugueses, é asi
mandó el Rey de Tidore dos caballeros con nosotros al capi-
tán, é tornamos al reino de Gilolo : por el conseguíente se
ofresció el Rey de Gilolo de nos favorescer é ayudar en todo
lo que se ofrescíese, aunque al presente estaba en paz con los
portugueses, y envió tres navios de remos con un sobrino suyo
en mi compañía , é tornamos con tanto á donde dejamos la nao,
y quedaron tres castellanos de mi compañía con dos arcabuces
grandes con el Rey de Gilolo, por si viniesen ahí los portugue-
ses , sabiendo en como habíamos estado con el Re}^
Llegados en Zamafo donde estaba la nao , el capitán Mar-
tin Iñiguez recibió muy bien á los embajadores de los Reyes
de Tidore é Gilolo, é les dio algunas dádivas: é sabida la vo-
luntad de los Reyes, luego nos hicimos á la vela para ir á Ti-
dore, aunque los de Gilolo quisieran mas que fuéramos á su
pueblo, por causa que Tidore estaba toda destruida, é todos los
pueblos quemados.
Estando surtos con viento contrario en una isleta que se
llama Rao, vino un parao de la isla de Terrenate á la nao,
donde venia un portugués , por nombre Francisco de Castro,
con cartas del capitán de la fortaleza, que se llamaba D. Gar-
cía Henriquez, é con requerimientos que no entrásemos en las
DOCUMENTOS DE LOAISA. 4 1 I
islas de Maluco, sino tuese donde ellos tenian su fortaleza, por
cuanto aquellas tierras eran del Rey de Portugal ; é haciendo
asi, nos seria hecha toda honra é cortesía, é donde no, nos
echarían al fondo la nao con todos nosotros. El capitán Martin
Iñignez respondió á la carta y requerimiento, no concediendo
en lo que ellos pedian, antes dijiendo, que aquellas tierras é
islas eran de S. M. , y que como su capitán que era, iria á
cualquiera de las islas que á el bien viniese; é ansí se tornó el
dicho portugués, é nosotros andubimos bien dos meses, no pu-
diendo doblar el cabo de la isla de Batachina , y los paraos de
Gilolo se tornaron. En este comedio vino otras dos veces á re-
querirnos un portugués llamado Hernando de Baldaya , fator :
de la fortaleza que tenian los portugueses , que fuésemos dere-
chos á su fortaleza, ó nos fuésemos de aquellas partes sin to-
car en Maluco ni en las islas de Banda, ó donde no, que ven-
rian con grande armada, y nos tomarían por fuerza, ó nos
echarían al fondo. Siempre les respondíamos al contrario de
lo que ellos querían , protextando todas las pérdidas é dagños
é muertes de hombres que sobre ello se recresciesen , é asi se
volvía el dicho portugués amenazándonos muchas veces.
En la misma isla de Rao supimos como los portugueses ve-
nían con gran armada contra nosotros; y el capitán viendo
esto, tomó el parescer de la gente, que fue, que por ninguna
cosa dejásemos de ir á las islas de Maluco, aunque nos pusiése-
mos á todo riesgo. E asi el capitán viendo la buena voluntad y
esfuerzo de la gente, mandó que nos hiciésemos á la vela por-
que hacía el viento bueno, é asi nos levantamos para ir á la
isla de Tidore , é comenzamos á navegar con buen viento
largo é fresco, que nos hacia; toda nuestra artillería cebada, é
la gente bien armada , é con buena voluntad de morir en ser-
vicio de V. M.
A veinte y nueve días del mes de Diciembre de quinientos
é veinte é seis, yendo con viento recio que íbamos á la vela
para Tidore, salió la armada de los portugueses dentre unas
islas , que se llaman las islas de Doy , porque nos estaban
esperando ahí, é como nos vieron tan determinados, y el
viento hacia muy recio, é la nao iba bien artillada, no osa-^
ron allegar á tiro de lombarda , é asi pasamos adelante. La ari
mada que los portugueses llevaron para contra nosotros , eran
dos carabelas, é una fusta, é un batel grande, é otros barcos
de artillería, é obra de ochenta paraos de los moros de Terre-
nate, y de Bathan, y de Aquian, é de Motil; é iban los Re-
yes de Terrenate y de Bathan en persona. También llamaron
al Rey de Gilolo, mas no quiso ir , antes dijo, que era amigo
de los castellanos, é que no iria contra ellos. El capitán ge-
412 VIAGES AL MALUCO.
neral que iba en esta armada de los portugueses, se llama
Manuel Falcón.
Surgimos en la isla de Tidore enfruente de donde solía
ser la ciudad, el primer dia de Enero de quinientos é veinte é
siete, donde luego vino el Rey, que se llama Rajamirr, con
todos sus caballeros , é juraron en su ley de nos ser leales ami-
gos, é nos favorescer en todo lo que pudiesen contra todos
nuestros enemigos, y por el consiguiente juramos nosotros. En
este mismo dia comenzamos hacer tres baluartes en tierra, para
poner artillería para defendernos de nuestros enemigos, é nos
ayudaban todos los indios hasta las mugeres ; y luego otro dia
siguiente sacamos parte de la artillería en tierra , y por el con-
siguiente todas las mercaderías é cosas que había en la nao
porque nos recelábamos que venrían los portugueses á echar-
nos la nao al fondo, é pusimos la meitad de la gente en tierra.
Dende á cuatro ó cinco días que surgimos en Tidore, vino
el dicho Hernando de Baldaya, portugués, á requerirnos por
partes de su capitán , que fuésemos de la dicha isla donde está-
bamos, ó donde no , que venrían con grande armada , é nos
tomarian é matarían á todos. Nuestro capitán respondió co-
mo otras veces, no concediendo en su demanda.
A doce días de Enero del dicho año, antes del día con cua-
tro horas, vinieron los portugueses con grande armada ace-
chadamente ; empero como nosotros hacíamos buena guar-
dia , sentimos luego el ruido de los remos , y tirámosles porque
nos venían á barloar; é como vieron que estábamos en prime-
ra, no osaron barloar , é comenzáronnos á tirar de fuera, y
con el segundo tiro que tiraron matáronnos un hombre, é fe-
riéronnos tres ó cuatro, é asi nos comenzamos á lombardear
unos á otros muy reciamente hasta el sábado siguiente á la
noche que se volvieron , y herimos unos á otros alguna gente,
y con tanto se volvieron á su fortaleza; y aunque en la nao
dieron muchas lombardadas, no le empecían nada porque es-
taba descargada, é la poníamos á la banda porque no nos la
echasen al fondo. Mas todavía rescibió la nao mucho dagno por
causa de la mucha artillería que tiramos della, que como esta-
ba sentida de primero, habrióse mucho mas, por lo cual co-
menzó hacer mucha agua, é pasábamos mucho trabajo no la
pudiendo tener sobreagua , é quiríéndola poner en seco , no ha-
llábamos lugar bueno en el puerto donde estábamos , aunque ha-
bía de la otra parte de la isla lugar para poner en seco ; empe-
ro por miedo de los portugueses no osábamos llevar allá , por-
que luego nos la quemaran, é asi acabo de tres meses, poco
mas ó menos , se fue la dicha nao al fondo.
Acabo de tres ó cuatro días que los portugueses nos lom-
DOCUMENTOS DE LO AIS A. 4I5
bardearon , vinieron de Gilolo cinco paraos del Rey, y estan-
do en el puerto donde nosotros estábamos, tuvimos nueva de
como iba un barco de los portugueses cargado de clavo de la
isla de Maquian á la fortaleza de los portugueses, é asi como
supimos, invió el capitán los cinco paraos con nueve castella-
nos , é topando con el dicho barco pelearon, é tomáronle car-
gado de clavo: en este barco mataron un portugués. Con estos
dichos cinco paraos invió el Rey de Gilolo á pedir al capitán
veinte hombres, é algunos tiros gruesos, é versos para defen-
derse de los portugueses , é luego el capitán le envió los hom-
bres é cierta artillería.
Con estos mismos paraos fueron oficiales á Gilolo para ha-
cer una fusta con todo el .aparejo nescesario para ello , asi de
clavazón , como de otras cosas que la madera y tablas ; é otras
cosas que habia en la tierra el mismo Rey de Gilolo mandaba
proveer á su costa.
Asimismo en este tiempo pusimos en Tidore en astillero un
navio para inviar por cabo de Buena-Esperanza á España ; é
comenzaron los indios también hax;er navios de remos para pe-
lear, aunque todavía tenían algunos, con que á las veces ha-
cíamos enojo á nuestros enemigos.
Coma el Rey de Gilolo tuvo los castellanos en su pueblo,
hacia mucha guerra á los enemigos , é á nosotros hacia todo ■
placer é honra que podía, é nos favorescia mucho, que si por
su favor no fuera, pasáramos mucho mas trabajo de lo que pa-
sábamos.
Por el mes de Mayo vinieron dos navios de portugueses,
donde venía un D. Jorge de Meneses por capitán de la forta-
leza: é como llegó , luego nos comenzó hacer requerimientos
como el capitán primero, é nosotros á ellos por el consiguien-
te , dijiendo : que las islas de Maluco é Banda é otras tierras
3 ue estaban por ahí á la redonda, estaban en la demarcación
e V. M. , é pues que ello era asi , íes requeríamos se fuesen,
de aquellas islas, é nos dejasen la tierra libre; empero no pro-
vechaba nada, porque ellos decían que estaba en la demarcion^
del Rey de Portugal. E como vio este dicho D. Jorge de Me-
neses , que tan raigados estábamos en la tierra , c tan bien nos
habíamos con ellos , acometió á los Reyes de Tidore é Gilolo,
que nos matasen á traición, prometiéndoles grandes dábdivas;
mas ellos nunca quisieron acometer ni hacer tal cosa, antes
nos descubrían lo que los portugueses les inviaban á decir. E
visto que por esta vía tampoco no podían hacer lo que que-
rían, determinó este dicho D. Jorge de Meneses de nos matar
con ponzoña , mandando echar en un pozo de agua de que be-
4*4 VIAGES AL MALUCO.
Wamos: lo cual fue descubierto por un clérigo de los portu-
gueses que escribió á nuestro capellán de como la primera vez
t|ue fuesen allÁ portugueses, determinaban de echar ponzoña en
el pozo de agua de que bebíamos; é asi nos guardamos desta
vez cerrando el pozo, sin peligrar ninguno.
En este tiempo me mandó á mi el dicho capitán Martin
Iñiguez á Gilolo para que tuviese cargo de los hombres que
estaban ahí, é para dar priesa en la fusta que hacíamos; y es-
tando yo allá, vinieron unos portugueses á la isla de Tidore
en achaque de querer hacer paces con nosotro<; , y dieron pon-
zoña al dicho capitán Martin Iñiguez en una taza de vino, de
lo cual murió luego; áfue levantado á votos por capitán Her-
nando de la Torre, que era teniente al tiempo del dicho Mar-
tin Iñiguez de Carquizano, y antes que el dicho capitán mu-
riese, dejó Diego de SoUer la fatoría , é fue provehído en su
lugar Diego de Salinas.
Asimismo en el tiempo que estuvimos en Rao, Francisco
de Soto hubo fama que se quiso levantar contra el dicho Mar-
tin Iñiguez, por lo cual fue desprívado del oficio de contador
general, é fue proveído en su lugar Hernando de Bustaman-
te, é yo fui proveído por Contador de la nao.
En el tiempo que Martin Iñiguez de Carquízano murió, se
pasó :i nosotros un señor de cierros pueblos de la isla de Ma-
quian, que es una de las islas del clavo, el cual se llama Qui-
chil Humar por favorescer al cual tuvimos grandes guerras, é
todavía los portugueses quemaron todos sus pueblos , é mata-
ron muchos indios, é también mataron un castellano, é pren-
dieron otro de unos seis castellanos que estaban con el dicho
Quíchíl Humar, por mandado del dicho Hernando de la Torre,
y el dicho Quíchíl Humar pasó fujiendo á la isla donde noso-
tros estábamos.
Por el mes de Julio, poco mas ó menos, vino un portu-
gués fúgido, y era echadizo, el cual acabo de ciertos días que
estuvo entre nosotros,, puso ciertas granadas de pólvora en el
navio que hacíamos de noche, é se fugió con tanto á los por-
tugueses: las cuales dichas granadas tomaron fuego, é al so-
nido que dieron cuando reventaron, acudió la gente é mata-
ron al fuego antes que hiciese mucho mal. E después salió la
tabla del costado del navio muy ruya, por lo cual no la bo-
tamos á la mar, porque n6 se pudiera tener sobre agua, é asi
se perdió el trabajo , é todo lo demás en valde por ser nue-
vos en la tierra, é no conoscer la madera.
Casi por este mismo tiempo , veniendo unos paraos de Ti-
dore cargados de bastimentos, donde venían cinco ó seis cas-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 4 1 5
tellanos, toparon con otros paraos de los enemigos, en que to-
maron los otros dos paraos de los nuestros, é mataron dos
castellanos.
Por el mes de Diciembre del dicho año llevamos la fusta
acabada á Tidore, la cual era de dicesiete bancos, y hecieron
capitán della á Alonso de Rios, é á mi me proveyeron por te-
sorero de la mar.
Por el mes de Marzo estábamos unos veinte castellanos con
el Rey de Gilolo sobre un lugar de los enemigos que está en
laBatachina; y estando allí, vimos venir por la mar un navio,
é luego inviamos dos castellanos en dos paraos del Rey de Gi-
lolo para ver que navio era, el cual venia de la Nueva-Espa-
ña que inviaba Hernando Cortés por mandado de V. M. á
saber de nosotros: por capitán del cual dicho navio venia un
Alvaro de Sayavedra ; é como los nuestros le reconoscieron,
luego entraron dentro en el navio, é los paraos tornaron con
la nueva , con la cual holgamos mucho , é luego inviamos á
Tidore á hacer saber al nuestro capitán, para que inviase al-
gún socorro si menester le tuese.
El otro dia siguiente por la mañana, andando el dicho na-
vio en calma, vino á él una fusta de los portugueses é tomo
plática del navio , é conoscido que eran castellanos, quisieran
los engañar ; empero el Sayavedra estaba informado de los dos
hombres que estaban dentro, é todavía no dejó de preguntar
que les rogaba que le dijiesen en cuál de aquellas islas de Malu-
co estaban los castellanos. Los portugueses les respondieron,
que no habia en Maluco castellanos, aunque era verdad que
habia venido ahí una nao grande, é cuando llegaron en las is-
las , traíanla que no se podia tener sobre agua , é que los por-
tugueses les hablan ayudado é favorescido para que hiciesen un
navio, é lo hicieron, é que ellos les dieron asi mantenimien-
tos, como otras muchas cosas que hablan menester, é se ha-
blan ido por cabo de Buena-Esperanza para España; é que asi
les darian á ellos todo lo que hubiesen menester , é que fuesen
con ellos á su fortaleza, que allá se les haria toda honra é cor-
tesía. Respondióles el Sayavedra, ¿que para qué decian aque-
llo? que ya él sabia cierto en como habia castellanos en Malu-
co , é pasaron otras muchas pláticas. E como los portugueses
vieron que no les podían engañar con palabras , comenzáron-
les á lombardear , é por el conseguiente los del navio á ellos;
é como comenzó á refrescar un poco el viento, entróse el na-
vio en Gilolo é surgió.
Esta dicha noche vino un batel de los portugueses con cier-
tos paraos de los moros, y Juntados con la fusta, como amá-
neselo , comenzaron á lombardear el navio , é los del navio
4.l6 VIAGES AL MALUCO.
defendíanse lo mejor que podían; y estando en esto, páreselo
nuestra fusta con ciertos paraos de Tidore, que venían en bus-
ca del navio, que como Hernando de la Torre, nuestro capi-
tán, tuvo la nueva del navio, luego invíó la fusta muy bien
armada. Como los portugueses vieron nuestra fusta , luego se
apartaron del navio, é se fueron para su fortaleza.
Como nuestra armada llegó á donde estaba el navio, lue-
go alzaron las áncoras é se fueron para Tidore, é de ahi en
adelante comenzó andar la guerra mucho mas caliente; é un
lunes á cuatro de Mayo del dicho año de quinientos é veinte
é ocho, vino una galera de los portugueses con catorce paraos
de moros, é como nos dieron el rebate, embarcámonos treinta
é siete hombres en la nuestra fusta con Alonso de Ríos, ca-
pitán della, é fuimos á luengo de la isla por donde ellos ve-
nían, pensando que no eran sino algunos paraos que venían ha-
cer algún salto ; é cuando nos catamos , vimos que también ve-
nia la galera de los portugueses que había pocos días que la
babian hecho. Hubimos nuestro parescer entre todos, é todos
fuimos de un voto , que pues estábamos ya tan cerca los unos
de los otros, que grande mengua nos seria volvernos huyen-
do, é nos tenrian á cobardía los indios : é asi encomendándo-
nos áDios y al señor Santiago , fuimos luego á barloar con ellos,
porque á las lombardadas teníannos gran ventaja por causa de
la mucha artillería que traían en la galera , y andubimos pe-
leando bien tres horas grandes, y á la postre ganamos la ga-
lera , aunque con mucho trabajo : matáronnos cuatro hom-
bras , é feriéronnos los mas de nosotros : nosotros matamos á
ellos ocho hombres, é los demás quedaron muy mal feridos; é
asi llevamos la galera á la ciudad de Tidore con toda su gente,
donde pusimos á buen recado todos los presioneros.
Aparejado el navio de Sayavedra de todo lo nescesarlo , par-
tióse de Tidore para la Nueva-España por Junio del dicho año
de quinientos é veinte c ocho , y llevó por piloto á Macias del
Poyo. También iban dentro unos portugueses, que se habían
fúgido á nosotros , por nombre el uno Simón de Brito Hidal-
go, y el otro Bernaldin Cordero. Asimismo iban de los pre-
sioneros el patrón de la galera que tomamos, é otros hombres
de otra calidad, los cuales inviábamos en el navio, para que
dellos mismos supiese V. M. lo que pasaba allá. E yendo su
viage', estando surtos con vientos contrarios en unas islas de
negros que llaman Papuas , las cuales están al leste del Maluco,
obra de docíentas leguas , levantáronse con el batel los dichos
Simón de Brito é Fernando Romero, patrón de la galera, é
otros portugueses, é venieron la vuelta del Maluco, dejando
al navio sin batel, é anduvieron mucho tiempo perdidos por
BOCUMEKTOS DE LOAISA. 4I7.
causa de las grandes corrientes, que no pudieron aportar áMa-.
luco, é dieron consigo en unas islas donde dejaron el batel, é'
se quedaron algunos de ios portugueses, ecepto el Simón deí
Brito y el patrón» que^e entraron en una canoa, y un es*
clavito suyo para venir á. Maluco, é fueron á dai- consigo en
la Batachina por la parte de leste, cincuenta leguas de donde
estábamos nosotros. Y un día vínonos nueva como, estaban en
la Batachina, en un lugar que sé llama Guayamelin, ciertos
portugueses que se habían perdido ahí. E luego incontinente'
me mandó á mi el dicho nuestro capitán, con otros dos com-
pañeros, con diez paraos de moros, para que fuese á ver que
cosa era, é para si fuesen portugueses, los llevase á buen re-
cado: é asi ido al dicho lugar de Guayamelin, hallé que eran
el dicho Simón de Brito y Fernán Romero, portugueses, que
se habían fúgido de la dicha carabela del dicho 5ayavedra, é
luego los prendí, é los llevé á buen recado á Tidore, donde
hallé á Sayavedra , que era vuelto por causa ,de hallar los vien-^
tos contrarios, é también por no tener batel, aunque quisiese;
esperar al buen viento para hacer aguada é leiña, si en algu-.
na tierra fuese ; é por este respeto se tornó la dicha carabela
de mas de setecientas leguas á cabo de seis meses dende que;
partió de Tidore: é asi los portugueses no se fueron por otro
respeto, sino paresciéndoles que los del navio sin batel no osa-
rian pasar adelante.
Hecha pregunta á los dichos Simón de Brito é Fernan^
Romero sin quistion de tormento, confesaron luego como se
hablan fúgido, é aun á lo que me paresee á mí, por hacer ese
servicio al Rey dé Portugal , paresciéndoles que le hacían gran
servicio en que ellos fuesen causa que el dicíio navio no pasase
á la Nueva-España, porque V. M. no supiese lo que pasaba
en Maluco, y de como los portugueses poseían las tierras de
V. M. ; y tomada la confesión dellos , mandó el dicho nuestro
capitán , por sentencia en pena del maleficio que hicieron , que
al dicho Simón de Brito le arrastrasen por la ciudad de los mo-
ros, é después le cortasen la cabeza, é le hiciesen cuatro cuar-
tos, é al dicho F'ernan Romero le ahorcasen en una horca:
todo lo cual asi se cumplió como el dicho Fernando de la Tor-
re dio por sentencia , é luego el mismo día se ejecutó.
Como el navio volvió^ se puso hacer un batel, é por que
el dicho navio se comía ya del gusano, é hacía mucha agua,
le echamos un aforro de tablas por defuera en el costado con
un betume que allá se acostumbra hacer á las naos;::é apareja-
do de todo lo nescesario, asi de bastimentos, como de todo lo ■
demás, tornamos á inviar, y el dicho Fernando de la Torre,
nuestro capitán, é todos los que quedábamos en su compañía
TOMO V. GGG
41 8' VÍAGES AL MALUCO.
éramos de parescer , que el dicho navio debía de venir por ca-
bo de Buena-Esperanza, pues que para la Nueva-España ha-
llaban los tiempos contrarios; empero nunca quiso el dicho Sa-
yavedra- sino seguir por donde primero; el cual partió por
Mayo de quinientos é veinte é nueve.
En este comedio hubimos muy grandes guerras con los
portugueses, y ganamos por fuerza de armas toda la isla de
Maquian, 6 restituimos al dicho Quichil Humar todas sus tier-
ras ; y por el conseguiente tomamos en veces en este comedio
cuatro paraos de los enemigos con toda su gente é artillería,
é les quemamos é robamos muchos pueblos.
El dicho D. Jorge de Meneses , capitán de los portugueses,
viendo que siempre le iba mal con nosotros , buscaba cuantas
maneras podia para hacernos todo mal. Y un dia yendo nues-
tro clérigo á la fortaleza de los portugueses á confesarse, des-
pués de pedido seguro, y el dicho D. Jorge haberle inviado
con un portugués, hombre principal, como desembarcó é fué
á la fortaleza, luego le mandó prender el dicho capitán Don
Jorge de Meneses al dicho nuestro clérigo , é á un mancebo
que iba en su compañía , é los echaron debajo en la Torre con
grandes presiones, donde los tuvieron mas de siete meses: é
á cabo deste tiempo dimos por el dicho clérigo é su compañe-
ro cuatro portugueses de los presioneros que teníamos , cuales
el dicho D. Jorge de Meneses quiso escoger , porque no tenía-
mos clérigo , é los que se morían , iban sin confesión.
A los veinte de Otubre de quinientos é veinte é nueve fui-
mos de armada unos treinta hombres con los moros de Gilolo
é Tidore, á destruir unos pueblos de los enemigos, obra de cin-
cuenta leguas de Maluco en la Batachina por la parte de leste,
y al cuarto dia, después de partidas de Tidore, topamos con
siete paraos de la isla de Terrenate , en los cuales iban muchos
portugueses , é venimos á pelear unos con otros , é tomamos-
Íes un parao con toda su gente , é los otros escaparon hu-
yendo.
Asi como nosotros partimos de Tidore , luego fueron avi-
sados los portugueses de la dicha isla de Tidore , de como era-
mos de armada la mejor gente que entre nosotros había, é por
el conseguiente la mayor parte de los moros de la isla, é se-
gún fama pública, el que dio el aviso fue Fernando de Busta-
mante , contador general.
Dia de S. Simón é Judas , sabido por los portugueses que la me-
jor gente, asi de los castellanos como de los moros, eran fue-
ra de la isla de Tidore , é los que quedaban con Fernando de
la Torre, no eran sino obra de cuarenta hombres, y al dicho
Fernando de Bustamante tenían por su parte, porque ya se
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. 4I9
había carteado con ellos, fueron con grande armada sobre la
ciudad de Tidore , é desembarcados entraron en la dicha ciu-^
dad por fuerza de armas, y á la entrada mataron un castella-
no, é prendieron dos muy mal feridos, é asimismo ferleron
otros algunos, é mataron muchos indios, é robaron .é asóla»'
ron la dicha ciudad. '■•-.^ f!-;? .i'.'Tij.. tA í-j\j 'coiuúhno iol ítoo
Viendo el dicho Fernando de la Torre, miéfetró capitaiV,
que no podia resistir contra la armada de los portugueses, re»-
trujóse al baluarte principal que teníamos con su gente, é de
alli mandó tirar á los portugueses al condestable con unos t¡^
ros gruesos, y en esto dijo el dicho Fernando de Bustamante,
contador general, al dicho Fernando de la Torre, capitán, que
ya no era tiempo de pelear mas con los portugueses , sino de
ser todos unos; é por el consiguiente dijo el condestable de los
lombarderos, que no habia de tirar con ningún tiro, porque
estaba ya hablado con el dicho Bustamante. Viendo esto el
dicho Fernando de la Torre é otros castellanos , comenzaron
á tirar con los tiros ellos mismos, é pelear contra los portu^
gueses, que aunque habia otro lombardero flamenco en el ba-
luarte, tampoco quiso tirar con ningún tiro, antes se salió fuera
por una lombardera con los mecheros en la mano: é asimismo
dijieron otros castellanos , que se debian de ir con los portugue-
ses , é no hablan de pelear mas ; empero con todo eso no de-
jaban de pelear el dicho capitán é otros que eran leales. ]En
este comedio inviaron los portugueses un hombre á los dichos
castellanos con una bandera blanca , como es costumbre , á re-
querirles que se diesen. Y el dicho Fernando de la Torre , ca-
pitán , é otros castellanos respondieron , que no se querían dar,
sino antes defenderse dellos, por cuanto tenian mucha artille-
ría, 6 munición, é pólvora, é no les temían, sino antes espe-
raban en juntando toda la gente de la isla de salir á ellos , é de
haber vítoria con la ayuda de Dios contra ellos ; é con esta res-
puesta se volvió el dicho portugués. En esto el dicho Fernando
de Bustamente andaba amotinando toda la gente, dijíendo: que
estaba ya en fin del año de quinientos é veinte é nueve, é iba
en cinco años que eramos partidos de España, é no había ido
ninguna armada de S. M. , que creyesen que nunca iría mas , é
por tanto se debían pa^ar á los portugueses. Y el dicho D. Jor-
ge de Meneses, capitán de ios portugueses, como quiera que se
había carteado con el dicho Fernando de Bustamante, tornó
á ínviar otra vez al dicho portugués al nuestro baluarte á re-
quirírles que se diesen. Viendo el dicho capitán Hernando de
laTorre,que el dicho Bustamante le amotinaba la gente, acor-
dó de hacer sus partidos con los dichos portugueses, é acome-
tióles que les volvería la isla de Maquían^ c mas la galera que
4^0 ^ VIAGES AL MALUCO.
les habíamos tomado, con toda su artillería é otros tiros que
les habíamos tomado en otros navios, é todos las prisioneros
que teníamos; empero no quisieron los portugueses, sino que
se diesen é fuesen con ellos; é no aceptando los castellanos es-
to, vinieron á concertarse, que el dicho Fernando de la Torre,
con los castellanos que le quisiesen seguir, fuese en un bergan-
tín pequeño fuera de las islas de Maluco al dicho lugar de Za-
mafo, donde primero estuvimos con la nao, é allí estuviese has-
ta en tanto que á nosotros ó á ellos nos fuese algún mandado
de nuestros príncipes ; y en caso que así nos fuese algún man-
dado , que fuésemos obligados los unos á los otros de hacer sa-
ber lo que determinábamos de hacer; é mas, que no pudiese lle-
var el dicho Fernando de la Torre en el dicho bergantín mas
de un tiro de bronce é dos versos de fierro 6 sus armas é
haciendas: é con este concierto entregaron á los dichos portu-
gueses el baluarte con toda la artillería; é asimismo estaba la
casa de la fatoría con toda la hacienda que había de dentro
del dicho baluarte, la cual robaron los dichos portugueses, co-
mo entraron en el dicho baluarte ; é por el consiguiente roba-
ron las haciendas de los castellanos que éramos de armada , asi
esclavos como esclavas, como otras muchas cosas. E asi el di-
cho Fernando de la Torre se fue en el dicho bergantín al dicho
lugar de Zamafo, con obra de veinte hombres que le quisie-
ron seguir , y el dicho Bubacar , gobernador del dícho lugar de
Zamafo , los recibió muy bien.
El dícho Fernando de Bustamente, contador general, se
pasó á los portugueses con todos los otros castellanos, é llevó
consigo los libros de contaduría é todos los testamentos é in-
ventarios é almonedas de los hombres que murieron asi en el
viage como después de llegados en Maluco, con otras escritu-
ras de los vivos é de los muertos ; é algunos de los castella-
nos , que fueron con el dícho Bustamante á los portugueses, son
maestre Ans , condestable de los lombarderos , y Artus , lom-
bardero flamenco, y Francisco de Godoy, sobresaliente, y
nuestro clérigo , por nombre Juan de Torres , é otros que no
<me acuerdo de sus nombres.
Asimismo, después que se apoderaron los dichos portugue-
ses en todo , quemaron una fusta muy buena, que nosotros te-
níamos, con pregón público, por alborotadora é levantadora
de las tierras del Rey de Portugal.
A tres días de Noviembre del dicho año volví yo con el
gobernador de Tidore, que era un hermano del Rey que se
llama QuíchilRade, con tres paraos, donde venían seis castella-
nos dejando la otra armada en Moro, que es en la Batachina,
en la parte del este ; y en el camino tuvimos nuevas de como
DOCUMENTOS DE LOAISA. 421
los portugueses hablan tomado 6 quemado la ciudad de Tido-
re, y que los castellanos estaban encerrados en el baluarte,
porque los portugueses les tenían cercados. E como llegamos
á la isla deTidore, fuimos á un lugar que era muy fuerte, que
se llama Tomolou , á saber lo que pasaba , donde nos contaron
la manera de cómo los portugueses hablan tomado asi la ciu-
dad como el baluarte. E yo viendo esto , rogué al dicho Qui-
chilRade, gobernador, me diese unparao armado para me pa-
sar á Gilolo, donde estaban doce castellanos, porque no era
mi voluntad de pasarme á los portugueses, porque de cierto
cuando menos nos catásemos habla de ir armada de V. M. á
Maluco, y porque Gilolo era muy fuerte, que allá nos podría-
mos defender de los portugueses muy bien. E asi viendo el di-
cho Quichíl Rade que tan buena voluntad tenía de servir á
V. M. , me dio un parao bien armado , donde fui con otros
dos compañeros , y en el dicho parao llevé dos versos de bron-
ce conmigo, é dejé concertado con dicho Quichil Rade, que den-
de á cuatro dia^ fuese yo con la armada de Gilolo , á la dicha
isla de Tidore de noche , é que él se embarcaría con nosotros
para ir á Gilolo á estar en nuestra compañía , é llevaría consi-
go su muger é hijos. Este dicho Quichíl Rade siempre fue gran-
de amigo de nosotros, é servidor de V. M. , é asi ido á la di-
cha ciudad de Gilolo, fui bien rescibído del Rey, é de todos
los caballeros é de los castellanos que estaban ahí, y el Rey
de Gilolo se nos ofresció , que mientras fuese armada de V. M.
él nos daria de su hacienda todo lo que hubiésemos menester
asi para comer como para vestir á todos los castellanos que
en servicio de V. M. quisiésemos estar , é nos favorescería en
todo lo posible , como de hecho lo hizo.
Al cuarto dia fuimos de Gilolo con una armada á Tidore,
á tomar al dicho Quichíl Rade, al cual llevamos con su muger
é hijos ; é también fueron con él otros hombres principales con
sus mugeres é hijos , dejando sus heredades é haciendas.
Dende á diez ó doce días tuvimos nueva de como la arma-
da de Tidore, que había yo dejado en Moro, era vuelta, é que
los mas de los castellanos se habían pasado á los portugueses,
ecepto Alonso de Ríos , que estaba retraído en una montaña
en la Batachína , con otros tres compañeros , con dos versos é
sus escopetas ; é luego en la misma hora fui yo con un parao
muy ligero é bien armado á donde los dichos cuatro castella-
nos estaban , é los recogí é llevé á la dicha ciudad de Gilolo;
de manera que eramos ya diez y nueve compañeros.
Luego dende á cuatro ó cinco dias armamos tres paraos
para ir á Zamafo, á donde estaba el dicho Fernando de la
Torre , nuestro capitán , é fuimos en ellos yo y el dicho
42 2 VIAGES AL MALUCO.
Alonso de los Ríos , con pensamiento de traer al dicho Fer-
nando de la Torre con sus compañeros á Gílolo, para que
allá nos tornásemos hacer fuertes , porque mejor que en otra
parte ninguna podíamos esperar allá á la armada que V. M.
hubiese de inviar para Maluco; y asi llegados en el dicho lu-
gar de Zamafo platicamos con el dicho Hernando de la Tor-
re , lo que llevábamos ordenado , paresciéndonos que era ser-
vicio de V. M. que estuviésemos en parte, que si alguna nao,
ó armada de V. M. fuese aquellas partes, le pudiésemos dar fa-
vor, aunque los portugueses no quisiesen: lo cual estando en
Zamafo no se podria hacer , y estando en Gilolo , si. A lo cual
el dicho Hernando de la Torre se nos excusó , diciendo ; que
tenia jurado é capitulado con los portugueses de tener paz con
ellos, Y <Í2 no entrar en las islas de Maluco hasta tanto que
viniese armada á los unos ó á los otros. E cuando vimos que
no queria hacer otra cosa, dijimos á algunos de su compañía
que viniesen á Gilolo con nosotros, por cuanto teníamos por
nueva cierta que los portugueses, con todos los de Maluco, se
aparejaban para ir á destruir á Gilolo, é asi vinieron cinco cas-
tellanos con nosotros á Gilolo.
Dos dias después que nosotros tornamos á Gilolo, vinie-
ron los portugueses con armada sobre nosotros; empero defen-
dímosles la salida, que no les dejamos desembarcar; é asi se
volvieron sin nos empecer en nada.
En el mes de Diciembre del dicho año de quinientos é vein-
te é nueve tornó á volver la dicha carabela de Sayavedra no
pudiendo pasar á la Nueva-España, é aportó al dicho lugar
de Zamafo. Desta vez murió el dicho Sayavedra en la mar, é
también murieron otros cuatro ó cinco de la dicha carabela.
Viendo el dicho Fernando de la Torre, que la dicha cara-
bela no era pasada á la Nueva-España, é paresciéndole bien lo
ue nosotros le habíamos dicho,', acordó de irse á Gilolo don-
e nosotros estábamos: é asi se vino con la dicha carabela, é
con el bergantín; de manera, que nos juntamos obra de sesen-
ta hombres , é á todos nos daba el Rey de Gílolo de comer,
é comenzamos á tener guerra con los portugueses de nuevo , é
la tuvimos hasta mediado el año de treinta , aunque se nos fu-
gieron muchos castellanos en este comedio á los portugueses,
é otros se nos murían de dolencia por los grandes trabajos é
mala vida que pasaban , é tampoco no teníamos que gastar si-
no lo quel Rey de Gilolo nos daba, aunque el capitán ayu-
daba con lo que podía.
En este tiempo los portugueses hicieron ciertos desaguisa-
dos á los indios de la isla de Terrenate: por lo cual los dichos
indios se alborotaron, aunque al presente disimularon, y or-
I
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. 423;
denaron que se hiciesen paces entre nosotros é los portugue-
ses, é por el conseguiente entre ellos, é concertaron entre sí
todos los de Maluco de armar traición, asi á los portugueses
como á nosotros , é de nos matar á todos. Quiso nuestro Se-
ñor Dios , que yo como tenia mucha conversación é amistad
con muchos indios principales , é sabia bien la lengua de la
tierra, vine á saber en cómo nos querian armar traición , é lue-
go dije al dicho nuestro capitán.
Venido el mes de Mayo de quinientos é treinta , comenza-
mos de entender en asentar paces entre todos, asi los cristia-
nos como los indios de las islas, é yo fui á la fortaleza de los
portugueses con ciertos caballeros de Gilolo, é asenté las pa-
ces con los portugueses é con el Rey de Terrenate, é avisé al
dicho capitán de los portugueses de la traición que ordenaban
de armar los indios, el cual no me quiso dar crédito; y habló
á los caballeros de Gilolo secretamente, prometiéndoles gran-
des dádivas , porque nos matasen á todos los castellanos que es
tábamos en su tierra ; y dende á ocho dias tornó á inviar á
Quichil Catarabumi, que era gobernador de Gilolo, el dicho
capitán de los portugueses sobre ya tener asentadas paces con
nosotros, que nos hiciese matar á todos, prometiéndole gran-
des dádivas , y el dicho Catarabumi estaba en este tiempo mal
con nosotros, por causa que andaba por se levantar con el
Reino ; é porque nosotros favoreseiamos al Rey , que era niño,
que nos le dejo encomendado su padre cuando murió, no osa-
ba acometer , aunque tenia mucha gente de su parte ; é por este
respeto concedió en lo quel capitán de los portugueses le in-
viaba á decir, é le prometió que lo haría. E sabido esto, un
pariente muy cercano del Rey , que se llamaba Quichil Tido-
re, avisónos luego dello, é asi dende ahí en adelante andába-
mos armados , y hacíamos muy buena guardia de noche ; é los
indios hacíannos muchos desaguisados , aunque no todos , sino
los de la parte del dicho Quichil Catarabumi; de manera, que
pasábamos mucha laceria é mala ventura, é todo por servir á
V. S. My, que á querernos pasar á los portugueses, hiciéran-
nos buena compañía; mas paresciéndonos que V. M. no había
de dejar de inviar armada á Maluco , é los que estábamos en
él, podríamos dar mucho favor á la tal armada, é hacer mucho
servicio á V. M. , nunca quisimos pasar á ellos, sino esperar á
todo trabajo é riesgo que_nos podría venir, é teníamos por bien
empleadas en perder las vidas en servicio de V. M.
Por Agosto de quinientos é treinta vino á saber el dicho
D. Jorge de Meneses en como los indios de la isla de Terrenate
ordenaban , con todos los de Maluco , de se alzar contra los
portugueses é nosotros, é asi como se certificó en ello, invió
424 " ■ VI AGES AL MALUCO.
un día disimuladamente á llamar al Rey de Terrenate y al
gobernador é á otros principales para que fuesen á la fortale-
za , los cuales fueron luego ; é como el dicho capitán los tuvo
de dentro de la fortaleza , mandóles echar prisiones, é dio á algu-
nos dellos quistion de tormento, los cuales confesaron de como
ordenaban de armar traición. E visto esto , el dicho capitán man-
dó cortar la cabeza al dicho Quichil de Revés, gobernador de la
isla de Terrenate, que era el mas temido hombre que habia en
aquellas partes, é por el consiguiente mataron otros cuatro ó
cinco caballeros muy principales, é tuvieron preso al Rey en
la fortaleza.
Cuando supieron los indios la muerte del dicho Quichil de
Revés é de los otros caballeros , é la prisión del Rey , levan-
táronse contra los portugueses; de manera, que no osaban sa-
lir los portugueses fuera de la fortaleza un tiro de arcabuz.
Asi como fue la nueva á Gllqlo de la muerte de los otros,
luego se pusieron los indios en armas, é nosotros viendo esto
por el consiguiente; é como quiera que algunos parientes del
Rey estaban bien con nosotros , todavía se nos ofrescian , que
si el gobernador quisiese dar sobre nosotros , que ellos serian
de nuestra parte, é con esto no les temíamos.
Esta dicha noche fui yo á la fortaleza de los portugueses secre-
tamente en una canoa pequeña con cinco remadores solamente
á certificarme de lo que pasaba, é á ofrescerme por partes de
nuestro capitán, é de todos nosotros á los portugueses, sí te-
nían nescesidad de nuestro favor y ayuda, que les favoresce-
riamos con todo nuestro poder ; y á la verdad á esto mas nos
ofrescímos porque ellos se nos ofresciesen á lo mismo , que por
voluntad que teníamos de les favorescer, porque nos recelá-
bamos que habíamos de venir en necesidad ; é así el dicho ca-
pitán de los portugueses é todos ellos me rindieron las gra-
cias, é se ofrescieron á lo mismo, é dejé concertado con ellos,
que si en nescesidad nos viésemos , que allá mandaríamos por
socorro, é quedamos muy grandes amigos, olvidando las co-
sas pasadas; é luego en la misma hora volví para la dicha ciu-
dad de Gílolo, y á la vuelta corrí gran riesgo, porque me hu-
bieran de tomar los indios en tierra.
Cuando volví á Gílolo, hallé ia cosa tan revuelta que el ca-
pitán, con obra de cuarenta hombres que tenia, estaba arma-
do, é hecho fuerte en unas atarazanas grandes, puesta su ar-
tillería en orden é cebada; é yo viendo esto, fui derecho á las
casas del Rey, donde hallé al dicho gobernador con mucha
gente armada , é habléle haciéndole un razonamiento en su
lengua delante de todos , dijíendo : que bien sabia él que dende
que llegamos en Maluco con la nao, siempre los de Gílolo é
DOCUMENTOS DE LOÁIS A. 42)
fiosotros nos hablamos /avorecido hasta morir, é hablamos re-
cibido nosotros del Rey de Giloio muchas mercedes, y él de
nosotros todo servicio que nosotros le habiamos podido ha-
cer; y allende desto, que placiendo á nuestro Señor, que co-
mo fuese armada de V. M. á Maluco , le serian pagadas Jas
mercedes que nos hacia cada dia, con hacerle el mayor Rey de
Maluco; é pues que hasta entonces siempre nos habiamos fa-
vorescido los unos á los otros, é habiamos seido en uno, que
asi hiciésemos dende ahí en adelante, é que no curásemos de
entremeternos entre los portugueses y los deTerrenate, sino
que allá se hubiesen los unos con los otros : de manera, que
vino la e-osa á t^l estado con esta plática é otras muchas que
hicimos, que para hora de viesperas ya estábamos todos ami-
gos los unos con los otros, y juramentados de nuevo.
Por el mes de Otubre del dicho año vino un capitán de los
portugueses con gente por gobernador é capitán de la forta-
leza de Maluco, el cual se llamaba Gonzalo Perera, con el cual
asentamos de nuevo las paces como teniamos con el capitán
D. Jorge de Meneses ; é asi como llegó este dicho Gonzalo Pe-
rera, capitán, luego tomó residenefia al dicho D. Jorge de Me-
neses, é le prendió por la muerte del dicho Quichil de Revés,
y asi preso le invió para la India de Portugal: é como los in-
dios vieron que habla venido el dicho Gonzalo Pereira con
gente , luego asentaron paces con él , aunque duraron muy
poco , porque á cabo de seis meses que estuvo en Maluco el
dicho capitán Perera , le mataron á puñaladas dentro en la for-
taleza los indios de Terrenate, é asimismo mataron otros mu-
chos portugueses , é les quemaron su poblazpp , é robaron mu-
cha hacienda, y tuvieron la fortaleza casi tomada: éasi todas
las islas de Maluco se levantaron contra los portugueses , ecep-
to los de <jilolp que no se amostraron ni con los unos ni con
los otros por amor de nosotros , aunque los indios de Terre-
nate ofrescian muchas dádivas, asi á nosotros como á los de Gi-
loio , porque les favoresciesemos; empero escusámpnos con bue-
nas razones, porque hacíamos cuenta que eramos pocos castella-
nos, é sí desbaratábamos é les tomábamos la fortaleza ¿los por-
tugueses, que luego en la misma hora se levantarian los indios
contra nosotros, viéndonos tan pocos.
Acabo de un mes que era muerto el dichoQonzalo Pereira,
inviaron los portugueses una galera bien armada á Giloio, á
donde nosotros estábamos, á pedirnos bastimentos por sus di-
neros, porque estfibau en mucha nescesidad. Nosotros viendo
4U nescesidad, tuvimos tal manera con el gol^ernador é seño-
res de la tierra, quejes dieron muchos bastimentos por sus di-
neros cuanto la galera pudo llevar. E viendo esto los indios de
JOMO V. HHH
426 VIAGES AL MALUCO.
Terrenate, luego levantaron el cerco que tenían sobre la for-
taleza.
Asimismo nosotros entendimos entre los portugueses é los
de Terrenate en concertarlos y hacerlos amigos , é asi los hi-
cimos : por lo cual asi los portugueses como los indios queda-
rou muy grandes amigos nuestros.
Este dicho año de treinta é uno yo di la relación de todas
las cosas que hablan pasado hecha por Fernando de la Torre
para V. M. á un Anibal Cernichi en Maluco, el cual juró en
una ara consagrada de la traer, si el en el camino no muria.
En el año de treinta é dos, por esta grande amistad que
habia entre nosotros é los portugueses , rogamos al capitán de
los portugueses , que era un Vicente deFonseca, que por cuan-
to queríamos inviar un embajador al gobernador dellos á la
India , le mandase dar embarcación. El cual dicho Vicente de
Fonseca respondió qae le placía mucho , pues que asi deter-
minábamos.
E asi inviamos á Pedro de Montemayor al gobernador de
la India de Portugal , haciéndole síiber en como había mucho
tiempo que estábamos enMaluco, é nunca en todo este tiempo
habíamos tuvido mandado ninguno de V. M. , é que tema-
mos por noticia que V. M. habia dado á Maluco al Rey de
Portugal por trecientos mil ducados; é por cuanto nosotros
determinábamos de pasar á España , dejando la tierra á los di-
chos portugueses, é no teníamos navio ninguno para pasar, le
suplicábamos nos mandase dar embarcación para pasar á Es-
paña: é asimismo le mandamos pedir mil ducados á cuenta de
V. M. para nuestros gastos, por cuanto estábamos muy gas-
tados. El cual dicho Pedro de Montemayor se partió de Maluco
para la India por Enero de quinientos é treinta é dos. Era-
mos cuando él partió veinte é siete ó veinte é ocho hombres,
porque todos los otros eran muertos de dolencia con les gran-
des trabajos que pasábamos , asi del espíritu como de nuestras
personas.
En este tiempo pasábamos mucho trabajo, asi porque no
teníamos calzado , como por no tener que gastar , porque el
Rey de Gílolo también se cansaba de proveernos tanto tiempo;
y sino fuera por los muchos puercos monteses que matábamos,
pasáramos mucho mas trabajo.
El año de treinta é tres por Otubre volvió el dicho Pedto
de Montemayor de la India de Portugal á Maluco, en com-
pañía de un capitán del Rey de Portugal, que se llamaba Tris-
tan de Taide , que iba por capitán general é gobernador de
Maluco, y el gobernador de la dicha India nos invió un navio
en que fuésemos con un capitán Jordán de Fretes , natutal de
DOCUMENTOS DE LOAISA. 427
la isla de la Madera, é también nos invió los mil ducados que
le inviamos á pedir, aunque el dicho Tristan de Taide no nos
los quiso dar, hasta que pasásemos á ellos; é asimismo nos in-
vió el gobernador una cédula que nosotros le inviamos á pedir,
para que ningún capitán del Rey de Portugal nos pudiese de-
tener en ninguna de las fortalezas por donde pasásemos, ni tu-
viesen jurisdicion sobre nosotros.
Cuando los indios de Gilolo sentieron que queríamos pasar
á los portugueses, pesóles mucho, é quisiéronnos detener, é
para esto levantaron guerra con los portugueses, aunque nos-^
otros no quisimos, y pensaban los portugueses que nosotros lo
causábamos á sabiendas: por lo cual nos inviaron muchas ame-
nazas, prornetiéndonos de venir sobre nosotros con grande ar-
mada, é de no dar la vida á ninguno de nosotros; é por otra
parte los indios queríannos matar, porque no les queríamos
ayudar á pelear contra los portugueses, é asi corríamos riesgo,
asi con los unos como con los otros. Cuando viraos el pleito
mal parado , dimos é entender á los indios que les queríamos
favorescer , aunque no lo quisiéramos hacer.
Venidos los portugueses sobre la ciudad de Gilolo con
gran armada, andaba el capitán dellos á luengo de la tierra en
una canoa mirando por donde desembarcarian ; é viéndole un
castellano, metióse en el agua con su escopeta, é tirolés detras
de un mangle de muy cerca, y en tirando dijo : for alio; de
manera que entendió el capitán de los portugueses: por lo cual
creyó el dicho capitán de los portugueses que nosotros no que-
ríamos guerra con ellos.. Y luego mandó echar pregón por to-
dos los navios , que ningún portugués ni indio fuese osado
de hacer mal á ningún castellano. E asi otro día siguiente en
amanesclendo desembarcaron los portugueses é los indios que
venían con ellos, é tomaron la ciudad de Gilolo; porque como
los indios vieron que nosotros no queríamos pelear, luego
echaron á fugir, é á la entrada matáronnos al fator Diego de Sa-
linas con una espingardada que fue desmandada. E asi nos fuimos
con los portugueses á su fortaleza , sin que resclblésemos per-
juicio ninguno dellos. En este tiempo no eramos mas de diez
y siete hombres, porque los otros todos eran muertos.
Pasados á los portugueses, dieron al capitán los mil duca-
dos, los cuales repartió entre todos nosotros, después de ha-
ber tomado él lo que era justo , é asi se embarcó con los mas
de los compañeros para la India con el dicho Jordán de
Fretes. Partió á quince de Enero de quinientos é treinta é cua-
tro , é yo quedé en Maluco con poderes del dicho Fernando
de la Torre para cobrar ciertos vales de clavo que debían los
indios á V. M. , y también al mismo Fernando de la Torre é
VIAGES AL MALUCO.
á Otras personas de su compañía; é como yo puse diligencia
para cobrar alguna cosa, vino á saber el dicho Tristan de Tai-
de, capitán de los portugueses, é mandóme llamar, é díjome,
que no curase de pedir á ningún indio nada, porque si él ve-
nia á saber , me castigarla muy bien. E asimismo mandó decir
á algunos Reyes de Maluco , é á otras personas particulares de
los indios que debian clavo á V. M. , que ninguno pagase na-
da. Por lo cual yo no osé á ningún indio nada pidir. Asimis-
mo antes que partiese Fernando de la Torre de Maluco, man-
dó el dicho Tristan Taide á todos los castellanos , que lo que
teníamos tomado en las guerras pasadas á los portugueses, que
volviésemos , é lo que á nosotros nos tomaron no nos lo qui-
sieron volver.
El año de veinte é ocho, cuando Sayavedra venia de la
Nueva-España, halló en las islas de los Célebes unos tres caste-
llanos de nuestra compañía , en una isla que se llama Zarra-
gan, y eran estos dichos hombres los dos dellos gallegos y el
otro portugués, y eran de la carabela Santa María del Parral,
á los cuales resgató el dicho Sayavedra , porque los indios les
vendieron, que los tenían por esclavos , é los llevó consigo á
Maluco. Los cuales dichos tres hombres nos dijieron, que la pri-
mera isla donde llegaron con la carabela donde venían en el
Arcípiélago de los Célebes, fue en Bendenao, en el puerto de
Vizaya, y enviando el batel en tierra por bastimentos, los in-
dios de la tierra tomaron y mataron todos los hombres que
iban dentro. E los de la carabela cuando vieron esto, se hicie-
ron á la vela para ir á Maluco ; é pasando por junto á una isla
que se llama Sanguin , les dio una travesía de viento que dio
con la carabela al través, é se perdieron. E viendo esto los in-
dios de la tierra, dieron sobre ellos , é prendieron é mataron
todos los castellanos de la dicha carabela. E como los indios les
tuvieron en su poder, vendiéronlos á las otras islas; é dijieron
que había otros siete ó ocho hombres en las dichas islas de los
Célebes. E como el dicho Fernando de la Torre supo que ha-
bía mas cristianos presíoneros en aquellas islas de los Célebes,
ordenaba de inviar cinco ó seis paraos para resgatar á los di-
chos cristianos, que hallasen en las dichas islas de los Célebes. Y
en este tiempo que estaban para partir los dichos paraos, descu-
brióse el uno de los gallegos á un gallego que había ido en nues-
tra nao, en como era verdad que el batel de la dicha carabela
habían tomado en Vizaya los indios con toda su gente, é que
después en la carabela hubo un amotinamiento de la gente, é
que habían echado á la mar al capitán D. Jorge Manrique , é á
D. Diego, su hermano, é á un Benavides', vivos, y en la mar
los habían matado á lanzadas , y que estos dichos dos gallegos
DOCUMENTOS DE LOAISA. 429
habían seido en ello , é que se querrían pasar á los portugueses,
porque se recelaban que se supiese.
Partidos los dichos paraos para las dichas islas de los Cele-
bes , iban en ellos los dichos dos gallegos y el portugués con
otros castellanos , porque sabían la lengua de aquellas islas , é á
cabo de tres 6 cuatro días que eran partidos, descubrió este
otro gallego de nuestra compañía lo que el otro le había des-
cubierto. E sabido, el dicho capitán Fernando de la Torre in-
vió luego en pos dellos un parao muy ligero, con un mandado
para que los volviesen á Maluco presos, é á buen recaudo á los
dichos tres hombres; y asi ido el dicho parao, alcanzó á los
otros en el lugar de Zamafo , é luego sentió el uno de los ga-
llegos, é se fugíó por ahí adelante en tierra, é después pasó á
los portugueses. A los otros dos prendiéronlos é lleváronlos á
Tidore, aunque el portugués no tenía culpa, porque no fue en
ello. Al gallego le dieron ciertos tratos de cuerda , en que le hi-
cieren confesar lo que había hecho , al cual mandó el capitán
arrastrar , é después hacer cuatro cuartos , lo cual asi se hizo;
é nunca mas inviamos á rescatar los otros cristianos, los cua-
les aun quedan alia.
Estuvimos en Maluco yo y Macías del Poyo, piloto, que
había quedado en mí compañía, hasta Hebrero de quinientos é
treinta é cinco , y el capitán de los portugueses quisiéranos de-
tener en Maluco , porque quería ínvíar á los Célebes una cara-
bela, é nos quería ínvíar en ella, porque tuvo noticia por unos
indios Célebes de unas islas donde hay mucho oro en el Arcí-
píélago de los Célebes; é asimismo tuvo noticia que en el di-
cho Arcípiélago había mucha madera de sándalo , é trujieron
muestra dello al dicho capitán de los portugueses. Este sándalo
es una mercaduría muy gruesa para la India de Portugal, por-
que si es grande é grueso , vale el bahar cuarenta ducados en
Malaca. En el tiempo que Fernando de la Torre partió de Ma-
luco, yo quedé con condición que en el año venidero de treinta é
cinco me partiría para la dicha India en compañía de un merca-
der que se llama Lisuarte Cairo, en un junco suyo; é que el di-
cho Tristan de Taíde, capitán de la fortaleza, no me detenría
en Maluco á mi ni á mi compañero el piloto contra nuestra
voluntad; por lo cual nos dejó ir, é nos dio licencia para que
fuésemos á Malaca con el dicho Lisuarte Cairo.
Partimos de las islas de Maluco yo y el dicho piloto en
compañía del dicho Lisuarte Cairo á quince de Hebrero de
quinientos é treinta é cinco, é llegamos en Banda á cinco de
Marzo , donde hallamos dos navios de portugueses , que estaban
para cargar de nuez é de macía.
Estas islas de Banda son siete que llevan nuez é macía , é
43^ . VIAGES AL MALUCO.
no hay en el mundo, si allí no, la dicha nuez , ni la macla, é
cógese mucho en cantidad. Están estas islas de Banda ochenta
leguas de Maluco, y están en altura de cuatro grados por la
banda del Sur, y los indios de las dichas islas son hombres tra-
tantes, é grandes amigos de castellanos, é del Rey de Tidore.
En el tiempo que estuvimos en Maluco en nuestra prosperi-
dad, siempre nos tratábamos los unos con los otros; é al tiem-
po que tomaron los portugueses nuestra fortaleza, bien habia
en Tidore seis ó siete juncos de Banda , que hablan ido á tra-
trar con nosotros, á los cuales también tomaron é robaron los
portugueses. Estando nosotros en Banda, vino Quichil Catara-
bume con una armada á las dichas islas, donde me habló Qui-
chil Tidore con las lágrimas á los ojos, y me dijo: que si Dios
nos diese ventura de pasar á estas partes, informase a V. S. M.
de cuan grandes servidores de V. M. hablan seido el Rey de
Gilolo y el de Tidore, é de como por favorescer á la gente de
"V. M. , los portugueses los hablan destruido; que suplicaban á
V. S. M. se acordase de aquellos sus vasallos, y enviase arma-'
da para que ellos con el favor de V. M. saliesen de cativerio,
porque los portugueses los trataban muy mal á todos los de las
islas , en demás á los que se hablan amostrado por servidores
de V. M.
Este Quichil Tidore es un caballero muy principal de Gi-
lolo, y primo carnal del Rey, y el mayor amigo que noso-
tros tuvimos en Maluco , y hombre muy sabio é sagaz. Asi-
mismo me habló Quichil Catarabume con lágrimas á los ojos,
aunque en algún tiempo fue nuestro enemigo , é me dijo que
quisiera hablar conmigo ; empero que no osaba por miedo de
los portugueses , é que pues yo sabia bien su voluntad dellos,
que bastaba ; solamente me rogaba , que cuando en Castilla me
viese, hiciese relación dellos á V. M.
Estando en la isla de Terrenate á la partida , vino á mí un
caballero del Rey de Tidore, que se llamaba Bayanir , y me
dijo quel Rey habia enviado á mi para que me dijiese en como
el quisiera servir á V. S. M.; empero que no osaba, porque
los portugueses no lo sentiesen ; y que me rogaba que asi co-
mo él se confiaba en mi , le tuviese en secreto lo que me invia-
ba á decir, que era, suplicase á V. S. M. , por partes del di-
cho Rey de Tidore , que V. M. se acordase de aquel su vasallo,
por cuanto por servir á V. M. é favorescer su gente , los por-
tugueses le hablan destruido sus tierras, é muerto la mayor
parte de la gente de la isla de Tidore, é cada dia les trataban
muy mal , é todo esto porque el dicho Rey de Tidore habia
recogido á la gente é navios de V. M. en sus tierras , asi á Juan
Sebastian del Cano é Espinosa , capitanes de V. M. , como á
DOCUMENTOS DE LOAISA. 43 1
nosotros. E pues que esto era asi , que V. S. M. mandase in-
viar á aquellas sus tierras, como Príncipe muy poderoso que
es, una armada gruesa para que ellos saliesen de tantos traba-
jos, é V. M. fuese servido dellos , é los portugueses fuesen
echados de aquellas islas; y que si armada ;de V. M. iba, no
hallarla ninguna contradicion en ninguna de las islas de Malu-
co, porque todos deseaban de ser de V. M. é servirle; é que
el Rey de Terrenate é los suyos, en viendo armada de V. M.,
luego se alzarían contra los portugueses , é asi mismo todos los
de Maluco é Banda.
Estuvimos en las islas de Banda hasta el mes de Junio es-
perando los tiempos , é partidos en este dicho mes llegamos en
la Jaba en el puerto dePanaruca, donde estuvimos algunos dias
tomando bastimentos. Habrá de las islas de Banda á este dicho
puerto de Panaruca docientas é cincuenta leguas , y estará en
siete grados poco mas 6 menos. Esta tierra de la Jaba está de
la banda del Sur, y es isla muy grande, y de muchos basti-
mentos , asi de arroz , como de búfanos y vacas é puercos é
cabras é gallinas, é hacen muy buenos bebrajes los indios de
un arroz colorado; é también hay mucho vino de palmas;
también hay mucha caza de venados ; asimismo hay caballos.
En esta isla de la Jaba hay mucho oro , é lo llevan á vender á
Malaca , é también los portugueses vienen de Malaca á la dicha
isla á contratar. Están siempre portugueses en esta ciudad de
Panaruca , porque el Rey es grande amigo dellos.
La gente desta isla es muy belicosa é muy atracionada,
tienen mucha artillería de bronce, que funden ellos mismos, y
asimismo escopetas , é tienen lanzas como las nuestras muy bien
hechas , aunque los fierros son diferenciados , é tienen otras
muchas armas, asi de arcos, como cebretanas, azagayas, é to-
dos generalmente traen siempre en la cinta sendas dagas; sír-
vense mucho de carretas como acá, y estas carretas traenlas
con búfanos. También se hacen muchos juncos en esta tierra
que navegan á todas partes; é asimismo tienen unos navios de
remos , que se llaman calaluces , que andan mucho.
Asimismo , vimos que tenían hechas y hacian muchas fus-
tas á nuestra usanza , porque habían tomado el gallibo de las
fustas de los portugueses. Estos indios deste reino son gen-
tílicos.
En esta Jaba hay Reyes poderosos , asi gentiles como mo-
ros , y el mayor de todos es el Rey de Dema , el cual es moro,
y tiene guerra á la contina con los portugueses, y este Rey
señorea la pimienta de Zunda: esta pimienta de Zunda va á
parar «n la China, y es mejor que la pimienta de la India de
43 2 VIAGES AL MALUCO.
Portugal, porque es mas gruesa, y vale la pimienta mucho en
la China.
Partimos del puerto de Panaruca para Malaca , é llegamos
en fin de Julio del dicho año de treinta é cinco. Habrá dende
Panaruca á Malaca obra de decientas leguas poco mas 6 me-
nos. En esta ciudad de Malaca tienen los portugueses una for-
taleza con quinientos hombres, y es tierra de muy gran trato,
porque acuden á ella muchos juncos ó navios de todas aquellas
partes, asi de Maluco, como de Banda, como de Timor con
mucho sándalo, é de toda la Jaba, é de Zamatra, é de toda la
India , é de Zeylan , é de Paliacaci , con mucha ropa de algo-
don , e Bengala , donde se hace la mas fina ropa de algodón
que se hace en aquellas partes , é asimismo van de Pegú, que
llevan bastimentos é pedrería é almizque; é de Pera, que llevan
mucha cantidad de estaño, é asimismo de otros muchos rios é
tierras que están cerca de Malaca, que llevan mucho oro é es-
taño: especialmente de Zamatra se lleva mas cantidad de oro
que de otra parte ninguna , y es oro muy subido ; y estando
nosotros en Malaca , hubo dia que fueron de Zamatra siete
quintales de oro de mercaderes á Malaca. Asimismo va á Ma-
laca mucho oro de Clan , é de Patani , é de Burney va
canfora. Asimismo hay muy gran trato de la China , asi de
mucha porcelana , como de muchas sedas de todas suertes, co-
mo de almizque , como de otras cosas muy ricas. La China, se-
gund dicen los portugueses que allá han estado, es la mejor co-
sa que hay en aquellas partes. Estuvimos en Malaca hasta me-
diado de Noviembre del dicho año.
Partimos de la dicha ciudad de Malaca para Cochin á 1 5
de Noviembre en un junco de un portugués que se llama Alva-
ro Preto, y pasamos por Zeylan, donde nace la canela que
viene á Portugal , é llegamos en Cochin mediado Deciembre,
donde hallamos á Fernando de la Torre, nuestro capitán , con
ciertos compañeros : é después que nosotros llegamos, vino un
mandado del gobernador, que estaba al tiempo en Diu, para
que diesen embarcación al dicho Fernando de la Torre é á
sus compañeros para pasar á Portugal. A lo que el dicho capi-
tán Fernando de la Torre me dijo , cuando llegó en la India,
el gobernador le hizo buen rescibimiento é buen tratamiento,
é por el consegulente después , asi á él como á los de su compa-
ñía. Al tiempo que vino la licencia al dicho gobernador, dijo
el capitán de Cochin al dicho Fernando de la Torre, que se
aparejase para se partir , é que no llevase en la nao donde el
fuese mas de cuatro ó cinco, é los otros se embarcasen en las
otras naos j por lo cual no nos pesó á nosotros , porque nos re-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 433
celábamos, que viniendo todos /untos, podría ser. que en la mar
nos echasen en una vela revueltos , ó nos matasen con ponzoña.
E asi yo y el dicho piloto embarcamos en una nao que se lla-
ma S. Roque, é porque nos diesen lugar para meter nuestros
bastimentos que traíamos comprados , dimos cincuenta duca-r
dos, sin tener llave dello nosotros; é asi dende que salimos de
Gilolo hasta acá, siempre gastamos de lo nuestro, ecepto sen-
dos fardos de arroz é un poco de pescado , é sendos ?arafis que
nos dieron en Cochin : vale un sarali, que es una moneda de
oro , trecientos maravedís. ■
Asimismo, se embarcaron en otra nao otros tres compañe-
ros , los dos de los cuales se naurieron sobre cabo de Buena-
Esperanza..
Asimismo, quedaron en Cochin, para se embarcar con el
dicho Fernando de la Torre, cuatro compañeros y eldichoT'er-
nandoxle la Torre cinco, los cuales se hablan de embarcar en
una nao que se llama la Gallega, con un capitán pariente del
conde de Castañeda. E por cuanto podía ser que el dicho Fer-
nando de la Torre tallesciese en el camino, ó le acaeciese otro
desastre alguno , por lo cual no pasase á estas partes , parescio-
nos bien que el dicho Fernando de la Torre hiciese alguna re-
lación á V. M., é inviase conmigo. E asi el dicho Fernando de
la Torre hizo una relación en breve para V. M., remitiendo
lo demás á mí para que yo hiciese ralacion á V. M. E asimis-
mo escribió una carta para V. M., donde hacia mención de
ios muchos- y leales servicios que yo había hecho á V^ S. M*
en aquellas partes. . ; , ojn„itn
Partimos de la ciudad de Cochin , que es donde se carga la
especería para Portugal, á doce dias de Enero de quinientos é
treinta é seis , cinco naos cargadas de especería, é otras dos
quedaban cargando para partir de allí á ocho días, donde en la
una dellas se habia de embarcar el dicho Fernando de la Tor-
íe :. é venimos nuesto viage , y antes que llegásemos en Sant
Lorenzo , dejó nuestro capitán Martin de Fretes á las otras
naos, y la causa fue por ser muy velera nuestra nao; é si-
guiendo nuestro viage , pasamos el cabo de Buena-Esperanza á
los treinta de Marzo, é de ahí venimos á.reconoscer la primera
tierra á la isla de Santa Elena , donde tomamos aguada. Está
la dicha isla de Santa Elena en diez é seis grados por la parte
del Sur. Estuvimos en esta dicha isla ocho dias , donde toma-
mos muchas calabazas verdes para comer , é muchas granadas
é naranjas é muclio pescado., con que refrescó miichoUa gen-
te. También hay en esta isla puercos monteses y cabras 'mon-
tesas. En esta isla está un hermitaño portugués , y no hay otra
TOMO V. III
434 VIAGES AL MALUCO.
gente ninguna. Es isla muy pequeña, que no tiene mas de cua-
tro leguas de redondez.
Partimos de Santa Elena, é seguimos nuestro viage paraPorr
tugal, 6 llegamos en la ciudad de Lisboa á veinte é seis días de
Junio del dicho año.
Al tiempo de desembarcar en la dicha ciudad de Lisboa , mi-
róme la guarda maj^or muy bien , primero mi persona , y des-
pués la caja, donde hallaron en un portacartas la relación y la
carta que Fernando de la Torre inviaba á V. M., los cuales
me tomó la dicha guarda mayor de las naos que vienen de la
India, aunque yo me agravié mucho. E asimismo me tomaron
el libro de la contaduría de la nao en que fuimos á Maluco , con
otro libro grande mió , é ciertas cartas de hombres castellanos
de nuestra compañía , que quedaban en la India de Portogal; é
asimismo traíamos asentadas las islas de Maluco é Banda é
otras islas en papel blanco, é después cerradas como cartas men-
sajeras por traerlos mas disimulados, los cuales también toma-
ron. Asimismo tomaron de la dicha caja la derrota que hici-
mos de aquí á Maluco, é por el consiguiente la derrota que
hizo la carabela que fue de la Nueva-España á Maluco, con
otras memorias y escrituras ; lo cual todo tomó la dicha guar-
da mayor sin auto de escribano, ni nada, sino asi de hecho.
Yo viendo que la dicha guarda mayor me tomó todo lo ar-
riba dicho tan descomedidamente, determiné de ir á quejarme
al Rey de Portugal, á la ciudad de Ebora, donde al presente
estaba, é ido allí fui derecho al embajador, Sar-
miento , al cual di cuenta de como venia de Maluco , y al tiem-
po de desembarcar en Lisboa la guarda mayor me había toma-
do los dichos papeles; é yo, viendo que no me los quería vol-
ver , iba agraviado al Rey. Díjome el embajador de V. M. que
no curase de hablar, ni agraviarme al Rey de Portugal por
ello, sino antes lo mas presto que pudiese me pusiese en cobro,
6 veníese á V. M. é le hiciese relación de todo lo que pasaba,
para que V. M. hiciese lo que fuese servido.
E asi me puse en camino para venir á V. M. á darle rela-
ción é cuenta desto é de todo lo demás , dejando una hija que
traia de Maluco é otras ^cosas en Lisboa.
Mientras yo fui á Ebora, como supo el Rey de Portugal
qte habíamos desembarcado en Lisboa, invíó por nosotros, é
non me hallando á mí , llevaron al dicho piloto á la ciudad de
Ebora , ^donde estaba la corte. El cual dicho piloto como lle-
gó en Ebora, fue luego derecho á la posada del embajador de
V. M. , é le dijo la persona que era , é como por mandado del
Rey iba allá, E viendo esto el embajador , aconsejóle que se au-
DOCUMENTOS DE LOAISA. 435
sentase luego , é dióle un caballo en que se fuese, é así se vino
á esta corte. '/'
Las islas de Aíaluco que llevan clavo, sonTidore, 6 Terre-^
nate, é Motil, é Maquian, é Bachan, que en ninguna de las
otras, aunque hay muchas islas, no se coge clavo.
Cógese en Terrenate, que está en altura de un grado esca-j
so por la parte del Norte, cuando hay mucho clavo, tres mil
c quinientos quintales de clavo. En esta isla tienen los portu-
gueses su fortaleza.
Cógese en Tidore , que está en dos tercios de grado de la •
banda del Norte, cuando hay mucho clavo, tres mil quinta-
tales. En esta isla estuvimos los castellanos.
Cógese en Motil, que está en medio grado, cuando hay mu-
cho clavo , mil quintales.
Cógese en Maquian , que está en un tercio de grado de la
banda del Norte, tres mil é quinientos quintales, cuando haíyA
mucho clavo. "U
Cógese en Bachan , que está parte della en la línea equino-' I
cial, é la mayor parte de la banda del Sur, seiscientos quinta- ^t
les de clavo, cuando hay mucho clavo. f
De manera, que se coge en todas las dichas cinco islas, el
año que hay mucho clavo , once mil é seiscientos quintales, i
poco mas ó menos, é otras veces no se cogen sino cinco ó seis? ^
mil quintales. , ^
En el tiempo que nosotros llegamos en Maluco, valia un
bahar de clavo, que son mas de cuatro quintales, dos ducados;
c al tiempo que partimos por acá , valia entre los indios á diez
ducados el bahar; y esto causaron los muchos mercaderes por- t
tugueses que iban cada año.
Al Sueste de Maluco están las islas de Banda, obra de
ochenta leguas , y aun toma de la cuarta del Sur, y están en
cuatro grados. En estas islas se coge la nuez y la macia : cóge-
se un año con otro cada año siete mil quintales de nuez é .mil
quintales de macía.
Vale en las islas de Banda un bahar de nuez cinco duca-
<los , y pesa cinco quintales , porque es mayor que no el de
Maluco, y vale un bahar de macia siempre siete al tanto que
la de nuez.
Al Leste destas islas de Banda hay muchas islas, de las cua-
les islas traen oro. á Banda á vender, aunque es poco: en es-
tas islas nunca estuvimos portugueses ni castellanos , solamente
los indios se tratan unos con otros.
Entre medias de Maluco é Banda están las islas de Ambón,
é por otro nombre llaman los indios Yaba : en estas islas hay
mucho bastimento, y una dellas es muy grande, y hay árbo-
436 VIAGES Al MALUCO.
les de clavo, aunque son pocos, que trugieron la planta de
Maluco: en estas islas de Ambón se hacen muchos juncos que
navegan por aquellas partes
Al Leste de Maluco está la isla deBatachina, que los de Ma-
gallanes le pusieron nombre Gilolo : esta isla está dende la
equinocial hasta en tres grados de la parte del Norte: en esta
isla es el reino de Gilolo por la parte del Oeste: tenrá de re-
dondez cient é cincuenta leguas , porque yo la he rodeado por
mar. En esta isla hay muchos bastimentos, asi de puercos, co-
mo de cabras, como de gallinas é pescado é arroz é vino é pal-
mas é cocos 6 pan de palo , é desta isla se proveen los de Malu-
co. Esta isla por la parte del Oeste se corre Norte Sur, y junto
con ella está Maluco. Los Reyes de Maluco sojuzgan esta Ba-
tachina 6 otras islas comarcanas.
. Al Leste desta dicha isla de Batachina , hay otras mucbas
islas que se llaman los Papuas , y la gente dellas son todos ne-
gros , de cabello revuelto como guineos , é todos son flecheros,
Destas islas llevan oro á Bachan , aunque es poco , empero es
fino. Las dichas islas de Papuas son muchas por dicho de los
indios.
Al Nordeste de Maluco está un arcip?élago de islas , que es-
tan muy juntas, que descubrió una fusta de portugueses , de-
cientas leguas deMaluco, y están dende tres grados hasta nue-
ve de la parte del Norte.
Al Norte de Maluco estáTalao en cinco grados por la par-
te del Norte : en esta isla surgimos con la nao cuando Íbamos
á Maluco , é los indios de la dicha isla nos dijieron , que al Les-
te-della habia dos islas donde habia mucho oro , que se llama-
ban Gallibu é Lalibu.
; Al Norueste de Maluco está Bendenao en siete grados cient
é (veinte leguas , está dende seis grados hasta diez de la banda
' del Norte : en esta isla nace la canela , é hay mucho oro , é se
pescan perlas en cantidad. Según tuvimos noticia, cada año vie-
nen á esta isla dos juncos de la China á contratar.
A la banda del Norte de Bendenao está Cebú , é según di-
cen los indios hay oro en ella, que vienen cada año los chinos
á contratar.
De la banda del Nordeste de Bendenao tuvo noticia Tris-
tan de Taide, capitán de la fortaleza de Maluco, el año de
treinta é cuatro, que habia una isla muy rica de oro, y el
dicho Tristan de Taide aparejaba un navio para inviar allá.
A la banda del Sueste de Bendenao está Sanguin á vista della:
en esta isla de Sanguin dio al través la carabela Santa María
del Parral , después que la gente de la nao mataron al capitán.
E como dieron al través, dieron los indios sobre ellos, é mata-
\
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DOCUMENTOS DE LOAISA. 437
ron los mas dellos, é los otros prendieron.
Al Oeste de Maluco está un arcipiélago de islas que llaman
Célebes, y los indios destas islas cada año van á Maluco, é lle*-
van oro á vender, aunque no es en gran cantidad.
Al Sudueste de Maluco está una isla grande que se llama
Tubuzu , y hay en ella mucho fierro en gran cantidad , de
donde se proveen todas las dichas islas de aquellas partes, é
también se lleva á la Jaba , é á Timor , é á Burney , é yo estu-
ve en la dicha isla cou los indios de Gilolo , é todo el fierro
que venden es labrado.
Al Oeste desta isla muy cerca están las islas de Macazares,
donde hay mucho oro. En estas islas fue á tener una fusta de
portugueses desgarrada , é porque fuesen á pelear con los in-
dios de una isla de aquellas contra otros de otraisla,les dieron
cierta cantidad de oro, en que hubieron de partes cada mas
de trescientos ducados. E asimismo les daban á los portugueses
los indios por un verso diez cates de oro, que son veinte li-
bras, é los portugueses no quisieron vender el verso por nin-
gún prescio , é asi se fueron su camino.
Junto á la dicha isla de Tubuzu , por la parte del Leste,
está una isla pequeña que se llama Bangay , y hay Rey en
ella: la gente desta isla es muy guerrera, é señorea la mayor
parte de la isla grande, é otras muchas islas, y tienen muy
gran trato por todas aquellas partes. Yo he estado en esta isla
y al tiempo que llegué, era muerta la Reina , y en obra de cua-
renta dias que allí estuve, mataron mas de cient é cinquenta
hombres é mugeres , dijiendo que era menester para que acom-
pañasen á la Reina en el otro mundo , y otro tanto hacen cuan-
do muere el Rey. Este dicho Rey de Bangay es muy rico, é
/tiene mucho oro junto.
Al Sur de Maluco , obra de sesenta leguaí de Tidore, está
una isla grande que se llama Burú , y tiene otras islas al rede-
dor : en esta isla no hay sino mantenimientos , y la gente della
es para poco, y de buena conversación.
Otras muchas islas hay al rededor de Maluco , aunque nos-
otro no hemos tratado en ellas , que largamente habria que
descubrir é señorear.
V. S. M. sabrá , que aunque digan acá que el Rey de Por-
tugal no tiene provecho ninguno de Maluco , dijiendo que se
gasta poco clavo en estas partes, no están bien al cabo los que
'piensan esto , porque con el trato del clavo é de la nuez é ma-
cía que tienen en la India , sin lo que viene á estas partes , asi
el Rey de Portugal como otras muchas personas portuguesas
adquieren é ganan mucha hacienda; porque aunque á Portugal
no traigan sino quinientos quintales de clavo 6 ciento de macía
43^ VIAGES AL MALUCO,
édoclentos de nuez en cada un año , llevan los dichos portugue-
ses á Armuz, que está en la entrada de la mar de Persia, y ven-
den en cada un año mas de seis mil quintales de clavo, é años
hay que se venden mas de diez mil quintales de clavo : é asi-
mismo venden mas de seis mil quintales de nuez moscada , é
mas de ochocientos quintales de macía, porque van á comprar
á la dicha isla de Armuz mercaderes moros toda la dicha espe-
cería, é de ahí pasan á Arabia é á Persia é á toda Asia hasta la
Turquía.
V. S. M. sabrá, que se puede traer de Maluco, si V. M.
fuere servido de mandar tener contratación en Maluco , en ca-
da un año seis mil quintales de clavo, é años habrá que se pue-
den trar mas de once mil quintales , porque en algunos años
cargan los árboles mucho mas que en otros años.
Asimismo se pueden traer de las islas de Banda en cada un
año , uno con otro , ochocientos quintales de macía , é algunos
años mas.
Asimismo se pueden traer de las dichas islas de Banda en
cada un año , uno con otro , seis mil quintales de nuez , é al-
gunos años mucho mas.
Asimismo sabrá V. M. , que hay en Maluco mucho gengi-
bre, que también se puede traer curándolo, como traen los
portugueses.
Asimismo se puede recoger á Maluco la canela que hay en
Bendenao haciendo trato , é se puede traer á España , aunque
no sé cuanta será la cantidad.
Asimismo se puede hacer de Maluco contratación á la Jaba
con el Rey de Dema, para que se haya pimienta, porque este
Rey de Dema tiene mucha pimienta en gran cantidad, y es
enemigo de los portugueses , y tiene noticia de los castellanos é
de las guerras que tuvimos en Maluco con los portugueses: por
lo cual ha de holgar de ser amigo de los castellanos, é tener
contratación con ellos.
Esta contratación se puede hacer por los bandanases, por-,»
que navegan á aquellas partes , y por el conseguiente por los
Amboneses , porque tienen muchos juncos en que pueden llevar
á Maluco la dicha pimienta.
Si V. S. M. fuera servido de mandar tener contratación en
Maluco para que se traiga á España todo el clavo que se coge
en las dichas islas , y por el conseguiente la nuez moscada é la
macía , de nescesidad han de acudir de todas partes á comprar
la dicha especería 6 droguería, á cualquiera parte que V. M.
fuere servido de mandar poner la contratación , porque sepa
V. M. , que no hay en el universo , en lo que está descubierto,
otro clavo, ni nuez , ni macía, sino lo de las dichas islas; é así
DOCUMENTOS DH l-OATSA. 439
á V. M. venría mucho interese destas dichas islas de Maluco é
Banda, que no habrá año ninguno que solamente del clavo é
de la nuez é macía que trujiesen, no traigan de interese á V.M.
mas de seiscientos mil ducados : é mas se puede traer mucho
gengibre é también canela, y haciendo contratación con los ja-
bos, pimienta , de donde se puede haber también mucho interese.
Asimismo , como V. M. verá por esta relación , hay á la
redonda de Maluco muchas islas ricas 6 buenas conquistas , é
por el consiguiente hay muchas tierras de gran trato, en de-
mas la China que se puede contratar de Maluco. Fecha en Va-
lladolíd á veinte 6 seis de Febrero de mil é quinientos é treinta
é siete. = Andrés de Urdaneta.
440 • ■ VIAGES AL MALUCO.
DOCUMENTOS
i
PERTENECIENTES AL VIAGE
DE
ALVARO DE SAAVEDRA.
Núm. XXVII.
Cédula del Emperador á Hernán Cortés para que des^
pache desde los puertos de la costa occidental de N^ue-r
va-España algunas embarcaciones al Maluco para sa^
her el paradero de las que fueron con Magallanes y
Loaisa. (Copia en la Acad. de la Historia.)
El Rej".=D. Hernando Cortés, nuestro Gobernador y Ca^
pitan general déla Nueva-España -.bien debéis saber, como el año
de quinientos y diez y nueve envié una armada de cinco naos
á las nuestras islas de Maluco é otras partes donde hay espece-
ría , que caen dentro de los límites de nuestra demarcación,
para les contratar, de que fue por nuestro Capitán general
Hernando de Magallanes, de la cual algunos navios llegaron á
las dichas islas de Maluco , y rescataron y cargaron en ellas , é
la nao capitana llamada la Trinidad quedó allá, porque hizo
agua , con hasta cincuenta y siete hombres ; y después el año
pasado de quinientos veinte y cinco mandé enviar otra armada
á las dichas islas é contratación de especería con ocho naos , en
las cuales fue por Capitán general el Comendador Fr. García de
Loaisa, caballero de la orden de S.Juan, hasta llegar allá , porque
después de cargadas las naos mas gruesas que lleva él , con las
demás é con cierta gente que de acá lleva , ordene las que han
de quedar en las dichas islas , asentando su trato en ellas y go-
bernándolas : y asimismo este presente año de quinientos vein-
te y seis ha partido Sebastian Caboto con otra armada de tres
naos é una carabela, el cual también hade irá las dichas islas de
Maluco; y porque ansí para saber que se hizo de la dicha nao
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 441
capitana , llamada la Trinidad , y de la gente que en ella quedó en
las dichas islas de Maluco , como para saber la llegada de dichas
armadas á ellas , y el suceso que han tenido , convenia que
con diligencia se enviase por esas partes una carabela ó dos á
traer la relación de ello , habia mandado con diligencia proveer
para que se efectuase: he visto que por vuestras cartas, rela-
ciones que habéis enviado, hacéis memoria de las cuatro cara-
belas ó bergantines que teniades hechos y echados al agua en
la costa del mar del Sur; y como decis que las teniades hechas
para el propósito del descubrimiento de la especería, por la gran
confianza que Yo tengo de vuestra voluntad para en las cosas de
nuestro servicio y acrecentamiento de nuestra Corona Real,
he acordado de encomendaros á vos este negocio. Por ende Yo
os encargo y mando , que luego que esta recibáis , con la dili-
gencia é gran cuidado que en el caso se requiere, evos soléis po-
ner en las otras cosas que son á vuestro cargo , deis orden como
dos de las dichas carabelas, ó una de ellas con el "bergantín , ó
como mejor os pareciere que puede haber mejor recaudo , en-
viando en ellas una persona cuerda , y de quien tengáis con-
fianza que lo hará bien , y bastecidas é marinadas de la gente y
todo lo demás necesario, vayan en demanda de las dichas islas
de Maluco hasta hallar nuestras gentes que en ellas están. E
mandareis de mi parte , é Yo por la presente mando , que el
capitán é la otra gente que en ella enviáredes , asi en su viage
é derrota , como después de llegados á las dichas islas , guarden
la orden contenida en vuestra instrucción que dentro de esta
vá , la cual vos ved: y demás de aquello les dad un memorial
firmado de vuestro nombre, de lo que en todo os pareciere que
deben seguir, porque como persona de tanta esperiencia y que
tan adelante tiene la cosa , lo sabréis mejor hacer , que de acá
se vos puede decir. Y será bien que proveáis como en las di^-
chas carabelas ó bergantín se lleven algunas cosas de rescate,
para que á falta de no hallar las dichas nuestras armadas , ó por
si toparen alguna isla ó tierra rica, puedan contratar é rescatar
en ella , é proveáis como lleven el mejor piloto qne se pueda
hallar,. y todas las demás personas espertas en aquella navega-
ción que sea posible, sobre lo cual escribo á Luis Ponce de
León y nuestros oficiales , que provean lo que fuere menester
para ello , y que vos ayude y solicite. De Granada á veinte
dias del mes de Junio de mil 6 quinientos é veinte é seis años,
=YO EL REY. = Por mandado de S. M. = Francisco de lo*
Cobos.
TOMO V. K.K.K
44i VIAGES AL MALUCO.
Núm. XXVIII.
Instrucción que dio Hernán Cortés d Alvaro de Saavc'
dra , veedor de la armada que enviaba al Maluco,
para el mejor desempeño de su encargo. (Copia coetá-
nea en el Arch. de Ind. de Sevilla, leg. 6.° de Patro-
nato Real.)
Lo que vos Alvaro de Saavedra , que vais por veedor del
armada que vá á las islas de Maluco , é á las otras á ellas co-
marcanas , de que vá por Capital general Alvaro de Saavedra
Cerón , habéis de hacer , es lo siguiente.
Primeramente : antes que los navios salgan del puerto de
Zacatula, donde al presente están surtos, veréis la copia que
el Capitán general ha de hacer de todos los bastimentos , ar-
mas, munición, artillería que van en los dichos navios, é to-
do lo asentareis en vuestro libro, que habéis de tener de todas
las cosas, é firmado con el dicho capitán é Antonio Guíral, que
vá por contador , me la enviareis.
ítem : enviareis copia de toda la jarcia c aparejos que fue-
ron en los dichos navios , é de toda la gente , asi de mar como
de tierra, firmada , como arriba es dicho, y de todo os que-
dará asiento en vuestro libro, firmado de la misma manera,
porque de todo habéis de tener cuenta y razón.
ítem; todos los rescates que lleva el dicho Guiral, habéis
de tomar copia é razón dellos, é firmada de isu nombre y del
Capitán general é Tesorero, la terneis en vuestro libro para
que por ella se vea en lo que se gastan los dichos rescates é lo
que se dá por ellos.
ítem : cuando alguna cosa se hobiere de rescatar , ha de ser
en vuestra presencia , ó de quien vos pusierdes en vuestro lu-
gar , estando absenté : é asentado lo que se rescata y el rescate
que se da por ello, y de quién y dónde se rescata, y cómo se
entrega al tesorero , lo asentareis 'en vuestro libro, donde lo
firmará el Capitán general é el tesorero é el dicho Guiral.
ítem : habéis de asentar en vuestro libro , é se ha de fir-
mar en cada capítulo, como arriba está dicho, todos los pre-
sentes 6 otras cosas que se hobiere en el dicho viage , cada
cosa por sí , y donde se dio ó hobo ; é asimismo habéis de fir-
mar todas estas cosas en los libros del tesorero é contador; é
porque, como sabéis, vais á buscar á los capitanes Frey García
de Loaisa é Sebastian Caboto, é queriendo nuestro Señor, po-
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 443
dría ser que no tuviesen navios , é toviesen alguna copia de
especería, la cual han de dar para que se traiga en esos na-
vios, asentareis lo que dieren é á quien se entrega, é haréis
que lo firmen en vuestro libro los dichos capitanes é los oficia-
les que consigo llevaron.
Lo cual todo que dicho es , os mando que asi hagáis é cum-
pláis, conforme é de la manera que en esta instrucción se con-
tiene. Fecha á veinte 6 síiete de Mayo de mil é quinientos é
veinte é siete. = Hernando Cortés.
Núm. XXIX.
instrucción que dio Hernán Cortés d Antonio Quiral para
desempeñar el cargo de Contador en la armada de
Saavedra. (Arch. de Ind. ea Sevilla , leg. 6." de Pa-
tronato Real.)
Lo que vos Antonio Guiral que vais por Contador, é que lle-
váis cargo de los rescates, que van en el armada que vá á las
islas de Maluco é á las otras comarcanas , de que vá por Ca-
pitán general Alvaro de Saavedra Cerón , habéis de hacer , es lo
siguiente.
Primeramente : daréis copia de todos los dichos rescates de
cada género dellos por sí , la cual firmada de vuestro nombre é
del dicho Capitán general, terna el Veedor Alvaro de Saavedra.
ítem: cuando alguna cosa se rescatare, que será en vuestra
presencia, asentareis en vuestro libro lo que se rescata: y qué
rescate se dá por ello y en qué parte se rescata , y el capítulo
que desto asentardes en vuestro libro, firmarle ha el Capitán ge-
neral Y el Tesorero, á quien se ha de entregar todo lo que se
rescatare, y el Veedor: y terneis de todo este libro é cuenta
para que por él é por el que el Veedor ha de tener , el Te-
sorero dé cuenta de lo que rescibiere.; y vos ansi mismo deis
descargo de los dichos rescates , y en los libros que los dichos
Tesorero é Veedor tuvieren , firmareis vos Juntamente con
ellos cada capítulo de lo que ellos asentaren, ansi de rescates,
como de presentes, como de otra cualquier cosa que se hobiere,
para que de todo hayáis buena cuenta é razón.
ítem : terneis muy especial cuidado de asentar todas las co-
sas que sucedieren en este viage muy particularmente , desde el
dia que partierdes , fasta que despachéis los navios , porque sé
de vuestra habilidad é suficiencia, que lo haréis muy bien y
con toda fidelidad , y porque oreginalmente se ha de enviar
444' VIAGES AL MALUCO.
vuestra relación á S. M. , os ruego y encargo mucho que sea
muy copiosa y entera y clara , porque mejor se pueda en-
tender.
ítem : porque el Capitán general ha de hacer copia antes
que saVga del puerto, de todos los bastimentos, armas, artille-
ría , munición y de todas las otras cosas que van en la dicha
armada, estaréis presente á lo ver; y en la copia que de ello se
enviare, firmareis con el dicho capitán ó veedor, é asentarloeis
en vuestro libro ; y porque , como sabéis , vais á buscar á los
capitanes Frey García de Loaisa é Sebastian Caboto, y que-
riendo nuestro Señor, podría ser que no tuviesen navios é tu-
viesen alguna copia de especería, la cual han de dar para que
se traiga en esos navios, asentareis lo que dieren é á quien se
entrega , é haréis que lo firmen en vuestro libro los dichos ca-
pitanes é los oficiales que consigo llevaron.
Lo cual , todo que dicho es , os mando que ansí hagáis é
cumpláis , conforme é de la manera que en esta instrucción se
contiene. Fecha á veinte é siete de Mayo de mil quinientos é
veinte é siete. = Hernando Cortés.
Núm. XXX.
Instrucción que dio Hernán Cortés d Alvaro de Saavedra
Cerón fara el viage que había de hacer con el arma-
da d las islas de Maluco. (Arch. de Ind. en Sevilla,
leg. 6.° de Patronato Real.)
Lo que vos Alvaro de Saavedra Cerón, capitán, que vais
á las islas de Maluco é á las otras tierras á ellas comarcanas,
que son en los límites y demarcación del Emperador nuestro
Señor , habéis de hacer , demás de lo que S. M. por su instruc-
ción manda , es lo siguiente.
Primeramente: después que hayáis llegado á la villa de Za-
catula, donde están los navios en que habéis de ir, y haréis
ver y veréis por vuestra persona los dichos navios, jarcia é apa-
rejos dellos , i todas las otras cosas que son necesarias para ir
bien aparejados conforme al viage que lleváis , mirareis si fal-
ta alguna cosa, y con brevedad me lo escribiréis para que se
provea , y me enviareis relación de todo lo que en los dichos
navios hallardes.
ítem: haréis copia de los maestres, pilotos y marineros que
van en la dicha armada; y ansimismo me la enviareis, para
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 445
que yo sepa el recabdo que lleváis, y como van amarinados
los dichos navios.
ítem : haréis otra copia de los bastimentos , rescates é otras
cosas de provisión que ansimismo fueren en los dichos navios,
y entregarloeis á los despenseros é personas que para ello van
señaladas , é á vos os paresciere que pornan mejor recabdo ; y
de todo ansimismo me enviareis copia y razón,
ítem : veréis é haréis copia de la artillería , munición é otras
armas que van en los dichos navios , y ansimesmo me la en-
viareis.
ítem : haréis alarde de la gente de tierra que lleváis en los
dichos navios , poniendo los capitanes é otros oficiales que lle-
varen cargos en la dicha armada , y ansimismo me la en-
viareis.
ítem : porque Dios nuestro Señor os guie y encamine en
vuestra jornada, haréis pregonar ó notificar en manera que
venga á noticia de todos los de vuestra compañía, que ninguna
persona, de ninguna calidad que sea, ose decir blasfemia de
Dios nuestro Señor, ni de su gloriosa Madre, ni de alguno de
sus santos, so la pena que á vos os paresciere demás de las es-
tablecidas en derecho; y terneis mucho cuidado y vigilancia en
que ansi se cumpla , encomendándolo á los capitanes de los
navios donde vos no fuerdes , é á los que fueren por tierra en
vuestra abfencia, é á los maestros de campo; é sabiendo que
no se cumple , hacer loéis castigar con mucho rigor , ejecutando
las penas en los que contrario hicieren.
ítem: porque la principal cabsa para blasfemar es los jue-
gos de naipes y dados , prohibereis ansimismo por el pregón
ó por otra manera que se sepa, que ninguna persona jueguen
los dichos juegos, é ansimismo lo castigad con todo rigor; y
porque en los ejércitos , mayormente en los que se hacen por
la mar, hay necesidad de algund género de recreación 6 pasa-
tiempo, permitiréis que una cantidad moderada, que á vos os
paresciere , se pueda jugar , con tal que sea en vuestra presencia
donde vos estuvierdes , y en vuestra absencia en presencia del
capitán que estuviere en vuestro lugar, porque desta manera se
evitará las blasfemias, y la gente terna algund ejercicio.
ítem: no consintireis que en los dichos navios, ni en nin-
guno dellos , vayan mugeres de quien se espere escándalo entre
la gente , y en esto se tenga mucha vigilancia , porque suelen
ser muy dañosas en semejantes compañías.
ítem: embarcareis toda vuestra gente, y en el navio que
nombrardes por capitán , donde ha de ir vuestra persona, irán
las personas que llevan cargo de veedor y tesorero y la perso-
44^ VIAGES AL MALUCO.
na que lleva cargo de los rescates , con todos ellos ; y ansímis-
mo irá en el dicho navio el piloto mayor.
ítem ; en todos los otros navios repartiréis la gente, ansí
de mar como de tierra que á vos os paresciere, conforme al
porte é calidad de cada navio , é ansi provereis en cada uno
de los bastimentos, armas , artillería , munición que lleváis; é
proveeréis ansimísmo en cada uno de los dichos navios, de un
piloto suficiente para que os siga conforme á la instrucción que
dierdes al capitán de cada uno de los dichos navios, que será
conforme al vlage que vos habéis de hacer por vuestra instruc-
cion; y las instrucciones que dierdes á los dichos navios, sean
muy copiosas, dándoles la orden de la navegación é camino
que habéis de hacer , é mandándoles la manera como os han de
seguir , é mandándoles que cada dia os hablen á una hora que
a vos osparesca, para quel piloto mayor que ha de ir en vues-
tro navio, les pueda avisar de la derrota é camino que han de
seguir, y estas instrucciones que tocan en navegación, vayan
firmadas del dicho piloto mayor juntamente con vos.
ítem: proveeréis para que si (lo que Dios nuestro Señor no
permita) yendo vuestro viage por la mar, se os ofresciere al-
gund- tiempo por donde de fuerza os hayáis de apartar los
unos navios de los otros, que cada uno de los pilotos é capi-
tanes que fueren en los otros navios, lleven instrucción de á
que parte os han de hallar ó esperar ; por manera , que por
falta deste aviso no os derrotéis los unos de los otros, sino que
todos sepáis en qué par age habéis de acudir á os buscar.
ítem : dad orden en todo lo susodicho : y en lo que mas á
vos y á los pilotos os paresciere que se debe proveer cerca de
vuestra navegación , é buen concierto de vuestro camino , es-
crebirmeeis muy larga y particular relación de todo, para que
yo sepa la orden que lleváis , y la envié á la C. M. del Empe-
rador nuestro Señor, porque será muy servido de lo saber': y
hecho, en el nombre de la Santa Trinidad os haréis á la vela,
ysiguireis vuestro camino para las dichas islas de Maluco, don-
de Hernando de Magallanes fue, conforme á las figuras é cartas
que lleváis del viage que el hizo.
ítem: porque se tiene por muy cierto que en el camino é
derrota que habéis de llevar para las dichas islas , hay otras mu-
chas é tierras hasta hoy no descubiertas , mandareis á los ca-
pitanes y pilotos de todos los navios de vuestra compañía , que
si alguna isla 6 tierra firme descubrierdes nuevamente , que
ninguno salte en la dicha tierra sin vuestra licencia y manda-
do, sopeña de muerte é de perdimiento de todos sus bienes; lo
cual ejecutad en la persona 6 personas que en esto os fueren
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 447
inobidientes , ési alguno de los dichos navios viere é descubrie-
re las tales islas ó tierras , estando apartados ó absentes de vos,
mandarleseis so la dicha pena, que tomen el altura c señales de
la dicha tierra , é la pongan é asienten la figura della en la
carta que lleva , é que si sin saltar en tierra pudiere haber
lengua de la dicha isla ó tierra, de qué gente es habitada, é de
todas las otras cosas della de que pudiere haber noticia, que
os traiga de todo muy entera relación para que vos lo asentéis
en la relación general que habéis de hacer para enviar á S. M.
ítem : si vos descubrierdes algunas de las dichas islas é tier-
ras, tened el aviso contenido en el capítulo antes deste, y en
ninguna manera saltéis en tierra , sino fuere con mucha segu-
ridad de rehenes , ó á lo menos vuestra persona no salte hasta
que primero invieis otras que os traigan relación é seguridad,
y esta ha de ser que muy conocidamente se tenga por tal , é
de ninguna cosa en contrario se pueda tener sospecha.
ítem: prohibiréis que en ninguna de las dichas islas ó tier-
ras que ansi descubrierdes, rescate cosa alguna de ninguna ca-
lidad que sea , sino por vuestra mano , é por vista del veedor,
que de todo tenga razón y cuenta.
ítem: porque la mas principal cabsa de vuestra ida á esas
partes es cumplir lo que S. M. por sus provisiones é instruc-
ción me invió á mandar , que es buscar al Comendador Frey
García de Loaisa é á Sebastian Caboto , capitanes, que por
mandado de S. M. son idos á las dichas islas de Maluco ; no os
deterneis en ninguna isla ni tierra de las que antes topardes, á
mas de tomar lengua é relación de las cosas della , hasta llegar
á las dichas islas de Maluco, é buscar por todas ellas á los di-
chos capitanes con toda la vigilancia é solicitud necesaria é
/que fuere posible ponerse.
ítem : si hallardes á los dichos capitanes Frey García de
Loaisa é Sebastian Caboto, darleseis las cartas que para ellos
lleváis, ansi de S. M. como las que yo les escribo, é informa-
roseis de los dichos capitanes, é de las otras personas que con
ellos estuvieren, del estado é cosas de aquellas partes, é del su-
ceso de las armadas que cada una dellos llevó, é del camino
que hizo desde los Reinos de Castilla hasta llegar a las dichas
islas , é si prendieron alguna gente ó navios en el camino , é si
descubrieron algunas tierras nuevas , y en que parage las des-
cubrieron, é lo que hallaron en ellas; por manera , que de todo
podáis traer ó enviar muy larga y particular relación para que
,.se envié al Emperador nuestro Señor, porque ansi lo manda
S. M. por su instrucción, de la cual lleváis traslado abtorizado.
ítem : porque de la gente que llevó Hernando de Magalla-
vnes quedaron con la nao capitana, llamada la Trinidad, en la
448 VI AGES AL MALUCO.
isla de Tidore cincuenta y siete hombres , porque hacia mucha
agua, informaroseis de los dichos capitanes, é de la gente que
con ellos estuviere , si han sabido nueva ó hallado á la dicha
gente que quedó del dicho Hernando de Magallanes , é que hi-
cieron de la nao 6 mercadurías é especia é artillería é basti-
mento é otras cosas que con ellos quedó , y de todo traeréis ó
enviareis muy larga y particular relación.
ítem: os informareis de los dichos capitanes y gente, si
ellos ó la gente que quedó del dicho Magallanes han descu-
bierto algunas islas ó tierras, y en que parage se hallaron , é la
razón de todo lo que en ellas se hobo é supo , para que ansi^
mismo lo enviéis muy largo é particularmente relatado.
ítem : porque S. M. por su instrucción mandó haber muy
larga é particular relación de aquella gente que quedó del di-
cho Hernando de Magallanes , segund veréis por el treslado
que lleváis de la dicha instrucción, verlo heis, y de todos los
capítulos y clausulas dellos , é sin eceder en cosa alguna de lo
que S. M. manda , porneis mucha diligencia en especular y sa-
ber todas las particularidades que se contienen en la dicha ins-
trucción acerca de saber qué se hizo de aquella gente é de lo
que les quedó , y de todo ansimismo enviad ó traed muy larga
y particular relación , porque S. M. lo sepa.
ítem : que trabajareis de llegar á la isla de Cibú , y en ella
tomar lengua si son vivos Juan Serrano, piloto, y otros que
con el fueron presos en la dicha isla, y si fueren vivos, resca-
tarIoseis,é sino pudierdes, trabajareis de los haber en cualquier
manera que sea , no poniendo á riesgo é á ventura vuestra
armada ni gente, ó á lo menos trabajareis de hablar con algu-r-
no dellos, é de informaros cómo están, é de qué manera son
tratados, é de la manera é trato de la dicha isla é gentes della
é de la ley ó ritos que tienen , é qué gentes contratan en la di-
cha isla, é que son las cosas de que mas contratación hay, é que
armas é fuerzas tienen, é la manera é disposición de la tierra
para se poder conquistar á caballo, y que manera tienen en
obedescer y servir á su Rey, y de todo os informad lo mas lar-
go y particular que podierdes; y lo mismo haced de todas las
otras tierras que vierdes y pudierdes haber lengua dello.
ítem: porque un capítulo de la instrucción de S. M. dL^
ce , segund veréis por el traslado que lleváis, que tiene noti^
cia y es informado que los portugueses tienen en una de las di-
chas islas de Maluco hecha una fortaleza , y manda que hayáis
información si es ansí y en qué lugar está, y quién la hizo ó
mandó hacer contra la voluntad del Rey ó Señor de la dicha
isla , y estando la dicha fortaleza en los ilimites 6 demarcación
del Emperador nuestro Señor j para que mejor podáis ser avi-:
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 44p
sado de todas estas cosas, me paresce que debéis tener esta or-
den : que si supierdes de la dicha fortaleza en que isla está,
antes que podáis ser vistos ó sentidos deila , que trabajéis de
poneros con los navios en parte secreta , y con el bjrgantin 6
barcas seguir alguna parte de la costa della, é tener manera
como haber algund cristiano de los de la dicha fortaleza, por-
que habiendo este, podriades ser avisado mas larga y particu-
larmente, que de ninguna otra manera; pero si no podier-
des tener noticia de la dicha fortaleza sin ser sentidos della,
Uegaroseis con el bergantín ó barcas á parte donde podáis
tener lengua con los que estuvieren en la dicha fortaleza; é si
pudierdes, fingiéndoos ser portugueses ó de otra cualquiera
manera de que podáis usar, trabajareis de hab^r , como dicho
tengo, alguna persona dellos , y tal que sea de manera y con
tanto aviso que no sea la burla vuestra; y habiendo tal per-
sona de que seáis certeficados, que la dicha fortaleza no tiene
tan buen recabdo, que sin peligro la podáis tomar y sostener
hasta ser yo avisado, hacerloeis; y tomándola, porneis en ella
toda el artillería c bastimentos necesarios para la detensa , y a
la hora me inviareis dos navios, ó todos, si allá os paresciere
que dellos no teméis necesidad , haciéndome relación del caso
y de la nescesidad que tuvierdes, y de lo que es menester que
se os provea, porque luego seréis socorrido y proveído de to-
do; y si fuere nescesario, iré yo á lo hacer, y enviarmeeis en
los dichos navios el alcaide ó capitán que estuviere en la dicha
fortaleza con todas las otras mas personas que os parescieren
que pueden venir á buen recabdo, é que allá os podrían fa-
cer daño; é haréis entender al Señor é naturales de la dicha
isla la cabsa por qué tomastes aquella fortaleza é prendiste la
gente della, que es por la tener en perjuicio de S. M. , por ser
suyo é pertenescerle todas aquellas islas, digo, la contratación
dellas, porque no se resabien de otra manera, é por ampararlos,
c no consentir que por ninguna gente de ninguna nación les
sea hecho agravio, é que los habéis de tener por muy amigos,
é ampararlos é ayudarlos contra todas gentes; é para que mas
esto conoscan, hacerleseis todo buentraiami¿nto é honra, édar-
leseis de los rescates é otras cosas que lleváis para este efecto,
sin pedirles por ello interese alguno , ni consentir que otra
persona se lo pida, ni les hagan enojo por ninguna via; é cuan-
do tal acaesciere, castigarloeis con mucha reguridad é publica-
mente; por manera, que ellos conoscan que se les cumple lo
que con ellos se pone, é que siempre han de ser bien tratados é
favorescidos. Esto se entiende topando vos , ó teniendo noticia
de la dicha fortaleza, antes de haber hallado á los dichos ca-
pitanes Frey García de Loaisa é Sebastian Caboto , porque ú
TOMO V. LLL
4) o VI AGES AL MALUCO.
después de los haber hallado supierdes de la dicha fortaleza , no
haréis ninguna cosa de lo en este capítulo contenido, ni otra
en este caso, sin lo consultar é tomar parescer de los dichos
capitanes , porque como personas que habrá mas que están en
la tierra, ternan mas experiencia é aviso de lo nescesario. Pero
dado caso que topando vos la dicha fortaleza, antes de haber
hallado á los dichos capitanes , sintierdes que hay en ella tan
buen recabdo, que no podréis aprovecharos de ningund ardid ó
maña para la tomar, trabajareis por todas las vias que os pa-
resciere que mejor se puede hacer, de les requerir al alcaide ó ca-
pitán é gentes que en ella estuvieren, que la dejen é no estén
en ella ni en otra parte de las que entran en la dicha demar-
cación é límites que á S. M. pertenescen, haciéndoles sobre ello
todas las protextaciones necesarias ante escribano é muy abto-
rizado. Todo lo que sobre esto pasare, lo enviareis ó traireis
ansimismo , juntamente con la relación que de todo se ha de
hacer.
ítem : si por caso ( lo que Dios no permita ) no hallardes á
los dichos capitanes Frey García de Loaisa é Sebastian Caboto,
trabajareis mucho de saber con toda diligencia de la gente que
quedó de Hernando de Magallanes , porque demás de hacerse
servicio á Dios y á S. M., é buena obra á aquellas gentes en los
redimir é sacar de cativerio de infieles, podréis ser dellos muy
avisado de todas las cosas de aquellas partes , como de partes
que ha tanto tiempo que en ellas residen, é han tenido tanto
trato é conversación con los naturales dellas, é como cristia-
nos y vasallos de la C. M. , con toda voluntad os darán los di-
chos avisos: c hallándolos é avisado dellos, sabed de alguna isla
donde mejor podáis asentar , é hacerloeis podiéndose facer sin
riesgo de la gente é armada que lleváis : é asentado , despachar-
meeis los navios cargados de especería é de todas las otras co-
sas que hobiere , é á vos os paresciere que debéis cargar , con
toda la relación de lo subcedido 6 de lo que fuere necesario pro-
veer, porque con brevedad se os provea.
ítem : porque mas seguramente podáis asentar, trabajareis
que en la isla do hobierdes de hacer vuestro asiento, habléis
al Señor y naturales della, haciéndoles entender como sois es-
pañoles , vasallos de la C. M. , y como por su Real [mando yo
resido en estas partes, que son muy cerca de aquellas; que os he
inviado por mandado de S. M. á ver, é á entender contrata-
ción con los naturales dellas, é que las terneis muy á contenta-
miento de todos ellos , é que será muy á su provecho é hon-
ra; porque demás de loque se aprovecharán de la dicha contra-
tación por ser estas tierras tan cercanas á aquellas , é haber en
ellas muchas cosas que á ella faltan, de que serán proveídos,
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 45 I
S. M. teniéndolos por amigos é servidores, les mandará facer
muchas mercedes c proveerá de muchas cosas, é yo en su Real
nombre lo haré ansí en todo lo que ellos quisieren encomen-
darme; por manera, que les deis muy á creer que con toda
seguridad de sus personas y tierras os pueden rescibir en ellas,
é que será para mucha honra é provecho suyo; é darles eis de
las cosas que lleváis, no mirando á interese, ni pidiéndoles por
ellas mas de que conoscan que procede de amor é buena vo-
luntad que les tenéis.
ítem: les haréis entender, que si tienen guerras con otros
señores comarcanos , que serán ayudados é favorescidos de
vos é de vuestra gente , c que yo cada dia , pues estoy tan cer-
ca , si fuere necesario para su favor , os enviaré gente é todas
las otras cosas que convengan; por manera , que en todo se
haga lo que les convenga; y en este caso habéis de tener mu-
cha vigilancia é buena manera para no os poner en cosa de
de guerra con los naturales, aunque sufráis algund desconten-
tamiento, porque ansi conviene facerse- fasta que, queriendo
nuestro Señor , tengáis poder de gente para poder sojuzgar sin
riesgo.
ítem : daréis á los señores de las tierras donde llegardes o
poblardes, las cartas mias que lleváis para ellos, las cuales van
escritas en latín, porque como lengua mas general en el universo,
podrá ser , segund hay contratación en esas partes de muchas é
diversas naciones á cabsa de las especerías , que halléis Judíos ó
otras personas que las sepan leer ; é no hallando tales personas,
hareislas interpetrar é declarar á la lengua arábiga que lleváis,
porque esta creo que hallareis mas copia por la mucha contra-
tación que con los moros tienen; é sino tuvieren, lleváis un in-
dio natural de Calicut : este forzado fallará lengua que le en-
tienda, é por medio della se podrá decir á los naturales de la
tierra todo lo que quisierdes.
ítem : que luego que penséis asentar en alguna de las dichas
islas, trabajad de hacer una casa fuerte, y pues lleváis copia
de artillería y munición , meteréis en ella lo que os paresciere
que conviene para la defensa de la tal fortaleza, é todos los
bastimentos que pudierdes , ansi de los que lleváis como de los
que pudierdes haber por rescate; la cual fortaleza haréis junto
á puerto, y si fuere posible donde haya agua de pie, que no
se os pueda quitar , ó de cisterna ó pozos , y en todo porneis
el recabdo é buen proveimiento que para tal caso requiere, é
yo de vos confio.
ítem: mandareis sopeña de muerte que ninguna persona de
las que. quedaren en vuestra compañía en la dicha fortaleza, ó
dejardes en ella, yendo vos á otra parte, no salga della sinvues-
4)- ^ VIAGES AL MALUCO.
tra licencia ó de alcaide que dejardes en vuestro lugar; é que
cuando saliere, no tomen cosa alguna contra la voluntad de los
naturales de la tierra , ni les hagan otro agravio alguno, so la
dicha pena , é cuando tal caso se ofreciere , facerloeis castigar
publicamente; por manera, que los naturales conoscan que se
les ha de guardar justicia é complir con ellos todas las cosas
que les dijerdes, sin les faltar cosa alguna; y en esto habéis de
tener mucho cuidado é vigilancia, porque son gentes de razón
e' amigos de verdad.
ítem : porque suele acaescer , que los españoles , por cobdi-
cia ó por nescesidad, dan de los rescates que llevan en las tier-
ras nuevas mas cantidad de lo que vale en los naturales las co-
sas que rescatan, y aun por envidia que otro no lo rescate, y
esto es en mucho perjuicio y daño de la contratación ; manda-
reis, como ya he dicho, que ninguna persona lo pueda hacer
sin vuestra licencia é mandado: y para que mejor se cumpla
vuestro mandado , é secretamente no lo puedan hacer , man-
dareis que todas las personas que llevaren rescate, lo traigan
ante vos , é lo entreguen ante el veedor á la persona que lleva
los rescates , teniéndose libro donde haya razón de todo el res-
cate que cada uno diere, para que se le pague; y el rescate que
con los naturales se hobiere de hacer, no se hi;ga sin vuestra
presencia y del veedor y tesorero , y de la persona que lleva el
dicho rescate, asentándose cada cosa que se rescatare, y el res-
cate que se dio por ello.
ítem: porque navegando entre esas islas podría ser, y aun
de nescesidad se cree, se os ofresciere topar navios, ansi de los
naturales de aquellas islas, como de los moros, á cabsa de la
mucha contratación que tienen en aquellas partes, en tal caso,
si fuere flota que seguramente os podáis salir della cuando qui-
sierdes, llegarlaeis á hablar é saber de donde es, é si de mer-
caderes ó de algund Rey é Señor, y en qué parte está y cuán-
tas leguas, é la manera del rescate ó contratación que lleva y
con quien vá á contratar ó viene , y qué son las cosas que
contrata, é adc5nde lo lleva, é si fuere de mercaderes que sue-
len continuar aquella contratación, hacerleseis todo buen tra-
tamiento, sin los enojar en cosa alguna, é hacerleseis saber co-
mo por mandado de S. Al. habéis de estar en aquellas partes
en la contratación dellas y como en todo lo que se ofresciere,
holgareis de los tener por amigos, é como yo resido en estas
partes que están tan cerca d¿ esas en nombre y por mandado
de S. M. , y como hay aqui mucha gente , vasallos de S. A. , an-
sí espaiíoles como de los naturales de la tierra, é que si algo se
Íes ofresciere de nescesidad, que haciéndomelo saber por vos,
se hará con ellos todo lo posible, porque ansi lo manda S. M, :
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 453
e si la flota fuere de algund Rey ó Señor , sabido qué está tn
parte que os pueda dañar ó aprovechar, trabajareis ansimesmo
de facer amistad con ellos é ofresceros á todo lo que de vos
quisieren, haciéndoles entender como S. M. tiene aquí en esta
tierra gran poder de gente, y que está muy cerca desas par-
tes, y que habiendo entre vosotros amistad ó concordia, po-
drian ser muy honrados é favorescidos, y por el contrario, si
de otra manera quisieren ; y en todo lo que pudierdes hacer
muestra de poder é fuerzas, mayormente mostrando el arti-
llería, pues lleváis mucha y buena, y allá carescen della.
ítem : trabajareis de saber en qué parte de las dichas islas o
tierra firme hay mas cantidad de especería y de otras drogas,
é donde hay mas contratación dello; é si fuere posible en tal
parte , haréis vuesto asiento, mirando primero toda seguridad
de vuestra persona é gente.
ítem: procurareis con mucha diligencia de saber la orden
que los naturales de aquellas partes tienen en cultivar los ar-
bores donde nasce la especería y cada género de especia por sí;
y sabido, trabajareis muy disimuladamente de enviar en los na-
vios algunas plantas en sus botas con tierra ó en otra manera
que á vos os paresca que pueden venir mas sanas, para se plan-
tar acá, y daréis cargo á algunas personas que las vengan cu-
rando, por manera, que Uegven para se poder plantar acá: y
si podierdes haber algund esclavo ó otra persona de los natu-
rales de la tierra que sepa tratar las dichas plantas é curarlas,
enviarieeis con ellas, podiendo venir por su voluntad ó del Se-
ñor de la tierra, porque de otra manera seria facerles desabri-
miento, y esto no se ha de permitir por ninguna via, fasta
que queriendo nuestro Señor, se pueda facer sin riesgo departe
de la tierra; y si no pudierdes haber esta tal persona, enviad
muy copiosa relación de la manera que se tiene en curar aque-
llos arbores, para que acá se haga experiencia de ver si se dan
en la tierra; é si caso fuere que os sintieren los naturales traer
aquellas plantas, hacerleseis entender que las inviais para que
3^0 vea la manera dellas é no para otro efecto , porque no to-
men algund resabio.
ítem: en todas las islas é tierras que descubrierdes , ansi á
la ida como á la vuelta, que los navios vuelvan, saltareis en
ellas en parte segura, y tomareis la posesión por el Empera-
dor nuestro Señor ante escribano, haciendo las diligencias que
en tal caso se requiere: y en todas, como ya os tengo dicho,
podiéndose hacer seguramente, sabréis todas las calidades dellas
é de las gentes que las habitan, y si hay oro, perlas ó piedras
preciosas ó especerías ó drogas ó otras cosas de provecho, para
que de todo se haga relación á S. M.
4)4 VIAGES AL MALUCO.
ítem : hallando al dicho Frey García de Loaisa ó á Sebas-
tian Caboto, estando poblados, tomareis su parescer si será bien
quedar vos con ellos con la gente que lleváis, ó si converná
mas que pobléis alguna tierra'por vos, y en todo tomad su
parescer, y haced lo que á ellos les paresciere, y conforme á la
instrucción de S. M. que lleváis é Á esta. E no hallando á nin-
guno de los dichos capitanes, haréis lo que os está dicho por
los capítulos pasados, y enviareis los navios cargados al puer-
to de Aguatan, que es en término de la villa de Colima ó al
puerto de Macatlan , que es en la provincia de Teguantepeque,
y escribiréis á Francisco Cortés , que reside en la dicha villa de
Colima , é á Francisco Maldonado , que reside en Teguantepe-
que, ó á las otras justicias que á la sazón allí estuvieren, para
que con mucha brevedad me hagan saber la venida de los di-
chos navios , é les provean de las cosas nescesarias ; y manda-
reis al capitán y capitanes, que en ellos inviardes, que no des-
carguen cosa alguna ni la saquen fuera de ios dichos navios
fasta tanto que yo lo envié á mandar lo que han de hacer; lo
cual les mandad so pena de muerte, y ansi lo avisad á los di-
chos Francisco Cortés é Francisco Maldonado é á las otras
justicias , para que tengan desto especial cuidado : y mandarles-
eis á los dichos capitanes, que luego como llegaren á puerto,
hagan sacar en tierra las plantas que habéis de enviar é las ha-
gan plantar en la tierra luego, porque no se pierdan, avisán-
doles la manera que en ello han de tener , é las que se han de
plantar en parte húmida, é las que en parte seca, é las que re-
quieren riego ó nó, ó si quisieren sierra ó llano, é todas las
otras particularidades nescesarias; é ansimismo avisareis dello
á los dichos Francisco Cortés y Francisco Maldonado, escri-
biéndoles que tengan mucho cuidado de las plantar luego.
ítem : entretanto que los navios vuelven , terneis toda buena
manera con los naturales, porque de vuestra conversación no
resciban pesadumbre ni enojo , antes dándoles en todo conten-
tamiento, en especial tened mucho aviso que no se les tome co-
sa contra su voluntad, ni aun se les pida en manera que resci-
ban importunidad, aunque se sufra alguna necesidad, porque
con mucha brevedad yo os despacharé todo lo que envLardes á
pedir, muy cumplidamente: y ya sabéis como en la provin-
cia de Teguantepeque quedan en astillero tres navios, los cua-
les está haciendo Francisco Maldonado para ir en vuestro so-
corro; si se acabaren antes que vos invieis respuesta, irán en
vuestra busca. Conviene que en todas las islas donde Uegardes
y pudieren aportar ó tocar los dichos navios, les dejéis seña-
les en arbores q en otras partes conoscidas; por manera, que
conoscan que habéis pasado por alli , y aun dejarles cartas en
DOCUMENTOS DE SAA^ÉDRA. 455
ollas ó calabazas , haciéndoles relación de vuestro camino é á
donde pensáis ir ; é sino fueren llegados estos navios antes que
vos despachéis los que lleváis , mandarleseis que en la boca
del arcipiélago, en las islas donde mas aina pueden tocar, les
dejen señales é avisos de donde quedardes asentado, para que
mas largamente os hallen.
ítem: si por caso topardes armada de portugueses, no rom-
páis con ellos, aunque os paresca que les tenéis ventaja, por-
que soy informado que están pujantes por aquellas mares, y
podria ser que os tomasen de manera que acá no se supiese
nueva, y seria el mayor daño que se pudiese ofrescer, y de
que S. M. rescibiese mas deservicio ; antes trabajad de os apar-
tar dellos pudiéndolo hacer , y despachar luego con la nueva
de todo , haciendo relación de qué armada es la de los portu-
gueses, qué navios y gente hay ^ ella, si lo pudierdes al-
canzar, y si está á manera de guardar aquellas islas, <5 si vá de
paso para alguna parte ; por manera , que de todo se pueda fa-
cer relación muy cierta á S. M.
ítem : porque los naturales de aquellas partes son muy ze-
losos é de ninguna cosa resciben mayor pena que de tratarles
con sus mugeres, avisareis á todos los de vuestra compañía que
por ninguna via se junten á las mugeres de la tierra ni en bur-
las , porque esta seria la mayor cabsa para teneros mala vo-
luntad é trabajar de echaros de sus tierras ; é si alguno hiciere
en este caso algo contra vuestro mandamiento, castigarloeis
con reguridad y públicamente, que los naturales conoscan que
á vos os pesa dello , y que se castigarán los que los eno-
jaren.
ítem: porque, como sabéis, vais á buscar á los capitanes
Ffey García de Loaisaé Sebastian Caboto, y queriendo nuestro
Señor podria ser que no tuviesen navios, y toviesen alguna
copia de especería , la cual han de dar para que se traiga en
esos navios, asentareis la que dieren é á quien se entrega, é lia-
reis que lo firmen en vuestro libro los dichos capitanes é los
oficiales que consigo llevaron.
Lo cual todo que dicho es, os mando que ansi hagáis é cum-
pláis conforme é de lá manera que S. M. en su instrucción lo
manda , é en esta que yo en su Real nombre os doy se contie-
ne. Fecho en esta cibdad de Temustican á veinte é ocho dias del
mes de Mayo de mil é quinientos é veinte é siete años, = Her-
nando Cortes.
45 6 TI AGES AL MALUCO.
Núra. XXXI.
Carta de Hernán Cortés d los individuos de la armada
de Sebastian Caboto , que habla salido de España
para el Maluco , a Jin de que le informasen de sus su-
cesos , y ofreciéndoles los auxilios que necesitasen. (Arch.
de Ind. en Sevilla, le^. ^.° de Patron;ito Real.)
Nobles Señores: Al Sr. capitán escribo, de donde sabréis,
señores, el cuidado que la C. M. del Emperador nuestro Señor
ha tenido é tiene de saber de vuestra armada , é del suceso della
éde enviaros socorro , é que no lo tornaré á duplicar, mas de
deciros, señores, que podéis estar muy contiadosque siempreyo
trabajaré de saber de vosotros, é de os proveer de todas las co-
sas que de allá el señor capitán é vosotros, señores, me escribié-
redesqueson necesarias ^e en esta tierra se pudieren haber ; por-
que de mas de enviármelo asi á mandar S. M. , yo he tenido
mucha inclinación á esas partes , y deseo de verlas debajo del
imperial cetro, y confio en nuestro Señor que asi será, y que
en nuestros tiempos habemos de ver á S. M. mor>arca del uni-
verso, porque no sin cabsa ha permitido Dios que en los su-
yos se descubriese tantas y tales tierras. Bien creo que por la
parte que al señor capitán y á vosotros, señores, cabe deste ne-
gocio, no se perderá nada, y una de las principales cosas que
para efectuarse esto es necesaria, es la mucha conformidad en-
tre el señor capitán y vosotros, señores, la cual os pido yo, se-
ñores, por merced que siempre procuréis, y me perdonéis por
dar aviso á personas tan prudentes, que de' verdad bien conoz-
co que antes lo puedo recibir en todo. Mas como acuchillado,
pienso que podré ser cirujano desta enfermedad, y también lo
digo por cumplir lo que debo al servicio del Emperador nues-
tro Señor y al deseo que yo siempre he tenido y tengo que
esas partes se pueblen, y en ellas se plante nuestra Santa Fe.
Y porque de Alvaro de Saavedra Cerón, mi primo, que yo
envío por capitán, os informareis, señores, de todas las cosas
que quigierdes saber , asi de nuevas de España como desta tier-
ra, no medetendré en daros, señores, de todo relación: pidoos,
señores, por mercedme escribáis largo, avisándome de todas
las cosas en que yo puedo servir á S. M. en esa tierra é ayu-
daros á vosotros, señores, porque de ninguna otra cosa tengo
deseo; y si alliende de la negociación, á cada uno de vosotros,
señores, en particular se ofreciere alguna cosa que yo de acá
DOCUMENTOS DE SAAVEDR A. ^ ^ 45 7
pueda proveer, rescibiré, señores, merced me lo escribáis, por-
que lo haré con muy entera voluntad, y lo mismo haré yo,
cuando se me ofreciere alguna cosa que pediros allá, señores,
por merced. El capitán Alvaro de Saavedra os encomiendo, se-^
ñores, mucho, y os pido por merced le tengáis por muy cier-
to y verdadero amigo, porque de verdad él lo será vuestro , y
yo rescibiré dello merced. Fecha á veinte é ocho de Mayo de
mil é quinientos é veinte ^ siete.=Hernando Cortés,
Núm. XXXIl
Carta que escribió Hernán Cortés d Sebastian Caboto y
le remitió con Alvaro de Saavedra , informándole de las
órdenes que tenia del Emperador para socorrer la ar-
mada que llevó al Maluco y la del Comendador
Loaisa. (Arch. de Ind. en Sevilla, leg. 6." de Patrona-
to Real.)
Magnífico Señor : Por la carta que S. M. os escribe , conos-
cereis como me envió á mandar que con toda diligencia arñía-
se ciertos navios y los enviase á esas partes, para saber de vos,
señor, y de su armada, y de la que el Comendador Frey García
de Loaisa antes habia llevado, y del suceso dellas, porque como
S. Católica M. tenga las cosas desa especería por tan importan-
tes , tiene muy especial cuidado de mandar proveer en todo lo
necesario; y esto de mandarme á mi despachase estos navios no
creo procedió tanto del interese que á S. M. se le siguia , cuan-
to como cristianísimo desear que por falta de buen proveimien-
to sus subditos, y los que con tanta voluntad como vos, señor,
y los que en vuestra compañía fueron, os movistes á servirle,
no padezca detriniento ni necesidad ; y de verdad para un tan
poderoso Príncipe , no es tener en poco acordarse de una tan
pequeña cosa, tiniendo tantas y tan grandes asi en cantidad
como en calidad, en que S.M. Sacra cada dia se ocupa; por cier-
to á mi ver es para nosotros enjemplo de gran beninidad, de
donde puede resultar en sus subditos grande amor é esfuerzo
para servirle. Podremonos llamar bienaventurados aquellos á
quien Dios nos hizo tanto bien que nos puso debajo de cetro
de Príncipe tan benino, y que con tanta voluntad y cuida-
do provee á nuestras necesidades : plega á nuestro Señor de le
dejar reinar por largos tiempos , porque nosotros gocemos mas
esta bienaventuranza.
TOMO V. MMM
4)8 VIAGES AT. MALUCO.
Antes que llegasen los despachos que S. M. Católica me envió
para que despachase estos navios , habla llegado á un puerto
de los desta Nueva-España uno de los que salieron en la ar-
mada que trz'p el dicho Comendador Frey García de Loaisa,
que era un patax, de que venia por capitán un Santiago de
Guevara y por piloto un Ortuño de Alango, y venia en él
un clérigo vizcaíno, que se decia D. Juan. Luego, como fui
avisado de la venida deste navio, despaché para que se pusiese
mucho recabdo en él, y á los que en él venian proveyesen de
todo lo que hubiesen menester, asi para sus personas como si
para el navio trújese alguna necesidad de reparo, y que si lue-
go se quisiese hacer á la vela, le proveyesen de todos los basti-
mentos necesarios para su viage, porque él aportó á una pro-
vincia que yo tengo , donde se le podía dar todo buen avia-
mento, la cual está desta cibdad ciento é treinta leguas. Y por-
que á la sazón S. M. había enviado un juez para que yo hi-
ciese residencia y estaba suspenso del cargo de la gobernación,
los que tenían la administración de la justicia con los oticíales,
que no suelen siempre tener- buena voluntada los gobernadores,
como creo Señor ya habréis gustado desto , pues los llevastes,
quisieron entremeterse en el despacho deste navio por ganar las
gracias, y dieron tan buena orden, que si por su despacho ho-
biera de salir , bien pudiera el dicho Comendador, y aun vos,
Señor, enviar primero navios á Castilla é esperar respuesta, que
este llegara, porque ya estaba al través, cuando yo le tomé á
cargo; y desto os podréis, Señor, informar del piloto y de los
que en él venían , é agora van algunos, porque el maestre é
otros murieron. Proviendo yo el poco recabdo y diligencia
que en aquello se ponía, comencé á aprestar los navios que yo
tenia hechos para enviaros, Señor, y á el algund socorro, por-
que supe deste navio, que el dicho Comendador llevaba necesi-
dad é aun extrema: y en esto llegaron los despachos de S. M.
y por proveer lo mas cumplido, ha habido mas tardanza de la
que hobiera, y aun la mas principal cabsa della ha sido re-
formar el dicho navio que vino del armada del dicho Comen-
dador , porque, como digo, estaba ya al través por mal recab-
do. Yo envié por capitán del armada á Alvaro Saavedra Cerón,
mi primo, porque rengo por muy cierto que hará todo lo que
conviene, y que porná mas diligencia que otro: lleva traslado
de la instrucción que S. M. me envió y de lo que me escribió
y demás lleva instrucción mía. Él vá no á otra cosa mas de á
buscaros , Señor , y al Comendador , y cumplir lo que S. M. por
su instrucción manda; é por la mía lleva mandado, hallándoos,
señores, se conforme en todo con lo que mandardes. También
escribe S. M. la orden que se debe tener , y lo que se ha de hacer
DOCUMEMTOS DE SAAVEDRA, 459
con él; por esto yo no me entrometo en hablar de esta mate-
r a mas de que recibiré merced, que todas las cosas que con-
vengan á servicio de S. M. y á vuestra persona y proveimien-
to y socorro del cargo que, señor, tenéis, me lo hagáis, señor,
saber, porque lo proveeré viribus et fosse ^ y que si otra cosa
fuera desto que convenga á vuestro servicio, quisierdes, señor,
enviar á mandar, se hará con la misma diligencia.
Después desto escripto^ como el navio de la compañía del
dicho Comendador estaba ciento é treinta leguas desta cibdad,
como he dicho, supe como por el mal recabdo é nigligencia
que hobo en su despacho, le echaron al través, porque como
estuvo ocho meses en aquel puerto, comióse de broma, y luego
despaché para que la gente que en él habia de ir, fuese en esto-
tros. Mucho me ha pesado, porque quisiera yo que fueran to-
dos cuatro navios, porque pudieran llevar mas socorro y gente;
pero yo trabajaré de le hacer echar el plan , y con los otros
que alli se hacen, en viniendo la primera nueva, los despacha-
ré con todo lo que escribierdes, señor, que es necesario que se
os provea ; y en tanto lo escribiré á S. M. para que si otra
cosa se hobiere de proveer , me lo envié á mandar.
Al capitán Alvaro de Saav^dra os encomiendo, señor , mu-
cho, é recibiré merced le tengáis por jTi.uy amigo é servidor,
porque de verdad él lo será, señor, vuestro. Fecha á veinte é
ocho de Mayo de mil é quinientos é veinte é siete. = Hernando
Cortés.
Nám. XXXIIL
Carta que escribió Hernán Cortés y entregó d Alvaro
de Saavedra fara el Rey de la isla ó tierra adonde
arribase con su armada. (Ajrch. de Ind.. en Sevilla , le-^
gajo 6? de Patronato Real.)
A vos el honrado é buen Rey de .,...* Yo
D. Hernando Cortés. = Universal condición es de todos Jos
hombres desear saber , y si en todos esto se verifica , cuanto mas
en los Príncipes que Dios hacedor y criador de todas las cosas,
por especial provimiento los constituyó en e&tados notables y
poderosos. Y como su grandeza y suma bondad desto qui-
siese dar mas ó menos según su voluntad , á aquellos á quien
mas sublimó , mas parte de este natural deseo les cupo , co-
mo se deba creer que no menos los quiso hacer grandes de
corazón que poderosos de estado; y puesto que ha permi-
tido en el mundo , que Jas gentes sigan diversos fines d§
4^0 VIAGES AL MALUCO.
creencias para mas merescimientos de los que le conoscen,
siempre tuvo é tiene mas memoria de engrandecer é subli-
anar á estos: y entre los católicos cristianos, onde muchos Prín-
cipes é señores hay , quiso preferir en dignidad Real al muy
poderoso é inestimable D. Carlos , que por su bondad qui-
so que tuese Emperador del universo, é á quien todos los otros
Príncipes cristianos reconociesen superioridadé dominio. Y por-
que deciros yo las excelencias y gran poder deste tan valeroso
Príncipe, seria daros pena con larga escritura, y cuanto mas di-
jese, tanto mas dejarla de decir, no me deterné en haceros esta
relación ; pero si alguna parte de sus grandezas quisierdes , el
capitán que estas letras os dará de mi parte, os informará de
algunas dellas, porque de muchas ó de todas seria imposible,
porque nadie las puede comprender, sino solo aquel que se las
dio , y asi como mas preeminente en poder humano , mas ma-
nagnimo le hizo Dios: y sabiendo de esas partes donde vivís,
ha querido ser informado de la manera é gentes dellas, y para
ello ha enviado algunos capitanes con gentes por la mar, y co-
mo sea tan largo el camino é ignoto, no ha S. M. tenido entera
relación , porque sola una nao de muchas que ha mandado ir,
ha vuelto. Y conocido por cosmógrafos y personas expertas y
sabias deste arte, que estas tierras, donde yo en su Real nom-
bre resido como su capitán en ellas , están tan cerca de esas,
que mas ayna por aqui que por otra parte su Celsitud podrá
saber lo que desas desea ; agora nuevamente me ha enviado á
mandar que yo tome este cargo, y para que con mas breve-
dad dello yo le pueda dar alguna relación, sin me detener á ha-
cer gruesa armada, y enviar copia é suma de gentes, y aun
porque por ventura viendo mucho poder , no cabsase en vues-
tros pensamientos alguna alteración, me pareció que debía en-
viar tres navios no mas, y en ellos por capitán una persona
cuerda, para que os hiciese saber, que la voluntad deste tan gran
señor no es dañaros, ni perjudicar vuestros señoríos y estados,
antes teneros por amigo é honraros é aprovecharos en todo
aquello que de su gran poder quisierdes ser aprovechados; é
que sus subditos é vasallos tengan contratación é comercio con
vo<: é con los vuestros, c por medio desta vuestras tierras sean
proveídas de cosas de nuestra nación, que á la vuestra serán
extrañas é incónitas , é por consiguiente de la vuestra á la
nuestra; é podéis ser cierto, que esta será á vuestra persona y
súbditos tan amorosa é agradable, que mediante ella vuestro
estado venga en mucho crescimiento. Y para la siguridad des-
to , el capitán dará aquella orden é concierto que á vos os pa-
reciere é tovierdes por bien, 'al cual podéis dar crédito, é yo
en el Real nombre deste excelentísimo Príncipe, cuyo vasallo
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 4^1
soy, aseguro todo lo que 61 asegurare, é prometo todo lo que
él prometiere; y si para mas satisfacción vuestra quisierdes que
él ó algunas de las gentes que con él van , queden en vuestro
poder, evos enviar gentes vuestras para que á mi me hablen
é vean, é aun para que vean la persona deste grande Empera-
dor, hacerse ha como lo quisierdes, y holgaria mucho que asi
se hiciese , porque de todo mas quedásedes satisfecho. Fecha á
veinte é ocho de Mayo de mil é quinientos é veinte é siete. =
Hernando Cortés.
Núm. XXXIV.
Carta quo escribió Hernán Cortés al Reí/ de Cebú , ma-
nifestándole el objeto de la expedición que iba al Ma-
luco mandada for Alvaro de Saavedra. (Arch. de
Ind. en Sevilla, leg. 6? de Patronato Real.)
A vos el honrado é buen Rey de la isla de Cebú, que es
en las partes de Maluco: Yo D. Hernando Cortés, Capitán
general é Gobernador desta Nueva-España, por el muy alto y
potentísimo Emperador , Cesar Augusto, Rey de las Españas,
nuestro Señor, os envió mucho, á saludar, como aquel á quien
amo y precio y deseo todo- bien y amor por las buenas nue-
vas que de vuestra persona é tierra he sabido, y por el buen
tratamiento é acogida que sé que habéis hecho á los españoles
que por ella han aportado.
Ya teméis noticia por relación de los españx>les que en vues-
tro poder quedaron presos , de cierta gente que el gran Em-
perador é Monarca de los cristianos, á. esas partes envió , puede
haber siete ó ocho años, del gran poder, grandeza y ecelenciai
suyas: y por esto, y porque del capitán y gente que yo agO"
ra en su poderoso nombre envió, os podéis informar de lo que
mas. quisierdes saber , no ' será menester desto hacer luenga es-
critura; pero es bien que sepáis, como este tan poderoso Prín-
cipe, queriendo saber la manera é contratación desas partes,
envió á ellas un capitán suyo llamado Hernando de Magallanes
con cinco naos , de las cuales por mal reeabdo y proveimiento
del dicho capitán , no volvieron en sus Reinos mas de la una,
de donde S. M. se informó de la causa del desbarato é perdi-
ción de las otras : y puesto que de todo recibió pena, lo que
mas sintió , fiíe haber su capitán ecedido de sus 'Reales manda-
mientos é instrucción que llevaba, mayormente en haber mo-
vido guerra ó discordia con vos é vuestras gentes; porque la
4^2 VJAGES AL MALUCO.
intención con que S. M. le envió, no fue sino para os tener ú
todos por muy verdaderos amigos é servidores , é ofreceros
toda buena voluntad para vuestras honras é personas; y por
esta desobidiencia permitió el Señor é hacedor de todas las co-
sas, que él recibiese el pago de su desacato, muriendo como
murió en la mala demanda que intentó contra la voluntad de
su Príncipe : y no le hizo Dios poco bien en morir como ahí
murió, porque si vivo volviera, no fuera tan liviano el pago de
sus desconciertos. Y para que vos y todos los otros Reyes y
Señores desas partes conozcáis la voluntad de S. M. , é como
de lo hecho por este capitán le ha pesado, puede haber dos
años que envió otros dos capitanes con gentes á esas tierras
para os satisfacer desto ; y para que mas recabdo hobiese y
mas. cierta toviesedes su embajada, me envió ^ mandar á mi,
que en su poderoso nombre resido en estas sus tierras, que son
muy cercanas á las vuestras, que por mi parte yo despachase
para este fin otros menságeros, mandándome y encargándome
mucho con mucha diligencia y brevedad jo proveyese: y así
envió tres navios con gente , que de todo esto os sabrá dar
muy larga y verdadera razón, y podéis satisfaceros y tener
por muy cierto todo lo que de mi parte os dijere, porque yo
en el nombre deste grande y poderoso Señor asi lo afirmo é
certifico; y pues estamos tan cercanos, y en poca distancia de
tiempo nos podemos comunicar, recibiré mucha honra que de
todas las cosas que de mi queráis ser aprovechado, me las ha-
gáis saber , porque sé que S. M. será de todo esto muy servi-
do; y demás de su voluntad, yo rae terne dello ppr muy con-
tento y rescibiré mucha gracia , y el Emperador nuestro Se^-
ñor servicio en que. si alguno ae los españoles que quedaron
en vuestra prisión fueren vivos, los deis á ese capitán, y si
por ellos quisierdes rescate , él lo dará á vuestra voluntad y
contentamiento, aunque en mas que esto recibiréis de S. M.
mercedes , y de mi buenas obras , pues, queriendo, tememos
por mucho tiempo mucha contratación é amistad. Fecha á
veinte é ocho de Mayo de mil é quinientos é veinte é siete. ^í
Hernando Cortés.
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 463
Núm. XXXV.
Carta que escribió Hernán Cortés al Rey de Tidore , dán-
dole gracias en nombre del Emperador por la buena
acogida que hizo d la gente de la armada de Maga-
llanes que quedó en aquella isla. (Arch. de Ind. en Se-
villa, leg. 6.° de Patronato Real.)
A vos el honrado é buen Rey de la isla de Tidori, que es
en las partes del Maluco, yo D. Hernando Cortes. Porque
puede haber siete é ocho años que por mandado del Empera-
dor, nuestro Señor, fue en esas partes un capitán suyo, cuyo
nombre era Hernando de Magallanes , con el cual ó con su gen-
te, S. M. fue intormado que vos tuV%tes plática, de donde sa-
briades todas las cosas que yo aqui^§'podria escribir para de-
claración del poder deste excelentísimo y muy poderoso Prín-
cipe , cuyos vasallos el dicho Magallanes é yo somos , é por
cuyo mandado él fue en esas partes é yo resido en estas; no
tornaré á daros dello mas relación , mayormente por haber
quedado como quedaron en vuestra tierra y poder ciertas gen-
tes de las que en compañía del dicho Magallanes fueron, á cau-
sa de que una nao de las que llevaba, no estuvo para hacerle
compañía en su tornaviagery sigund S. Cesárea M. fue informado,
vos les hecistes en vuestra tierra mucho buen acogemiento, é
para su camino á los. que fueron é para rérnedio de los que-
daron, diste favor é buen aviamiento , de que S. M. se ha te-
nido de vos muy servido, é vos lo agradece, é tiene voluntad
por ello de os mandar hacer las mercedes que vuestra buena
voluntad y servicio merece. Y porque yo en su imperial nom-
bre estoy en esta tierra, que tan cercana es á la vuestra, me ha
enviado á mandar que enviase á. os hablar de su parte, é hacer
saber la voluntad que de haceros mercedes tiene; y que si de
alguna cosa de las que hay en esta tietra, como en todos los
otros Reinos é Señoríos deS. M. , os quisiéredes aprovechar, que
haciéndomelo saber, se hará con vos como con verdadero ser-
vidor é amigo suyo: y porque yo resido, como ya he dicho,
en esta tierra mas cercana á lá vuestra que otra ninguna de sus
Reinos,. me ha mandado á mi que tenga desto muy especial
cuidado: y demás de lo que S. M. me manda, holgaréyo mucho
me requiráis en todas las cosas que os tocare y quisierdes de
mi ser aprovechado, asi de gente é pertrechos é armas para de-
fensa é amparo de vuestras tierras é persona é ofensa de vues-
4^4 ^ VIA6ES AL MALUCO.
tros enemigos si los tuvierdes, como de otras cosas que habrá
en esta tierra de que la vuestra carezca; y porque de algunas
de las cosas que acá hay, lleva algunas muestras el capitán que
agora envió, vedlas; y vistas, me haced saber de aquellas que,
mas os satisfaciere, porque de todas hay acá abundancia, é
seréis proveído muy á vuestra voluntad y conforme á las me-
morias que rne enviardes: y porque á causa que yo despaché
estos navios con mucba prisa y brevedad, porque S. M. asi me
lo maridó por sus cartas , no van tan proveídos de muchas co-
sas que pudieran llevar mas que llevan, holgaré mucho que
habiéndose de venir los navios, enviéis en ellos algunas perso-
nas, vuestras , para que vean las cosas de acá , y de las que mas
allá haya necesidad, me lo hagan saber para que se os provea
de todo.
S. M. me envió á mandar le enviase muy particular cuen-
ta de aquella gente que quedó en vuestra tierra , que se ha he-
cho della , é si adrezaron ií^^iíao que les quedó, é á que parte
fueron con ella , ó si despuejsjvinieron por esas partes otras gen*
tes, porque de todo quiere ser informado: mucha honra é gra-
cia me haréis en que al capitán é gente que agora envió, les
hagáis saber todo lo que deste caso supierdes , para que yo á
S. M. lo relate. Asimismo les haréis saber de otra gente que pue-
de haber dos años que fue por mandado de S. M. á esas tierras,
é les mandó que residiesen en ellas para tener contratación , á
causa que en sus Reinos no hay los géneros de especias que
hay en esos , é que en todo lo que pudierdes é fuere en vues-
tra mano , los tengáis por amigos é favorezcáis para la dicha
contratación, porque asi qs servirán ellos é os serán buenos
amigos todas las veces qiie dellos tuvierdes necesidad : y hol-
garé mucho de ver vuestras letras , y sé que S. M. asimismo
holgará : por tanto os ruego me escribáis é á S. M. Fecha á
veinte é ocho de Mayo de mil é quinientos é veinte 4 siete. =
Heruíjndo port|s^ .. r ; . / •
T-^M I' ! -r-sa Oí -i'- - • ■ •, . >.iíítn i;t) -^ ■
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P0C?ÜMENT0S DÍE SAAVEfoRAi. 4^)
Núm. XXXVÍ.
Relación del viage que hizo Alvaro de Saavedra desde
la costa Occidental de JSÍwva-rEsparía d las islas
del Maluco. Está sacada del libro que trajo Francisco
Granado, escribano de la armada. ^Copia de aquel
tiempo j pero defectuosa y de mala letra, en laBibliot.
a,lta del Escorial, Cod. en fol. de Misceláneas 2. 8^, 7.
fol. 373 ,al 381.)
El víage que hice en el descubriiniento del especería desde
la Nueva-España hasta la isla de Maluca, es lo siguiente.
Salí del puerto deZaguatanejo, que es en la Nueva-España,
en la provincia de Zacatala, jueves víspera de Todos los San-
tos, que se contaron postrero de Octubre de 1527 años, con
dos navios y un bergantín. Est^ dia corrió por el Oesudueste
seis leguas. •■^'^' "" •
Otro dia viernes i.® de Noviembre corrimos^ jjor «I dicho
viento ocho leguas. Este dia se me murió un cirujano que lle-
vaba que se llamaba Maestre Francisco , é echárnoslo á la mar;
Sábado por la mañana, á 2 de Noviembre, corrí al Sur diez
leguas, porque el tiempo no nos dejó ir al Oesudueste, donde
era nuestro camino. .
Domingo siguiente corrí por el Sudueste catorce leguas.
Lunes siguiente , á 5 del dicho mes , corrí por el dicho,
viento diez y siete leguas. >?->':3''. íín-ystrj meo ^V'•.l:•.
Martes siguiente corrí por el Oesudoésté yélát^'^J^' <5nco
leguas.
El Miércoles siguiente por el dicho viento corrí catorce
leguas.
Jueves siguiente corrí por el dicho viento veinte y cinco
leguas.
El viernes riguie,nte, entiéndese con sus nocjiesj corrí diez
y siete leguas. "-^'' " ' '
El sábado siguiente veinte leguas. '^*^,='^^!^ví'
**",'' Doniinffo siguiente veinte leguas^ 23lo:>!&iM
Lunes siguiente veinte leguas. ' " ' ^ '<
Martes siguiente ocho leguas. y-'r*'
Miércoles siguiente corrí siete leguas. í^ste dia se descubrió
una agua al navio en que yo iba, y grande, debajo de un pa-
ñol de pan que llevaba á popa en las enceldas de popa , que en
TOMO V. NNN
466 VI AGES AL MALTJCO.
ninguna manera se pudo tomar : tuve necesidad de alijar á la
mar algún pan, cantidad de treinta quintales, y alguna carne y
otras cosas; era el agua de tal arte que daba á la banda. Entre
noche y dia treinta veces tuve necesidad de pasar gente de los
otros navios al mió, para que ayudasen á ech;ir el agua fuera.
Jueves siguiente corrí al Oeste cuarenta y dos leguas.
El viernes siguiente cofti treinta y siete leguias. Este dia
parecieron muchos pájaros y aves de tierra , y señales de ella.
j^ El sábado siguiente corrimos cuarenta leguas.
Domingo siguiente corrí cuarenta leguas.
Lunes siguiente corrí treinta y cinco leguas.
Martes siguiente corrí cuarenta leguas.
El miércoles siguiente corrí cuarenta y cinco leguas.
El jueves siguiente corrí treinta leguas.
El viernes siguiente corrí treinta y cinco leguas.
S.íbado siguiente corrí veinte y cinco leguas. . ,- ^j
El domingo siguiente corrí treinta y cinco leguas.
Lunes siguiente corrí cuarenta leguas.
Martes siguiente corrí veinte y ocho leguas.
El miércoles siguiente corrí ocho leguas. Este dia estuve
amainado con calma hasta el viernes á media noche que guin-
damos, y corrí la vuelta de Norueste 4.* del Oeste, en busca de
una tierra que me dijeron los del navio que habían visto otro
dia antes: corrí en busca de ella por esta derrota hasta cuarenta
leguas.
El viernes á media noche torné á mi camino al Oeste , y
corrí hasta el domingo en todo el dia cuarenta leguas á mi
camino.
Lunes, que se contaron dos días de diciembre del dicho
año, corrí cuarenta leguas.
Martes siguiente corrí treinta y ocho leguas.
Miércoles siguiente corrí cuarenta y siete leguas.
Jueves siguiente corrí cuarenta leguas.
Viernes siguiente corrí cuarenta leguas.
Sábado siguiente corrí diez y ocho leguas. ,
Domingo siguiente , que se contaron ocho dias del u^es d$
Diciembre, corrí treinta leguas. ■ ,'iV"^ '
Lunes siguiente corrí treinta y ocho leguas.
Martes siguiente corrí cuarenta leguas.. '
Miércoles siguiente, queriendo el piloto- que llevaba i que
corriésemos al Oeste 4.^ del Norueste, corrimos veinte y ocho
leguas.
Jueves siguiente por la misma derrota treinta y ©eho le-
guas. Este dia tomó el piloto el altura por el soj, y hallóse en
1 1 grados é 2 minutos, ^ .^^^^ ,^^^ ,=, -,
. / OMO'V
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 467
Viernes siguiente corrí diez y ocho leguas.
Sábado siguiente, que se coataron 21 de Diciembre, cor-
rí cuarenta leguas.
Domingo siguiente corrí treinta y ocho leguas. Esta no-
che me derroté de mi conserva , y ellos de mi xon temporal.
Lunes corrí, sin haber vista de los navios por mi x:anxino,
que era el Oeste, en busca de los Ladrones, treinta leguas.
Martes siguiente corrí veinte y dos leguas.
Miércoles amainamos la noche desde pasadas cinco ampo-
lletas hasta el dia: este mismo dia anduve catorce leguas.
'.■ Jueves corrimos por la misma derrota diez y ocho leguas.
Viernes siguiente corrí veinte y ocho leguas. Este dia pa-
rescieron Rabiahorcados.
Sábado corrimos al Oeste veinte y ocho leguas.
Domingo , que se contaron veinte y dos de Diciembre,
corrí al Oeste veinte leguas.
El lunes siguiente corrí treinta leguas. Este dia vimos mu-
chas aves de tierra , grajacos blancos y pardos y otras aves.
Martes siguiente, que se contarou 24 de Dicienjbre, cor-
rí por el Oeste y por el Sudueste treinta leguas.
Miércoles siguiente corrí por el Oeste veinte y cinco
leguas.
Jueves siguiente, entiéndese todo esto con sus jioches, corrí
veinte y ocho leguas.
'. Viernes siguiente corrí treinta leguas.
»:* Sábado siguiente corrí por la dicha derrota veinte y dos le-
guas. Este dia mandó el piloto que llevaba, se cambiase la derro-
ta para ir en busca de la boca del Arci piélago por el Sudueste;
íueesto después de puesto el sol, y anduve esa noche por el di-
cho Sudueste hasta diez leguas. Y el domingo siguiente , siendo
de dia, á 29 del dicho mes de Diciembre , páreselo una isla y
fuimos áella, y andándola costeando, parescieron cinco ó seis
velas, y fui sobre ellas para saber lengua y saber de qué tierra
eran, y huyeron todas. Esta isla me certificó el piloto que era
la isla de los Ladrones, donde á Mageles le hurtaron el batel.
Anduve sobre esta tierra dos dias y una noche buscaudo sa-
lida; no se pudo hallar, que á 100 pasos de la tierra no se pu-
do tomar fondo con 120 brazas de cuerda. Asi fue parando el
domingo y su noche , y el lunes á hora de vísperas hice al
maestre que trabajase por tomar una noticia en el navio de la
provisión, y tomó la existencia: mandó el piloto que corriese
el navio al Oeste en busca de la isla de Bimian ,:porque le pá-
reselo que alli hallaríamos nuestra conserva, y sino de allí nos
iríamos á la isla de Grade: aíi.de;!© que del lunes caminamos
hasta noche podimos correr seis legua?.
46& VIAGES AL MALUCO.
Martes corrí por el Oeste treinta y seis leguas.
El miércoles , que se contaron i.** dia del mesdeEneíO y i.*
de año de 28, á hora de vísperas llegué á una isla que tenia
otros dos isleos pequeños y tierra baja toda , y corrí hasta
treinta leguas una parte delía^ y surgí con una ancla; estuve
esa noche fondeado»
Otro dia jueves por la mañana hice que fuese el piloto en
la barca á ver si me podia llegar junto con esta isla, y halló
que era todo hondable aunque sucio; pero no me pude llegar á
tierra, q>ie era el viento muy contra rix) y mucho: aquí estove
surto el jueves todo el dia y la noche, tomando ciertas pipas de
agua salada -para lastre.
Este dia vimos una vela de lejos; no supe quien era.
Viernes siguiente levanté ancla, y vine la vuelta de la is-
la pequeña que estaba hasta cuatro leguas de esta otra do sur-
gí; y viniendo sobre ella , paresció una vela que arriba digo, en
la misma isla donde yo ilía; por manera, que tomamos casi á
una tierra en la dicha isla. Envié la barca en tierra con el
maestro de campo y quince hombres para que tomasen lengua,
y fue á una punta donde habia huido la vela que digo, y ha-
lló dos barcas de gente de la tierra , y no quisieron esperar :
hicieron vela y fuéronse, sin que pudiesen saber qué gente era.
Sábado adelante salté y© en tierra y llevé conmigo al pi-
loto y otra cierta gente para buscar agua: tomó el altura el
piloto y hallóse en once grados de la equinócial. Este dia hice
hacer un oyó para buscar agua y salió salada; fui á otra punta
de la isla mas alta que esta y hallamos buen agua , donde to-
mé doce pipas de agua, de que teníamos necesidad.
Domingo adelante , á hora de misa , salieron dos velas de
una isla mayor que ninguna de estotras que digo , que estaba
mas alta que esta , y vinieron sobre la isla donde yo estaba á
reconoscer que gente eramos, y surgieron un tiro de lombarda
de donde yo estaba. Y á esta sazón habia enviado dos hombres
de los de mi compañía la vía de donde ellos estaban surtos, y
como los vieron ir , saltaron atierra cuatro de ellos, y llegaron
á hablar á los dos de mi compañía , y estuvieron un rato jun-
tos, gran rato desviados de donde yo estaba, sin que se mu-
dasen á. ninguna parte. Visto esto, envié allá otro de mi com-
pañía que contratasen con ellos en esto como se quedase en
sus barcas un español de los tres, y los otros dos me trajesen
uno de ellos para ver qoie 'gente eran ó que manera tenia; y
aunque envié á hacer esta contratación que digo, y dejar es-
tos rehenes, no quisieron darme uno , aunque se querían que-
dar dos de los de mi compañía en rehenes, antes se entraron en
sus barcas y se fueron; lo que de ellas se alcanzó, fue que
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 4^9
es gente desnuda y barbada , los rostros cariluengos : traían
delante de sus naturas cierta cosa de palma menuda, tejida,
hechas unas telas á la manera de las nuestras. A mas estas bar-
cas que trae», son grandes navios de. la vela ,.que ninguno de
nuestros navios tienen que hacer con ellas. Aquí estuve surto
hasta miércoles que se contaron á 8 de Enero, .tomando el agua
que digo: aqui se me dañaron dos amarras, que era muy su-
cic; salí atoando por aquí con mucho trabajo y peligro, por-
que estaba entre muchos bancos. En esta isla dejé al pie de un
árbol grande entercada una carta en, una botija, y escrito en el
árbol como qiiedaba allí, para que si alguno tuese en busca
mia, supiese donde iba,. para que la razón de mi camino que-
dará, en lá Scc.
Salí de esta isla que digo, miércoles , noche á 8 del dicho
mes, y estuve amainado toda la noche, y el jueves hasta las
diez del día metiendo la barca á mi Oeste en demanda de Hu-
ran treinta y siete leguas.
Sábado siguiente por la dicha derrota caminé diez y ocho
leguas.
Domingo siguiente caminé al Oeste trece leguas.
El lunes siguiente caminé quince leguas.
El martes siguiente caminé doce leguas. Este dia se vieron
muchas aves de la tierra y mucha madera.
El miércoles siguiente caminé trece leguas: asimismo se vie-
ron muchas maderas.
El jueves siguiente, caminé-diez y seis leguas.
El viernes siguiente caminé doce leguas. Todos seis días se
vieron madera y hojas de árboles, y muchas señales de tierra.
El sábado siguiente estuve amainado todas las velas.
El domingo siguiente caminé quince leguas.
Lunes siguiente caminé diez leguas.
Martes siguiente caminé doce leguas.
El miércoles siguiente caminé ocho leguas.
El jueves y viernes siguiente se. me amotinaron con calma
y con gran descontento.
El sábado siguiente,, que se contaron 25 de enero del año
de 28 , con su noche, corrí al Oeste diez leguas. Este dia se me
murió el piloto que llevaba y un herrero, y quedé sin piloto.
Estaré de la boca delArcipiélago setenta leguas.Puse por piloto
á Viurco; no sabia nada del altura , mas de ser buen. hombre
úé la mar y tantear bien.
El domingo siguiente con su noche corrí once leguas.
El lunes siguiente con su noche corrí diez y ocho leguas.
El martes con su noche diez leguas.
47° ~ VI AGES Ai MALUCO.
Miércoles y \ntvts y viemas fu4 con mucha bonanza; an-
duve tj ¡ez y ocho leguas. -'■■' ^' '^'^ ~ ' ' -' '
El -sábaáo Siguiente, qufe'^fóé' ^I* ¡de Hebrero y víspera de
la Candelaria , á hora de vísperas, vimos la tierra. Domingo
adelanta fui sobre-eHa y síurgí: estuve lunes y martes. Este dia
se murió Gansinola. Tarde me hice á la vela y fui sobre la isla
grande del Arcon y surgí en el dicho Arcon ^ y esta tarde sa*
lio á mi una canoa diciendo^ C^iP/*//^,C^j/í7/¿íj con hasta siete
personas. -r'!^_ ci':' íw-..- da. ..«ovfijjd ^^.>íl■■^i¡■.J ,-!-?rij jjoi..
Miércoles por la itiafiaifti , 'cftlé se eontaroH cinco días
del mes de Hebrero, salió otra canoa grande con catorce per-
sonas hasta hallar la barca, y hablóle, y quedó que ese dia á
la tarde me vernia á hablar al navio, y á la tarde vinieron y
pusiéronse cerca de un sineste del navio, y fue allá la barca,
y quedó en la canoa el maestro de campo y el maestro de bina
y otro marinero, y vinieron -en la barca 4os indios á me ha-
blar, y estos trujieron ciertas sartas de cuentas, y on ellos una
barca á la canoa , y 'llegados allá quisieron prender á todos
de la barca, y la barca se libró dellos y hirieron tres indios.
De esta bahía jne vine á dos isletas mas fuera en la mar, que
estaba cuatro leguas de allí á la baja , y estuve ciertos dias.
De estas isletas que digo, salí domingo, que se contaron 23
de Hebrero del dicho añó , y fui por la costa que es al Sur , qne
se corre Norte la tierra. Otro dia lunes, yendo á la vela tres
leguas á la mar, salió á mi una canoa con catopce remeros , ca-
peándome con una bandera, y llegaron á mi, señalándome que
tliese á surgir á un ancón , que habia agua y lengua de Casti-
lla y arroz, y fue á surgir al ancón el dicho lunes. La lengua
que llevaba, no entendía nada. Este dia después de surto se lle-
gó á mi esta canoa , y tomó ciertas botijas que le dieron de la
nao y las trujo llenas de agua, y concerté con ellos que me
trujesen algún arroz, y que los esperarla tres dias, y con esto
se fueron. Otro dia, martes de Carnestolendas por la mañana,
vinieron al borde del navio once canoas con cocos y con ar-
roz y con gallinas de la manera de las 'de Castilla; díles una
ttcha-de'las de la Nueva-España por un gallo: traían cargadas
las canoas de -cortezas -de árbol verde, y decian ellos que era
•eaHela , deMa cual me dieron ciertas rajas, y despidiéronse. de
mi, y filéronse á tierra ,-que otra cosa no rescaté dellos -sloo
el gallo que digo. _ •
Martes de Carnestolendas , que .di^,ien ila noche, 'viaiie*-
ron -dos .eanaos á la media noche, y me:;hurtaron una ancla
sobre que estaba surto efldie^ brazas-: cortaron el cable por
oerca de la mitad y llevírónsela. > Jihoa m ttOj £'jí -
DOCUMENTOS PE SAAVEDRA. 4-7J
. , Otro dia, raiercples de la Ceniza por la^nañana, se vino á
la costa un español, natural de \d Coruña,. y coraep:5ü á ca-
pear, fue allá d. batel y recogiólo : este español se decia! Se-
bastian de Puerta.,, casa¿o.,en la Fraxa dq laCoruña , el cu^l v^
nia en el Galeón Parral , en la conserva de;l gobernador Loaisa.
Venia por capitán del Galeón D. Jprge Manriíjue : venia en su
compañía el bachiller Tarragona : venia por maestra del Ga-
león Agustín Várela. Este Galeón llegó á esta isla que se dice
Vizaya; tiene una provincia que se dice Bixalía y otra Cati-
le y otra que se dice Ratabaluy. ílste Galeón llegó á esta pro-
vincia de Ratabaluy , y surgió; y otro dia por la manaría do-
mingo íue el batel en tierra; iba en él el bachiller Tarcagona
y Andrés de Aragón y otros once compañeros , y saltaron en
tierra, y luego arremetíerqn cqh ellos hasta doscientos hom-
bres, y mat^rqn^^l. b^gji^ler y á otros ocho, tomaron á vida á
'é'ste español é á otros tres grumetes , y trajíeron á este espa-
ñol á una provincia de esta misma isla , que se dice Maluar-
buco , que estará de la provincia donde lo prendieron veinte
leguas mas al Norte deste tonelen estará, y supe como estaba
Maluco al Sur de est^ isla: tomé mi derrotg para allí corrien-
,<Jq al Sur la costa de luengQ. , t .
^"„ ,. Después que; este Seiaastían de Puerta fue preso en esta isla
que digo, de allí dende 4 un, íiño fii-e sú ¿imo d Zebtt en ca-
noas á contratar jé levólo ^^pnsigp , y allí supo de los natu-
rales de Zebú,coino,habian yendido los de aquella isla á los de
la China todos Igs españojj^s qué aUÍ fueron presos de la ar-
mada de Mag^lUncs , que fueron hasta ocho ^ y que habia
cinco años qiie los tabían yeridido á trueque de unos, bacanes
de metal. Y preguntando de este supe que en esta isla po hay
ninguna manera de especería, sino es una manera de canela
salvaje ,. que es de la que á mi mostraron. Son idólatras, que á
ciertos tiempos sacrifican hombres á un Dios suyo, que lo lla-
man Amito , Y ofrecénle de sus comidas y de sus bebidas. Sus
viviendas dellos es cerca de la costa, gozan mucho de la mar
en sus canoas; costeando en estas van á hacer sus saltos y con-
trataciones á muchas islas, levan á manera de alacabes, porque
se mudan los pueblos de unas partes á otras. En esta isla hay
muchos puercos bravos: tiene oro: dicen que se sale de la Chi-
na, y que se viene contratando por las isks.
Después que los desta isla tomaron el batel y la gente del
galeón S. Martin del Parral, se hizo á la vela la costa de arri-
ba la vía del Norte basto doce leguas, y allí estuvo surto tres
semanas , y de allí se hizo á la vela y tornó la costa abajo
hacia el Sur. Dice este Sebastian , que «íende á un año supo de
los indios como el galeón^ se habij^ gertlídp .^eníj^.^oji^nifs ; que
472 ^ ' VIÁGES AL MALUCO,
de esta isla se hizo á la vela, que habia dadp en' lá costa al tra-
Yés, no sabe en que tierra. "^j^k-i ,i>"«^-'|^J ' '' í-'n^' -:
Los de esta tierra tejeh bien á irTartm' dé (ídjéta ddgsdá;
hácenlo de cortezas de árboles , el cuál llaman Pilay, y estos
indios llevan á contratar' ama onba y arroz; hay mucha con-
tratación de esto en Zebú y en otras islas que están cerca della,
que se dicen Sol. ' ; ': ' '[".'^ ;• • "
Por este Sdxistian del Puerto 'stípev confio desde á un año que
lo prendieron, topó con indio, natural de las islas de los La-
drones en esta isla de Vizgya , en la provincia de Malucobuco
de la banda de Leste, el cual indio le dijo como una nao habia
llegado al puerto de los Ladrones, y que allí habia surgido en
una isla ; que de los naturales de ella habían entrado en la nao
once hombres, y que el capitán del navio no Jos habia deja-
do salir, sino que los trajo en la nao hasta la isla deVizaya,
y que tomó tierra en la provincia deDuacatan, que es una
bahía, y que allí á la bahía sale un rio pequeño: las entradas
del tiene un islote , y que estando allí surto este navio , se hu-
yeron del todos los once indios que venían dentro, y se fue-
ron á tierra á nadó; pero como llegaron, los prendieron los
naturales de Duacatan: y desde á'un año acaesció que topó este
Sebastian con uno de aquellos indios, y le dijo que era una
nao grande, y que venia en ella una negra qóe se decia Ma-
ría y que venia acompañada de un hijo ; y por estas señas des-
tos es esta nao en la que venia Loaisa, porque traia negra y
otras señas qué dio de la persona que Venia por capitán, y que
se hizo la nao á la vela, costeando esta isla deVizaya la vuelta
della. Supo también délas iridias de la provincia de Ma-
lucobuco. ' ' ■■ ■
'"'" Según lo que destos indios se supo, Hegaron el galeón y la
nao capitana á esta isla de Vizaya en una hora, la una des-
pués de la otra: llegaron sobre ésta isla por el mes de agosto
del año de 26. Esta isla dé Vizayá/, . . ¡Vi .' .'■»>', i^* . 'í''
•noj .-^ ?i.í2 n-j
j.i^jvJ^Faltan algunas hojas que, no se pueden ker^snü-i*.
'jÁ ület KJ29 n.t, .efiíio n £SVi£{r^?ímu sb aoíHsifq zoiv.skimsi-^
Salí de Tidore lá primera vez é'ñ la "ñocihe víspera de Cor-
pus Christi, y torné viernes tarde : torné á salir que se conta-
ron 12 de Junio de 1528 años. * ',, . • . ,
Sábado de mañana entré en el puerto de GUolO : érl este dia
se quitaron los guíllones á Benito Fernandez , y' sarrondló
patrón grandes : di este dia á siete ducados cada mes cada" uno.
Salí de Tidore lunes noche á tres días del mes de mayo del
año de 29 años : salió conmigo Pero de Montemayor, alcaide
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 473
con cuatro paroles, vino conmigo hasta Tribuobe y de allí se
quedó , y yo hice vela con viento prpspero Sudueste la vuelta
del Este.
Llegué á la isla de Paine jueves á mediodía , que se conta-
ron 24 del mes de Junio, dia de S. Juan Bautista ; tardé desde
Tidore á esta isla cincuenta dias , son doscientas leguas : cami-
né también cuarenta y tres dias de calma : estuve surto en esta
isla de Paine todo el mes de julio. Hice vela de este puerto do-
mingo por la tarde, i.' dia del mes de Agosto del dicho año.
Caminé hasta 15 de Agosto, dia de nuestra Señora de Agosto,
que llegué á Urais la grande, que está de la banda del Sur de
la línea un grado y dos tercios, donde surgí domingo por la
noche: podrá haber de la isla de Paine á esta que digo ciento y
cuarenta leguas. Pe aquí hice vela martes á medio día, que se
contaron diez y siete leguas: de aquí hice vela miércoles 17
dias del dicho mes de Agosto. De esta isla que digo, supe nue-
va como había clavo en ella , de un indio natural de ella que
anduvo conmigo un año. Este me decía que aquí había clavo;
pero que los naturales no lo comían: sobre esta isla anduve dos
dias volteando sin poder ganar nada al Este , y de aquí arribé
domingo que se contaron Í3 de agosto la vuelta del cabo de
Buena-^speranza,
Fui esperando y costeando esta isla que digo la vuelta de
Oeste; no pude tomar ei cabo de Oeste della, porque saltó el
viento al Noroeste. Estuve martes y miércoles con bonanza,
procurando doblalla por elOestc: no pude. Jueves siguiente tor-
né la vuelta del Este con el viento Norueste y Nornordeste y
Sursueste bonancibles. Viernes y sábado y domingo , que se
contaron 29 del dicho mes de Agosto , de donyde se tomó la der
rota para la Nueva- España, anduvimos estos tres dias veinte y
seis leguas.
Lunes siguiente estuvimos en calma, que ninguna cosa an-
dubimos hasta mediodía que comenzó á ventar.
Martes siguiente anduve veinte leguas la vuelta del Nor-
deste, del Norte y del Este con el viento Sursudueste y Su-
dueste.
Miércoles, i.° dia de septiembre del dicho año tomaron
el sol: estábamos dos tercios de la línea de la parte del Norte,
andubimos diez leguas la vuelta de Noroeste, 4,* en el Hueste
con el viento Sur , Sudueste y Sursudueste calma.
El jueves siguiente estuvimos amainados con aguaceros: no
anduvimos nada, era calma.
El viernes siguiente corrí al Norte 4.^ del Nordeste y al
Nornordeste doce leguas con el viento Lesueste y Leste.
El sábado que se contaron 4 de septiembre, corrimos alNor-
TOMo V, 000
474 VIAGES AL MALUCO.
te 4.* del Norueste y al Nordeste con el viento Sueste y Le-
sueste seis leguas.
El domingo siguiente tuvimos muy poco viento ; este día
no anduvimos casi nada.
Domingo en la noche hobo viento poco : anduvimos la
vuelta del Norueste hasta el lunes doce leguas.
Desde el lunes pasado hasta el martes siguiente á mediodía,
anduve diez y ocho leguas al Nordeste con el viento Noroeste
y Sudoeste.
Desde el martes á mediodía hasta miércoles á mediodía,
que se contaron 8 de septiembre , dia de nuestra Señora, an-
duvimos diez y ocho leguas la vuelta de Noroeste con el vien-
to Sur Sudoeste.
Desde el miércoles á mediodía hasta el jueves adelante á
medio dia , anduve con el viento Sur y Sudoeste de aguaceros
la vuelta del norte.
Desde el jueves á mediodía hasta el viernes á mediodía,
que se contaron 11 de septiembre, anduvimos cuarenta leguas
la vuelta del Norte 4.^ en el Este, con el viento Nornorueste y
Sudoeste.
Desde el viernes á mediodía hasta el sábado á mediodía,
corrimos treinta leguas, y seis al Nordeste 4.^ de Este con el
viento Sur Sudoeste.
Desde el sábado á mediodía hasta el domingo á mediodía,
que se contaron doce de septiembre , anduvimos cuarenta y
cinco leguas la vuelta de Esnordeste con el viento Sudoeste 'y
Oeste.
El lunes á 13 de septiembre anduvimos cincuenta leguas al
Nordeste con el viento Oeste y Sudoeste.
Martes 14 de septiembre anduvimos treinta leguas la
vuelta de Nordeste.
Este dia fuimos sobre una isla que está en seis grados de la
banda del Norte de la línea: paresció que el navio había hur-
tado en longitud cíen leguas al Este , porque esta isla está de
Maluco setecientas' leguas al Este tocando al Nordeste.
Miércoles 15 de septiembre anduvimos en calma sobres-
tá isla.
Jueves 16 de septiembre anduvimos asimismo en calma,
que casi no anduvimos nada.
Viernes 17 de septiembre anduvimos doce leguas la vuel-
ta del Nordeste 4.* en el Este con el viento Sudoeste; quedába-
nos la isla á el Oeste doce leguas.
Sábado dí^z y ocho de septiembre hicimos camino al
Norte y al Noniordeste y al Sudeste : dile al Nordeste diez y
ocho leguas.
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 475
Domingo , que se contaron 19 de septiembre-, anduvi-
mos trece leguas con aguaceros al Nordeste; era el viento Le-
sueste.
Lunes 20 de septiembre anduvimos veinte leguas al Nor-
deste 4.* en el Este con el viento Sudoeste.
Martes 21 de septiembre anduvimos diez leguas al Oes-
noroeste con el viento Sursueste; estuvimos en calma sobre tres
isleos bajos.
Miércoles 22 de septiembre estuvimos en calma. Estába-
mos en nueve grados y medio de la línea de la parte del Norte.
Jueves 23 de septiembre anduvimos doce leguas con cal-
ma al norte.
Viernes veinte y cuatro de septiembre anduvimos al
Lesnordeste y al Este diez y ocho leguas con el viento Norte
y Nornorueste con aguaceros.
Sábado 2,' de septiembre anduvimos doce leguas al Es-
nordeste y al Este y al Sudeste ; dile todo el camino al Lesues-
te. Estuvimos amainados toda la noche con aguaceros.
Domingo 26 de septiembre tovimos calma ; no andovi-
mos casi nada.
Lunes á 27 de septiembre andovimos al Esnordeste, y al
Nordeste y al Norte y al Oeste diez leguas.
Martes á 28 de septiembre anduvimos al Norte 4.^ del
Nordeste al Esnordeste y al Nordeste 4.* al Norte; hicimos
camino al Nordeste trece leguas.
Miércoles 29 de septiembre , dia de S. Miguel , tovimos
calma , no andovimos nada.
Jueves postrero de septiembre (estuvimos en calma , no
anduvimos nada.
Viernes i." de octubre tuvimos contrastes y calma , hi-
cimos muy poco camino este dia , y fuimos sobre tres islas ba-
jas, que estañen once grados y medio de la línea de la banda
del Norte, y surgí en ellas.
;1 U \ L:-jl*íi .'.. ^.i.ii'^-í 'j'.^i' '■
47^ VIAGES AL MALUCO.
Núm. XXXVII.
Relación que presentó en Madrid el año i^J4 Vicente
de Ñapóles sobre los sucesos de la armada de Saave-
dra que salió de las costas Occidentales de Nueva-
España al descubrimiento de las islas del Maluco.
(Arch. de Ind. en Sevilla , leg. i ? de papeles del Ma-
luco desde 1519 á 1547.)
Año de mil y quinientos y veinte y seis años del nacimien-
to de nuestro Señor Jesucristo, primero de noviembre, parti-
mos de uñ puerto que se dice Aguatanejo, que está en la go-
bernación de D. Hernando Cortés, el cual puerto está á la
banda de la mar del Suré Partimos tres navios que despachó
D. Hernando Cortés por mandado de S. M. , á descobrír
aquel camino para las islas de Maluco, é iba por capitán de la
dicha armada un hidalgo que Se llamaba Alvaro de Saavedra;
y obra de trescientas y cincUenia leguas , un dia á mediodía
vimos una isla que está once grados de la banda del Norte de
la línea Equinocial: fuimos á ella y no la podimos tomar, y
entonces navegamos nuestro camino á la vuelta de las islas de
Maluco, y obra de ochocientas leguas una noche al cuarto de
la prima , el hombre que estaba en el timón gobernando en el
dicho navio tomamos de abante > hobo necesidad de amainar
la vela, y en este tiempo pasaron los otros navios adelante, los
cuales dichos navios era capitán de uno dellos Luis de Cárde-
nas y del Otro Pedro de Fuentes, y los dos navios nunca mas
los vimos ) ni los podimos hallar. Y tirando nuestro camino
navegando para las islas de Maluco > acabo de sesenta dias un
domingo de mañana dimos en unas islas bajas, questaban once
grados de la banda del Norte de la línea Equinocial, á las cua-
les dichas islas les pusimos por nombre las islas de los Reyes,
porque llegamos á ellas dia de. los Reyes, y andubimos tres
dias sobre ellas y nunca las pudimos tomar, porque teníamos
mucha necesidad dellas, porque hacia mucha agua el navio y no
hacíamos sino dar á la bomba : de ahí tiramos nuestro camino
derecho para las islas del Maluco. Otro dia á mediodía dimos
en otras islas , dellas despobladas y dellas pobladas, y en una
despoblada estuvimos ocho dias , y nunca podimos haber len-
gua de los indios de las dichas islas: y mandó el capitán al pi-
loto que tomase la altura y le hiciese saber cuánto estaba de
DOCUMENTOS DE SAAVEDR A. 477
las islas del Maluco, y el piloto le dijo que estaba ducieri'
tas y cincuenta leguas de las islas del Maluco, y de allí nos
hecimos á la vela para las islas del Maluco: obra de cien leguas
de la tierra vimos una isla que se llama la Mondaña y los por-
tugueses la llaman Mindanao , y obra de cien leguas desta isla
se nos murió el piloto , y quedamos sin piloto y sin hombre
que supiese tomar el altura , y en la dicha isla tomamos un
puerto, y estuvimos ahí mas de veinte dias que los vientos eran
muy recios. Y ahí determinó el capitán Alvaro de Sayavedra
de ir á poner á monte el dicho navio, por la mucha agua que
hacia; é yendo á ponelk),- salió un calalús con obra de veinte
y cinco hombres, en el cual dicho calalús venian tres Reyes;
y el capitar^, cuando los vido, mandó á un hidalgo que se lla-
maba Pedro Laso, que supiese que gente era aquella, para sa-
ber nuevas de las islas de Maluco , con obra de diez ó doce hom-
bres, y mas llevaban dentro un negro de Calicud por lengua,
pensando que sabia la lengua de aquella tierra , y él no los
entendía y decía que los entendía; y ansí como nos fuimos
llegando á ella, se iban ellos retrayendo para atrás y nunca qui-
sieron esperarnos, hasta que por señas nos detuvimos atrás, y
entonces nos esperaron junto á unos árboles que se llaman man-
gles; y ahí tomamos des ó tres mantas de Bnos paños que se
hacen en México, y echamoslos á la mar por el miedo que
ellos tenian de nosotros, y desque ellos tomaron los paños, em-
pezáronnos á hacer la sombaya como se usa en aquella tierra
hacer á lor. Reyes, y nosotros pensábamos que daban gracias
á Dios, y en aquel instante se fueron á sus casas, y nosotros
nos volvimos para el navio á dar cuenta al capitán. Y otro día
de mañana metimos la carabela en seco y tomamos por donde
hacia agua y salímonos afuera, y estando en la mar, estando
surtos sobre las áncoras, vimos ir otra vez al calalús: mandó
el capitán que entrase en la barca el dicho Pero Laso con siete
ó ocho hombres: cuando ellos vieron ir la barca, detuviéronse y
esperáronnos junto'á tierra , y decíannos que matásemos la lumbre
que llevábamos para tirar los tiros que llevábamos nosotros; y
nosotros les dijimos que lo apagaríamos, ymetímoslo debajo de
la escotilla de popa , y desque ellos vieron que no teníamos
lumbre, alargáronse para fuera de donde nosotros estábamos, y
quitáronse las armas, pusiéronlas dentro del calalús, y nosotros
nos quitamos las nuestras y alkgámonos para ellos, y ellos
para nosotros, y abrazámonos todos juntos y quedamos muy
amigos , aunque la paz era de Judas; y dijímosles si querían ir
al navio donde estaba el capitán, y ellos nos dijeron que querían
ir á tomar peces para llevar al capitán , y ellos iban á concer-
tar cómo nos habian de tomar el navio con toda la gente: y
478 VIAGES AL MALUCO.
hacia la tarde, á las cuatro horas después de mediodía, vinie-
ron á la vuelta del navio á la vela: desque llegaron cerca del
navio, mandó el capitán que los llamásemos, que allegasen jun-
to al navio para hablar con ellos, si le querían dar algún re-
frigerio de bastimentos de carnes 6 gallinas ó cocos ó arroz ó
de otros bastimentos que hay en la tierra; y ellos como venian
con la ruindad hecha, nunca se quisieron allegar al dicho navio:
í'uéronse á poner medio tiro de ballesta por popa del navio y
allí pararon : desque el capitán cuando vido que ellos pararon,
mandó saltar en la barca al maestre con otros seis hombres
que fuesen allá donde ellos estaban, y les dijese por qué no
querían venir al bordo del navio, y ellos le dijeron que tenian
miedo de los tiros de fuego, y allí concertaron entre ellos y
los nuestros que quedasen allí con ellos dos hombres de los nues-
tros, y otros dos de los suyos que vernian al dicho navio don-
de estaba el capitán Alvaro de Sayavedra , y quedaron rehenes
los dichos dos hombres por los otros dos suyos , y entraron
dentro en el dicho navio, y el capitán los recibió muy bien,
como hombre que tenia mucha necesidad dellos para que le
diesen algún bastimento para comer; y ellos anduvieron por
el navio mirando la artillería y otros aparejos que dentro ha-
bía. Y desque lo hobieron bien mirado, dijeron que se querían
ir para su calalús, y el capitán les dio alguna contaría , mata-
mundo y avalorio y margaritas; y desque ellos lo tuvieron,
mandó el capitán que los llevasen á los dichos dos hombres
á su calalús; y ellos como llegaron á su calalús, avisaron á los
otros indios que estuviesen apercebidos para tomallos y cativa-
llos; y ellos cuando hablaron, uno de los cristianos de la barca,
que se llamaba San Juan, dijo á los otros si había algunas ar-
jnas, que laS; tuviesen presto, porque no sabia lo que habl|iban
^.quellos indios , y en la barca no había mas de una espada, y
con aquella espada se defendieron dellos, y se vinieron para el
navio. Desque aquello vido el capitán , quisimos dar fuego á un
tiro para favorecer la barca: quiso Dios y nuestra Señora c[ue
no peligró ningún hombre de la barca; y allá hacia la tarde
vinieron ellos con sus calaluces á pelear con nosotros á loui-
l>ardazos: cuando ellos estuvieron cansados y vieron que no
podían ganar nada con nosotros, fuéronse á sus casas y dejá-
ronnos. Otro dia de mañana hicimonos á la vela á la vuelta de
Maluco , é yendo costeando por la isla obra de tres leguas en
la mar , salió á nosotros un calalús con un Rey que se llama
por nombre Catunao, y desque hobo llegado para nosotros,
hicieron sejñas que fuésemos á tierra, y que nos darían algún
bastimento para comer; y desque vido el capitán aquello, dijo
que erja muy buen que fuésemos para tierra adonde $llo$ iban,
docxAíéNtos de saavedra. 4^9
y desque llegamos junto de tierra un tiro de ballesta, echamos
las áncoras en la mar, y ellos desque vierórl que el navio es-
taba surto, allegaron al navio, pidiéndonos algunas vasijas para
traernos agua ; nosotros les cenamos ciertas botijais de barro
que nos trujesen agua, j echárnoslas en la mar y ellos las to-
maron, y preguntáronnos de donde veníamos: dijímoslés qué
veníamos de lejos caminos , y ellos nos dijeron si queríamos
arroz y cocos, y desque aquello olmos y vímosles un bonete
colorado redondo, pareciónos que ellos tenían algún trato con
portugueses , y ellos fuéronse para tierra á traer el agua, y
desque nos hobieron traido el agua , dijeron , que no querían
llegar abordo del navio ; mandó el capitán que saltase ün hom-
bre en la barca, y alargóse la barca, y fue á tomar las boti-
jas, y desque se las hobieron dado, dijeron que los esperáse-
mos, que otro dia de mañana nos trairian arroz y cocos: y
nosotros estábamos esperando como hombres que estábamos
bien deseosos de algún refresco, y ellos fueron á sus casas á
concertar como nos habían de tomar la gente y el navio; y
otro día de mañana vinieron con unos calaluces pequeños, y des-
que los vimos venir, aguardárnoslos para que nos trujesen algu-
na cosa de comer , y ellos venian concertados como nos ha-
blan de tomar ; y desque allegaron cerca , tuviéronse todos á
fuera y no quisieron allegar cabe el navio como hombres que
recelal^an de la ruindad qué ellos tenián: y un Calalús pequeño
con un yerno del Rey, que era casado con su hija, y era Rey
de aquella misma tierra dónde estábamos surtos con el dicho
navio, y este Rey entró dentro en el navio, y habló con el ca-
pitán con un hijo suyo en los bracos ; vino entonces el capi-
tán y dióles unas mantas para el mochacho y para él también,
diciéndole, que nos trujlese alguna cosa de comer, que se lo
pagaríamos muy bien; y él decía que si haría , y todo esto
era por señas; y él dijo que se quería ir á tierra, donde estaba
la otra gente y el suegro. Nosotros estábamos esperando que
nos trujesen de comer , y ellos nunca vinieron á traernos nada,
sino concertar allá como nos habían de tomar el navio, y des-
que vino la noche, hicieron ellos una maroma muycomplida de
unos árboles que allá hay que se llaman Rota, y entre nosotros
en la Nueva-España se llama Bejuco, y al cuarto de la rño-
dorra vinieron ellos con un calalus pequeño dónde teníamos la
áncora sin señal, y nosotros estábamos velando, y pusiéronse
en derecho de lá áncora, y echáronse á nado y fueron por
debajo el agua, y sacaron el áncora á fuera y cortaron el cable,
y en el mismo cable nos amarraron ía misma maroma y fué-
ronse para tierra y tiraron del navio; y ellos estando tirando,
no lo pudieron tirar, porque ellos fenian cortada la áncora de
480 VIAGES AL MALUCO.
tierra, y quedónos otra áncora de la banda de la mar, y ellos
tenían en tierra dos cristianos cativos, y teníanlos amarradas
las manos, y preguntábanles cómo no podían tirar el navio
para tierra, y ellos les dijeron que ellos no sabían nada, y ellos
díjéronles que bien lo sabían y que no se lo querían decir, y
los cristianos les dijeron que podría ser que tuviesen otra án-
cora echada en la mar; y ellos desque esto oyeron, embarcá-
ronse en un calalus pequeño y viniéronse para el navio para
cortar el otro cable, y allegaron debajo la proa del navio, y esta-
ba uno velando , y no le osamos hacer mal , porque nos habia
mandado el capitán ; y cuando vimos que ellos querían cortar
el cable , fuimos á decir al capitán, ¿que qué haríamos? que unos
indios estaban á proa, y el capitán envió á decir que les hablá-
semos, y como nos oyeron hablar, echaron á huir y empezá-
ronse á reir, y fuéronse á tierra donde estaba el Rey, y en
esto era ya de dia, y estonces ellos empezáronse á ir para sus
casas, y uno de aquellos hombres que ellos tenían cautivos
desamarróse y huyó para el monte , y dejóse estar ahí hasta
que ellos se fueron; y desque él vio que ellos eran idos, vínose
para la ribera de la mar en derecho de donde el navio estaba, y
hízonos señas que fuésemos á tierra con la barca para que
lo tomásemos y lo trujesemos al navio. El capitán no osaba
enviar á tierra, pensando que era algún indio que nos quería
hacer alguna traición para tomarnos la barca , y en este ins-
tante dijo un hombre que podía ser algún cristiano , y por las
señas que vimos del hijo del Rey , que hablaba tan claro que
podría ser cristiano , mandó el capitán armar la barca para ir
á tierra y ver que hombre era aquel, porque llamaba muchas
veces, y entonces saltamos diez ó doce hombres en la barca y
fuimos por el hombre; y desque vio el hombre la barca cerca
^de tierra, echó á correr y echóse á la mar á nadar para ir á la
barca , y tomámoslo dentro y llevámoslo al navio, y entró
dentro en el navio, y el capitán le preguntó ¿qué hombre era?
y él le dijo: que era de la armada del comendador Frey Gar-
cía de Loaisa, de una armada que despachó S. M. de la Coru-
ña , y fue en una carabela que iba por capitán D. Jorge Man-
rique, natural de Salamanca, donde iba el bachiller Tarrago-
na, y este bachiller fue con el batel á tierra, y saltó este Rey,
que se llamaba Catunao, que iba á robar por aquella tierra que
era sus enemigos, y hallólos en tierra, y mató no se que tan-
tos dellos , y el bachiller fue muerto , y cativo tres ó cuatro
dellos, y este fue uno dellos: y este nos dio cuenta en qué al-
tura estábamos, porque allí donde los prendimos, el bachiller
Tarragona tomó la altura en ocho grados; y este hombre nos
dio cuenta y razón de lo que he dicho, y que estábamos en
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 481
ocho grados de la banda del Norte de la línea Equinocial. Y de
allí hicímonos á la vela á la vuelta de las islas de Maluco, y
yendo costeando la costa de la misma isla, fuimos á dar á otras
dos islas, que la una dellas se llama Candinga y otra Sarragan,
y allí nos salieron unos calaluces con ciertos indios , y venian
dos cristianos en ellos: traíanlos desnudos y las manos atadas
atrás, y desque llegaron cerca del navio saludaron al capitán, y
el capitán les respondió, ¿qué hombres eran? y ellos respon-
dieron, que eran de la armada del Comendador, de la dicha
carabela, que iba por capitán D. Jorge Manrique, y eran de
los hombres que habían ayudado á matar al capitán, y ellos
rogaron que por amor ds Dios que los mercase y rescatase; y
el capitán les dijo que no hiciesen ningún movimiento, quél los
mercarla aunque supiese dar cuanto tenia , como no le pidie-
sen el navio ; y díjoles que hablasen á los señores de aquella isla,
quél venia en nombre de S. M. á tratar con ellos y á tener paz
y amistades como hermanos, y que le trujesen alguna cosa de
comer; y ellos fueron á tierra é hablaron con el señor de la
isla, y ellos vinieron á hacer paz con el capitán á la manera
de la tierra, y los mismos hombres eran lengua: y hicieron las
amistades entre el capitán y ellos , en que se sacaron cada uno
dellos de los brazos una poca de sangre en una taza de vidrio y
allí echaron un poco di agua, y el Rey de la isla bebió su san-
gre y el capitán bebió la su va, y de allí quedaron grandes
amigos ellos y nosotros; y fechas las amistades, nos trujeron
mucho bastimento, arroz y gallinas y puercos y cabras y otros
bastimentos de la tierra, y nos trujeron especería, canela muy
buena : preguntémosles ¿de adonde la traian ? dijeron: que de
la isla de Mindanao , que se llama la Mendaña entre los caste-
llanos ; y desque estuvimos bien proveídos, preguntóles ¿si
querian vender aquellos dos hombres? y ellos dijeron : que si
se los pagasen bien, que los venderían; y el capitán les pregun-
tó: ¿cuánto querian por ellos? y ellos mostraron bulto de pie-
dra que pesarla hasta ochenta ducados; y el capitán les dijo
que era mucho, y se concertaron por los mismos ochenta du-
cados y mas una barra de hierro: quedaron ellos muy ami-
gos nuestros y nosotros dellos. Y otro dia de mañana ííecímo-
nos á la vela para las islas de Maluco, y estos hombres nos
dijeron que los castellanos hablan sabido por dicho de los in-
dios, que andaban en guerra con los portugueses: y el capi-
tán les preguntó: ¿que qué podíamos estar de las islas del Ma-
luco? y ellos dijeron, que estaríamos clent leguas, y fuimos
á dar á unas islas que se llaman los Miaos , que habrá desde
allí á las islas del Maluco obra de cuarenta leguas , y pasando
por las islas vimos salir tres velas, las cuales velas se llaman
TOMO V. PPP
482 VI AGES AL MALUCO.
caracoras, y entre ellos iba un junco que era del m*sm*> capí-
tan D. Jorge de Meneses , capitán del rey de Portugal. Y por
la mañana', en amaneciendo , topamos otras caracoras que ve-
nían cargadas de bastimentos, que venían de las islas de Moro
é iban para la dicha fortaleza del rey de Portugal, y una dellas
allegó á saludarnos y á saber qué gente éramos, si éramos cas-
tellanos ó portugueses, y saludónos y preguntó: ¿de dónde era
el navio ? Díjímosles que éramos vasallos del emperador y que
veníamos de la Nueva-España ; y como ellos oyeron que era-
mos castellanos, no nos quisieron oír nada, y fue á dar el men-
saje á su capitán D. Jorge de Meneses, y desque D.Jorge supo
esto que venia un navio de castellanos, mandó armar una fusta
y un batel á ver qué navio era , y el batel fue por de fuera de
la banda de la isla y la fusta de la otra banda, y era de no-
che: dióle una borrascada de viento y hízola tornar á la dicha
fortaleza , y la fusta que venia de la banda de dentro no sintió
nada del tiempo; y estando nosotros en la mar que estaba en
calma, estaban ciertos castellanos y vieron andar el navio en
calma, pidieron al rey de Gilolo una caracora para ir á saber
qué navio era aquel, si era de castellanos ó de portugueses, y
ellos vinieron con tres caracoras, allegaron al navio á pregun-
tar de dónde era el navio y la gente que en él venia: dijimos-
Íes que éramos vasallos del emperador , y que éramos castella-
nos, y que veníamos de la Nueva-España , donde estaba Her-
nán Cortés, por mandado de S. M. ; y ellos nos dijeron que
éramos portugueses y que no nos creían : entonces díjímosles
nosotros, que mirasen á la bandera que teníamos encima de la
gavia, y ellos allegaron y entraron dentro en el navio, y el
capitán les preguntó: ;de dónde venían? y ellos dijeron que
andaban allá á las lombardadas con un pueblo de Ternate, que
era del rey de Gilolo, que se había alzado contra el rey de
Gilolo que era vasallo del emperador y los favorecía contra
los portugueses; y luego avisaron á nuestro capitán que metie-
se la artillería toda en orden , porque presto serian los portu-
gueses con nosotros , y el capitán maravillábase mucho de las
guerras que había entre ellos, habiendo tan grandes amistades
entre el emperador y el rey de Portugal , y ellos le respon-
dieron que no tuviese ninguna confianza en aquello, porque si
lo pudiesen meter á hondo, que lo meterían; y en este tiempo,
estando hablando en esto , pareció la fusta de los portugueses
que venia á la vela y al remo allegándose á nosotros, y allegó-
se cerca del navio, y saludáronnos y preguntaron, ¿de adonde
era el navio? Díjímosles que éramos del emperador , y que ve-
níamos de la Nueva-España , y díjímosles que venían otros
dos navios atrás j y ellos nos dijeron que fuese nuestro capi-
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 483
tan á la barca, y que fuese á su fusta á hablar con ellos. El ca-
pitán les dijo que no podia , que si ellos quisiesen hablar con él,
que saltasen en su barca y que él saltaria en la suya, y que par-
tirían el camino por medio, y ellos dijeron que no querían, si-
no que fuese el nuestro capitán allá. Nuestro capitán les pre-
gunto ¿si habia castellanos en la tierra?, y ellos dijeron: que
nabria cuatro meses que habia llegado allá una nao de castella-
nos, y que ellos les llevaron á su fortaleza, y que les dieron
bastimentos y carga y todo lo que tuvieron necesidad, y que
los hablan enviado á España: y el capitán les respondi/á que
hablan fecho muy bien por las amistades que habia entre el
emperador y el rey de Portugal: y ellos dijeron, que se fue-
se con ellos á la fortaleza del rey de Portugal, que le daría
bastimentos y carga y todo lo que hobiesen menester; y el
capitán le respondió, que mirarla el regimiento del empera-
dor , que si él se lo mandase asi, y quél lo miró y sabia que
todo lo que ellos decian era mentira, por los hombres que den-
tro teníamos : alli conoció el capitán todo lo que le decian
aquellos hombres de los portugueses : el capitán le respondió
que fuesen ellos adelante, y que él iria tras ellos , y esto se di-
lataba todo porque no había viento y era calma , que no se
boUia la mar ; y ellos dijeron que nos darían un cabo y que
nos llevarían á remo : el capitán les dijo que no había necesi-
dad de remo, que el viento vernia y quél nos llevaría; y ellos
respondieron , que no podían aguardar el viento. Entonces ha-
bló un hombre de los que allá estaban que guerreaban con
ellos, que por qué no hablan verdades, habiendo castellanos en
la tierra; y ellos desque esto oyeron , conocieron al hombre
que les habló, y ellos respondieron entonces, y vino el capitán
para proa, y el escribano y otros dos hombres hicieron un re-
querimiento : que nos requerían de parte del rey de Portugal,
que ellos estaban allí con una fortaleza de piedra y cal, y que
nos darían bastimentos y todo lo que hobiésemos menester y
carga, y que nos enviarían para España: hicieron tres reque-
rimientos que metían á Dios por testigo, y fuese el capitán
para popa , que se llamaba Hernando de Banday y otro hom-
bre que se llamaba Simón de Vera, los que hicieron los reque-
rimientos, y entonces se fue para popa y mandó al lombardero
que estuviese á punto para dar fuego á los tiros para meternos
á fondo ó prendernos; y el capitán que estaba en la carabela
oímos cuando dijo que diese fuego , y dieron fuego, y nunca
quiso tomar la pólvora fuego , porque cuando metieron el tiro
dentro fue tan de priesa que debiera tener alguna arena , y car-
garon encima de la arena , y por esta causa no le quiso salir,
porque si saliera , á dos tiros nos metiera en lo hondo por cau-
-t54 VIAGES AL MALUCO.
$a de la calma que habia en la mar : allí donde estábamos , qui-
so Dios y nuestra Señora que nos dio un poco de viento, y
nosotros tirárnosles con tres tiros, y ella estaba tan cerca de
nosotros que no le podiamos hacer nada : saltó un poco de
viento al sueste, y fuímonos para el puerto del rey de Gilo-
lo, que era nuestro amigo, donde estaban unos castellanos, y
ellos vinieron ahí otro dia de mañana una fusta y un batel á
darnos de lombardazos para meternos á fondo el navio, tirá-
ronnos muchos tiros y nosotros á ellos; y en este tiempo ve-
nia una fusta nuestra donde estaba el capitán de la isla de Ti-
dori , donde venían cuarenta hombres , y desque ellos vieron
venir la fusta, alargáronse para la mar para encontrarse con
nuestra fusta: tiráronse dos tiros cada una. Ellos holgaron de
ir á su fortaleza donde estaba el navio, y allí nos juntamos el
navio con la fusta, y fuímonos para la isla de Tidori, donde
estaba Hernando de la Torre , capitán y gobernador de las islas
de Maluco por S. M. , á veinte y siete de marzo del año de mil
y quinientos y veinte y siete años, en que nos recibió muy
bien el capitán Hernando de la Torre á Alvaro de Sayavedra,
capitán del dicho navio : y ahí nos juntamos todos, y luego
procuró el dicho Alvaro de Sayavedra de adobar su navio, y
de volver luego á dar cuenta á S. M. de lo que pasaba en las
dichas islas de Maluco entre los castellanos y les portugueses; y
de adobar su navio, luego lo puso por obra. Después que su-
pieron los castellanos que el navio estaba adobado, armaron
una fusta con obra de cuarenta hombres, con veinte y cuatro
tiros de artillería; su intincion dellos era de meternos á fondo
la carabela, porque no tuviésemos navio para dar nuevas á
S. M.: y desque el capitán lo supo que la fusta venia, mandó
tocar las trompetas y á recoger la gente para que se embarcase
en la dicha fusta de S. M. : y desque fueron embarcados, man-
dó el capitán Hernando de la Torre que si se topasen con la
fusta de los portugueses , que no se metiesen con ellos á las lom-
bardadas, porque ellos tenian mas artillería y mas pólvora y
mejores armas, y luego topáronse una con otra, y comenzá-
ronse á lombardtar, y la nuestra tomó la suya y la trujieron
á Tidori , donde estaba el capitán Hernando de la Torre, y to-
mamos toda la gente, los muertos que habia entre ellos y noso-
tros, y enterrámoslos, y los que quedaron vivos, detuvímoslos
en nuestras casas como á nuestras mismas personas, y el capi-
tán mandábales dar de la hacienda de S. M. para su manteni-
miento, y es -O fue á quince de mayo del año de veinte y siete,
y nosotros y el capitán Alvaro de Sayavedra, teníamos el na-
vio adobado, y partimos á tres de junio, y llevábamos con no-
lotros cuatro portugueses que de su voluntad querían ir con
DOCUMENTOS DE SAAVEDRA. 485
nosotros y servir á S. M. y ser sus vasallos: y hicímonos
á la vela , y fuimos á parar á una isla de Papuas , y allí estu-
vimos veinte ocho días, y allí los portugueses nos hurtaron la
barca, diciendo que querían ir á tierra para enjugar la ropa que
en las cajas tenian, ydespues que nos hobieron hurtado la bar-
ca, hicímonos á la vela para la Nueva-España, y obra de ocho-
cientas leguas de las islas del Maluco, tornamos á arribar con
muy recios tiempos, y estuvimos cinco meses desde el dia que
partimos de las islas de Maluco, hasta otro dia que tornamos
á entrar en ella por ser los vientos contrarios, y hallamos allí
los dos portugueses que nos hablan hurtado la barca, que esta-
ban presos; y desque nosotros llegamos, hicieron Justicia dellos,
y de allí tornamos otra vez a adobar el navio Juntamente con
Hernando de la Torre , y varámoslo en tierra para adoballo
mejor para tornar á nuestro viage, para ver si podíamos tornar
á la Nueva-España, y tórnamenos á partir á tres de mayo del
año veinte y ocho , y anduvimos por el mismo camino y la
misma derrota que primero hablamos fecho , y acabo de siete
meses tornamos Oira vez á arribar con los mismos tiempos que
hablamos arribado la otra vez , y obra de cuarenta leguas fui-
mos á preguntar qué tal estaba nuestra fortaleza, y allí nos di-
jeron un portugués , que habia tomado ya nuestra fortaleza
D. Jorge de Meneses, y nuestro capitán Hernando de la Torre
fizo partido con ellos, y ellos pidieron que se saliese de las is-
las del Clavo, y que se fuesen á una isla que se llama Zamafo,
y allí hallamos al capitán Hernando de la Torre con obra de
quince hombres, dtllos dolientes y dellos sanos, y entregámos-
le el navio y la artillería y todos los aparejos, y él tomó la
posesión dello , y partióse para Gilolo, y veinte y tres hom-
bres que éramos, fuimos presos y entregados á un capitán que
se llamaba D. Jorge de Castro, y lleváronnos á Malaca á una
fortaleza del rey de Portugal , y estaba por capitán della un
hidalgo que se decía García de Saa, que vive en el Puerto de
Portugal , y entreg:tronnos á él, y él nos dijo, que los que
quisiésemos tomar sueldo, que se lo mandaría asentar, y noso-
tros dijimos que no lo queríamos tomar, que mantenimiento
tomaríamos para sustentarnos, y allí nos detuvieron dos
años y medio, y allí murieron diez ó doce de los nuestros de
calenturas, y acabo do los dos años y medio diéronnos licencia
para ir á la India donde estaba el gobernador Ñuño de Acu-
ña, gobernador del rey de Portugal, y fuimos antél á una
cibdad que se llama Oca, ques del rey de Portugal, y mandó-
nos dar de merced diez ducados, y díjonos que estaba ya con-
certado entre S. M. y el rey de Portugal sobre las islas de Ma-
luco, y entonces yo le pedí licencia que me dejase venir áPor-
486 VIAGES AL MALUCO.
tugal, para irme donde bien me estuviese, y él me la dio para
que me embarcase en las naos del rey de Portugal, y partimos
de Cochin por veinte y ocho de enero de este presente año de
quinientos y treinta y cuatro, y vine en una nao que se dice
Flor de la Mar , que venía por capitán dalla D. Tristan de Lo-
roña, fidalgo portugués, y desembarqué en Lisboa á quince de
agosto &c.
Fue preguntado : cuando el navio de que era capitán Alva-
ro de Sayavedra, llegó á la isla de los Malucos, ¿cuánto tiem-
po habia que era llegado el navio del comendador Loaisa y á
cuál isla y con qué gente? Dijo: que alo que se acuerda , decian
que podria haber siete ó ocho meses que era llegada la nao del
dicho comendador Loaisa, y que aportó á la isla de Tidori, y
que á esta misma llegó este testigo con el dicho capitán Saya-
vedra , y que hallaron en la dicha isla de la gente que habia
venido en el navio de Loaisa hasta ciento y veinte hombres,
poco mas ó menos, y que los nombres que al presente se acuer-
dan, son: Hernando de la Torre, natural de Burgos, que ha-
bia quedado por capitán de la dicha gente: Fernando de Bus-
tamante , casado en Mérida : Pedro de Montemayor , alcaide
que era de Tidori , teniente del capitán Diego de Solier , natu-
ral de Madrid; é Ayala y el tesorero de la nao de Loaisa, que
era vizcaíno, y el fator , que decian que era criado deCristobal
de Haro|, y Juan Griego, Francisco de Pares, Hernando de
Horencío é Pablo Griego é Juan de Mena, y Pascual, y otros
que no se acuerda.
Preguntado: ¿de qué era la fortaleza que allí estaba, y quién
la habia hecho ? dijo : que los castellanos de Loaisa , y que |era
de piedra y arena y cascajo , y que seria de dos brazas en alto,
y que sería de seis píes de ancho; y que tenían artillería, un
cañón, una culebrina y dos sacres y otras muchas piezas de ar-
tillería de hierro y muchas escopetas y ballestas; y que á su
parecer que estaba la gente bien armada y la fortaleza bien ar-
tillada. Preguntado : ¿ qué clavo ú otra especería tenían los
castellanos en Tidori cuando ellos llegaron? dijo: que á su pa-
recer no era mucho, y que aquello habían tomado en un jun-
co y que dello dieron al capitán Sayavedra hasta cincuenta ó
sesenta quíntales. Preguntado: ; cuánto tiempo estuvo el capi-
tán Sayavedra en Tidori ? dijo : que hasta dos meses y medio.
Preguntado: en este tiempo ¿qué portugueses había en aquella
isla ó en las otras de los Malucos? dijo: que en la isla de los
Ternates,ques medía legua de Tidori, estaban portugueses; y
aunque este testigo no estuvo en ella , estaba á vista , y decian
que habría hasta ciento y sesenta portugueses , y que tenían
hecha buena fortaleza.
SUMARIO É índice ''^
DE ESTE TOMO V.
TIÁGE DE LOIISA.
Naos que componían su armada; portes , comandantes y otros ofi-
ciales de ellas , págs. 374.
§. I. Loaisa en demanda del estrecho de Magallanes. =: Se esta-
blece casa de contratación en la Coruña : se apresta allí otra armada :
loaisa y sus subordinados hacen pleito homenage: bendición del pen-
dón imperial : prohibición de tocar en los límites del rey de Portugal .
sale la armada en 24 de Julio de 1 5 2 5 : su derrota hasta el 3 1 , pág. 5.
—ídem desde i.° de Agosto: fondea al S. de la Gomera: delibérase so-
bre dirigirse por dicho estrecho : prevenciones al intento : da la vela
en 14 : la capitana rinde el palo mayor : Elcano le envía carpinteros pa-
ra el reparo : siguen la derrota con mal tiempo : abórdanse las naos ca-
pitana y Santa María del Parral : auxilio de aquella á esta para remediar
las averías , 6 á /. Rumbos desde el 20 al 31 : idem desde i.° de se-
tiembre : nao avistada : caza hacia ella : era portuguesa : el general obse-
quia á los portugueses : rumbos de la armada desde el 6 , pág. 7.—
ídem desde 1° á 20 de octubre, en cuyo dia surge en la isla de San
Mateo : su latitud S : otras dos islas al E. de ella : alguna ¡dea de estas :
que aquella fue poblada de portugueses, á quienes mataron sus esclavos:
cruz hallada con una inscripción: abundancia de fruta, aves y peces, 8
á 9. — Castigo al capitán de una de las naos por palabras tenidas con
otro el dia y sobre la detención de la nao portuguesa: da la vela la Santi
Espíritus en 3 1 , y por qué : lévanse las otras á los tres dias : hállanla al
siguiente: derrota hasta 30 de noviembre, 9. _ Rumbos desde i.° de
diciembre : vista de la montaña de S. Nicolás: fondos por fuera de la
costa: si era isla del cabo Frió : rumbos desde el 7, págs. g y 10..^
El 25 estaban á 1 2 leguas de Arenas-gordas ,á 2 el 26, yá 5 de tier-
ra por la noche : dispersión de las naos en 28 por temporal, 10 á 12.—
Se reúnen seis á los dos dias, faltando la capitana: diligencia á sotaven-
to en su busca ; pero la nao S. Gabriel , por dictamen del piloto , sigue
el rumbo prevenido por el general : Elcano pensaba entrar en el rio de
Santa Cruz para esperar al S. Gabriel y á la capitana : distinto acuerdo
en junta de oficiales : consiguiente á él entra en el río uno de los buques
á dejar una carta para el general : siguen los otros cuatro en demanda
del estrecho ,12 a 13 — Encallan en 14 de enero de i 526 : envía El-
cano á reconocer si donde estaban era el estrecho : puestas á flote las
naos por la marea se echan afuera sin aguardar á los esploradores , 13
488
i 1 4. —Lo que estos padecieron : las naos que liabían anclado en cabo de
las Virgeties , garran á media noche , perdiéndose la de Elcano y nuerc
personas; también las oirás naos sufrieron , 14. Elcano intenta meter
las tres en el estrecho: otra borrasca las pone en peligro: mejora el
tiempo y principian á internarse: los esploradores dichos (ya cerciora-
dos de que aquel rio reconocido no era el estrecho) con otros cuatro
hombres enviados en su busca por Elcano, se dirigen por tierra adon-
de están las naos, 14 á 15. Aparecen patagones; buen trato á uno:
providencia para juntar y tener á punto de reembarco los efectos salva-
dos de la nao perdida : mas patagones , y sus estancias y géneros de vida:
padecimientos de la gente que fue á recoger dichos efectos, 15 y 16. _,
Navegación de la capitana desde la dispersión de 28 de Diciembre; que
en 31 se le unió la S. Gabriel; desaprobando el general el rumbo que
las otras tomaran en busca de él: vista del CVi^o /if S.tnto Domingo :
dos islas inmediatas : señas de Cabo-BUnco y su costa, \6 á 19 La-
titud observada , escollo y fondo : otra isla pequeña cerca de la costa :
otro escollo hacia la isla de los Patos , 19. — Latitud sobre aquel pun-
to: nota sobre el escollo y la isla de los Patos: otra isla pequeña con
cuatro islotes: latitud : llegan el 14 de enero sobre el puerto de S. Ju-
lián : descripción de la costa, 20 á 21. — Entran el 18 en el de Santa
Cruz: hallan la carta dejada alli en virtud del acuerdo de la página 12 :
otra descripción de costa, 21 y j2,_ Salen de Santa Cruz el 20: lle-
gan sobre el rio de S. Ildefonso : únese el pataje que dejara la carta en
Santa Cruz : descripción de la boca de este rio , y algo de la costa : lle-
gan sobre el cabo de las Vírgenes: su descripción, 23.
§. II. Loaisa en el estrecho de Magall me j.z= Recoce tres de las
personas que estaban á juntar los efectos de la nao perdida ; é informa-
do acerca de las otras emboca el estrecho y da fondo: sigue el 25 de
enero para adentro, y surge al hallar las otras naos , 24.— Descripción
desde punta de las Vírgenes, y dirección para embocar el estrecho y se-
guir por él , 24 al 26 Varias disposiciones del general: contratiem-
po á los tres buques que á la órd;n de Elcano fueron á reembarcar lo
de la nao perdida : queda el pataje metido en un arroyo : riesgo de las
demás por el mismo temporal: averiasen la capitana, 26 á 27. _La
capitana y otras dos , corriéndolo fuera del estrecho y en demanda del
rio de SintaCruz, llegando una hasta acabamiento de tierra (cabo ds
Hornos): repugnancia del capitán de la S. Gabriel en ir á comunicar
una orden al pataje: entran en dicho rio la capitana y las otr.is dos: des-
cargan la primera para componerla, como se hizo con mucho trabajo,
27 y 28 El capellán del patache y otras tres personas habian ido por
tierra en busca del general : regresando sin haber hallado mas que cosas
alijadas de la capitana , descubren la nao S. Gabriel , y su capitán les
comunica la orden del general : los del pataje volvian desnudos , y ha-
bian perdido uno : pasa este buque á la bahía de la Victoria: recoge J
lleva al rio de Santa Cruz algo de lo alijado por la capitana, 29 y 30 —
Pesca , aves y lobos marinos en este rio : plaga en los que comieron hí-
gado de un lobo : Salen de alli los cuatro buques en demanda del estre-
cho : se desmanda el pataje por el mal tiempo : entra en el rio de S. I1-.
489
defonso : hace mucho repuesto ;de aves : sale y se reincorpora con las
otras tres naos, entrando las cuatro el 5 de abril de 1526 por el cabo
de las Vírgenes , 30 Siguen para adentro: descripción y avisos para
ir por el estrecho: surgen en una isleta : incendio de la caldera de brea
en la capitana que logró apagarse ,31 y 32 — Sigue la descripción y
avisos : nombres de varios puntos por donde iban las naos , y lo que
iban adelantando , 32 al 42 El 26 de mayo estaban las naos sobre el
cabo Deseado: alii un islote y dos islas: altura S del cabo: leguas desde
la entrada á la salida del estrecho: descripción de vistas , temperatura y
otras circunstancias á la salida y en ambas costas, 42 y 43.
§. III. Loaisa en demanda de las Molucus. = Su derrota desde
el 2Ó por el 4.° cuadrante : en i.° de junio se dispersaroni los tres bu-
ques que iban con la capitana: derrota de ella, y latitudes observadas has-
ta el 10 : mal estado en que esta iba : penuria y fallecimiento de la gente:
enferma también el general apesadumbrado de la separación de todas las
otras naos , 43 y 44 Sigue el viage por varios rumbos desde el 1 1 : idem
desde el 2 r , desde el 1° de julio y desde el i 5 , 44 á 46 — Fallecimien-
to del general Loaisa en 30 — Recae el mando en Elcano que también
iba enfermo ; el nuevo general provee algunos oficios vacantes en la nao
capitana : mueren Elcano y otro oficial , sobrino de Loaisa , en 4 de
agosto : eligen por capitán á Toribio Alonso de Salazar , antes conta-
dor de la nao S. Lesmes , 46 El general Loaisa lo había pasado á la
capitana por una sospecha : rumbos de la capitana desde el 5 : idem des-
de el 10 : vista de tierra en 21 : nombráronla isla de S. Bartolomé , 47.
— Su descripción y altura de polo : siguen en demanda de las de los La-
drones y del Maluco: rumbos desde i."^ de setiembre: avistan la de los
Ladrones : se acerca una canoa (notas sobre la latitud de la de S. Bartolomé,
y que la avistada era la Guajan ) , 47 y 48 Llega á la nao un hom-
bre de la canoa: era gallego y procedente de la nao Trinidad, una de las
de la expedición de Magalhmes : historia de este hombre: fondea la nao
en 5 : descripción de esta isla , sus producciones y habitantes : el gallego
dice que son allí trece islas : antes de dar fondo habían ido á bordo mu-
chas canoas con comestibles para cambiar por fierro ; construcción de es-
tas canoas , 48 á 51 Latitud allí: adquisición de esclavos por falta
de gente en la nao : derrota desde el 10 en demanda delasMolucas: mué*
re el capitán Salazar : lo reemplaza Martin Iñiguez de Carquizano , que
era contador general: muere también el maestre y nombran otro, 51
á 52, Derrota desde i.° de octubre: vista de tierra en 6 : entran el 8
en su bahía : va á la nao el rey de un pueblo con muchas gallinas , que
se le compraron : llevaba en las orejas argollas de oro : el gallego servia
de intérprete: no consiguen los de la nao hacer trato con los de tierra
por equivocada sugestión de uno de Malaca : fuga de los esclavos toma-
dos en la isla de los Ladrones: la en que estaba la nao se llamaba Polo
ó Vendenao , y la bahía Bizaya (nota sobre esta isla) : sus habitantes
eran idólatras, 52 y 53. Sus reyes, vestimenta y armadura: sus ase-
chanzas contra los castellanos : noticia de mucho oro y canela en esta y
otras islas ( las Filipinas ) : nombres del mayor pueblo y sus provin-
cias, 53 y 54 Salen en 15 con dirección á la isla á&Zeb» ; pero el
TOMO V. QQQ
490
viento contrario les hace Ir para las Moliicas , 54 Vista de la San-
d'mgar , de la Sarragán y otras : buscando fondo donde surgir no lo ha-
llan por la costa de la Talso ó Talao: latitud observada en 2 i : brazas de
fondo al NO: gente y buena reciprocidad en esta isla, 54 á 56 No-
ticia de mucho oro en la de Galium -. los indios desean ir en la nao:
provisión de algunos ofic'os en ella: latitud de la bahía de Talao : sale la
nao en 27: bajío descubierto : latitud observada en 28 : avistan la isla
Batachina ó Gilolo : latitud en 30 y ^5^ » pags. 56 á 57 Islas cer-
canas de Rabo y Moro : en 3 de noviembre se dirigen al puerto de la
de Gilolo para saber si habia portugueses en las Malucas : surgen junto
al pueblo de Zamafo perteneciente al rey de Tidori , 57 y 58 Saben
aquí que en efecto están en aquellas los portugueses , tienen un fuerte en
Terrenate , y habían destruido al rey de Tidori : consigue el capitán de
la nao un barco de remos : envia con él un mensage secreto á este rey
y al de Güolo con las cartas del emperador, y á decirles que las demás
naos quedaban atrás , y que entre tanto dispusiesen de los auxilios que en
esta iban , favoreciendo también ellos á los castellanos , 58 y 59. Lle-
gan los mensageros á Gilolo : son muy bien recibidos: hace su arenga
al rey eJ sobresaliente Alonso de los Ríos , siendo intérprete el galle-
go ya citado : manifiesta el rey su enemistad con los portugueses, y que
quiere ser vasallo del emperador : da á los castellanos un barco y efectos
para que hagan de él una fubta : les da otro para que vri'a también el
mensage al rey de Tidori , y envia con ellos dos caballeros indios: el
joven rey de Tidori estaba retraído en la montaña: su padre Alman—
zor habia muerto : decisión en favor de los castellanos : vuelven estos á
Gilolo con dos caballeros de Tidori , 59 y 60 El capitán Iñiguez ob-
sequia á los embajadores de ambos reyes , y cerciorado de la voluntad
de estos trata de ir á Tidori, donde todo había sido arruinado: latitud
observada en Zamafo: sale la nao en 18: su derrota, latitud, corrien-
tes contrarias: isla Moro , donde la nao estuvo algunos días: dirígese á
fondear en la de Rabo , 60 y 61. Llega un barco con un portugués,
de orden del capitán de la fortaleza de Terrenate , con la intimación de
que fuese allá la nao , ó la echarían á pique: entereza de Iñiguez: sos-
pechas de sedición en la nao: remoción de algunos oficios: en 1." de di-
ciembre se provee de víveres en la isla Moro : latitud observada en la
de Rabo: otras dos intimac'ones de los portugueses: temporal y cor-
rientes en contra : marcha la nao de vuelta para Zamafo : surge delante
del puerto de Chiavn , y acopia mas bastimentos : sabiendo que los por-
tugueses iban con mucha fuerza á cogerla, y siguiendo el parecer de la
gente que prefirió ir á todo riesgo á las Malucas, sale de Chiava en 28,
págs. 61 á 64 Sigue su derrota, bien apercibida para combate: apa-
recen los portugueses que la esperaban para apresarla : respétanla, y los
pierde de vista : la armada de ellos era numerosa , iban los reyes de
Terrenate y Bathan , y la mandaba el capitán general Manuel Falcon:
costa O de Gilolo : surge la nao en 31 á la parte NE. de Tidori: que las
Malucas son montañosas y muy hondables á tiro de piedra : muy grande
la de Gilolo , y no tiene mas que un rey , 64 á 65. — En i.° de enero
de 1527 pasa la nao á otro punto de esta isla : vienen el rey y otros
49^
caballeros abordo : estrago hecho por los portugueses : alianza contra
ellos: fortifícanse los castellanos: la nao llegó con 105 personas, y ha-
bían muerto 40 desde el Estrecho, 65 Reconocimiento de la isla de
Gilolo por el piloto Martin de Uriarte, nombres y demoras de sus in-
mediatas, 65 y 66 Descripción de las de Maluco, y sus cosechas de
clavo, 66 á 68.
§. IV. Acaecimientos de la nao Victoria desdé su llegada á Ti-
dori.zzLos castellanos prevenidos para la defensa, y puestas en seguro
las mercaderías , reciben otra intimación del general portugués: al mis-
mo tiempo un buen aviso de un amigo: contesta Iñiguez que no tiene
orden del rey para ir á Terrenate , 68. Cuarta intimación de los por-
tugueses , y firmeza de Iñiguez : un negro huido le avisa que Falcon se
apresta para caer sobre él : auxíliale el rey de Tidori con cuatro mil
indios: vienen los enemigos á media noche del 17 : ataques y éxito has-
ta el 21 , con escarmiento de los portugueses , 6g á 71 — Para defen-
derse de ellos pide el rey de Gilolo, é Iñiguez le da algunos auxilios :
pónese por obra la fusta proyectada : tentativa con un barco á cargo del
capitán Urdaneta para saber si eran de los de la armada castellana dos
navios que habian visto desde Zamafo : incursión y castigo en islas usur-
padas por los portugueses : reñido encuentro con ellos en que los caste-
llanos, aunque inferiores en fuerza, sobrepujaron en el combate; pero
perdieron todo el botín que habian heeho, 71 373 — Otra acción en 27
de marzo de mal suceso para los castellanos por el incendio de un barril
de pólvora , 74 á 75 Otra acción pocos días después entre mucho nú-
mero de barcos , quedando indecisa la victoria : heridos muchos indios de
ambas partes, y ningún castellano ni portugués : muchas intimaciones de
castellanos á portugueses, y de estos á aquellos, sobre evacuar aquellas is-
las , 75. — Daños en la nao , que al fin , y por imposibilidad de carena,
obligan á vararla: se emprende la construcción de otra para enviarla
á S. M, con noticia de aquellos acaecimientos : los indios empiezan á
hacer también navios de remos para pelear: el rey de Gilolo con el
auxilio de los castellanos hacia mucha guerra á sus enemigos, 75 y y6. —
Entrevista de Falcon y el capitán Iñiguez en Tidori, terminada con
apariencia de paz : fuga de dos castellanos á los portugueses : embajadas
y contestaciones entre el capitán de la fortaleza de Terrenate, y el cas-
tellano Iñiguez : desafio de este, no aceptado , 76 y yy. — Se entendía
en tratos de paz : llega por nuevo capitán de Terrenate D. Jorge de
Meneses : proposiciones ilusorias de este: contestación de Iñiguez; trato
de treguas: Iñiguez, porque los portugueses trataban de piratas á los
castellanos , envía á que vea Meneses las Reales provisiones , y y y 78. —
Capcioso mensage de Meneses para que los castellanos se trasladen á
Terrenate : negativa de ellos, pidiendo al mismo tiempo les entregue
su antecesor , por haber echado á pique la nao del emperador , y que los
portugueses dejen aquellas islas, 78 y yg. — Tentativas de Meneses pa-
ra corromper contra los castellanos á los reyes y principales de Tido-
ri y Gilolo, y para envenenar un pozo, yg. — Desavenencia de los dos
castellanos que corrían con la construcción de la fusta en Gilolo : Iñi-
guez los manda regresar á Tidori ; va Urdaneta para activarla : el rey
4p2
ya la activaba, y ya mandaba cesar, guiado de su astrología, 79. —
Ajústanse treguas; hostilidad de los portugueses á pocos días : arrojo de
Urdaneta á pedir satisfacción : venganza del rey de Gilolo auxiliado de
los castellanos, yg y 80. — Quéjanse de Urdaneta los portugueses: Iñi-
guez jura cortarle la cabeza si fuere culpable en la ruptura de las tre-
guas : van portugueses á hablar de paces : Iñiguez los convida á comer, y
ellos lo envenenan: va Urdaneta á sincerarse de aquella imputación : elo-
cuente y animosa arenga del personage indio que lo acompañaba : Iñi-
guez queda disuadido y muy satisfecho, y muere en 1 1 de Julio de 1527
por efecto del veneno ,81 y 82. — Es nombrado en su lugar el tenien-
te Hernando de la Torre: preséntase un falso fugado de Meneses, y á
pocos días otros portugueses con mixtos incendiarios: el supuesto huido
los echa al navio que se construia enTidori; y aunque no se quemó fue
en vano la obra por la mala calidad de la madera : desgracia de caste-
llanos que habian ido por víveres á Zamafo , 82 y 83. — Irritación de
los indios de Tidori contra un favorito de la reina viuda, que man-
daba en todo: proponen al capitán la Torre que se encargue del gobier-
no de la isla : él lo rehusa; pero les concede ayuda contra aquel criado;
y al fin acaban con él : la Torre encarga el cuidado del rey niño y el
gobierno á un hermano, 83 á 85. — Siguen las hostilidades entre por-
tugueses y castellanos: batalla naval en noviembre, y ataque contra un
pueblo confederado de los portugueses, en que Urdaneta sale herido,
85 y 86. — Discordia de los portugueses en Terrenate : Meneses aher-
rojado: protestas de este : color y causa de esta sedición : los del partido
de Meneses quieren pasarse á Hernando de la Torre : condiciones con
que los admitirá: cesa entre tanto la turbulencia, y el motor marcha á
«tro puerto en diciembre con cuanto quiso , 86 y 87. — El rey de
Maquian , que estaba por los puriugueses , se somete al emperador :
ellos á pocos dias atacan y roban , con mucha matanza , el pueblo en que
estaban los seis castellanos que la Torre había concedido á aquel rey;
pero estos destruyen cuanto tenían alli los portugueses : hechos y fin de
un indio furioso en aquel lance , 87 y 88.= Concluida la fusta en Gi-
lolo la llevan á Tidori en 18 de enero de 1528 : hacen capitán de ella
á Alonso de los Rios , y tesorero de la mar á Urdaneta: acción en que
los castellanos apresan un barco y un cañón á los portugueses : el barco
lo ceden al rey de Tidori, 88. — Batalla naval entre los dos partidos
beligerantes : agresión de los portugueses contra el pueblo de Zalo: des-
pique de los castellanos contra el de Toloco en Terrenate : atacan y rin-
den al de Guara en Maquian , 88 y 89. — Parte para Malaca con todos
'os navios y rico cargamento el portugués que se habia alzado contra
Meneses : auxilios que le deja , 89 y 90. — Expedición del rey de Gi-
lolo auxiliado de los castellanos para tomar el pueblo de Tuluabe, en
la misma isla : batalla y éxito de ella : segunda expedición , y toma de
aquel lugar, 90 y 91. — Nao española avistada, llamada la Florida:
estratagemas y violencias de los portugueses para apresarla ; pero se li-
bra de ellos y surge en Tidori en 30 de marzo: la comandaba Alvaro
<lc Saavedra Cerón : era la capitana de las que enviaba Hernán Cortés
de Nueva España con cartas del emperador en busca de Loaisa : las
493
otras dos naos se habían dispersado: había muerto el piloto, y no le
quedó quien supiese de altura : rescató en el puerto de Bjzaya tres hom-
bres de una de las naos de Loaisa perdida alli : pertrechos que llevaba
esta nao ,91a 95.
§. V. Extracto de navegación de las tres naos desde la costa meri-
dional de Nueva £spatTa.z=Nomhres , capitanes y dotación de ellas: ór-
denes del emperador á Hernán Cortés para esta expedición : su objeto sa-
ber de la nao Trinidad de Magallanes , de la armada de Loaisa y de la
de Sebastian Gaboto : Cortés hace botar al agua , armar y abastecer aque-
llos tres buques; da instrucciones y cartas, y salen de Siguatanejo en 31
de octubre de 1527 , 95 y 96. — Derrota desde i." de noviembre:
en 13 hacia mucha agua la capitana: grande apuro para achicarla: si-
guen su viage : nota sobre latitudes observadas : desaparecen las naos San-
tiago y Espíritu Santo : conjetura en nota , del parage en que se perde-
rían, 96 á 98. — Rumbos de la Florida desde i6 de diciembre: surge
en una isla el día i.° de enero de 1528 : pasa á otra que estaba en 11"
de latitud : se provee de alguna agua : gente y su traza ; barcas que usa-
ban: deja alli el capitán enterrada al pie de un árbol una botija con una
carta, y noticia de esta escrita en él: continúa navegando: fallecen el
piloto y otras personas: surge en la isla grande del Ancón: ocurrencias
con la gente de ella : tómase- en seco el agua que hacia la nao : capciosi-
dades de los indios, y refriega de resultas , 98 á 103. — Pasa la nao á
otras ísletas cercanas : nota sobre ellas y el rumbo: parte en vuelta del
Maluco: llega una canoa , y en ella un rey , señalando el fondeadero :
tentativas de aquella gente para apoderarse de la nao: sálvase en ella un
cristiano procedente del galeón Parral ; quien cuenta como lo cautivaron
con otros en aquella isla de Bizaya ; que el galeón se perdió en la costa
de la de Pojanes , que otros cautivos de la armada de Magallanes fue-
ron llevados á China y vendidos alli , y que en la nao de donde huye-
ron los once indios iba una negra llamada María, con un hijo ; de que
infieren que esta era la nao de Loaisa, 103 á 108. — Producciones de
la isla donde á la sazón estaba la nao Florida : religión , costumbres é in-
dustria de sus naturales, 108. — Salida de esta nao para las Maluca»:
llega á las islas de Candinga y Sarragan : salen barcas en que llevaban
dos cristianos desnudos y maniatados , que imploran por su rescate : Sa-
lazar se vale de estos para que los isleños vengan á tratar de paz, y trai-
gan cosas de comer, 108 y sig. — Se hace el trato, ceremonia de él,
abundante provisión de bastimentos, y rescate de los dos cautivos: queda
enfermo en esta isla y recomendado un hombre de la nao, 109 y sig
Se hace á la vela , distando cien leguas de las Malucas : estando como á
las cuarenta avista barcos correspondientes á los portugueses: habíanse, y
estos van á dar aviso á Meneses : por su disposición salen dos buques á
encontrar esta nao; pero el uno regresa á Terrenate por un temporal :
salen de Gilolo buques de castellanos : informan á Saavedra de la guerra
de allí , y le dicen que se aperciba : apareced otro de aquellos dos buques
que enviaba Meneses : invitaciones solapadas de los portugueses ( como
ya queda apuntado en páginas anteriores), y respuestas evasivas del cas-
tellano : descúbrese la falacia de ellos : la nao toma puerto en Gilolo :
494
atácanla al otro día ; pero tuvieron que desistir , y la Florida se traslada
á Tidori , i lo á 113. — Fortaleza de los castellanos en esta isla: tiem-
po que Saavedra estuvo en ella ,1137 sig.
§. VI. Acaecimientos de los castellanos de la Victoria y Florida
en las AIoluc is.:=Se emprende adobar la Florida: van castellanos á la
isla de Muquían para traer bastimentos : queman un pueblo y prenden
su gente en una i&leta: acuden contra ellos los portugueses, y aquellos
se salvan en Batachina, i 14 y sig. — Alarma en Tidori en 4 de mayo
de 1528 : el gobernador indio pide auxilio al capitán castellano contra
aquellos: carta de desafio á este por el capitán portuguses Baldaya : com-
bate en que es tomada la galera de Baldaya , y muerto él : orden fir-
mada por Meneses , para que en apresando á los castellanos sean echa-
dos al agua envueltos en un vela, 1 15 y 116. = La fusta construida en
Gilolo fue de mucho auxilio; pero la gente castellana era poca, y mu-
chos los portugueses , 116 y ^sig. — El rey de Maquian pide ayuda á
los castellanos para recobrar algunos lugares : grande expedición al efec-
to , y por caudillo de la indiada el gobernador de Tidori : sométense los
pueblos, y solo uno es contumaz : ataque y costosa rendición de él : tér-
mino de ja empresa y buen proceder de los castellanos con el rey de
Maquian, 117 a 120. — Llegan seis navios de Malaca á los portugue-
ses: acercándose la salida de la Florida para Nueva España , escribe Her-
nando de la Torre al emperador en 1 1 de Junio , haciendo extensa re-
lación de todos los acaecimientos , trabajos y necesidades , pidiendo au-
xilios y proponiendo cosas convenientes, 120 á 124. — Sale de Tidori
en dicho mes : mercancía y gente que lleva : nombres de algunas per-
sonas: surge en la isla del Oro-, color, desnudez y. armas de sus natu-
rales: fuga de portugueses que había en la nao: para volver Saavedra
á ella , como estos se llevaron el batel , tuvo que hacer una balsa : con-
tinuando el viage pasa por otras islas : su gente , negros en una y blan-
cos en otras , y todos en actitud hostil ; apresa tres de ellos, i 24 y sig.
Retrocede hacia las de los Ladrones, y tiene que correrse hasta la de
Mindanao; se dirige á Sarragan : aqui habían vendido el que dejó en-
fermo : va á reconocer la de- Meao , y vuelve de arribada á Tidori
en 19 de Noviembre, 121;; y sig. — Paradero de los portugueses fuga-
dos : falsa suposición de ellos de que se perdiera Saavedra: son llevados
dos de ellos á 1 idori estando ya allí la nao , y ejecutados en castigo de
su crimen , 126 y sig — Se hace otro batel y se compone el navio : pa-
receres de ir por cabo de Buena-Esperanza : Saavedra insiste sobre su
anterior derrota , y sale en mayo de 1529, 127. — Atroz proceder de
los portugueses con un clérigo que con salvoconducto fue de Tidori á
Terrenate : los castellanos morían sin confesión por falta del sacerdote:
rescátanlo dando por él cuatro portugueses, 127 y sig. — El gobernador
de Tidori pedía á los castellanos gente y artillería para ir contra unos
lugares ; pero no se le pudo conceder : muerto el rey de Terrenate , é
insistiendo aquel en su demanda, accede Hernando de la Torre con cier-
tas condiciones : expedición contra las islas Batachina y Moro : los por-
tugueses invaden á Tidori : sucesos que justifican los presentimientos de
la Torre cuando rehusaba tales auxilios al gobernador indio : infidencia
495
del castellano Fernando de Bustamante: valor y lealtad de Hernando de
la Torre , y su religiosidad en el juramento de capitulación con los por-
tugueses , 128 á 136.— Entre tanto, siguiendo su viage la nao Florida,
llega á la isla donde habia cogido los tres indios : échanse dos al agua :
el otro , ya cristiano , va también á nado con niensage del capitán , y lo
matan sus paisanos, 136. — Otras islas á mil leguas de Tidori , donde
un indio hiende de una pedrada una tabla del costado : surgen en otra
ochenta leguas mas allá, donde son bien tratados : idea de su gente, ves-
tido, armas y comida: su latitud 8° N. : prosigue la nao hasta los 26°:
muere Saavedra , y también Pedro Laso , que le sucedió: llega á los 31°,
y por la tenacidad de los vientos contrarios , vuelven para el puerto de
Ja salida conforme á prevenciones de Saavedra, 136 á 138. — Entran
en Zamafo en 8 de diciembre en muy mal estado: se dispersa su gen-
te, á excepción de algunos; pero aprehendidos los dispersos, son enviados
á Malaca: alli murieron los mas sin admitir partido con los portugue-
ses : van los otros á Goa , donde supieron que ya estaba concertado en-
tre ambos monarcas el asunto de las Molucas : uno de los dichos obtiene
licencia para embarcarse , y llega á Lisboa en 15 de agosto de 1534,
139. — Con noticia de que los portugueses se preparaban para apresar
la nao Florida , sale con un bergantin para Gilolo; pero ella tuvo que
volverse á Zamafo : acuerdan después ir á otro puerto de la isla Gilolo;
pero llegan antes unos portugueses so pretexto de que los de Zamafo les
paguen tributo, y un indio de los de Terrenate corta la amarra de la
nao : hácese esta á la vela para Gilolo , donde entra en enero de 1530,
con el auxilio de dos barcos, 139 y 140. — Hernando de la Torre pro-
vee plazas vacantes en la nao : se renueva la guerra con los portugueses,
á quienes se pasaron muchos castellanos , muriendo otros por tantos tra-
bajos, 140 y 141, — El rey de Gilolo, próximo á morir de vejez,
deja encomendado su hijo de tierna edad , y nombra por gobernadores á
dos sobrinos suyos : revueltas entre indios, portugueses y caitellanos ;
conciertos de paces y tramas simultáneas .- proceder de castellanos y por-
tugueses contra los sediciosos : activa cooperación del capitán Urdaneta :
aquiétanse los de Gilolo , 141 á 145. — Llega á Terrenaie el portugués
Pereira : toma residencia á Meneses, y lo envía preso á la India á prin-
cipios del año 1531 : al mismo tiempo envian los castellanos al rey de
España con un confidente portugués la relación de acaecimientos hecha
por Hernando de la Torre-, pero el confidente murió luego que llegó á
Lisboa, 145. — Los indios hacen paces con los portugueses : vuelven á
rebelarse por no querer estos restituirles el rey: matan al nuevo go-
bernador Pereira: los de Gilolo quedan neutrales por causa de los caste-
llanos, 146. — La reina viuda de Terrenate pide favor á estos contra
los portugueses: rehúsalo Hernando de la Torre : Fonseca, sucesor de
Pereira, pide víveres por su dinero al rey de Gilolo, y á la Torre;
por cuyo indujo se los facilitan : alzan los indios el cerco de la fortaleza
de Terrenate : intervención de la Torre en las paces de los indios con los
portugueses: amistad de todos con los castellanos , y mas de aquella rei-
na por el buen tratamiento hecho al rey su hijo : confirmación de pa-
ces anteriores á petición de Fonseca , 147 y 148. — Los castellanos con
496
embarcación facilitada por los portugueses , envian un mensagero al go-
bernador de estos en la India entrado el año 1532 para cerciorarse del
tratado sobre aquellas islas hecho entre SS. MM. , y pedirle auxilios y
salvoconducto para regresar á España : corto número de castellanos que
quedaba en Gilolo , y sus muchos trabajos : vuelve de la India el mensa-
gero á fines de 1 533 , yendo con él Tristan de Taide , nombrado goberna-
dor del Maluco , quien da gracias al rey de Güolo y á la Torre por su
mediación en las desavenencias : el gobernador de la India , contestando
al mensage, facilita á los castellanos embarcación y medios para su vuel-
ta á España , 148 á 1 50.
§. Vil. Regreso de estos castellanos d España. =: Los indios de
Gilolo , disgustados de su ida , se amotinan contra ellos : quieren obli-
garlos á pelear contra los portugueses; pero lo eluden con mucho ries-
go : délos castellanos no quedaban ya mas que diez y siete: señal por
uno de ellos á los portugueses, indicándoles lugar para el desembarco
que iban á hacer: se apoderan los portugueses de la ciudad de Gilolo y
la queman : el gobernador Taide entera á la Torre del tratado hecho so-
bre aquellas islas: vánse los castellanos á la fortaleza de Terrenate: re-
ciben el dinero librado por el gobernador de la India : devuelven á los
portugueses lo que les habian tomado en la guerra ; pero estos nada
quisieron devolver, 150 á 152. Parten los castellanos en enero ó fe-
brero de 1534 para la India: locan en x\mbon , Banda y Java , y lle-
gan á Malaca en 15 de agosto: no eran ya mas que diez, y el gober-
nador los trató bien ; por este tiempo Hernando de Bustamante recibe
su recompensa emponzoñado en un navio portugués, 152. El capitán
Urdaneta y el piloto Poyo habian quedado en Maluco para cobrar deu-
das de clavo, y Taide se lo prohibe: e^te quería valerse de ambos para
sacar los productos de las islas Célebes ; pero se oponia la condición con
que quedaron alli , i 53 El rey de Tidori envía un mensage á Ur-
daneta para que suplique al monarca de España le ampare contra los por-
tugueses envíándole una gruesa armada : Urdaneta y Poyo, con otro
individuo parten de Maluco en 15 de febrero de 1535 : llegan á Banda
en 5 de marzo: noticia sobre las islas de este nombre: entrevista de dos
personages de Gilolo y Tidori con Urdaneta, que muy afligidos le piden
su intercesión para que S. M. los libre de los portugueses : sigue el cas-
tellano su viage: toca en Java: producciones y tráfico de esta isla; carác-
ter, armas y otras noticias de sus naturales y reyes , 153 a 156. Lle-
ga á Malaca en fin de julio : distancia desde Java : fortaleza de los por-
tugueses ; su extenso comercio : artículos de cambio con otras tierras,
156 y sig Llega á Cochin en 15 de noviembre, donde halla al capi-
tán Hernando de la Torre con otros : reciben orden á principios del
año 153Ó para partir en distintas naos, que no les desagradó por recelo
de que yendo todos juntos los echasen al agua , ó los envenenasen los
poi'tugueses , como lo habían hecho con el piloto de una nao que antes
apresaran, 157 y sig Repartidos en tres buques portugueses, la Tor-
re, por si él muriese, dio á Urdaneta una relación para S. M. y carta
recomendándolo : sale la nao de Urdaneta en 12 de enero de 1536:
pasa en 30 de marzo el cabo de Buena-Esperanza: llega á la isla de San-.
.497
ta Elena : producciones de ella , donde no había mas que un ermitaño
portugués , 158 y 159. — Llega á Lisboa en 26 de junio: los portugue-
ses se apoderaron de los papeles que llevaban Urdaneta y el piloto Poyo:
va Urdaneta á Evora , donde estaba el rey de Portugal , á quejarse de
aquel procedimiento; pero aconsejado del embajador parle luego para
Castilla á dar cuenta á S. M. , dejando en Lisboa una hija : entre tanto
prenden á Poyo , logra evadirse, el embajador le da un caballo, y mar-
cha también á la corte de España : las otras dos naos fueron llegando
después, 159 á 161.
§. Vin. Producciones de las Malucas y de otras islas del ar-
chipiélago de Asia.z=:Y sus valores: demoras y latitudes de algunas, y
una que otra ocurrencia de menos interés, lói á 164 — Comercio que
ofrecían dichas producciones , 164 y 165.
§. IX. Acaecimientos de ¡as otras naos dispersadas de la expedi-
ción de Loaisa--=.Nao S. Gabrid: después de dar en febrero de 1526
al patache la orden vista en la pág. 28 , iba en vuelta del rio Santa Cruz,
y halló á la Anunciada que había estado encallada : no pudiendo entrar
en él por los vientos contrarios -, el capitán de esta se dirigió en deman-
da del cabo de Buena-Esperanza , pero el de S. Gabriel no se avino á
esta ruta, y fue á la bahía de los Patos , donde tomó agua y otros re-
frescos : halló cristianos establecidos allí procedentes de un galeón per-
dido de la expedición de Juan Díaz de Solís, y recibieron el bautismo
algunos hijos de ellos, \66 y 167 Anégase el batel que volvía á bor-
do con rescates , ahogándose quince personas : sacado el batel por !«os in-
dios se compuso en tierra, 167 y 16B La gente de la nao quiere que-
darse allí: el capitán exige solemne juramento á los que quisieran seguir
sirviendo á S. M. , y se vale de la persuasión para que desistan de aquel
intento; pero algunos se escaparon, 168 y 169 — En este apuro, y
abriendo la carta de marear , dice á la gente que elijan el camino que
quieran, y después de pareceres encontrados van á la bahía de Todos-
Santos, entrando en ella en i.^de julio de 1526, 169 — Los indios ma-
taron á los que estaban cortando palo brasil , y á los que fueran á bus-
carlos : aparécese otro cristiano de una nao perdida 15 años antes : nota
sobre la expedición de que procediera, 169 y 170 Pasa el S. Gabriel
al rio de S. Francisco: halla tres galeones franceses : doblez y agresio-
nes de estos , y varios choques : retenido por aquellos el capitán de la
nao, que era D. Rodrigo de Acuña , nombran en su lugar al piloto Juan
dePilola, 169 á 173 Vuelve el S. Gabriel á Cabo-hrío; y habiéndo-
lo aderezado y dada la vela , acuerdan por la mucha agua que hacia , ir
al rio del Extremo, echando al mar todo el palo branil : achicado con
ayuda de indios comprados , sale para España el miércoles de Ceniza
de 1527 , y entra en Bayona de Galicia en 28 de mayo ; en qué estado
de gente y víveres, 173 Llegó buena la hacienda de S. M. , la del ca-
pitán Acuña y lo perteneciente á marineros difuntos ; pero la nao muy
malparada: pendencia entre su gente, y entrega de reos á la justicia,
173 y 174.=: Acaecimientos de Acuña y de los que quedaron con él
en el rio de S. Francisco: condiciones con que los franceses juraron te-
ner paz: Acuña no pudo ya volver á la nao : piérdese en la costa el ba-
TOMP V. RRR
498
tel en que iba con los demás á alcanzarla : vuélvanse adonde quedaban los
franceses, y ya no había mas que un galeón , que los recogió; pero á su
salida los deja alli despojados de todo y sin ningún mantenimiento :
logran ir á la isleta S. Alejo; donde con algún hallazgo y su industria
se repusieron : pasan de alli á Pernambuco , y no pudieron alcanzar pa-
sage para España, hasta que fue orden del rey de Portugal en noviembre
de 1528 , 174 y iyi¡.z=.Nao Anunciada: puesta en demanda del cabo
de Buena-Esperanza , sin piloto y con otras graves faltas , quedó ignora-
do su paradero, 1 ^6 ■■=z Patache Santiago: dispersado de las otras naos
en J° de junio de 1526 (ya al occidente del estrecho de Magallanes),
y habiéndolas buscado en vano, marcha por falta de víveres á la costa
ckscubierta por Hernán Cortés : después de haber estado en otros para-
ges sin poder comunicar con tierra , por no tener bateí , surge cerca de
tm cabo gordo: industria para que pase á tierra un hombre : arriésgase
á ello el capellán : volcada la caja en que iba , y ya casi ahogado , lo sal-
van unos indios : hermoso comportamiento de estos: piadoso enagena-
miento del clérigo al ver una cruz , y cómo es recibido y agasajado en
la ciudad de Macatán, lo mismo que los de la nao luego que auxiliados
por muchedumbre de indios la trasladaron á aquel puerto, adonde,
avisado por estos , concurrió el gobernador de Tecoantepeque : los del
patache hacen una barca para seguir su derrota : va el capellán á Méji-
co , y hace relación de todo á Hernán Cortés : este , en virtud de órde-
nes del emperador (véase pág. 95) manda aprestar tres navios para en-
viarlos á las Molucas: el patache por su mal estado no pudo pasar de
Tecoantepeque, 176 á i8i.= ÍVíío S. Lesmes: dispersada cuando el
patache , la avistaron de este después del temporal , y no se volvió á sa-
ber de ella: conjetura sacada de viages del siglo xviude si se perderia en
la isla de Tepujoé , 181 á iS^.-=N^ao Santa María íif I Parral: noticia
dada en Tidori por unos indios , de una nao de Castilla perdida en la is-
la de Sanguin : estando Hernando de la Torre para enviar á saber cuál
fuese , llega la nao Florida con los tres hombres de la Parral recogidos
-(pág. 94) en la isla de Zarragan , 183 y 184.=: Falsa exposición de
estos marineros , 185 á iSS. z= Resolución de Hernando de la Torre,
y descubrimiento de la falsedad: varios individuos, y entre ellos dos
de los tres expresados, habian asesinado al capitán de la Parral, á su her-
mano y al tesorero de la expedición , y después dieron con la nao al
través en la isla de Sanguin : suplicio de uno de ellos , habiéndose fuga-
do el otro, y ambos eran gallegos; el tercero, que era portugués, que--
dó libre por no haber sido cómplice, 188 á 190.
499
ÍNDICE CRONOLÓGICO
DE LOS DOCUMENTOS (X)MPRENDIDOS
EN ESTE TOIMO.
'^@<
VIAGE DEL COMENDADOR FR. GARCÍA DE LOAISA.
ANOS . P^£-
1522 Privilegios que da el Emperador á los naturales de estos rei-
nos que armasen navios para ir con Loaisa al Maluco. . . 196
Memorial al Emperador sobre las ventajas de una 'casa de
Contratación en la Coruña para 'el comercio de la Es-
pecería 193
^525- 5 de Abril. Título de capitán general y gobernador del Ma-
luco á favor del comendador Loaisa 207
5 de Abril. Título de capitán de la cuarta nao de la Arma-
da de Loaisa á D. Rodrigo de Acuna 211
5 de Abril. Instrucción de S. M. á Diego Ortiz de Orue
para el cargo de contador en la Armada de Loaisa 212
5 de Abril. Instrucción á Hernando de Bustamante para el
de tesorero en la misma Armada 215
., i^ d-e Mayo. Real orden reservada para la sucesión y elec-
ción de general y oficiales de la Armada en el caso de fa-
llecer alguno 218
_ — i^ de Mayo. Instrucción de S. M. á Diego de Covarrubias
para el cargo de factor general de las islas del Maluco y
de su Contratación 220
1526. Relación de la navegación de la Armada de Loaisa hasta
desembocar el Estrecho, y de la suerte de la nao San-
tiago que aportó á Nueva España , dada por Juan de Arí-
zagí • • • • . . . • . 223
1527. 4 de Junio. Relación de Francisco Dávila, asi de la nave-
gación de Loaisa al Estrecho de Magallanes , como de los
acontecimientos particulares de la nao S. Gabriel después
de su separación 221;
15 de Junio. Carta de D. Rodrigo de Acuña á un señor
de estos reinos sobre algunos acontecimientos del viage de
Loaisa 2 24
->, 1 5 í^í" Junio. Carta en Pernambuco de D. Rodrigo de
Acuña al presidente del consejo de Indias sobre lo que le
aconteció en la Armada de Loaisa , y pidiendo al Rey de